LA LLAMADA

                            DE LA FRATERNIDAD

                                DE LA ROSACRUZ

 

 

 

                                                                                     LOS SECRETOS

DE LA FRATERNIDAD

DE LA ROSACRUZ

 

 

 

 

ANALISIS ESOTERICO DEL TESTAMENTO ESPIRITUAL

DE LA ORDEN DE LA ROSACRUZ

 

 

 

 

JAN VAN RIJCKENBORGH

 

 

 

 

 

 

I               La llamada de la Fraternidad de la Rosacruz

                (Fama Fraternitatis R.C.)

 

II             La confesión de la Fraternidad de la Rosacruz

                (Confessio Fraternitatis R.C.)

 

III            Las bodas alquímicas de Cristián Rosacruz

                (Chymische Hochzeit Christiani Rosenkreutz Anno 1459)

 

 

 

 

 

 

 

LA LLAMADA

DE LA FRATERNIDAD

DE LA ROSACRUZ

 

 

 

 

ANALISIS ESOTERICO DE LA FAMA FRATERNITATIS R.C.

 

 

 

JAN VAN RIJCKENBORGH

 

 

 

 

 

 

 

                                               S U B   U M B R A   A L A R U M   T U A R U M   J E H O V A

 

 

 

 

 

 

 

 

Indice

 

 

Prólogo del autor para la primera edición (1939)

 

Prólogo del autor para la segunda edición (1965)

 

FAMA FRATERNITATIS R.C

 

Al lector que puede comprender la sabiduría

 

Fama Fraternitatis R.C. o llamada de la Fraternidad

de la muy elogiable Orden de la Rosacruz

 

ANALISIS ESOTERICO DE LA FAMA FRATERNITATIS R.C.

 

 

Introducción

1              La mitad desconocida del mundo

2              La ilusión de la ciencia

3              El libro M

4              A través del Sinus Arabicus hacia Egipto

5              Los secretos de Fez

6              El viaje a España

7              El triángulo de fuego

8              Theophrastus

9              Regreso a Alemania

10           La moderna reforma en Europa

11           El lenguaje secreto del diccionario

de la revolución de Acuario

12           El nuevo edificio del Espíritu Santo

13           Los incuestionables axiomas fundamentales

de los rosacruces

14           El convenio séxtuple

15           El método de trabajo mágico

de los Hermanos de la Rosacruz

16           El conde de Norfolk

17           Los tres escalones

18           El clavo misterioso

19           El secreto de la rota

20           El altar circular

21           Las tres partes de la tumba de R.C.

22           El diccionario, el itinerario y la biografía de Paracelso

23           El Libro T

 

24           El elogio del Libro T

25           El misterio de Gaza

26           Minutus Mundus

27           La reforma general

28           La religión de los rosacruces

29           Los dos sacramentos de los rosacruces

30           La confesión política de los rosacruces

31           La ayuda secreta de los rosacruces

32           Jesus ex omni parte

33           La fabricación de oro a lo largo de los siglos

34           El index prohibido

35           Un encuentro con los Hermanos Mayores de la Rosacruz

36           El edificio invisible

 

 

 

 

Prólogo del autor para la primera edición

 

 

Con gran alegría y agradecimiento interior cumplo aquí mi misión de publicar mis comentarios sobre la Fama Fraternitatis R.C. de Johannes Valentinus Andreae antes de finalizar el primer semestre del año 1939. Ha llegado el tiempo de abrir este velado Testamento Espiritual de la Fraternidad de la Rosacruz y de traer a la luz del día los valores que contiene.  A lo largo de los siglos la obra de los Hermanos de la Rosacruz ha sido comprendida de forma completamente errónea, y muchos esotéricos, influidos por la magia oriental, han causado incalculables daños con publicaciones en las que han oscurecido la luz de la Rosacruz con enseñanzas extrañas. En muchas de estas obras reconocemos al clásico Enemigo Negro, que está ocupado en ahogar la semilla en la tierra.

Pero la gran obra de la preparación siguió hacia adelante, y ahora que la humanidad se acerca a un cambio mundial, en el que se manifestará claramente lo Blanco y lo Negro, y la falsedad será alcanzada por el juicio, se abren los sellos del libro de los misterios para poder ofrecer la eterna verdad inmaculada a quienes son dignos de ella, y esto en una época, en la que la luz puede ser vivenciada como fuerza.

Según la exigencia de la Rosacruz se ha empleado la máxima sencillez posible y elegido la forma de alocución, para que el “hacerles entrar” no encuentre obstáculos.

Esperando y pidiendo que las serias debilidades del autor sean redimidas por la fuerza de Cristo, de modo que su imperfección no bloquee el objetivo de su misión, él dedica este libro a todos los que quieren cargar con la cruz del Cristo.

 

Haarlem, 1939        John Twine

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                               Prólogo del autor para la segunda edición

 

 

Exactamente veintiséis años después de la aparición de la primera edición cabalísticamente el número 8, el número de Saturno, en un sentido espiritual superior el guardián de la puerta de la vida liberadora se nos ha permitido publicar la Fama Fraternitatis R.C., la Llamada de la Fraternidad de la Rosacruz en una nueva versión, que forma parte de la edición revisada del primer tomo de Los secretos de la Fraternidad de la Rosacruz, los comentarios del Testamento Espiritual de la Orden de la Rosacruz.

Mucho de lo que se anunciaba o se insinuaba en la primera impresión ya se ha cumplido, y por la influencia de Acuario ha aumentado en su efectividad y sigue creciendo en fuerza. Más que en ningún momento anterior, la Fama Fraternitatis R.C. es una urgente llamada de la Fraternidad de la Luz del Otro Reino, dirigida a todos los que comprenden las señales de los tiempos y que se dan cuenta de que vivimos en los días del final, del final del ciclo actual de existencia.

Por sus fuerzas, que impregnan toda la atmósfera, que tocan a todos los hombres sin excepción, Acuario capacita a todos los que lo deseen para poder recorrer ahora todavía el camino de la liberación y entrar en el nuevo estado de vida liberador, para el que querían preparar a la humanidad los misterios crísticos contenidos en el Nuevo Testamento.

Por eso la siempre nueva y actual Fama Fraternitatis R.C. deja resonar de nuevo el mensaje de salvación: «A todos los que Le aceptan, El les posibilita para volver a ser hijos de Dios.»

Quien tenga oídos para oír, reconocerá en la Fama Fraternitatis R.C. y en los comentarios la verdad liberadora que, más que nunca hasta ahora, puede ser percibida como fuerza en esta época de Acuario.

Nuestra plegaria interior es que, en estos tiempos de decadencia, muchos tomen la mano de Cristo, que se está ofreciendo a la humanidad a través de las corrientes de Acuario, para que la cosecha pueda ser grande, muy grande.

 

 

Haarlem, 1965                                                                                                                                      Jan van Rijckenborgh

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(Reproducción de la portada de la Fama Fraternitatis R.C.)

 

traducción:

 

FAMA FRATERNITATIS R.C.

 

Este es un comunicado de la FRATERNIDAD de la muy elogiable ORDEN DE LA ROSACRUZ, dirigido a todos los ilustrados y gobernantes de Europa, así como una

 

CONFESSIO

 

editada en latín, que nunca ha sido publicada anteriormente, pero que ahora se comunica y se lleva a la imprenta junto con la traducción alemana, por la petición de muchos y para su ayuda, dirigida a todas las almas honestas y de buen corazón.

 

De un amante de la magia, que suspira por la LUZ, la VERDAD y la PAZ, que tanto ama.

 

Impreso en Kassel, por Wilhelm Wessel, en el año 1615.

 

    

 

Portada de la primera edición completa de la Fama en alemán y de la Confessio Fraternitatis R.C. en latín, Kassel, 1615.

 

 

 

 

FAMA FRATERNITATIS R.C.

 

 

O

 

 

LLAMADA DE LA FRATERNIDAD DE LA MUY ELOGIABLE

 

ORDEN DE LA ROSACRUZ,

 

DIRIGIDA A TODOS LOS ILUSTRADOS Y GOBERNANTES DE EUROPA

 

 

 

 

(Reproducción del sello de W. Wessel)

 

 

Sello distintivo de Wilhelm Wessel, editor de la primera edición de la Fama Fraternitatis R.C., Kassel, 1614.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al lector que puede comprender la sabiduría

 

 

Salomón dice que la sabiduría es un infinito tesoro para el hombre, pues ella es el aliento de la fuerza divina y un rayo de la gloria del Todopoderoso. Ella es el resplandor de la luz eterna, un inmaculado espejo del poder de Dios y una imagen de su bondad. Ella enseña a los hombres disciplina, comprensión, justicia y fuerza. Ella penetra en las palabras veladas y sabe desvelar los misterios. Ella conoce las señales y los milagros con anterioridad y sabe lo que traerá el futuro.

Antes de la caída, este tesoro pertenecía a nuestro primer padre Adán, Esto quedó patente en el hecho de que, después de que el Señor colocase ante él a todos los animales del campo y a todos los pájaros del cielo, él fue capaz de darle a cada uno su propio nombre, según le correspondía por su naturaleza.

A pesar de que esta maravillosa joya de la sabiduría se perdió, como consecuencia de la fatal caída en el pecado, y en el mundo apareció la oscuridad y la incomprensión, Dios el Señor ha permitido que esta sabiduría despierte y se manifieste en algunos de sus amigos. Así atestigua el sabio rey Salomón de sí mismo, que recibió de Dios, por su permanente ruego y anhelo, una sabiduría tan grande, que le fue dado saber cómo estaba formado el mundo, comprendía la fuerza de los elementos y el inicio, la mitad y el final de los tiempos; sabía cómo se hacían los días más largos y más cortos, cómo cambiaban las estaciones, cómo sucedía la rotación del año y la situación de las estrellas; conocía la naturaleza de los animales mansos y de los salvajes; sabía cómo se transformaba el viento en tormenta y lo que traman los hombres; obtuvo conocimiento sobre todo tipo de plantas, sobre la fuerza que yace en sus raíces y muchas cosas más.

No creo que se pueda encontrar a alguien que no anhele y desee de corazón volverse partícipe de este noble tesoro. Pero como esto no le sucede a nadie sin que Dios mismo le entregue su sabiduría y Espíritu Santo desde lo alto, hemos llevado estos escritos a la imprenta, o sea, la Fama y la Confessio de la elogiable Fraternidad de la Rosacruz, para que todo el mundo tenga acceso a ellos, pues en ellos se anuncia y se desvela claramente lo que le espera en el futuro a este mundo caído.

Aunque estas cosas les parecerán a algunos algo extrañas, y otros supongan que lo que se publica y edita de la Fraternidad de la Rosacruz es sólo una imagen filosófica y ciega de una historia irreal, en la Confessio quedará demostrado suficientemente que detrás de todo se esconde más de lo que se puede suponer. Quien no sea un ignorante, puede saber y comprender con facilidad lo que se pretende con ello en nuestros días y durante nuestro tiempo.

Los que son auténticos discípulos de la sabiduría y verdaderos practicantes del arte espagírico (*), sabrán atender y discernir mejor estas cosas y podrán llegar a un juicio diferente del que emitieron algunas personalidades. En especial nos referimos a Adán Hazelmayer, notario de su alteza real el archiduque Maximiliano, que también hizo un extracto de los escritos teológicos de Teofrasto. También escribió un tratado intitulado Jesuitas, en el que expresa el deseo de que todo cristiano debería ser un verdadero jesuita, o sea: caminar, vivir, ser y permanecer en Jesús. Como en su respuesta a la Fama llamó a los miembros de la Fraternidad de la Rosacruz “muy iluminados hombres e innegables jesuitas”, los jesuitas no pudieron soportarlo, y como agradecimiento le apresaron y le mandaron a galeras, por lo que con toda seguridad recibirán su recompensa.

Ahora, después de la oscura noche de Saturno, aparecerá la bienaventurada aurora, que diluirá totalmente con su brillo el resplandor de la Luna y las débiles chispas de la sabiduría celestial que todavía existen en los hombres. Es el presagio del Sol radiante de amor, que con sus

 

rayos puros y ardientemente radiantes dará nacimiento al bienaventurado día que muchos corazones piadosos buscan con anhelo. En la luz de este día se verán y se reconocerán en verdad todos los tesoros celestiales de la sabiduría divina, así como todas las cosas invisibles ocultas en el misterio del mundo, en concordancia con la enseñanza de los primeros Padres y de los antiguos Sabios.

Este será el verdadero rubí real, un carbunclo de noble resplandor, del que se dice que emite un brillo de fuego y una radiante luz en la oscuridad, que es una perfecta medicina para todos los cuerpos, que puede transformar metales innobles en oro puro, y que es capaz de suprimir todas las enfermedades, los temores, miserias y tribulaciones de los hombres.

Que el lector benévolo pueda encontrar en esto un estímulo para pedir conmigo a Dios, que abra los corazones y los oídos de los sordos y les dé su bendición, para que, contemplando la naturaleza llenos de admiración, puedan reconocerle totalmente en su omnipotencia, para su alabanza, su gloria y su premio, para que den al prójimo su amor, su ayuda, su consuelo y su fuerza y a todos los enfermos para su curación. Amén.

 

 

 

 

 

 

 

FAMA FRATERNITATIS R.C.

 

o llamada de la Fraternidad de la muy elogiable

Orden de la Rosacruz

 

A todos los dirigentes, gobiernos e ilustrados de Europa.

 

Nosotros, Hermanos de la Fraternidad de la Rosacruz, ofrecemos nuestro saludo, nuestro amor y nuestra oración a todos y cada uno de los que lean esta nuestra Fama con una convicción cristiana.

 

Dado que Dios, único sabio y misericordioso, ha derramado tan ampliamente en estos tiempos su bendición y su bondad sobre la humanidad, permitiendo el perfeccionamiento tanto del conocimiento de su Hijo como de la naturaleza, podemos hablar con razón de tiempos felices, en los que El no sólo nos ha permitido descubrir la mitad del mundo hasta ahora desconocida y oculta, y nos la ha revelado, mostrándonos también muchas obras y criaturas de la naturaleza desconocidas hasta ahora, sino que además ha hecho aparecer hombres iluminados y con nobleza de espíritu que han restablecido en parte las artes corrompidas e imperfectas, de modo que el hombre comprenda por fin su nobleza y su gloria y conciba la razón por la cual es llamado microcosmos y hasta donde se extiende su conocimiento de la naturaleza.

El mundo desconsiderado no encontrará ciertamente en esto ninguna ventaja, y la calumnia, la risa y la burla aumentarán. Además, el orgullo y la presunción de los ilustrados son tan grandes, que les será imposible hacer en unidad, con todo lo que Dios nos ha dado tan ampliamente en nuestros días, un librum naturae, es decir, un compendio de todas las artes, por el contrario, se ofrecen mutuamente resistencia y oposición. Así todavía se permanece en la antigua enseñanza y tienen que servir Paus, Aristóteles, Galeno, en fin, todo lo que se parezca a una ley (código), como la clara luz oficial, aunque si viviesen ahora, sin duda se corregirían ellos mismos con gran alegría. Pero aquí hay mucha debilidad para semejante tarea. Y aunque en la teología, en la física y en las matemáticas, la verdad se opone a ello, el viejo enemigo muestra plenamente su astucia y su rencor, intentando impedir, a través de los inútiles que odian la paz, un desarrollo tan bello de las cosas.

Llevar a cabo tal Reforma General, fue también durante mucho tiempo la intención y el acentuado esfuerzo del muy creyente, espiritualmente muy iluminado Padre y Hermano C.R., un alemán, cabeza y fundador de nuestra Fraternidad.

Después de haber sido acogido en un monasterio con cinco años de edad en un convento, debido a la pobreza de sus padres (a pesar de ser nobles), y de haber aprendido bastante bien los dos idiomas griego y latín, fue encomendado por sus permanentes ruegos y súplicas, todavía en la flor de su juventud, al hermano P.A.L., que tenía el propósito de emprender un viaje al Santo Sepulcro.

Aunque este hermano murió en Chipre y no llegó a ver Jerusalén, nuestro Hermano C.R. no regresó, sino que embarcó hacia Damasco, con el propósito de visitar desde allí Jerusalén.

Pero al tener que permanecer allí por dificultades corporales y al ganarse las simpatías de los turcos por sus grandes conocimientos de la medicina, oyó hablar casualmente de los sabios de Damkar, en Arabia, de los milagros que obraban y de que la naturaleza estaba desvelada para ellos. Esto despertó la naturaleza noble y elevada del Hermano C.R.C., con lo que su interés se centro en Damkar y ya no en Jerusalén. Pronto no pudo resistir más a su anhelo y, por una determinada cantidad, llegó a un acuerdo con marineros árabes para que le llevaran hacia Damkar.

Cuando llegó sólo tenía dieciséis años, pero tenía una fuerte constitución germánica. Como él mismo atestigua, los sabios no le recibieron como a un extraño, sino como a alguien a quien se estaba esperando desde hace tiempo. También le llamaron por su nombre y le enseñaron otros misterios de su monasterio, algo que le sorprendió grandemente. Allí conoció más a fondo el idioma árabe, por lo que al año siguiente pudo traducir el Libro M al latín y llevárselo consigo. Allí adquirió también sus conocimientos sobre física y matemáticas, por los que el mundo podría alegrarse con razón, si hubiese más amor y menos envidia.

Después de tres años regresó de mutuo acuerdo y atravesó el Sinus Arabicus (el Golfo Arábigo) hacia Egipto, donde no se entretuvo mucho tiempo, dedicando ahora su atención más a las plantas y a las criaturas. Desde aquí viajó por todo el Mediterráneo hasta Fez, como le habían indicado los árabes.

Es verdaderamente vergonzoso para nosotros saber, que sabios que viven a tan gran distancia entre sí, no sólo están en unanimidad y son contrarios a toda polémica, sino que también plenamente dispuestos a desvelar sus secretos con total confianza.

Cada año se reúnen los árabes y los africanos para consultarse mutuamente sobre su arte y para averiguar si quizás se ha descubierto algo mejor, o si sus experiencias han debilitado sus conceptos.

De esta forma, cada año surge algo con lo que se pueden mejorar las matemáticas, la física y la magia (pues en Fez se está muy avanzado en ella). A Europa no le faltarían ilustrados, magos, cabalistas, médicos ni filósofos si hubiese una mutua buena voluntad y la mayoría no quisiera monopolizar el conocimiento.

En Fez entabló amistad con los que se suelen llamar “aborígenes”, que le desvelaron muchos de sus secretos; igual que nosotros, los europeos, podríamos aportar mucho de lo nuestro, si reinase entre nosotros la misma unidad y se la buscase y desease seriamente.

A menudo mencionó que la magia de estos habitantes de Fez no era del todo limpia, y que su cábala estaba mancillada por su religión. Pero a pesar de todo, supo sacarle utilidad a esta magia y encontró una mejor base para su fe, la cual estaba ahora en concordancia con toda la armonía cósmica y se encarnaba de forma maravillosa en todos los períodos de los siglos.

De todo esto surgió el bello acuerdo, de que, igual que cada semilla contiene en sí misma un árbol completo o un fruto completo, también el mundo entero está presente en un pequeño hombre, cuya religión, política, salud, miembros, naturaleza, lenguaje, palabras y obras estén en el mismo sonido y en la misma melodía, en armonía con Dios, con el cielo y con la tierra.

Todo lo que contiende con ésto es error, engaño y del demonio; este último en sí mismo es el camino y la causa última de todas las discordias mundiales, de todo ofuscamiento y de toda necedad.

Si por lo tanto alguien quisiera probar a todos los hombres de la tierra, comprobaría que lo bueno y seguro siempre está en armonía consigo mismo, mientras que todo lo demás está manchado con miles de opiniones erróneas.

++Después de dos años, el Hermano C.R.C. abandonó la ciudad de Fez y viajó con muchos valiosos tesoros a España. Como para él su viaje le había dado tan buenos resultados, albergaba la esperanza de que los ilustrados en Europa se alegrarían con él y ahora edificarían todos sus estudios sobre las mismas bases sólidas. Con este fin habló con los ilustrados en España, sobre lo que les falta a nuestras ciencias y cómo se podrían corregir. Les habló sobre los motivos, por los que determinados indicios de los tiempos venideros aumentarán en fuerza y en qué sentido estos deberán coincidir con las señales de los tiempos pasados. Además señaló las carencias de la Ekklesia (comunidades eclesiásticas) y como se debería mejorar toda la filosofía moral. El les mostró nuevas plantas, nuevos frutos y animales, sobre los que no encontraban explicación alguna según la filosofía antigua, y les aportó nuevos axiomas, con cuya ayuda podría solucionarse todo por completo.

Pero a sus ojos todo resultaba ridículo, y como además era nuevo, temían que sus encumbrados nombres sufrieran daño al tener que volver a aprender y al reconocer su error de tantos años. Pues se habían acostumbrado por completo a su error y además este les proporcionaba suficientes ingresos.

***

Ellos por su parte decían, que quien piense que el alboroto es útil, reforme tranquilamente. Lo mismo le dijeron en otros países. Esto le afectó muchísimo, sobre todo porque no lo había previsto en absoluto y porque estaba dispuesto, precisamente ahora, a comunicar su arte a todos los ilustrados abiertamente, con la condición, de que estuvieran dispuestos a constatar verdaderos e inefables axiomas de todas las facultades, ciencias, artes y de toda la naturaleza. De estos axiomas sabía con seguridad, que se dirigían como en una esfera hacia el único punto central y que, como era usual entre los árabes, sólo servirían de guía para los sabios; para que en Europa hubiese también una comunidad que dispusiera de suficiente oro y piedras preciosas para poderlo comunicar a los reyes para los fines adecuados. En esa comunidad deberían ser educados los gobernantes, que deberían saber todo lo que Dios les ha concedido y a quienes se podría pedir consejo en casos de necesidad (como en los oráculos de los paganos).

 

Verdaderamente debemos reconocer, que ya por entonces el mundo esta embarazado de una gran agitación, abriendose paso arduamente al nacimiento y creando así héroes infatigables y meritorios, que atravesaban con toda fuerza la oscuridad y el barbarismo dejándonos a nosotros, los débiles, la elección de seguirles. Seguramente fueron la punta del triángulo igneo, cuyas llamas lucen cada vez con más claridad y que, sin lugar a dudas, encenderán para el mundo la última luz.

 

Tal hombre fue también, según su vocación, Teofrasto, que a pesar de no pertenecer a nuestra Fraternidad, había leido el libro M. con mucho énfasis e inflamado en él su claro discernimiento innato. Pero la arrogancia de los ilustrados y seudoilustrados entorpeció tan fuertemente su labor, que jamás pudo tratar con otros de forma pacífica sus discernimientos sobre la naturaleza. Por eso en sus escritos se burlaba de estos engreidos en lugar de expresar del todo sus intenciones.

 

Pero, esencialmente, se puede encontrar en él la mencionada armonía y sin lugar a dudas se la hubiese transmitido a los ilustrados, si se hubiesen mostrado dignos de tan elevado arte, en lugar de cometer mezquinas torturas. Debido a esto, gastó su tiempo en una vida libre y abandonada, dejando al mundo sus estúpidas diversiones.

 

 

Pero no vamos a olvidar a nuestro amado Padre, Hermano C.R., que después de muchos viajes agotadores y enseñanzas valiosas, predicadas en vano, ha vuelto de nuevo a Europa Central, a la que (en relación con los cambios que se esperan en breve e inexplicables dísputas peligrosas) amaba de todo corazón.

A pesar de que por su arte y especialmente el de la transmutación de los metales, podría haber brillado mucho, prefirió preocuparse del cielo y de sus habitantes, los hombres, antes que de la magnificencia.

 

El se construyó una vivienda iluminada apropiada, en la que meditaba sobre sus viajes y su filosofía y los registraba en su memoria. En esta casa debio dedicar mucho tiempo a las matemáticas y creó muchos bonitos instrumentos en todos los campos de su arte. Pero, como veremos más adelante, ha prevalecido poco de todo esto.

 

Despues de cinco años le vino de nuevo a la memoria la idea de la reforma. Como no esperaba ninguna ayuda ni apoyo de los demás, pero por otra parte con respecto a si mismo estaba lleno de ímpetu, diligencia y perseverancia, se propuso realizar esta tarea sólo con pocos ayudantes y colaboradores. Con este fin, de su primer monasterio (por el que sentía gran amor), solicitó a tres de sus hermanos, al Hermano G.V., al Hermano I.A. y al Hermano I.O., que veían en su conocimiento más de lo que por entonces generalmente sucedía. A estos tres los comprometió a la mayor fidelidad hacia él, a ser diligentes y a una absoluta discreción y también a tomar nota, con el mayor celo, de todo lo que les comunicara, para que aquellos que viniesen después de ellos, si en el futuro debían ser admitidos en el futuro en la Orden por una revelación particular, no se extraviaran ni siquiera por una sóla letra o palabra.

 

Asi comenzo la Orden de la Rosacruz con solo cuatro personas. Ellos equiparon el lenguaje mágico y la escritura mágica con un detallado glosario que todavía utilizamos hoy en día para el honor y la gloria de Dios y en la que encontramos gran sabiduría. Ellos también escribieron la primera parte del libro M. Pero como el trabajo se hizo muy pesado para ellos y la increible afluencia de enfermos les obstaculizaba bastante, y además ya estaba concluido el nuevo edificio, llamado Sanctus Spiritus, decidieron incorporar todavía a algunos más en su Comunidad y Fraternidad.

 

Para ello fueron elegidos: Hermano R.C., el hijo del hermano de su difunto Padre; Hermano B., un buen pintor; G.G. y P.D., sus escribientes, todos ellos europeos, inclusive I.A. En total ahora eran ocho, todos no casados y por voto comprometidos a la castidad. Ellos recopilaron una obra sobre todo lo que el hombre debe desear, anhelar y esperar.

 

Aunque ahora queremos cofesar que el mundo ha mejorado considerablemente en los ultimos cien años, estamos convencidos de que nuestros axiomas permanecerán inalterados hasta el día final. Incluso en su última y mas avanzada edad, el mundo no podrá ver nada que sea mas intangible que estos axiomas. Pues nuestras rotas comenzaron el dia en que Dios pronunció su “Fiat” (hágase) y finalizarán cuando pronuncie su “Pereat” (perezca). Sin embargo el reloj de Dios señala cada minuto, mientras que el nuestro apenas indica las horas enteras.

 

Nosotros creemos, por lo tanto, con certeza, que si nuestros queridos padres y hermanos hubierán vivido en nuestra clara luz actual, hubiesen tratado al Papa, a Mahoma, a los escribas, a los artistas y a los sofistas con mas severidad y habrían demostrado su espíritu servicial mas con el acto que con lamentos y deseos de perfección.

 

 

Cuando estos ocho hermanos resolvieron todo en unanimidad y lo ordenaron todo, de tal forma, que no se necesitaba ningún trabajo especial y que cada uno podía enseñar perfectamente la filosofía oculta y la pública, no quisieron permanecer juntos por más tiempo, sino que (tal como se había acordado desde el principio) se dispersaron por todos los paises. Así los axiomas podrían ser analizados profundamente en secreto por los ilustrados y además podrían informarse los unos a los otros, si constataban algún error en tal o cual país.

 

Su acuerdo era el siguiente:

Primero: Ninguno de ellos debe ejercer otro oficio que curar enfermos, y esto gratis.

Segundo: Ninguno de ellos debe verse obligado, por parte de la Fraternidad, a llevar una vestimenta determinada, sino que han de adaptarse a las costumbres del país.

Tercero: Cada año, en el dia C., cada Hermano debe aparecer en Sanctus Spiritus o comunicar la causa de su ausencia.

Cuarto: Cada
Hermano deberá buscar una persona digna que pueda ser su sucesor después de su muerte.

Quinto: La palabra R.C. será su sello, su contraseña y su ser más interior.

Sexto: La Fraternidad deberá permanecer oculta durante cien años.

 

 

Por medio de estos seis articulos se unieron los unos con los otros. Los cinco hermanos se pusieron en camino, y solo los Hermanos B. y D. permanecieron un año con Padre C. Cuando también estos se pusieron en camino, se quedaron con él su sobrino e I.O., de forma que, durante sus días de vida, siempre permanecieron con él dos de sus hermanos.

 

Y aunque la Iglesia todavía no había sido limpiada, sabemos lo que pensaban de ella y lo que estaban esperando llenos de anhelo. Todos los años se reunían rebosantes de alegría y presentaban un informe detallado de lo que habían hecho. Seguramente sería realmente agradable, poder escuchar los milagros que Dios ha esparcido en el mundo, ateniendose a la verdad y sin ninguna ficción. También podemos suponer, que hombres como estos, reunidos por Dios y toda la actividad celestial y elegidos entre los hombres más sabios que habían vivido durante muchos siglos, vivían en la mas elevada unidad, la máxima discreción y la mas bella vida de actos unos frente a otros y frente a los demás.

 

En tal laudable conducta transcurría su vida, y a pesar de que sus cuerpos estaban libres de toda enfermedad y dolor, sus almas no podían sobrepasar determinados puntos de desprendimiento.

 

El primero que falleció de esta Fraternidad fue I.O. (en Inglaterra), tal como les habia predicho el hermano C. con mucha anterioridad. El estaba muy versado en la cábala y era muy erudito, como lo demuestra su libro H. En Inglaterra se habla mucho de él, en especial, que curó de lepra a un joven conde de Norfolk.

 

Ellos habían acordado que sus tumbas deberian permanecer ocultas. Incluso hoy en día no sabemos donde permanecieron algunos de ellos. Sin embargo el lugar de cada uno de ellos ha sido ocupado por un sucesor adecuado. Pero esto tenemos que confesar públicamente en honor a Dios, que – a pesar de los secretos que podemos haber percibido del libro M. (aunque podriamos tener ante nuestros ojos la imagen y la fuerza opuesta de todo el mundo) – no conocemos nuestra adversidad ni nuestra hora de la muerte, porque esto se lo reserva Dios queriendonos encontrar siempre dispuestos.

 

Sobre esto trataremos más detalladamente en nuestra Confessio, en la que mencionamos treinta y siete motivos, por los que damos a conocer ahora nuestra Fraternidad y ofrecemos tales misterios elevados voluntariamente, sin ninguna coacción ni recompensa; también prometemos más oro del que puede reunir el rey de España de las dos Indias. Pues Europa esta encinta y dará a luz a un niño fuerte, que necesitará un buen regalo de sus padrinos.

 

Tras la muerte de O., el Hermano C. no descansó, sino que llamó en cuanto pudo a los demás, y estamos casi seguros de que fue por entonces cuando se erigió su tumba.

 

Nosotros, los jóvenes, no sabiamos en absoluto hasta ese momento, cuando había muerto nuestro amado Padre R.C. y sólo sabiamos los nombres de los fundadores y de todos sus sucesores hasta nosotros. Pero todavía supimos recordar un secreto, que A., el sucesor de D. (que había vivido junto con muchos de nosotros como último de las otras líneas de sucesores) nos había contado confidencialmente a nosotros, que perteneciamos a la tercera línea de los sucesores, sobre los ciento veinte años.

 

Además debemos confesar, que tras la muerte de A., ninguno de nosotros sabía lo mas mínimo de R.C. ni de sus primeros hermanos, excepto lo que existia de él en nuestra biblioteca filosófica; de ello nosotros considerabamos los axiomas como lo más importante, los Rotae Mundi como lo más artístico y Proteus como lo más útil.

 

Tampoco sabemos con seguridad si los que pertenecieron a la segunda línea de los sucesores poseían la misma sabiduría que los de la primera y si tenían permiso de acceso a todo. Pero queremos recordar de nuevo al lector dispuesto, que todo lo que hemos llegado a saber sobre la tumba del Hermano C. y que ahora publicamos aquí, ha sido previsto, otorgado y permitido por Dios. Nosotros, que cumplimos sus mandatos con absoluta fidelidad, no dudaremos en dar a conocer de forma impresa, nuestros nombres y apellidos, nuestros encuentros y todo lo que se nos pidiera, si se regresa de nuevo a nosotros en humildad y conocimiento cristiano.

Este es el verdadero informe original sobre el descubrimiento del muy iluminado hombre de Dios, Hermano C.R.C.:

 

Despues de la muerte de A. en Gallia Narbonensis (el Narbone gálico) le sucedió en su lugar nuestro querido Hermano N.N. Este nos contó confidencialmente, después de unirse a nosotros y haber prestado el solemne juramento de fidelidad y discreción, que A. le había asegurado, que esta fraternidad pronto ya no estaría tan oculta, sino que sería una ayuda, una necesidad y una gloria para la patria común del pueblo de Europa y por lo que en su estado no debería avergonzarse en absoluto.

 

Al siguiente año, cuando ya habia finalizado su alumnado y en una oportunidad que se le ofreció, quiso  salir de viaje con un considerable viático, o bolsa de Fortuna, decidió como buen arquitecto, cambiar algo en este edificio y decorarlo más apropiadamente.

 

Durante estos trabajos de renovación encontró la placa conmemorativa; estaba fundida en bronce y contenía los nombres de todos los que pertenecían a la Fraternidad así como otras cosas.

 

El quiso llevar esta placa conmemorativa a otro lugar más apropiado, pues los Mayores ocultaban cuando y donde había muerto el Hermano C. y el país en el que posiblemente estaba enterrado, por lo que también era desconocido para nosotros. En esta placa conmemorativa sobresalía bastante un clavo grande. Al extraerlo con gran fuerza y al arrancar así un trozo bastante grande del delgado muro o de la cubierta que cubría el muro, inexperadamente quedó liberada la puerta. Con alegría y anhelo rompimos el resto del muro y limpiamos la puerta, en la que arriba del todo había una inscripción con letras grandes:

 

DESPUÉS DE CIENTO VEINTE AÑOS ME ABRIRÉ

y debajo se encontraba la antígua fecha.

 

Dimos gracias a Dios por este hallazgo. En esta noche dejamos todo tal como estaba porque queriamos consultar primero nuestra rota.

 

De nuevo, ya por tercera vez, dirigimos su atención a la Confessio, porque lo que aquí manifestamos sucede para los que son dignos de ello; pero a los indignos, si Dios quiere, no les servirá de nada. Pues igual que se abrió nuestra puerta de forma maravillosa despues de tantos años, tambien se abrirá para Europa una puerta, en cuanto desaparezcan los muros. Esta puerta ya empieza a manifestarse  y muchos la esperan con gran nostalgia.

Por la mañana abrimos la puerta, detrás de la cual se encontraba una bóveda con siete lados y siete esquinas; cada lado medía cinco piés de ancho y ocho piés de alto. A pesar de que esta bóveda jamás había recibido los rayos del sol, estaba claramente iluminada por otro sol, que había aprendido esta capacidad del sol y se encontraba arriba en el centro del techo. En el centro se encontraba, en lugar de una lápida, un altar circular con una placa de bronce con la siguiente inscripción:

 

A. C.R.C. ESTE RESUMEN DE TODO EL UNIVERSO LO HE CONVERTIDO, EN VIDA, PARA MI EN UNA TUMBA.

Alrededor del primer círculo se leía:

JESUS MIHI OMNIA (Jesús es todo para mí).

 

En el centro había cuatro figuras, cada una de ellas encerrada en un círculo. Alrededor de ellas estaba escrito:

1. NO HAY ABSOLUTAMENTE NINGUN ESPACIO VACIO

2. EL YUGO DE LA LEY

3. LA LIBERTAD DEL EVANGELIO

4. LA GLORIA DE DIOS ES INTANGIBLE

 

Todo esto es claro y preciso, igual que el significado del séptimo lado y el de los dos triángulos que se manifiestan séptuplemente.

 

Así nos arrodillamos todos juntos y dimos gracias al únicamente sabio, únicamente poderoso y únicamente eterno Dios, quien nos ha enseñado más de lo que toda la razón humana podría pensar; ¡alabado sea su Santo Nombre!

Esta bóveda la dividimos en tres partes:

la parte superior o el cielo;

las paredes o laterales;

y el suelo o base.

 

Sobre el cielo por ahora sólo os diremos que estaba repartido en triángulos desde el centro radiante hacia los siete lados. Pero lo que había dentro lo vereis, vosotros, que estais a la espera de la salvación, si Dios quiere, mucho antes con vuestros propios ojos. Cada lateral esta dividido en diez espacios cuadrados, cada uno de ellos con sus propias figuras e inscripciones, que se han añadido en nuestro libro lo más leal y cuidadosamente posible en forma resumida.

 

El suelo también esta dividido en el triángulo, pero como ahí se encuentra una descripción de la fuerza y el poder de los gobernantes inferiores, no se puede entregar al mal uso que harían de ello el mundo impío e inmodesto.

 

Pero quien esté en armonía con la lengua celestial, pisará la cabeza de la vieja y malvada serpiente sin temor ni perjuicio, algo, para lo que nuestros tiempos son muy adecuados.

 

Cada lateral tiene una puerta que deja libre el acceso a un armario, en el que se encontraban muchas cosas; entre ellas todos nuestros libros, que ya poseiamos y tambien el vocabulario de Teofrasto Paracelso de Hohenheim con todas sus obras, de las que, con lealtad, informamos a los demás diariamente. Aqui dentro también encontramos su guia de viaje y biografía, del cual han sido tomadas la mayoría de estas informaciones.

 

En otro armario había espejos con muchas propiedades, mientras que en otro lugar había campanitas, lámparas encendidas y también algunas maravillosas y artísticas canciones. En general estaba todo preparado de tal manera, que aunque la Orden de la Fraternidad sucumbiera después de cientos de años, ésta podría ser reconstruida por medio de esta bóveda.

 

Todavía no habiamos visto el cuerpo muerto de nuestro tan cuidadoso y sabio Padre. Por eso movimos el altar; entonces  pudimos levantar una pesada placa de bronce, debajo de la cual se encontraba un cuerpo noble y bello, impecable y sin la mas mínima señal de disolución, tal como aquí, describiéndolo lo más exactamente posible, se podía apreciar en toda su hermosura y con todas sus facultades.

 

En la mano sostenía un libro, escrito con letras doradas sobre pergamino, llamado T. Este es ahora, junto con la Biblia, nuestro mas grande tesoro y que, por supuesto, no debe ser sometido deliberadamente al juicio del mundo.

 

Al final de este libro se encuentra el siguiente elogio:

 

UNA SEMILLA SEMBRADA EN EL CORAZON DE JESUS

Cristián Rosacruz nació de una noble y muy estimada familia Rosacruz alemana, noble y muy estimada, un hombre de su siglo,

llamado para manifestaciones divinas,

equipado con una capacidad de imaginación muy receptiva y una inagotable fuerza vital,

y admitido en los misterios celestes y humanos.

 

Su más que real e imperial tesoro,

que habia reunido en sus viajes por Arabia y Africa,

pero para el que su tiempo aún no estaba maduro,

y que tiene que ser desenterrado por la posteridad,

lo dejó en depósito

e hizo a sus más fieles y mejores amigos herederos de su conocimiento y de su nombre.

 

 

Después de haber creado un pequeño mundo,

cuyas rotaciones estaban en armonía con aquél Gran Mundo,

y de convertir este pequeño mundo en un resumen de las cosas pasadas, presentes y futuras,

y más como consecuencia de sus 100 años que debido a alguna enfermedad,

(que él jamás había conocido en su cuerpo y a la que nunca    hubiera permitido que preocupase a los demás),

más bien llamado por el Espíritu de Dios,

había devuelto su alma iluminada a su Creador (entre los abrazos y últimos besos de sus hermanos),

permanecería él, C.R.C., nuestro muy estimado padre,

nuestro más amado hermano,

nuestro más fiel ejemplo,

nuestro más honrado amigo,

aquí oculto por los suyos durante 120 años.

 

 

Debajo habían escrito sus nombres:

1. Padre A., Hermano R.C., cabeza de la Fraternidad por elección;

2. Hermano G.V.M.P.G.;

3. Hermano R.C., el más joven, heredero del Espíritu Santo;

4. Hermano F.B.M.P.A., pintor y arquitecto;

5. Hermano G.G.M.P.I., cabalista;

 

 

y del segundo círculo:

1. Hermano P.A., sucesor del hermano I.O., matemático;

2. Hermano A., sucesor del hermano P.D.;

3. Hermano R., sucesor del Padre C.R.C. que superó con Cristo.

 

 

Al final estaba escrito:

De Dios nacemos;

En Jesús morimos;

por el Espíritu Santo renacemos.

 

 

Por esa época ya habían muerto el Hermano I.O. y el Hermano D. ¿Donde se encontrará la tumba de estos? Sin embargo no dudamos en absoluto de que nuestro hermano decano fue enterrado de una forma especial, o quizás esto también se oculte. También esperamos que nuestro ejemplo sirva de estímulo a otros para que indagen con mayor diligencia los nombres, que hemos mencionado con este propósito, y así encontrar los lugares donde están enterrados. Pues, por lo general, todavía se les conoce y tienen renombre entre las personas ancianas debido a sus conocimientos médicos. De esta manera aumentaría nuestra Gaza o al menos quedaría mejor iluminada.

 

En lo referente al minutus mundus (pequeño mundo, microcosmos) lo encontramos en un pequeño altar; era mas bello de lo que una persona, con conocimientos sobre el tema, podría imaginar. Pero no vamos a representarlo hasta que no se haya contestado en confianza a nuestra sincera Fama (llamada).

 

Así colocamos otra vez la placa encima de la tumba y sobre ésta el altar. Cerramos de nuevo la puerta y la sellamos con todos nuestros sellos. Además hemos dado a conocer algunos libros, por indicación y bajo la responsabilidad de nuestra rota, entre ellos el libro M. (que habia sido versificado por el afectuoso M.P., que habia desatendido por ellos muchas obligaciones domésticas). Finalmente, y según nuestra costumbre, nos separamos de nuevo y dejamos a los herederos naturales en posesión de nuestras joyas. Ahora esperamos la respuesta y el juicio o la sentencia, que recibiremos sobre esto, de los ilustrados y de los no ilustrados.

 

A pesar de que ahora ya sabemos, que todavía no ha llegado el tiempo en el que se realice, según nuestro deseo o nuestra esperanza, una reforma general en toda su envergadura, tanto de lo divino como de lo humano, es evidente, que antes de salir el sol, éste trae al cielo una luz clara o oscura. Entretanto se reunirán algunos pocos, que se darán a conocer, para ampliar nuestra fraternidad y realizar de esta manera un feliz comienzo, con la cantidad y el prestigio de los canones (directrices) filosóficos deseados y prescritos por el Padre C. Ellos deberán disfrutar con nosotros de nuestros tesoros (que jamás nos faltarán) con amor y humildad, deberán aliviar la carga de este mundo y con absoluta seguridad no caminarán como ciegos en las maravillosas obras de Dios.

 

 

Y para que cada cristiano sepa qué fe y qué religión profesamos, confesamos conocer a Cristo, tal como es difundido en estos últimos tiempos con claridad especialmente en Europa, y todavía hoy en día es recibido, adquirido y anunciado (a excepción de todos los exaltados, herejes y falsos profetas) en determinados paises, conocidos por su nombre.

 

También utilizamos dos sacramentos, tal como los establece la primera iglesia reformada con todos los ritos y ceremonias. Respecto a la política, reconocemos al reino romano, pero la Quarta Monarchia (el cuarto reino) como cabeza nuestra y de los cristianos.

 

A pesar de que ahora conocemos suficientemente los cambios que nos esperan y queremos comunicarselos de todo corazón a otros instruidos por Dios, tenemos esta seguridad en nuestras manos: que sin el Dios todopoderoso, ningún hombre, sea quien sea, puede condenarnos y entregarnos a los indignos. Sin embargo nosotros prestaremos ayuda a escondidas por la buena causa, tal como Dios nos lo conceda o prohiba. Pues nuestro Dios no es ciego como la Fortuna de los paganos, sino el ornamento de Su iglesia y la gloria de Su templo.

 

Nuestra filosofía no es nueva, sino la misma que recibió Adán despues de su caida y la que aplicaron Moises y Salomón. Por ello no hay que ponerla en duda o refutar otras opiniones, pues como la verdad es única, precisa y siempre igual a sí misma (sobre todo en completa concordancia con Jesús y sus miembros, así como El es el a imagen y semejanza del Padre), no debe decir:

 

 

“Esto es verdadero para la filosofía, pero falso para la teología”; porque todo lo que Platón, Aristóteles, Pitágoras y otros reconocieron como verdadero y lo constataron Henoch, Abraham, Moisés y Salomón, llevan a lo mismo, además coinciden con el gran libro milagroso, la Biblia:

 

forman una esfera o una bola donde todo se encuentra a la misma distancia del punto central. Sobre esto se hablará más y con más detalle en los tratados cristianos.

 

 

En relación con la impía y maldita producción de oro, ésta ha aumentado, especialmente en nuestros tiempos, de tal manera, que sobre todo muchos poseidos degenerados, maduros para la horca, han cometido con ello grandes canalladas, aprovechandose así de la curiosidad y credulidad de muchos. Incluso personas humildes piensan que la transformación de los metales es la cumbre y la coronación de la filosofía, y que aquél, que sea capaz de producir grandes cantidades de oro y de pepitas de oro sería especialmente agradable ante Dios. Mientras que además esperan convencer al omnisciente Dios con imprudentes súplicas y mostrando un conmovedor rostro enfadado y serio.

 

Así atestiguamos aquí oficialmente, que esto no es correcto, siendo la producción de oro para los verdaderos filósofos algo insignificante y de poca importancia. ¡En comparación con esto tienen algunas miles de cosas más importantes que hacer!

 

Nosotros decimos con nuestro querido Padre C.R.C.:

 

“¡Fuera con el oro, si no es el oro ilimitado! Pues aquél, a quien se le revela toda la naturaleza, no se alegra por saber “hacer sol”, o como dice Cristo “que le obedezcan los demonios”, sino que se alegra porque ve abrirse los cielos y a los ángeles de Dios subir y bajar y porque su nombre está escrito en el Libro de la Vida.

 

También declaramos que bajo el nombre de “alquimia” aparecen libros y dibujos que son un insulto para la gloria de Dios. Nosotros los nombraremos en su momento y les daremos un resumen a los puros de corazón. Rogamos a todos los ilustrados que estén cuidadosamente atentos ante libros de esta índole, pues el enemigo nunca deja de sembrar su maleza, hasta que alguien que sea más fuerte que él lo impida.

 

 

Ahora solicitamos – según la intención de nuestro Padre C.R.C. – nosotros, sus hermanos, por segunda vez a todos los ilustrados en Europa, que cuando lean ésta nuestra Fama (que hemos publicado en cinco idiomas) y también la Confessio en latín, reflexionen con espíritu precavido sobre nuestra oferta, examinen sus artes de la forma mas cuidadosa y exacta posible, observen el tiempo presente con mucho afán y nos comuniquen sus pensamientos por escrito e impreso, bién después de una común resolución o cada uno por sí mismo. Pues aunque ni nosotros ni nuestra comunidad fijamos el tiempo para ello, recibiremos con toda seguridad el juicio de cada uno (en cualquier idoma).

 

Además quien nos dé a conocer su nombre, puede estar completamente seguro que tomará contacto con alguno de nosoros, bién sea verbalmente, o si tiene algo que objetar, por escrito. Pero con insistencia decimos que aquél que camine con nosotros con seriedad y de todo corazón, disfrutará de los frutos de ello según sus bienes, su cuerpo y su alma. Pero aquél que venga con el corazón falso o que sólo busque dinero, no nos podrá dañar de ninguna manera, sino que se precipitará en la mayor y mas profunda de las desgracias.

 

Por ello, aunque cientos de miles de personas lo han visto de cerca, nuestro edificio permanecerá eternamente indestructible, invisible y completamente oculto para el mundo impío.

 

                                                                  Bajo la sombra de tus alas, oh Jehova.

 

 

 

[reproducción]

 

 

ANALISIS ESOTERICO DE LA FAMA

 

FRATERNITATIS R.C.

 

 

 

 

Introducción

 

Los hombres

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Dado que Dios, único sabio y misericordioso, ha derramado tan ampliamente en estos tiempos su bendición y su bondad sobre la humanidad, permitiendo el perfeccionamiento tanto del conocimiento de su Hijo como de la naturaleza, podemos hablar con razón de tiempos felices, en los que El no sólo nos ha permitido descubrir la mitad del mundo hasta ahora desconocida y oculta, y nos la ha revelado, mostrándonos también muchas obras y criaturas de la naturaleza desconocidas hasta ahora, sino que además ha hecho aparecer hombres iluminados y con nobleza de espíritu que han restablecido en parte las artes corrompidas e imperfectas, de modo que el hombre comprenda por fin su nobleza y su gloria y conciba la razón por la cual es llamado microcosmos y hasta donde se extiende su conocimiento de la naturaleza.

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

I

 

La mitad desconocida del mundo

 

 

La Fama Fraternitatis de la noble Orden de la Rosacruz, no debería entenderse solamente como un dar a conocer la existencia de esta Fraternidad, como un resumen muy velado de su historia, destinada a ser utilizada por un número muy selecto de hombres, sino como una poderosa fórmula mágica, una composición de líneas de fuerza, a lo largo de las cuales, y con su ayuda, se realiza el desarrollo del mundo y de la humanidad.

El texto auténtico de esta Fama se ha conservado para nosotros a través de los siglos, a excepción de algunas mutilaciones relativamente pequeñas, y parece que ha llegado el tiempo, o que está más o menos maduro, para dar más ampliamente a conocer este grandioso Testamento Espiritual de la Fraternidad de la Rosacruz, revelar sus maravillosas profundidades y actuar con estas fuerzas mágicas, con el fin de preparar a los pioneros de la humanidad para una nueva misión.

 

Si en nuestros tiempos quisiéramos presentar las palabras citadas como introducción a este capítulo como una apremiante llamada y quisiéramos transmitirles este toque de trompeta, que resuena lleno de alegría, como muy apropiado para nuestros días, posiblemente usted movería la cabeza, expresando su sorpresa o enfado y protestaría enérgicamente. A pesar de ello nos atrevemos a transmitirle estas palabras, como un suprarrealismo, con todas las consecuencias resultantes de ello. Consecuencias que quizás podrían provocar que los grupos de pioneros en lugar de aumentar, se redujesen considerablemente.

¿Pues quién se atrevería a afirmar que, en estos tiempos infernales de degeneración y de decadencia generalizada, el único Dios, sabio y misericordioso, ha derramado en estos últimos tiempos su bendición y su bondad sobre la humanidad? ¿No es esta opinión un puro disparate, y no es el autor, que se atreve a manifestar esta opinión, un completo demente? ¡Burla y desprecio para quien escriba tales cosas!

Y además, ¡qué manifiesta falta de amor! ¿Quién se atreve a sentir júbilo ante el pensamiento de las bases de bombas nucleares, con las que se mantiene en este mundo la pretendida “paz”? ¿Quién se atreve a sentir alegría ante la corrupción de la juventud, que en el vacío y la desesperación de sus corazones, y debido a la falta de cualquier impulso que dé calor al corazón, no encuentra ninguna meta de vida concreta? ¿Quién se atreve a alegrarse ante el torrente cada vez mayor de delitos y homicidios que se vierten sin parar sobre el mundo? ¿Quién tiene corazón para sentir, en esta noche profundamente oscura, que existe todavía la luz?

¡Tal persona no tiene corazón! Es algo corriente que a un alumno de la Rosacruz se le reproche falta de amor y falta de corazón. Es el pan que siempre ha recibido a lo largo de la historia.

Pues bien, semejante persona escribe sobre la gracia y la bondad que Dios ha derramado, precisamente en este tiempo, tan abundantemente sobre el mundo y la humanidad. El le anuncia el agradable año del Señor.

Esta rica corriente de bendición y bondad no se refiere al alimento para los impulsos naturales de los hombres ni a la reconstrucción de las murallas de nuestro orden cultural, que se están derrumbando, sino al hecho de que, por un completamente nuevo derramamiento de fuerza divina, podemos acercarnos cada vez más al completo conocimiento de Cristo Jesús y de la naturaleza.

Los alumnos que desde 1934 han observado de cerca el desarrollo de la Escuela Espiritual Gnóstica, saben que a través de diversos colaboradores de la Rosacruz se ha contribuido considerablemente a la formación de una teología completamente nueva, de una cristología completamente nueva, que es ofrecida en múltiples formas al hombre buscador de nuestro tiempo. Todo el conocimiento esotérico liberador ha renacido y un gran número de nuevas concepciones y hechos en relación con el camino de liberación de la humanidad, han colmado y purificado los pilares fundamentales existentes de la enseñanza interior. Donde antes se pensaba encontrarse ante revelaciones completas, éstas también han perdido su antiguo brillo, porque ahora se ven en otra perspectiva más amplia.

Esta radiante corriente de renovación despierta, en la fase inicial de su impulso, una gran inquietud en las personas buscadoras, en los alumnos principiantes. Tampoco ellos quieren abandonar lo que hasta ahora consideraban una posesión suya; pero las amplias claridades que se abren ante ellos les empujan hacia su destino. Ellos se dirigen hacia donde el espíritu les indica que vayan.

Pero no piense nunca que en esta corriente de fuerza, que se descarga impetuosamente, se desarrolla una anarquía o piratería espiritual, en la que diversas enseñanzas irreflexivas se pueden disfrazar simplemente con la etiqueta de gnosticismo. Esta corriente de fuerza, aunque fluye con ímpetu y lleva consigo a todos los que se confían a sus corrientes, permanece no obstante en su lecho consagrado, tiene una fuente de la que emana y una meta hacia la que fluye. Se trata aquí de una ola de fuerzas de una determinada calidad y de una determinada vibración. Sólo quienes participan en esta calidad y en esta vibración, o sea, que se mueven en la misma dirección, se polarizan con ella.

El origen y la meta de estas manifestaciones renovadoras, tienen como base la luz del mundo, Cristo Jesús, así como la manifestación del plan de Dios para el mundo y la humanidad, la naturaleza perfecta. Por lo tanto, cada enseñanza gnóstica es completamente demostrable por los fenómenos del universo, por las leyes de la lógica, por la realidad de la vida y, sobre todo, por la palabra de Dios: la Biblia.

Además estas nuevas enseñanzas se confirman por las experiencias y publicaciones de muchos trabajadores, que viven en muy diversos lugares del mundo y desconocen por completo su mutua existencia en la esfera química del mundo material. Detrás de estas nuevas enseñanzas se encuentra una poderosa dinámica, un convencimiento radiante, un poder destructor, que muchos enemigos del camino han podido ya experimentar en su perjuicio.

Le podemos asegurar que escribimos en la certeza de nuestro conocimiento y de nuestra fe: nosotros sabemos de qué hablamos. No escribimos en virtud de la majestad del conocimiento, sino para conducirle a esta corriente de la Comunidad de Dios, que emana de Jesucristo, nuestro Señor, y que fluye hacia la única y absoluta meta: la realización del plan de Dios con el mundo y la humanidad, la construcción de la maravillosa Nueva Jerusalén, que debe surgir de las cabezas, los corazones y las manos de los hombres purificados en Cristo, y es un éxtasis inexpresable poder penetrar cada vez más en este conocimiento absoluto.

 

Es necesario darle algunas aclaraciones sobre la índole de este conocimiento absoluto. Debe tener en cuenta que los Rosacruces nunca hacen o han hecho un intento de describir este conocimiento. Las palabras de la Fama «penetrar cada vez más en este conocimiento» demuestran que se trata de un proceso de desarrollo eterno, y que es completamente imposible decir durante una determinada fase de este desarrollo: “Eso está aquí y esto es así”.

Por eso los Rosacruces nunca han hecho otra cosa que indicar determinadas cualidades de este conocimiento absoluto y enseñar lo que se puede hacer con las fuerzas de estas cualidades.

Muchos autores en las ciencias esotéricas han cometido con frecuencia el error de cristalizar determinados aspectos de la sabiduría universal, de tal forma que había que considerar sus enseñanzas como si fuesen axiomas. Estudiantes de los misterios han sido una y otra vez víctimas de ello.

Donde se volvía o se vuelve necesario añadir un comentario a una determinada enseñanza, se sigue el método del encubrimiento, y se lleva a cabo de tal forma, que los profanos no entiendan la intención esencial y no puedan aferrarse a una cristalización del pensamiento. La Biblia es una sublime ejemplo de este método.

Ustedes objetarán que aquí y allá se hace un uso muy negativo de la Biblia. Nuestra contestación al respecto es que sólo se hace mal uso de la Biblia, ahí donde su enorme exigencia es considerada como demasiado drástica. Cada persona seria, ya sea ortodoxa o esotérica, que toma la Biblia en virtud de su más o menos desarrollada nobleza interior, lo hace para poner su comportamiento de vida en armonía con el lenguaje de este libro y para poder escuchar de él la palabra de la salvación.

Tampoco se encuentran exposiciones esotérico científicas en toda la Fama Fraternitatis, pero sí líneas de fuerza, que, si usted se pone en concordancia con ellas por una vida verdadera, le ponen en contacto con el conocimiento absoluto. Este conocimiento es entonces completamente individual y uno no es capaz de transmitirlo a otros que no tengan una comunión sanguínea espiritual con nosotros. Los que se encuentran en el mismo orden de sangre que el “que ve” se pueden ayudar mutuamente a ordenar y a comprobar lo que aparece ante su conciencia. Y saciados con estos tesoros pueden ir a su trabajo en todos los campos de la vida. Por eso nunca se vanagloriarán de sus tesoros; tampoco tendría sentido y además sería muy peligroso. Pues el enemigo sigue sembrando malezas entre el trigo y todavía se buscan objetos de los que se puedan obtener ganancias.

En unos tiempos como los actuales, en los que diversas mistificaciones se abren paso hasta la humanidad, el verdadero buscador es unido, por la bondad de Dios, más fuertemente que nunca con la fuente de la verdad divina, para que, frente a la degradación y la muerte, pueda aumentar también la luz y la fuerza de la luz. Por ello damos testimonio con estas palabras de nuestra radiante felicidad, «que Dios no sólo nos ha permitido descubrir la mitad del mundo hasta ahora desconocida y oculta, y nos la ha revelado, mostrándonos también muchas obras y criaturas de la naturaleza desconocidas hasta ahora, sino que además ha hecho aparecer hombres iluminados y con nobleza de espíritu que han restablecido en parte las artes corrompidas e imperfectas, de modo que el hombre comprenda por fin su nobleza y su gloria y conciba la razón por la cual es llamado microcosmos y hasta donde se extiende su conocimiento de la naturaleza».

Por eso atestiguamos que por la fuerza de esta revelación, que es transferida al hombre según la posibilidad de su desarrollo personal, se puede resistir al enemigo en la futura crisis. Por eso atestiguamos, que entre nosotros se levantaran hombres que trabajarán fervorosamente y con fuerza para los grandes procesos de renovación.

¿Por qué? ¿Para proporcionarle a la humanidad un “bocadillo” mejor? ¿Para asegurar la libertad personal de poder disfrutar de la vida de los instintos naturales? No, esta gran obra es emprendida para hacer comprender a cada hombre su realeza y su magnificencia y para hacerle ver los motivos por los que es llamado microcosmos, reflejo del Padre, quien dijo una vez: «Hagamos hombres según nuestra imagen y semejanza.»

Esta gran obra es puesta en marcha para poder demostrar a cada hombre, hasta dónde se extienden en la naturaleza su arte, su poder interior, lo que es capaz de realizar por las fuerzas plantadas por Dios en él. ¿Se da usted cuenta cómo las tendencias sociales, políticas y económicas, por las que tanto se esfuerza el hombre, son suprimidas como aspectos de su desgarrada realidad de vida? El alumno de la Rosacruz no quiere tratar con estas cosas, no participa en ello, aunque se encuentra y quiere encontrarse entre los hombres como uno que sirve.

«La mitad del mundo hasta ahora desconocida y oculta.» ¿Por qué este conocimiento se vuelve parte de usted cuando se acerca a Cristo Jesús? Porque este Dios de Dios le ordena que le siga, le empuja al camino que El le indica. Si escucha esta llamada divina, entonces también se le equipará para el viaje. Entonces se abre para usted el conocimiento absoluto, como la luz del sol que alborea y usted penetra en el transfondo, en el polo opuesto de este mundo de las apariencias, para que pueda conocer, en esta luz original, las causas del dolor y la terrible degeneración de este lado del mundo.

«Muchas obras y criaturas de la naturaleza desconocidas hasta ahora.» ¿Por qué este conocimiento se vuelve parte suya cuando se acerca a Cristo Jesús? Para que pueda conocer el plan de Dios, que irradia como una fuente de luz con una forma de pensamiento divino en la mitad desconocida del mundo y sus causas; para que no sólo conozca las deficiencias de esta mitad del mundo, sino que además comprenda, con toda claridad, cómo y con qué deben ser compensados esas deficiencias y de qué forma hay que suprimir sus pérfidas causas.

Así resultará, que surgirán hombres muy iluminados y de espíritu elevado, agraciados con esta sabiduría nacida en Cristo, para renovar nuestro mundo según la exigencia de Dios, según el lenguaje que se habla en la mitad desconocida del mundo. Y esta es ahora nuestra alegría, sabernos fuertes en este nuevo acontecimiento. Nosotros anunciamos el agradable año del Señor:

 

«Los desiertos y los lugares áridos se alegrarán de ello, las regiones despobladas estarán contentas y florecerán como una rosa. Entonces se abrirán los ojos ciegos y los oídos sordos       podrán oír. Entonces la alegría exultará, pues en este desierto brotarán aguas y en las regiones desiertas arroyos.»

 

Pero no vea este devenir como un proceso que se realiza como algo ajeno a usted. Cada hombre participará, deberá tomar parte activa en las grandes cosas que van a suceder. El estado de su sangre, la esencia vital de su alma, en la que se puede encontrar todas las cualidades de su ser, le empuja hacia una determinación activa de su postura. Y sobre la base de su determinación del lugar que ocupa, esta sangre deberá ser derramada, para realizar las cosas que pronto deben ocurrir.

El hombre animal que celebra sus orgías en los sangrientos bunker de un campo de concentración; el volcán de la pasión que se divierte en el instinto del amor; el comerciante que se enriquece de las imperfecciones de nuestra cultura; las damas y caballeros tan humanos y tremendamente buenos, sentados en sus sillones junto a la chimenea; todos ellos acelerarán el gran proceso por su comportamiento de vida, por su instinto sanguíneo. Su caída significará la resurrección de la luz.

Incluso los pueblos más primitivos del planeta activarán el desarrollo de las cosas, por el simple hecho de ser seres humanos, por el hecho de su unión con la sangre del Padre. Un inconcebible dolor, una espantosa y penosa súplica por la liberación estallará como una tempestad. Pero todos deben seguir inevitablemente la disposición de su sangre.

Y nosotros, ¡nosotros predicamos el agradable año del Señor! ¡Por Dios, qué desvarío! Nosotros predicamos este desvarío porque por su amor por la comodidad, por su cobardía, por su vida de pequeño burgués, no sabe nada de su elevada nobleza, de sus grandes valores. Otros trabajan en una nueva comunidad de vida, tan maravillosa, que no sabrían expresar sus primeros sonidos. Pero esta actividad exige otro derramamiento de sangre, otro trabajo, un sacrificio diario. ¡Y todos los que pertenecen a la nueva comunidad sanguínea construyen el futuro de usted!

Pues ahí donde pronto resonará el grito de la muerte como un trueno y la tierra quedará embebida de lágrimas, ahí resuena a pesar de todo el alegre júbilo de los nuevos constructores, ya que Dios, único sabio y misericordioso, ha derramado tan ampliamente en estos tiempos su bendición y su bondad sobre la humanidad, permitiendo el perfeccionamiento tanto del conocimiento de su Hijo como de la naturaleza. Y por ello predicamos el agradable año del Señor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El mundo desconsiderado no encontrará ciertamente en esto ninguna ventaja, y la calumnia, la risa y la burla aumentarán. Además, el orgullo y la presunción de los ilustrados son tan grandes, que les será imposible hacer en unidad, con todo lo que Dios nos ha dado tan ampliamente en nuestros días, un librum naturae, es decir, un compendio de todas las artes, por el contrario, se ofrecen mutuamente resistencia y oposición. Así todavía se permanece en la antigua enseñanza y tienen que servir Paus, Aristóteles, Galeno, en fin, todo lo que se parezca a una ley (código), como la clara luz oficial, aunque si viviesen ahora, sin duda se corregirían ellos mismos con gran alegría. Pero aquí hay mucha debilidad para semejante tarea. Y aunque en la teología, en la física y en las matemáticas, la verdad se opone a ello, el viejo enemigo muestra plenamente su astucia y su rencor, intentando impedir, a través de los inútiles que odian la paz, un desarrollo tan bello de las cosas.

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

II

 

La ilusión de la ciencia

 

 

Existe un conocimiento absoluto, tan claro, tan sublime, tan majestuoso, tan ilimitado, que sobrepasa toda capacidad de descripción. En el capítulo anterior se hizo referencia a este radiante saber, y hemos visto que esta corriente de luz emana del eterno manantial de todas las cosas. Hemos visto que en este mundo han surgido hombres para confiar a esta corriente de Dios a quien lo desee y tenga la capacidad elemental para ello, con el fin de permitirles navegar hacia el océano de la verdadera vida.

Hay un tiempo en la fase de desarrollo del joven hermano de la Rosacruz, en el que piensa que el mundo recibirá este mensaje con gran entusiasmo. Como él se ha podido sumergir, por primera vez, en el Agua Viva del saber universal, es lo suficientemente ingenuo como para suponer que a su llamada al despertar le seguirán con gran alegría. Entonces es cuando comprende la verdad de las palabras de la Fama:

 

«El mundo desconsiderado no encontrará ciertamente en esto ninguna ventaja, y la calumnia, la risa y la burla aumentarán.»

 

Risas, calumnia y burla son la recompensa del servidor de Dios cuando se atreve a dar testimonio y a hablar de este saber universal.

¿Cuál es la causa de esto? La causa es doble. Primero es necesario cambiar el comportamiento de vida para entrar en unión con este nuevo saber; segundo, la humanidad está encerrada en la locura de la ciencia. Queremos hablar muy especialmente sobre esta ilusión, pues es la causa por la que, en general, se está tan poco dispuesto a atreverse a modificar el comportamiento de vida.

En algunos círculos se tiene por costumbre echarle la culpa a la Iglesia por la degeneración de nuestra cultura. Según ellos, la Iglesia tiene la culpa de todo y se la responsabiliza de todo. Aunque no pretendemos, en absoluto, ignorar la pesada culpa de la Iglesia, consideramos que a la ciencia también le corresponde una culpa no menos pesada.

Muchos millones de personas ya se han liberado de la ilusión de la Iglesia, que dice aportar a Cristo efectiva y verdaderamente, que pretende ser la portadora y el pilar  de la santa palabra de Dios. Pero de la ilusión de la ciencia, la cual pretende avanzar hacia la alborada del conocimiento universal, todavía se encuentran atrapados, casi sin excepción, la mayoría de los hombres. Las más absurdas hipótesis de los científicos se repiten hoy en día como máximas sagradas. Se vive según sus sugestiones y miles se confían, sin reflexionar, a sus experimentos.

El lugar que ocupaba la Iglesia en la Edad Media lo ocupa ahora la ciencia. Por lo general, en el ámbito intelectual existe interés por la Rosacruz, y por eso es un deber para nosotros abrir una brecha en su seguridad intelectual. Sucede que en la ciencia todos los valores auténticos, toda bondad y pureza demostrable son valores robados, bondad prestada, pues todo esto ya ha sido anunciado por los esotéricos hace más o menos tiempo. Y todo lo demás es necedad, un gran engaño y un terrible peligro. Piensen al respecto en la gran seriedad, la inmensa obstinación y el gran sacrificio con el que muchos científicos publican sus descubrimientos. Por ello los esotéricos, ante el método de la burla y de las risas, no pagarán con la misma moneda, sino que proseguirán su combate con gran seriedad y con un amor intenso.

Personajes heroicos en la ciencia como la señora Curie y su esposo, deberían hacer desaparecer en nosotros la burla. Qué espíritu de sacrificio se encuentra en sus experimentos científicos, y a pesar de todo, ¡qué terrible falta de conocimiento! La forma intrínseca de las materias radioactivas es para estos inconfundibles héroes como un libro cerrado. Lo que se podría realizar con el elemento radio, ha pasado desapercibido a su espíritu atrevido, porque no se dejaron o no pudieron instruirse en la universidad de Dios, en el saber universal de Dios.

¡Cuántos no habrán afrontado los sacrificios más increíbles, para poder comprender el idioma de Dios en el texto básico de los libros sagrados! ¿No hubo o hay matemáticos geniales que se han acercado a lo cuatridimensional por admirables esfuerzos, a partir de las hipótesis de la física, y que ahora ellos, por su punto de partida, se pierden en la relatividad, la referenciación y la inversión de todos los valores? Nosotros respetamos a estos abnegados trabajadores, pero no estamos dispuestos a calificar sus experimentos como ciencia seria. Más bien consideramos su trabajo como deporte, deporte mental, y somos lo suficientemente deportivos como para admirar sus resultados hasta cierto punto.

La organización extremadamente sutil de nuestros cuerpos nos capacita para muchas cosas y el apremio de nuestra razón  nos puede impulsar a una gran laboriosidad. Pero para liberar al mundo y a la humanidad, para conducirles a una realidad de vida mas elevada, para hacer de nuestro infierno una vida en común, para eso se necesita otra cosa. Por ello debemos enterrar, cada vez más profundamente en nuestra conciencia, que la pseudociencia de nuestro tiempo no es liberadora en absoluto. Si quieren juzgar con toda sinceridad y sin prejuicios, seguramente llegarán a esta conclusión.

La parte de la ciencia, que se ha vendido al Enemigo Negro por la codicia del dinero no la vamos a considerar aquí en absoluto. Dirigimos su atención ahora a la parte de la ciencia que actúa a conciencia y le preguntamos: ¿Es ésta en alguna medida liberadora? ¿Se ha vuelto la humanidad más feliz por el avance de la técnica? No, existe un angustioso temor en los hombres ante el tenebroso hechizo de la técnica, que amenaza con destrozar todo con sus garras de acero y sus fauces que vomitan fuego.

¿Hay mucho diferencia entre pasar por encima del agua sobre el tronco de un árbol caído o sobre un puente de hierro? ¿Existe para usted una diferencia esencial si bebe de un vaso que ha sido creado por un hombre, que por algún dinero destroza sus pulmones soplando en un taller de cristalería, con el torso descubierto debido al extremado calor, o si toma su bebida del cráneo de un pariente fallecido como lo hacían nuestros antepasados? Usted objetará que la técnica moderna ha inventado máquinas para trabajar el cristal, de manera que el trabajo del soplador de cristal se ha vuelto innecesario. Pero la técnica moderna no lo ha hecho para ayudar al pobre soplador de cristal, sino para producir de forma más barata. Por el mismo motivo, nuestros antepasados utilizaban recipientes de barro para su bebida, porque no siempre había suficientes cráneos disponibles. Además estropeaban demasiados cráneos en su “producción”.

Muchas personas afirman que la ciencia médica, sobre todo ayudados por la química, ha hecho muchísimo por la salud de la población, de manera que hoy las personas viven más años y la mortalidad de los niños ha disminuido considerablemente en comparación con los tiempos pasados. Nosotros decimos que la ciencia médica todavía no ha hecho nada por la verdadera salud de la población, y que los aparentes éxitos, confirmados por las estadísticas, no compensan las terribles consecuencias de la intoxicación masiva de la sangre por los medicamentos patentados. Por eso se recurre en nuestro tiempo a los antiguos métodos de curación, al naturismo y a la terapia a base de plantas, aunque no se nos puede liberar del caos creado por la negación de la vida, ni con una lechuga, ni con una bolsita de hierbas.

Alguna vez percibirá hasta en las fibras más profundas de su existencia que estas palabras se basan en la verdad. Pero por ahora todavía sucede, tal como dice la Fama, que incluso una apariencia de erudición tiene para la masa más valor que la luz clara y manifestada y que la verdad.

 

«Y aunque en la teología, en la física y en las matemáticas, la verdad se opone a ello, el viejo enemigo muestra plenamente su astucia y su rencor, intentando impedir, a través de los inútiles que odian la paz, un desarrollo tan bello de las cosas.»

 

De esta manera, un determinado grupo, que persigue oscuros intereses, sabe imponerse con la pseudociencia, la cual produce división en todos los campos. Pero en esta pseudociencia, seguramente entran también en juego el orgullo y la obstinación, que impiden la nueva orientación. Por eso atestigua la Fama:

 

«Así todavía se permanece en la antigua enseñanza y tienen que servir Paus, Aristóteles, Galeno, en fin, todo lo que se parezca a una ley (código), como la clara luz oficial, aunque si viviesen ahora, sin duda se corregirían ellos mismos con gran alegría.»

 

Aristóteles es el brillante personaje que ha dominado siglos de pensamiento occidental y que ha imprimido sus huellas en la ciencia de nuestros días; fue el hombre que pensó poder explicar la religión por el pensamiento del hombre. Galeno fue uno de los famosos médicos de la antigüedad, que, a pesar de ser extraordinariamente versado y erudito, no tuvo en cuenta que el organismo es gobernado por espíritu absoluto, la chispa divina.

De esta manera, siguiendo a los antiguos en ciega obediencia, no se podía hablar de un nuevo conocimiento que tuviese en cuenta las imperecederas normas cristianas. Estos personajes de la ciencia del famoso período cultural grecolatino tuvieron una vocación completamente diferente a la nuestra. Su tarea consistió en comunicar a la humanidad la síntesis de todo lo anterior, para que una nueva era, que se apoyase en su sabiduría, pudiese avanzar hacia posibilidades más elevadas por el impulso de una nueva manifestación espiritual. Pero, lamentablemente, hasta el presente este proceso de renovación todavía no se ha impuesto, y nos encontramos en medio de los pedazos de la realidad rota, hasta que la muerte se produzca.

Y junto a nosotros veremos los perfiles de una nueva realidad, sobre los escombros de lo que va a quedar atrás. Se acerca una nueva posibilidad. Sobre la esperanza derrumbada y la destrozada seguridad en sí mismo del público altamente intelectual ya está naciendo un nuevo anhelo. La burla, las risas y las calumnias desaparecerán entonces de los rostros, y entonces se escuchará a los esotéricos, sí, por fin se les escuchará.

Entonces los hijos de los profetas le hablarán de la sabiduría divina omnipresente, que está más cerca que las manos y los pies. Ellos le dirán cómo se puede alcanzar esta sabiduría. Ellos le impulsarán hacia una nueva actitud de vida, un comportamiento de vida que renueva la sangre, nacido de la fuerza de amor de Jesucristo.

Entonces descubrirán que en su ser se manifiesta una flor blanca y pura, el lirio místico, el loto del vidente oriental. Es la entrada en las salas sagradas del pensamiento abstracto, donde la sabiduría de Dios, el saber universal, puede ser absorbido como fuerza. Es un caminar en la luz, como El está en la luz.

De esta forma se abre ante el alumno un inmenso conocimiento de Dios, una filosofía divina, la filosofía del saber mágico. Sobre esta base, en esta puerta que se dirige hacia la eternidad, deberán ser reunidos todos los que son llamados al neo-intelectualismo, todos los amantes de la verdadera sabiduría. Y allí estarán los pensadores, poetas y constructores, llamados para todas las tareas de la ciencia, del arte y de la religión; y saciados por esa fuente de la sabiduría original, unidos entre sí como hermanos y hermanas que forman en una cadena, partirán hacia su trabajo, al sublime despliegue de sus talentos. En la luz de Dios sus talentos florecerán como una rosa y, tomados de la mano, escribirán con sus radiantes actos el librum naturae, el gran Libro de la Naturaleza, como una verdad que unirá las eternidades.

Toda falsedad está condenada a morir; todo lo que ha nacido del eterno corazón solar del Padre está llamado a la vida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Llevar a cabo tal Reforma General, fue también durante mucho tiempo la intención y el acentuado esfuerzo del muy creyente, espiritualmente muy iluminado Padre y Hermano C.R., un alemán, cabeza y fundador de nuestra Fraternidad.

Después de haber sido acogido en un monasterio con cinco años de edad en un convento, debido a la pobreza de sus padres (a pesar de ser nobles), y de haber aprendido bastante bien los dos idiomas griego y latín, fue encomendado por sus permanentes ruegos y súplicas, todavía en la flor de su juventud, al hermano P.A.L., que tenía el propósito de emprender un viaje al Santo Sepulcro.

Aunque este hermano murió en Chipre y no llegó a ver Jerusalén, nuestro Hermano C.R. no regresó, sino que embarcó hacia Damasco, con el propósito de visitar desde allí Jerusalén.

Pero al tener que permanecer allí por dificultades corporales y al ganarse las simpatías de los turcos por sus grandes conocimientos de la medicina, oyó hablar casualmente de los sabios de Damkar, en Arabia, de los milagros que obraban y de que la naturaleza estaba desvelada para ellos. Esto despertó la naturaleza noble y elevada del Hermano C.R.C., con lo que su interés se centro en Damkar y ya no en Jerusalén. Pronto no pudo resistir más a su anhelo y, por una determinada cantidad, llegó a un acuerdo con marineros árabes para que le llevaran hacia Damkar.

Cuando llegó sólo tenía dieciséis años, pero tenía una fuerte constitución germánica. Como él mismo atestigua, los sabios no le recibieron como a un extraño, sino como a alguien a quien se estaba esperando desde hace tiempo. También le llamaron por su nombre y le enseñaron otros misterios de su monasterio, algo que le sorprendió grandemente. Allí conoció más a fondo el idioma árabe, por lo que al año siguiente pudo traducir el Libro M. al latín y llevárselo consigo. Allí adquirió también sus conocimientos sobre física y matemáticas, por los que el mundo podría alegrarse con razón, si hubiese más amor y menos envidia.

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

III

 

El Libro M

 

 

De las nieblas del pasado se eleva ante nosotros una de las antiquísimas historias de la Orden de la Rosacruz. Para el lector superficial es un detalle muy simple, la parte cronológica de un mito históricamente dudoso, cuyo origen es puesto seriamente en duda por muchos. Pero el alumno buscador, que está más o menos introducido en el método de los antiguos iniciados para velar sus mensajes ante los profanos, ve, a través de su envoltura, brillar la luz que alumbra el camino. Y puesto que es nuestro más profundo anhelo como buscadores de la bondad, verdad y justicia, es mostrar el camino de la humanidad, la ineludible marcha de las cosas, el impulso cósmico de lo absoluto, y crear las condiciones para su realización, queremos atravesar los velos, para que podamos escuchar la Fama Fraternitatis, la Llamada de la Fraternidad de la Luz, y así podamos leer las primeras páginas del Libro M.

Muchos esotéricos orientados negativamente han buscado este misterioso Libro M, del que se habla en la antigua literatura Rosacruz. Muchos nos han preguntado dónde se puede adquirir este libro y si existe una buena traducción. Ya poseían libros de muchos autores, se encontraban junto con muchas otras obras de tipo esotérico en la pesada estantería, pero el Libro M faltaba. Quizás podríamos venderlo. Ciertamente el mercado sería favorable y seguro que se venderían a buen precio.

Hemos tenido que decepcionar a todos los interesados en ello, alguno de los cuales venían con las manos llenas de billetes. Y a pesar de todo tenemos que decir que conocemos el tan misterioso Libro M, lo hemos visto, hemos podido echar una mirada en su interior. Hemos podido estudiar e investigar algunas páginas y hemos podido asimilar valores, en la medida que estábamos capacitados para ello. Y ahora, siguiendo la ley de que ningún gnóstico debe quedarse con los valores que ha adquirido, encontramos en este libro la ocasión para cumplir esta ley.

Las páginas del Libro M están llenas de maravillosos caracteres, con letras muy singulares. Es como si viviesen. Ellas llaman y hacen señas, ellas despiertan presentimientos y temores indefinidos. A veces despliegan cosas alegres y un júbilo incontenible. En interminables hileras pasan ante usted las corrientes de las palabras vivas del Libro M. Su ojo queda cautivado por las olas impetuosas y por el suave balanceo, pero a la vez poderoso, de sus profundidades infinitas. Son horizontes que nadie puede localizar. Sí, el Libro M habla un lenguaje mágico. Cuando los sellos se abren y se pronuncian las fórmulas, entonces viene el éxtasis de los sentidos, se produce entonces desprendimiento de la materia para elevarse a la sutil amplitud de la vida etérica hasta lo jamás visto.

Pero déjenos por ahora volver a los hechos de la Fama Fraternitatis, que a simple vista parecen tan sencillos, pues debe comprenderlos con nosotros para poder hablar del Libro M. No podemos aclararles las primeras fórmulas del Libro M, sin antes haber dado los primeros pasos necesarios.

En nuestro relato se habla del supremo dirigente de la Orden de la Rosacruz, del muy iluminado Padre y Hermano C.R.C., que es al mismo tiempo preste atención a ello origen de nuestra Fraternidad.

 

«Después de haber sido acogido en un monasterio con cinco años de edad en un convento, debido a la pobreza de sus padres (a pesar de ser nobles), y de haber aprendido bastante bien los dos idiomas griego y latín, fue encomendado por sus permanentes ruegos y súplicas, todavía en la flor de su juventud, al hermano P.A.L., que tenía el propósito de emprender un viaje al Santo Sepulcro.»

 

Algunos que han intentado analizar la Fama, lo primero que han preguntado es: “¿Ha existido realmente el hombre C.R.C.? ¿Quién era? ¿Existen hombres de su época que le vieron? ¿Existe literatura de su tiempo que hable de él? Y así sucesivamente.

Usted conoce seguramente la investigación histórica normal, el indagar durante años para hacerse con diversos datos, los lentos progresos; hasta que un nuevo hallazgo destruye el resultado del trabajo de media vida, por lo que hay que comenzar otra vez de nuevo. Nosotros no seguiremos este método, aunque tenemos que decirles que C.R.C. ha existido, que sabemos de hombres que han sido sus contemporáneos, que le han visto y han vivido directamente a su lado. Hay personas que están estrechamente unidas a él.

Pero nosotros vamos a dejar de lado la investigación histórica y sólo vamos a hablar de “un hombre”. Vamos a suponer que ahora vive un hombre que se llama C.R.C., que todos le conocemos y que observamos su combate. Si ha vivido antes o no, para nosotros no es relevante. Por lo tanto, evocamos para usted a un hombre, una suposición, y juntos animamos a esta imagen mística hasta que viva para nosotros. Llamamos a este hombre Cristián Rosacruz, que, todavía no se lo habíamos mencionado, es de origen alemán. Esto significa, que es cien por cien europeo, es un occidental.

Pues bien, este occidental quiso seguir el camino de los occidentales, es decir, el camino indicado por Cristo, vivido anteriormente por Cristo. Por eso le llamamos Cristián.

Este occidental quiere desarrollar todas las capacidades latentes, que se encuentran adormecidas en el ser de cada hombre, que hacen del hombre un hijo de Dios, una criatura de Dios, un Dios en devenir, y por ello se esfuerza plenamente decidido. Además, por ello, está dispuesto a recorrer el camino de la total ofrenda de sí mismo. Por eso llamamos a nuestro héroe a su vez Rosacruz.

Y como este personaje místico vive ahora completamente para nosotros, como somos admiradores apasionados de su combate heroico, decimos con ardiente anhelo: “Mi querido Hermano, que la Rosa blanca de Cristo pueda brillar desde tu cruz.”

Comprenderá que este hombre occidental, que este Hermano C.R.C., debe proceder de una familia noble. Esto significa, que se tiene que haber alcanzado un determinado grado de refinamiento, de profundización interior, para comenzar una obra tan grande.

Aquí hablamos de calidad de carácter, de calidad de alma, que engalana a quien la posee y ennoblece su sangre. Si alguien ha sido más o menos ennoblecido de esta manera por la vida, surge en él un hambre insaciable de sabiduría. «No sólo con el corazón debéis servir a Dios, sino también con la razón.» Si se quiere caminar por el sendero de la humanidad hasta el final, entonces también se debe conocer el camino, se debe sondear la voluntad de Dios.

Por eso nuestro Hermano C.R.C., a la edad de cinco años, entra en un monasterio. Nosotros lo entendemos como una indicación sobre la razón de las cosas. La razón iluminada, la sabiduría de Mercurio, representada cabalísticamente por el número cinco. El monasterio representa aquí el símbolo de la concentración.

¿Ha intentado alguna vez adquirir sabiduría verdadera? ¿Se acuerda quizás todavía de sus primeros pasos? ¿Se acuerda aún del laberinto, el espejismo, o de la absoluta desesperación que le sobrecogía? Usted aprendió sólo parcialmente su griego y latín, las síntesis simbólicas de la razón superior, y por eso aparece en el Hermano C.R.C. un desesperante anhelo. El quiere ir a la Tierra Santa, quiere abrirse camino hasta la perfección, quiere viajar a la tierra sagrada de la razón superior. El quiere alcanzar la meta final, su meta final, y por eso solicita emprender el viaje.

Vemos aparecer en sus labios la oración expresada por palabras, las imágenes pensamiento, llenas de anhelo, llegan hasta nosotros: «¡Dejadme también a mí emprender el viaje hacia la meta final!»

¡No hay nada que le retenga, amigo! Póngase en marcha, enseguida, si así lo desea. Pero sepa que todos los que salen así “de viaje” descubren muy pronto lo tremendamente difícil que es, aunque sea absolutamente realizable. Es precisamente por lo difícil, y a la vez realizable, por lo que descendemos con usted, en esta obra, a la profundidad.

Al emprender el viaje, viajamos con nuestro Hermano P.A.L., alusión a los misterios de las leyes naturales, y estas nos llevan hasta Chipre. Nuestro relato se vuelve ahora extraordinariamente profundo. Chipre significa en el lenguaje de los misterios “Venus”, y en el de los evangelios “refrenamiento de la baja naturaleza de los deseos y la implantación del realismo crístico”. Sólo a través de las fuerzas purificadas de Venus puede alcanzar los misterios. Formulado astrosóficamente: Venus es el camino hacia Urano, el Cristo interior.

Ahora le es transmitida la llamada de Urano. El único camino que conduce hacia allí es el realismo del cristianismo, con todas sus amargas y desconcertantes consecuencias. Por eso le conducimos continuamente a Chipre, tal como lo hizo el Hermano P.A.L.. Esto es inevitable: trabajar en las minas de cobre de Chipre. Quien tenga oídos para oír, oirá sin lugar a dudas.

 

Nuestro Hermano C.R.C. no regresó desde Chipre. El siguió a través del acto hacia Damasco y después hasta Damkar. Cuando el hombre realiza el trabajo en Chipre en la forma correcta, surge el crecimiento del alma, entonces se construye la armadura de oro, con cuya ayuda la forma inferior, el torbellino infernal de los bajos deseos, puede ser vencido. Sólo entonces puede uno acercarse al milagro de Damkar. Muchos han buscado Damkar, pero no han encontrado la ciudad. Muchos han viajado siguiendo a Cristián Rosacruz según las indicaciones de la Fama, pero Damkar, que en los antiguos escritos aparece siempre estrechamente unida a Damasco, no fue localizada geográficamente.

Sin embargo Damkar, Damkar en Arabia, existe realmente. Usted puede confiar plenamente en encontrar esta ciudad de ensueño sólo si viaja a Chipre. Damkar es el espíritu, en el que el alumno abraza al mundo, con el amplio e indecible anhelo de edificar los muros de una nueva ciudadela de la verdad. Damkar es la mas elevada justicia de Dios, que llama y pide ser realizada.  Damkar es el corazón de nuestro Espíritu Planetario, el criterio del devenir de los mundos. Y Arabia se debe comprender aquí como la ciudad, la morada del león.

Damkar, la idea, la liberación, debe surgir de la morada del león, el León de Judá, Cristo, el gran realizador del universo, el iniciador por excelencia, el león Leo la señal de iniciación de Acuario. Allí, en esta fuente de los misterios crísticos, permaneció nuestro Padre C.R.C. durante tres años y allí tradujo el Libro M.

Pero vamos a seguir de nuevo la cronología de nuestro relato. Cuando nuestro mítico héroe ha celebrado el acto absoluto del realismo crístico, y se ha entregado a sí mismo en abnegado servicio, con otras palabras, cuando ha fundido con toda su vida la enseñanza de la bondad, la verdad y la justicia, y se ha colocado como una llameante luz de Cristo en la oscuridad de su tiempo, no teniendo en cuenta ni el odio ni la resistencia ni la persecución él se acerca, aunque sea en un estado de agotamiento, a la esencia de las cosas.

El llega a Damasco el atrio de Damkar, desde donde quiere proseguir mas adelante su viaje hacia Jerusalén. Ahí, en Damasco, él muestra su gran capacidad en la física, en la ciencia. Esto significa que los velos que cubren la esencia de las cosas empiezan a caer para él. La esencia de la naturaleza comienza a revelársele. Su anhelo de conocimiento superior, su deseo de una comprensión de Cristo, su profundo anhelo por las bodas alquímicas, la unión con el Cristo, empieza aquí a satisfacerse. El griego y el latín de los misterios, que antes sólo comprendía parcialmente, los domina completamente por el acto.

Y así entra en contacto, como por necesidad natural, con los sabios de Damkar, con los iniciadores en los misterios crísticos.

 

«Esto despertó la naturaleza noble y elevada del Hermano C.R.C., con lo que su interés se centro en Damkar y ya no en Jerusalén. Pronto no pudo resistir más a su anhelo y, por una determinada cantidad, llegó a un acuerdo con marineros árabes para que le llevaran hacia Damkar.»

 

Este relato debemos comprenderlo de la siguiente manera: todo aquel que se encuentra en la oscuridad y que busca la luz con todo su ser, todo aquél que busca con anhelo la luz de Cristo, llega al descubrimiento que él ya no necesita buscar más la luz, si ha realizado el acto de Chipre, porque la luz corre a su encuentro. Está más cerca de él que las manos y los pies. «Cuando el hijo pródigo regresa, el Padre va a su encuentro», dice la parábola. Y ahora quizás comprenda también lo que quiere decir el autor de los Hechos de los Apóstoles, cuando dice que Saulo encontró a Cristo en el Camino de Damasco.

Así le sucedió a C.R.C., así le sucedió a nuestro héroe mítico, y así puede sucederle también a usted. Jerusalén se acerca a usted, si se acerca a ella siguiendo normas determinadas. Ahora conoce las condiciones; estas son la cantidad determinada que tuvo que pagar C.R.C. para que le llevaran a Damkar. Allí se le recibe como a un conocido, allí se celebra la fiesta de la unificación, allí se abren los capullos de rosa en toda su plenitud; el hombre nuevo ha nacido a través del nadir del acto: él se ha construido una morada en Damkar como un auténtico constructor libre.

Formulado mágico-astrosóficamente: como consecuencia del acto de Chipre que renueva el corazón, el alumno irrumpe hasta Urano, Damkar-Cristo. Allí, el peregrino de Jerusalén encuentra a su Señor. Allí nace la comunidad de vida con El, que es amor y alegría, con El, que dice:

 

«Esto os lo he dicho a vosotros,

para que mi alegría este también en vosotros

y vuestra alegría sea absoluta.

Este es mi mandamiento:

que os améis los unos a los otros,

como yo os he amado.

Nadie tiene mayor amor que aquel,

que entrega su vida por sus amigos.

Vosotros sois mis amigos,

si hacéis lo que os pido.

Ya no os llamo siervos,

pues un siervo no sabe lo que hace su señor;

pero yo os he llamado amigos,

porque os he dicho todo

lo que he escuchado de mi Padre.

 

Esto os lo he dicho,

para que no seáis seducidos a la infidelidad.

Ellos os echarán de la sinagoga;

sí, llegará la hora en la que quien os mate pensará

que está realizando un servicio bendecido por Dios.

Y esto lo harán porque no conocen al Padre

ni me conocen a mí.

Pero esto os lo he dicho a vosotros,

para que cuando llegue la hora

os acordéis de que yo os lo había dicho.

 

En este mundo padecéis tribulación,

pero permaneced con buen ánimo:

Yo he vencido al mundo.»

 

Así, en esta santa fiesta de la comunidad de vida con el Cristo, aprende usted el árabe mejor que nunca hasta ahora. La física se hunde ahora en la nada ante la gloria sobrecogedora del Libro M. La lengua viva con maravillosos caracteres le rodean, ella baila sus santas danzas y usted se postra de rodillas en adoración ante su gloria.

Si ha podido seguir en su imaginación el camino de devenir descrito y quiere verdaderamente seguir su ejemplo, entonces podrá leer en este misterioso Libro M. ¿Qué clase de libro es? ¿Dónde está? ¿Cómo es?

El Libro M es el libro de la humanidad, la cosmología completa de la memoria de la naturaleza. El Libro M es el libro de la magia gnóstica absoluta, el libro del fuego. El Libro M es el libro de Manes, la síntesis de toda sabiduría, desde la creación del mundo hasta ahora. El Libro M es el conocimiento abstracto de todo lo que fue, lo que es y lo que vendrá, un conocimiento que no puede ser obstaculizado ni mancillado por ninguna persona del mundo. El Libro M es el amor de Dios, que se nos manifiesta a través de Cristo. El Libro M es Neptuno, que por Urano, el Cristo, obtiene la plenitud. El Libro M es un inmenso poder que sobrepasa todos los límites, con su ayuda puede usted atravesar el Sinus Arabicus (el Golfo Arábigo).

Leo, el símbolo de iniciación de Acuario, saluda a cada alumno de la Rosacruz: Siga las huellas de la cabeza y origen de nuestra Fraternidad, y tenga en cuenta que el misterio del éxito se encuentra en las “minas de cobre de Chipre”.

 

 

 

Mapa del atlas mundial de Gerard Mercator (1512-1594), donde se aprecia el Sinus Arabicus, Damasco al norte y Damkar al sur de Arabia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Después de tres años regresó de mutuo acuerdo y atravesó el Sinus Arabicus (el Golfo Arábigo) hacia Egipto, donde no se entretuvo mucho tiempo, dedicando ahora su atención más a las plantas y a las criaturas.

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

IV

 

A través del Sinus Arabicus hacia Egipto

 

 

Como pueden saber los alumnos que están más introducidos en los misterios, la tierra es el planeta en el que la ola de vida humana lleva su lucha dramática, un organismo maravilloso y complicado.

 

Si en la filosofía esotérica hablamos de los mundos que nos rodean, no debemos ver el término “mundo” como una unidad limitada, sino como parte del gran organismo, unido indisolublemente con otras partes, que confluyen y en el que cada parte se mantiene a través de la otra.

 

Se nos proporciona mucho conocimiento sobre estos mundos, y de innumerables formas, el pensamiento investigador intenta aumentar su conocimiento sobre esto miseriosamente cercano. Pero es un hecho, que seguramente la mayor parte de este conocimiento está demasiado coloreado por nuestra forma inferior, por el  romanticismo y por el temor. Como consecuencia de nuestra propia imperfección, vemos apariciones supranormales, que sólo se pueden explicar como reflejos de nuestro propio depósito de malas formas de pensamiento, que son vivificadas de tiempo en tiempo y en orden consecutivo por medio de vibraciones planetarias.

 

Por nuestra disposición romántica (todo romanticismo surge como nostalgia por algo que no poseemos), descubrimos en el más allá tensiones y relaciones, que son la consecuencia de nuestra naturaleza lunática de los sueños, cosas, que fuera de nosotros mismos, no tienen ninguna realidad.

 

Así una persona de creencia ortodoxa, se sueña con un señor sentado en un trono y una incontable multitud que saluda con ramos de palma y que toca la trompeta; y así un infectado por el ocultismo, sueña con un maestro con mirada penetrante, que le instruye en cosas importantes y le concede una serie de iniciaciones.

 

Por nuestro miedo aparecen las situaciones infernales, los remolinos negros, las negras “impresiones monstruosas”, el ocultismo fantasmagórico de los antiguos lemures, que siguen viviendo en las tribus de los hombres negros y que se reproduce en los hombres blancos, con terror lemúrico, como una especie de complejo del subconsciente.

 

Pero si fuésemos capaces de despedirnos de toda esta negatividad, que sólo sirve para perturbarnos o para llevarnos por caminos erróneos, o para complicar la vida a los demás o estropear situaciones; si fuésemos capaces de romper con esto viejo y volvernos también en estas cosas hombres nuevos, entonces conoceríamos los mundos invisibles de una forma completamente diferente y podríamos avanzar por el camino con mucha más rapidez, el camino que nos muestra el gnosticismo de occidente, la Joven Fraternidad Gnóstica de la Rosacruz de Oro.

 

Es un hecho, que penetra cada vez más en nuestra conciencia, que nadie puede comprender ni lo más mínimo del verdadero esoterismo, si no está completamente dispuesto a ser un hombre nuevo, y esto en el más amplio sentido de la palabra.

 

Si en el prólogo del Evangelio de Juan se dice: “La luz brilla en la oscuridad, pero la oscuridad no la ha comprendido”, esta realidad no sólo es válida para las personas que viven y mueren como animales, sino también para nosotros.

 

Si no destruímos el caparazón de nuestra naturaleza de los deseos inferiores, si no nos apartamos del camino del ocultismo romántico, si no nos ponemos a salvo de nuestro miedo – del viejo monstruo vodú – no aprenderemos jamás a indagar los misterios crísticos, no conoceremos a Cristo, no pondremos el pie en el sendero de la liberación.

 

Si, nosotros llamaremos a la puerta de los misterios, llamaremos diariamente, porque nuestro miedo nos presiona y nos inquieta; porque nos sobresaltamos por la garra de Saturno; porque somos atormentados por la corrosiva nostalgia.

 

Y ustedes saben “a quien llama se le abrirá”. Esto es una ley cósmica. Pero aquellos que llamen sin estar preparados, encontrarán detrás de la puerta abierta, la terrible severidad del juicio y se les echará de nuevo a la vida real, donde debe ser realizado el primero de todos los actos.

 

Nosotros llamamos a la puerta de los misterios, porque queremos huir del mundo y de las tormentas infernales producidas por nosotros mismos. Llamamos a la puerta del edificio invisible, en el que vive nuestro querido Señor, el que ha dicho: “Llamad y se os abrirá”.

 

Y nosotros llamamos, llamamos todos los días, mientras que nuestro trabajo todavía no está acabado; ¡y tocamos de tal manera los tambores de la vida real con el sofocante ritmo de nuestra magia de los negros, que la puerta se abre de golpe! Ella se abre y aparece el juicio. Nuestro querido Señor aparece como el juicio, mientras que El carga bajo inconmensurables dolores con nuestra suciedad, que dejamos atrás en nuestra negatividad, teniendo incluso el satánico descaro, de exigir un lugar seguro detrás de las puertas cerradas.

 

¿Porqué nos declaramos en contra del pacifismo actual? No porque no seamos pacifistas, no porque amemos la violencia; no somos locos peligrosos, sino porque queremos dar a conocer el cristianismo gnóstico-científico de los Rosacruces, con toda la fuerza que existe en nosotros. Si no pueden aceptar esto, entonces intentaremos hacer el trabajo también por ustedes, ustedes con su magia de los negros, y nosotros intentamos cargar, junto con Cristo, también con su indignidad, pues nosotros queremos cargar con la cruz, como el único camino de la liberación.

 

¿Qué es el pacifismo actual, sino la llamada monótona en la puerta de una consecución superior? ¿Escuchan los pasos de nuestras mujeres, que van a la manifestación por la paz? Y la puerta se abre de golpe, se abre estrepitosamente. Y vemos una llameante cueva, una corriente de lava hirviendo, una infernal fabricación de armas, como jamás ha visto el mundo. Una cacofonía de lamentos sin límites. ¿Y lo quieren aún más grave? Pues entonces prosigan con su pacifismo esotérico, pues el juicio va a la par con su negación de realizar el trabajo.

 

¿Pero qué es entonces necesario? Una reflexión, una reflexión de Acuario.

 

Debemos preguntarnos, porqué se está destruyendo el mundo y cual es la causa de ello.  Y si conocemos la causa, entonces “bajamos hacia la cloaca”, como se decía por entonces en la obra de teatro “El criado en casa” y limpiamos el canal; cumplimos nuestra tarea de Virgo. Nosotros metemos nuestras quizas tan limpias manos en la suciedad, ante la que se retrocede de espanto. Nosotros metemos nuestros brazos en la suciedad, que es arrojada al semblante inocente de Cristo, y de esta manera, cumplimos por nuestro sacrificio el juicio que se ha vuelto necesario. Este es el pacifismo gnóstico en el sentido liberador del cristianismo vivo.

 

De la misma manera que la religión ortodoxa conduce a la humanidad a la petrificación, así el pacifismo exotérico agrava el juicio, porque aquí se aplica una magia de los negros; la puerta se abre de golpe y sobre nosotros cae el juicio, que se ha vuelto pesado como el plomo, porque negamos la obra, negamos el trabajo. ¡Sin lucha no hay victoria!

 

Y por ello esto otro, este bajar a las cloacas, este romper las ataduras. Este es nuestro pacifismo. Y este pacifismo se lo traerá la Rosacruz de Oro, porque es su amigo, porque les ama.

 

La tarea que nos impone el orden de las cosas es ardua, y nuestro camino como trabajadores de la Rosacruz Viva es extremadamente peligroso. Porque todos nosotros llamamos a la puerta y sabemos que por nuestra llamada se abrirá la puerta.

 

En las Bodas Alquímicas de Cristián Rosacruz se describe este problema a la perfección. Cuando Cristián Rosacruz recibe la carta que contiene la respuesta a sus repetidas llamadas y es invitado a participar en las bodas, él dice:

 

“Cuando leí esta carta, me sentí como desfallecido, se me erizaron todos los cabellos y un sudor frío brotaba de todos mis poros, pues, aunque sabía que esta era la respuesta a mi llamada y que esta debía venir, nunca antes había imaginado que esto sucediese bajo condiciones tan difíciles y peligrosas. Antes pensaba, que solo tenia que aparecer en la boda y que sería un invitado bienvenido, pero ahora se me remitía a la justicia divina, al juicio divino, del que jamás había estado seguro hasta este tiempo”.

 

 

Por supuesto. No estamos seguros con respecto al juicio divino y su justicia. Lo evocamos con nuestros mantrams y estamos tan poco tranquilos y seguros en relación con sus consecuencias como lo estaba Cristián Rosacruz.

 

Y por eso, por medio de nuestro sacrificio, manos a la obra, a la obra con todas nuestras fuerzas para suavizar el juicio venidero, que está escrito según ley en las estrellas, en Serpentario y Cisne. Si realizamos nuestra obra de la forma correcta, construiremos a la vez en el templo que no se hace con manos y penetraremos en la realidad de las cosas invisibles.

 

Y para ello nos ajustaremos a los caminos que están indicados en los libros antiguos, los antiguos testamentos de la Orden de la Rosacruz:

 

La Confessio Fraternitatis nos da el programa, la confesión de fe.

En la Fama Fraternitatis el alumno se dispone a realizar el programa.

 

En las Bodas Alquímicas de Cristián Rosacruz, se describe el desarrollo completo en el sendero de la iniciación crística, después de haber realizado la intención, la llamada, la Fama, en una tarea individual.

 

 

 

En el primer capítulo hemos visto, como Cristián Rosacruz atraviesa su naturaleza de los deseos inferiores por un acto de vida correctamente enfocado; él viaja desde Chipre a Damasco y desde allí a Damkar en Arabia, donde escribe el Libro M. y se instruye en la física y en las matemáticas. Hemos analizado lo esotérico de estas insinuaciones y hemos comprendido sus intenciones; y ahora prosigue la Fama:

 

“Después de tres años regresó de mutuo acuerdo y atravesó el Sinus Arabicus (el Golfo Arábigo) hacia Egipto, donde no se entretuvo mucho tiempo, dedicando ahora su atención más a las plantas y a las criaturas”.

 

Cuando el alumno ha estudiado la elevada y perfecta sabiduría en la Ciudad del León, en Damkar de Arabia, o dicho de otra forma, cuando se sumerge en la realidad del misterio de Cristo en su totalidad, ya no con la palabra sino con el acto, recibe, después de tres años, el permiso para atravesar el Sinus Arabicus y viajar a Egipto.

 

El candidato que está introducido en los misterios crísticos, entiende en esto, que cuando ha acabado de realizar el proceso de asimilación pleno de actividad, en la medida de las fuerzas de que dispone – es decir del proceso de Júpiter, cabalísticamente representado por el número 3 – él puede entrar en los mundos invisibles sin ser víctima de diversos engaños y lamentables dificultades, que le han sido descritas anteriormente. Nosotros afirmamos, que nadie puede saber algo positivo, algo real, algo valioso del nuevo estado de conciencia, si no ha estado por completo en la vida real y ha cumplido ahí su tarea como criado en la casa, bajo todas estas difíciles circunstancias, que son la consecuencia de los pecados acumulados de la humanidad.

 

Todo conocimiento que proceda de otras fuentes, que haya sido creado de otro modo, es prácticamente en su totalidad engañoso y es más terrible en sus consecuencias que el pacifismo esotérico, porque es una burla de lo más sagrado. Es el juicio que actuará como un fuego devorador.

 

Obviamente, las zonas invisibles están abiertas para Cristián Rosacruz. El pasa por el Sinus Arabicus, el arco del Señor, la puerta del Señor, desarrollada en la positiva luz de Cristo, y guiado por esta luz, él entra en los mundos que nos rodean para estudiar allí las plantas y las criaturas más detalladamente. Y desde ese instante, las cosas se le manifiestan de manera diferente y muestran cualidades diferentes de lo que antes, como observador negativo, pudo sospechar.

 

Dado que el temor se ha desprendido de él, puesto que su naturaleza de los deseos esta purificada y su romántico sentimiento de nostalgia se ha transformado, él ve las cosas en su forma verdadera y se puede hablar de un estudio verdadero, porque él comprende.

También nosotros queremos esforzarnos en prepararnos para este verdadero y positivo ver en el cielo y en la tierra, porque sólo entonces avanzaremos en la Escuela de los Misterios de occidente.

 

El poder percibir los mundos invisibles con objetividad es extremadamente valioso. La tierra sobre la que vivimos, el planeta en el que nos manifestamos, es desde el núcleo central hasta el mundo del espíritu divino, un complejo de campos de desarrollo para una inmensa cantidad de jerarquías de seres, que en parte colaboran en nuestro desarrollo y dependen de nosotros. Por eso se debe considerar como necesario que tengamos conocimiento de esta gran multiplicidad de fuerzas y entidades, y esto de una forma objetiva, para poder así colaborar en el plan de Dios en la forma correcta.

 

En nuestra ignorancia hemos aprendido a ver las esferas más inferiores del mundo de los deseos y la esfera etérica del mundo material como un torbellino infernal, y realmente muestran esas cualidades, pero sólo y exclusivamente como reflejos de nuestros actos erróneos en el mundo material.

 

Si lográsemos por nuestro pacifismo esotérico, que nuestra convivencia humana volviese a ser pacífica de la única forma posible, entonces estas esferas de vida volverían a ser y a desarrollarse según para lo que están previstas, es decir, campos de desarrollo armoniosos de una vida muy interesante y poderosa.

 

El infierno se mantiene en virtud de su negación de la verdadera vida. Una gran cantidad de apariciones horribles, vistas en la luz verdadera, se crean por el hecho de que ustedes rechazan lo único necesario.

 

Y por eso apelamos constantemente a su corazón y a su conciencia. ¡En monótona regularidad repetimos esta llamada!

 

Si, por supuesto, sin lugar a dudas se abre la puerta de su ser. Y cuando se abren las puertas vienen hacia nosotros los resultados en centenares de formas diferentes: recibimos odio y envidia y falta de comprensión y maldición. Recibimos indiferencia e inconsciencia. Recibimos lo más grave que se le puede hacer a un cristiano y lo que se hizo también a Cristo, que es: culparle de ser un servidor del demonio y de apartarse de lo bello y de lo verdadero.

 

Pero nosotros y todos los que luchan con nosotros seguimos cargando con la cruz de Cristo, la cruz del alma del mundo. Seguimos bajando a la alcantarilla y metemos nuestros brazos en el barro de nuestra convivencia.

 

Nosotros seguiremos llamando, siempre llamando, con el martillo del acto, hasta que de los corazones nos venga como respuesta, el comprensivo y compasivo amor y nosotros atravesemos como una multitud de pioneros las corrientes de la muerte, de forma que todo lo negativo y no verdadero podrá escuchar los pasos de estas poderosas legiones, que se dirigen hacia el Sinus Arabicus.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desde aquí viajó por todo el Mediterráneo hasta Fez, como le habían indicado los árabes.

Es verdaderamente vergonzoso para nosotros saber, que sabios que viven a tan gran distancia entre sí, no sólo están en unanimidad y son contrarios a toda polémica, sino que también plenamente dispuestos a desvelar sus secretos con total confianza.

Cada año se reúnen los árabes y los africanos para consultarse mutuamente sobre su arte y para averiguar si quizás se ha descubierto algo mejor, o si sus experiencias han debilitado sus conceptos.

De esta forma, cada año surge algo con lo que se pueden mejorar las matemáticas, la física y la magia (pues en Fez se está muy avanzado en ella). A Europa no le faltarían ilustrados, magos, cabalistas, médicos ni filósofos si hubiese una mutua buena voluntad y la mayoría no quisiera monopolizar el conocimiento.

En Fez entabló amistad con los que se suelen llamar “aborígenes”, que le desvelaron muchos de sus secretos; igual que nosotros, los europeos, podríamos aportar mucho de lo nuestro, si reinase entre nosotros la misma unidad y se la buscase y desease seriamente.

A menudo mencionó que la magia de estos habitantes de Fez no era del todo limpia, y que su cábala estaba mancillada por su religión. Pero a pesar de todo, supo sacarle utilidad a esta magia y encontró una mejor base para su fe, la cual estaba ahora en concordancia con toda la armonía cósmica y se encarnaba de forma maravillosa en todos los períodos de los siglos.

De todo esto surgió el bello acuerdo, de que, igual que cada semilla contiene en sí misma un árbol completo o un fruto completo, también el mundo entero está presente en un pequeño hombre, cuya religión, política, salud, miembros, naturaleza, lenguaje, palabras y obras estén en el mismo sonido y en la misma melodía, en armonía con Dios, con el cielo y con la tierra.

Todo lo que contiende con ésto es error, engaño y del demonio; este último en sí mismo es el camino y la causa última de todas las discordias mundiales, de todo ofuscamiento y de toda necedad.

Si por lo tanto alguien quisiera probar a todos los hombres de la tierra, comprobaría que lo bueno y seguro siempre está en armonía consigo mismo, mientras que todo lo demás está manchado con miles de opiniones erróneas.

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

 

V

 

Los secretos de Fez

 

 

Muchos estudiantes de los libros clásicos de los Rosacruces han podido observar ya en varias ocasiones, qué estas obras no sólo se refieren a acontecimientos antiguos más o menos legendarios, a las hazañas y los sufrimientos de los primeros hermanos de la Rosacruz, sino que estos primeros representantes de la manifestación de la sabiduría de occidente, hablan en una profunda y casi inapreciable lengua a todos los que quieren recorrer el camino del cumplimiento occidental. Además hay que constatar, que estas obras guardan relación con el poderoso devenir humano y desarrollar una progresiva historia del mundo, por lo que posiblemente no les asombre si declaramos, que consideramos estas obras como el Evangelium Magnum del estudiante esotérico, el eco gnóstico de los cuatro Evangelios.

 

Así como la palabra de Dios no puede ser erradicada, así como la luz se derrama en la oscuridad en un amor que se sacrifica a sí mismo, así también estos libros sagrados se dirigen a nosotros en un extremo intento por despertar la chispa divina, que puede ser percibida en nuestro ser como una estrella de cinco puntas de tenue brillo, y avivarla hasta convertirla en una llama.

 

Y por eso nos liberamos de las interpretaciones banales y de las críticas de estos testamentos de la antigua Orden de la Rosacruz y nos colocamos sobre el suelo sagrado del conocimiento crístico-esotérico de la Fama Fraternitatis, viajando con el prototipo de nuestro yo más elevado, Cristián Rosacruz, hacia los antiguos habitantes de Fez.

 

Ya hemos podido participar en una parte del viaje de Cristián Rosacruz. Nos es descrito como es acogido en un monasterio con cinco años de edad, en el que aprende más o menos los idiomas griego y latín.

 

Sobre esta insinuación todavía queda mucho por decir. Esta edad de cinco años guarda relación, entre otras cosas, con las diferentes fases del alumnado, en las que tenemos la oportunidad de elevar la estrella de cinco puntas de nuestro cuerpo del alma, a través del acto verdadero, a una mayor intensidad de luz.

 

Si hemos alcanzado por lo tanto en la forma correcta la edad de cinco años, comienza el tiempo del discipulado, que en la Fama se compara con la incorporación en el monasterio. Ahí el alumno prosigue su trabajo. Ha comenzado un tiempo de una intensa lucha. Por todos los lados se sabe rodeado de murallas, de obstáculos, y la sangre acuciante en su ser, que por su vida y por sus actos ha alcanzado una vibración completamente diferente, ya no le deja tranquilo.

 

Voces extrañas le llaman. El se sabe tomado por poderosos impulsos. Su intuición se vuelve más aguda. Su conocimiento investiga profundos misterios y él habla sobre ello. Pero las murallas le retienen. El ve brillar en un arrobamiento a la nueva Jerusalén del mundo en irradiante belleza. Como Hijo del Fuego el quiere construir la ciudad de la paz. El quiere hacer irrumpir un mundo de Acuario como una fiesta de luz, pero las murallas le ofrecen resistencia y él se hiere por su pétrea inmovilidad.

Así él lucha durante su tiempo como discípulo, hasta que finalmente se abren las puertas: Cristián Rosacruz es entregado a un grupo que viaja a la Tierra Santa.

 

Por la intervención de su maestro, denominado en la Fama el Hermano P.A.L., se libera de las ataduras de la materia tosca. Por su vida y por sus actos, por su intensa lucha con sus dramáticas tensiones, la estrella de cinco puntas ha alcanzado tal grado de desarrollo, que se puede dar por finalizado el discipulado, pudiendo ser acogido como lego. Una vuelta más elevada de la espiral es escalada.

 

Guiado por el maestro, el viaje se dirige primero a las minas de cobre de Chipre, donde se puede celebrar una despedida definitiva del aspecto inferior. Aquí, en Chipre, el maestro abandona al alumno. Después de recibir algunas ayudas necesarias, el nuevo hermano lego comienza de nuevo, apoyandose ahora en sus propias fuerzas, a recorrer el sendero de la realización. Ahora prosigue el viaje hacia su destino sin ser ya retenido por las murallas, que antes fueron tan necesarias.

 

¿Cual es su destino? ¡La comunidad de vida con el alma de la nueva Jerusalén, con el Cristo, el portador y constructor de los misterios de occidente! El añora la unión permanente con ese realizador de la vida. Desde el comienzo de sus intentos, él ha percibido el toque de Cristo como el Santo Aliento que colmaba su ser.

 

Y como ahora han sido apartados diversos obstáculos, que pretenían poseerle permanentemente, él corre en su hermandad de legos hacia la luz para abrazarla, para elevarse en esta fuerza al verdadero acto humano.

 

Y mirad, cuando el alumno viaja así hacia la luz, se realiza el gran milagro. Con mucha más rapidez que aquella, con la que viajamos, viene la luz hacia nosotros. Cuando creemos estar en la mitad del camino, le encontramos a El, tal como les sucedió a muchos antes de nosotros en el camino hacia Damasco y El nos muestra el camino hacia Damkar, Damkar en Arabia, a saber, la ciudad del león, del León de Judá, Cristo, el poderoso e universal impulsor de la realización de Acuario.

 

Se nos dice, que Cristián Rosacruz tenía solo dieciseis años cuando llegó a Damkar. Y nosotros comprendemos: es el sendero de la gloria y del vencimiento para el justo. Ay de aquél, que intente penetrar en el camino décimosexto siendo impuro y con mancha. Existe un símbolo oculto del número dieciseis: vemos la torre que ha sido alcanzada por el rayo y vemos caer de ella a un hombre.

 

Nadie puede realizar el viaje a Damkar, si no quiere seguir la preparación y el método de Cristián Rosacruz.

 

Ahí, en Damkar, acontece el encuentro con los hierofantes de los misterios de occidente. Ellos le enseñan algunos misterios de su monasterio. Dicho con otras palabras: ellos le muestran algunas fuerzas clave de su cuerpo material, de su manifestación material. Con esta nueva sabiduría, él estará capacitado para construir más adelante un nuevo método de curación.

 

Según dice la Fama, él aprende de día en día a comprender mejor la lengua árabe. El penetra cada vez más profundamente en la esencia de las cosas, por lo que adquiere la aptitud para escribir el libro M., el Libro de la Humanidad, el Evangelium Magnum de los Rosacruces, el Evangelio gnóstico.

 

A su vez asimila aquí la síntesis de las otras ciencias, por lo que el mundo, más adelante, tendrá muchos motivos de alegría.

 

Y cuando ya se haya recreado lo suficiente en esta fuente del inagotable conocimiento de Cristo, el alumno prosigue su viaje. Pues antes de que pueda comenzar el viaje propiamente dicho como hermano de los misterios, él debe poseer las experiencias suficientes de todas las fuerzas y cosas que se encuentran y se expresan en los diferentes lugares de la materia y del espíritu.

 

Así él comienza entonces primero con el tan peligroso viaje sobre el Sinus Arabicus hacia Egipto, para seguir promoviendo sus estudios, su preparación. Egipto representa aquí el símbolo de los lugares espirituales, en los que solo se puede penetrar, cuando uno se siente interiormente absolutamente fuerte y completamente equipado. Por ello viaja a Egipto por el Sinus Arabicus, esto significa, equipado con todas las armas, todas las armas de luz de la magia gnóstica, que han sido extraídas de la fuente de Cristo misma. Equipado de esta manera ya no existen más obstáculos para el alumno.

 

El avanza hasta Egipto, realiza allí su trabajo, como ya hemos visto, para proseguir enseguida su viaje hacia Fez en el norte de Africa, donde le habían aconsejado ir en Damkar.

 

Todos los que estudian la Fama habrán advertido, que el viaje de Cristián Rosacruz describe un círculo completo alrededor del viejo mar del mundo. El parte desde el monasterio en Alemania, pasa a través de Chipre hacia Damasco y de ahí a Arabia. Después viaja a Egipto y desde ahí a Marruecos, a Fez. Después de su visita a Fez, viaja a España, para regresar al final a Europa central. En el capítulo siguiente, en el que queremos contemplar la estancia de Cristián Rosacruz en España, intentaremos al mismo tiempo explicar el significado esotérico-científico de esta línea de fuerza geográfica que hemos seguido.

 

Esta laguna en nuestra explicación la llenaremos por lo tanto más adelante.

 

Concentrémonos ahora en la estancia en Fez.

 

 

“En Fez hizo amistad con los que se suelen llamar habitantes aborígenes, que le desvelaron muchos de sus secretos; igual que nosotros, los europeos, podríamos aportar mucho de lo nuestro, si gobernase entre nosotros la misma unidad y se buscase y desease ésta seriamente.

 

A menudo mencionó, que la magia de estos habitantes de Fez no era muy limpia y que su cábala estaba mancillada por su religión. Pero a pesar de todo, supo sacarle utilidad a esta magia y encontró una mejor base para su fe, que ahora estaba en concordancia con toda la armonía cósmica y que se incorporaba de forma maravillosa en todos los períodos de los siglos.”

 

Posiblemente hemos escuchado qué existen siete misterios, siete sistemas, siete canales, por los que el alumno puede alcanzar un conocimiento superior. Estas siete escuelas son las “siete cuerdas”, que son arrojadas en la cueva oscura de la vida real para realizar aquí su trabajo liberador.

 

Todos los que posean o desarrollen la fuerza, la capacidad para trepar hacia arriba por estas cuerdas, serán utilizados inmediatamente después de su logro para subir las cuerdas de las que cuelgan los buscadores de los misterios, llenos de agitación y cargados de cadenas. Escribimos aquí completamente en el lenguaje simbólico de las Bodas Alquímicas.

 

Una escuela de los misterios es por lo tanto una comunidad de trabajo, una comunidad de trabajo mágico de personas avanzadas al servicio de la humanidad. Una escuela de los misterios es por ello una manifestación de fuerza, que depende de la cantidad de alumnos adecuados que se inscriben para tal enseñanza y tienen éxito en ella. ¡Cuanto más fuerza, mas poder! Esta ley también es válida en las cosas espirituales.

 

Las siete escuelas de los misterios, las siete comunidades de trabajo mágico, se encuentran ahora repartidas por todo el mundo y se adaptan en cada lugar a la religión, las tradiciones y costumbres de cada raza donde se encuentran. Ellas confluyen en cuanto una raza determinada se eleva hacia una vuelta más elevada de la espiral.

 

La séptima escuela de los misterios es la más elevada, la más poderosa y la más sublime en manifestación, porque ha sido construída para la raza más desarrollada, que es la occidental, y porque se apoya sobre la religión más avanzada, que es el cristianismo.

 

El sistema de los misterios de occidente es realmente la coronación de los antiguos o antiquísimos misterios. Y como ahora recibimos en la Fama la historia del desarrollo de esta séptima escuela de los misterios, Cristián Rosacruz se pone aquí en contacto con la sexta escuela de los misterios, que tiene simbólicamente su domicilio en Fez, en el norte de Africa, para instruirse allí sobre sus artes mágicas.

 

El alumno, el nuevo hermano, al que le ha sido encomendada tal inmensa tarea, la de encender en Europa la luz de la Gnosis, estudia, antes de iniciar su trabajo, un instrumento de trabajo que ya ha sido probado en el combate.

 

No existe rivalidad entre las diferentes escuelas de los misterios, sino una entrañable colaboración, pues su labor es el servicio a la humanidad, y sus artes mágicas están puestas en concordancia con ello, aunque por la naturaleza de las cosas, sus sistemas difieren mucho entre si.

 

Por ello Cristián Rosacruz informa con gran agradecimiento sobre su estancia en Fez, aunque observa, que la magia de allí no era pura en comparación con su conocimiento superior y que también la enseñanza secreta, como es comprensible, se encontraba entremezclada con una religión anterior a la cristiana.

 

Pero él supo sacarle utilidad a la sabiduría que se aplicaba en Fez y encontró una base todavía mejor para su fe.

 

 

Podría suceder, que en estas explicaciones ustedes encuentren de nuevo un impulso para llegar a un estudio religioso comparativo. Realmente en tal estudio se encuentra mucho de valor, pero al mismo tiempo también algo muy peligroso, como nos demuestra a diario la práctica. Si quieren aprovechar el valor de un estudio religioso comparativo de una forma correcta, entonces deberán hacerlo a través del único método del que disponen, o sea de aquel que les es mostrado en la Fama Fraternitatis, el método de Cristián Rosacruz, y por supuesto, no a través del denominado método teosófico. Existe una ley cósmica que enseña, que tenemos que llegar primeramente a la conciencia de uno mismo (Aries) antes de que nos podamos acercar al sacrificio de uno mismo (Piscis). La conciencia de uno mismo de occidente hace necesario adecuarnos primero (liberandonos de la mancha de la iglesia completamente corrompida) ** durch und durch verfallen ** total y completamente a la religión de occidente, revelada por los Señores del Destino, es decir, al cristianismo puro original.

 

Sólo cuando hemos apreciado así la causa del conocimiento crístico, somos capaces de penetrar en las cámaras del tesoro del conocimiento universal de los Mayores y de encontrar allí la sabiduría que necesitamos, para poder realizar nuestra tarea en occidente de la forma correcta.

 

Sólo entonces seremos capaces de descifrar la intención de los sistemas antiguos o de otros sistemas y no nos perderemos en el laberinto de valores no comprendidos, encadenados a una espiral inferior.

 

Con mucha razón dice la Fama, qué si seguimos los métodos erróneos, seremos manchados con miles de opiniones incorrectas, que son el origen de todas las disonancias del mundo, de toda ofuscación y toda necedad y qué así no seremos capaces de realizar ni el más mínimo trabajo concreto. Sólo para aquellos, que saben avanzar hasta Damkar, la Ciudad del León, todas las cosas actúan para el bien. Sólo ellos son capaces de extraer las síntesis correctas de lo que se les manifiesta y de lo que ellos investigan.

 

“Ellos encuentran cada vez mejores motivos para su fe, que están en concordancia con toda la armonía cósmica y se encuentran representadas en todos los períodos de los siglos.”

 

Si ustedes tienen algo de esto, entonces cada día, si, cada hora, se vuelven más positivos. Ustedes viven como en una continua serie de revelaciones, que son maravillosas en su brillante manifestación. Ustedes siguen adelante, paso a paso, sobre el puente luminoso que se tiende desde el tiempo hasta la eternidad, desde el microcosmos hasta el macrocosmos. Este desarrollo es como música de las esferas; es la canción mágica de la Rosacruz de Oro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Después de dos años, el Hermano C.R.C. abandonó la ciudad de Fez y viajó con muchos valiosos tesoros a España. Como para él su viaje le había dado tan buenos resultados, albergaba la esperanza de que los ilustrados en Europa se alegrarían con él y ahora todos construirían sus estudios sobre las mismas bases sólidas. Con este fin, habló con los ilustrados en España, sobre lo que les falta a nuestras ciencias y como se podría corregir. Les habló sobre los motivos, por los que determinadas señales de los tiempos venideros aumentarán en fuerza y en que sentido estos deberán coincidir con las señales de los tiempos pasados. Además señaló las carencias de la Ekklesia (comunidades eclesiásticas) y como se debería mejorar toda la filosofía moral. El les mostró nuevas plantas, nuevos frutos y animales, sobre los que no encontraban explicación alguna según la filosofía antigua y colocó en sus manos nuevos axiomas, con cuya ayuda podría solucionarse todo por completo.

 

Pero a sus ojos todo resultaba ridículo, y como además era nuevo, temían que su nombre sufriera daño al tener que volver a aprender y al reconocer su error de tantos años. Pues se habían acostumbrado por completo a su error y además este les proporcionaba suficientes ingresos.

 

Ellos por su parte decían, que quien piense que el alboroto es útil, reforme tranquilamente. Lo mismo le dijeron en otros países. Esto le afectó muchísimo, sobre todo porque no lo había previsto en absoluto y porque estaba dispuesto, precisamente ahora, a comunicar su arte a todos los ilustrados abiertamente, con la condición, de que estuvieran dispuestos a constatar verdaderos e inefables axiomas de todas las facultades, ciencias, artes y de toda la naturaleza. De estos axiomas sabía con seguridad, que se dirigían como en una esfera hacia el único punto central y que, como era usual entre los árabes, sólo servirían de guía para los sabios; para que en Europa hubiese también una comunidad que dispusiera de suficiente oro y piedras preciosas para poderlo comunicar a los reyes para los fines adecuados. En esa comunidad deberían ser educados los gobernantes, que deberían saber todo lo que Dios les ha concedido y a quienes se podría pedir consejo en casos de necesidad (como en los oraculos de los paganos).

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

VI

 

El viaje a España

 

 

 

La obra de Acuario, que cada vez disfruta de una mayor popularidad, es extraordinariamente antigua. Algunos llegaron a pensar, o a afirmar, que esta obra debería haber sido creada en las cabezas y en los corazones de algunos colaboradores de la Rosacruz con orientación política (¡como si la Rosacruz y la política no se excluyesen mutuamente por completo!).

 

Este pensamiento es muy antiguo, si, incluso bastante arcaico, aunque se adapta en su forma por completo a la situación del momento.

 

En efecto, la obra de Acuario, su proceder y su represión ya son extraordinariamente antiguas, tan antiguas, que realmente debemos sorprendernos, que aquellos, que conocen y estudian la Rosacruz no lo descubrieran. Y por lo demás, que buenos y honestos ciudadanos y ciudadanas se dejen utilizar, para entorpecer nuestro trabajo con sus sospechas, sólo se debe exclusivamente a su considerable ignorancia en relación con la forma y la esencia de la Rosacruz.

 

Si se puede comprender la situación por completo, se descubrirá que la Rosacruz llega mucho más allá de la actividad normal del hombre y que su represión radica efectivamente en el  negro mal, que intenta por todos los medios detener y destruir el trabajo liberador gnóstico.

 

Pero como con todas las cosas, así sucede también aquí. El arma dirigida hacia nosotros, resultó ser inútil para los agresores y útil para nosotros, pues desde los días de la opresión, nuestra obra ha crecido interior y exteriormente.

 

Para todos los que nos atacan tenemos un amor compasivo y por supuesto no hay odio. Nosotros lo consideramos como un privilegio el ser atacados como heraldos de Cristo en un tiempo como este. Nos parece maravilloso encontrarnos como una roca en el rompiente de la vida, por Cristo y sus sublimes servidores.

 

La Rosacruz ha sido perseguida y difamada en todos los tiempos, dañada por el enemigo clásico, la magia negra. A través de todos los siglos, este monstruo negro ha levantado la cabeza para devorar la obra de los hermanos mayores; y el hecho, de que estos ataques clásicos, que son tan conocidos en la historia de la sabiduría de occidente, vuelvan a ocurrir de nuevo, nos colma, aparte de una preocupación diaria, de una entrañable alegría.

Puesto que estos ataques nos confirman, que nos encontramo en el buen camino.

 

Nosotros no nos hemos adaptado al hábito de las cosas. Nosotros no somos Rosacruces por afición; ¡nosotros queremos seguir las huellas de nuestro Padre, el Hermano Cristián Rosacruz! No queremos tener nada que ver con el alboroto político o con el combate de las diversas comunidades exotéricas. Nuestro trabajo está por encima del caos de las pasiones de nuestros tiempos. Y tampoco nos queremos dejar arrastrar, ni por la derecha, ni por la izquierda.

 

 

Para que nos comprendan bien:

Cuando afirmamos estar por encima de las cosas, queremos decir con ello, que nuestro trabajo se basa en una fuerza, que no es de este mundo, y que por este hecho, podemos trabajar mucho mejor en el mundo, podemos ver y propagar la verdad mucho mejor.

 

No decimos, basándonos en un conocimiento superior: “La nueva realidad liberadora viene, vamos a esperarla.” Pues el como y el cuando esta realidad liberadora se manifiesta aquí en el hombre no nos deja impasibles. Nosotros trabajamos para la manifestación de la nueva humanidad por los caminos de la resistencia mínima e intentamos evitar el máximo dolor posible a nuestros hermanos y hermanas.

 

Por eso ardemos como vivas llamas abrasadoras, para abrir paso a la luz de Cristo en la forma clásica de los hermanos mayores y por el momento obtenemos, aunque sólo parcialmente, las mismas experiencias que los mayores.

 

La Comunidad Rosacruz, el Lectorium Rosicrucianum y todos los aspectos más internos de la Joven Fraternidad Gnóstica, como aparato de trabajo de los hermanos mayores en este mundo, actúan y son de la vieja fuerza de aquella época y forman un instrumento apropiado para la bondad, la verdad y la justicia, en el antiquísimo sentido de la Gnosis Universal.

 

Y aquellos, que quieran saber exactamente lo que pretende nuestra obra, harán bien en investigar los antiguos escritos de la Orden: Ellos hablan ya durante siglos su lenguaje mágico y nosotros no queremos apartarnos ni un solo paso hacia la derecha o hacia la izquierda de este camino.

 

Estamos de acuerdo con cualquier gobierno, mientras camina por los senderos de Dios. Si no lo hace, no hacemos nada para su hundimiento, sino que sabemos, que será barrido por la violencia cósmica en cuanto haya llegado el momento psicológico para ello. Queremos traer a los hombres la bondad, la verdad y la justicia en sentido gnóstico, tal como son y sin rodeos, hablando sin considerar a la persona, para que la luz pueda otener poder sobre nosotros y pueda vivir entre nosotros. Un gobierno, un partido político, una comunidad exotérica, no son para esto factores de valor permanente, así como tampoco lo fueron anteriormente.

 

Por eso la obra de Acuario es ya tan antigua como el mundo y ha permanecido inmutable igual a sí misma. La prueba de ello la encontramos en la Fama Fraternitatis. Esta Fama se dirige, como dice su título, “a todos los ilustrados y dirigentes de Europa.” La Fama del cristianismo gnóstico vivo, no quiere permanecer al margen, ni de la ciencia, ni de la religión, ni de la política; pues la intención del Logos es que las tres expresiones de la humanidad verdadera, el arte, la ciencia y la religión se unan realmente y se fusionen entre sí en la comunidad popular de la vida verdadera, para que ésta se desarrolle hasta llegar a ser un campo de formación para la fuerza realizadora de la liberación.

 

Pues los apóstoles de este campo para la construcción del cristianismo verdadero en el mundo material son desde siempre los Hermanos de la Rosacruz.

 

Ellos no se han adaptado, ellos no buscan un compromiso; ellos exigen, ellos advierten, ellos llaman día a día, sin interrupción.

 

Ellos no trabajan alocadamente, como si de repente se cargarán de entusiasmo y dieran expresión a las fuerzas que revolotean en su interior. No, ellos trabajan según un sistema determinado y bien meditado, que se basa en los misterios cristianos. Cada colaborador en este sistema es preparado totalmente para este trabajo. Y la forma de esta preparación se describe en el viaje de Cristián Rosacruz. Este viaje ha sido descrito ya en los capítulos anteriores de dos formas diferentes. Nosotros queremos describirlo también en una tercera forma.

 

Este viaje tiene en su gran profundidad también relación,  con el desarrollo de las siete rosas en la cruz de la realización. La estancia de Cristián Rosacruz en el monasterio, su profundo y poderoso anhelo de Jerusalén y su avance hacia allí lo denominamos el realismo crístico, la síntesis de Júpiter, las fuerzas que nos capacitan por medio de la secreción de las dos glándulas suprarrenales, para pasar al acto en la materia.

 

Su estancia en Chipre, el foco de la adoración de Venus, simboliza la transformación de la naturaleza de los deseos inferiores, que realiza a través de la secreción del timo un cambio tan importante en nuestro cuerpo.

 

Su llegada y su estancia en Damasco expresan el poderoso metal mercurio, el conocimiento superior, que depende en su desarrollo de la secreción de la tiroides.

 

Entonces él prosigue su viaje hacia Damkar, la Ciudad del León: el-Cristo-en-él despierta. Se liberan las poderosas fuerzas de Urano, que colaboran con la hipófisis.

 

Cuando Cristián Rosacruz ha obtenido así el poder sobre sí mismo, continua el viaje a través del Sinus Arabicus y Egipto, que aluden al guardián del umbral, hasta Fez. Allí se apropia de todos los misterios existentes hasta el momento y finaliza realmente su preparación y su desarrollo. Todos los valores espirituales, que se encuentran en la glándula pineal, en la séptima rosa en el camino de la realización, están a disposición del alumno.

 

Y entonces, después de esta armoniosa preparación, él emprende después de dos años, esto significa, cuando los tiempos han madurado para ello, su viaje a España. Podemos comparar aquí a España con el espíritu humano, el aspecto de Plutón, con el espíritu humano, que es liberado como el silencioso guardián de la cámara del rey, para comenzar su gran tarea como iniciado y protector de los misterios para el mundo y para la humanidad.

 

Así leemos entonces en la Fama, que está dirigida a todos los ilustrados en general y a los gobernantes de Europa en particular, en esta tan antigua acta de la Orden de la Rosacruz, el programa de Acuario, del heraldo de la bondad, verdad y  justicia:

 

 

” Después de dos años, el Hermano C.R.C. abandonó la ciudad de Fez y viajó con muchos valiosos tesoros a España. Como para él su viaje le había dado tan buenos resultados, albergaba la esperanza de que los ilustrados en Europa se alegrarían con él y ahora todos construirían sus estudios sobre las mismas bases sólidas. Con este fin, habló con los ilustrados en España, sobre lo que les falta a nuestras ciencias y como se podría corregir. Les habló sobre los motivos, por los que determinadas señales de los tiempos venideros aumentarán en fuerza y en que sentido estos deberán coincidir con las señales de los tiempos pasados. Además señaló las carencias de la Ekklesia (comunidades eclesiásticas) y como se debería mejorar toda la filosofía moral. El les mostró nuevas plantas, nuevos frutos y animales, sobre los que no encontraban explicación alguna según la filosofía antigua y colocó en sus manos nuevos axiomas, con cuya ayuda podría solucionarse todo por completo.

 

Pero a sus ojos todo resultaba ridículo, y como además era nuevo, temían que su nombre sufriera daño al tener que volver a aprender y al reconocer su error de tantos años. Pues se habían acostumbrado por completo a su error y además este les proporcionaba suficientes ingresos.

 

Ellos por su parte decían, que quien piense que el alboroto es útil, reforme tranquilamente. Lo mismo le dijeron en otros países.”

 

 

Así podemos ver, que lo más elevado y lo mejor que los misterios y el cristianismo pueden ofrecernos a nosotros y al mundo, es ofrecido a diario. Existe, se nos impone, pero no se le quiere. Cristo dice: “Mirad, yo estoy más cerca que las manos y los pies. Yo estaré con vosotros hata el fin del mundo”; pero no se le quiere.

 

Se obtienen tantos beneficios del estado actual.

 

Y muchos tienen un gran nombre como eruditos o como teólogos bendecidos por Dios, o como grandes filántropos.

 

¡Imagínense, que en la clara luz de la verdad, uno estuviese obligado a entregar todo, todo lo que se posee o se expresa en calidad de opinión propia, como ilusión y error! Por ello, debido a su autoafirmación en el mundo material, se aferran preferentemente a la oscuridad que a la luz. Y por este motivo, sólo hay también dos posibilidades, o aceptar la luz o perecer en ella.

 

La historia de la Rosacruz de Oro insiste aquí de hecho y en una forma muy dramática: La luz es ofrecida, es entregada gratis. Pero en autoafirmación se la pisotea, se lucha contra ella como si fuera un peligro. El salvador del mundo camina en medio de sus seres amados, pero ellos le escupen, le arrancan las vestiduras de su cuerpo y se esconden detrás de su devoción para ocultar así su propia desnudez.

 

Pero comprendan, sin embargo, que la absoluta pasividad del Santo sólo es una apariencia. Quien atenta contra la luz, se hunde en la oscuridad. Así es protegido el elevado elemento y se hace necesaria una escuela de los misterios para poner a salvo lo elevado. Así surge el arma de la magia gnóstica, con el que la Fraternidad Universal Gnóstica – tal como se describe en la Fama Fraternitatis – se dirige siempre de nuevo a todos los que quieren oir.

 

No queremos otra cosa, que enseñar y ofrecer al mundo y a la humanidad los grandes tesoros, que etán ahí para todos.

 

No queremos otra cosa, que avisar al mundo y a la humanidad sobre los grandes peligros que se desatan, si se permanece en la descarada negación y en el rechazo.

 

No queremos otra cosa, que proteger y realizar la gran obra que nos ha sido encomendada, a través de la cloaca de la oscuridad.

 

Pero el concepto España tiene también otro significado, que el cual queremos indicar aquí brevemente. España y algunos otros países en Europa son puertas de entrada, por las que penetran en Europa egos reencarnados de otras razas. Y así como en el pasado existió una cultura española muy avanzada, muy fuertemente unida con la antigua cultura mora, así florecerá en el futuro una nueva cultura española. Y la horrible lucha que empezó en España, poco antes del comienzo de la segunda guerra mundial, en la que se derramó la sangre de decenas de miles de personas, fué, por desgracia, el inevitable precio para lo nuevo venidero, mientras que al mismo tiempo surgió el peligro, de que por los poderes de la oscuridad, este devenir pudiera ser todavía retenido en el tiempo. como ya anunciamos por entonces, la guerra civil española no fué un acontecimiento aislado, como muchos creyeron, sino que fue significativa para toda Europa, como pudimos saber poco después.

 

Así, siguiendo las líneas de fuerza cósmica, una nueva idea aspira a apoderarse de Europa. Entró a través de España, igual que Cristián Rosacruz vino a España con su filosofía crística, para dirigirse después de su rechazo a Europa central.

 

Este es el motivo, por lo que muchos acontecimientos importantes en Europa central ya habían sido esperados mucho antes por los esotéricos, una expectación que también se ha cumplido.

 

Pues bien, nuestro trabajo prosigue al servicio de la bondad, verdad y justicia, para transmitir también ahora el antiguo Evangelio a un mundo destrozado y confundido.

 

Nosotros avanzamos en un amplio frente, para entregar a todos los que nos quieran escuchar, las indicaciones correctas así como los valores y acontecimientos correctos de los tiempos venideros. Nosotros ponemos el dedo en alguna llaga, y queremos, impulsados por la luz que se apodera de nosotros, enseñar a los hombres la forma en que deben vivir, al servicio de El, del gran protector y realizador de la vida, de Cristo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Verdaderamente debemos reconocer, que ya por entonces el mundo esta embarazado de una gran agitación, abriéndose paso arduamente al nacimiento y creando así héroes infatigables y meritorios, que atravesaban con toda fuerza la oscuridad y el barbarismo dejándonos a nosotros, los débiles, la elección de seguirles. Seguramente fueron la punta del triángulo ígneo, cuyas llamas lucen cada vez con más claridad y que, sin lugar a dudas, encenderán para el mundo la última luz.

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

VII

 

El triángulo de fuego

 

 

En la Fama Fraternitatis se habla del Trigonum igneum, del triángulo ígneo.

 

Cuando Cristián Rosacruz llega a Europa, a España, después de su maravilloso viaje, él ofrece, a todos los que quieran escuchar por un momento, todos sus tesoros, toda la sabiduría que se encuentra almacenada en él; pero la respuesta es un rudo rechazo.

 

Con una perspicacia lunática, la alta sociedad de la política, de la ciencia, de los amantes del arte y de la religión comprendió rápidamente, que lo que les ofrecía Cristián Rosacruz se encontraba diametralmente opuesto a sus propias opiniones primitivas.

 

Si hubieran aceptado las dádivas divinas libremente ofrecidas, entonces, según describe la Fama, esto hubiese dañado su gran nombre; entonces se hubiera demostrado, que ellos no sabían nada, entonces hubieran tenido que comenzar de nuevo a aprender, entonces hubiesen tenido que reconocer sus errores cometidos durante muchos años y entonces se hubiese secado la fuente de sus ingresos y su monedero hubiese menguado.

 

Pues bien, después de esta amarga experiencia, que quizas nos sea mas o menos conocida, la Fama prosigue, antes de continuar con el relato del viaje de Cristián Rosacruz, con una muy profunda contemplación esotérica-filosófica, para mostrar claramente a aquellos que la estudian, el agudo contraste que existe entre la luz que se ofrece ininterrumpidamente y la negativa oscuridad.

 

Ella describe la terrible lucha de la Fraternidad de la Luz, por hacer surgir de esta oscuridad y de este barbarismo, a personas que sean lo suficientemente dignas, para allanar el camino al resto de la ola de vida humana, hacia la brillante claridad de una vuelta superior en la espiral del desarrollo.

Haciendo referencia a esta multitud de héroes, dice la Fama: ” Con seguidad fueron la punta del triángulo ígneo, cuyas llamas brillan cada vez con más claridad y que, sin lugar a dudas, encenderán para el mundo la última luz.” Si pensamos sobre estas cosas, nuestra admiración, nuestra profunda veneración y nuestro profundo agradecimiento se dirige hacia todos aquellos, que han construido la Fraternidad de la Luz en occidente, a todos aquellos nobles de espíritu, que se han levantado del remolino infernal de lo inferior; no para participar ellos mismos en la liberación, sino para allanar un camino, un camino para nosotros que venimos después de ellos.

 

Una ola de amor fluye hacia nosotros. Vemos a un pequeño grupo de brillantes personajes alrededor de Aquél, alrededor de Cristo. Ellos quieren cargar con la cruz con El y para El.

 

Ellos son la punta del triángulo ígneo y llameante. Sobre este brillante símbolo mágico queremos reflexionar en este capítulo.

 

De hecho, ustedes deberán tomar estas palabras como una confesión, como una declaración. Ustedes escuchará quienes somos, lo que realmente pretendemos, a qué trabajo nos dedicamos y hasta que punto estamos vinculados con este triángulo ígneo.

 

Son muchos los aspectos del triángulo mágico. Eso lo descubrimos enseguida, si contemplamos los triángulos geométricos. Podemos ver el triángulo como una superficie que esta encerrada por tres líneas, pero también se puede mostrar como un triángulo equilátero, obtuso o agudo y también hay triángulos esféricos.

 

En la francmasonería mística el triángulo es el principio básico y la meta final de cada construcción.

 

En el cristianismo esotérico y gnóstico se representa el triángulo por las tres cruces en la colina Gólgota.

 

En la filosofía Rosacruz se simboliza por los tres aspectos del ego: el espíritu divino, el espíritu vital y el espíritu humano.

 

En la astrosofía mágica vemos marcado el triángulo de fuego por aries, leo y sagitario.

 

En el planetario gnóstico vemos brillar el triángulo como Urano, Neptuno y Plutón, las tres poderosas señales en Serpentario y Cisne.

 

Conocemos el triángulo cósmico como los aspectos de Padre, Hijo y Espíritu Santo y el triángulo supracósmico como los tres aspectos del Logos.

 

Y en el trabajo de la Escuela Espiritual Moderna de la Rosacruz de Oro, que por entonces era la continuación directa de la francmasonería mística, vemos aparecer el mismo triángulo en la exigencia de Acuario de bondad, verdad y justicia.

 

Sobre todos estos aspectos del triángulo y muchos más se podría escribir seguramente un libro entero; por eso tenemos que limitarnos considerablemente ante tan inmensa abundancia. Por eso vamos a seguir sólo a una línea del pensamiento mágico, para no perdernos en la diversidad de las irrandiantes llamas.

 

¡Pues bien! Suponiendo la clara comprensión de esto, el triángulo es el símbolo de la armonía absoluta, un símbolo de la triple unidad. Tres es el producto de la unidad absoluta, el número de la perfección. Esta idea de lo absoluto, de la construcción completa, aparece desde el aspecto más elevado del Logos a través de todos los lugares cósmicos hasta abajo, como una llama ardiente.

 

Esta llama de fuego de Dios enciende en todos los lugares donde aparece la cósmica independencia raíz y el caos se manifiesta: un movimiento poderoso, agitador, que se mueve hacia arriba y hacia abajo, un impulso al devenir.

 

La llama de fuego de Dios penetra más hacia abajo en este poderoso impulso de amor, precipitandose hacia abajo sobre la oscura tierra como la luz que irradia en la oscuridad; como la luz que provoca el caos, el movimiento, la crisis y el juicio.

 

La llameante y afiladísima punta del triángulo divino invertido hacia abajo irrumpe en este mundo como una espada. Es el espíritu de Cristo, que no ha venido para traer la paz sino la espada.

 

Y el alumno que sondea el cielo en la vigilia nocturna de su vida para descubrir la luz de Dios, ve como las llamas de fuego se precipitan hacia abajo y tocan su vida. La trinidad, el triángulo ígneo de su ser microcósmico, es tocado por el triángulo divino. La trinidad humana se representa por los tres aspectos del espíritu, y estos se pueden ver en la cabeza como núcleos luminosos, tres estrellas de tenue brillo: las radiaciones de la hipófisis, de la glándula pineal y del lugar detrás del hueso frontal, que se encuentra entre las dos cejas.

 

En cuanto se celebra este encuentro divino, en cuanto las dos puntas de los triángulos se tocan, empieza un conflicto tremendamente grande, una muerte de lo inferior y una resurrección; los dos triángulos se mezclan entre sí y así surge la imagen de dos triángulos que se interpenetran, la estrella de seis puntas, el hexagrama. Esta expresión mágica del número seis fué descrita por los antiguos cabalistas como símbolo de la perfección. Y ahora todos los que estudian las bodas alquímicas de Cristián Rosacruz comprenden, porqué Cristián Rosacruz subió de la fosa con la sexta cuerda.

 

Solo el iniciado, el unido con Dios, el que posee este sello de Salomón, puede desarrollar su triángulo ígneo hasta convertirlo en una poderosa llama de fuego. Esta llama se hará cada vez más clara y sin lugar a dudas regalará al mundo la última luz.

 

 

Es evidente, que ahora tenemos que investigar cómo se debe desarrollar este proceso. Esto solo se puede llevar a cabo de una única manera, a saber, por el camino de la bondad, la verdad y la justicia. Estas tres alusiones son las palabras clave de Urano, Neptuno y Plutón; son las alusiones para las tres cualidades liberadoras de la hipófisis, de la glándula pineal y del guardián silencioso, la glándula tiroides; son los tres aspectos del ego.

 

Esto significa el completo sacrificio de sí mismo en un servicio de amor para los demás, el cristianismo absoluto, la francmasonería incondicional.

 

Son las tres cruces en el santuario de la cabeza, donde se derrama la sangre de la reconciliación como un rescate para muchos.

 

Para resumirlo, aquí se trata del acto absoluto de cabezas, corazones y manos de hombres. Es el trabajo de Acuario, la tarea mágica de la Fraternidad de la Rosacruz en nuestro tiempo. Como base del triángulo vemos el término de la bondad y sobre esta base se elevan por un lado la verdad y por el otro la justicia, y ahí donde se encuentran las dos fuerzas ascendentes, surge la iniciación, la llama que se vuelve cada vez más clara.

 

¿Que significa bondad? ¿Que intención tiene el principio de Urano? El principio de Urano tiene relación con la más elevada forma de amor verdadero, el aspecto crístico de las cosas. ¿Que han hecho los hombres con el amor? Un algo blando y pastoso; un vagar sobre el sentimiento descontrolado. Una cima de pasiones y amplio amor propio; un aferrarse con las dos manos al romanticismo exotérico; un medio para llenar el propio vacío e impotencia. Si yo mismo no lo puedo lograr, entonces quiero intentarlo con la ayuda de los demás. Este amor es una imagen de la negatividad. El es limitado, él es finito.

 

La base del triángulo nos empuja en una dirección completamente diferente. Ella enseña el completo sacrificio de sí mismo, la entrega impersonal para la humanidad, la absoluta compasión por aquellos que caminan en la oscuridad. Sólo si conocen algo de esto, algo de esta inmensa agitación ante el cruel destino de aquellos, que hurgan en la oscura fosa del mundo en un dolor anónimo, sólo entonces puede ser usted un amigo de Acuario o una amiga de Acuario.

 

Sólo cuando conozcan ese dolor del amor, pueden ustedes llamarse una criatura de aquello que carga con los sufrimientos del mundo. Entonces ustedes están dispuestos a abandonar a su padre y a su madre, si, a abandonarlo todo, para servir a Dios, al mundo y al hombre. Entonces irán como Cristián Rosacruz, el prototipo de su ser superior, a España para ofrecer todos sus tesoros. Entonces también ustedes recibirán rechazo, sospecha y persecución; entonces también ustedes escucharán: ¡crucificarle!

 

Y lentamente se eleva la cruz de su sacrificio en el santuario de la cabeza y los esbirros se encuentran blasfemando alrededor de su corazón sangrante, ellos echan a suertes su posesión espiritual, demostrada por el acto, como si fuera un artículo de consumo.

 

Así se desliza su sangre gota a gota por su cuerpo; es su amor el que nutre el mundo; ella empapa la tierra para que algún día salgan de su regazo otros frutos.

 

De esta forma colocamos el principio básico del amor verdadero, del sacrificio de sí mismo en Cristo y de ahí se elevan, como dijimos, dos otras fuerzas.

 

De la bondad se eleva primero la verdad.

 

Si no han comprendido la verdadera bondad del corazón en su significado esotérico, entonces tampoco pueden ver la verdad; este principio de Neptuno, esta razón superior, nace de la bondad. Aquí tienen el secreto de todo verdadero discernimiento. La bondad es como la vara simbólica de Moisés. Ustedes golpean con ella en la roca del conocimiento universal y el agua de la vida emana, saliendo embravecida de ella. Ustedes son revestidos con la verdad que libera. Su mirar se agudiza, ustedes ven la agitación en la oscura fosa del mundo; ustedes ven las directrices de la liberación y además de su amor y a través de él ustedes traen su sabiduría.

 

Pero de nuevo, el supremo de este mundo intenta matarles y así es erigida la segunda cruz en el santuario de la cabeza. El, que quiere ser el asesino de la vida inferior, es crucificado en la cruz como asesino.

 

Así cuelgan allí juntos la cabeza y el corazón en un dolor anónimo; y las gotas de sangre se multiplican y caen en la arena del desierto.

Y mirad, de la bondad también irrumpe la justicia.

 

Si irradian así con un corazón lleno de amor verdadero y han empezado a taladrar las fuentes de la verdad eterna, entonces se eleva la vida en absoluta positividad y exige justicia. El grito de Acuario resuena sobre el mundo:

 

¡Justicia! Ustedes miran al rostro velado por la culpa de la horda negra; ustedes se interponen en su camino. Y aunque vistiese un manto real o vestiduras sagradas, como disfraz de la muerte, ustedes harán retumbar en sus oídos su exigencia de justicia, la exigencia de Plutón, del humanitarismo absoluto. Pues su exigencia del triángulo es la exigencia de Dios, la exigencia del Logos de la llama de fuego eterna que se sumerge en el tiempo.

 

Así se erige la tercera cruz en el santuario de la cabeza; el segundo asesino, el espíritu humano, se deja clavar en la cruz en absoluto sacrificio de sí mismo. Así el espíritu humano sucumbe en lo inferior, pero mirad, el gran corazón del mundo le habla a él: “En verdad te digo, que hoy todavía estarás conmigo en el paraíso.”

 

La muerte se convierte aquí en una victoria.

 

Se ha alcanzado la punta extrema del trigonum igneum. Como un rayo irrumpe la luz a través de este mundo, la luz que deslumbra a la humanidad; y como un gran júbilo retumba el trueno, la llamada de la libertad de los iniciados:”¡Consumatum est! Esta consumado.”

 

El sello de Salomón de los dos triángulos entrelazados ha nacido en la sangre.

 

 

Vean ustedes, aquí tienen ahora la obra de Acuario, el único camino que conduce a la liberación del mundo y de la humanidad. El triángulo ígneo de bondad, verdad y justicia se sitúa en medio de ustedes y les pregunta, si quieren ser sus compañeros en esta grandiosa construcción de Dios. No piensen que esta enseñanza del triángulo sólo se impone exclusivamente a los alumnos de la Rosacruz de Oro: también es válida para el resto de la humanidad.

 

Vemos como algunos intentan reaccionar a ello; pero como no comprenden la filosofía de occidente, sólo reaccionan a medias y originan por ello la intensa lucha en el campo del mundo. Sólo cuando se corresponde a los tres aspectos, puede uno liberarse de sus cadenas.

 

Nosotros vemos en el mundo a muchos que intentan corresponder a la exigencia del amor, que se sacrifica a sí mismo, pero no están en posesión de la verdad, de la verdad cósmica, y por ello enseñan una justicia falsa y desfigurada. No se conoce el camino para transformar las lanzas en hoces, según la palabra de Jesaja. Y así se busca y se lucha en el humanitarismo, pero sin ningún resultado. Los gritos se elevan de la oscura cueva, pero todo permanece como estaba.

 

Otros, por su parte, y estos son los pseudo-esotéricos, los negativos pedantes, buscan la verdad. Ellos buscan conocimiento oculto, ellos estudian cosmología y se hacen fabricantes de horóscopos. Pero ellos no tienen bondad, no tienen amor, no tienen un impulso hacia el sacrificio de sí mismos. Su amor es el de la idea, es el de la habladuría indefinida e insignificante, es la apariencia. Una fuerte conmoción por el sufrimiento de la humanidad no está presente. Y por eso no quieren saber nada en absoluto de la justicia. Ellos tampoco son capaces de ejercer la justicia porque les falta la fuerza básica, el amor que se sacrifica a sí mismo.

 

Por eso ellos no participan en la justicia; esto es asunto de Dios, de eso hay que mantenerse al margen. “En esto no tenemos que participar.” Ellos sólo tienen que predicar el evangelio, pero el segundo mandamiento de Cristo, es decir, el de curar a los enfermos, (esto significa: curar a la humanidad errante y ciega de la ignorancia con respecto al camino de la liberación, del que atestigua el evangelio, y ayudarles realmente a través de un comportamiento de vida adecuado para posibilitarlos a recorrer verdaderamente el camino), este segundo mandamiento llama inutilmente a su puerta. No se quiere a Cristián Rosacruz. ¡Falta el conocimiento, falta el discernimiento; ellos mismos todavía pertenecen a los enfermos que necesitan de la curación!

 

También existen aquellos, que sólo buscan la justicia, pero sin amor y sin verdad. La consecuencia de ello es un horrible y sanguinario altercado, golpes irrazonables, quemar y asesinar, así como prácticas revolucionarias. Y además también hay grupos que representan dos aspectos del triángulo.

 

Vemos a los hombres que conocen la bondad y la verdad, pero que son muy cobardes para la justicia y por ello ineficaces. Vemos a personas que conocen la bondad y la justicia, pero que no pueden asimilar la verdad cósmica, tomando un horrible desvío y empeorando el sufrimiento de la humanidad. Y finalmente vemos a hombres que aman la verdad y la justicia, pero a los que les falta la bondad; pero también estos están sin fuerza, pues sin Cristo todo devenir debe considerarse imposible.

 

Así dejamos que este libro misterioso, la Fama Fraternitatis, hable por nosotros; así nos empujamos mutuamente en la dirección del triángulo ígneo y colocandonos ante el símbolo santo nos preguntamos, con cuales de estos aspectos nos sentimos vinculados y qué valores rechazamos conscientemente por cobardía, por falta de amor o por ignorancia.

 

Ahora saben ustedes lo que pretende la ola de Acuario, a saber, realizar la obra más sagrada, pero también la más peligrosa de la Fraternidad de la Rosacruz, en un tiempo tan degenerado como el nuestro.

 

¿Quien de ustedes tiene el valor de incorporarse a las filas de los héroes del mundo, que han hecho posible la Fraternidad de la Luz?

 

Llegará un tiempo, en el que ustedes dirán: “Porqué no habré correspondido a la voz de llamada de la Rosacruz.” Será en el tiempo, cuando sea despertada la luz en la gloria de la victoria. Pero entonces, usted ya no podrá ser un portador de luz.

 

Una ola de amor se acerca a nosotros. Nosotros vemos un pequeño grupo de personajes radiantes alrededor de Aquél, de Cristo, con quien y para quien quieren cargar con la cruz, la triple cruz, el triángulo ígneo, llameante. Y la canción de las esferas vibra sobre la oscura tierra:

 

Romped vuestras cadenas

venid a la luz.

Arrancad la máscara

de vuestro rostro.

 

Penetrad por la puerta,

apresuraos en conseguirlo,

y tomad la antorcha,

el fuego sagrado.

Salid hacia afuera,

abandonad entonces la casa.

Aceptad la vocación,

cargad sobre vosotros la cruz.

 

Llamad a los hombres,

que caminan con dificultad,

que se encuentran llorando

ante su camino del dolor:

¡Dejad ahora de soñar!

¡Levantaos! ¡Despertad!

¡Cumplid ahora la misión,

que os ha sido encomendada!

 

Levantaos en bondad,

en la lucha por la verdad.

¡Buscad con los héroes

la justicia!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tal hombre fué también, según su vocación, Teofrasto, que a pesar de no pertenecer a nuestra Fraternidad, había leído el libro M. con mucho énfasis e inflamado en él su claro discernimiento innato. Pero la arrogancia de los ilustrados y pseudoilustrados entorpeció tan fuertemente su labor, que jamás pudo tratar con otros de forma pacífica sus discernimientos sobre la naturaleza. Por eso en sus escritos se burlaba de estos engreídos en lugar de expresar del todo sus intenciones.

 

Pero, esencialmente, se puede encontrar en él la mencionada armonía y sin lugar a dudas se la hubiese transmitido a los ilustrados, si se hubiesen mostrado dignos de tan elevado arte, en lugar de cometer mezquinas torturas. Debido a esto, gastó su tiempo en una vida libre y abandonada, dejando al mundo sus estúpidas diversiones.

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

VIII

 

Theophrastus

 

 

Guiados por la Fama Fraternitatis les introducimos ahora en la tragedia del pasado y les colocamos ante un personaje que la Fama llama Teofrasto. Teofrasto, el que explica a Dios, o quizas le conozcan mejor como Paracelso, eso significa: el sublime.

 

La Fama habla sobre este hombre en relación con el triángulo ígneo. En el mundo existe un grupo de pioneros que utiliza el triángulo ígneo como un signo llameante, como un signo de francmasonería verdadera y mística, el signo de la bondad, la verdad y la justicia. A este grupo de servidores del mundo perteneció por sus actos y en verdad Paracelso. Ustedes saben posiblemente como le fue a este hombre. El era un médico extraordinariamente hábil, que se encontraba en todos los aspectos por encima de sus contemporáneos. Además era un estudioso de la magia superior y disponía de un conocimiento, tan completo y tan sublime, que sus envidiosos contemporáneos envidioso no podian seguir del todo sus sabios tratados. Por toda Europa circulaba un gran rumor sobre él; las curaciones que él llevaba a cabo le parecían al sorprendido público inmensos milagros. Rompió con toda la estructura de la ciencia médica y aportó drásticas  innovaciones en todos los sectores correspondientes. Si se hubiese hecho caso a Paracelso, entonces hubieran transcurrido  algunas líneas singulares de la historia mundial de diferente manera, y sólo para mencionar algo, no hubiese sido necesario que nosotros nos abriesemos paso a través de la horrible degeneración actual y el conflicto entre los diferentes grupos.

 

Las enseñanzas de Paracelso hubiesen conducido a una revolución mundial de impredecible importancia y no es sin razón por lo que se habla de él en la Fama. Pero también este hombre fué impedido por la masa de los sabios y pseudoeruditos, por lo que nunca fué capaz de hablar con otros de forma pacífica sobre la noción y el conocimiento que tenía de la naturaleza de las cosas. Se le odiaba y se le evadía porque sabía y hacía más que los demás, los que por sus propias convicciones y según la opinión pública, tenían que saber y hacer más, pero que se abstenían desesperadamente a aportar pruebas de ello.

 

El desenmascaramiento aplastante fue por lo tanto la causa, de que se comenzara a usar con empeño el arma de la calumnia. En los tiempos de Paracelso se practicaba igual de bien que ahora. No hay nada a lo que la masa necia reaccione con más agrado que a la pérfida arma de la calumnia. Si no se está de acuerdo con una idea determinada o con un pretendido comportamiento, bien, pues entonces se siembra un poco de calumnia. Si se lucha con toda franqueza en este mundo y esta acción se vuelve algo difícil para los enemigos con sus bajas intenciones, entonces se hace uso de la calumnia.

 

Si ustedes son todavía demasiado inconscientes, demasiado negativos, para poder diferenciar la luz de la oscuridad, si todavía no pueden ver como brilla la verdad y ustedes sienten a pesar de todo los dolores de un erróneo sistema de vida, entonces reaccionarán inmediatamente a la calumnia, pues en su miseria ustedes anhelan un enfrentamiento cara a cara con el causante, y así la calumnia les proporciona el chivo expiatorio.

La historia no nos cuenta cuanta pureza, cuanto anhelo puro, cuanto verdaderamente importante ha sido destruído por la calumnia, pero se lo pueden imaginar. El “hosanna” se invierte debido a la calumnia en “crucificadle”.

 

Si quieren incorporarse a las filas de los pioneros, que luchan por un orden mundial diferente y mejor, si levantan el estandarte de la bondad, la verdad y la justicia, entonces ustedes serán alcanzados por esta humillación.

 

El grupo de los pioneros de la Rosacruz se compone sólo de un número reducido de personas. Se podría cuestionar: ¿Cómo es posible, que hombres que poseen otro conjunto de ideas que nosotros, nos honren todavía con algo de atención?, y a pesar de todo, ¡qué calumnia es vertida por las personas importantes sobre nuestro trabajo! ¿Sería posible que en los círculos de los grandes exista la preocupación por una posible repetición del clásico escándalo de David y Goliat? De todas las maneras, a nosotros no nos sucederá como al entonces ministro francés Salengro, que se suicidó cuando se vertieron sobre él las negras cubetas de la calumnia. Los alumnos de la Rosacruz no cometen suicidio y tampoco temen las consecuencias de sus palabras y de sus actos, porque sus palabras y su actos se encuentran en concordancia con El, a quien llamamos el Señor de toda Vida, con el Cristo, que realiza todo en todas las cosas.

 

Los alumnos de la Rosacruz sólo siguen una política, la política del reino de Dios. Y nosotros no hablamos sobre este reino de Dios y su política en una terminología abstracta, por lo que con frecuencia se suelen enfadar con nosotros. Nosotros no especulamos sobre una futura patria celeste, sino que se trata de la urgente exigencia de fundar el reino de Dios y sus tendencias aquí, en el mundo de las apariencias, y esto a través de una verdadera construcción por medio de cabezas, corazones y manos, que estén sintonizadas con el cristianismo esotérico.

 

Por eso la calumnia resbala ante nosotros, ella no nos inmuta; y nosotros lanzaremos nuestra piedra de David en la dirección de los poderes negros “claramente visibles” (Goliat significa: claramente visible), en la certeza de la victoria.

 

¿No es presuntuoso hablar de una victoria? No, cuando Cristián Rosacruz, el prototipo de nuestro verdadero ser, es invitado a venir a la fiesta de la consumación, entonces esta invitación está provista del signo de la cruz, con la transcripción: “En este signo vencerás.” Sin lugar a dudas comprenderán este simbolismo.

 

 

Pues bien, también Paracelso fué alcanzado así por la calumnia, pero esto a él no le conmovió. Le sucedió lo mismo que a algún otro apóstol de la bondad, la verdad y la justicia; fué asesinado, pero por ello él no fué destruído. Su conocimiento, su amor, la armonía encontrada por él, deberían y van a conquistar el mundo.

 

El fuego del espíritu de Dios, de Teofrasto, el que explica a Dios, el fuego del llameante triángulo, triunfará.

 

Vemos que la gran tragedia en la vida de Paracelso fue el no ser capaz de demostrar quien era verdaderamente. El no fue capaz de trabajar como hubiese querido hacerlo. Su vida fue una única lucha por autoafirmación espiritual ante sus difamadores y por poder hacer al menos algo por el bien de la sufriente humanidad.

 

El mantuvo una guerra permanente contra los enemigos de la humanidad y en sus obras introducía conscientemente mutilaciones, para evitar un mal uso. De esta manera pasó el tiempo sin que le fuera dado ser el constructor que le hubiese gustado ser. El abandonó la vida sin haber hecho del todo lo que podría haber hecho.

 

Posiblemente aquellos que han leído algo de Paracelso

afirmen – y lo han hecho – que Paracelso ha cometido grandes errores, y que por ello su vida siguió un rumbo y un final tan trágico. Nosotros negamos esta crítica, porque la Fama Fraternitatis nos aporta la prueba de que esto es erróneo. De todos modos, el testamento de la Orden de la Rosacruz nos comunica que “Teofrasto había estudiado diligentemente el Libro M. y que, por lo tanto, pertenecía por vocación y por inspiración a la cumbre del triángulo ígneo.”

 

Nosotros sabemos lo que se entiende por este Libro M. Aquél que quiera estudiar el Libro M. tiene que avanzar hasta la misteriosa ciudad de Damkar en Arabia, la ciudad de la belleza, la sabiduría y el amor, que se encuentra en el país del león, el país de Cristo, del León de Judá. Todos los que conocen el Libro M. pertenecen a los iniciados de los misterios de occidente, a los grandes guías espirituales de la humanidad.

 

Todos los que desean conocer el Libro M. tienen que seguir el camino que se describe en el testamento de la Orden, el camino de Cristián Rosacruz, el sendero del sacrificio de sí mismo, el sendero del aniquilamiento de sí mismo, el camino de la bondad, la verdad y la justicia, el camino del acto.

 

Paracelso fué por lo tanto, según nuestro conocimiento y nuestro sentir, uno de los grandes, y vemos en él un brillante ejemplo para el auténtico alumno Rosacruz. La tragedia en la vida de Paracelso es también nuestra tragedia, su trabajo es el nuestro, su lucha es la nuestra. Y por eso queremos ajustarnos aquí a la esencia de esta lucha. Queremos hacer vivir para nosotros a este héroe, a Teofrasto, para que podamos abarcar en su realidad y en su sacrificio nuestra realidad y podamos determinar las líneas de orientación y la vocación del trabajo Rosacruz en nuestro tiempo.

 

Para ello nos apoyamos en la expresión de la Fama “que los ilustrados y pseudoilustrados entorpecieron tan fuertemente la labor de Paracelso, que jamás pudo tratar con otros de forma pacífica sus discernimientos sobre la naturaleza. Por eso en sus escritos se burlaba de estos engreídos en lugar de expresar del todo sus intenciones.”

 

Supongamos que hemos estudiado el Libro M., que hemos avanzado hasta Damkar, Damkar en Arabia. Nosotros podríamos comprender entonces toda la envergadura de la exigencia crística en el mundo de las apariencias; nuestro ser ardería de amor por la humanidad y además podríamos percibir con toda claridad todo lo que se opone a la realización de la ley de Cristo en este mundo. También nosotros nos consumiríamos de dolor y pena por el horrible sufrimiento, por la falta de comprensión y los actos erróneos de la humanidad; pero finalmente nos pondríamos a trabajar para realizar todo lo que se debe hacer para ayudar a triunfar a la luz verdadera.

Hay estudiosos de las ciencias espirituales, que sólo se dedican a examinar la meta del camino. Ellos meditan y se concentran sobre el reino de Cristo. Ellos dibujan los contornos de la Nueva Jerusalén, y ellos versifican, escriben y hablan sobre el amor de Dios que se manifiesta en Cristo. “El amor exige amor a los hombres, el amor es felicidad y bienaventuranza, el amor es paz y equilibrio, el amor es el murmullo del agitar de las palmas y el resonar del trombón. El amor es amabilidad y el abstenerse de juicios, pues en cada ser hay una chispa divina y cada ser es por lo tanto un Dios en crecimiento. El amor es la no violencia.” Así resuenan en nuestros oídos los dulces sonidos de la poesía de amor. Y nosotros vemos los tulipanes blancos y las procesiones silenciosas con farolillos blancos, las marchas por la paz de las mujeres y tardes de iglesia-y-paz, y escuchamos protestas, protestas en contra de la violencia. Y se opina, que el alumno Rosacruz tiene un trabajo tan exquisito en esta negatividad; esta tan bien y tan astutamente concebido. El no tiene otra cosa que hacer, que ser una luz en el mundo, una luz potente, y hablar algo de filosofía Rosacruz; por supuesto también sobre el amor, pero en tal caso de forma esotérica, ¿lo comprenden, verdad? El tiene que estar por encima del ajetreo de los tiempos, el tiene que tener cuidado de no quemarse los dedos en el infierno hirviente de la vida. El está afuera, afuera a una gran distancia, afuera a salvo, muy por encima, muy elevado. Con una sonrisa mira a todos, con una comprensiva sonrisa de amor, él es una lámpara de arco con la fuerza luminosa de quince velas. Si le da la mano a uno, también se la da al otro, pues Dios deja salir el sol tanto para los buenos como para los malos; ¡Cristo también se dá para todos! ¿Pensaban ustedes quizas, que este hombre desea hacer menos que esto?

 

 

Así dan una mano a lo blanco y un fuerte apretón de manos a lo negro, y así se hacen cargo de que ambos no se escapen; de este modo, por el amor mal entendido del Cristo mal entendido, uno es impulsado a mantener lo negro y a aumentar el sufrimiento en este mundo.

 

Tal interpretación del amor es uno de los más grandes peligros de la humanidad. Mantiene al hombre apartado de la realidad y del acto verdadero, mantiene el equilibrio entre blanco y negro; muestra una falta de carácter, es negativa.

 

Comprendan bien lo que queremos decir. Si hablamos de falta de carácter, no lo decimos en el sentido de maldad, sino en el sentido de necedad, de ignorancia. La maldad, los actos malos, pueden ser la consecuencia de la estupidez y la ignorancia. Un carácter se forma en concordancia con la medida de crecimiento del alma que poseemos.

 

Aquellos que pueden estudiar el Libro M. han avanzado hasta Damkar a través del acto. Su triple alma se ha abierto, y guiados por la luz de la estrella de Belén avanzan hacia El, que carga con el universo, ellos penetran hasta la gruta del nacimiento de este mundo, y ellos sacrifican su oro del alma. Si han sido acogidos así por José, el carpintero, quieren ser también constructores, se incorporan en las filas de los verdaderos masones.

 

Entonces comprenderán lo que significa el amor. Entonces sentirán la fuerza imponente del amor, el secreto del amor verdadero.

 

No es sólo una tensión meditativa, un emitir pensamientos amorosos sin más. Eso posiblemente sea valioso, pero es sólo una tercera parte de la panacea curativa. El amor verdadero rompe con los dogmas, él es constantemente inteligente, él cumple con la exigencia del momento. El amor se dirige, igual que la verdad, hacia lo injusto. El es como un rayo que alcanza la oscuridad. El amor es en realidad protector y animador, explicativo y desenmascarador. Miles y miles de personas en este mundo están vendidas y son apartadas de lo esencialmente crístico por su ignorancia y por su comportamiento negativo. Cuando los apaleados levantan la cabeza, lanzan su grito de dolor y buscan al culpable, entonces son guiados por un camino erróneo, y en su necia locura nutren a la serpiente en sus corazones destrozados.

 

Y ellos se vuelven en contra de sus amigos y servidores; ellos sisean como serpientes al Cristo: “¡Crucificadle!”

 

Por eso la obligación del amor verdadero es mostrar lo blanco y lo negro. El hombre es incitado a luchar contra sus hermanos.

 

Por eso decimos: “Ahí acecha la traición. ¡Es él!”

 

Cuando nos alcanzan los gemidos del dolor de los hombres decimos: “¡Ahí está vuestro asesino!”

 

Cuando se inventan diversas maniobras religiosas como  distracción, y las ovejas sin pastor preguntan con su alma llena de temor, donde se encuentra la traición, entonces decimos: “¡Ahí están! ¡Ellos embadurnan textos bíblicos sobre la sangre del corazón de la pobre y desesperada criatura humana!”

 

Esta es la verdad, y la ley del amor nos exige expresarla.

 

 

Nosotros escribimos sobre estas cosas, porque ante nosotros se encuentra el brillante personaje de Teofrasto Paracelso. El fué un hombre que amó la verdad por encima de todo y el dirigió esta verdad, esta luminosa y bondadosa verdad, hacia sus arrogantes contemporáneos. No era él el que odiaba, sino ellos, los que se atrofiaban en la sumamente maravillosa luz de su inevitable amor y los que finalmente le alcanzaron mortalmente.

 

Escribimos sobre estas cosas porque queremos decir, que la fuerza de la Rosacruz es irresistible. Escribimos sobre estas cosas porque les queremos decir, que los Hermanos Mayores han construido en medio de este mundo una fortaleza inexpugnable. Y nosotros llamamos a esta fortaleza la Escuela de los Misterios.

 

Cristián Rosacruz continuó su viaje. El vino a España y ofreció sus tesoros a todos los sabios y gobernantes de Europa. Pero ellos le despreciaron, no le querían, le echaron de allí.

 

Su extraordinariamente maravilloso obsequio era para todos, pero no fué aceptado. El triángulo ígneo de belleza, sabiduría y amor se encontraba radiante en este mundo, pero el mundo no lo ha aceptado.

 

Teofrasto vino con sus obsequios: ¡fueron rechazados!

 

Teofrasto vino con su trabajo: ¡Fué impedido y difamado!

Teofrasto vino con su verdad, su protesta, su desenmascaramiento: ¡fué asesinado!

 

El mundo no quiso saber nada de las maravillosas amplitudes del Libro M.

 

¿ Y entonces?

 

Entonces se elevó la Escuela de los Misterios, la fortaleza inexpugnable, la Escuela de los Misterios de occidente. Y nosotros, la Joven Fraternidad Gnóstica, somos la vanguardia, el grupo de pioneros, los enviados, para hablarles de esta maravillosa magnificencia, de la victoria, que ya está fijada de antemano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pero no vamos a olvidar a nuestro amado Padre, Hermano C.R., que después de muchos viajes agotadores y enseñanzas valiosas, predicadas en vano, ha vuelto de nuevo a Europa Central, a la que (en relación con los cambios que se esperan en breve e inexplicables disputas peligrosas) amaba de todo corazón.

A pesar de que por medio de su arte y especialmente el de la transmutación de los metales, podría haber brillado mucho, prefirió preocuparse del cielo y de sus habitantes, los hombres, antes que de la magnificencia.

 

El se construyó una vivienda iluminada apropiada, en la que meditaba sobre sus viajes y su filosofía y los registraba en su libro de registro. En esta casa debió dedicar mucho tiempo a las matemáticas y creó muchos bonitos instrumentos en todos los campos de su arte. Pero, como veremos más adelante, ha prevalecido poco de todo esto.

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

IX

 

Regreso a Alemania

 

 

Conocemos las consecuencias de una piedra que rueda hacia el agua. En cuanto la piedra toca la superficie del agua se desarrolla una onda circular, que se multiplica en cada vez más círculos, hasta que finalmente se diluye imperceptiblemente. Este movimiento, que conocemos tan bien, se apoya en una ley cósmica. Si dos objetos se tocan mutuamente, la fuerza desatada por ello se multiplica en círculos. En todos los lugares de la materia y del espíritu encontramos el mismo fenómeno. En relación con la luz, con el sonido, con las vibraciones etéricas, las ondas de fuerza del pensamiento, etc., comprobamos que la multiplicación de la manifestación se realiza en forma circular. En concordancia con esta ley, en los círculos esotéricos se habla de círculos de fuerza. La fuerza es derramada y ella se extiende cada vez más, hasta que se disuelve en el universo. De ello debemos aprender, que el derramamiento de fuerza que hizo surgir el movimiento, se tiene que repetir constantemente, si se desea obtener un resultado permanente. Como pueden ver, hacemos referencia a una nueva y diferente ley cósmica, que es la ley de la repetición.

 

Imagínense, que un grupo de personas debe aprender a reaccionar a una determinada vibración. Se produce la vibración o composición de sonidos y esta se diluye después de unos instantes  fuera de la capacidad de asimilación. Es necesario otro sonido en la misma frecuencia, repetido constantemente, hasta que finalmente el grupo de personas muestra la prueba de la reacción, del cumplimiento.

 

En cuanto el resultado puede ser comprobado, se necesita otra composición diferente para iniciar un nuevo paso en la pretendida dirección. La composición tiene que ser ajustada constantemente en tiempo, capacidad mental y costumbres. Los trabajadores en la Viña del Señor tienen que ser, como habrán podido comprobar algunos con razón, constantemente inteligentes. El método de trabajo tiene que adaptarse continuamente a las circunstancias. El colaborador, que siempre se dedica sólo a repetir y a revivir lo que pertenece a un círculo de fuerza ya transcurrido, no es capaz de escuchar las nuevas composiciones de los absolutamente inteligentes y diligentes Hermanos Mayores de la Rosacruz.

 

No piensen jamás, que la ola de vida humana es estática. Una multitud de potentes fuerzas influyen sobre ella y cada impulso esta ajustado a la necesidad del momento.

 

Esta seguridad nos conduce a consecuencias significativas. Piensen en la Iglesia. La Iglesia como fenómeno social muestra dos aspectos. Nosotros la conocemos primero en sus expresiones humanitarias con todas las correspondientes consecuencias dudosas. Estos son los motivos, por los que la Rosacruz moderna rechaza a la Iglesia. Pero la Iglesia también se muestra en antiguos valores místicos, que han sido tomados de círculos ya transcurridos. Y el alumno de la Rosacruz actual lamenta aun más estas cualidades de la Iglesia. ¿Porqué? Bien, una Iglesia uniforme mundial despierta la crisis con más rapidez, acelera el nuevo devenir, la explosión, mientras que la Iglesia, que se refleja en valores pasados, demuestra por su negatividad que su tiempo ha pasado.

 

En el Libro Sagrado se dice: “Hay alegría en el cielo sobre un solo pecador que se arrepiente.” Hay un entrañable regocijo en el corazón del esotérico, cuando descubre que una persona fuerte, que hasta ahora había utilizado su energía dinámica de forma inadecuada, actúa ahora de la manera correcta. El sabe que un colaborador fuerte es añadido al grupo de pioneros.

 

¿Pero que podríamos decir de aquellos, que se consideran a sí mismos como extraordinariamente religiosos, tan absolutamente armonizados con El, que carga con el universo, mientras que por su actitud negativa, por aferrarse a los valores antiguos, están, sin saberlo, escupiendo a Cristo en la cara a diario con sus oraciones, con sus salmos y con su falso misticismo? Estas personas no pueden ser llevadas a otra comprensión. Para ellos sólo queda el silencio; un caso así no tiene esperanzas.

 

Imagínense, que las fuerzas que animan la Rosacruz viniesen mañana con una entrañable y urgente invitación hacia usted, para que sirva a la obra de una forma determinada. Que viniesen a su vez con un anhelante ruego para suplicarle: “Ven, pues, ayúdanos” y que usted se negara apoyandose en la máxima de un esotérico, sobre la base de un pedazo de texto, o de una enseñanza.

 

Posiblemente puedan imaginarse, que se puede rechazar a Cristo como consecuencia de una expresión del mismo Cristo. El permanente miedo de los trabajadores de la viña del Señor es que no se perciba el pulso de los tiempos y las necesidades correspondientes que resultan de ello; que no se puedan comprender los rítmicos y ondeantes impulsos de fuerza, aferrandose por ello a lo pasado; que no quieran seguir más caminando con nosotros por el camino de la construcción del mundo; que rechacen los sonidos celestiales de ” bondad, verdad y justicia” y que apaguen las llamas del Trigonum Igneum.

 

Esta es la inseguridad permanente en la que nos encontramos. Cuando llegue el momento que siempre retorna, igual a aquél en el jardín de Gethsemaní: “¿No podéis velar conmigo ni una sola hora?” Que os durmais, que os quedeis dormidos en vuestros engaños bendecidos por Dios, que rechaceis la llamada, mientras el corazón del mundo sangra, este es el santo temor, el santo temor de amor de todos los servidores de Cristo.

 

“Cuando era un niño, hablaba como un niño, pensaba como un niño y actuaba como un niño; pero ahora que me he vuelto un hombre, he depuesto todo lo que era de niños”, y yo veo la dura y gris realidad de estos tiempos. Y mientras extiendo mis manos llenos de espanto, suplicando por la salvación del mundo, escucho la voz del Salvador: “Mira, yo estoy en la puerta y llamo.”

 

Y pronto percibo la primera llamada, percibo el primer impulso del círculo de fuerza mágica. Yo veo el brillante evangelio, la imagen del futuro, el prototipo de mi verdadero ser, la comunidad del futuro, la humanidad del futuro, la necesidad del futuro. Percibo lo que el amor divino quiere expresar, y mientras me regocijo en este divino resplandor de luz, brama a mi alrededor la onda sonora de la segunda llamada en las cámaras de mi corazón:

 

“Trabajad para vuestra bienaventuranza con temor y temblor.” Y yo me pongo en camino; tomo en la mano mi bordón y me ciño con mi manto. Viajo al país de los sueños dorados a través de la cloaca del mal.

Pero como un trueno cae el tercer golpe en las ventanas de mi alma:

 

“¡Amad a vuestro prójimo como a vosotros mismos!” ¡Regalaos a todos en un servicio de amor que se sacrifica a sí mismo! El pastor no duerme y no se va, hasta no haber encontrado aquella oveja que está perdida.

 

Y por eso no viajo al país de los sueños dorados. Yo trabajo aquí en la vida real. Yo veo, que mis hermanos y hermanas son destrozados bajo la violencia infernal del monstruo negro. Y asimismo, tal y como entonces escribimos durante la segunda guerra mundial: “Yo ya no soy capaz de dormir, porque ahí, en la calle de una ciudad alcanzada por las bombas, hay un niño con las piernas arrancadas, sollozando por su madre. ¿Han escuchado alguna vez estos sollozos? Escuchan este martilleo sobre las cámaras de su corazón, sobre todo su ser?”

 

¿Han escuchado los sollozos de los miles que fueron torturados durante la guerra en las cámaras de tortura?

 

¿Pueden dormir, si piensan en la absoluta degeneración que existe en todas partes, que ha agarrado en primer lugar a una gran parte de la juventud, pero que seguramente también a una cantidad no menos grande de adultos, y que les arrastra con una velocidad vertiginosa hacia abajo, de nuevo al punto del comienzo lemuriano? ¿Encuentran sosiego, si piensan en la absoluta desesperación que la humanidad misma ha generado? ¿En sus temores, en la desesperación de muchos, en la terrible amenaza de violencia que forma el estado oscilante de equilibrio, sobre el que se apoya toda la construcción humana?

 

Por todo esto, el verdadero francmasón construye aquí, en medio de nosotros, desde abajo, una inexpugnable fortaleza de la verdad. Y por eso nos dirigimos en el presente a todos los pisoteados en este mundo, para buscar lo que está perdido. A estos les damos el consuelo de nuestro acto, de nuestra nueva realidad.

 

Este es el camino y no hay otro. Todos los que trabajan así quieren escuchar las composiciones de sonidos divinos, en las que se transmite el método de la realización.

 

¿Y los que se niegan? Estos verán y sentirán como la llamada del Señor se transforma en un puñetazo, de forma que se derrumbarán en su destrozada realidad. Su Dios Querido se transforma en la Justicia Divina, porque se afrenta la base de la bondad y se niega la verdad.

 

Hhablando en el idioma de la Fama, ” Pero no vamos a olvidar a nuestro amado Padre, Hermano C.R., que después de muchos viajes agotadores y enseñanzas valiosas, predicadas en vano, ha vuelto de nuevo a Europa Central, a la que (en relación con los cambios que se esperan en breve e inexplicables disputas peligrosas) amaba de todo corazón.

A pesar de que por su arte y especialmente el de la transmutación de los metales, podría haber brillado mucho, prefirió preocuparse del cielo y de sus habitantes, los hombres, antes que de la magnificencia.”

 

 

En nuestro tratado sobre la Fama hemos visto ahora el resultado de un único círculo de fuerza. El círculo comenzó en Alemania y se cerró en Alemania. Hemos ido viajando alrededor de todo el círculo y hemos constatado la forma en la que entró la filosofía de occidente hacia Europa, cómo fue trasmitido a la humanidad el cristianismo esotérico y cómo se reaccionó ante ello.

 

Cristián Rosacruz vino con sus tesoros hacia todos, pero se le rechazó debido a la autoafirmación inferior. Se había dado el primer golpe en la puerta. El círculo se desvaneció sin haber conmovido los corazones ni las cabezas. El primer golpe de martillo sobre el duro caparazón se efectuó sin ningún éxito perceptible. Y la exigencia de tiempo, capacidad mental y  hábito exige ahora un segundo golpe de martillo.

 

Ustedes deben tener en cuenta, que al principio no estaba previsto fundar una Escuela de los Misterios en occidente. La estructura del cristianismo, la meta del cristianismo exige que lo más elevado, lo absoluto, se comunique a la humanidad de forma directa. Dios mismo se manifiesta en el cristianismo. El mismo se hunde en nuestro nadir para entregarse a nosotros. Personas intermedias, fases intermedias entre El y nosotros, deben ser rechazados en principio por motivos crístico-esotéricos.

 

Para cada uno de nosotros es posible apropiarse de los valores de la filosofía de occidente. La Fama Fraternitatis lo constata con gran énfasis. Y nosotros constatamos,  que los factores absolutamente liberadores están presentes en todos los sitios, más cerca que las manos y los pies. Aquellos que los han encontrado nos lo señalan, pero ellos son rechazados. Pero aquellos que han encontrado, los que han comprendido la llamada, no se apartan de nosotros; ellos no se rinden, ellos no cesan en sus intentos, y esto debido a su amor enmudecedor y maravilloso amor, que se sacrifica a sí mismo.

 

Y ellos no insisten en un método que haya sido tomado del primer impulso, que ahora ya esta disuelto. Ellos son muy inteligentes. Ellos comprenden, que el gobernante de este mundo tiene que ser sentenciado ahora de una forma diferente. Por eso construyen una fortaleza en medio del país enemigo – la Escuela de los Misterios, la sede de la francmasonería mística. Ellos emprenden la lucha contra la horda negra; en una forma muy meditada, ellos dirigen repetidamente sus golpes de fuerza sobre la vida real, para que las ondas de fuerza que irradian a gran distancia muestren finalmente el efecto requerido.

 

La fortaleza de los Hermanos es inexpugnable, y desde ahí parten los compañeros al campo de batalla de este mundo, para crear las condiciones para la construcción.

 

¡Contemplemos el campo de batalla! Vemos un poderoso grupo del arte, de la ciencia y de la Iglesia, que se ha puesto completamente al servicio del monstruo negro. El gran rebaño, el hombre de la masa, confía todavía en sus dirigentes. El arte, la ciencia y la Iglesia guían a la masa con una orden hacia aquellos lugares, donde el poder oculto pueda abusar mejor de ella. La masa es mantenida en la necedad, guiada por caminos erróneos y la protesta que surge es desviada hacia las organizaciones humanitarias. Los lemas y movimientos humanitarios son las prostitutas, que apartan a la humanidad que anhela la luz, de las verdaderas bodas alquímicas, de la bondad, de la verdad y de la justicia.

 

Imagínense, que los gobernantes superiores de este mundo pudieran ser conducidas a una comprensión superior, entonces se podría obtener un control sobre la masa a través de ellas. Entonces el evangelio del amor podría ser erigido como una fuerte construcción.

 

Cristián Rosacruz lo intentó – se burlaron de él. Además  se ganaba demasiado con el estado existente. Teofrasto, el espíritu liberal, lo intentó. El fué apedreado.

 

A pesar de todo, la luz debe triunfar. Cristo debe nacer en las cabezas y en los corazones de las  hombres.

 

Por eso se sigue ahora el camino, el camino del renacimiento de lo pisoteado y lo afrentado de este mundo. Todos los que padecen miserias, reciben la semilla de la renovación. La magia del fuego sigue actuando irresistiblemente en secreto, hasta que la ardiente llama de luz suba hasta el cielo. La influencia espiritual hacia el acto lo demuestra.

 

Así Cristián Rosacruz regresó y regresa de nuevo a Europa, para fundar la Escuela de los Misterios de occidente.

 

¡De vuelta a Europa! Y desde entonces, esta parte del mundo ha sido un bastión del nuevo pensamiento sobre la nueva vida venidera. Diversos espíritus fueron influenciados de diferentes formas. Una nueva filosofía se abrió camino; poetas y pensadores llamaron, inspirados por la Orden, a la conciencia del mundo. En Europa se llevó a cabo la gran reforma dirigida por Lutero, la colosal revolución eclesiástica que abarcó al mundo. Marx puso en marcha la reforma social, también para todo el mundo. Una casi incalculable sucesión de compañeros partieron de Europa central hacia todas las partes del mundo, los combatientes activos de la bondad, verdad y justicia.

 

Pero, naturalmente, también la reacción fué más fuerte que en cualquier otro lugar, en ningún otro sitio el puño de hierro embistió tan desastrosamente. La garra del nacionalsocialismo y del facismo fué el último intento de la reacción por ahogar los crecientes coros de la canción de la libertad.

 

En la fortaleza de la libertad se llevó y se lleva a cabo, delante de nuestros ojos, una lucha titánica, se padecieron horribles y espantosos sufrimientos, se movilizaron hermanos contra hermanos. Ante los ojos de la masa ignorante, el vampiro tuvo en sus manos el timón; pero aquellos que escuchaban con atención, podían y pueden escuchar la nueva y sin embargo tan antigua canción, la canción de la liberación. Nació y nace de la miseria y del sufrimiento.

 

Cristián Rosacruz ha regresado a Europa.

 

Dejemos de presumir con nuestros talentos y de malgastarlos. Ante todo, debemos ocuparnos del cielo y sus habitantes, los hombres. Seamos compañeros al servicio de aquello, que carga con el universo. Pensemos en aquellos que nunca se rinden y que están permanentemente activos a favor del mundo y de la humanidad.

 

Perciban con nosotros los sonidos de la sublime composición de Dios:

Cristián Rosacruz ha regresado a Europa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Después de cinco años le vino de nuevo a la memoria la idea de la reforma. Como no esperaba ninguna ayuda ni apoyo de los demás, pero por otra parte, con respecto a si mismo estaba lleno de ímpetu, diligencia y perseverancia, se propuso realizar esta tarea sólo con pocos ayudantes y colaboradores. Con este fin, de su primer monasterio (por el que sentía gran amor), solicitó a tres de sus hermanos, al Hermano G.V., al Hermano I.A. y al Hermano I.O., que veían en su conocimiento más de lo que por entonces generalmente sucedía. A estos tres los comprometió a la mayor fidelidad hacia él, a ser diligentes y a una absoluta discreción y también a tomar nota, con el mayor celo, de todo lo que les comunicara, para que aquellos que viniesen después de ellos, si en el futuro debían ser admitidos en el futuro en la Orden por una revelación particular, no se extraviaran ni siquiera por una sola letra o palabra.

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

X

 

La moderna reforma en Europa

 

 

Queremos intentar, penetrarnos mutuamente de una grande y silenciosa alegría; queremos abrasarnos mutuamente con la alegría del saber. Cuando la oración de los Rosacruces dice: “Señor, regalanos la alegría del saber”, entonces se encuentra en este párrafo de la oración un significado profundo y secreto. Aquí no nos referimos a un placer intelectual. Nuestra atención no es dirigida hacia las muy preciosas riquezas que se encuentran en el arte, en la ciencia o en los ejercicios místicos, sino que la oración de los Rosacruces nos lleva aquí a la torre del conocimiento mágico.

 

Un espíritu sensible sabe disfrutar de una buena obra literaria, él se embriaga con las más elevadas revelaciones del arte poético. Un espíritu introducido conoce las bellezas de la filosofía Rosacruz, pero aun no conoce las inconmensurablemente grandes y profundas alegrías del conocimiento mágico.

 

¿Cómo es, entonces, la alegría del saber?

 

Significa conocer algo tan positivo, tan irresistible, percibir conscientemente algo tan absoluto, que nada ni nadie, ningún cielo y ningún infierno, ningún dolor ni prueba, si, incluso la más horrible, una cárcel nazi, en la que se haya introducido la noche más negra de todos los tiempos, nos puede apartar de la divina claridad de este conocimiento.

 

Esto quiere decir, conocer algo tan intocable, algo tan inmenso, algo tan poderoso, que cuesta trabajo reprimir una sonrisa de júbilo en la más repugnante noche terráquea, en la que todos los demonios parecen celebrar su sabatt infernal.

 

Este conocimiento despierta tal alegría, que a un público sorprendido le parece locura. Es un saber, que forma a los héroes, de los que hablan las historias simbólicas de los antiguos profetas, de las batallas de las legiones celestiales, de las inconmensurables fuerzas que son desatadas por este conocimiento superior. Este conocimiento es aquél que canta Pablo el Iniciado: “Ni las alturas ni las profundidades nos pueden separar del amor de Cristo.” Este saber es como una roca que se eleva en medio del rompiente de la vida, una roca, en la que se estrellan todas las agitaciones.

 

Bien, pues algo de este conocimiento ha entrado en nosotros y queremos dar testimonio aquí de este conocimiento. Con entrañable y silenciosa alegría queremos informarles sobre la reforma moderna en Europa, una reforma, que se impone con fuerza; es un hecho, que diversas formaciones del monstruo negro están tomando conciencia del gran peligro que se les acerca, un peligro, que se encuentra en el trabajo de la Fraternidad Universal Gnóstica, la Fraternidad de la Luz. Un peligro completamente inatacable como esperamos poder demostrar. Lo inatacable es insinuado y descrito básicamente por el texto y la ley de la Biblia: ” Yo puedo todas las cosas por Cristo, que me da fuerza.”

 

La Fraternidad de la Luz, la Fraternidad de la Rosacruz, no es antisocial, no es antinacionalista, no es comunista, no es anarquista, no está en contra de una u otra monarquía, no se opone a ningún partido gubernamental, y aunque tiene mucho que temer de las tendencias fascistas, declaramos aquí, que la actuación del fascismo en Europa fué inevitable.

 

Pues esta actuación del fascismo aceleró el proceso del suicidio de las cosas que debían pasar. El fascismo hizo tomar conciencia a la humanidad a través del sufrimiento. Pues el mal siempre perece por sí mismo; bondad, verdad y justicia no pueden ser detenidas y las fuerzas del bien no pueden ser prohibidas, no pueden ser encarceladas y no pueden ser expulsadas.

 

Por eso sentimos una profunda alegría por habernos sido permitido hablar sobre esta reforma moderna, que por Cristo adquiere poder sobre la humanidad.

 

¡Pero vamos a centrarnos en lo esencial! En un capítulo anterior hemos hablado sobre el regreso de Cristián Rosacruz a “Alemania”, esto significa, a Europa central, a todo el conjunto de sus tristes experiencias. Después de ofrecer libremente su amor, sus tesoros y su sabiduría, él se estrelló contra el bloque de la cultura egoísta, autoafirmativa, capitalista y de magia negra.

 

Este hecho dió el impulso para un trabajo completamente nuevo, la edificación, la organización de una falange de héroes luchadores. Este hecho dió el impulso a un método de trabajo absolutamente nuevo. Ustedes deben diferenciar claramente este método de trabajo del primer método de trabajo de Cristián Rosacruz que vino a España.

 

El primer método estaba más ajustado al primer mandamiento de Cristo: “Predicad el Evangelio”, en la ingenua creencia, de que el segundo mandamiento: “Curad a los enfermos” debería despertar de forma automática y armoniosa por el cumplimiento del primer mandamiento. Naturalmente en la teoría esto es absolutamente posible, pero en la práctica las cosas son completamente diferentes.

 

Hay que tener esto muy en cuenta. La barrera de la cultura negra no se puede romper con el primer mandamiento de Cristo: “Predicad el Evangelio.” Si al primer mandamiento no le sigue un auténtico: ¡Curad a los enfermos!” todo trabajo es absurdo, tortura para el espíritu y habladurías negativas. Por eso los Rosacruces siempre están en oposición contra los movimientos predicadores. En estas comunidades se encuentran sin duda miles de personas agradables y bienintencionadas, que observan con el corazón sangrante las consecuencias de nuestra cultura. Todos ellos dirigen miles y casi siempre conmovedoras llamadas al cristianismo, o sea, a aquella parte del cristianismo, que ellos comprenden. Es un “Predicad el Evangelio” en infinitos matices con la clásica consecuencia de un desvergonzado rechazo, de una desviación, de un compromiso. El Evangelio es metido en un traje de bufón con cascabeles. Los cascabeles suenan en las iglesias y en las tardes de testimonio, resumiendo: en todo el funcionamiento pseudocristiano de nuestros días. El bloque de la cultura negativa no puede ser derrumbado sin más.

 

Por ello los Rosacruces han comenzado desde hace tiempo con el nuevo método, y pedimos a todos urgentemente, que, si no pueden comprender este nuevo método o no lo quieren aplicar, no nos intenten retener, pues nosotros queremos ser verdaderos compañeros de nuestro Padre Cristián Rosacruz.

 

Nosotros sabemos que el “Predicad el Evangelio” esta indisolublemente unido con el “Curad a los enfermos.” Esta exigencia del cumplimiento: “Curad a los enfermos” es de una gran amplitud. Algunos en nuestros círculos han pensado, que la obra de restablecimiento Rosacruz se dedica exclusivamente a la curación de dolencias corporales. Aquellos que conozcan algo sobre las alegrías del saber, han descubierto, sin embargo,  que la obra de restablecimiento de los Rosacruces, actúa sobre todos los aspectos de la materia y del espíritu, que hace desaparecer males corporales, pero que está dirigida principalmente a la curación del hundimiento humano como consecuencia de la ignorancia humana. Por esto precisamente, la exigencia primaria de los Rosacruces es la reanimación del alma, la que posee “el conocimiento que es del Padre y está en el Padre”, la Gnosis. Cuando el alma vuelve a tomar una posición dominante en la vida humana, desaparecen todas las “enfermedades”, todo el hundimiento humano y comienza la completa regeneración del hombre; sólo entonces se puede hablar de un regreso a la casa del Padre: entonces comienza el regreso a casa.

 

De esta forma entienden los Rosacruces el mandato divino: “¡Curad a los enfermos!” Si este proceso de curación se realiza en la humanidad en una escala mayor, entonces, como consecuencia se curarán también enfermedades sociales, perturbaciones en los acontecimientos del género humano. Es una curación con consecuencias inimaginables.

 

Cuando Max Heindel apareció en el año 1909, todavía no había llegado el tiempo para manifestar estas cosas por completo. Durante siglos los hermanos de la Rosacruz supieron ocultar sus intenciones y también Max Heindel tuvo que atenerse al respecto a una misión, aunque fué él quien inició el gran movimiento de los Rosacruces modernos. Que él sabía de la gran vocación de la Fraternidad para el siglo veinte, lo muestra su ley básica: Una mente lúcida, un corazón bondadoso y un cuerpo sano. Una mente lúcida – verdad; un corazón bondadoso – bondad; un cuerpo sano – justicia.

 

Es parte de nuestra gran alegría, que, siguiendo nuestra vocación y sobre las bases que implantó en su día Max Heindel, podamos seguir construyendo y podamos impulsar el trabajo Rosacruz a una manifestación cada vez más grande. ¡La gran obra aparece ante nosotros en una brillante claridad, en una gloria antes jamás imaginada!

 

Los Hermanos Mayores necesitan para su actual obra mundial actual una gran cantidad de colaboradores, compañeros instruídos, que estén filosóficamente y gnóstico-científicamente completamente al día. Si se hubiese anunciado anticipadamente el propósito del trabajo Rosacruz, entonces la obra comenzada sería destruída muy pronto por los conocidos ataques de las hordas negras. Se ha pensado ahora en un movimiento inofensivo, un movimiento “Predicad el Evangelio”, un movimiento del método antiguo. Un grupo así cuadra muy bien en el marco de la antigua cultura; pues el mantiene así a miles de personas tranquilas y silenciosas; un delicioso movimiento de distracción: “Dejarles que jueguen tranquilamente a los Rosacrucitos, esto no importa, y el bloque negro se hace por ello aun más fuerte.”

 

Pero por la magnífica obra de la Rosacruz han despertado miles de personas. Heindel tocó a muchos en el corazón y en la cabeza y algunos han sido elegidos aquí y allá para una influencia especial. Ellos fueron enseñados y probados durante años, ellos tuvieron muchas dificultades, y en el momento, en el que el bloque negro empezó a barruntar la desgracia y sus vasallos se extendieron por todos los lugares, para socavar la obra, que amenazaba con volverse peligrosa, se elevó de la ceniza del sacrificio de Heindel, del amor de Heindel, la Rosacruz renacida, un nuevo instrumento para la Fraternidad de la Luz.

 

Y ahora, en el momento psicológico, en el que la sombra negra se ha declarado  y se encuentra convulsiva en una impotente cólera, les hablamos de la gran reforma, de la nueva reforma, de un nuevo amanecer de los tiempos. Rojo como la sangre se levanta el sol de Acuario sobre el horizonte. Como una esfera dorada, el símbolo  de la gloria de Cristo, ella proseguirá su camino hacia el cenit.

 

Por entonces, en el año 1909, los Hermanos ya conocían el gran acontecimiento mundial, que nosotros denominamos las dos guerras mundiales; por entonces ya se tenía noción del monstruo fascista que abriría sus fauces para devorar las masas ingenuas. Por eso vino Max Heindel, para educar con sus publicaciones a una multitud de héroes, maduros para el momento propicio; aptos en el momento propicio; dispuestos para ser utilizados. Y esta es ahora nuestra alegría, que este grupo básico, entretanto claramente fortalecido y ampliado por la Rosacruz resucitada en una nueva forma, participa en la mecánica de la nueva manifestación y que podemos desempeñar nuestro modesto papel en ella; que podemos darles testimonio de este nuevo devenir mundial y de la gloria de la victoria; que podemos invitarles a caminar con nosotros hacia este nuevo país.

 

La clave de este nuevo devenir mundial se encuentra en Alemania (significa: Europa). Cuando Cristián Rosacruz regresa a Alemania, construye, como nos cuenta la Fama, “una vivienda iluminada apropiada, en la que meditaba sobre sus viajes y su filosofía y en la que creó muchos bonitos instrumentos.”

 

Quizas comprendan lo que se quiere decir con esto.

 

Aquí se está preparando el impulso para el nuevo método “Curad a los enfermos”, de la realización mágica del Evangelio.

 

Después de transcurrir cinco años, la reforma exigida vino a sus pensamientos. Aun estando él mismo lleno de preocupaciones, enérgico e incansable, se aventuró en probarlo con algunos que estaban con él, aunque dudaba de la ayuda y del apoyo de los demás. Con este fin solicitó de su primer monasterio a tres de sus hermanos. A estos tres los comprometió a la mayor fidelidad hacia él, a ser diligentes y a una absoluta discreción. De esta manera, la Fraternidad de la Rosacruz comenzó con sólo cuatro personas.

 

 

Imagínense la situación, de que ustedes fuesen un verdadero servidor de Dios; entonces ustedes pensarían con el corazón lleno de amor en el dolor de la humanidad; entonces, cuando su forma de amor se hubiese desplegado por completo, ustedes sentirían en el momento psicológico adecuado el deseo, el intenso impulso de ayudar a la humanidad que sufre y a empujarla hacia el renacimiento. Después de cinco años (la indicación cabalística de este despliegue absoluto, del acontecimiento de Pentecostés, de la fiesta de Pentecostés, de la fiesta del pentágono de oro, del pentagrama de oro), después del transcurso de estos cinco años, se elevaría en sus pensamientos la exigida reforma y entonces ustedes osarían el intento de derrumbar las murallas de la cultura negra de otra forma que unicamente a través de la predicación.

Entonces ustedes liberarían y activarían del convento de su desarrollo interior las triples cualidades del alma y así emprenderían la gran obra con sus tres hermanos.

 

¡Bien! Hemos visto, que el ejercito de la Orden no fué ni será una idea descabellada, sino que desde Europa central siempre se abren camino nuevas fuerzas, nuevas fuerzas reformadoras. Otra vez de nuevo queremos dirigir su atención sobre la gran reforma eclesiástica de Lutero, que se estableció bajo la influencia de la Rosacruz. Lutero dió el primer golpe de puntilla a la rígida preponderancia papal y abrió así el paso a una libre investigación espiritual.

 

A través de Marx se levantaron las barricadas del camino de la renovación social. Y el próximo futuro nos enseñará, que los hechos del pasado se mostrarán también en el futuro como verdaderos.

 

El realismo crístico impulsará al espíritu que movió a la acción a Marx y a Lutero hacia una nueva manifestación en un nivel mucho más elevado. Bajo la dirección de la cadena de la Fraternidad Universal de la Luz se intervendrá irresistiblemente en la estructura del mundo. Para que ante la amenaza del completo hundimiento de la humanidad, que ella misma ha evocado por el propio comportamiento ofuscado de los hombres, la reforma ordenada por Dios pueda volverse un hecho y ofrecer a innumerables, que, ahora todavía siguen a sus autoridades, presos de la locura, la oportunidad de encontrar y emprender el camino de la regeneración, el camino de regreso al estado de vida original de la humanidad.

 

Al comenzar la segunda guerra mundial, los movimientos que servían a los poderes negros, desmantelaron los grupos esotéricos en su forma exterior, en cuanto se hicieron con el poder, entre ellos a los Rosacruces. El verdadero movimiento Rosacruz, sin embargo, es inatacable como el aire, y los Hermanos de la Luz trabajaron y trabajan con gran fuerza. Nada ni nadie puede parar el triunfante desfile, nada ni nadie puede parar la reforma.

 

En medio de las fuerzas de disolución, que se extienden en Europa y en todo el mundo, se prepara la victoria. Las olas de la reforma, las fuerzas irresistibles del cuerpo etérico de Cristián Rosacruz, se elevan con una divina majestad y abarcan y penetran todo nuestro campo vital. Y sólo el bloque de la cultura negra tiene que temer a este poder de la revolución de Acuario.

 

¿Qué misión tiene la Fraternidad de la Rosacruz en los acontecimientos de la humanidad? Es una misión crística, una construcción crística en este mundo: hacia un cambio liberador en el dramático camino de la humanidad, según la exigencia del Logos.

 

¿Quien podría resistirsenos?

 

Ni las alturas ni las profundidades nos pueden separar del amor de Cristo, que sólo puede obtener poder sobre nosotros por medio de cabezas humanas, corazones humanos y manos humanas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Así comenzó la Orden de la Rosacruz con sólo cuatro personas. Ellos equiparon el lenguaje mágico y la escritura mágica con un detallado glosario, que todavía utilizamos hoy en día para el honor y la gloria de Dios y en el que encontramos gran sabiduría.

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

XI

 

El lenguaje secreto del diccionario

de la revolución de Acuario

 

 

Llega un momento en la vida del alumno diligente de la Rosacruz, en el que descubre, cómo la Orden de la Rosacruz, la Escuela de los Misterios de occidente, ha surgido de los opuestos y se desarrolla de la dura realidad.

 

Cuando el hijo de la luz, el hijo del fuego, se acerca con su sabiduría, que renueva la vida, a lo oscuro y destruido de este mundo, y esto oscuro y negativo le rechaza en autoafirmación, entonces él cambia su táctica. Y si ustedes quieren comprender el fondo espiritual de la revolución de Acuario, entonces deben  reconocer por completo esta táctica y su construcción.

 

Ya al principio tocamos aquí de inmediato el problema esencial de este tratado. Cuando el hombre buscador entra en contacto por primera vez con la filosofía Rosacruz de occidente y queda fascinado por su mágica claridad, sentirá el impulso interior – tal como lo hizo Cristián Rosacruz  cuando llegó a España – de comunicar la sabiduría, que él recibió con tanto afecto y tan desinteresadamente, al resto de la humanidad. Por ello comienza con la difusión de la enseñanza del cristianismo gnóstico. Y como es natural, recibe la lección como la recibió Cristián Rosacruz: él percibe el duro y despiadado rechazo. Lo que desciende hacia él es odio; él es envuelto con la red de lo inferior; se intenta prensarle en el hábito de las cosas.

 

Cuando el alumno ha alcanzado este punto del camino, los Hermanos Mayores observan con gran interés su posterior desarrollo. Esta es una fase extremadamente crítica. ¿Resurgirá de esta crisis como el pájaro de fuego renacido? ¿Aparecerá de nuevo la exigida reforma en sus pensamientos después del transcurso de los cinco años?

 

¿O se quedará parado en la frontera?

 

En el último caso estaría perdido para la Escuela de los Misterios. El ya no puede ser un constructor libre. El ha quedado enzarzado entre los opuestos o no tiene la fuerza suficiente para superar los opuestos. El permanece entonces en el estado de un efesio, como habitante de la frontera, y de esta manera, nunca entrará en el estado del alma viva.

 

Existe una inconmensurable diferencia entre el humanista cristiano y el cristiano en el sentido de la Escuela Espiritual Gnóstica. El humanista cristiano es el predicador, en muchos casos es el bienintencionado y cuando entra en acción es el protestante, el defensor de las súplicas; él intenta curar las heridas con diversas formas de amor humano, con una labor humana, pero él no es una persona que cura. En el aspecto más elevado, es el hombre que lanza la protesta con llameantes palabras a la faz de la decadencia, el impetuoso predicador de penitencia.

 

Pero mirad, el cristiano gnóstico ya no es un predicador de penitencia; nosotros no somos oradores que hablamos palabras cortantes.

 

¡Nosotros somos mucho más peligrosos! Nosotros realizamos la revolución de Acuario con la ayuda de Dios y estamos sujetos a otra táctica y estamos unidos a ella con manos y pies. ¿Quieren un ejemplo bíblico para ello?

 

Entonces piensen en el hombre en el desierto con su manto de pelo de camello, en Juan el Bautista, el precursor de Cristo.

 

El se encuentra en el desierto de este mundo y dice: “¡Enderezad los caminos del Señor, enderezad los caminos para nuestro Dios!”

 

Juan bautiza con el agua del Jordán, el agua de la realidad, él azota con la realidad y despierta a los oyentes, para que se preparen interiormente a la llegada de Cristo por un comportamiento de vida consecuente.

 

¿Están ustedes ya bautizados con la realidad?

 

¿Conocen el infierno en el que viven, o solamente están bautizados en una iglesia?

 

En cuanto ustedes se sumergen en la realidad, en cuanto la realidad de su existencia les oprime hasta asfixiarles y están dispuestos a dejar sucumbir la realidad del yo aislado, para que la luz de Cristo se pueda manifestar en ustedes, entonces están ustedes bautizados con el agua del Jordán;

 

pero entonces también comprenden las palabras de Juan el Bautista:

 

“El, el que viene detrás de mí, estaba antes que yo. Yo no soy digno de desatarle los cordones de las sandalias.”

 

Entonces ustedes saben de un nuevo cielo y de una nueva tierra, una nueva realidad. Entonces ustedes saben de uno que no quiere bautizar con agua sino con fuego, que destruirá la realidad infernal con fuego.

 

Si comprenden esto, si luchando se han abierto paso en estos cinco años (cinco: el aspecto cabalistico de la razón superior, del alma nueva), entonces viene la nueva reforma a su pensamiento. ¡Pero entonces ya no predican más en el desierto junto al Jordán!

 

Entonces viene él, el Hombre-Jesús, el verdadero Hombre-Alma.

 

El viene al Jordán.

 

El se sumerge en el agua. El quiere ser bautizado en nuestra realidad. El se sumerge por completo en la sombría miseria de esta existencia hasta casi asfixiarse. Pero El acepta esta miseria absolutamente y en su totalidad; todos los dolores de los hombres han penetrado en El. “El tiene que crecer y yo tengo que menguar”, dice Juan.

 

¡Y no podía ser de otra manera!

 

Al elevarse Jesús de este agua, vemos descender el espíritu de Dios sobre su cabeza como una paloma.

 

Entonces El se va. El atraviesa el desierto. El rompe la envoltura de Saturno: ¡y el sol se eleva!

 

El labra a través del barro de esta existencia: ¡Y el sol se eleva!

 

El predica el Evangelio, por supuesto, pero a su vez cura a los enfermos. ¡Y el sol se eleva!

 

El se sacrifica total y absolutamente. El elige la cruz: ¡Y el sol se eleva!

 

Y en la mañana de la resurrección el sol irradia sobre un nuevo mundo.

 

¿Entienden esta llamada solar, esta llamada de Cristo?

 

 

Ahora saben que la Escuela de los Misterios nace de la dura realidad. Ahora saben que la Escuela de los Misterios no puede ser la escuela del agua, sino la escuela del fuego. Y quizás comprendan ahora también las consecuencias de esto. Estas consecuencias se describen en la Fama como el lenguaje secreto o el escrito o el gran diccionario.

 

¿Cuales son estas consecuencias?

 

Los hombres que todavía sólo escuchan boquiabiertos, llenos de interés o llenos de mal humor a Juan el Bautista, todavía no pueden comprender estas cosas. Ellos tienen que comprender todavía el sentido de la vida y reconocer la realidad. Por eso la filosofía de occidente se dirige a nosotros para que podamos asimilar nuestra realidad en esta sabiduría. ¡La realidad es horrible! Por eso proseguimos con la filosofía de occidente y llamamos con ella: “¡Allanad los caminos para el Señor!”

 

Pero la horda negra, que mantiene prisionero al mundo y a la humanidad, se niega. Una aceptación significaría su fin. Voluntariamente no aceptará este destino. Por eso el alumno que prosigue en el camino de la realización se deja bautizar, igual que Jesús, en el agua del Jordán, y ahora sabemos lo que debemos entender por esto.

 

Después de su bautizo él cambia inmediatamente su táctica.

 

Pues después de este bautizo él es admitido en la Orden.

 

 

Para nosotros es un especial privilegio, poderles transmitir algo del lenguaje secreto. Posiblemente ahora presientan algo del sendero por el que caminamos. Posiblemente comprendan ahora algo del trabajo de Acuario.

 

¿Por qué atacamos a la horda negra con tanta vehemencia; porqué les alentamos a que vengan con nosotros; porque describimos para ustedes la realidad en una forma tan exacta? ¿No lo comprenden? Porque queremos impulsarles a la acción. ¿A que acción? ¡A que se sumerjan con nosotros en el agua del Jordán, por completo! Si hacen esto, si tienen el coraje para ello, si toman a su cargo este acto heroico, entonces colocan su pie en el sendero que conduce al nuevo estado del alma.

 

La Escuela de los Misterios experimenta una gran expansión en los últimos tiempos. Es la preparación para un sublime y decisivo trabajo. Por eso nosotros somos perturbados; por ello en esta perturbación el oro es probado y purificado; por ello, son escogidos de esta manera los aptos para la nueva obra. Muchos han tomado esta posibilidad. Por el testimonio del acto de amor, el amor ha venido sobre ellos. Cuanto más se desprendan del yo, más crecimiento del alma recibirán.

 

 

Cuando el joven hermano entra en la Orden, creada por necesidad, él comienza a estudiar la sabiduría del gran diccionario. El recibe lecciones sobre la táctica de la Orden; como base de su nuevo trabajo aprende a comprender: ¡la luz no se deja apartar, ella quiere vencer! Si no puede vencer con el agradable brillo de la radiación solar liberadora, que expulsa a la oscuridad, entonces actuará como un rayo.

 

Si comprenden la magia de la luz, entonces saben, cómo la luz dirige las cosas naturales en el mundo en una infinita variedad de niveles y en una multitud de formas. La astrosofía nos explica las radiaciones de las fuerzas cósmicas y nosotros conocemos también los fuertes efectos de las radiaciones invisibles de los elementos.

 

Existe algo así como una divina ilegalidad: invisible para el hombre natural, la materia densa es vaciada hasta que se derrumba. El proceso, que mantiene a la horda negra, es aplicado en contra de ella. Esta perece por su propia esencia inferior, debido a la actividad revolucionaria y mágica de la luz, del fuego.

 

Según dice la Fama, el Hermano R.C. va a utilizar a diario el gran diccionario de esta revolución de la luz para gloria y honor de Dios y encontrará en él gran sabiduría. El aprende de este libro la gran diferencia entre dogmas y su realización. Los dogmas en sí no son liberadores, sino que sólo su realización aporta la solución de los problemas. Ustedes pueden comparar los dogmas con el elemento agua, la realización de los dogmas con el elemento fuego.

 

En la vida natural estos dos elementos son enemigos entre sí. Por eso también se recela tanto ante la tarea del cristianismo. La religión de occidente es enterrada así bajo el dogmatismo y así permanece sin más. Pero el alumno de la Rosacruz anhela la unidad entre el agua y el fuego y por eso coloca la revolución de Acuario en este mundo, la revuelta que tiene que aportar esta unidad.

 

Nos encontramos mutuamente en el Jordán. Ahí vemos la imagen del Bautista que nos sumerge en la destrozada realidad, destruida por la naturaleza inferior. Después de nuestro bautizo vamos con El, el Señor de toda Vida, a través del desierto hacia el Caná de la Renovación; allí avanzamos hacia la nueva boda, donde centellea en la copa la sangre del Señor, el nuevo vino; allí construimos la nueva patria para la ola de vida humana.

 

Ved, debemos aprender este lenguaje secreto: que la Escuela de los Misterios no pretende una elevación de lo inferior, una liberación de la aflicción y de la degeneración, sino que nos empuja duramente hacia lo inferior, hacia la realidad, al Jordán. El espíritu de Cristo también se hunde en las aguas del Jordán y nos precede hacia el Caná de la Renovación. Y por eso debemos liberarnos mutuamente del engaño, de que debe existir algo así como una “liberación” de esta realidad infernal. No, nosotros mismos tenemos que apagar este ardor infernal con el fuego de nuestro acto, hasta que finalmente veamos aparecer el nuevo sol en el cenit.

 

Si tenemos el coraje para este trabajo, si aceptamos esta tarea, si comprendemos este lenguaje secreto del diccionario de la revolución de Acuario, entonces “todas las cosas son entregadas en nuestras manos.”

 

 

“Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora para ir desde este mundo al Padre y amando El a los suyos, que estaban en este mundo, los amo así hasta el final. Y después de la cena (cuando el demonio ya había introducido en el corazón de Judas Iscariote, el hijo de Simón, el traicionarle), y aun sabiendo, que el Padre le había entregado todas las cosas en sus manos y que El vino de Dios y regresaba a Dios, se levantó de la mesa, se quitó sus vestiduras, tomo un lienzo de lino y se lo ciño. Entonces vertió agua en un recipiente y se dispuso a lavar los pies a sus discípulos y a secarlos con el lienzo de lino con el que se había ceñido. Así llegó hasta Simón Pedro. Pero Pedro le dijo: ¿Señor, tu quieres lavarme los pies? Jesús contestó y le dijo: Lo que hago ahora todavía no lo entiendes, pero mas tarde lo entenderás.”

 

 

Sin lugar a dudas hay lectores que tampoco comprenden este simbolismo sagrado de una verdad grandiosa. Para ellos esto que dice el Evangelio de Juan es un lenguaje secreto. Ellos piensan en un ritual, que es imitado como una caricatura horripilante por el Papa en Roma en su anual lavatorio de pies. Para incontables personas, todo el cristianismo es un lenguaje misterioso y una confusa caricatura.

 

Pero este lenguaje secreto lo comprenderán ustedes después, cuando la dura realidad les haya asido y haya expulsado de ustedes por medio de sus golpes hasta el último resto de egoísmo; cuando esto se haya convertido en un infierno tan horrible, que cada paso sea para ustedes como un infinito dolor. Entonces a través del dolor se les abrirán los ojos, entonces brillará ante ustedes el lenguaje secreto del diccionario de la Fraternidad Rosacruz; entonces también comprenderán el secreto del lavado de pies.

 

Entonces ven subir de las aguas del Jordán al Inconmensurablemente Hermoso en una inexpresable majestad. El está ceñido con un limpio lienzo de lino, el símbolo del servicio de amor impersonal. El viene como un servidor; y el se inclina en este desolado desierto, cargando con su cruz en absoluta negación de si mismo para el hombre y la comunidad . Este es el milagro del lavado de pies, el símbolo de los peces, la señal de la cruz.

 

Y lo enérgico y dinámico en nosotros dice: “¿Porque tu, Señor? ¿No tiene que ser ofrecido este sacrificio por cabezas de hombres, corazones de hombres y manos de hombres?”

 

Pero el Dios en la carne dice: “Lo que hago ahora no lo entiendes, pero lo entenderás mas adelante.”

 

Cuando la vida arde, cuando ha llegado el momento psicológico de la lucha, entonces esta ahí la cruz, y sólo en esta señal vencerá el hombre dinámico. Entonces todas las cosas son entregadas en nuestras manos.

 

Sin el sacrificio de Cristo todo trabajo es inútil.

 

Sin nuestro sacrificio todo trabajo de liberación es una locura.

 

Y por eso: comprendan con nosotros el lenguaje secreto del diccionario de la revolución de Acuario, el lenguaje secreto de la Fama Fraternitatis. Si todavía no lo comprenden, entonces lo comprenderán después, que sólo hay una señal, sólo un símbolo de la revolución de Acuario: la cruz de Cristo.

 

Derribada en la realidad: construyan en la victoria de la cruz, en la realidad, a través del desierto, por el acto de amor que se sacrifica a sí mismo.

 

Esto es Acuario, esto es el Rosacrucianismo. ¡Esta es nuestra táctica!     ¿Quien podría resistirsenos?

 

 

 

 

 

Ellos también escribieron la primera parte del libro M. Pero como el trabajo se hizo muy pesado para ellos y la increíble afluencia de enfermos les obstaculizaba bastante, y además ya estaba concluido el nuevo edificio, llamado Sancti Spiritus, decidieron incorporar todavía a algunos más en su Comunidad y Fraternidad.

 

Para ello fueron elegidos: Hermano R.C., el hijo del hermano de su difunto Padre; Hermano B., un buen pintor; G.G. y P.D., sus escribientes, todos ellos europeos, inclusive I.A. En total ahora eran ocho, todos no casados y por voto comprometidos a la castidad. Ellos recopilaron una obra sobre todo lo que el hombre debe desear, anhelar y esperar.

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

XII

 

El nuevo edificio del Espíritu Santo

 

 

Cuando el alumno en la Escuela de los Misterios de la Rosacruz sigue su penoso camino para cumplir su tarea hasta el final, entonces él encuentra la fuerza para ello, porque se sabe llevado por la ley fundamental de los misterios de occidente, de la ley que encuentra su expresión en la inscripción que fue hallada en el sepulcro simbólico de Cristián Rosacruz, con las siguientes palabras:

 

“Ex Deo nascimur, in Christo morimur, per Spiritum Sanctum reviviscimus”, esto significa: “de Dios hemos nacido, en Cristo morimos, por el Espíritu Santo renacemos.”

 

Pero esta frase no es una expresión edificante, no son flecos que cuelgan de un vestido místico, sino que esta expresión tiene un sentido profundamente gnóstico. Es el prismático átomo-semilla de la filosofía de occidente, y cuando el alumno de la Rosacruz se declara uno con esta confesión de fe, entonces sabe lo que dice; entonces sabe lo que hace; entonces conoce la fuerza maravillosa que se encuentra en ella.

 

Todo aquel que esté admitido en un círculo mágico de los misterios tiene que preguntarse: ¿Sé realmente lo que digo; sé realmente lo que hago; conozco algo de la maravillosa fuerza cuando repito esta ley fundamental de los misterios de occidente: de Dios he nacido, en Cristo muero, por el Espíritu Santo resucito?”

 

Si poseen  algo de este saber, entonces también comprenden la Fama Fraternitatis cuando habla de la Fraternidad de los Rosacruces que comenzó con cuatro personas.

 

Nosotros leemos en la Fama: “Ellos también escribieron la primera parte del libro M. Pero como el trabajo se hizo muy pesado para ellos y la increíble afluencia de enfermos les obstaculizaba bastante, y además ya estaba concluido el nuevo edificio, llamado Sancti Spiritus, decidieron incorporar todavía a algunos más en su Comunidad y Fraternidad. Para ello fueron elegidos: Hermano R.C., el hijo del hermano de su difunto Padre; Hermano B., un buen pintor; G.G. y P.D., sus escribientes, todos ellos europeos, inclusive I.A. En total ahora eran ocho, todos no casados y por voto comprometidos a la castidad. Ellos recopilaron una obra sobre todo lo que el hombre debe desear, anhelar y esperar.”

 

Cuando el predicador de una comunidad eclesiástica extiende sus brazos sobre su parroquia en bendición y expresa su voto: “En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”, entonces sería cuestionable, si el hombre sabe lo que hace, porque en sus propias enseñanzas y en su propio comportamiento de vida con frecuencia no se atiene a vivir según el orden del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Si hiciese esto seguramente no podría soportar más la permanencia en su gremio eclesiástico.

 

Después del voto, a estos referidos señores espirituales le siguen muchas veces las tan sombreadas contradicciones, que se expresan en la oración y en la predicación y sobre todo en el bloqueo de la realidad.

 

“De Dios he nacido.” ¿Que significa esto? Es la expresión del hombre que conoce a Dios, que sondea algo de lo divino y esto según la cabeza y el corazón. Es la expresión del hombre que siente en el universo una voluntad, una sabiduría, una fuerza, que carga con el universo. Ya no es sólo la fe en una elevada e inexpresable dirección, que puede ser percibida de diferentes maneras. Ya no es más el miserable balbuceó del hombre primitivo, que dice: “Si, tiene que haber algo”, sino que es el conocimiento absoluto, el conocimiento superior del investigador esotérico.

 

Es lo cósmicamente metódico, la grandiosa organización universal del universo. Ahí se apresuran los millones de sistemas solares a través del inconmensurable espacio del séptimo plano cósmico; las infinitas familias de estrellas muestran la maravillosa gloria de esta fuerza, que tiene que dirigir todo esto. Y así como un objeto produce un sonido en el espacio por una resistencia que tiene que vencer, así todas estas miríadas de esferas, tan diferentes entre sí en velocidad, diámetro y en su composición, aportan cada una un sonido propio en su camino dirigido a través de la cósmica independencia esencial. Y estos sonidos forman juntos el gran coro de los representantes de Dios.

 

¿Han percibido alguna vez algo de este mar de sonidos? ¿Conocen algo de astrosofía? No nos referimos a las empobrecidas interpretaciones del horóscopo sobre diversas banalidades, sino al lenguaje de Dios, que viene a nosotros a través de estos sublimes servidores. Entonces han percibido la sagrada conmoción al descubrir que por orden Suya todas las fuerzas cósmicas se preocupan de nosotros, que el salmista no sólo dice algo al azar cuando canta: “Mirad, El los conoce a todos por su nombre.”

 

Entonces, con las manos unidas en oración y con lágrimas en los ojos, usted ha percibido un conocimiento maravilloso y sublime, una prueba clara de algo inexpresablemente bello, o sea, que se nos conoce a nosotros, que somos microorganismos infinitamente pequeños en comparación con estos titanes majestuosos; qué también nosotros somos propulsados en un proceso de evolución; qué no hemos sido lanzados como núcleos de conciencia casuales en una de las esferas celestes más pequeñas para que finalmente seamos destruidos en una catástrofe estelar, sino que estamos incluidos en un plan, en un plan divino; que formamos parte como algo imprescindible con todos los grandes, que tienen una misión, cuya meta final esta mucho más allá de nuestra actual capacidad de percepción.

 

¡De Dios he nacido! Muy positivamente lo repite el alumno. Pues él sabe que por su oración que todo lo abarca ha asido lo poderoso.

 

Y ahí donde el hombre de la masa balbucea: “Tiene que haber algo,” conmovido en forma negativa por el gran misterio, ahí el alumno eleva su cabeza lleno de agradecimiento y de amor hacia El, que pensó los cielos y fueron.

 

El se sabe uno con El, él sabe que se encuentra al principio de un sublime camino y el pide: “Señor, enséñame a dominar el miedo” cuando percibe la voz que llama: “Sed perfectos como vuestro Padre en el cielo es perfecto.”

¿Pero quien ha dicho esto? ¿Quien habla de esta perfección que nosotros podemos alcanzar?

 

Es la gran voz de la llamada de Cristo,

del Cristo, que nos explica el método santo.

“De Dios he nacido”, de la matriz del universo he sido enviado hacia el tiempo, para elevarme desde este orden con su multiplicidad de aspectos como entidad perfecta en el orden superior y renacer por el Espíritu Santo, para ello tengo que morir en Cristo.

 

Todo cumplimiento es dudoso y un absoluto disparate, si no comprendemos el método santo, si no estamos dispuestos a morir en Cristo.

 

No contemplen este escrito como una predicación; no queremos sincronizar su capacidad mental con la actual humillación ortodoxa de Cristo, con la caricatura cristiana de la Iglesia A, B o C. Nosotros, los Rosacruces, tenemos una actitud realista. Y por eso queremos recordar antes de repetir “en Cristo morimos”, que hemos nacido de Dios, que somos de su linaje.

 

Y cuando con razón estemos penetrados de un legítimo orgullo, por pertenecer a esta gran jerarquía de seres y por que hemos recibido un lugar en la manifestación del universo, vemos al mismo tiempo el horrible fantasma de la realidad. Vemos el mundo como un llameante infierno, vemos las más detestables contradicciones y sabemos, que nos hemos precipitado hasta aquí abajo en el orden inferior, donde los poderes de lo inferior sujetan a la humanidad con un fuerte puño.

 

Vemos la llameante traición, el lamentable encarcelamiento del monstruo negro. Vemos a las masas en una danza en corro demoníaco; la tierra esta empapada de lágrimas; muchos son nuestros lamentamos y nuestro corazón está fatigado.

 

Y el alumno que canta con tanta alegría: “De Dios he nacido” ve en profunda desesperación, que la masa no conoce su origen, que la luz irradia en una oscuridad mortecina, que no puede asimilar la luz.

 

Por eso resuena su voz con una firme decisión: “En Cristo muero.”

 

¿Que significa esto?

 

Esto no es habladuría dogmática para el alumno, no es romanticismo a la hora de la muerte, ni ningún murmullo agradable. Para el alumno esto no tiene nada que ver con una beatería embadurnada de terminología pomposa.

 

Es un terrible salto hacia la realidad; es el serio ataque a los fantasmas negros; es un salto hacia la realidad infernal, para comenzar la gran lucha contra todas las fuerzas negras; para liberar a la humanidad, que ha nacido de Dios y que, a pesar de todo, amenaza con asfixiarse bajo el puño de hierro de toda clase de prácticas.

 

Es un hundirse en la vida cruel, en la que millones languidecen en la miseria y pocos gozan en la opulencia.

Es el reconocimiento de las honestas mentiras de los sepulcros pintados de blanco.

 

Es el desenmascaramiento de la engañosa esperanza de salvación horizontal.

 

Y es dolor, con frecuencia un indecible dolor para los verdaderos héroes de Dios.

 

Es y fue en el transcurso de todos los tiempos: cárcel y campo de concentración, persecución y exilio y tortura por medio del terror infernal.

 

Es el percibir los golpes del martillo neumático en las fábricas de armamento.

 

Es el ver las humaredas de los barcos de guerra envueltos en vapor y de los submarinos atómicos.

 

Es el mar de sangre.

 

Y… es el despertar de los apaleados y pisoteados, el enderezar de los caídos para elevarlos a la luz, para que algún día también puedan lanzar gritos de júbilo en el gran coro de los conscientes: “¡De Dios hemos nacido!”

 

Es la construcción de una nueva casa, no como una imagen esquemática y difusa, creada de la contemplación crística, sino una construcción concreta, con cabezas, corazones y manos, una nueva casa Sancti Spiritus en Europa.

 

Es la auténtica francmasonería.

 

Esto es morir en Cristo.

 

“De Dios hemos nacido. En Cristo morimos.”

 

El camino, el único camino de la liberación es la aceptación de la cruz, es estar completamente dispuesto a una ofrenda en este mundo. Esto demuestra un amor humano puro, en el que ha desaparecido todo egoísmo crístico, todo paganismo crístico. Esto no es un jugar al escondite detrás del amor de Cristo. Esto significa aceptarle como él quiere ser aceptado: siguiéndole al Calvario.

 

Sólo si nos sumergimos por completo en la vida real, si nos hundimos en el orden inferior de la realidad infernal, podemos salvar al mundo y a nosotros mismos.

 

Deben prestar atención a lo que dice Cristo: “Muchos de los últimos serán los primeros”, y estas palabras las vemos confirmadas a diario. Nosotros, los Rosacruces, tenemos por ello el máximo interés por la multitud cada vez mayor de hombres y mujeres, que, aunque no conocen a Cristo, se abren paso hacia El por su autosacrificio y por su lucha, que no respeta a su propio yo. Estos serán los primeros, pues por su gran amor humano eximen la gran ley, la ley de Cristo. El camino, el único camino de la liberación es la aceptación de la cruz: “De Dios he nacido, en Cristo muero, por el Espíritu Santo resucitaré.”

 

Y así viene luego el vencimiento y el nuevo edificio Sancti Spiritus. Desde la profundidad de la negra tierra se eleva una planta nueva y fuerte:

la semilla es según el plan de Dios;

en Cristo la semilla ha caído en la tierra y ha muerto;

por el Espíritu Santo es desatada la fuerza latente e irrumpe hacia la luz para dar frutos.

 

 

Ahora comprenderemos la Fama Fraternitatis.

 

Ahí están los tres hermanos de la Rosacruz.

 

En Cristián Rosacruz hemos visto el amanecer de la nueva era y en estos cuatro hermanos debemos ver, según el simbolismo gnóstico, el mediodía. Este sol espiritual – Cristo – irradia y ha encontrado un foco en las cabezas y en los corazones de los hombres. La luz ha traspasado la oscuridad, pronto irrumpirán las llamas.

 

Y así se escribe la primera parte del Libro M. Iluminado interiormente de un irradiante amor humano, Cristián Rosacruz y los suyos se abren paso hacia la realidad; cargan con la cruz, pues sólo así se puede reconocer a Cristo.

 

Cuanto  más nos ajustemos así a la vida, más enfermos vendrán a nosotros para que les curemos y a los que nosotros podremos ayudar. Los que padecen, pasan ante nosotros en inmensas filas y extienden sus brazos clamando la salvación. Pero, ay, nosotros sentimos nuestra debilidad. ¿Qué podemos hacer en este mar de sufrimiento humano?

 

Pero entonces sucede el milagro.

 

Por nuestro sacrificio se abre la semilla en la tierra oscura. Las fuerzas ocultas son liberadas y el nuevo edificio Santi Spiritus, la casa del Espíritu Santo, se eleva hacia arriba como un joven dios. Y mirad, ahí encuentran los cuatro hermanos de la Rosacruz sus cuatro componentes y a partir de ese momento ellos aparecen como la Fraternidad de los ocho. Duplicados en número forman la fórmula de transmutación mágica de Saturno:

 

De Dios hemos nacido – Espíritu.

 

En Cristo morimos – en la materia.

 

Por el Espíritu Santo renacemos en espíritu, en el sendero de la espiritualización.

 

Este es el extremadamente maravilloso proceso de transmutación, el proceso de la transfiguración ante el que nos coloca el cristianismo y que se lleva a cabo por la Fraternidad de la Rosacruz.

 

Así vemos nosotros el giro de fuerza en materia y de materia en fuerza.

 

Así nace el reino que no es de este mundo. Se eleva de un proceso de transmutación religioso, científico y artístico, realizado por cabezas, corazones y manos humanas. Este es el cambio que pretendemos.

 

Bienaventurado aquél que entienda algo de esto.

 

Bienaventurado aquél que se incorpora en las filas de aquellos que han construido el nuevo edificio en Europa.

 

El recibe todo lo que un hombre puede anhelar, desear y esperar:

 

 

Ex Deo nascimur,

In Christo morimur,

Per Spiritum Sanctum reviviscimus.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aunque ahora queremos confesar que el mundo ha mejorado considerablemente en los últimos cien años, estamos convencidos de que nuestros axiomas permanecerán inalterados hasta el día final. Incluso en su última y mas avanzada edad, el mundo no podrá ver nada que sea mas intangible que estos axiomas. Pues nuestras rotas comenzaron el día en que Dios pronunció su “Fíat” (hágase) y finalizarán cuando pronuncie su “Pereat” (perezca). Sin embargo el reloj de Dios señala cada minuto, mientras que el nuestro apenas indica las horas enteras.

 

Nosotros creemos, por lo tanto, con certeza, que si nuestros queridos padres y hermanos hubierán vivido en nuestra clara luz actual, hubiesen tratado al Papa, a Mahoma, a los escribas, a los artistas y a los sofistas con mas severidad y habrían demostrado su espíritu servicial más con el acto que con lamentos y deseos de perfección.

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

XIII

 

Los incuestionables axiomas fundamentales de los rosacruces

 

 

¡Un anhelante suspiro se eleva de incontables millones de personas! ¿Cuando vendrá la liberación de la garra de los poderes demoniacos, que atan a la humanidad con pesadas cadenas? Las manos se extienden hacia el cielo, y si queremos escuchar en silencio, entonces escuchamos la indecible aflicción que atraviesa la tierra como una ola de marea.

 

Si, el dolor de la humanidad es como un mar, imprevisible, infinitamente profundo, agitado por las tormentas. Y aquí se encuentra la perturbación y allá vemos la desesperación y más allá la sofocante sumisión y los muertos vivientes. Ahí luchan por su vida los que se están ahogando y lanzas sus gritos de muerte: ¡Queremos vivir!

 

Mirad, en la orilla hay algunos que representan a los salvadores. Y ellos simbolizan los gritos de liberación de los negativos. Las ideas de la liberación vienen y van como luces que pasan delante de lo oscuro. Ellas lanzan su luz y son tragadas por la oscuridad.

 

Las ideas de la liberación vienen como imágenes desfiguradas de la abstracción de Dios. Ellas no puede ser proyectadas de forma inmaculada en el pensamiento concreto, porque la vida del hombre está rota y el estado ileso ha desaparecido. ¡Todo es caricatura!

 

Es el juego de la muerte y la danza macabra en un traje de bufón con cascabeles.

 

La baja pasión acecha y nos mantiene a todos prisioneros con sus innumerables tentáculos de pulpo. Como un calamar nos escupe con su negra saliva infernal.

 

Las ideas de la liberación vienen como poesías en forma agradable y cuando las queremos asir se convierten en fantasmas que se retuercen en risas convulsivas y gozos infernales. Las ideas de la liberación se acercan, pero no dan sustento. Son formaciones ruinosas, no están en condiciones para navegar. Ellas se deshacen con el tiempo y se transforman.

 

Por eso hay risas y maldición. Ninguna risa de alegría, sino una risa que nace del lamento, esa risa infeliz, exenta de alegría, que les rompe el corazón. No es una maldición del odio, sino una maldición que surge del dolor, que nos hace apretar los puños, que nos hace encorvar la espalda en una concentración de energía, y que si no encuentra salida, irrumpe en un grito que rompe los cielos.

 

Por eso, nosotros nos reimos de estas viejas e impotentes ideas, de estas ideas de liberación que no son capaces de venir hacia la realidad. Nosotros maldecimos los valores quebradizos, detrás de los que la humanidad es arrastrada en largas e interminables cadenas. Ya no fijamos nuestra mirada en espejismos que aumentan el dolor. Ya no tomamos las hipótesis de una ciencia corrompida, por la que especulan los traidores y los demagogos.

 

¿No son los términos de bondad, verdad y justicia como un juego, como un espantoso juego con un trasfondo de una realidad de vida de sangre y lágrimas?

 

“No queremos otra cosa que vivir, vivir realmente!” Como un grito agudo se eleva esta llamada sobre el mundo. Y el hombre que busca una salida, coloca de nuevo enérgicamente su pie en el camino del dolor. Y de nuevo se eleva el sollozante anhelo de un fin, de una liberación de las garras de los poderes demoniacos, que mantienen a la humanidad con pesadas cadenas.

 

 

Aquí ven el ciclo de las cosas: la descomposición de aquella vuelta determina la más dificultosa descomposición de la siguiente.

 

¿Donde está la espiral del desarrollo?

 

¿Existe quizás algo así como progreso?

 

¿O es todo un satánico engaño?

 

¿Es la ola de vida humana quizás una intencionada mistificación en el orden cósmico de las cosas?

 

 

¡Si la humanidad pudiera liberarse alguna vez del mundo de los fantasmas de la imaginación, liberarse del engaño, y pudiese realmente tomar las normas verdaderas, las ideas cósmicas que poseen valor eterno!

 

¡Si pudiésemos reconocer algo de la finalidad misma!

 

¡Si pudiéramos reconocer algo del orden divino de las cosas!

 

Algo de El, quien, según se dice en la Biblia: “permanece El mismo de eternidad en eternidad.”

 

¡Si pudiéramos liberarnos de la filosofía de mentiras, de los poetas y pensadores pagados, de los pagados que desvirtúan la santidad de Dios, si pudiéramos desgarrar todo el entorno de apariencia y ficción, para que pudiéramos ver cómo irradia la verdad, la verdad eterna e imperecedera, en la oscuridad de este mundo!

 

¡Podemos hacerlo!

 

Las eternas e innegables tesis fundamentales de la verdad existen. ¡Nosotros las poseemos! Ellas pueden ser vistas y reconocidas. Ellas se manifiestan en los axiomas de la sabiduría gnóstica de occidente.

 

Un axioma es una innegable tesis fundamental, que no puede ser destruída por el tiempo y que cubre a la eternidad. Y son esas ideas básicas, estas tesis fundamentales, con las que se pretende unirles en la Escuela de la Rosacruz de Oro.

Estos no son “barcos que navegan por la noche oscura”, que, estandonos ahogando, nos dejan atrás sin salvación. Lo que Cristián Rosacruz nos trajo no es engaño. La Fama dice sobre esto:

 

 

“Aunque ahora queremos confesar que el mundo ha mejorado considerablemente en los últimos cien años, estamos convencidos de que nuestros axiomas permanecerán inalterados hasta el día final. Incluso en su última y mas avanzada edad, el mundo no podrá ver nada que sea mas intangible que estos axiomas. Pues nuestras rotas comenzaron el día en que Dios pronunció su “Fíat” (hágase) y finalizarán cuando pronuncie su “Pereat” (perezca).”

 

 

Existe una sabiduría universal eterna que puede ser reconocida por todos los que luchan y deambulan en el nadir de la materia. No piensen al respecto en libros, no piensen en palabras, piensen en una fuerza, que se manifiesta a aquellos, que se han elevado del dolor hacia el acto, según el orden de Jesucristo.

 

Si ustedes conociesen estas tesis fundamentales, entonces ganarían en lo positivo y se apartarían de lo negativo. Entonces ya no se enfrentarían a las cosas con angustia, sino que verían a través de ellas, las atravesarían. Y entonces actuarían con más rigor ante los poderes demoniacos que atan al mundo.

 

La Fama dice también en sus revelaciones:

 

 

“Nosotros creemos, por lo tanto, con certeza, que si nuestros queridos padres y hermanos hubierán vivido en nuestra clara luz actual, hubiesen tratado al Papa, a Mahoma, a los escribas, a los artistas y a los sofistas con más severidad y habrían demostrado su espíritu servicial más con el acto que con lamentos y deseos de perfección.”

 

 

Así comprobamos que el conocimiento de esta verdad luminosa e imperecedera cambia por completo nuestra vida.

 

 

Queremos hacer algunas consideraciones en relación con el alumno que comienza. Existen tantas almas, posiblemente refinadas, afectivas, que sólo se muestran serviciales con el suspiro y el anhelo por el fin y la destrucción de los valores infernales, que tienen encadenados a nuestro mundo y a la humanidad. Este suspirar y anhelar se unen en la esperanza, de que una fuerza externa intervendrá finalmente, de que un maestro o hermano mayor les tomará algún día de la mano, de que Cristo se manifestará. Es la sumisión a Dios, si, la adoración de las enseñanzas crísticas, las que, al ser aceptadas, deberán traer finalmente la regeneración.

 

Y hay servicios de templo en los que practican meditaciones. Pero ustedes todavía no conocen nada de la clara y luminosa luz de las innegables tesis fundamentales. Pues en cuanto se conoce algo de ellas, uno actúa con más severidad. En el lugar de su anhelante suspiro se coloca la positividad. ¡Ustedes levantan el estandarte de la bondad, la verdad y la justicia!

 

Ustedes escuchan la voz de Cristo que les habla: “Sed perfectos como vuestro Padre en el cielo es perfecto.” Recibirán estrías del latigazo divino: “Obrad vuestra bienaventuranza en temor y temblor”; y ustedes no colocan estas palabras en el marco de la conciencia-yo, sino en la conciencia-nosotros, la del servicio de amor que se sacrifica a sí mismo para los demás.

 

Nos despedimos de la ominosa debilidad del “qué podemos hacer por nuestra propia fuerza”, porque sabemos que la fuerza divina se realiza en la flaqueza humana.

 

Ustedes pueden hacerlo, si reconocen las directrices cósmicas.

 

Ustedes lo hacen cuando las han contemplado.

 

Por eso el hombre de Acuario, el francmasón positivo, es una persona tan inconcebible para muchos de los que todavía se encuentran ante la puerta.

 

¿Qué cualidades caracterizan al hombre que ha adquirido algo de esta clara luz de las innegables tesis fundamentales?

 

“El actúa con más severidad contra el Papa.” ¿Que significa esto? El Papa es en la Fama Fraternitatis el símbolo de la denominada cristiandad negativa, la que toma piedras en lugar de panes, el símbolo de la Iglesia manchada de culpa y sangre, que bendice cañones, submarinos y otros instrumentos homicidas, el símbolo de la multitud de sacerdotes de túnicas negras, que han vendido a la masa al monstruo negro.

 

El alumno de la Gnosis actúa con gran determinación contra esta horrible caricatura de la eterna verdad. El llama a las armas con fuerte voz contra el peligro. El desenmascara las mentiras crísticas y coloca al verdadero cristianismo expresamente ante este disfraz de la muerte.

 

El no gorgojea dulces tonos negativos de amor negativas sobre el anhelante deseo de conversión y supresión, sino que está en este mundo como una fuerza, como una roca, en la que las mentiras se golpean y se muestran en su forma verdadera. El es severo por Dios, por el más elevado amor, por la humanidad que sufre tan horriblemente.

 

El masón gnóstico que comprende, también actúa con gran rigor contra “Mahoma”. ¿Qué significa esto en el lenguaje de la Fama? Esto significa, que el servidor de la Escuela de los Misterios, el servidor de la filosofía de occidente, el servidor de Jesucristo, actuará con gran severidad contra cualquier corriente negativa en el sentido de una orientación de occidente. Aquellos que conocen algo del cristianismo y de la tarea del occidental, rechazan toda filosofía anticrística, toda corriente espiritual sin Cristo, toda concepción dispar del mundo como un gran peligro.

 

El hombre de Acuario tiene un gran respeto por cada pensamiento puro, por cada sistema de pensamiento, pero él remite cada pensamiento y cada sistema a la esfera a la que pertenecen. Una religión oriental será necesaria sin lugar a dudas para millones de orientales y cumplirá su misión; pero para el occidental tienen validez otras directrices. Y su rechazo o perturbación significa mayor sufrimiento, dolores más profundos, factores obstructores, mayor degeneración. Por eso el hombre que posea el verdadero amor positivo debe actuar con severidad y vehemencia contra este perderse en trivialidades.

 

El alumno Rosacruz que comprende, también actúa como dice la Fama, contra los “escribas.”

 

Estos son los innumerables que envenenan los espíritus con lo negativo, con lo antinatural, y ustedes saben que también aquí el candidato sigue el camino de la severidad.

 

Después vienen los “artistas”, estos son los magos negros y los parásitos, todos los que son llamados iniciados y charlatanes. Ustedes saben, que cuando nos encontramos con estos artistas les ajustamos las cuentas sin piedad.

 

Y así vienen al final los “sofistas”, la seudociencia, que se ha vendido al dirigente de este mundo. Estos son los estafadores del pueblo.

 

Mirad, contra todos estos grupos el hombre positivo tiene que actuar con severidad.

 

¿Por qué? ¿Es odio lo que le impulsa? ¿Es mezquindad, mezquindad sectaria? ¿Por qué golpea con fuerza contra la muralla de lo negativo? ¿Por qué golpea con la maza de la bondad, la verdad y la justicia?

 

Porque él ha aprendido a investigar las innegables tesis fundamentales del universo, porque él sabe que sólo por estos caminos podrá celebrarse la victoria; porque se ha despedido del sollozante anhelo negativo; porque exclusivamente por el acto de cabezas, corazones y manos humanas, aunque sea en flaqueza, se puede realizar la fuerza de Dios; y porque él ha nacido al acto por el servicio de amor que se sacrifica a sí mismo.

 

¡El se vuelve servicial!

 

No como una persona que da propinas después de haber tomado primero, sino realmente servicial, positivamente servicial en la realización del gran plan de Dios con este mundo, que tiene que ser realizado por hombres. Para eso estamos aquí.

 

El Profesor Keller dijo una vez: “¿Qué puedo hacer por mi propia fuerza?”

 

Nosotros decimos: “Les invitamos a tomar conciencia de las innegables tesis fundamentales de la filosofía gnóstica de occidente, pues estamos convencidos de que en su clara luz ustedes podrán celebrar su cambio fundamental, y que, con la severidad y la inflexibilidad que surgen del conocimiento y del amor, lucharán con nosotros en el ejército cada vez mayor de los servidores de la humanidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando estos ocho hermanos resolvieron todo en unanimidad y lo ordenaron todo, de tal forma, que no se necesitaba ningún trabajo especial y que cada uno podía enseñar perfectamente la filosofía oculta y la pública, no quisieron permanecer juntos por más tiempo, sino que (tal como se había acordado desde el principio) se dispersaron por todos los países. Así los axiomas podrían ser analizados profundamente en secreto por los ilustrados y además podrían informarse los unos a los otros, si constataban algún error en tal o cual país.

 

Su acuerdo era el siguiente:

Primero: Ninguno de ellos debe ejercer otro oficio que curar enfermos, y esto gratis.

Segundo: Ninguno de ellos debe verse obligado, por parte de la Fraternidad, a llevar una vestimenta determinada, sino que han de adaptarse a las costumbres del país.

Tercero: Cada año, en el día C., cada Hermano debe aparecer en Sancti Spiritus o comunicar la causa de su ausencia.

Cuarto: Cada Hermano deberá buscar una persona digna que pueda ser su sucesor después de su muerte.

Quinto: La palabra R.C. será su sello, su contraseña y su ser más interior.

Sexto: La Fraternidad deberá permanecer oculta durante cien años.

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

XIV

 

El convenio séxtuple

 

 

Cuando el alumno en la Escuela de los Misterios de occidente ha asimilado en sí los valores más principales y destacados según su disposición y su carácter; cuando él puede, según dice la Fama: “enseñar perfectamente la filosofía oculta y la pública”, entonces él es enviado como uno de los profetas, de los heraldos, de la gran obra.

 

Así como Jesús envía a sus discípulos a la gran viña, así también los trabajadores de la Rosacruz se encuentran en todos los países de la tierra para realizar allí sus servicios en todas las maneras posibles en la gran patria de la ola humana.

 

Y ahora vamos a analizar las leyes con las que se realiza este trabajo.

 

Los Hermanos de la Rosacruz están vinculados a un séxtuple voto libremente aceptado. El séxtuple acuerdo según la Fama Fraternitatis es el siguiente:

 

 

1. Ninguno de ellos debe ejercer otro oficio que curar enfermos, y esto gratis.

2. Ninguno de ellos debe verse obligado, por parte de la Fraternidad, a llevar una vestimenta determinada, sino que han de adaptarse a las costumbres del país.

3. Cada año, en el día C., cada Hermano debe aparecer en Sancti Spiritus o comunicar la causa de su ausencia.

4. Cada Hermano deberá buscar una persona digna que pueda ser su sucesor después de su muerte.

5. La palabra R.C. será su sello, su contraseña y su ser más interior.

6. La Fraternidad deberá permanecer oculta durante cien años.

 

 

A primera vista este acuerdo es muy simple, si, incluso más o menos insignificante, al menos seriamente decepcionante. Y realmente hay quien se burla con frecuencia de esta séxtuple ley y esta ley ha sido utilizada esta ley como ocasión para reprochar al autor de la Fama Fraternitatis, Juan Valentin Andreae, que él hubiese pretendido escribir una sátira, que él había pretendido  ridiculizar a la Fraternidad de la Rosacruz. Si se contempla de forma superficial, de hecho se encuentran motivos para ello. Cuando se deben hacer restricciones en relación con el trabajo gratuito para dominar la posible codicia; cuando se preocupa uno tanto por si se deben llevar vestiduras de la Orden o no, y cuando se considera necesario confeccionar un sello determinado, entonces tiene que haber algún desbarajuste en relación con el estado espiritual de la Orden.

 

Pero más de una persona se ha desviado por falta de conocimiento y comprensión, y también aquí tenemos que defraudar a todos los críticos. El sextúple acuerdo no ha surgido de una fuerte discusión sobre los colores del club o sobre las ventajas o desventajas de una moda determinada o algo similar.

 

No, el sextúple acuerdo da testimonio de un nivel más elevado, de una concepción más perfecta de lo que sospechan los superficiales, y nosotros queremos intentar colocarlo en la debida luz.

 

Así nos colocamos ante la primera ley, “que ninguno de ellos debe ejercer otro oficio que el de curar enfermos, y esto gratis.”

 

Sabemos que los Hermanos de la Rosacruz realizan en la vida la gran ley de Cristo o sea, predicar el Evangelio y curar a los enfermos, y que esta ley sólo exige: decir y hacer. En este sentido no puede existir ninguna separación, aunque según el método de la (¿conversión en iglesia? Verkirchlichung), es decir -el Evangelio- tiene que preceder al acto -la curación.

 

Vemos suceder también esto en la esencia de los Misterios. Cristián Rosacruz como predicador emite su llamada y como no obtiene éxito con ello (pues el recibe en todos los sitios un enérgico rechazo), él construye, después de su regreso a Europa, una fortaleza de la verdad, para que la luz de la verdad pueda obtener una victoria impetuosa. En otras palabras: el desenfunda la espada de la Fraternidad Universal para atacar a las fuerzas negras. Si él hubiese proseguido predicando el Evangelio, en predicaciones de la verdad sin más, tal como tiene por costumbre cada persona negativa en nuestros tiempos, hubiese sido completamente inofensivo para las fuerzas negras.

 

Entonces se le hubiese honrado con mucho agrado, se le hubiese festejado, se le hubiese colocado un monumento con una rúbrica conmovedora: “Aquí se encuentra el grande, pero lamentablemente incomprendido reformista del mundo”, pero pensando a su vez: “¡Quiera que permanezca incomprendido por mucho tiempo!”

 

Pero Cristián Rosacruz no cayó en esta trampa. El quiere ser un hacedor de la palabra y por esto comprendemos aquí, que cuando los Rosacruces clásicos hablan de “no ejercer otro oficio que el de curar enfermos”, se alude aquí al combate y a la lucha por la bondad, la verdad y la justicia. Entonces descubrimos que aquí se habla de los Caballeros de la Rosacruz, que parten como héroes dispuestos a la lucha para curar las enfermedades de la humanidad. Ningún dolor de cabeza o un trastorno en el intestino grueso, que aparecen cuando se han traspasado las normas más elementales de la nutrición. Por supuesto, también se trata de un trabajo de curación corporal, pero esto sólo constituye una pequeña parte de esta gran obra de reconstitución, que incluye a toda la humanidad, que quiere expulsar al cáncer de esta sociedad, que quiere levantar a los perdidos de este mundo, que quiere hacer comprender a la humanidad su vocación y su humanidad; ¡esta es la curación de los enfermos por los Hermanos de la Orden de la Rosacruz!

 

Y esto lo hacen gratis.

 

Esto no lo hacen por dinero ni por bienes, esta gran obra no la hacen por gloria ni honor, no la hacen para que la gente les vea; tampoco lo hacen para conseguir diversas liberaciones espirituales. Se trata de la humanidad, la humanidad que tiene que ser liberada; la humanidad que tiene que ser empujada hacia arriba, hacia la luz; la humanidad que tiene que ser arrancada de la garra del monstruo negro.

 

Este es el trabajo gratuito de los Hermanos de la Rosacruz.

 

Gratis, realmente, es una mentira. ¿Saben ustedes lo que se gana? Calumnia y odio, la suciedad de malas murmuraciones y mentiras, perturbaciones de tipo pequeño burgues en todos los sentidos, escenificadas por el Moloc negro. Esta es la recompensa en su aspecto material.

 

Gratis, de hecho es una incorrección, porque los que se entregan así en un servicio impersonal para la humanidad y cargan sobre sí la afrenta de la cruz, se vuelven tan increiblemente ricos, que no hay una medida que guarde relación con ello, ricos en fuerza y amor, que es irradiada por la luz misma.

 

Esta es una fuerza, que da una inconmensurable fortaleza y que hace brillar la victoria aun con más seguridad.

 

 

La segunda ley dice: “que ninguno de los hermanos se verá obligado a llevar una vestidura determinada, sino que se deberá adaptar a las costumbres del país.”

 

En esta ley se trata del método, de la táctica, de la conveniencia de la gran obra. Con la vestimenta se hace aquí referencia al método, a la táctica, a la conveniencia. Cada colaborador, cada grupo de colaboradores, tiene absoluta libertad de acción. Los trabajadores de la Rosacruz no tienen que amoldarse a un determinado cliché de trabajo, sino que cada puesto avanzado tiene que actuar según lo requieran las circunstancias. No existe un método autoritario que deba realizarse internacionalmente, sino que cada país debe adaptarse a sus costumbres. Cada divergencia en este sentido debe ser corregida de nuevo constantemente, para que cada instrumento pueda trabajar lo más elásticamente posible en la realización del gran ideal.

 

“Ninguno de los hermanos de la Rosacruz debe llevar una vestimenta determinada.” No se unen en o dentro de determinados gremios o asociaciones, ellos están por encima o al margen de cada partido para poder realizar mejor su labor.

 

Pero esto tenemos que comprenderlo bien. Es obvio, que como en el universo todo es sistema y orden, también aparece un trabajo organizativo, una auténtica construcción metódica, donde esto sea necesario y útil, pero la estructura de esta construcción impedirá desde el principio cada intento de cristalización.

 

Por ello debemos comprender que por esta ley la Orden de la Rosacruz se vuelve inexpugnable en su múltiple trabajo. Un grupo que se manifiesta en la materia como unidad puede ser atacado, pero una inconcebible multitud en aspectos y métodos es tan invulnerable como la luz misma. En una radiación inmensa la luz se derrama sobre el mundo y la humanidad y penetra los lugares más oscuros; y donde aparece esta luz, la oscuridad tiene que apartarse.

 

El método de trabajo de la Fraternidad de la Rosacruz puede ser imitado pero no superado. Y ésta es la alegría del mago gnóstico, que, aunque el mago negro imita su método, éste nunca vencerá por la suciedad de sus motivos.

 

Así, posiblemente también comprendamos lo que se pretende decir con la tercera ley:

 

“Cada año, en el día C, cada hermano deberá aparecer en Sancti Spiritus o indicar la causa de su ausencia.”

 

Aunque el núcleo del grupo de los pioneros espirituales se encuentra repartido por todo el mundo, existe a pesar de todo un contacto diario entre ellos. Existe una permanente comunidad de vida que arrasa las fronteras y cubre los continentes.

 

El día C., este es el Dies Crucis, es el día de la cruz, significa el día de Cristo; es cada día que Dios nos da; cada día vivimos en la mano del Señor: de El, por El y para El son todas las cosas.

 

Aquí no se piensa en una asamblea en condiciones de la materia densa, sino en una reunión en la casa Sancti Spiritus, en el edificio del Espíritu Santo. Esta casa la puede encontrar cualquiera que haya adquirido calidad de alma, que haya tejido algo del vestido nupcial de oro. Allí, en este vestido de Júpiter, la estancia es agradable y maravillosa; es la vestidura mágica de los hermanos, es la espiritualización, es el jardín milagroso del edificio Sancti Spiritus.

 

Y aquellos, que no pueden aparecer, cuando se percibe la llamada en el Dies Crucis, aquellos que están atados al trabajo, cuando se celebra la comunidad de las almas en una bienaventurada alegría y se colman mutuamente con la fuerza de amor, que sobrepasa toda comprensión, escriben una carta en la que indican las causas de sus impedimentos. ¿Esto que significa?

 

Significa, que nadie puede abandonar una construcción en la que está trabajando; que nadie puede abandonar su puesto hasta que la obra esté acabada. Con la sangre de su corazón, con su sangre del alma, el colaborador escribe su carta de impedimento. La diaria e ininterrumpida unión en el alma de los Hermanos de la Rosacruz no es ningún sueño ni un arrobamiento místico, mientras el mundo se desangra en la miseria. Su acto concreto, su perpetuo sacrificio, es su carta, escrita con los caracteres del amor.

 

“Cada hermano deberá buscar una persona digna que pueda ser su sucesor después de su muerte.” Esta es la cuarta ley.

 

Ustedes comprenden, que la obra no debe ser finalizada jamás, pero que tampoco debe sufrir nunca cualquier retraso. Conocemos quizas los círculos mágicos de fuerza que parten de un punto central para difuminarse en el amplio espacio de la manifestación de la vida. Siempre se necesita un nuevo impulso para despertar un nuevo círculo de fuerza. Y así sucede, que los Hermanos de la Rosacruz se preocupan permanentemente de que sus sucesores estén dispuestos. En cuanto se ha comenzado una obra determinada, los jóvenes trabajadores ya están dispuestos para cuando la mano de construcción de los mayores se debilite.  Muchas veces sucede que los trabajos exotéricos desaparecen con sus creadores. Sin embargo, en la Escuela de los Misterios, en actitud previsora, se busca y se encuentra el sucesor. Prepárense para ser admitidos en un nuevo círculo.

 

Y es evidente, que, tal como dice la quinta ley, “la palabra R.C., la palabra Rosacruz, será su sello, su contraseña y su ser más interior”:

 

La cruz, símbolo de nuestro cuerpo, en el que tienen que desarrollarse las capacidades ocultas;

la cruz, símbolo de nuestra personalidad, que se tiene que sacrificar en la bondad, la verdad y la justicia;

la cruz de Cristo, que nos abrió el camino de occidente;

la cruz del dolor, llevada por una inmensa fila de héroes y heroínas, que trabajan para la liberación de sus hermanos y hermanas, y esto según el cuerpo, el alma y el espíritu.

 

¿Y el símbolo de la rosa?

 

¿Por qué todos estos sufrimientos y este escarnio? ¿Por qué todos estos esfuerzos y este tormento del espíritu? ¿Por qué todos estos sacrificios y esta fatiga? ¿Por qué este largo camino del autosacrificio?

 

¡Por un amor hacia los hombres profundamente sentido y purificado con fuego!

 

Este es el olor de la rosa. Esta es la sinfonía del amor, cantada por los Hermanos de la Rosacruz.

 

 

Y finalmente aparece la sexta ley del acuerdo mágico, siendo éste en su genial encubrimiento, el más conmovedor: “que la Fraternidad debe permanecer oculta durante 100 años.”

 

¿Porqué será, han preguntado los críticos con curiosidad?         ¿Que sentido tiene? ¿Porqué no 125 ó 200 años?

 

Porque aquí no se trata de “100” años en sentido literal, sino del término “creación perfecta”.

 

Se dice que “el número 100 está construido por doce escaleras. Y estas doce escaleras nos abren inconmensurables perspectivas. Ellas nos hablan de la elevación del hombre de la miseria material, de la degeneración de su baja existencia; de las personas que vuelven a encontrar el eslabón de unión entre lo inconmensurable y lo mensurable, entre lo invisible y lo visible, entre ser y contenido, entre Dios y el hombre. Ellas nos hablan de la actividad espiritual y de la comprensión de los mundos materiales, del paso a través de la materia y de la victoria sobre el moloc negro.

 

Es el sol que lanza sus rayos, mezclados con gotas de oro líquido, sobre lo positivo y sobre lo negativo, sobre lo que reza, lo devoto, y sobre lo que ejecuta, el principio del acto.

 

Es lo puro, lo receptivo, sentado sobre un caballo blanco como la nieve y llevando el estandarte rojo, el estandarte rojo del derramamiento de sangre, del sacrificio del alma para los hermanos y hermanas.”

Este es el secreto de la Fraternidad de los Rosacruces, que no dice golpeándose el pecho: “Mirad, aquí estoy yo” antes de estar concluída la obra.

 

Pero la Orden de la Rosacruz quiere ser impersonal, desconocida según su ser más profundo y realizar su obra hasta que esta quede coronada por una creación completa. Lo que advierten ustedes de la Orden son actos, son actos de amor, es el derrumbamiento de las murallas que nos rodean.

 

¡Estos son los misteriosos 100 años!

 

Quiera Dios que ustedes puedan comprenderlo y puedan introducir algo de ello en sus vidas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por medio de estos seis artículos se unieron los unos con los otros. Los cinco hermanos se pusieron en camino, y sólo los Hermanos B. y D. permanecieron un año con Padre C. Cuando también estos se pusieron en camino, se quedaron con él su sobrino e I.O., de forma que, durante sus días de vida, siempre permanecieron con él dos de sus hermanos.

 

Y aunque la Iglesia todavía no había sido limpiada, sabemos lo que pensaban de ella y lo que estaban esperando llenos de anhelo. Todos los años se reunían rebosantes de alegría y presentaban un informe detallado de lo que habían hecho. Seguramente sería realmente agradable, poder escuchar los milagros que Dios ha esparcido en el mundo, ateniendose a la verdad y sin ninguna ficción. También podemos suponer, que hombres como estos, reunidos por Dios y toda la actuación celestial y elegidos entre los hombres más sabios que habían vivido durante muchos siglos, vivían en la mas elevada unidad, la máxima discreción y la mas bella vida de actos unos frente a otros y frente a los demás.

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

XV

 

El método de trabajo mágico de los Hermanos de la Rosacruz

 

 

Alguna vez posiblemente se hayan sorprendido al ver que un determinado trabajo en este mundo tiene éxito y otro no; porqué lo aparentemente fuerte es barrido y lo débil despliega insospechadas fuerzas; porqué lo que se ha comenzado con mucho ímpetu no funciona y lo diminuto, lo despreciado, obtiene con frecuencia el éxito; en resumidas cuentas, porqué las cosas no se desarrollan como nosotros esperamos.

 

Ante los sorprendidos ojos de la multitud espectadora tiene que mostrarse ininterrumpidamente, cómo la piedra que ha sido desechada por los constructores, se convierte en una piedra angular.

 

Como en una secuencia casi monótona descubrimos que habíamos fijado nuestras esperanzas incorrectamente, que nuestras acciones se convierten en su opuesto.

 

El alumno serio habrá comprendido hace tiempo, que todas estas decepciones, todos estos derroches de energía, tienen una causa más profunda. El sabrá que debe existir algo así como una ley cósmica, una ley natural, que es desconocida para la mayor parte de la humanidad, una ley, con la que tiene que armonizar todo  trabajo si se pretende obtener éxito.

 

Naturalmente, el candidato descubre esta ley; el cava y busca hasta que la ha encontrado, para poder armonizar con ella todo su trabajo, todas las manifestaciones de su anhelante deseo de bondad, verdad y justicia y tener así el éxito asegurado de antemano.

 

Tenemos que decirles que nosotros hemos encontrado esta ley y que intentamos entrar en armonía con ella en todos nuestros actos y propósitos; y sin lugar a dudas gran parte de la expansión del trabajo de la Rosacruz se debe a la comprensión que hemos ido adquiriendo poco a poco de esta ley.

 

Si ustedes conociesen esta ley, obtendrían con ello una fuerte ayuda para su capacidad de discernimiento. Ustedes podrían medir por ella las cosas y los fenómenos a su alrededor en lo que concierne a su importancia, decidirían su comportamiento y eligirían el camino correcto en la tempestuosa y caótica agitación de nuestro tiempo.

 

Observemos el asunto todavía con más detalle. Consideramos que es una urgente necesidad informarse sobre esta ley para aquel que realmente quiera ser un francmasón, un fuerte colaborador en la nueva comunidad de vida, la cual esta en armonía con las exigencias del cristianismo gnóstico.

 

Un alumnado gnóstico es imposible, es como una locura, si no se posee al menos un conocimiento básico de esta gran ley de construcción.

 

Nuestra intención es ahora el hablar con ustedes sobre esta ley en la medida que la podemos percibir. Pero no busquen detrás de estas palabras más de lo que contienen. Nosotros sólo podemos ayudarles a encontrar lo que ya se encuentra desde hace tiempo a su disposición, pues la estructura de este orden cósmico la encuentran ustedes en la Fama Fraternitatis. Ella se encuentra a su alcance, rodeada por un encubrimiento, que por su pura simplicidad se puede considerar como magistral.

 

 

Ustedes conocen el séxtuple acuerdo de los hermanos de la Orden de la Rosacruz. Inmediatamente detrás del término de este acuerdo encontramos en la Fama la ley cósmica de la construcción.

Nosotros leemos:

 

 

“Los cinco hermanos se pusieron en camino, y solo los Hermanos B. y D. permanecieron un año con Padre C. Cuando también estos se pusieron en camino, se quedaron con él su sobrino e I.O., de forma que, durante sus días de vida, siempre permanecieron con él dos de sus hermanos.”

 

 

Aquí tienen ustedes toda la ley cósmica de la construcción, con la que cuenta constantemente el verdadero trabajo en el reino de Dios. Y todo trabajo, que esté consciente o inconscientemente en armonía con esta ley, que se mantenga en armonía con esta ley, tiene que lograrse inevitablemente.

 

Y ustedes seguramente comprenden, que el hombre de Acuario, el compañero de la bondad, verdad y justicia, tiene que conocer esta ley.

 

La ley de la construcción desemboca en los números uno, dos y cinco. Se habla del Padre Cristián Rosacruz, del punto central, del uno. El está rodeado, acompañado diariamente por dos hermanos. Y los demás cinco hermanos de la Orden de ocho salen de viaje para realizar su trabajo.

 

Los dos hermanos que están con el Padre son sustituidos cada año por otros dos hermanos que están de viaje.

 

Y así se desarrolla una permanente interacción entre los términos uno, dos y cinco.

 

Los cinco trabajadores en el extranjero están continuamente en contacto con los tres en el edificio de la Orden Sancti Spiritus y nosotros queremos averiguar lo que significa todo esto.

 

Para ello tenemos que consultar en la cábala, en la enseñanza esotérica de los números, pues sin esta antigua enseñanza secreta no podemos resolver nuestro enigma.

 

Queremos mostrarles por orden los términos cabalísticos uno, dos y cinco; primero desde un punto de vista individual y luego desde un punto de vista colectivo, para poder asimilar después la esencia de la ley cósmica de construcción.

 

El Uno en nuestro ser es lo poderoso desconocido, la chispa divina, de la que todo surge, de donde todo estalla en una abrasadora llama de fuego.

 

Es aquello que estaba al principio, es el prólogo de cada construcción, es la esencia de la creación-en-nosotros, el gran depósito del sosegado secreto de Dios, con el que El se da a conocer al hombre.

 

Es la luz, el espíritu oculto, que inflama nuestro ser. Es el número del sol, del portador de vida, de la fuente de todos los misterios, de donde emana todo lo imperecedero en una indecible gloria.

 

Sin este Uno, sin esta fuente de todas las cosas, sin esta chispa-divina-en-nosotros todo devenir es una quimera, todo lo humano es una locura, es nuestra vida una intensa crueldad, una funesta broma. Sin este Uno, esto inmortal, que se establece en nosotros para poder celebrar algún día la resurrección, el Logos creativo es un engaño, un fantasma, que nos perturba de día y de noche.

 

Este principio cabalístico del uno es el principio de la vida y de la muerte. ¿Porqué vivimos? ¿Qué anhelamos? ¿Para qué morimos? ¿Cual es la misteriosa fuerza que nos impulsa a través de la vida? ¿Qué es ese deseo anhelante en nosotros? ¿De donde viene ese pensamiento de la realeza que atraviesa nuestro ser? ¿Porqué resistimos cuando el monstruo negro nos salta a la nuca? ¿Porqué? Porque somos dioses durmientes. ¡Porque soñamos nuestros sueños! Porque esperamos a que vengan tiempos mejores en un comportamiento negativo. Como perezosos animales obesos colgamos de la cruz de este mundo, como obesos soñadores.

 

Pues también ustedes cuelgan como un gigante obeso de la cruz de este mundo y duermen, se echan una siestecita, mientras que su comportamiento de vida les explota de todas las maneras posibles.

 

Ustedes sueñan con ese Uno, que fué desde el principio, ustedes son un titan en fuerza. De un sólo tirón se podrían liberar del horror y del engaño. Pero ustedes lo soportan porque inconscientemente saben que son un rey, un gobernante. Y por el momento todavía se conforman con un sueño.

 

Los hombres han pensado que en la cruz de nuestra contemplación mística debería colgar un asceta consumido, un hombre espiritualizado y extenuado por el sufrimiento, con el brillo de rasgos dolorosos sobrenaturales.

 

Pero esto, amigos, sería una mentira. Queremos romper con ello. Su sufrimiento, su posiblemente inexpresable dolor, su hambre espiritual se desarrolla porque no quieren comprender que son gigantes, titanes en fuerza, porque no quieren utilizar la majestuosa fuerza de este Uno, la fuerza-del-principio.

 

Rechazamos la clásica glorificación del dolor. El dolor es representado en las iglesias ortodoxo-cristianas como un honor primario. En el misticismo, el consumido, el herido a muerte, el desangrado, el apedreado, es el que logra el cielo.

 

Nosotros sin embargo tenemos otros valores. Sabemos que cada hombre es un llamado, de género divino, que el Uno, lo universal está plantado en nosotros, que lo divino se dirige a nosotros, se sacrifica para nosotros, para evolucionar con y en nosotros.

 

Y por eso, el “Uno” es el Padre de los números, tal como lo dice la ciencia cabalística. Y por eso del término “Uno” tiene que surgir el término “Dos”. En el Dos se manifiesta el Uno, lo universal. En el dos se manifiesta, de lo que no tiene forma, la semilla de la forma. En este valor cabalístico el gigante se desprende de la cruz de lo negativo. El responde a la llamada del principio. El acepta la esencia de su vocación y de su lucha y quizás vuelva a ser clavado más adelante de nuevo en la cruz; pero ésta será entonces una cruz del sacrificio, ésta es la cruz de la superación, como la cruz de Cristo.

 

Así el gigante entra en la puerta del templo sagrado con un grito guerrero. El proceso de fecundación ha comenzado.

 

 

El número dos es la referencia mágica de las bodas alquímicas, de la boda del gigante, que antes estaba dormido, con Cristo, el novio celeste; las bodas alquímicas,  de las que resultan grandes fuerzas, del principio latente de Dios, que por la esencia del acto es transformado en fuerza para una victoria venidera.

 

En todos los lugares donde se unen hombres para realizar el plan divino de creación por el acto de cabezas, corazones y manos, ahí se celebra el comienzo de las Bodas Alquímicas con el Cristo cósmico. Así como el Uno es denominado el padre de los números, así el Dos es denominado la madre de los números. El principio eternamente creativo se desarrolla del acto en Cristo, para que alguna vez se encuentre ante nosotros radiante el niño recién nacido en el número “cinco”.

 

 

El número Cinco es el pentagrama, la estrella de cinco puntas que brilla detrás de la Rosacruz, el símbolo del alma avanzada y desarrollada. El número cinco es el Pentecostés que llamea sobre las cabezas de los discípulos en el día de Pentecostés. Es el símbolo del Espíritu Santo, del completamente desarrollado eterno principio creativo.

 

El hombre que posee esta calidad de alma es una persona rica. La enseñanza de los números dice, que para él es un talismán de protección y de salud. Es una gran fuerza mágica, pues significa la definitiva liberación de la cruz. Es la completa puesta en servicio de lo material, de la realidad, ante este único principio creativo que es fecundado en el número madre dos. Es la fuerza completamente equipada, que ya posee en sí misma la liberación.

 

 

Si unimos ahora estos aspectos cabalísticos con la Orden de la Rosacruz, nos acercamos a la esencia de la ley de la construcción.

 

El superior de la Fraternidad es acompañada por dos hermanos, mientras que cinco hermanos trabajan con todas sus fuerzas en la gran obra.

 

Ahora comprendemos la intención de esta información. Desde los focos de fuerza espiritual en este mundo se emite una permanente quíntuple corriente de fuerza. Y esta fuerza es dinamizada, es impulsada a la fructificación, porque antes de ser enviada, es fecundada en la realidad del número madre dos, esto significa, que se sumerge en la síntesis de Cristo.

 

Así la humanidad tiene que subir en un mar de lágrimas por la escalera de Mercurio al desarrollo de la estrella de cinco puntas. La masa tiene que volverse consciente de su origen divino, tiene que reconocer en una única amplia mirada su vocación, su futuro, su desarrollo, tal como esto se muestra en el prototipo de nuestro más elevado ser, en Cristo. Siguiendo el camino de Cristo y cumpliendo la exigencia del cristianismo esotérico, el hombre construirá algún día la nueva tierra, la nueva comunidad de vida como una realidad concreta.

 

Ante nosotros se presenta la Orden de la Rosacruz a través de la Fama Fraternitatis. Vemos como Cristián Rosacruz construye la Escuela de los Misterios ante el rechazo y la resistencia que proviene de lo negro.

 

Allí, en la Escuela de los Misterios, el hombre es consciente de su vocación divina, allí se conoce la ley universal del amor al prójimo, allí aquél eterno principio se vuelve positivo en Cristo, allí se celebra la gloria de las Bodas Alquímicas.

 

Así los hermanos parten hacia países lejanos, así caminan como cargados con fuerza dinámica por el vasto mundo, para desplegarse en el acto de amor, en el servicio de amor, en bondad, verdad y justicia.

 

Nunca están agotados, jamás son superados, pues en quíntuple sentido son atraidas constantemente nuevas olas de fuerza en grandes corrientes. Sin descanso resuenan los himnos de la victoria. Los hermanos francmasones juntan sus piedras en una poderosa construcción que se eleva hasta el cielo.

 

Si la humanidad -que ahora se puede ver como un gigante que duerme en la cruz, como un negativo titán en fuerza- comprendiese esta obra, entonces podría liberarse de un sólo tirón de la esclavitud y caminaría con fuerza hacia el País Prometido, al que todos somos llamados por Dios.

 

El método de trabajo ahora secreto de los Hermanos de la Rosacruz tendrá que ser algún día el método de trabajo de toda la humanidad. Y este método de trabajo secreto es la aplicación de la ley cósmica de construcción. Esta ley exige de ustedes que comprendan su origen divino y la meta de su vocación como espíritu humano. Que lleguen a comprender lo que les dice el libro Sagrado: “Vosotros sois de género divino.”

 

Esta ley les exige que no sigan soñando en la conciencia de poseer una chispa divina, sino que enciendan esta chispa divina en el prototipo de su ser más elevado, en Cristo, el Hijo de Dios y el hijo del hombre:

 

que sigan a Cristo en el camino que les es mostrado,

 

y sobre todo que no decaigan en la contemplación crística.

 

La ley de la construcción exige de ustedes que salgan para cumplir su tarea; y entonces descubrirán que son insuperables, que luchan con la luz, ante la que tiene que apartarse la oscuridad.

 

La ley cabalística del uno, del dos y del cinco es la ley de la manifestación de Dios tres-en-uno. Tal como actúa el Logos, el macrocosmos, así deberemos trabajar también nosotros como microcosmos:

 

Cristián Rosacruz – de Dios he nacido.

 

Los dos hermanos que le acompañan – en Cristo morimos.

 

Los cinco hermanos que salen – por el Espíritu Santo renacemos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En tal laudable conducta transcurría su vida, y a pesar de que sus cuerpos estaban libres de toda enfermedad y dolor, sus almas no podían sobrepasar determinados puntos de desprendimiento.

 

El primero que falleció de esta Fraternidad fué I.O. (en Inglaterra), tal como les había predicho el hermano C. con mucha anterioridad. El estaba muy versado en la cábala y era muy erudito, como lo demuestra su libro H. En Inglaterra se habla mucho de él, en especial, que curó de lepra a un joven conde de Norfolk.

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

XIV

 

El conde de Norfolk

 

 

La lepra es una de las más espantosas enfermedades que pueden afligir al cuerpo material. Es un mal tan cruel y horrible, que sólo el pensar en tal aflicción puede llenar de miedo al hombre. Y a través de los siglos la lepra ha impregnado la fantasía de la humanidad como el horrible símbolo de la destrucción más infernal y se ha buscado un remedio con un anhelo devocional, pero no se ha encontrado hasta el día de hoy.

 

La lepra es una de las más antiguas enfermedades que se conocen; esto es de hecho un dudoso honor. Se sabe que esta plaga de la humanidad existía en Egipto siglos antes del nacimiento de Cristo y que en la Edad Media, Europa fué acosada por la lepra como una enfermedad popular, tal como lo fué la tuberculosis en su día y como se está convirtiendo ahora en cáncer.

 

En el siglo trece había en Europa 30.000 hospitales para leprosos, y también en nuestro país(*) había casas para leprosos, en las que los enfermos se aislaban y se trataban como parias, como muertos vivientes. A los enfermos de lepra les ponían sonajeros en las manos para poder percibir su presencia ya desde lejos. Y ante este ruido, las personas huían por el latente peligro de contagio, pues la más pequeña herida, un ligero rasguño, era suficiente para coger la enfermedad.

 

Existen diferentes tipos de lepra, pero todas acaban en una degeneración, extremadamente lenta, en una corrosión de las diferentes partes del cuerpo, lo que está unido a horribles dolores.

 

Se desarrolla un abceso de pus que estalla y sigue abriéndose paso en su corrosión. La destrucción de los tejidos se expande, desprendiendose por ejemplo los dedos de las manos y de los pies. Así avanza el proceso y después de años de torturas sin límites, en las que está excluída la curación, por fin los enfermos son liberados por la muerte.

 

Ustedes comprenden, que esta proliferación maligna, esta destrucción infernal, es sobre todo tan horrible por transcurrir con extremada lentitud (desde la afectación y la erupción de la enfermedad se dice que transcurren diez años). Comprenderán que esta enfermedad, esta plaga de la humanidad, es apropiada como un símbolo de todos los demás procesos de destrucción en la vida individual, la vida comunitaria o social.

 

La lepra es la consecuencia de un serio pecar contra las leyes elementales de la vida en una vida anterior; sobre todo el pecado contra la fuerza creadora santa, contra el Espíritu Santo, que nos impulsa a una concreta y pura construcción en la vida real, tiene como consecuencia esta enfermedad.

 

Por eso es evidente que la lepra puede ser utilizada como advertencia ante muchas cosas, porque el destino del leproso, del leproso en este mundo, tiene que conmovernos en nuestro posiblemente erróneo desarrollo de vida y hacernos reflexionar sobre el verdadero sentido de la vida, tal como se nos manifiesta a través del cristianismo.

En el esoterismo, la lepra también se utiliza con frecuencia como símbolo o advertencia.

 

Piensen al respecto por ejemplo en la curación del leproso que se nos describe en el Evangelio de San Marcos:

 

 

“Entonces vino hacia El un leproso, cayó de rodillas ante El y le suplicó con las palabras: Si tu quieres, puedes limpiarme. Jesús se compadeció de él, extendió su mano, le tocó y dijo: Yo quiero: ¡vuélvete limpio! Enseguida desapareció la lepra de él y quedó limpio. Pero Jesús le dio una severa advertencia, le mandó que se marchara inmediatamente y le dijo: ¡guárdate de decírselo a alguien! Ve sin embargo a que te vea el sacerdote y ofrece por tu limpieza el sacrificio que ordenó Moisés, como testimonio para ellos.

 

Pero cuando este hombre se marchó, empezó a contarlo y dió a conocer lo sucedido en todos los lugares, de forma que Jesús ya no pudo entrar más libremente en una ciudad, teniendo que permanecer afuera en lugares solitarios; y a pesar de ello venían a verle personas de todos los lugares.”

 

 

No es posible analizar aquí esotéricamente en detalle esta parte de la Biblia tan extraordinariamente importante. Sólo pretendemos mencionarla para subrayar nuestros razonamientos. En el análisis se manifestaría, que todo el trabajo de Acuario brilla en esta parte de la Biblia y encuentra una base en ella.

 

Esta narración tiene lugar en o cerca de Cafarnaún, esto significa en el pueblo de las consolaciones. Si la sociedad horriblemente leprosa en la que vivimos se uniese conscientemente con las leyes fundamentales de la vida, tal como se manifiestan en el cristianismo, la limpieza definitiva, la curación, sería absoluta y perfecta. Esta es la consolación positiva que ofrece el cristianismo; con sus valores podemos curar estas heridas, rápida e inmediatamente.

 

Con la ayuda del método santo la humanidad podría ser salvada con rapidez. Las fuerzas negras saben esto y por eso hacen todo lo posible para trabajar en contra de su realización. Por eso se utiliza la caricatura del método santo para crucificar diariamente a Cristo. Ustedes pueden combatir lo bueno con lo denominado bueno. Ustedes pueden destruir a Cristo con una predicación, sobre todo con una predicación ortodoxa. Ustedes pueden molestar mortalmente al Rosicrucismo con la filosofía Rosacruz.

 

El cristianismo aplicado consciente y positivamente es un peligro mortal para las fuerzas negras, como posiblemente saben o al menos sospechan. Por eso los verdaderos francmasones, los verdaderos Rosacruces, desde hace tiempo ya no utilizan sólo el método de la predicación, sino el del acto, el de la construcción, eventualmente en el silencio.

 

Hablar demasiado sobre una fuerza, sobre una posibilidad desatada, debilita su realización, deja espacio para ataques de las fuerzas negras. Por eso Cristo aconseja a los curados que no hablen, sino que actúen, que intervengan en la esencia falsa de las cosas y cumpliendo en este sentido la ley de Moisés. No se hace caso del consejo y la consecuencia es que la luz liberadora es desplazada a las afueras de la ciudad, a los lugares áridos, a los lugares secretos.

El cristianismo, es decir, el cristianismo absoluto aplicado, es para el gobernante de este mundo alta traición, un crimen. Pensemos al respecto en el nacionalsocialismo, que presentódeclaró en su día al paganismo oficialmente como religión nacional, declarando que, si la pretensión nazi de gobernar el mundo por medio de la guerra y la destrucción tuviese éxito, el cristianismo debería ser destruído.

 

Una confesión más abierta, una prueba más clara de la veracidad de lo tratado en el Evangelio de San Marcos, no es posible. El cristianismo aplicado es capaz de curar la lepra. Nuestra salvación está más cerca que las manos y los pies; la luz brilla e irradia en este mundo sin cesar.

 

Pero por la unión de lo maligno todavía es empujada hacia atrás hasta los lugares desérticos. La Rosacruz lucha en una situación difícil bajo un conjunto de sospechas. Todavía no es posible ofrecer la copa de la consolación de una humanidad probada en la ciudad misma. Paso a paso tendremos que conquistar nuestra posición.

 

Según lo dicho y demostrado a través de este pasaje de la Biblia, la lepra es un símbolo concreto en el esoterismo.

 

 

Vamos a dirigir ahora otra vez nuestra atención a la Fama Fraternitatis.

 

Allí se habla de uno de los hermanos activos de la Rosacruz, que realizó su sacrificio en Inglaterra donde murió. Según dice la Fama, en Inglaterra se habla mucho de él, y sobre todo porque curó a un joven Conde de Norfolk de la lepra.

 

Ya hemos escrito sobre la Escuela de los Misterios en creación, en desarrollo. Aquí, en este párrafo de la Fama, se nos habla de la construcción de la enseñanza de sabiduría occidental en la raza anglosajona.

 

Por eso se habla de Inglaterra, donde un hermano realizó hasta el final su bienaventurada misión, una misión, que tuvo su punto culminante en la curación del Conde de Norfolk.

 

¿Cómo debemos comprender esto?

 

En el esoterismo siempre se utilizan indicaciones nobles para hacer referencia al florecimiento de una nación, a la esencia espiritual de algo, a lo positivo, al elemento ya  desarrollado de un hombre.

 

Por eso se habla aquí de un conde, de un joven conde, de una persona que por su juventud tiene todavía muchas posibilidades de desarrollo, cuya tarea, cuya vocación, no está ni mucho menos finalizada ni cumplida.

 

El es llamado el Conde de Norfolk.

 

Norfolk es desde siempre una patria de elevado desarrollo. Norfolk es uno de los focos de fuerza espiritual de la raza anglosajona, así como cada raza los tiene.

Pero también pueden utilizar el término de Norfolk de otra manera para comprender la intención esotérica. Un Norfolk es ya desde tiempos remotos una determinada vestimenta, un revestimiento.

 

Y quizás puedan captar ahora la idea de la que aquí se trata.

 

La raza anglosajona se revestía con valores espirituales que pertenecían a una antigua vuelta de la espiral de desarrollo.  Por eso aparecen dificultades cuando uno se sigue aferrando a aquello que esta anticuado, que ya ha pasado.

 

Aquí se hace referencia a los valores que se encontraban en los antiguos misterios de Edda, los de los antiguos druídas, los de los antiguos cultos germanos, que por naturaleza tenían que ser desplazados por los del cristianismo, si el hombre de occidente quería cumplir completamente su tarea.

 

Ahora nuestros lectores posiblemente puedan comprender las intenciones de magia negra de las figuras fascistas de primer orden, que querían introducir de nuevo los antiguos misterios de Edda, la cultura druída y los cultos germánicos para detener el impulso de una positiva vivificación crística.

 

De hecho, hay que constatar que el fascismo fué mil veces peor que la lepra más horrible; fué el ataque más espantoso que jamás se ha manifestado en el mundo.

 

 

Bien, ustedes entienden y sienten lo que se quiere decir con la lepra del joven conde de Norfolk.

 

Y con gran alegría observarán el progreso de la Escuela de los Misterios y descubrirán la exactitud del método que siguió nuestro Padre Cristián Rosacruz: “Después de traer el Evangelio, la curación de los enfermos.”

 

¿Qué significa ahora esto?

 

Cristián Rosacruz vino con sus dádivas a España. No le quisieron. El puso su sabiduría y sus fuerzas a su disposición, pero fué rechazado. Después de esto, él cambió su táctica. Ante el hecho, de que le demostraban que no querían su Evangelio liberador, decidió “curar a los enfermos, curar al mundo enfermo”; el trabajo se colocó bajo el signo de la lucha, en el signo de la francmasonería gnóstica; la Escuela de los Misterios se construyó en el centro de Europa.

 

La curación del Conde de Norfolk se nos describe como uno de los más importantes actos de la obra comenzada, la fijación de los nuevos misterios en la raza anglosajona. Lo que no se logró en España con la primera táctica, se logró en Inglaterra con la segunda. Y desde entonces, también en Inglaterra se desarrolla una obra extremadamente importante al servicio de la gran Fraternidad de la Luz en occidente.

 

Si algo debe llamarnos la atención, seguro que es esto. Sobre todo porque tenemos la seguridad de que la Fama es más que una descripción histórica velada del devenir de la Rosacruz. La fuerza profética de la Fama es extraordinariamente grande. España, Alemania e Inglaterra jugarán un importante papel en los sucesos venideros.

 

Nuestra exposición no sería completa sin una aplicación gnóstico-científica. A continuación queremos comenzar con ella.

 

Cuanto más profundamente penetra el alumno de la Gnosis en la esencia de las cosas, volviéndose capaz de mirar detrás del telón de la agitación del mundo, él podrá diferenciar con más claridad y más positivamente la lucha y los combatientes entre las diversas fuerzas.

 

Ustedes saben, que el gnóstico elige en su desarrollo personal un método acelerado, pero también tienen que comprender, que él a su vez también aplica un método acelerado en la agitación del mundo, en el desarrollo del proceso de inversión en el camino de la humanidad.

 

Estos dos desarrollos, el individual y el colectivo, están unidos herméticamente entre si. Uno es impensable sin el otro, surgen el uno del otro.

 

Hay muchos, sobre todo los que no entienden nada de la verdadera francmasonería, que se esfuerzan por un desarrollo acelerado en lo individual, considerando sin embargo el desarrollo, la renovación de la humanidad, como un proceso que actúa muy lentamente y por este motivo lo rechazan. Ellos no quieren comprender, que estos dos desarrollos son inseparables. Tal actitud puede tener su origen en una gran carencia de amor humano, pero también en una comprensión mística completamente errónea. Esta confusa comprensión mística equivale a una explotación del Espíritu de Cristo, que sufre horriblemente hasta el día de hoy.

 

El Rosacruz se propone en todo su trabajo liberar al Espíritu de Cristo lo antes posible, el cual consiente, sufre y carga con todo por nosotros. Y como él conoce la clase de los combatientes y sabe arrancar las máscaras de los rostros, actúa conjuntamente con todos y con todo lo que pretende el proceso acelerado de la renovación de la humanidad, siguiendo los pasos de las líneas de fuerza del cristianismo aplicado. El influye a estos espíritus, él se encuentra también en primera línea de toda evolución del mundo, porque ama, ama concretamente, ama en autosacrificio. El clava el puñal en la herida, porque ama, porque sabe que el proceso acelerado traerá más rápidamente la liberación del hombre y del Señor de Toda Vida.

 

Existe una gran diferencia entre el místico exotérico con su a veces inconfundible religiosidad y el gnóstico con su a veces aparente dureza, que no es dureza, sino que significa estar de forma objetiva y afectuosa en medio de la agitación de las cosas, inconcebible para el hombre que no comprende.

 

Las fuerzas negras en este mundo comprueban llenos de ira, que en todos los cambios mundiales los verdaderos francmasones se encontraban en primera fila. A nosotros nos colma de alegría.

 

Lo incurable, lo lento, el mal que se propaga lentamente, la lepra, puede ser limpiada, puede acabar de repente, como por un aparente milagro, por el proceso acelerado.

 

Nosotros podemos hacerlo, si, sabiendonos llevados por el saber superior de los misterios, por un indecible amor, por un amor que no puede esperar ni un segundo más para comenzar su tarea de liberación, decimos con el Señor de Toda Vida, con el Cristo: “Yo quiero, vuélvete limpio.”

 

(*) el autor es holandés

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ellos habían acordado que sus tumbas deberían permanecer ocultas. Incluso hoy en día no sabemos donde permanecieron algunos de ellos. Sin embargo el lugar de cada uno de ellos ha sido ocupado por un sucesor adecuado. Pero esto tenemos que confesar públicamente en honor a Dios, que – a pesar de los secretos que podemos haber percibido del libro M. (aunque podríamos tener ante nuestros ojos la imagen y la fuerza opuesta de todo el mundo) – no conocemos nuestra adversidad ni nuestra hora de la muerte, porque esto se lo reserva Dios queriendonos encontrar siempre dispuestos.

 

Sobre esto trataremos más detalladamente en nuestra Confessio, en la que mencionamos treinta y siete motivos, por los que damos a conocer ahora nuestra Fraternidad y ofrecemos tales misterios elevados voluntariamente, sin ninguna coacción ni recompensa; también prometemos más oro del que puede reunir el rey de España de las dos Indias. Pues Europa esta encinta y dará a luz a un niño fuerte, que necesitará un buen regalo de sus padrinos.

 

Tras la muerte de O., el Hermano C. no descansó, sino que llamó en cuanto pudo a los demás, y estamos casi seguros de que fué por entonces cuando se erigió su tumba.

 

Nosotros, los jóvenes, no sabíamos en absoluto hasta ese momento, cuando había muerto nuestro amado Padre R.C. y sólo sabíamos los nombres de los fundadores y de todos sus sucesores hasta nosotros. Pero todavía supimos recordar un secreto, que A., el sucesor de D. (que había vivido junto con muchos de nosotros como último de las otras líneas de sucesores) nos había contado confidencialmente a nosotros, que perteneciamos a la tercera línea de los sucesores, sobre los ciento veinte años.

 

Además debemos confesar, que tras la muerte de A., ninguno de nosotros sabía lo mas mínimo de R.C. ni de sus primeros hermanos, excepto lo que existía de él en nuestra biblioteca filosófica; de ello nosotros considerábamos los axiomas como lo más importante, los Rotae Mundi como lo más artístico y Proteus como lo más útil.

 

Tampoco sabemos con seguridad si los que pertenecieron a la segunda línea de los sucesores poseían la misma sabiduría que los de la primera y si tenían permiso de acceso a todo. Pero queremos recordar de nuevo al lector dispuesto, que todo lo que hemos llegado a saber sobre la tumba del Hermano C. y que ahora publicamos aquí, ha sido previsto, otorgado y permitido por Dios. Nosotros, que cumplimos sus mandatos con absoluta fidelidad, no dudaremos en dar a conocer de forma impresa, nuestros nombres y apellidos, nuestros encuentros y todo lo que se nos pidiera, si se regresa de nuevo a nosotros en humildad y conocimiento cristiano.

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

XVII

 

Los tres escalones

 

 

En la Fama Fraternitatis se habla de los tres escalones, las tres escaleras o los tres círculos que hay que diferenciar en la Orden de la Rosacruz. El investigador superficial de los antiguos libros de la Orden toma un camino erróneo al intentar comprender el sentido de estos tres escalones, pues factores, que en apariencia se contradicen entre sí, también le hacen pasar aquí de largo ante de la esencia de las cosas y le hacen leer como en un libro con siete sellos.

 

El alumno sabe, sin embargo, sabe que los antiguos libros de la Orden son escritos herméticos, que tienen que ser leídos de una forma determinada y que cuando consiga avanzar hasta estas llaves herméticas, él comprenderá el idioma y el contexto.

 

Las lúcidas indicaciones empiezan a vivir para él como una suntuosa primavera; él abre una fuente que es inagotable, tan desconcertantemente rica, tan impresionante, que reconoce por completo la exactitud de las palabras de Juan Valentin Andreae:  “Se manifestará, y no puede manifestarse otra cosa, que aquello que se encuentra registrado en la Fama Fraternitatis.”

 

El testamento espiritual de la Orden de la Rosacruz es un tan incomparable regalo porque los Hermanos Mayores se lo ofrecen gratis, un regalo de amor verdadero, tan grande, que casi no pueden sostenerlo. El contenido les proporciona todo lo que necesitan, y nosotros intentamos ayudarnos mutuamente en la lectura de este maravilloso lenguaje, para que en esta sabiduría podamos enderezar nuestra realidad de vida.

 

Así nos colocamos ahora, impulsados por el anhelo interior de comprender, ante las tres escaleras de la Rosacruz.

 

Ellas se elevan ante nosotros en una insondable altura. Queremos subirlas como en un arrobamiento.

 

 

El primer escalón se llama: Fama o Mercurio;

el segundo escalón se llama: Confessio o Júpiter;

el tercer escalón se llama: Bodas Alquímicas y de nuevo Mercurio.

 

 

La primera escalera o el primer círculo tiene cinco escalones o cinco segmentos de círculo;

la segunda escalera o el segundo círculo tiene tres escalones o segmentos de círculo;

la tercera escalera o el tercer círculo tiene otra vez cinco escalones o segmentos de círculo.

 

El primer círculo es de cristal puro;

el segundo círculo brilla como un carbúnculo o una turquesa;

el tercer círculo es de aguamarina.

 

 

¡Aquí tienen la llave hermética del significado de las tres escaleras, que se citan en la Fama Fraternitatis! Si este libro lo leyeran sólo alumnos avanzados, sería suficiente con esto, tal como el maestro habla en símbolos para la conciencia formativa.

 

Un símbolo es para el alumno lo que sería para otro un libro grueso. Pero en una publicación general, que tiene que dirigirse siempre a tres grupos de hombres, el tema a tratar tiene que ser expuesto siempre de tres formas, si pretende ser más o menos completo y cumplir con la exigencia de la Fraternidad.

 

Nosotros debemos escribir en el lenguaje de los misterios, hay que dar una interpretación esotérica y hay que hablar en el idioma de Acuario.

 

¿Por qué? ¿Por qué seguimos este método? ¿Es al menos deseable hacerlo?

 

 

Cuando se escribe en el lenguaje de los misterios se desatan fuerzas, se liberan fuerzas, que son necesarias para la obra a realizar, que son constructivas y fortificantes.

 

 

En la interpretación esotérica, esta fuerza es ofrecida a todos los alumnos, que, sin importar en que grado se encuentren, reconocen el gran valor de ello y quieren tomarla en una necesidad interior.

 

En el idioma de Acuario, la luz de los misterios es transmitida a la humanidad que camina en la oscuridad. En el idioma de Acuario lo más elevado, lo más poderoso, la exigencia absoluta, el Cristo de las escrituras, se da a conocer a todos, por lo que ningún hijo de hombre podrá decir: “Mira, yo no te he conocido.”

 

En el idioma de Acuario Cristo brilla como el lleno de amor, el que quiere ofrecer el bálsamo de la ayuda y de la consolación. El es también el portador de la espada, el que ofrece resistencia a la injusticia y a la falta de veracidad con su poder divino.

 

Acuario ofrece la mano a aquello que está perdido, para que lo más inferior, lo más degenerado y lo más pisoteado se pueda elevar hasta lo supremo. La Rosacruz se dirige así a un público lector completamente diferente, y así sucede, que en esta palabra dicha o escrita metódicamente, se descubre una gran variedad de idiomas como en las lenguas de Pentecostés: “Y cada uno los escuchaba hablar en su propio idioma.”

 

Por ello nos llaman demasiado ortodoxos, demasiado crísticamente ortodoxos, apartándose de nosotros.

En los ojos de muchos estamos ébrios, como Pedro en el día de Pentecostés.

 

Y se dice que somos demasiado intelectuales, demasiado científicos y se apartan de nosotros. En los ojos de muchos estamos ébrios, como Pedro en el día de Pentecostés.

 

Por eso también se nos llama negadores de Dios y se huye. En los ojos de muchos estamos ébrios, como Pedro en el día de Pentecostés.

 

¡Y también por eso el Rosacruz, tanto en los tiempos antiguos como en los modernos, a veces es colocado “entre los malhechores”, y se marchan! En sus ojos estamos peligrosamente ébrios, como Pedro en el día de Pentecostés.

 

Y por eso muchos intentan matar esta obra. Y por eso la obra es rodeada con una ola de calumnia.

 

Y por eso le eleva una muralla de furia impotente, porque actuamos con este método santo, con estas fuerzas invencibles, que desenmasacaran lo negro y perturban a todos y los despiertan del siniestro sueño del egoísmo.

 

¡Existen tres escalones, tres escaleras, tres círculos!

 

Tendrán que subir por todas, tendrán que entrar en todos.

 

 

El primer escalón con su quíntuple aspecto lo vamos a denominar sabiduría o humanidad.

 

¿Que es lo que eleva al hombre sobre los reinos de la naturaleza de la tierra, en que se diferencia de todos los demás seres vivientes en nuestro mundo?

 

¡Es su capacidad de pensamiento! El tesoro más maravilloso y embelesador que nos ha sido dado a todos.

 

Con la ayuda del pensamiento nos elevamos por encima del animal. Por el pensamiento nos volvemos seres razonables que pueden percibir las obras y los milagros de Dios. Con el pensamiento podemos comprender algo del inagotable amor que se nos manifiesta en el Espíritu de Cristo.

 

Con la ayuda del pensamiento abrimos el Mysterium Magnum, comprobamos lo que nos enseña nuestra intuición.

 

Con la ayuda del pensamiento comienza la historia de la cultura, construye el hombre, experimenta el hombre.

 

Con la ayuda del pensamiento apreciamos nuestro origen divino, vemos las leyes de la realización y nos apresuramos hacia arriba al pie de la segunda escalera.

 

Y con muchas dudas, el alumno coloca su pie en este segundo círculo que ofrece tres aspectos.

 

Se trata de la aplicación de leyes conocidas, del verdadero desarrollo de conocidos valores ocultos; se trata de hacer posible el nacimiento del Cristo interior. Aquí se trata de la superación de los opuestos, la superación de lo negativo por lo positivo; se trata de dar un golpe a la magia negra; se trata de un sacrificio completo en el camino del servicio, de una absoluta negación de sí mismo, de la construcción del cuerpo del alma, de la confirmación de la eternidad en el tiempo.

 

El hombre verdadero entrará en este segundo círculo con júbilo para ascender después a la tercera escalera.

 

Después de haber penetrado en la puerta cristalina de la sabiduría, el neófito ve el brillante carbúnculo y la centelleante turquesa, que simbolizan como dos gotas de sangre la renovación, la exigencia de Júpiter, el realismo crístico, el calvario hacia la colina Gólgota, donde corre la sangre del sacrificio como un rescate para muchos.

 

 

Entonces, si, entonces se encuentra allí, incrustada en la roca de la realización, la escalera de Jacob de aguamarina, la escalera de Mercurio, el camino de la realización. Después de que el ángel ha dislocado nuestra cadera, la cadera sagitario (¡presten atención a esto!) en nuestra lucha por el camino del servicio, subimos por la escalera que llega hasta el cielo y escuchamos la voz, como en un murmullo de muchas aguas: “Entra en las alegrías de tu Señor, buen y fiel servidor.”

 

 

El primer escalón, la Fama, es el discernimiento del camino del servicio.

 

El segundo escalón, la Confessio, es la confesión de fe; confesar la fe, este conocimiento, este saber, significa realizarlo.

 

Ahora saben a su vez lo que un alumno de la Rosacruz entiende por una confesión de fe. El sufre por ello, él se sacrifica por ello. El no habla, él actúa.

 

El tercer escalón es el de las Bodas Alquímicas, la unión con el únicamente sabio, con el únicamente bueno, con Cristo: la realización.

 

El primer escalón es el reconocimiento de la Fraternidad de la Rosacruz, de las enseñanzas de sabiduría de occidente.

 

El segundo escalón es el cumplimiento, la realización de sus normas hasta en los más pequeños detalles.

 

Y si han recorrido así este segundo camino, entonces pueden decir con el autor de la Fama, Juan Valentin Andreae: “Yo pertenezco a la tercera fila.” Entonces encontrarán la tumba de Cristián Rosacruz, en la que se encuentra la construcción de su verdadero ser en una radiante magnificencia, con todos los ornamentos, sosteniendo en las manos el Libro T.

 

Muchos han buscado la tumba de Cristián Rosacruz y han escrito gruesos tomos sobre esta maravillosa construcción, que se describe en la Fama, del verdadero Templo de la Rosacruz.

 

Investigadores nos han dicho: “Este templo se encuentra en Berlín.” Un amigo alemán nos aseguró hace algunos años, que tendría que encontrarse en el sur de Alemania.

 

Y durante la guerra no nos hubiese sorprendido, si hubiese venido un alemán sincronizado, contandonos, que el templo se encuentra en Berchtesgaden (pequeña ciudad en Alemania).

 

 

No les crean, no crean a ninguno de los que dañan de esta forma a la verdad. El templo de la Rosacruz y la tumba de la resurrección de Cristián Rosacruz son omnipresentes, se encuentran dentro de nosotros mismos.

 

El templo funerario  se construye en la medida que realizamos los dos primeros pasos. Abrirán la tumba cuando la obra esté acabada.

 

En la Fama el primer escalón se llama también axiomas, el segundo rotae mundi y el tercero Proteo.

 

Los axiomas son las innegables tesis fundamentales de la vida universal que tienen que ser comprendidas; la rotae mundi es la rueda de la humanidad, que tiene que moverse en concordancia con ello en la dirección correcta; y Proteo, el dios del mar, Neptuno, nos conduce de la humanidad a la sobrehumanidad, de la sobrehumanidad a la perfección divina según la exigencia de Cristo: “Sed perfectos, como vuestro Padre en el cielo es perfecto.”

 

 

Y de todas estas indicaciones se eleva ahora el trabajo de la Rosacruz.

 

La humanidad ya coloca su pie desde tiempos inimaginablemente largos en el camino de la humanización y ella recibió además el pensar, la capacidad de pensamiento como un signo luminoso, como una luz en el camino de la autoconversión.

 

Así comienza la lucha de los titanes en el primer escalón:

 

Despertar de la imperfección a la perfección, lograr salir del conjunto de actos erróneos y llegar a la renovación de la vida.

 

¿Quien va a realizar este acto heroico, quien alcanzará esta superhumanidad? Es un tema para imágenes de sueños, un tema para componer canciones llenas de anhelo.

 

Pero la realidad nos hace ver todo lo contrario. Cuando los hombres se liberaron en el remoto pasado de las autoridades, cuando se escaparon de la vinculación para seguir a la luz de Mercurio, apareció en lugar de la vinculación cósmica (el estado del paraíso) las ascuas del infierno de la autovinculación. Así como el niño se escapa de la mirada vigilante de la madre, precipitandose hacia el peligro, así el antiguo hombre-niño saltó de la antigua ley y se colocó bajo la nueva.

 

Y al llegar al país desconocido, los peligros se precipitan sobre él: las fuerzas negras y los profetas de la mentira, todas las conocidas ataduras del hombre que busca la liberación.

 

¿Cómo puede superar la humanidad esta crisis?

 

¿Cómo saldrá la humanidad de toda esta miseria?

 

Sólo existe un único camino. ¡Penetrar en el segundo escalón!

 

¿Que significa esto?

 

Comprendanlo bien: se trata de conversión, de autoliberación, para alcanzar nuestro destino como humanidad, para llegar a la piedra aguamarina.

 

Siempre se les ha dicho: “Conversión”.

 

Nosotros decimos, que, aunque este término en principio es correcto, en la práctica de los hombres se ha vuelto incorrecto y anticristiano.

 

Nosotros decimos: perderse a sí mismo en el servicio por todos, entregar su “yo” al servicio de la humanidad.

 

Los hombres andan todos por ahí con su “yoecito” encima de un altar y exigen adoración, ayuda, consuelo, consuelo celestial, la mano extendida de Dios, ayuda, una ayuda cosmológica y astrológica para el rey “yo”.

 

Los hombres que no hablan sobre sí mismos, que no piden nada para sí mismos, son extremadamente raros.

 

Nosotros no decimos ni enseñamos: abandonar la conciencia-yo, como lo hace el oriental, que puede estar sentado en medio del mayor desorden soñando en el vacío.

 

El cristianismo enseña: ¡abandonarse a sí mismo en el servicio para todos!

 

“Quien pierda su vida por mí, la conservará.”

 

Este es el gran secreto de los misterios de occidente, el gran misterio del cristianismo, el secreto del segundo escalón.

Si desean un cuerpo puro, entonces no es suficiente la pureza en la alimentación y en el aseo, y tampoco la pureza de los pensamientos es suficiente. Todo esto ha sido enseñado por las antiguas religiones. El cristianismo avanza un paso más. El occidente enseña: ustedes sólo podrán estar puros cuando su entorno sea puro, cuando su país sea puro, cuando su mundo sea puro.

 

Comprendan la vinculación de lo individual con lo colectivo, de un hombre con todos los hombres.

 

Cada avance, cada comprensión de lo celestial es imposible y un criminal engaño si no tenemos esto en cuenta.

 

Cada progreso es imposible sin una renovación mundial, sin una liberación mundial por medio de hombres para hombres.

 

Este es el segundo escalón, el amor que se sacrifica a si mismo y que renueva la sangre, por medio del cual salvamos al mundo y a la humanidad siguiendo el ejemplo de Cristo, quien dijo: “Seguidme.”

 

Y así nos vamos acercando al tercer escalón, a la revelación, al cumplimiento:

 

¡Un nuevo cielo y una nueva tierra!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Este es el verdadero informe original sobre el descubrimiento del muy iluminado hombre de Dios, Hermano C.R.C.:

 

Después de la muerte de A. en Gallia Narbonensis (el Narbone gálico) le sucedió en su lugar nuestro querido Hermano N.N. Este nos contó confidencialmente, después de unirse a nosotros y haber prestado el solemne juramento de fidelidad y discreción, que A. le había asegurado, que esta fraternidad pronto ya no estaría tan oculta, sino que sería una ayuda, una necesidad y una gloria para la patria común del pueblo de Europa y por lo que en su estado no debería avergonzarse en absoluto.

 

Al siguiente año, cuando ya había finalizado su alumnado y en una oportunidad que se le ofreció, quiso  salir de viaje con un considerable viático, o bolsa de Fortuna, decidió como buen arquitecto, cambiar algo en este edificio y decorarlo más apropiadamente.

 

Durante estos trabajos de renovación encontró la placa conmemorativa; estaba fundida en bronce y contenía los nombres de todos los que pertenecían a la Fraternidad así como otras cosas.

 

El quiso llevar esta placa conmemorativa a otro lugar más apropiado, pues los Mayores ocultaban cuando y donde había muerto el Hermano C. y el país en el que posiblemente estaba enterrado, por lo que también era desconocido para nosotros. En esta placa conmemorativa sobresalía bastante un clavo grande. Al extraerlo con gran fuerza y al arrancar así un trozo bastante grande del delgado muro o de la cubierta que cubría el muro, inesperadamente quedó liberada la puerta. Con alegría y anhelo rompimos el resto del muro y limpiamos la puerta, en la que arriba del todo había una inscripción con letras grandes:

 

DESPUES DE CIENTO VEINTE AÑOS ME ABRIRE

 

y debajo se encontraba la antigua fecha.

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

XVIII

 

El clavo misterioso

 

 

La Fama habla detalladamente del romántico descubrimiento del templo funerario de Cristián Rosacruz, sobre lo que se encontró dentro de este templo funerario y también sobre otras particularidades que guardan una estrecha relación con todo esto. El tema es demasiado extenso para poder tratar todo en un capítulo y por eso queremos dirigir ahora su atención a la historia preliminar que inicia este descubrimiento.

 

Aquí el informe:

Uno de los hermanos, que es llamado Hermano A., el sucesor designado, muere en Gallia Narbonensis. Antes de morir, elige un sucesor que aparece anónimo como N.N.

 

Este hermano presta el juramento de fidelidad y discreción y entonces cuenta a sus hermanos, que el Hermano A. le había dicho antes de su muerte, que la Fraternidad no actuaría por mucho tiempo a escondidas, sino que sería para la patria común del pueblo de Europa una ayuda, una necesidad y una gloria, y que en su estado, él no tendría que avergonzarse en lo más mínimo.

 

El nuevo hermano realiza su tiempo de alumnado y después proyecta salir de viaje, porque no le faltan los medios para ello. Pero como era arquitecto, antes de realizar su propósito decide cambiar algo en las habitaciones que él habitaba en la casa de la Fraternidad.

 

En esto encontró una placa conmemorativa de bronce, en la que estaban grabados los nombres de todos los hermanos. El quiso quitar esta placa, que se encontraba en la pared, para llevarla a otro lugar.

 

Para ello tiró de un clavo grande con el que estaba sujeta la placa a la pared. Debido a la fuerza con la que tiró, arrancó con la placa un trozo de la pared, y ante su gran sorpresa apareció una puerta detrás de la pared. El llamó a sus hermanos que estaban en el edificio y llenos de alegría por el descubrimiento derribaron juntos toda la pared, dejando la puerta al descubierto. En esta puerta se encontraba la inscripción: DESPUÉS DE CIENTO VEINTE AÑOS ME ABRIRÉ.

 

 

En apariencia, esta historia es sencilla y no necesita una explicación más detallada. Cuantas veces se encuentran una sere de cosas interesantes de tiempos pasados al cambiar algo en edificios antiguos. ¿No son los museos de antigüedades, que se van llenando poco a poco, pruebas convincentes de ello? Tal como sucede ahora, también debió ocurrir en el pasado, y es natural, que hermanos de la Rosacruz de generaciones posteriores, encontrasen en las antiguas viviendas cosas y objetos que antes desconocían.

 

Por lo tanto vamos a dejar esta historia preambular, clasificandola como algo que no viene al caso, junto con las peculiaridades históricas que poseemos de las actividades de la Orden, y vamos a continuar con la parte más importante que le sigue.

 

Como mucho podriamos detenernos por un momento, si así lo deseamos, en los aspectos románticos del caso, dirigiendo la atención hacia el clavo misterioso, del que tanto dependió;

hacia el fisgonear en las antiguas bóvedas y el inesperado hallazgo de esta antigua placa conmemorativa, de este recuerdo del pasado y de la devoción, con la que los hermanos la querían llevar a un lugar más apropiado. Posiblemente existiría un dibujante o pintor que supiese representar esto con un poco de fantasía y de una forma sugestiva, lo que resultaría muy satisfactorio para un investigador superficial.

 

Pero dejennos descubrir ahora lo que estaba escondido detrás de esta puerta que encontraron.

 

 

¡No, no lo vamos a hacer! – Porque esta historia preambular tiene un significado tan extraordinario, que sin una correcta comprensión seguramente comprenderiamos el resto de una forma errónea e irreal. Tenemos que conocer completamente todo el entorno antes de que podamos penetrar en la esencia del asunto. Tenemos que explorar completamente el camino y limpiarlo de todo aquello, por lo que podríamos tropezar más adelante.

 

Queremos preguntarles: ¿Qué se sabe realmente de Cristián Rosacruz? ¿Es él un personaje conocido en la historia?

 

El primero que dice algo concreto sobre él y de él es Juan Valentin Andreae, quien comunica en la Fama, que jamás le vió personalmente.

 

La forma en la que se habla sobre la elevada Cabeza de la Fraternidad en los auténticos libros antiguos de los Rosacruces, demuestra muy claramente, que allí se utilizaba el nombre del hombre Cristián Rosacruz en forma simbólica, y esto lo hacían como alusión de la Escuela de los Misterios de occidente; o sea como nombre simbólico, con el que se indicaba la esencia de la filosofía crística.

 

Pero la figura de Cristián Rosacruz no se vuelve por eso menos real para nosotros. Reconocemos completamente a la poderosa entidad que apareció hace muchos siglos bajo este nombre de la Fraternidad Universal de Cristo (ver El Apocalipsis de los tiempos modernos – 1964 de Catharose de Petri y J. van Rijckenborgh).

 

Como tal, él es para nosotros, sin embargo, al mismo tiempo, como autorealizador de la enseñanza de la liberación de Cristo, manifestada de nuevo por él, el prototipo de nuestro verdadero ser más profundo, el hombre alma-espíritu, el verdadero hombre de Acuario.

 

Como tal, Cristián Rosacruz es el espíritu aun no nacido en nosotros, el espíritu que tiene que desarrollarse completamente, según la finalidad de cada desarrollo; el espíritu, que debe despertar como una entidad autocreadora según las palabras de Cristo: “Sed perfectos, como vuestro Padre en el cielo es perfecto.”

Por lo tanto, si, ante la pregunta: qué sabemos realmente de Cristián Rosacruz como personaje histórico, tenemos que conformarnos con lo anteriormente expuesto, resulta evidente, que si explicamos la imagen esotérica de Cristián Rosacruz, daremos otra respuesta.

 

 

Existe un misterioso propósito detrás de nuestra existencia, una gigantesca meta, tan maravillosa, tan gloriosa, tan poderosa, que con el actual estado de desarrollo de nuestro pensar no lo podemos abarcar.

 

A esta meta no la llamamos cielo como los cristianos ortodoxos. No ha existido jamás un teólogo ortodoxo, al que no se le hubiese podido comparar con el más grande especulador de bolsa. El teólogo especula con un cielo, del que jamás ha obtenido conocimiento de primera mano. No existe ningún cielo en sentido teológico. Su cielo se encuentra aquí, y por ahora hemos conseguido convertirlo en un infierno.

 

Como aquí hemos formado las cosas tan desconsoladoramente, nuestros teólogos especulan hacia un mundo celestial, donde no se nos pueda devorar, a donde podamos huir de nuestro infierno autocreado.

 

Todavía no hemos tomado conciencia de la situación, no somos lo suficientemente conscientes; no somos conscientes de la misteriosa y grandiosa meta de nuestra existencia. Si fuésemos conscientes, si fuésemos lo suficientemente conscientes, acabaríamos con la teología humana que se adapta a nuestras circunstancias sociales.

 

Marx tiene toda la razón al decir: “La conciencia de los hombres se crea por sus circunstancias sociales. La forma de producción de la vida material decide, por lo general, sobre la vida social, política y espiritual (tal como lo entiende el hombre dialéctico moderno).”

 

En muchos círculos esta expresión marxista causó irritación, sin embargo es completamente crística, es científicamente correcta. La bondad y la verdad, discernimiento y comprensión, sólo pueden surgir de la verdadera justicia. En lo material, en la lucha en la materia, el espíritu tiene que liberarse de sus limitaciones, tenemos que liberar a Cristián Rosacruz de su tumba.

 

Bien, si por un momento nos liberamos de todo prejuicio, vemos ante nosotros una meta radiante: nosotros llamamos esta meta Cristián Rosacruz.

 

¿Qué sabemos de él?

 

¡Todo! Como estudiantes esotéricos sabemos todo lo que de alguna manera se puede asimilar.

 

El nos llama para que vivamos acercandonos a él, para que luchemos acercandonos a él, para que construyamos nuestro edificio, para hacernos dignos de él.

 

El nos ofrece los medios para ello, los Señores de la Sabiduría nos los proporcionan:

 

En primer lugar tenemos nuestros axiomas, como ya hemos expuesto, nuestras tesis fundamentales innegables y demostrables con conocimiento de primera mano; un axioma es una roca del saber, una roca, que se mantiene firme a través de las eternidades. Tenemos nuestra filosofía esotérica, que se desarrolla del cristianismo positivo, del libro santo, la Biblia. También tenemos nuestras enseñanzas cosmológicas, el conocimiento sobre el camino, sobre el hombre verdadero y sobre todo lo que se agrupa alrededor de ello.

 

Además disponemos, tal como lo expresa la Fama, de la Rotae Mundi, esto significa, nuestras ciencias de los astros, nuestra sagrada ciencia astrosófica, que no tiene nada, pero absolutamente nada que ver con el elucubrar astrológico, ni con las chapuzas del supuesto esotérico. Analizaremos este punto más detenidamente, pues antes de entrar los hermanos en la cripta de Cristián Rosacruz, consultan primero en su Rota, esto significa, que primero analizan sus propias circunstancias astrosóficas. Es necesario que se sepa cómo un hermano de la Rosacruz utiliza la astrología y cómo no la utiliza.

 

Como tercer obsequio en el camino la Fama nombra a Proteo, que ya hemos comentado con ustedes, o sea el principio neptuniano, que señala hacia las cualidades autocreadoras del espíritu humano, hacia el camino neptuniano de la autoiniciación.

 

La Fama denomina los axiomas como lo más importante; de cualquier modo la filosofía es la base de toda ciencia, de todo arte y de toda religión. Si tienen una insuficiente habilidad filosófica, el verdadero arte, la verdadera ciencia y religión seguirán siendo para ustedes valores ocultos. La Fama llama a la Rotae Mundi, la ciencia de los astros, la que tiene mayor arte, pues esta ciencia es de origen divino; es el Arte Real, con cuya ayuda orientamos nuestros axiomas, con la que aplicamos los valores obtenidos por nosotros en el momento psicológico correcto; es el secreto de toda habilidad organizativa. Para aprender este Arte Real se necesita otra cosa muy diferente que el parloteo de nuestro tiempo sobre los horóscopos y los aspectos.

 

¿Cómo se ha de aprender este arte, que es el punto crucial de cada realización esotérica? Pueden aprenderlo buscando el tercer elemento de la Fama. La Fama llama al tercer elemento, a Proteo, el más curativo.

 

¿De qué les sirven los axiomas y el Arte Real si no recorren el camino con todo lo que está con y en ustedes en un servicio de autonegación por los demás? ¿Si no elevan en su vida el acto verdadero, adquiriendo de esta manera su verdadera y eterna salvación?

 

Todos los que siguen a Proteo, el dios del mar, al servidor de Neptuno, profundizan cada vez más profundamente en los axiomas y en los Rotae Mundi, en el Arte Real.

 

 

Y aquí tenemos el auténtico informe original del descubrimiento del muy iluminado hombre de Dios, el Hermano Cristián Rosacruz:

 

Había un alumno que estaba lo suficientemente introducido en los misterios como para comprender lo que se esperaba de él. Como disponía de la suficiente calidad de alma, que había conquistado a través del servicio de amor, decidió seguir al camino que le había indicado Proteo, el servidor de Neptuno. El abandona su casa para adquirir la verdadera salvación; el sale de viaje al servicio de la bondad, la verdad y la justicia.

 

Y enseguida aparecen las pruebas, las duras pruebas. El tiene  que aprender a perderse a sí mismo, a entregarse completamente a sí mismo sobre el altar del servicio. El debe transformar así su ser inferior totalmente, purificandose en la fuerza de Cristo, su Señor. El debe aprender que esta purificación en Cristo no es una autoridad dogmática, a la que se sigue con un devoto semblante, sino un heroico soportar, un horrendo riesgo, un enorme dolor, un morir de lo inferior, un morir según la naturaleza. El debe aprender, que este perecimiento sólo lo es en apariencia, una muerte aparente, como dice Cristo sobre Lázaro: “Esta enfermedad no conduce a la muerte, sino a la vida”, para que Dios, el Dios interior, el verdadero ser, Neptuno, Cristián Rosacruz, sea glorificado por ella, sea despertado a la vida.

 

Lo mismo vemos suceder también en nuestra narración.

 

El alumno – vamos a llamarlo Hermano A. – de oficio sucesor, esto es, heredero de la salvación, de la verdadera salvación en Jesucristo, muere, él se hunde por completo, el perece en Gallia Narbonensis, esto significa, en el país de las duras pruebas.

 

Y de él, de esta tumba de lo inferior, se eleva su sucesor, un hombre nuevo. Tal como Lázaro, significa: “Hombre sin ayuda”, así podríamos llamar a este hombre, “el hombre sin nombre”. Este hombre ya no quiere ser más un “yo”, aunque nadie tiene una personalidad más fuerte que él. El es, él sólo quiere ser un servidor, un servidor de la humanidad.

 

Este Hermano N.N., el impersonal, el renacido según el espíritu, ha obedecido a la advertencia de Cristo: “Quien no quiera dar su vida, su comprensión, por mí, no puede ser mi discípulo.”

 

Este es el sistema del progreso en el camino, que ayudará al mundo entero en su miseria y les elevará a la vida.

 

Así el hermano renacido llega a la Orden y después de haber pasado su alumnado decide salir de viaje.

 

Cuando hemos renacido así, resucitado de lo inferior, liberados del egoísmo por nuestra muerte en Gallia Narbonensis, es cuando estamos realmente en condiciones para salir de viaje, llevar en Evangelio y curar a los enfermos; entonces también hemos avanzado hasta un nuevo oficio; entonces somos llamados arquitecto, esto significa constructor, francmasón.

 

Y todos, los que posiblemente se llaman francmasones, deben saber lo siguiente: el verdadero francmasón es aquél que ha muerto según su ser inferior en Gallia Narbonensis.

 

Sólo aquellos que sacrifican voluntariamente su yo según la exigencia del Evangelio, pueden ser de utilidad para los hombres.

 

Ahora también podemos comprender, que sólo el alumno, que ha avanzado hasta aquí puede seguir caminando.

Sin haberse sometido a este proceso según leyes naturales, la iniciación es una locura criminal. Tenemos miles de estos iniciados en nuestro mundo; ellos aparecen como profetas y seres muy avanzados, pero su realidad de vida es contraria a la exigencia de la construcción.

 

Todos estos iniciados especulan mucho con la mistica y el dogmatismo y parlotean sobre el amor, Dios y Cristo.

 

Quizas comprendan ahora nuestra santa indignación, nuestras ardientes protestas y que desenmascaremos con toda vehemencia a estos traidores de la bondad, la verdad y la justicia.

 

Alguien, que quiera ayudar al mundo, tiene que ser arquitecto, tiene que ser un constructor libre, tiene que volverse un francmasón según el método descrito en la Fama. El tiene que morir, sucumbir en Gallia Narbonensis según la exigencia del cristianismo evangélico.

 

 

El sendero de la iniciación se encuentra ahora abierto para el héroe simbólico de nuestro relato. Como autofrancmasón, como autorrealizador, él se encuentra muy ocupado con la modificación en su propio edificio, para acondicionarlo cada vez mejor para el servicio que tiene que realizar.

 

Estando ocupado con esta tarea de renovación interior, él encuentra la placa conmemorativa, que estaba fundida en bronce y que contenía todos los nombres de los hermanos, mencionando también algunas otras cosas.

 

Bronce es una aleación de los metales cobre y estaño. Bronce es también en sentido esotérico el metal espiritual, la posesión espiritual, que se desarrolla de los valores de Venus y Júpiter, del alma sensorial y consciente, de la transformación de nuestra forma de amar por medio del servicio de amor para la humanidad en autonegación, a través del realismo crístico.

 

Esta transformación, esta aleación, purifica nuestro poder del pensamiento y compone la placa conmemorativa, una placa conmemorativa que es capaz de asimilar cada vez mejor los axiomas y el Arte Real.

 

Si nosotros como nuestro héroe estamos ocupados con la construcción impersonal de uno mismo, descubrimos de repente la placa conmemorativa de bronce; nuestro poder del pensamiento se encuentra al instante capacitado para ver y asimilar las omnipresentes abstracciones divinas y nuestro ser es colmado con un conocimiento que sobrepasa toda humana comprensión.

 

Este santo conocimiento que colma al alumno con una inexpresable alegría, este regalo divino, lo toma para llevarlo a un lugar más apropiado. El quiere llevar esta sabiduría a su corazón, con lágrimas de agradecimiento la quiere colocar en su corazón como un altar, en oración por el incomprensible amor de Dios, que se comunica a él y que quiere grabar su secreto en la placa conmemorativa de bronce.

 

Y entonces, entonces acontece lo maravilloso.

 

Cuando el renacido festeja en Gallia Narbonensis su unión con el pensamiento abstracto, que se le manifiesta y que él toma para una renovación del corazón, entonces este extraño punto – que aquí se denomina clavo – es vitalizado y arrancado.

 

En el esoterismo este punto es denominado también el sexto clavo o la sexta cuerda, con cuya ayuda Cristián Rosacruz es elevado de la fosa en las Bodas Alquímicas. Los otros cinco puntos se pueden identificar con los cinco puntos del pentagrama, con los cinco puntos de nuestro cuerpo del alma.

 

Así se abre la puerta del templo funerario de Cristián Rosacruz, del templo funerario del Cristo interior; las paredes son derrumbadas con gritos de júbilo y se cumple el “llamad y se os abrirá”.

 

Y en la puerta se encuentra inscrito con letras grandes:

 

DESPUÉES DE CIENTO VEINTE AÑOS ME ABRIRÉ.

 

Ciento veinte es el número de Proteo, del servidor de Neptuno, el número de la verdadera salvación, que es liberada si seguimos las huellas de Cristo.

 

Entremos pues ahora en el templo funerario de nuestro Padre, el Hermano Cristián Rosacruz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dimos gracias a Dios por este hallazgo. En esta noche dejamos todo tal como estaba porque queríamos consultar primero nuestra rota.

 

De nuevo, ya por tercera vez, dirigimos su atención a la Confessio, porque lo que aquí manifestamos, sucede para los que son dignos de ello; pero a los indignos, si Dios quiere, no les servirá de nada. Pues igual que se abrió nuestra puerta de forma maravillosa después de tantos años, también se abrirá para Europa una puerta, en cuanto desaparezcan los muros. Esta puerta ya empieza a manifestarse  y muchos la esperan con gran nostalgia.

 

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

XIX

 

El secreto de la rota

 

 

 

Ya hemos comenzado con la apertura del misterioso templo funerario de Cristián Rosacruz. Y ahora continuamos con el análisis de esta maravillosa narración, que pertenece, como quedará demostrado, a los más incomparables regalos que nos han ofrecido los Hermanos Mayores de la Rosacruz.

 

Podrá comprender, que en la Fama los comunicados en relación con esto se pueden indicar con el término “revelación”. Una revelación, que, si la comprende correctamente, puede ser de una inmensa importancia para su desarrollo personal y para el despliegue de su trabajo.

 

Si algunos pensaran que la apertura de esta revelación podría traer consigo peligros, queremos remitirles a la  observación que hace al respecto el autor de la Fama:

 

“Nosotros declaramos, que aquello que aquí manifestamos sucede para ayudar a todos los que son dignos de ello; pero a los indignos, si Dios quiere, no les servirá de nada. Pues igual que fue abierta nuestra puerta de forma maravillosa después de tantos años, también se abrirá para Europa una puerta, en cuanto desaparezcan los muros. Esta puerta ya empieza a manifestarse  y muchos la esperan con gran nostalgia.”

 

 

Y nosotros añadimos a esto: el velamiento del informe de la Fama, que es eliminado por nosotros hasta un grado determinado (porque la puerta de los misterios, gracias a la unánime voluntad y actividad de los pioneros de occidente, se ha vuelto visible y pronto podrá ser abierta), seguirá siendo siempre el motivo, por el cual los ilícitos, los indignos no puedan sobrepasar el umbral de la elevada realización.

 

Por eso escribimos exclusivamente para aquellos que tienen oídos para oir y ojos para ver y que pueden comprender el propósito del Evangelio esotérico.

 

El resto de nuestros lectores opinará que nuestras exposiciones o bien son ridículas o totalmente incomprensibles, aunque también puede haber otros, que, sin entender en absoluto el idioma de los misterios, sean asidos por un interés tan intenso, que ya no les soltará. A estos últimos les remitimos al resto de nuestra literatura y a nuestros cursos, que son accesibles para todos.

 

Cuando el alumno en la Escuela de los Misterios ha alcanzado la meta principal, la misión más importante y difícil del Evangelio esotérico, es decir sacrificar su yo, su personalidad, su naturaleza autoafirmativa al servicio de aquello, que está más cerca que las manos y los pies, cuando ha muerto en Gallia Narbonensis, en el país de las duras pruebas, según su ser inferior, entonces él se vuelve de oficio arquitecto, constructor, francmasón.

 

En este instante él ha pagado en su desarrollo una parte considerable de la culpa del pasado y ahora se prepara para la construcción.

 

Para que esta construcción se pueda realizar con el mayor éxito posible, se dispone primero a efectuar algunos cambios en el edificio que habita.

 

El alumno se ha vuelto un discípulo de la Escuela de los Misterios.

 

El discípulo tiene que efectuar algunos cambios en los cuerpos que habita; pues él debe dinamizar los valores del alma desarrollados, el cuerpo del alma, y dotarlo de conciencia.

 

Aquí tenemos ocasión de mostrar la decisiva diferencia entre el místico y el gnóstico. Los dos construyen un cuerpo del alma, los dos extraen de su comportamiento de vida la esencia que impulsa al desarrollo de los éteres superiores. Cuando este cuerpo del alma ha adquirido un valor integral, entonces los dos poseen una gran capacidad intuitiva, entonces existe una conexión completa con el mundo del Espíritu de Vida, con el campo de  fuerza de Cristo. Continuamente fluyen grandes fuerzas, que capacitan a la persona en cuestión para adquirir una madurez de vida, a tener una amplia visión de todas las cosas de la vida, a una unión diaria con valores santos, que están muy por encima de la mente del hombre corriente.

 

Pero donde el místico se conforma con este estado de suprahumanidad, ahí el gnóstico sigue adelante.

 

La causa de esto todavía no se puede indicar con seguridad, al menos por el momento. Existe la suposición, que el gnóstico dispone de más amor humano que el místico.

 

Sin embargo, se puede asegurar, que el amor humano del gnóstico es más dinámico que el del místico. Donde el místico al final se conforma, produciendo fuerza de amor, entregándola a favor de las fuerzas directrices, ahí el gnóstico quiere servir con las fuerzas directrices, ahí él quiere reforzar el orden mágico del servicio, ahí quiere preparar las llamas de su amor conscientemente, para que sus fuerzas puedan ser empleadas lo más útilmente posible. Hay algo en su ser que le impulsa a ello, y para poderlo hacer, él debe, él quiere penetrar hasta el misterio de su existencia, de nuestra existencia y él busca la Gnosis de las cosas detrás del velo. Y por eso debe percibir conscientemente en los campos invisibles, para poder así descubrir el origen de las cosas y poder trabajar como ciudadano de dos mundos al servicio de Dios para el mundo y la humanidad.

 

La diferencia de valores entre el místico y el gnóstico en relación con la gran obra de la humanidad resulta, por lo tanto, evidente.

 

Ahí, donde el místico une sus manos en oración, rezando por la paz, ahí, donde el místico, por su capacidad intuitiva, muestra muy correctamente los errores en la convivencia enferma, llamando a los hombres a la reflexión, ahí el gnóstico se pone a trabajar; ahí, él emplea sus fuerzas dinámicamente para derrotar definitivamente al enemigo, ahí pone su pie en el campo de batalla para la actividad inmediata; y esto lo hace desde todos los campos del espíritu y de la vida, según el orden del Evangelio.

 

Pues bien, para poder adquirir este conocimiento de primera mano, para que esta conciencia pueda participar en los campos elevados (y ahora conocen el objetivo de  ello), es necesario liberar el cuerpo del alma, que tiene que ser desarrollado por nosotros mismos, de la limitación material, pues el cuerpo del alma es la base de nuestra conciencia en el mundo del espíritu, y la calidad de este cuerpo del alma, de este portador etérico, determina la clase de nuestras experiencias sobrenaturales.

 

Existen diversos métodos negativos y de magia negra para volverse más o menos consciente en los campos del más allá sin que esté presente el cuerpo del alma; pero si alcanzamos tal estado de posibilidades indeseables, entonces nuestras experiencias están en completa concordancia con ello, como es conocido por muchos de entre nosotros.

 

Durante el discipulado, en el que el alumno comienza su oficio como arquitecto, él aprende a surtir este cuerpo del alma con líneas de fuerza. El cuerpo del alma está hundido en algunos puntos del organismo material, y uno de estos puntos, como saben, es denominado en el idioma de la Fama el “clavo”.

 

En nuestra historia, el clavo se encuentra en una placa de bronce, el símbolo de un centro de las fuerzas del alma; y este centro de fuerzas se puede percibir en el alumno por clarividencia en uno de los puntos, donde el cuerpo del alma se encuentra unido con el resto del organismo.

 

Cuando después de un esfuerzo propio en el momento psicológico como consecuencia de la autoofrenda y del nuevo comportamiento de vida según el sermón de la montaña, se puede sacar el clavo, el cuerpo del alma se desprende también de los demás puntos y comienza la liberación espiritual. Ésta es descrita por los esotéricos clásicos de diversas maneras y también se nos representa muy detalladamente en las narraciones iniciaticas evangélicas. Evocamos en su memoria la historia de la resurrección de Lázaro, del hombre “sin ayuda”, que se eleva como alumno de la Escuela de los Misterios por la fuerza del Cristo interior de la tumba del nacimiento. Al contemplar esta narración, observará inmediatamente la similitud con la historia del templo funerario Cristián Rosacruz, el templo funerario de nuestro elevado ser, el templo funerario del Cristo interior, que es liberado por el arquitecto que efectuó los cambios necesarios en su edificio para poder cumplir su vocación como alumno.

 

Así se arranca entonces el clavo y el alumno encuentra la puerta que conduce al templo funerario. Pero antes de entrar en el templo funerario, la Fama dice:

 

 

“En esa noche dejamos todo como estaba, porque queríamos consultar primero nuestra Rota.”

 

 

Antes que el discípulo pueda dar el paso decisivo, tiene que estar completamente al corriente sobre su estado astrosófico en este sublime momento y tiene que comportarse en concordancia con ello.

 

No se le ocurra pensar, que el consultar la Rota pudiese tener alguna relación con el común elucubrar astrológico del chapucero en las cosas ocultas. Es un elevado y santo trabajo, con el que el discípulo está ocupado la noche anterior a su despertar espiritual. Es un experimento mágico, tan inmenso, tan soberano, que no pueden imaginar siquiera algo parecido. Es un ejercicio neptuniano mágico-astrosófico de la Rota, al que sólo se puede uno acercar con conocimiento de primera mano.

 

Queremos intentar explicar este acto santo.

 

Después posiblemente se apartará de las astro-banalidades, del juego con esta ciencia divina, con este Arte Real.

 

Usted conoce la célebre frase de la Biblia:

 

“Dios es Luz” – “El universo anuncia la gloria de Dios” – “El firmamento es obra de sus manos” – y nosotros sabemos, que estas expresiones no son creaciones poéticas, sino que son absolutamente correctas.

 

El universo anuncia un orden supercósmico, una relación sobrehumana; los sistemas planetarios y estelares están vinculados los unos con los otros de tal forma, que sería muy primitivo, no ver en ello un conjunto de intenciones y leyes elevadas, sobre las que tenemos que estar informados para aprender las exigencias del arquitecto divino. Por medio de la astrosofía recibimos la llave del lenguaje de Dios, que está escrito en el firmamento.

 

La cosmología nos da a entender, que no existe nada que sea materia muerta. Todo el universo es un solo mar de fuerza viviente, donde se expresan todas las chispas divinas en una innumerable variedad de niveles.

 

Todas estas fuerzas dependen las unas de las otras, ellas presentan mutuos efectos contrarios, ellas se impulsan mutuamente a la realización.

 

Y así resulta lógico y científicamente demostrable, que todas estas fuerzas cósmicas también influyen en la ola de vida humana y actúan en este sentido conjuntamente con el plan de Dios.

 

Usted sabe, que la ciencia astrológica está basada sobre estos hechos, y ahora existen dos formas de ejercer esta ciencia para aprender el lenguaje de Dios en nuestra vida.

 

Queremos referirnos a estos dos métodos como el material y el espiritual. Del método material, el cual es un método parcial, que aporta al alumno sólo una satisfacción temporal, ya conoce algo. El método espiritual se describe en la Fama como el consultar la Rota, un método del que queremos contarle a usted algo ahora.

 

El alumno que ha elegido el oficio de arquitecto y ha penetrado así en el discipulado espiritual, sabe que tiene una especial polaridad con determinadas fuerzas que también se expresan en nuestro zodíaco. Y él conoce un ejercicio espiritual con cuya ayuda se puede poner en la misma vibración que estas fuerzas. Este acto santo, que ustedes deberían comparar con un acto de oración, pero que de hecho es mucho más que esto, capacita al alumno para percibir las diferentes relaciones y tensiones, las corrientes positivas y negativas, en la medida que guarden relación con su propia vida, según su tipo y su esencia.

Esta astrología espiritual es mucho más sublime que la común astrociencia esotérica. Poder ejercer esta auténtica ciencia espiritual es la meta del verdadero alumno de la Rosacruz.

 

Cuando él lo quiere, (y sólo lo quiere, si está justificado por su santo trabajo al servicio de la humanidad) la Rota gira, la rueda del nacimiento y de la muerte, la rueda de las cosas, ante su cuádruple capacidad de percepción, para poder adaptarse en este sentido totalmente a las necesidades de la vida cósmica, que él tiene que aprender a vivir.

 

Este es el secreto de la Rota, que el alumno investiga cuando el tiempo ha madurado para ello y él esta dispuesto a seguir por el camino de la realización superior.

 

 

¿Por qué escribimos sobre estas cosas? Lo hacemos para que usted sepa, que el espíritu de la Rosacruz es otro, que el espíritu que les ha hablado a ustedes en otros lugares. Escribimos así para que comprenda, que posee el privilegio de poder adquirir en el templo de la Rosacruz la sabiduría que es para todos.

 

Sabemos que toda la humanidad, sin excepción, tendrá que seguir el camino de la verdad, el camino que ha indicado la Fama Fraternitatis; el camino, en el que se encontrarán con la exigencia de la vida verdadera, la exigencia de la bondad, verdad y justicia.

 

Cada criatura humana tendrá que empezar a reconocer la fuerza de Cristo en su multitud de aspectos, porque ella también tiene que liberar al Cristo interior, al verdadero ser, de la tumba de la dependencia.

 

En la puerta de esta tumba se encuentra escrito: “Después de ciento veinte años me abriré.” El número 120 es la expresión cabalística del signo de Júpiter, el signo de la obra de Cristo realizada en este mundo, que celebra su elevación al número del perfeccionamiento, al número 3 (120).

 

Como el arquitecto divino, que nos dió el ejemplo, habló Cristo, refiriéndose a su propio ser: “Mirad, voy a derrumbar este templo y lo voy a reconstruir en tres días.” Y nosotros sabemos de su resurrección al tercer día.

 

Así posiblemente comprenderemos el idioma de la Fama. El camino se convierte para nosotros en una fosa de luz:

 

“Después de ciento veinte años me abriré; al tercer día resucitaré de la tumba de la dependencia y celebraré la liberación.”

 

El discípulo, el arquitecto, conoce la verdad de esto, y por ello, impulsado por el realismo crístico, realiza los cambios tan necesarios en su edificio: “Mirad, voy a derrumbar este templo y lo voy a reconstruir en tres días.”

 

El ve brillar ante sí la meta, la puerta queda al descubierto. Pero antes de abrir la puerta sale en la noche para consultar su Rota.

 

Y sobre él se extiende el gran éxtasis de la existencia cósmica:

 

“El firmamento anuncia la obra de Sus manos.”

 

“¡Hijo mío, penetra en las alegrías de tu Señor!”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por la mañana abrimos la puerta, detrás de la cual se encontraba una bóveda con siete lados y siete esquinas; cada lado medía cinco pies de ancho y ocho pies de alto. A pesar de que esta bóveda jamás había recibido los rayos del sol, estaba claramente iluminada por otro sol, que había aprendido esta capacidad del sol y se encontraba arriba en el centro del techo. En el centro se encontraba, en lugar de una lápida, un altar circular con una placa de bronce con la siguiente inscripción:

 

A.C.R.C. ESTE RESUMEN DE TODO EL UNIVERSO LO HE CONVERTIDO, EN VIDA, PARA MI EN UNA TUMBA.

Alrededor del primer círculo se leía:

JESUS MIHI OMNIA (Jesús es todo para mí).

En el centro había cuatro figuras, cada una de ellas encerrada en un círculo. Alrededor de ellas estaba escrito:

1. NO HAY ABSOLUTAMENTE NINGUN ESPACIO VACIO

2. EL YUGO DE LA LEY

3. LA LIBERTAD DEL EVANGELIO

4. LA GLORIA DE DIOS ES INTANGIBLE

 

Fama Fraternitatis

 

 

 

 

XX

 

EL ALTAR CIRCULAR

 

 

De nuevo nos dirigimos a la cripta de Cristián Rosacruz para continuar con nuestras investigaciones siguiendo las indicaciones que nos dieron en la Fama.

 

Repetimos como orientación, que con este templo funerario se hace referencia al misterio de nuestra existencia individual y al ensamblaje de fuerzas y posibilidades maravillosas, que en su conjunto forman al microcosmos como un reflejo exacto del macrocosmos, confirmando las palabras: “Mirad, todos nosotros hemos sido creados según la imagen de Dios y a su semejanza.”

 

La enseñanza hermética de los Rosacruces quiere desvelar ahora el misterio de este microcosmos; ella nos quiere enseñar de qué forma podemos despertar al prototipo de nuestro ser superior, o sea a Cristián Rosacruz, como vida de la vida, de la tumba de la dependencia material, para avanzar después hacia una posibilidad más elevada.

 

Y de nuevo se nos presenta el misterioso lenguaje de los escritos herméticos, para que todos aquellos que puedan ver y tengan oídos para escuchar, puedan reflexionar sobre su vocación como criaturas de Dios, sobre su tarea en la gran jerarquía de las entidades humanas.

 

Por ello penetramos de nuevo en el templo funerario, en este lugar del nuevo nacimiento, juntando las manos en oración y expulsando toda curiosidad burguesa en nuestro anhelo de luz y verdad.

 

A pesar de la multitud de ideas que penetran en nosotros, nos limitamos y nos colocamos ante el altar circular.

 

 

“En el centro se encontraba, en lugar de una lápida, un altar circular con una placa de bronce con la siguiente inscripción:

 

A.C.R.C. ESTE RESUMEN DE TODO EL UNIVERSO LO HE CONVERTIDO, EN VIDA, PARA MI EN UNA TUMBA.

Alrededor del primer círculo se leía:

JESUS MIHI OMNIA (Jesús es todo para mí).

 

En el centro había cuatro figuras, cada una de ellas encerrada en un círculo. Alrededor de ellas estaba escrito:

1. NO HAY ABSOLUTAMENTE NINGUN ESPACIO VACIO

2. EL YUGO DE LA LEY

3. LA LIBERTAD DEL EVANGELIO

4. LA GLORIA DE DIOS ES INTANGIBLE

 

Todo esto es claro y preciso, igual que el significado del séptimo lado y el de los dos triángulos que se manifiestan séptuplemente.

 

Así nos arrodillamos todos juntos y dimos gracias al únicamente sabio, únicamente poderoso y únicamente eterno Dios, quien nos ha enseñado más de lo que toda la razón humana podría pensar; ¡alabado sea su Santo Nombre!”

 

 

Antes de que nosotros podamos pronunciar también esta acción de gracias y saborear la inconmensurable felicidad, que impulsa a los alumnos a proseguir su camino con alegría, también nosotros tenemos saber, también nosotros tenemos que comprender.

 

¿Por qué no sabe nada, por qué no comprende nada?

 

¿Por qué no se ha visto en esta tumba nada más que un sepulcro de cadáveres, decorado con algún simbolismo francmasón?

 

 

Porque uno todavía se encuentra lejos del círculo o margen exterior; porque no se conoce el perpetuum mobile, el impulso dinámico que perdura eternamente del “Jesús mihi omnia”; porque no se sabe nada del Principio-Cristo, que se sumerge hasta el punto culminante de la realización humana: el Maestro Jesús.

 

Si, la expresión “Jesús es todo para mí” es conocida. Es pintarreada sobre las paredes y pegada sobre los muros de las iglesias; y esta santa palabra es utilizada en un funesto sentido profano.

 

La masa piensa ante esta expresión en el buen Jesús, que nos libera del infierno terrenal y nos guía hacia la eternidad.

 

Ante el término “todo”, el hombre egoísta ve garras que lo acaparan todo para sí. La máxima realización es poseerlo todo, asirlo todo, por encima de la sangre y de la muerte. El término todo es el dios del egocentrismo y Jesús es en ello la etiqueta cultural de buen nombre. Este Jesús nos da todo; y así muere el mundo ortodoxo y liberal, luchando hasta el último instante por la presa, por el supuesto todo, en un auténtico viaje infernal.

 

Nosotros vivimos en un mundo de la muerte que nos acecha en todas las esquinas. En todos los reinos de la naturaleza la muerte tiene la última palabra. Durante la muerte cae el telón. Nuestra vida es agarrada por todos todas partes por los tentáculos del pulpo negro.

 

“¡Comamos y bebamos y estemos alegres, pues mañana moriremos!”

 

Y a pesar de todo, cada ser humano posee por un conocimiento inconsciente la convicción, que la muerte es algo antinatural, que en este orden de cosas se encuentra algo extraño, algo imposible.

 

Y de forma indefinida, las promesas divinas se abren paso hacia nosotros, las indicaciones sobre un período en el que la muerte ha de ser absorbida, en el que lo temporal se disolverá en lo eterno.

 

Este saber inconsciente es apagado por los teólogos al colocar ante la muerte terrenal un futuro cielo:

aquí la muerte, el horrible martirio, las danzas demoniacas, allá el cielo con su paz eterna.

 

Otros, sin embargo, saben que esto es un engaño, que, si aceptamos la muerte aquí en todos los aspectos, la conciencia de la personalidad tampoco puede ser manipulada en el más allá.

 

Y por ello la Luz tiene que penetrar en este mundo.

 

Por ello habló una vez el Profesor De Hartog sobre la eternidad que debe penetrar en el tiempo.

 

Por ello abrasa, llamea y arde Acuario con su triángulo ígneo, para que Dios pueda nacer entre los hombres y la muerte pueda ser vencida.

 

Por ello viene el Santo de Dios, por eso desciende Cristo en nuestra muerte, para enseñarnos la inmortalidad.

 

Por ello nos imaginamos la tumba de nuestro propio ser ante el espíritu y llamamos: “Levántate, sal de tu tumba y deja que Cristo irradie sobre tí.”

 

“¡Jesús mihi omnia!” El alumno acoge esta llamada como la suya propia: ¡porque él sabe! Porque él sabe que Cristo, que tomó forma en nuestra muerte terrenal en el hombre Jesús, nos devuelve las fuerzas perdidas, para, por su aplicación, poder percibir la eternidad en el tiempo.

 

Por ello “Jesús es todo para mí” no es una habladuría edificante y ningún parloteo devoto en terminología Rosacruz, sino que significa, aceptar el plan de salvación de Dios con alegría y jovialidad.

 

Aquí rige una ley y todos ustedes tendrán que aprender a vivir de acuerdo con ella.

 

Por eso dice el Cristo: “¡Sin mí nada podéis!”

 

Si su vida de actos, sea cual sea y en el lugar que sea, no se encuentra en armonía con El, con el Señor de Toda Vida, su intento fracasará desde el principio.

 

Existe en ustedes un profundo, cultivado y humano suplicar por la paz. Esta paz es imposible, si como alumnos no sobrepasan el primer círculo de las cosas, aceptando a Cristo Jesús según su exigencia.

 

“Si”, dirán, “pero la obra de paz en este mundo está sin embargo en completa armonía con las sentencias de Cristo.”

 

Por supuesto, con chispitas de verdad se intenta realizar cualquier tipo de trabajo, pero esto es un trabajo de Sísifo, esto es un juego para niños, aunque aquí o allá resulte realmente encantador.

 

¡Los hombres exigen paz conservandolo todo! Naturalmente, en su “todo” también les gustaría tener paz. Este es su instinto natural de estar a solas con su presa sin ser molestados. Pero también hay hombres que todavía no tienen ni mucho menos todo, que quieren tener más. Y existen millones, que no tienen absolutamente nada de los bienes de la naturaleza, que son de todos. Millones que viven y mueren en la mayor pobreza y privación. ¿Piensan ustedes, que estos se conformarían con la paz bajo estas condiciones? El instinto y la exigencia de la naturaleza no conocen límite en ninguna criatura humana, a no ser que renazca en Cristo Jesús.

 

Entonces se vivirá realmente, se anhelará y se actuará según la exigencia de su ley liberadora. Entonces se verán las causas de la discordia y se atacarán estas causas.

 

 

En el centro del altar circular había cuatro figuras, encerradas en círculos y alrededor se encontraba escrito:

 

¡No hay espacio vacío!

 

¿Qué significa esto? – Significa, que debemos despedirnos de los engaños, de los engaños de la conciencia de la personalidad, de los obstáculos de la existencia separada, que hemos colocado nosotros mismos.

 

Tal como tan bien nos explica Paracelso, cada hombre tiene una conciencia universal y una conciencia de la personalidad, el yo.

 

El yo, la conciencia de la personalidad, es la manifestación visible de la conciencia universal, así como el sol material es la manifestación visible del sol espiritual.

 

Según la conciencia de la personalidad somos entidades separadas, los egos, los focos, con cuya ayuda debe crecer la conciencia universal.

 

Según la conciencia de la personalidad soy el solitario caminante, el peregrino, el fatigado y el pobre necio en este mundo. Según la conciencia universal soy partícipe en la gran totalidad de la manifestación universal.

 

Según la conciencia de la personalidad, nuestro planeta se encuentra perdido en el espacio inconmensurable, según la conciencia universal vemos como todos los mundos se interpenetran en una unidad extremadamente bella. ¡No hay espacio vacío!

 

Según la conciencia de la personalidad, en su todavía imperfecto estado, somos envidiosos, egoistas y odiamos, y nos sentimos fuertemente deprimidos, en un estado absolutamente lamentable, cuando otro nos ha adelantado en el camino del desarrollo. Y por eso Cristo desciende en nuestra corrupción para mostrarnos las posibilidades que nos podrían ayudar a armonizar nuestra conciencia de la personalidad con las exigencias de la conciencia universal, a la que todos pertenecemos.

 

Y por ello, como dice la Biblia ” hay alegría en el cielo por un pecador que se arrepiente.” Aquí tampoco se trata de habladuría mística, sino de algo tan imprescindible, como el pan que tienen que comer para mantener su cuerpo.

 

 

¡El yugo de la ley!

 

Todo lo tratado hasta ahora explica el yugo de la dura ley, bajo la que sollozamos, explica nuestro estado de esclavitud, explica todas las tensiones en el nadir de la materialidad. ¿Cuando podremos quitarnos el yugo? Lo podremos hacer, dice Pablo el Iniciado, cuando nosotros mismos seamos una ley, cuando hayamos cumplido la ley y hayamos desarrollado nuestra conciencia de la personalidad según la exigencia.

 

Entonces seremos liberados de la rotación de las cosas, de la monótona y dolorosa secuencia de las cosas, que ha sido cantada por los poetas; entonces podremos apartar el altar circular para que el ser superior, nuestro verdadero ser, nuestra conciencia universal, se pueda elevar a una inconmensurable gloria.

 

¿Cómo vamos a comenzar esta gran obra? ¿En que forma debemos cumplir la ley y seguir a Cristo en el camino que El nos muestra?

 

Tampoco en este sentido se nos deja permanecer en la confusión, pues aquí brilla para nosotros la libertad del Evangelio; aqui se encuentra el libro de los libros como la tercera imagen en la placa de bronce de la realización de la vida. Desde el Evangelio, como un consuelo de un mundo superior, brilla para nosotros la consumación, la inmortalidad, cuyas llamas atraviesan todos los lugares del espíritu y de la materia, haciendo resonar ante nosotros la canción: “Muerte, donde está tu aguijón? ¿Infierno, donde está tu victoria?”

 

En el templo funerario de Cristián Rosacruz, en nuestro ser más profundo, despojamos al Evangelio de su traje de bufón, con el que estaba cubierto, y aceptamos esta poderosa ayuda de Dios según nuestro más profundo conocimiento esotérico.

 

A primera vista, este Evangelio es como una pesada carga, presiona como una pesa de una tonelada, pues según su exigencia nos destruye por completo; como una espada divide nuestra naturaleza inferior; comienza a combatir, nos quema con el fuego de su amor, hasta que no podamos ofrecer ya más resistencia, hasta que perecemos en el país de las pruebas inferiores.

 

 

Y entonces, entonces viene la victoria. Como con la violencia de un huracán, cantan los coros:

 

“Dei Gloria Intacta”, la gloria de Dios es intangible. Se encuentra, como una eterna seguridad, por encima del tiempo y del espacio, de todo lo inferior y del campo de batalla de nuestro devenir: La gloria de Dios, el plan de Dios con el mundo y con la humanidad es intangible.

Ni las alturas, ni las profundidades, ni las distancias nos pueden separar de El, que nos da la victoria, que ha plantado la fuerza de la victoria en nosotros como semilla, como una oculta posibilidad creadora.

 

El séptimo lado y los dos heptágonos comienzan ahora a grabar sus valores con toda claridad en nuestra conciencia.

 

¿Qué es el séptimo lado de nuestro ser? Es la fuerza del Espíritu Santo, la fuente del plexus sacralis acumulada en nosotros, la fuerza de creación latente en la naturaleza. Ahí están los dos heptágonos, la doble fuerza del Espíritu Santo, la espada de doble filo, que divide nuestra vida inferior para dejarnos finalmente festejar la fiesta de Pentecostés, la fiesta de la coronación del alma, con la que superamos la muerte de la conciencia de la personalidad.

 

Mirad, para aquellos que tienen oídos para oir, todo esto es claro y preciso.

 

Aquellos que tienen oídos para percibir esta voz y ojos para ver la luz que se manifiesta en la oscuridad, se arrodillan para dar las gracias al único-poderoso y único-eterno Dios por su inexpresable amor.

 

¡Dei Gloria Intacta!

 

Y con una entrega profunda, basada en el conocimiento gnóstico, rezamos la antigua oración de los Rosacruces:

“Toda bendición y toda misericordia irradian de Tu ser.

Tu has escrito con Tu dedo los signos de la naturaleza y nadie puede leerlos sin haber aprendido en Tu escuela.

Por eso nosotros, que vemos todo en tus manos divinas,  elevamos nuestros ojos hacia Ti, que nos quieres sostener.

Señor, nuestro Dios, no vamos a alabarte, no vamos a  ensalzarte, o Rey del Honor: Pues todo viene de Ti y Te pertenece,  todo regresa a Tí y se vuelve a abrir por Tu amor y por Tu fuerza.                                     Nada puedes olvidar. Todo debe servir para Tu honor y Tu magnificiencia.    Sólo Tu eres Dios y nadie más.

Tu haces lo que quieres con Tu brazo poderoso.

 

                Nadie se Te puede olvidar.                Oh, Tu todo en todo; Tu por encima de todo maravilloso creador del algo de la nada;            Vive Tu en mí, para que yo viva en Ti. Amén.”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Todo esto es claro y preciso, igual que el significado del séptimo lado y el de los dos triángulos que se manifiestan séptuplemente.

 

Así nos arrodillamos todos juntos y dimos gracias al únicamente sabio, únicamente poderoso y únicamente eterno Dios, quien nos ha enseñado más de lo que podría pensar toda la razón humana; ¡alabado sea su Santo Nombre!

 

 

Este sepulcro lo dividimos en tres partes:

 

 

la parte superior o el cielo;

las paredes o laterales;

y el suelo o base.

 

 

Sobre el cielo sólo les diremos por ahora, que estaba repartido en los triángulos desde el radiante centro hacia los siete lados. Pero lo que había dentro lo veréis, vosotros, que estáis a la espera de la salvación, si Dios quiere, mucho antes con vuestros propios ojos. Cada lado está dividido en diez espacios cuadrados, cada uno de ellos con sus propias figuras e inscripciones, que se han añadido en nuestro libro, de forma resumida, lo más leal y cuidadosamente posible.

 

El suelo también está dividido en el triángulo, pero como ahí se encuentra una descripción de la fuerza y el poder de los gobernantes inferiores, no se puede entregar al mal uso que haría de ello el mundo impío e inmodesto.

 

Pero quien esté en armonía con la lengua celestial, pisará la cabeza de la vieja y malvada serpiente sin temor ni perjuicio, algo para lo que nuestros tiempos son muy adecuados.

 

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

XXI

 

Las tres partes de la tumba de R.C.

 

 

Hemos acompañado al alumno en su intento por encontrar la entrada del misterio de la tumba y nos hemos colocado ante el altar circular para comprender el significado de las extrañas expresiones que se encuentran inscritas en él.

 

Y ahora la Fama nos invita a una contemplación más detallada, a una investigación más minuciosa de esta entidad de nuestro ser más profundo, para que podamos desvelar el misterio de nuestra existencia y caminemos como criaturas de Dios, según nuestra vocación, por los caminos del Padre.

 

 

” Este sepulcro la dividimos en tres partes:

la parte superior o el cielo;

la pared o los laterales;

y el suelo o base.

 

Sobre el cielo sólo les diremos por ahora que estaba repartido en triángulos desde el radiante centro hacia los siete lados. Pero lo que había dentro lo veréis, vosotros, que estáis a la espera de la salvación, si Dios quiere, mucho antes con vuestros propios ojos. Cada lado está dividido en diez espacios cuadrados, cada uno de ellos con sus propias figuras e inscripciones, que se han añadido en nuestro libro, de forma resumida, lo más leal y cuidadosamente posible.

 

El suelo también está dividido en el triángulo, pero como ahí se encuentra una descripción de la fuerza y el poder de los gobernantes inferiores, no se puede entregar al mal uso que haría de ello el mundo impío e inmodesto.

 

Pero quien esté en armonía con la lengua celestial, pisará la cabeza de la vieja y malvada serpiente sin temor ni perjuicio, algo, para lo que nuestros tiempos son muy adecuados.”

 

 

Aquí tiene las indicaciones de la Fama, que nos son ofrecidas para la contemplación, y le rogamos que comience con nosotros a descifrar este aparente lenguaje de oráculo.

 

Nos colocamos ante la parte superior o el cielo, desde el punto de vista macrocósmico como los campos superiores, el triple Logos Solar: Padre, Hijo y Espíritu; y microcósmicamente como nuestro triple ego: el espíritu humano, el espíritu vital y el espíritu divino y sus vínculos con nuestro cuerpo material.

 

Nos colocamos ante el muro o los lados, es decir, la estructura cósmica del plan de desarrollo, dentro del cual se realiza nuestra evolución, y ante el ser de nuestra personalidad como el aspecto individual de ello: el modus operandi de nuestro ego en la realización universal.

 

Nos colocamos sobre la base o suelo, la vida real en la limitación de la materia densa, como humanidad y como hombre.

 

 

Ahora concentrémonos primero en la parte superior.

 

Vamos a comenzar con una pregunta: ¿Qué sabe de los mundos que nos rodean, qué sabe del gran misterio cósmico?

 

Una infinita cantidad de manos impuras se extienden hacia este misterio.

 

Los teólogos le hablan a usted con maestría universitaria sobre Dios y Cristo, sobre fuerzas más elevadas y sobre el cielo y el infierno, sin ningún conocimiento de primera mano; el sacerdote pretende unirle con un mundo del que no sabe nada.

 

Los espiritistas y visionarios se encuentran a gusto en el vaho negro de los atados-a-la-tierra, y estos vapores enferman al cuerpo y al espíritu.

 

Y también tenemos a los parapsicólogos, las personas que pretenden hacer de lo sobrenatural una ciencia académica, con cátedras, catedráticos sin sueldo y doctorados; las personas que pretenden investigar el plan de Dios, la esencia de Dios con la capacidad intelectual.

 

Tenemos a los astrólogos, que, debido a su unión con la cultura perso-caldea en vidas anteriores, lo ven todo en aspectos, planetas y lunaciones.

 

Tenemos a los investigadores de las pirámides, que intentan explicar la esencia de Dios por medio de la piedra, sin ninguna renovación interior.

 

Tenemos a los innumerables que buscan y buscan y que extienden sus manos para asir el impenetrable misterio sin ningún resultado.

 

¡ Y a pesar de todo, estas cosas tienen que ser comprendidas! Está decidico en la intención de las cosas, de que alguna vez tienen que comprender la razón oculta.

 

Pero sólo hay un camino para ello:

 

” Lo que se encuentra en el luminoso centro, lo verán

ustedes, que esperan la salvación, si Dios quiere, mucho

antes con sus propios ojos.”

 

El vacío entre nosotros y el misterio insondable es como un finísimo velo; la esencia de las cosas está más cerca que las manos y los pies, porque vive en nosotros, porque el plan de Dios se encuentra también profundamente escondido en nosotros.

 

Y a pesar de todo, no hay nada que se encuentre más lejos de nosotros, si no queremos ajustar nuestra vida a la exigencia de las cosas.

 

El aspirante de la vida superior, que entiende algo de esta exigencia y la aplica como francmasón consciente, percibe algo de esta parte superior de este sepulcro cósmica y algo del propio sepulcro como reflejo del gran mundo.

 

Mundos se abren para él, paso a paso penetra hasta detrás de los velos.

 

El vé y comprende, con un conocimiento de primera mano, la realidad del triángulo iluminado en el centro, y él dice: “¡Nacido de Dios, perecido en Cristo, renacido por el Espíritu Santo!”

 

El se sabe introducido por el Hijo en la esencia del Padre, para que el fuego del Espíritu emane de él.

 

El vé cómo este triángulo iluminado, esta triple manifestación de Dios, irradia de forma séptuple hacia todos los lados. El conoce los siete sellos de Dios, las siete fuerzas de la realización universal, que se a él revelan en la forma de Gabriel, la fuerza séptuple que está ante Dios, cuando él, como Zacarias, el sacerdote, ofrece el sacrificio de humo de sus fuerzas del alma realizadas para el mundo y la humanidad.

 

Y el alumno llega a conocer el milagro de la propia triple luz del espíritu, la cual es inflamada por la luz de Dios. El “¡sésamo ábrete!” debe ser expresado aquí por el espíritu humano que envuelve al átomo semilla de la capacidad del pensamiento en la cámara del rey.

 

Este espíritu humano es la rosa blanca, es la figura de Juan, del precursor de Cristo en nosotros.

 

Cuando el espejo de la capacidad del pensamiento, el átomo semilla, se vuelve poco a poco más claro a través del acto armonioso en el desierto de la vida real, en un momento psicológico, el espíritu humano tiene acceso al mundo de los pensamientos abstractos, donde el plan de Dios brilla plenamente como un triángulo iluminado que se manifiesta séptuplemente. Se forma una relación consciente e ininterrumpida del ego con el mundo de los pensamientos abstractos; el niño Juan pronto podrá nacer. Isabel, a saber, la seguridad en nosotros, de que Dios el Padre ha prestado un juramento de no abandonar la obra de sus manos, anuncia en su avanzada edad (pues la lucha ha sido larga y dura) este nacimiento a María, a la revolución interior, a la perturbación, que es la consecuencia que surge cuando Cristo nos toca.

 

Y leemos sobre María, que ella se siente llena de alegría cuando escucha esto y que la criatura brinca alegremente en su regazo. Es la proxima liberación absoluta del espíritu vital, que, nacido del Padre, del espíritu divino, actuará como gobernante en la personalidad.

 

Sin lugar a dudas, estas cosas son difíciles de comprender. Es el lenguaje de la parte superior del sepulcro, es la filosofía de los Rosacruces.

 

Aquí se trata de la construcción de Dios en este mundo. Y si usted quiere colaborar en esta construcción, entonces tendrá que esforzarse para comprender esta palabra de Dios.

 

El lenguaje de esta parte superior del sepulcro y la tarea que debe realizar el espíritu humano en el gran proceso, para comprender este lenguaje, es importante para cualquier progreso en la Escuela de los Misterios de los Rosacruces. Por eso, todos los poderes negros se esfuerzan constantemente al máximo por aislar este centro de nuestro conocimiento, por encubrirlo y atarlo a la naturaleza de los deseos.

 

Así como en su tiempo, en la Atlántida, las fuerzas negras aislaron al cuerpo material del cuerpo vital, así intentan ahora aislar a toda la personalidad junto con el eslabón de la capacidad del pensamiento, del ego, del triple espíritu.

 

El plan de este ataque es muy sencillo y el ataque podría ser vencido con gran facilidad si existiese suficiente conocimiento sobre estas cosas.

 

Pero no interpreten este conocimiento como una comprensión intelectual, pues lo que se busca es la satisfacción intelectual. La comprensión a la que aui se alude, es una percepción espiritual, un crecimiento espiritual hacia ello a través de la vida real. De este conocimiento se trata, y por eso se lamenta Cristo:

 

“Mi pueblo se pierde por falta de conocimiento.”

 

El alumno, sin embargo, que por los caminos de Dios sabe unir al espíritu humano con el mundo del pensamiento abstracto, alcanza el conocimiento universal, el conocimiento absoluto que todo lo abarca, frente al cual la capacidad intelectual es una caricatura.

 

Y este manantial del saber, que ha sido indicado ahora por nosotros, nos capacita para entender el significado del muro o de los lados del sepulcro.

 

Un investigador exotérico del lenguaje de la Fama ha dicho: “Si las medidas indicadas de cinco pies de ancho y ocho pies de altura para cada una de estas paredes se consideran correctas, es imposible poder dividir cada una de ellas en diez cuadrados. Aquí nos encontramos ante el dilema, de que, o bien la indicación de las medidas no es correcta o el reparto de esta superficie en diez cuadrados se ha escrito con una determinada intención.”

 

Efectivamente, esta intención existe. Si el alumno logra penetrar conscientemente en el mundo de los pensamientos abstractos, entonces descubre que no sólo se habla de un plan de Dios, sino a su vez de una fuerza de Dios.

 

En el aspirante que ha alcanzado este punto en su desarrollo, tiene lugar una afluencia de fuerzas cósmicas, que penetran hasta en las más pequeñas fibras de su personalidad y le envuelven por completo con una nueva vida, con una eternidad en el tiempo.

 

Estas fuerzas son de aspectos diferentes, ellas pueden ser empleadas de innumerables formas; con ellas pueden construirse diferentes figuras y pueden decirse diferentes expresiones de fuerza, figuras y expresiones, que son mencionadas con lealtad en las publicaciones de la Orden.

 

La séptuple luz del triángulo del sepulcro irradia en las siete paredes y se manifiesta en siete por diez cuadrados.

 

En primer lugar, se nos enseña en la indicación cabalística-filosófica el termino “totalidad”; es una ininterrumpida afluencia de fuerzas cósmicas, y esto sucede por el hecho de liberarnos de obstáculos. Estas fuerzas se indican bajo el término cabalístico “diez”, refiriendose a la afluencia de energía de Vulcano, que proviene de la base mágica de la pirámide, el cuadrado.

 

Esta opinión es puramente evangélica. Pensamos que fué Rudolf Steiner quien dirigió la atención de sus alumnos hacia el Evangelio de Juan, que, cuando hace referencia a la décima hora, siempre esta esto relacionado con la afluencia de fuerzas cósmicas. Cuando el Cristo encuentra a sus primeros discípulos, está escrito: ” Y era la décima hora.”

 

Y los siete por diez cuadrados, las setenta fuerzas, las encontramos también en los evangelios como la llamada dispersión de los setenta discípulos, que debían pasar su prueba.

 

Esta elevación, este perfeccionamiento de nuestra personalidad, es la consecuencia del milagro mágico que ocasiona el alumno; los setenta cuadrados, los setenta discípulos, las setenta fuerzas, le impulsan hacia la tercera parte del sepulcro, para erigir con estas figuras y expresiones su propia construcción, guiado por el triángulo iluminado, que irradia séptuplemente.

 

 

” El suelo también está dividido en el triángulo, pero como ahí se encuentra una descripción de la fuerza y el poder de los gobernantes inferiores, no puede entregarse al mal uso que harían de ello el mundo impío e inmodesto.”

 

 

Así, finalmente, se nos coloca sobre el suelo de la vida real, con los pies firmemente apoyados en este lugar de muerte y destrucción.

 

La luz del triángulo se refleja en este mundo: “Tal como es  arriba, así es abajo.” Con ayuda de esta Luz estaremos capacitados para transformar el “así es abajo” en “como es arriba.”

 

El iniciado ejecuta este trabajo con la ayuda de las setenta grandes fuerzas, que han surgido en él y según un sistema de trabajo, que está completamente adaptado a la realidad de las cosas.

 

¿A qué realidad? Esta realidad, de que la base sobre la que se tiene que erigir nuestra construcción, está completamente dominada por los gobernantes inferiores, por las fuerzas del abismo, por los valores negativos, que por su naturaleza actúan en contra de todo devenir.

 

Este método santo es inviolable, altamente dinámico y con seguridad todo lo supera.

 

Poder utilizar y aplicar este método es una tarea de héroes.

 

Es la tarea para cabezas, manos y corazones, es la lucha con el fuego de la bondad, la verdad y la justicia, con las siete llamas del triángulo.

 

Con ayuda de esta contemplación les colocamos ante la gran obra, el trabajo del amor. Nosotros oramos para que usted pueda entrar alguna vez así en el sepulcro de Cristián Rosacruz y contemple las tres partes radiantes.

 

Más cerca que las manos y los pies se encuentra la fuerza que va hacia usted, llena de anhelo, como el antídoto celeste, con cuya ayuda, puede pisar usted sin temor ni miedo la cabeza de la antigua y malvada serpiente.

 

Así puede unir su voz en los coros de los vulcanoss en el drama de Perseo:

 

” Gloria, gloria in excesis Deo. En El se encuentra la armonía de las millones de cosas.”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cada lado tenía una puerta que daba acceso a un armario en el que se encontraban diversas cosas; entre ellas todos nuestros libros, que no obstante ya poseíamos, y también el vocabulario de Teofrasto Paracelso de Hohenheim con todas sus obras, de las que, diariamente, con lealtad, informamos a otros. Aquí dentro también encontramos su guía de viaje y la biografía, de la cual han sido tomadas la mayoría de estas informaciones.

 

En otro armario había espejos con muchas propiedades, mientras que en otro lugar había campanitas, lámparas encendidas y también algunas maravillosas y artísticas canciones. En general estaba todo preparado de tal manera, que aunque toda la Orden de la Fraternidad sucumbiera después de cientos de años, ésta podría ser reconstruida por medio de esta cripta.

 

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

XXII

 

El diccionario, el itinerario y la biografía de Paracelsus

 

 

Después de habernos explicado en la Fama Fraternitatis las tres partes del templo funerario de Cristián Rosacruz, nuestra atención es dirigida, por la comunicación de muchos detalles, hacia las misteriosas siete paredes o lados de la cripta:

 

 

” Cada lado tenía una puerta que daba acceso a un armario en el que se encontraban diversas cosas; entre ellas todos nuestros libros, que no obstante ya poseíamos, y también el vocabulario de Teofrasto Paracelso de Hohenheim con todas sus obras, de las que, diariamente, con lealtad, informamos a otros. Aquí dentro también encontramos su guía de viaje y la biografía, de la cual han sido tomadas la mayoría de estas informaciones.

 

En otro armario había espejos con muchas propiedades, mientras que en otro lugar había campanitas, lámparas encendidas y también algunas maravillosas y artísticas canciones. En general estaba todo preparado de tal manera, que aunque la Orden de la Fraternidad sucumbiera después de cientos de años, ésta podría ser reconstruida por medio de esta cripta”.

 

 

Le será conocido, que el velo del templo de Jerusalén se desgarró, que quedó dividido en dos, cuando el Cristo realizó su sacrificio en el santuario de la cabeza para el mundo y la humanidad.

 

Suponemos que ustedes conocen el profundo significado esotérico de este acto. En el instante, en que el ser de Cristo se unió con el de todos nosotros por su sacrificio de sangre, y la palabra, pronunciada después por Pablo, obtuvo poder, es decir, “en El nos movemos y somos”, fué destruída la posición exclusiva del sacerdocio levita.

 

Ya no debía pasar solamente el sumo sacerdote a través del velo hacia el Santo de los Santos, sino que por el acto de Cristo se abrió este Santo de los Santos para cada criatura humana que quiera entrar en el templo de la realización.

 

Ya no se debía hablar por más tiempo de un grupo sacerdotal especialmente agraciado como vínculo entre lo invisible y lo visible, como factor de conexión entre Dios y el hombre, sino que desde entonces la iniciación, la liberación, la filiación divina se hizo posible para toda criatura humana que quiera perecer en Cristo.

 

Con este acto de Dios el sacerdocio del antiguo testamento fué destronado definitivamente, a todos nosotros nos fue dado el alto rango y el coraje de los reyes, y el sacerdocio individual se convirtió en un hecho.

 

El velo fué dividido en dos como alcanzado por un rayo, y de nuevo nos encontramos a nosotros mismos en el desierto de la vida real y escuchamos la voz de Cristo: “Sin mí nada podéis.”

Este es el lenguaje del cristianismo.

 

El hombre que no conoce a Cristo, que no comprende el cristianismo, busca un ídolo. Ellos llaman a este ídolo, según su gusto, la iglesia, su partido, su club de bridge, su deporte o su criatura, o su comunidad Rosacruz, o cualquier otra cosa que quede por ahí. Y nuestro ídolo nos hace mentir, hace que nos engañemos a nosotros mismos y a los demás. Jugamos a ser hombres, pero somos animales.

 

Muchos nos han reprochado a lo largo de los años, que nos hemos apartado del camino de la Rosacruz, que nuestro gnosticismo es un invento propio y que en los puntos importantes se encuentra en oposición con lo que se enseña en otros lugares.

 

De hecho, muchos han hablado y escrito sobre la Rosacruz, pero no deberían haberlo hecho. Lo mismo que muchos hablan del cristianismo, haciendo de ello, sin embargo, una caricatura que deshonra a Dios.

 

Si ustedes quieren acercarse a la Fama Fraternitatis, entonces tienen derecho a escuchar la verdad.

 

Y por eso siempre hemos sentido esta vocación como un latigazo y nunca hemos cesado de decirles, que la filosofía Rosacruz no fué otra cosa y no pretende ser otra cosa que el cristianismo de la realidad, que – tal como lo dice tan bellamente la Fama – no es otra cosa que: “Una semilla, dispensada del corazón de Jesucristo.”

 

La misión, el método de trabajo y la meta de la Escuela de los Misterios ha cambiado por completo desde los días de Juan el Bautista.

 

La Escuela de los Misterios no desea colocarse entre ustedes y el misterio divino como intermediaria; tampoco sería capaz de hacerlo. Todo lo que se les diga sobre esto es necedad y falta de conocimiento elemental del cristianismo.

 

En el siguiente párrafo de la Fama encuentran la prueba de que no pretendemos otra cosa que ofrecerles la intención original y las divinas claridades de la sabiduría original de los Rosacruces.

 

 

” En general estaba todo preparado de tal manera, que aunque toda la Orden de la Fraternidad sucumbiera después de cientos de años, ésta podría ser reconstruida por medio de esta cripta.”

 

 

Si toda sabiduría esotérica desapareciese, sin importar qué acontecimiento lo desencadenase, ésta podría renacer de nuestro propio ser.

 

Y la Rosacruz no pretende otra cosa que ayudarle, ayudarle en un infinito amor, a que aprenda a verse y a conocerse a sí mismo como criatura de Dios.

 

La sabiduría de Dios se expresa en su creación. La humanidad habla mucho sobre la sabiduría divina, pero nadie ha comprendido jamás algo de ella hasta que Cristo irradia en la vida y nosotros experimentamos su palabra: ” Debes amar al Señor, tu Dios, amarlo con todo tu corazón (amor), con toda tu alma (acto) y con toda tu razón (conocimiento superior).”

 

” Nadie ha visto jamás a Dios, pero el Hijo que está en el eterno corazón del Padre, nos Lo ha explicado.”

 

En el Hijo podemos experimentar al Padre.

 

Así, la sabiduría de la rosa y de la cruz, como síntesis de Cristo, nunca se puede contemplar ni comprender, aunque estudiasen toda la literatura, hasta que llegue la regeneración.

 

La realidad, por lo tanto, es que para usted ha desaparecido toda sabiduría. No ha quedado para usted ni rastro de la Fraternidad de la Luz, y a pesar de ello se encuentra enterrada en su ser más profundo.

 

La Fama quiere mostrarle este tesoro. Ella no se lo puede explicar, ella se lo quiere mostrar, para que, mientras comprende su maravillosa riqueza ponga manos a la obra y comience a trabajar, para que desee tomar las armas y conquistar el “reino-en-vosotros”.

 

Siguiendo las indicaciones de la Fama, queremos esbozar ahora más detalladamente para usted este tesoro escondido en nosotros.

 

Si usted puede hasta tal punto conseguir de la forma descrita, qué el triángulo iluminado en su ser, es decir, lo “consciente del Padre”, comenzara a manifestarse en usted como bondad, verdad y justicia en el punto culminante del sepulcro, es decir, en el punto culminante del misterio de su ser más profundo, entonces recibirían una maravillosa iluminación. Las luces del triángulo se manifestarían séptuplemente; ustedes verían irradiar su ser como un candelabro séptuple en el santuario de Dios.

 

La luz de Dios en usted pasaría a lo largo de los siete lados del sepulcro y abriría su naturaleza séptuple como un libro.

 

Usted descubriría que cada uno de sus siete cuerpos tiene una llave y que con esta llave podría sondear cada secreto de estos cuerpos.

 

 

” Cada lado tenía una puerta que daba acceso a un armario en el que se encontraban diversas cosas; entre ellas todos nuestros libros, que no obstante ya poseíamos, y también el vocabulario de Teofrasto Paracelso de Hohenheim con todas sus obras, de las que, diariamente, con lealtad, informamos a otros. Aquí dentro ambién encontramos su guía de viaje y la biografía, de la cual han sido tomadas la mayoría de estas informaciones.”

 

 

Si estudiamos la composición maravillosa del hombre a través de la filosofía esotérica llegamos al descubrimiento, de que poseemos un tesoro de conocimiento sobre estas cosas. A lo largo de los tiempos nos han sido reveladas muchas cosas, y muchos todavía se acordarán de la emoción que se apoderó de ellos, cuando tomaron conocimiento por primera vez de estas perlas de la sabiduría.

 

El alumno ha recibido una comprensión muy valiosa sobre su composición séptuple, y cuanto más profundiza en ello, más podrá percibir del poderoso misterio de Dios que se encuentra depositado en su creación y en su criatura, según la medida de la luz que pueda desarrollar en su triángulo y sea capaz de enviar hacia abajo a lo largo de los siete lados.

 

Nosotros poseemos, en efecto, muchas revelaciones del espíritu en las que podemos leer y también las descubrimos en otros como posesión positiva.

 

Y sin embargo, aunque nos alegramos mucho por ello, a nuestra posesión le falta algo esencial, lo más importante, a saber, el Vocabularium (el diccionario), el Itinerarium (la guía) y la Vita (la biografía) de Teofrasto Paracelso de Hohenheim.

 

El diccionario, la guía y la biografía. Es el tesoro más grande que descubrieron los hermanos de la Rosacruz en el templo funerario de C.R.C. Es el tesoro del que tomaban conocimiento todos los días con ánimo puro y del que han sido extraídos todos los comunicados del verdadero Hermano R.C.

 

Sin duda, ya habrán descubierto lo que contienen este diccionario, esta guía y esta biografía, pues en realidad es asombrosamente fácil.

 

La llave de esta sabiduría se encuentra guardada en el nombre simbólico Teofrasto Paracelso de Hohenheim.

 

El diccionario lo recibimos de Teofrasto, que significa: el que explica a Dios.

 

La guía la recibimos de Paracelso, que significa: el sublime.

 

La vida verdadera nos es descrita a través de Hohenheim, del hombre que vive en la casa sublime, en el castillo Mont Salvat.

 

Si vivimos la “vida” en concordancia con la exigencia que nos es dada por Dios; si caminamos por el camino de Aquél que nos dice: “¡Seguidme!”, entonces crece en nosotros un nuevo ser: Teofrasto Paracelso de Hohenheim.

 

El es el que explica a Dios, el que percibe la “voluntad de Dios”, el que llega después de finalizar su peregrinaje a Hohenheim, la ciudad en la montaña.

 

Este diccionario no lo pueden comprar o descubrir en bibliotecas antiguas.

 

La guía no la pueden leer con sus ojos materiales.

 

Y este sublime lugar en el monte Salvat no lo pueden alcanzar con un medio de transporte moderno.

Es la triple manifestación de Dios, que empieza a vivir en ustedes como el lenguaje verdadero de los siete lados de la cripta:

 

El plan de Dios, enterrado en nosotros: Teofrasto.

 

Paracelso: emprender el viaje – perecer en Cristo.

 

La regeneración por el fuego sagrado en la montaña: Hohenheim.

 

 

Mirad, el secrear de los misteriosos investigadores de libros desaparece ahora. Dios mismo penetra en el ser del cansado peregrino para conducirle a la eterna luz del sol.

 

Los iniciados modernos irradian algo de esta luz del sol en la oscuridad de la tierra; es la luz del sacerdocio alcanzado por ellos, es Teofrasto Paracelso de Hohenheim.

 

Este hombre, a quien un día pueden hacer hablar desde su propio ser, no es ninguna persona intermedia, no es ningún sacerdote según el viejo orden, que conduce al laíco hacia el cielo.

 

El es el portador de luz en el desierto de este mundo, que da testimonio de la luz, de la luz de Dios.

 

Así se despliega el milagro ante nuestros ojos.

 

Las puertas desaparecen en los muros y nosotros vemos los espejos relucientes de las virtudes. En otros lugares escuchamos los nobles sonidos de las campanas de plata de la belleza del alma. Vemos las lámparas ardientes de la Virgo Lucifera, que rodean el camino de la realización y leemos los maravillosos versos artísticos, que nos explican las cosas eternas.

 

Ahí se elevan las siete puertas del microcósmico misterio de Dios como un candelabro de siete brazos en el templo de Dios.

 

A través de la primera puerta somos unidos con la realidad de la materia densa, con el lugar donde nuestra construcción debe obtener su fundamento.

 

A través de la segunda puerta vemos lo esencial que es este trabajo para el camino de la espiritualización y cómo se manifiesta el principio del fruto.

 

A través de la tercera puerta vemos las fuentes rebosantes de las fuerzas dinámicas.

 

A través de la cuarta puerta el camino nos conduce hacia la vida de Paracelso, a la grande y plena experiencia de la vida.

 

La quinta puerta: el diccionario, la razón superior, nos ilumina.

 

La sexta puerta: La guía. Nos volvemos profetas en la casa de Dios.

La séptima puerta: La vida misma es alcanzada: “¡Espíritu Santo, ven sobre nosotros!”

 

 

Y cuando el largo viaje ha acabado y el “Consumatum est” ha sido pronunciado, entonces con el retumbar de un trueno se rompe el velo y en la tumba de C.R.C. irradia el templo de Dios; y el arca de su eterna alianza con sus criaturas se vuelve visible como un libro abierto: Teofrasto Paracelso de Hohenheim.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Todavía no habíamos visto el cuerpo muerto de nuestro tan cuidadoso y sabio Padre. Por eso movimos el altar; entonces  pudimos levantar una pesada placa de bronce, debajo de la cual se encontraba un cuerpo noble y bello, impecable y sin la mas mínima señal de disolución, tal como aquí, describiéndolo lo más exactamente posible, se podía apreciar en toda su hermosura y con todas sus facultades.

 

En la mano sostenía un libro, escrito con letras doradas sobre pergamino, llamado T. Este es ahora, junto con la Biblia, nuestro mas grande tesoro y que, por supuesto, no debe ser sometido deliberadamente al juicio del mundo.

 

 

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

XXIII

 

El Libro T

 

 

Vamos a centrar ahora nuestra atención sobre el Libro T. La Fama dice sobre ello:

 

 

” Todavía no habíamos visto el cuerpo muerto de nuestro tan cuidadoso y sabio Padre. Por eso movimos el altar; entonces  pudimos levantar una pesada placa de bronce, debajo de la cual se encontraba un cuerpo noble y bello, impecable y sin la mas mínima señal de disolución, tal como aquí, describiéndolo lo más exactamente posible, se podía apreciar en toda su hermosura y con todas sus facultades.

 

En la mano sostenía un libro, escrito con letras doradas sobre pergamino, llamado T. Este es ahora, junto con la Biblia, nuestro mas grande tesoro y que, por supuesto, no debe ser sometido deliberadamente al juicio del mundo.”

 

 

Hay cosas en la vida, hay valores en los mundos materiales e inmateriales, que no pueden ni deben ser expuestos a la crítica de hombres imperfectos.

 

Existen formas de crítica, que son más mortíferas que el más venenoso de los venenos y más pesadas, que ruedas de molino. Así como la tierna flor de primavera nos despliega su belleza en un puro y alegre impulso de manifestación, exponiéndose por ello a la amenaza mortal de la temperatura inconstante de los primeros meses primaverales, así la crítica puede destruir los himnos de la verdad por sus fuertes disonancias, que rompen la vibración del alma y frenan el desarrollo de la conciencia del alma en formación.

 

Los constructores del mundo con sus aprendices y oficiales, los trabajadores en la forja de este mundo, todos estos guardianes de las tiernas llamas de la luz de la sabiduría nuevamente manifestada, saben cómo la humeante crítica puede ahogar la vida en formación y paralizar la energía. Y por eso el camino del pionero es un camino de héroes y su lucha una lucha heroica.

 

Un trabajo al servicio del reino de la luz es atacado ya en sus comienzos por los lobos de la crítica, la crítica de la ignorancia, la crítica de los celosos, la crítica de los que odian y de los arrogantes; todos se presentan en amplia variedad para ahogar la nueva manifestación.

 

Los colaboradores antiguos saben de esta lucha en su propio círculo contra los “hacedores de la lapis spitalauficum”, como se les llama en las Bodas Alquímicas, contra los hombres que se introducen en la Escuela Espiritual con una cantidad de intenciones secundarias, sin estar impulsados por lo único esencial: la búsqueda de la luz y el afán interior de liberar de la oscuridad con esta luz a la humanidad.

 

Cuando el Cristo, el Dios en la carne, comienza su trabajo, habla la voz de la alta sociedad, encogiendo los hombros con una sonrisa maliciosa: “¿Puede venir algo bueno de Nazaret?”

 

Por ello, si entiende algo de este heroico padecer y de estos peligros, comprenderá que la manifestación de la luz en este mundo no debe ser derramada sólo en un impulso de amor negativo, de manera que los hacedores del lapis spitalauficum se limpien con ello sus zapatos, sino que aquí se debe considerar un plan de campaña de la Fraternidad del Amor, aquí se trata de una estrategia que se expresa también en las tan conocidas palabras: “Los molinos de Dios muelen despacio, pero extremadamente fino – Dios no abandona las obras de sus manos.”

 

Usted debe comprender, que en realidad se trata de un cercamiento de esta humanidad por los hierofantes de Cristo y que según el orden cósmico, estas fuerzas se emplean para ganar.

 

Cuando la verdad se manifiesta a la humanidad, lo hace de una forma determinada. No se vierte del todo, aunque es omnipresente; siempre ilumina sólo una parte del camino para la multitud, aunque el camino puede ser conocido por completo.

 

Cristo dice: ” Mirad, estoy más cerca que las manos y los pies.” Y las escrituras añaden a esto: ” En El vivimos, nos movemos y somos.”

 

¿Sabe usted algo de esto? ¿Ve algo de este Cristo y de su fuerza? ¿Es usted consciente de estar en El?

 

Usted no sabe nada de ello ni lo ve, hasta que se eleve a esta verdad, hasta que avance hasta allí y perciba algo de ello.

 

Esta vivencia es entonces una realidad para ustedes, y el resto está velado para ustedes, de ello deben apartarse. Si recibiesen algo de ello sin estar ennoblecidos para ello, les perjudicaría, les quemaría. Por eso se les dice, si lo piden a pesar de todo: “¡Lo comprenderán después de esto!”

 

Ahora debe considerar, que las personas no se encuentran todas en el mismo punto de desarrollo espiritual. Uno ha aprovechado más sus oportunidades en el pasado que otro, y por eso el avanzado está capacitado para percibir el “comprender después de esto” antes que los que vienen detrás de él.

 

Así existe una sabiduría que es entendida por algunos.

 

Así existe una luz que es vista por algunos.

 

Así existe una vida que es reconocida por algunos.

 

Y todos los que se encuentran afuera, ven el maravilloso progreso de estos pocos, una vida, que no puede ser vivida por ellos.

 

Y todos los que se encuentran afuera, ven un acto en la vida de estos pocos, un acto, al que ellos no pueden aspirar.

 

Y a muchos de ellos ésto les saca de quicio, les vuelve venenosos, y ellos atacan con su crítica y con sus otros métodos de combate.

 

Y entonces debe mostrarse, si el pionero es lo suficientemente fuerte, si no es un hacedor del lapis spitalauficum, si no es un presumido; se tiene que demostrar si soporta la prueba, si puede permanecer fuerte en la tormenta de la violencia que se desencadena sobre él.

 

Una parte de la verdad universal ha sido revelada a la humanidad, y esta verdad es violentada. Las fuerzas negras la han aprehendido, le han puesto un traje de bufón y la han colocado en su carro para encubrir la negra mercancía. Puesto que ella no puede expandirse en su cautiverio, la verdad se ha vuelto un medio para amordazar a la masa en un poder de la ignorancia. Y a pesar de todo, esta estrategia, este sacrificio de la verdad, este entregarse en prisión incluso al monstruo negro, es la victoria, pues la verdad misma no puede hacer otra cosa que decir y vivir la verdad y por ello vencer.

 

Por ello le anunciamos una gran alegría que colmará algún día a todos los pueblos:

 

Todos aquellos, que cumplen la verdad ya manifestada, tal como ésta brilla en la palabra de Dios, todos los que dejan hablar a través de ellos al evangelio de la bondad, verdad y justicia, no sólo con la boca, sino a su vez con la cabeza, el corazón y las manos, como golpes de martillo en la forja de este mundo, son conducidos a una nueva manifestación.

 

” Mirad, les anunciamos una gran alegría que acontecerá a todos los pueblos, que hoy os ha nacido (pues lo eterno esta más cerca que las manos y los pies) el que da la bienaventuranza, Cristo, el Señor. Y le envolvieron en pañales y le pusieron en un pesebre, en la gruta del nacimiento, para que este Dios-de-Dios nos conduzca desde lo profundo de la tierra hasta la cima de Salvat.”

 

Este Cristo se nos manifiesta en muchas formas de indecible magnificencia. Según una de sus expresiones, se encuentra como un héroe marcial en este mundo con su llameante palabra de Perseo: “Vais a ser destruidos por mí”; según otra expresión, es para el alumno el tierno niño, envuelto en pañales, que se encuentra en el pesebre, protegido por los brazos amorosos de su madre ante los ataques desastrosos de la crítica. Y el alumno que de verdad quiere ser un pastor del pobre, maltratado y pisoteado rebaño, junta sus manos en una oración sin palabras y escucha el canto de los ángeles: “Honor a Dios en los más elevados cielos y paz en la tierra a los hombres de su agrado.”

 

¿Comprende usted, que esto es algo completamente diferente que las habladurías del solsticio de invierno? ¿Que de esta manera pueden celebrar diariamente su fiesta de Navidad con El, que es la vida y el alma de todo?

 

¿Comprende, que ahora han leído algo del Libro T, del Libro de Theo, del Libro de Dios, que se ha convertido para nosotros después de la Biblia, de la verdad manifestada, en nuestro mayor secreto?

¿Y comprende usted, que esta posesión tan individual, que esta unidad, no puede ser expuesta a la crítica del mundo?

 

 

” En la mano sostenía un libro, escrito con letras doradas sobre pergamino, llamado T. Este es ahora, junto con la Biblia, nuestro mas grande tesoro y que, por supuesto, no debe ser sometido deliberadamente al juicio del mundo.”

 

 

¿Quien es el hombre que sostiene este pergamino en la mano? Es el prototipo simbólico de la más elevada realización humana, que sabe consumar la obra en el templo funerario de la vida en el nadir.

 

Existe una muerte, que no contiene espanto; existe una muerte que brilla como una maravillosa claridad; existe una muerte, que hace irrumpir en júbilo; existe una muerte llena de majestad de renacimiento.

 

Podemos celebrar esta muerte, que es la victoria misma, cuando seamos capaces de apartar la verdadera placa de bronce, la pesada placa, fundida de una mezcla de cobre y estaño, creada por una síntesis de Venus y Júpiter. Y no comprenda esto ahora en un sentido esotérico-científico, pues usted sabe ya tanto de Venus y Júpiter. Usted ve brillar estas dos claras luces de nuestro sistema solar en toda su magnificencia en el cielo estrellado de la noche y piensa en sus problemas astrológicos. Pero lo que realmente debe vivenciar de estas dos fuerzas en su propio ser le pasa desapercibido.

 

Estas dos fuerzas, que juntas forman la pesada placa de bronce, son las fuerzas que simbolizan y dominan nuestra sangre.

 

Su sangre es su vida; su sangre es su instinto natural; su sangre es su autoafirmación; su sangre es el rojo hechizo. Su sangre es la base de su existencia, la sede del alma. Es todo su ser, su manifestación en el nadir, su conciencia individual.

 

Debe saber apartar esta pesada placa de la autoafirmación, este valioso jugo, debe atreverse a sacrificarlo gota a gota por el mundo y la humanidad. Debe estar dispuesto a dar todo lo que posee. Y quien no quiera morir esta muerte diaria, “quien no quiera perder su vida por Mi, no puede ser Mi discípulo” dice Cristo.

 

Para poder apartar esta pesada placa debe apartar primero el altar redondo, cumplir su misión, adaptarse a su sabiduría.

 

Una de las expresiones del altar era, como pudimos ver: “Jesús mihi omnia.”

 

Debemos estar dispuestos a seguir a este Cristo divino, que se manifestó como hombre en Jesús, en su camino, que El nos quiere indicar.

 

¡Jesús mihi omnia!

 

¿Qué es el camino? ¡El camino de la cruz! El sacrificio diario en la lucha de la bondad, verdad y justicia!

 

Y este camino nos conduce a la verdadera placa de bronce; nos arrastramos de rodillas a través del fango de esta existencia, nosotros escalamos la colina de Gólgota. Los golpes de martillo acompañan al sacrificio de sangre como un canto lúgubre. La sangre del corazón gotea sin cesar sobre la árida colina.

 

¡Y, oh Dios, la placa se aparta! La muerte se convierte aquí en una jubilosa canción de radiante éxtasis. La luz de la resurrección brilla como un sol ” y nosotros encontramos un cuerpo noble y hermoso, inmaculado y bien conservado en toda su belleza y con todas sus capacidades.”

 

Inflamados por el espíritu de Dios, perecidos en Jesús, se encuentra aquí ante nosotros el verdadero Ser Superior, imagen de su imagen, con el Libro T. en su mano derecha, renacido por el Espíritu Santo. Una semilla como un tesoro de oro, eximido del corazón de Jesús.

 

 

Les acabamos de explicar la más profunda vivencia de los hermanos de la Rosacruz; les hemos confrontado con las realidades de la salvación, que están escritas con letras doradas en el Libro T., el Libro de Theo, del microcosmos nuevamente vivificado.

 

Escuchamos los alegres sonidos del canto de los ángeles y los dramáticos coros de la colina de Gólgota; pero nosotros mezclamos estos cantos con los coros sublimes de la mañana de resurrección: “¡El Señor en verdad ha resucitado!”

 

 

Pero todavía no hemos alcanzado ese punto.

 

En un arrobamiento de los sentidos les hemos mostrado el futuro, pero el templo funerario de C.R.C. permanece para ustedes todavía herméticamente cerrado.

 

Y en sus puertas se encuentra grabado: ” Después de ciento veinte años me abriré.”

 

¿Quée significaba esto? Significa, que antes de poder entrar deben celebrar la fiesta de Pentecostés, la fiesta de Júpiter, o sea, que deben introducir en este mundo el fuego creador como un acto concreto en bondad, verdad y justicia.

 

Por eso escuchamos aquí el grito de Salutaris de la obra de Perseo, que resuena en los oídos de la humanidad:

 

” ¡Vais a ser destruídos por mí!”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

UNA SEMILLA SEMBRADA EN EL CORAZON DE JESUS

 

 

 

Cristián Rosacruz nació de una noble y muy estimada familia Rosacruz alemana,

un hombre de su siglo,

llamado para manifestaciones divinas,

equipado con una capacidad de imaginación muy receptiva y   una inagotable fuerza vital,

y admitido en los misterios celestes y humanos.

 

 

Su más que real e imperial tesoro,

que había reunido en sus viajes por Arabia y Africa,

pero para el que su tiempo aún no estaba maduro,

y que tiene que ser desenterrado por la posteridad,

lo dejó en depósito

e hizo a sus más fieles y mejores amigos herederos de su conocimiento y de su nombre.

 

 

Después de haber creado un pequeño mundo,

cuyas rotaciones estaban en armonía con aquél Gran Mundo,

y de convertir este pequeño mundo en un resumen de las cosas pasadas, presentes y futuras,

y más como consecuencia de sus 100 años que debido a alguna enfermedad,

(que él jamás había conocido en su cuerpo y a la que nunca hubiera permitido que preocupase a los demás),

 

 

más bien llamado por el Espíritu de Dios,

había devuelto su alma iluminada a su Creador (entre los abrazos y últimos besos de sus hermanos),

permanecería él, C.R.C., nuestro muy estimado padre,

nuestro más amado hermano,

nuestro más fiel ejemplo,

nuestro más honrado amigo,

aquí oculto por los suyos durante 120 años.

 

 

Debajo habían escrito sus nombres:

1. Padre A., Hermano R.C., cabeza de la Fraternidad por elección;

2. Hermano G.V.M.P.G.;

3. Hermano R.C., el más joven, heredero del Espíritu Santo;

4. Hermano F.B.M.P.A., pintor y arquitecto;

5. Hermano G.G.M.P.I., cabalista;

 

y del segundo círculo:

1. Hermano P.A., sucesor del hermano I.O., matemático;

2. Hermano A., sucesor del hermano P.D.;

3. Hermano R., sucesor del Padre C.R.C., que superó con Cristo.

 

 

Al final estaba escrito:

De Dios nacemos;

En Jesús morimos;

por el Espíritu Santo renacemos.

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

XXIV

 

El elogio del Libro T

 

 

 

El Libro T. acaba con un elogio y la Fama Fraternitatis nos da el texto completo en latín, cuya traducción les acabamos de exponer.

 

 

El templo del atrio de la Rosacruz guarda dentro de sus paredes una sociedad de una variedad muy especial. Si pudiésemos agrupar al público interesado según sus confesiones, sus convicciones, formas de pensar e inclinaciones políticas, descibriríamos una increíble variedad; estaríamos sorprendidos por las mentalidades tan divergentes que se forman aquí en un círculo.

 

Si en algún momento les surgió la pregunta, si de la Rosacruz emana una influencia sobre la gran masa, y si la Rosacruz puede llevar a las personas a desprenderse más o menos de sus costumbres materiales e intelectuales, encuentran aquí una prueba de ello.

 

El atrio de la Rosacruz es un círculo, tan increiblemente variado en su composición, como no se encuentra en ningún otro grupo, iglesia o comunidad. Desde el punto de vista religioso, intelectual, social y político, se encuentran representados casi todos los grupos y subdivisiones que conocemos en la vida moderna.

 

Y después de alguna reflexión se podrá comprobar, que aquí no se trata de una extraña y casual coincidencia de circunstancias, sino de una influencia muy consciente e intencionadamente creada.

 

La magia de los Rosacruces ha penetrado en todos los sectores de la gran vida social para efectuar su trabajo reorganizador, y sin saberlo, entrarán varias veces en su vida en contacto con este trabajo, participarán en él, si, incluso servirán a esta magia.

 

Todas estas cosas colaboran aquí para el buen fin. No piensen al respecto en una poderosa organización ilegal, pues no hay ningún movimiento que actúe tan públicamente como la Rosacruz; y cuando se encuentran hermanos de la Rosacruz que actúan en diferentes campos y se reconocen, ellos se sorprenden siempre de nuevo sobre la simplicidad e inteligencia de la magia de occidente.

 

Y por todo esto, aquí nos dirigimos a personas que son muy diversas según su tipo y sus necesidades espirituales, pero que a pesar de todo forman un círculo, con cuya ayuda realizamos una gran obra, una obra para el desarrollo de fuerzas que conducen o bien a su caída o a su resurrección. Y nos alegramos mucho de que ustedes son conmovidos continuamente por la magia de la Rosacruz.

 

No piense que nosotros aquí sólo afirmamos algo para hacer propaganda con algo de secreteo. Estamos en contra de cualquier secreteo, pues nosotros sólo tenemos que anunciarles una sola cosa, y esto es: Jesús en su forma verdadera.

 

¡Les conocemos, les conocemos a todos!

 

¡Amigos, interesados y enemigos, les conocemos!

 

Les conocemos, hermanos y hermanas reformados, en los que la teología esotérica se fermenta como una comida indigerible; amigos reformados, que han muerto espiritualmente en los hábitos de sus iglesias.

 

Conocemos a los amigos católicos romanos, que, libres de los engaños del incienso, a través del dispendio de los ritos y de la  vestimenta sacerdotal, empiezan a ver el marco enmohecido de su única-beatificante madre iglesia.

 

Conocemos a todos, a ustedes, que ya están libres de sus iglesias y que sienten roer en sus almas la soledad y la insatisfacción.

 

Conocemos a todos, también a ustedes, que quieren confesar y vivenciar a Cristo y que buscan un grupo en el que puedan derramar su amor por El.

 

Les conocemos, humanistas de corrientes diversas, ustedes, que a pesar de su pureza, de su amor al prójimo y de su naturaleza dispuesta al sacrificio, tienen la sensación de tambalearse por el mundo como ébrios, sin sustento ni positividad.

 

Conocemos a todos nuestros enemigos. Los teólogos, que leen esto con aversión, porque leen con consternación sobre una teología laica que la Rosacruz está desarrollando, un conocimiento de Dios, una Gnosis, en la que no participan, en la que jamás podrán doctorarse cum laude, porque aquí se trata de un conocimiento y de una fuerza que son para todos.

 

Les conocemos, ortodoxos, que todavía presumen de estar tan unidos a sus iglesias, mientras que desean comprobar nuestras palabras, para averiguar si concuerdan con sus interpretaciones.

 

Así, en este orden de gradaciones y calidades están ustedes unidos a nosotros y nosotros les llamamos amigos. Les rodeamos con la magia de la Rosacruz y les llevamos nuestro mensaje y cumplimos en ustedes nuestra misión.

 

Les traemos un Cristo que ustedes no conocen, que en todo caso no quieren.

 

Les traemos a este Santo de Dios, que fue apresado por los poderosos de este mundo y colocado ante la ley terrenal, que está en completa concordancia con la mentalidad de la horda sanguinaria; y ustedes gritan con esta horda: “Su sangre venga sobre nosotros y sobre nuestros hijos.”

 

Esto es precisamente la magia de la Rosacruz, dejarles pronunciar este mantram, dejarles que lo griten o que lo siseen: “Su sangre venga sobre nosotros y sobre nuestros hijos.”

 

Millones de nuestros prójimos siguen su camino en ignorancia. Ellos están tan hundidos en el nadir, que nuestra cultura de la ofuscación es aceptada por ellos como algo natural. Ellos no conocen a Cristo en su forma verdadera, ellos no Le conocen, tal como El se sumerge en el ser del hombre Jesús.

 

Su ser y Su enseñanza les son presentadas de forma falsificada; los grupos que se denominan Su iglesia Le han traicionado.

 

Y por eso ahora acude al templo de la Rosacruz una multitud de millares de todos los lugares y esferas de la vida, para ser colocados ante Su inmensa exigencia y Su realidad.

 

Sólo pueden reaccionar de dos formas ante ello: o aceptándole según Su exigencia y Su realidad, con todas las consecuencias inherentes, o gritando: ¡crucificadle!

 

Y si intentan permanecer neutral al respecto, entonces serán arrastrados por los acontecimientos. Sea como sea, hacia una caída o una resurrección.

 

“Su sangre venga sobre nosotros y sobre nuestros hijos.” Y ahora sólo se trata de unirle conscientemente con esta seguridad.

 

El esoterismo nos muestra claramente, cuando y de qué forma el espíritu de Cristo se unió a nosotros. Su sangre atraviesa a toda la humanidad, lo mismo si reaccionan ante ello con una maldición o con una agradecida aceptación, en una completa ignorancia o con repelente cobardía.

 

Aquí son conducidos a una vivencia dinámica de la realidad: de esta realidad, qué sólo existe una única posibilidad para la salvación del mundo y de la humanidad: a saber, el camino de la purificación de la sangre y de la renovación de la sangre en Cristo, o expresado de forma gnóstico-científica: por las Bodas Alquímicas de C.R.C., por la alquimia de los Rosacruces, por el fuego del triángulo, por la séptuple fuerza que se encuentra en el centro iluminado. ¿Todo el Rosacrucismo se despliega por lo tanto en el cristianismo conscientemente aplicado?

 

¡Si!

 

¿Todo el Rosacrucismo no desea saber nada más que Jesucristo, y Éste crucificado?

 

 

¡Si!

 

¿Por lo tanto, se considera el movimiento Rosacruz como una especie de cuerpo eclesiástico, desarrollado y purificado de determinadas manchas?

 

¡No, mil veces no!

 

                La filosofía Rosacruz declara con énfasis, que la vivencia, es decir, que el confesar a Cristo en toda su amplitud de la exigencia divina, sólo es posible si conocemos la Gnosis de la manifestación humana, si investigamos el plan divino para el mundo y la humanidad.

 

Este conocimiento se une en el lenguaje del Evangelio con el hombre Pedro; con Pedro, el conocedor del plan. Y por eso Cristo dice de él: ” Sobre esta Petra, sobre esta roca, edificaré mi comunidad.”

 

Con esta ayuda de Dios, el hombre sacerdotal y real hablará algún día sobre las grandes obras de Dios.

 

Este conocimiento del plan no es por lo tanto una meta, sino un medio para ejecutar el mandato de Dios: ” Sed perfectos, como vuestro Padre en el cielo es perfecto” y ” Sed mis seguidores.”

 

No es culpa nuestra, que en el mundo se propague tanta pretendida filosofía Rosacruz vacia de fuerza.

 

Si regresamos a la fuente de los misterios de la Rosacruz, al testamento espiritual de la Fraternidad de la Rosacruz, encontramos la verdad.

 

Y gracias a Dios, este testamento nos ha llegado en forma velada, velado con gran sabiduría para impedir que las fuerzas negras falsifiquen este lenguaje o para que no pierda su fuerza por la práctica de los teólogos.

 

 

Nos colocamos ahora ante el elogio del Libro T. con su final: “De Dios nacemos, en Jesús morimos, por el Espíritu Santo renacemos” y ante su principio, que todo lo explica: “Una semilla, sembrada en el corazón de Jesús”.

 

Cuando el alumno de la Rosacruz ha profundizado en el plan divino y ha edificado en sí algo de este irresistible saber como una roca, como una Petra, entonces él sabe, no sólo por una comprensión intelectual, por un conocimiento confirmado por un diploma, por el resultado de un examen, sino con un saber interior, un saber universal en su sangre y por su sangre: ¡De Dios hemos nacido! ¡De El, por El y hacia El son todas las cosas!

 

Aquí no se trata sólo de una refinada confesión sumisa:  “Dios es grande”, sino que es Aquél poderoso, inexpresable, que a su vez se manifiesta para el alumno en la gloria majestuosa, en la sublime sabiduría, en el juego de colores de su plan de creación. Esto significa, percibir el amor divino de forma impersonal, con el alma, con el corazón y con la razón.

 

Cuando el alumno de la Rosacruz expresa el mantram: De Dios hemos nacido, entonces él sabe, que el plan de Dios, del que puede comprender algo, le da una misión; que el plan de Dios debe expresarse a través de él; que debe crecer y madurar en él.

 

Y por eso sabe que debe seguir a Jesús, en quien se manifestó el Cristo. Por eso sabe que debe perecer en Jesús, que tiene que seguirle, a El, que vino en la forma del hombre y que fue obediente hasta la muerte, si, hasta la muerte en la cruz:

 

“para que en el nombre de Jesucristo, algún día se doblen todas las rodillas de aquellos que están en el cielo, en la tierra o debajo de la tierra, y para que cada lengua confiese: Cristo Jesús es Señor para la glorificación de Dios el Padre.”

 

Así el alumno se une con su camino de cruz en la noche de los tiempos para anclar la luz de Dios, porque él sabe, que sólo de esta forma, por este sacrificio, se puede manifestar la regeneración, el renacimiento por el Espíritu Santo, en la vida del hombre y en la comunidad.

 

De esto resulta, que el hombre es una semilla, un principio de una vida maravillosa, sin principio ni fin.

 

Nosotros percibimos las fuerzas que están ocultas en esta semilla, sentimos a su creador divino, su vocación y su divinidad. Es una semilla, la cual después de su manifestación es capaz de alimentar a los hambrientos. Pues bien, nosotros sembramos esta semilla en la sangre del corazón de Jesucristo, y el gran milagro de manifestación comienza.

 

Cristián Rosacruz, el sucesor de Cristo, desarrolla sus capacidades dinámicas – las rosas – por su camino de cruz al servicio de la bondad, la verdad y la justicia; Cristián Rosacruz, nacido del noble y serenísimo linaje de Dios; por su infatigable trabajo y revelación divina, admitido al más que real e imperial tesoro, que había coleccionado en sus viajes a través de la vida real y que nos ha traspasado a nosotros, sus herederos; él, teniendo más de cien años, ha realizado el hundimiento de su sacrificio, y, llamado por el espíritu de Dios, se encuentra aquí oculto por ciento veinte años y ha ofrecido su sangre del alma para todos, dirigida a todos.

 

La filosofía Rosacruz: una semilla, sembrada en el corazón de Jesús; una fuerza del alma, relevada del plan de Dios, perecida en Cristo Jesús, convertida en una fuerza dinámica, una herencia para todos nosotros, en la regeneración del Espíritu Santo.

 

¡Esta sangre venga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por esa época ya habían muerto el Hermano I.O. y el Hermano D. ¿Donde se encuentra su tumba? Sin embargo no dudamos en absoluto de que nuestro hermano decano fué enterrado de una forma especial, o quizás esto también se oculte. También esperamos, que nuestro ejemplo sirva de estímulo a otros para que indaguen con mayor diligencia los nombres, que hemos mencionado con este propósito, y para que encuentren los lugares donde están enterrados. Pues, por lo general, todavía se les conoce y tienen renombre entre las personas ancianas debido a sus conocimientos médicos. De esta manera posiblemente aumentará nuestra Gaza o al menos quedará mejor iluminada.

 

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

XXV

 

El misterio de Gaza

 

 

Existe una historia antigua y de significado muy profundo, la historia de Simsón del Libro de los Jueces en el Antiguo Testamento. Si leemos esta historia con ojos más o menos

iluminados por el conocimiento esotérico, entonces se despliega ante nosotros la historia de la humanidad, la historia de la humanidad con todas sus tensiones, su oscuridad y su claridad y con toda su tragedia.

 

Queremos a enlazar algo de esta narración con sus almas, para envolverles de nuevo con las bellezas de la Fama Fraternitatis.

 

Bien, pues ahí está Samsón, Samsón, que era nazareno, esto significa, un agraciado, uno que ha sido elevado de la masa; el hombre, cuya maravillosa fuerza se encontraba oculta en sus cabellos. El tenía siete rizos: ellos representan la séptuple fuerza del Espíritu Santo, la fuerza creadora absoluta, la fuerza de la epígenesis, que le envolvía como un manto.

 

Y este hombre agraciado parte hacia la ciudad de Gaza, la ciudad de los filisteos.

 

Todos nosotros conocemos de sobra la ciudad Gaza; conocemos este lugar. Es la ciudad en la que todos vivimos, el mundo, en el que nos encontramos sumergidos en la oscuridad. Es la ciudad de las fuerzas ocultas, la ciudad en la que algún día se edificará una enorme fortaleza, cuando hayamos descubierto las fuerzas que se encuentran ocultas en Gaza y las utilicemos de la forma correcta.

 

Si, los secretos de Gaza son muy grandes y muy profundos, son extremadamente difíciles de desvelar. Encontrarán una gran cantidad de obstáculos si se dirigen a Gaza como un agraciado, como un Samsón, para, como juez, administrar justicia a los filisteos.

 

Usted se hundiría igual que él, mientras que a pesar de todo, por medio de los secretos de Gaza, en su hundimiento celebraría su elevación.

 

Gaza es una ciudad en el país de los filisteos. Usted conoce el país de los filisteos. Usted lo conoce muy bien. Es el país de la negra oscuridad, el país del cautiverio inferior, de la vida degenerada.

 

Son las fuerzas negras las que se han apoderado de Gaza y por ello no pueden ser descubiertos sus secretos, a no ser por un heroico soportar de un nazareno, de un agraciado por Dios.

 

Y mirad, ahí va Samsón, colmado de fuerza de Cristo, engalanada en su dorada cabellera; el llega a Gaza.

 

El, que es temido por los filisteos como una víbora, él, que se ha enfurecido contra ellos como un poderoso, él se enfrenta a ellos en su plaza más fuerte.

 

Pues usted debe tener en cuenta (y que quien lo lea, pueda comprenderlo), que lo más bello, lo más puro, el secreto más profundo, es lo primero que las hordas negras toman prisionero, lo que más es empujado de un lado a otro, sobre lo que recae la máxima violencia.

 

La ciudad de Gaza, la cuidad llena de misterios de Dios, donde han nacido y se conservan los más maravillosos bienes espirituales, ahí gobiernan los filisteos como en sus más fuertes plazas.

 

Y el nazareno de Dios parte hacia Gaza… y vemos que en él se inflama un gran amor hacia los filisteos, hacia todos estos hombres, que con ojos llameantes por el impulso de la sangre intentan matarle llenos de odio.

 

“Y Samsón fue a Gaza y allí vio una mujer y entró donde ella.”

 

Por favor, no vean en esta historia una perversa novela de amor en forma de serial. Este Fuerte de Dios busca el principio eternamente creativo en estos hombres-niños hundidos en la corrupción; él entra donde ellos para purificarlos con el amor de Cristo.

 

El no quiere hablar desde arriba como consagrado de Dios para azotarles con su fuerza. El se une con ellos como uno de los suyos.

 

“Y vemos que cuando Samsón vierte así su amor, los guardianes están en la puerta de la ciudad para matarle. Pero él destruye con sus fuerzas las puertas de la ciudad y sale ileso.”

 

Su declaración de amor ha sido todavía inútil.

 

Con gran inteligencia comienza un segundo intento.

 

“Después se enamoró de una mujer en el arroyo Sorek que se llamaba Dalila.”

 

Dalila significa la débil, la suave. Samsón busca aquí de nuevo en un heroico intento, los más significativos, los más delicados aspectos de lo atado-a-la-tierra, y con todo su amor y toda su inteligencia intenta, en el arroyo Sorek, la realización de su misión en lo brazos, en los tentáculos, de esta Dalila.

 

Pero la naturaleza receptiva de esta suave era como una negra cloaca; el aliento de la muerte henchió su pecho y la traición brillo desde el turbio espejo de su capacidad de pensamiento.

 

Los príncipes de los filisteos vinieron a ella y le dijeron: “Descubre donde se oculta su gran fuerza, para que podamos someterle; si lo logras, recibirás de cada uno de nosotros mil cien monedas de plata.”

 

“Y Dalila buscó su fuerza para entregarle.”

Tres veces intenta entregarle y tres veces Samsón bebe de la amarga copa de la traición.

 

Pero su amor es más fuerte que su prevención. Como no puede obtener su amor puro de otra forma, se decide por el sacrificio.

 

Y repetimos: no vea en esto una barata novela histérica, no vea aquí al hombre que se prodiga a lo indigno.

 

Vea aquí el sacrificio puro del Santo de Dios en el amor de Jesucristo.

 

“Y Samsón le abrió todo su corazón y dijo: Jamás una tijera ha tocado mi cabeza; si me cortaran el pelo, entonces mi fuerza se apartaría de miy sería tan débil como todos los demás hombres.”

 

“Y Dalila vió que le había entregado todo su corazón. Y ella le dejo dormir sobre su regazo y dejó que le cortasen los siete rizos, y la fuerza se aparto de él.”

 

Así el Santo de Dios, el servidor agraciado de lo más elevado, sacrifica toda su fuerza creadora, toda su fuerza espiritual por el mundo y la humanidad.

 

El se entrega a los indignos para que este sacrificio de amor algún día pueda desvelar los secretos de Gaza.

 

Pero con esto no termina la historia. En realidad es cuando empieza a desarrollarse:

 

“Pero los filisteos le tomaron, le sacaron los ojos y le condujeron abajo hacia Gaza, atándole con dos cadenas de bronce y obligandole en la cárcel a moler sujeto a una rueda.”

 

Resuenan las risas de burla y el dinero se vierte en el regazo de Dalila, la débil. El Fuerte de Dios esta mutilado, la clara visión de la victoria le ha sido tomada; y atado al cobre de Venus de los instintos inferiores, se le empuja al tráfago de la cárcel de este mundo, a Gaza, al centro del gran misterio. La bondad, la verdad y la justicia sujetas a los torbellinos infernales de la horda negra.

 

Pero tampoco con esto acaba la historia. En realidad es aquí donde nos muestra su esencia:

 

“Pero el pelo de su cabeza comenzó a crecer de nuevo como antes de ser cortado.”

 

Ahora Samsón planea de nuevo un sacrificio, el sacrificio más grande que un hombre puede realizar. El ya no ofrecerá un sacrificio de amor que exija una respuesta de amor; él ya no malgastará más su sacrificio de amor en la perversa manifestación Dalila, ahora estallará ahora en el acto de amor, el acto de amor que sabe destruir lo impuro.

 

 

“Como el corazón de los filisteos estaba ahora de buen ánimo, dijeron: Haced venir a Samsón para que toque ante nosotros. Entonces sacaron a Samsón de la cárcel y él tocó ante ellos en su templo en Gaza y ellos le colocaron entre las columnas.

 

Pero Samsón dijo al niño que le llevaba de la mano: Déjame que toque las columnas de este templo.

 

La casa estaba llena de hombres y mujeres. También estaban todos los príncipes de los filisteos. Y en el tejado había unos tres mil hombres y mujeres que miraban como tocaba Samsón.

 

Samsón suplicó: Señor, apiádate de mi y dame fuerzas, oh Dios, sólo esta vez.

 

Y Samsón asió las dos columnas centrales, sobre las que se asentaba la casa y sobre las que se mantenía, una con la mano derecha y otra con la izquierda.

El dijo: ¡Que mi alma muera con los filisteos! y se inclinó con fuerza. Entonces la casa cayó sobre los príncipes y sobre todo el pueblo que se encontraba dentro, siendo más los muertos que murieron con su muerte, que los que él había matado en su vida.”

 

 

Quiera Dios que ustedes comprendan esta historia. El Santo de Dios, el hombre tomado por Dios, que vierte su sangre del alma por todos en el último acto de amor; el hombre que entra en el templo de la magia negra de Gaza, el que sabe como asir las dos columnas centrales, y que con la mano derecha llena de dinámica firmeza, y con la mano izquierda llena de ardiente amor, se inclina con fuerza como un gigante de Dios por el mundo y la humanidad.

 

El resultado de este sacrificio sobrepasa todo lo que hizo hasta entonces; la casa de la falsedad cae sobre los príncipes de la negrura de espeso humo y sobre todos sus servidores.

 

Y cuando las nubes de polvo se han retirado y los gritos de muerte de los predicadores de la mentira han enmudecido, se eleva de la tumba de la expiación el secreto de Gaza, la panacea para los enfermos y desfallecidos constructores del mundo: Jesucristo, el Señor de nuestra vida, sin el que nada podemos.

 

 

 

Con esto hemos vuelto a colocarle en la esfera de la Fama Fraternitatis, hacia la llamada de la Fraternidad de la Luz.

 

Cuando el elogio del Libro T. se ha desvanecido y la magia del: Ex Deo nascimur, in Christo morimur, per Spiritum Sanctum reviviscimus, ha realizado su trabajo, la Fama prosigue:

 

 

“Por esa época ya habían muerto el Hermano I.O. y el Hermano D. ¿Donde se encuentra su tumba? Sin embargo no dudamos en absoluto de que nuestro hermano decano fué enterrado de una forma especial, o quizás esto también se oculte. También esperamos que nuestro ejemplo sirva de estímulo a otros para que indaguen con mayor diligencia los nombres, que hemos mencionado con este propósito, y así encontrar los lugares donde están enterrados. Pues, por lo general, todavía se les conoce y tienen renombre entre las personas ancianas debido a sus conocimientos médicos. De esta manera posiblemente aumentará nuestra Gaza o al menos quedará mejor iluminada.”

 

 

Nosotros queremos, que usted llegue a comprender este lenguaje.

 

¡Elevaos hacia el esoterismo de la narración de Samsón y ved!

 

Ved a los radiantes representantes de la humanidad trabajar a escondidas y en público, trabajan como genios renovadores del mundo o como simples trabajadores dinámicos en la viña.

 

Ved como todos amaron a la humanidad.

 

Ved como se han consumido para entregarnos las dávidas de su amor.

 

Ved como se entregaron por completo y como encontraron en un esfuerzo extremo a Dalila en el arroyo Sorek.

 

Ved como fueron golpeados y pisados, apresados y mutilados.

 

Y ved como finalmente tomaron las columnas del templo de la falsedad, una con la mano derecha y otra con la izquierda, y cómo se derrumbó el edificio de la horda negra con un estrépito atronador.

 

Ved como dieron todos su sangre del alma por el mundo y la humanidad, por usted y por nosotros.

 

Y nosotros le pedimos a usted que busque sus tumbas, al ser de sus sacrificios, y que desentierre sus testamentos espirituales.

 

Su oficio es conocido, su oficio era juez de la humanidad.

 

Su exterior es conocido, la imagen externa del alma iluminada, que ama en el acto y en verdad.

 

Su gloria es justificada. El brilla como su prototipo en estos antiguos anales de la Biblia.

 

Nosotros le pedimos a usted que indague estos sacrificios, que abra estos templos funerarios dorados para que el secreto de Gaza se descubra, para que se forme como una fosa de luz en este oscuro mundo: la panacea para el más profundo dolor de la humanidad, el “sésamo ábrete” para todo lo que fue, es y será.

 

El misterio de Gaza: Cristo Jesús nacido entre nosotros, inflamando a sus hijos hacia el acto, al acto de bondad, verdad y justicia.

 

Y Samsón dijo: “Mi alma muera con los filisteos” y él se inclinó con fuerza.

 

“Y en los últimos días sucederá” dice Dios, ” que derramaré mi Espíritu sobre toda carne.”

 

Sucederá, que los trabajadores modernos de la Rosacruz partirán hacia la casa de este mundo buscando llenos de amor a los atados-a-la-tierra.

 

Ellos intentan ayudarles, unen su vida con los pecadores y con lo indigno para elevarlo, lo mismo que Jesús fue hacia las prostitutas y los pecadores.

 

Y serán apresados y perseguidos, golpeados y escupidos.

 

¡Pero ellos seguirán sacrificándose!

 

Buscarán los aspectos más tiernos y receptivos de la naturaleza humana para influirlas hacia el bien.

 

Pero serán apresados y sus ojos oscurecidos e irán hacia el tráfago bajo las risas burlonas de los que odian.

 

Pero algún día, en un momento crucial de los tiempos, se celebrará el sacrificio más grande, para que sea declarado el misterio de Gaza.

 

Y cuando usted se sacrifique, dirá: “Nuestra alma muera con los filisteos”, y sus manos buscarán a tientas las columnas del templo de la casa de este mundo y usted se inclinará con gran fuerza.

 

 

De este modo deberá multiplicarse nuestra Gaza o al menos quedará mejor iluminada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En lo referente al minutus mundus (pequeño mundo, microcosmos) lo encontramos depositado en un pequeño altar; era mas bello de lo que un hombre, con conocimientos sobre el tema, podría imaginar. Pero no vamos a representarlo antes de que se haya contestado en confianza a nuestra sincera Fama (llamada).

 

                Así colocamos otra vez la placa sobre de la tumba y sobre ésta el altar. Cerramos de nuevo la puerta y la sellamos con todos nuestros sellos. Además hemos dado a conocer algunos libros, por indicación y bajo la responsabilidad de nuestra rota, entre ellos el libro M (que había sido versificado por el afectuoso M.P., que había desasistido por ello muchas obligaciones domésticas). Finalmente, y según nuestra costumbre, nos separamos de nuevo y dejamos a los herederos naturales en posesión de nuestras joyas. Ahora esperamos la respuesta y el juicio o la sentencia, que recibiremos sobre esto, de los ilustrados y de los no ilustrados.

 

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

XXVI

 

Minutus Mundus

 

 

En la primera Epístola a los Corintios habla Pablo de un gran secreto, que algún día será buscado, conocido y vivido por la humanidad, de un secreto, que algún día convertirá la palabra en realidad: “La muerte ha sido absorbida por la victoria”, por lo que la humanidad gritará jubilosa: ” ¿Muerte, donde esta tu aguijón? ¿Infierno, donde esta tu victoria?”

 

Este secreto se refiere a un cambio que se apoderará de los hombres, una fuerza que debe desarrollarse en nosotros.

 

Esta secreto se impondrá enseguida, en un instante, al toque de la última trompeta. Los muertos resucitarán entonces incorruptibles y nosotros seremos transformados.

 

En este famoso cambio de los tiempos “lo corruptible atraerá a lo incorruptible y lo mortal a lo inmortal.”

 

 

Es posible que conozca estas palabras de la Epístola a los Corintios, y que hayan meditado y hablado en varias ocasiones sobre ellas; si se acercaron a estas cosas sin conocimiento esotérico, seguramente habrán denegado con la cabeza sobre las cosas incomprensibles relacionadas con ello.

 

El Iniciado Pablo sí habla sobre un misterio, pero él no lo desvela.

 

El lo hace con toda intención, pues estas cosas no pueden ser reconocidas por medio de un análisis racional, con una comprensión intelectual. Aquí sólo se puede vivenciar, no existe otro camino.

 

Muchos de ustedes creen poseer sabiduría, pero su posesión es todavía muy pobre. Sólo poseen algunas directrices; el resto tiene que ser aprendido por ustedes a través de la vivencia.

 

No es cierto que se le da una sabiduría absoluta con la misión: ” Lee esto, ocúpate de ello y luego pasa al acto.”

 

Usted sólo pueden comprender la sabiduría, la sabiduría universal, cuando se haya ennoblecido interiormente para ello, y el resto se les muestra a usted como un oscuro encubrimiento. Si usted quisiera tomarla sin nobleza interior, entonces llega al disparate o al rechazo.

 

El secreto de Pablo se llama en la filosofía Rosacruz, en la Fama, Minutus Mundus.

 

La Fama dice sobre ello: ” En lo referente al minutus mundus (pequeño mundo, microcosmos) lo encontramos depositado en un pequeño altar; era más bello de lo que un hombre, con conocimientos sobre el tema, podría imaginar. Pero no vamos a representarlo antes de que se haya contestado en confianza a nuestra sincera Fama.”

 

 

Ustedes saben, que la nobleza interior es la consecuencia de una auténtica vida al servicio de Cristo: sin El nada podemos.

 

Además deben saber lo que nosotros entendemos por vida auténtica. La vida auténtica debe fundarse sobre un principio triple: sobre la bondad, verdad y justicia, realizado hasta en las más diminutas fibras de nuestra existencia. Vivir verdaderamente significa querer ser impersonal, no querer imponerse, conocer la autonegación.

 

La autoafirmación desarrolla por ejemplo el gran pecado de la envidia.

 

Una persona envidiosa es una persona que ve en peligro su autoafirmación. Otro se le cruza en su camino hacia la fama y el honor. Otro se encuentra en el lugar, en el que nos hubiese gustado estar a nosotros.

 

Y tal como el zorro enseña a los gansos, así venimos nosotros con nuestras expresiones devotas, con palabras rebuscadas y con ojos enternecidos, y si lo logramos, también con algunas lágrimas, para ejecutar nuestros atentados, para imponernos.

 

Ustedes no pueden servir a Cristo en autoafirmación. La autoafirmación nos vuelve descarados y audaces, ella conduce en esta vida a la insolencia. La primera frase que les dice una persona envidiosa es: “¡No piensen que soy envidioso!”

 

El alumno al instante se pone entonces en guardia, pues desde ese momento peligra la obra que él quiere realizar de forma impersonal.

 

Los engaños saldrán pronto a relucir.

 

Aunque usted conociese de memoria la filosofía Rosacruz que le ha sido revelada, aunque conociese la Biblia como una tabla cronológica, aunque se hubieran doctorado cum laude en cualquier ciencia, esto no tiene ni el más mínimo significado, si no quiere destruir su autoafirmación.

 

Por eso en el atrio de la Escuela de los Misterios, en el Lectorium Rosicrucianum, se hace todo lo posible para expulsar de ustedes la autoafirmación.

 

Si quieren reflexionar con sinceridad, comprobarán, que casi todo en ustedes es autoafirmación.

 

Usted se peinan, se tiñe y se pinta y dan a su cara diversos gestos, todo por autoafirmación. Usted compra y ordena su corbata y su ropa debido a su autoafirmación.

 

Pero aquellos que les conocen ven a través de ustedes.

 

Otros hacen exactamente lo contrario. Están todo lo  descuidados y repugnantes que pueden. ¡Autoafirmación! ” ¿Ven ustedes, cómo he luchado por mi libertad?” Estas personas han huido hacia la reacción.

 

Reacción ante la clase superior, que hace lo mismo, pero de un modo diferente; pero el método Upper-ten cuesta dinero y la mayoría no lo tiene.

 

Si no se puede sobresalir por medio de ser cuidadoso, entonces hay que lograrlo de otra forma.

 

Mire, después de esta pequeña visión sobre toda la vida en la que participamos, una vida, que para entidades avanzadas apesta de falsedad, comprenderá, que la nobleza interior no es fácil de conquistar.

 

Usted comprenderá, que deben suceder bastantes cosas en nuestra vida antes de que estemos dispuestos a renunciar a la autoafirmación; que antes tenemos que caminar por un mar de miseria, antes de que podamos comprender algo del secreto del que habla Pablo.

 

” Vida auténtica es la condición de todo devenir.”

 

Existe una secreto, Minutus Mundus, tan bello, tan embelesador, más hermoso de lo que alguien pueda imaginarse, pero esta belleza no les puede ser entregada antes de haber recibido de usted una contestación a nuestra Fama, a la llamada de la Fraternidad de la Luz, para alcanzar la vida verdadera.

 

Todo su conocimiento, toda su religiosidad, todo su arte, no significan nada, si no pueden olvidar su yo.

 

Los rostros exhalan autocomplacencia.

 

Por este comportamiento de vida nos rodeamos mutuamente de mentiras y traición; estamos atrapados en la tela de araña.

 

Todo es afectación, falso, vida de apariencias.

 

Todo es temor, lucha y métodos vampirescos; por ello viene a nosotros la palabra:

 

“Id, vended todo lo que tenéis y seguidme.”

 

” Quien no quiera perder su vida por mí, no puede ser mi discípulo.”

 

Sobre esta base de vida planteada por el Cristo, se abre para nosotros la nueva vida y realizamos el seguir caminando de fuerza en fuerza, hasta que la muerte sea absorbida por la victoria.

 

El secreto del Iniciado Pablo y “Minutus Mundus” se refieren a la nueva vida, que surgirá de nosotros y a través de nosotros.

 

 

Déjennos investigar ésto más de cerca por medio de los dos aspectos de la Epístola a los Corintios y de la Fama Fraternitatis.

 

En el hombre se encuentra sumergido un conjunto de fuerzas secretas que llevan en sí la posibilidad de una creación perfecta. Esta composición de fuerzas maravillosas, sus propiedades en relación con el hombre en manifestación, es denominada Minutus Mundus o pequeño mundo, el microcosmos. Si por una vida verdadera hemos puesto en desarrollo estas propiedades, estas fuerzas, surge un gran cambio en los cuerpos del hombre, lo que en nuestra filosofía indicamos como ensalzamiento o espiritualización.

 

Los eruditos como Einstein se acercan a estos conceptos de una forma diferente cuando muestran científicamente los grandes cambios en el macrocosmos, en el gran mundo.

 

Usted comprenderá, que un cambio en el pequeño mundo, en el Minutus Mundus, por su naturaleza tiene que ir a la par con un cambio en el gran mundo.

 

Y cuando estos dos procesos, sintonizados el uno con el otro, han alcanzado un punto determinado de desarrollo, en un instante, en un momento psicológico, con la última trompeta (pues la trompeta resonará), los muertos resucitarán incorruptibles y nosotros seremos transformados.

 

Si usted pertenece a aquellos, que han padecido en sus propios huesos las torturas de la exégesis ortodoxa, entonces no podrá evitar estremecerse al oír hablar de una trompeta.

 

La poesía bíblica sobre las trompetas de muchos de nuestros hermanos y hermanas ortodoxos está llena de una horrible tristeza.

 

Las trompetas y las palmas son para ellos nuestros atributos celestes, con los que todos serán provistos cuando disfruten del extraordinario privilegio de ir al cielo.

 

En estas trompetas tendremos que soplar eternamente y con estas palmas abanicaremos sin cesar, siempre gritando paz, paz y aleluya. Y ésto es más de lo que muchos de nosotros podemos soportar.

 

Si, así son ridiculizadas las cosas del espíritu, y en nuestra juventud hemos cavilado muchas veces sobre la beatitud que podría encontrarse en estos trompetazos y sobre la capacidad de recaudar de aquel que está sentado en el trono. Este aburrimiento celestial y esta disonancia son los resultados y las vergonzosas consecuencias al querer aprehender los misterios de Dios con manos impuras.

 

 

Cuando los desarrollos del macrocosmos y del microcosmos, que siguen un proceso y están sintonizados el uno con el otro, han llegado a una determinada crisis, la vibración de nuestro campo de desarrollo producirá un sonido completamente diferente.

 

Imagínese por un instante, que con un objeto pesado presiona hacia abajo una tecla de un órgano y que entonces, lentamente, muy lentamente, pone el fuelle en movimiento. En un momento determinado, cuando la presión del aire lo permita, la tecla presionada se elevará y el sonido aumentará a un fortissimo. Sin ser apenas percibido al principio, el sonido penetrará finalmente en nuestra conciencia y tocará nuestro ser.

 

Esta es la esencia de los toques de trompeta celestiales.

 

Si las fuerzas del bien se alinean con todas sus potencias regeneradoras, crearán un sonido en el espacio, a saber, una vibración espiritualizadora y revolucionaria.

 

Al principio imperceptibles, sin que los inclinados-en-la-materia los puedan notar, pero, repetidos e intensificados por la liberación de cada vez más fuerzas nuevas, son finalmente percibidos los sonidos de la última trompeta.

 

Y la consecuencia será una regeneración de los diferentes campos de la materia y del espíritu; las fronteras entre lo cuatrodimensional y lo tridimensional, entre el aquí y el allá, serán suprimidas, pues la muerte – lo tridimensional – será absorbida en su totalidad por las fuerzas perceptibles cuatrodimensionales, que han sido desarrolladas en Cristo.

 

Así la palma de la verdadera paz, que sobrepasa toda comprensión, es ofrecida a todos los que son dignos de ella.

 

Ustedes comprenderán, que esta supresión de las fronteras entre la tercera y la cuarta dimensión cambiará nuestra vida por completo. La muerte, tal como la tenemos que soportar ahora, ya no se conocerá. La materia ya no será por más tiempo la base de nuestra conciencia, sino que será transformada por la influencia de éteres puros en una substancia etérica refinada.

 

En el momento, en que se impongan estas cosas (Pablo dice que sucederá en un instante, en un momento), los que se encuentran en el reino de los muertos podrán comunicarse libremente con aquellos que se encuentren encarnados en las antiguas condiciones materiales. Se trata por lo tanto un estado transitorio.

 

Para todos los que vivan en lo tridimensional, los muertos serán resucitados incorruptibles, esto significa, que el cambio de vibración se apoderará de ellos. Lo corruptible, lo tridimensional, debe atraer a lo incorruptible, lo cuatrodimensional, como consecuencia del toque de la última trompeta, de la elevación perceptible de la vibración en nuestro campo de desarrollo, que es creada por los que conocen la vida verdadera. Pero al mismo tiempo comprenderán, que en estas cosas también está contenido un juicio, pues este nuevo estado será al mismo tiempo extremadamente catastrófico. Sólo podrán adaptarse aquellos que posean la suficiente calidad de alma, nobleza de alma, es decir, los que hayan desarrollado suficientemente el vestido inmortal del alma.

 

El mundo de las apariencias se manifestará como un fuego en una radiante claridad, igual que la aurora boreal de la vibración de Cristo, que, a uno le perturba en la noche, mientras que otro recibe esta señal del toque de trompeta venidero en una alegre expectación.

 

Y ahora la filosofía Rosacruz, la Escuela de los Misterios, se coloca ante usted, para proponerle, que colabore plenamente consciente en este proceso.

 

Ella quiere comunicarles los secretos del Minutus Mundus cuando haya dado una respuesta a la llamada de la Fraternidad para llegar a la vida verdadera, al acto en bondad, verdad y justicia.

 

Estos secretos están guardados para ustedes y por ello dice la Fama:

 

 

” Así colocamos otra vez la placa sobre de la tumba y sobre ésta el altar. Cerramos de nuevo la puerta y la sellamos con todos nuestros sellos.

 

Ahora esperamos la respuesta y el juicio o la sentencia, que recibiremos sobre esto, de los ilustrados y de los no ilustrados.”

 

 

 

Puede ocurrir, que por una vida verdadera ya vibre el último toque de trompeta para el alumno en el campo celeste de su Minutus Mundus. Desde ese instante es elevado hacia una nueva posibilidad de vida. En principio, él ha vencido a la muerte, aunque su inmortalidad tiene que esperar hasta que los procesos científicos del gran mundo hayan avanzado tanto, que también, en general, el toque de la trompeta se eleve como un huracán.

 

El alumno ha construido un puente, un puente dorado sobre las cosas todavía no consumadas; él se coloca con todos sus parientes según el alma, en las filas de los que actúan en todas las esferas en el gran proceso alquímico de la regeneración, en Cristo nuestro Señor.

 

Ahí, en las amplias salas de lo invisible, componen el credo magistral: ¿Muerte, donde está tu aguijón? ¿ Infierno, donde esta tu victoria?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A pesar de que ahora ya sabemos, que todavía no ha llegado ni mucho menos el tiempo en el que se realice, según nuestro deseo u otra expectativa, una reforma general en toda su envergadura, tanto de lo divino como de lo humano, es evidente, que antes de salir el sol, éste trae al cielo una luz clara u oscura. Entretanto se reunirán algunos pocos, que se darán a conocer, para ampliar nuestra fraternidad y de esta manera realizar un feliz comienzo, con la cantidad y el prestigio de los cánones (directrices) filosóficos deseados y prescritos por el Padre C. Ellos disfrutarán con nosotros con amor y humildad de nuestros tesoros (que jamás nos faltarán), aliviarán la carga de este mundo y con absoluta seguridad no caminarán como ciegos en las maravillosas obras de Dios.

 

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

XXVII

 

La reforma general

 

 

La Escuela de la Rosacruz se ha colocado al servicio de una obra divina, que en lo sucesivo es denominada en la Fama la Reforma General.

 

Esta reforma o revuelta, o para decirlo con más énfasis: esta revolución de Acuario, será extraordinariamente drástica. No sólo se refiere a las cosas y estados humanas, sino que, unido indisolublemente con ello, también a las cosas y estados divinas o celestes.

 

La Reforma de Acuario es un impulso cósmico, un acontecimiento universal, que reviste todos los campos de la materia y del espíritu.

 

Hará referencia a una manifestación de fuerzas, que se encuentran por encima, muy por encima de los primitivos instintos naturales de la masa.

 

Esto es algo que deberán tener muy en cuenta a la hora de emitir un juicio sobre la Obra de Acuario de la Rosacruz moderna.

La Reforma de Acuario es una imposición divina de nuevas condiciones en todas las dimensiones del macrocosmos, y por su naturaleza el Minutus Mundus, el pequeño mundo, comprendido aquí como nuestra comunidad humana, tendrá que adaptarse a ello. Y consideramos nuestra obligación el advertirles sobre este cambio, advertirles de que siguen aferrandose a valores y estados que se encuentran en oposición con esta actividad cósmica.

 

Esta advertencia, que es dirigida a la humanidad con gran fuerza dinámica, con una santa pasión, sólo ha sido comprendida hasta el momento por unos pocos y es rechazada por la mayor parte con fuerza y odio.

 

Nosotros no especulamos sobre ningún tipo de rebelión humana, no queremos apartarnos ni un paso del camino que conduce a las cosas que son del Padre.

 

Y a pesar de que expresamos la verdad abiertamente, sin importar cómo sea recibida, incluimos no obstante a toda la humanidad en nuestra advertencia, desde la extrema izquierda hasta la extrema derecha.

 

Pues sabemos “que todavía no ha llegado ni mucho menos el tiempo en el que se realice, según nuestro deseo u otra expectativa, una reforma general en toda su envergadura, tanto de lo divino como de lo humano”.

 

 

Una reforma, que no es anunciada por esta o aquella Internacional, sino una, que es exigida e impuesta por Jesucristo. Y ahora, después de nuestra advertencia, que era gnóstico-científicamente necesaria, estamos esperando, como lo expresa la Fama, la respuesta y el juicio de los eruditos y de los no eruditos.

Invariablemente a través de toda la historia mundial, el mundo que se encuentra en la muerte ha rechazado la vida verdadera y los portadores de la bondad, la verdad y la justicia han sido clavados a la cruz.

 

A través de los siglos se ha intentado utilizar a los portadores de luz para diversas pérfidas acciones. Se pretendió  ponerles al servicio, por ejemplo, de tendencias nacionalistas:      “¿Señor, vienes tu para levantar de nuevo el reino de Israel?” Pero el Señor busca un reino que no es de este mundo. Por lo tanto: ¡ Fuera con el, crucificadle!

 

Este es el rumbo de las cosas.: el mensaje de Acuario es injuriado.

 

¿Por qué las fuerzas que quieren servir a Cristo toman siempre este rumbo? Porque este camino es el camino de la victoria, el camino del sacrificio: “La piedra, que fue desechada por los constructores, se ha vuelto la piedra angular principal” contra la que se estrellará toda falsedad.

 

Ahora ya no advertimos más, porque por medio del trabajo de los pioneros, el ser de ellos se ha unido al suyo.

 

Por el salto hacia abajo fue abierto el camino hacia arriba.

 

Por la sangre que fue derramada en el Gólgota, por el último suspiro, exhalado en el sacrificio de amor por la humanidad, se eleva de la negra tierra un rayo de luz: la escalera hacia el templo blanco.

 

“Si, este sacrificio es realmente bello, este camino de héroes muestra valor y fuerza”, se lamentan los afligidos, “pero de qué sirve que las escaleras de mármol blanco desciendan hasta la muerte, si nadie va a subir arriba. ¿Para qué sirve entonces el sacrificio?” La epopeya de Jesucristo y sus servidores es un arrobamiento, una imagen indefinida de un sueño. Mirad, ahí se difuminan los contornos de la imagen y nos despertamos con un grito. Y escuchamos los gritos de muerte y los jactanciosos  discursos de los dictadores. ¡Dios mío, que demencia!

 

“Pero permaneced valientes, aunque el corazón sangre.” Nosotros sabemos, que después del transcurso del tiempo se efectuará una reforma general, tanto de las cosas divinas como de las humanas, completamente en concordancia con nuestro anhelo y con la esperanza de otros.

 

 

¿Posee también usted algo de este conocimiento? ¿Posee usted algo de este saber irresistiblemente liberador de la Reforma de Acuario?

 

¡Nosotros sabemos!

 

¿Por qué no sabe nada de esta claridad divina? Porque mide la materia con su autoafirmación y porque es demasiado cobarde para levantar la cabeza inclinada, que mira obstinada hacia los negras terrones.

 

Si quisiera enderezarse y sacudir algo del polvo, descubriría algo maravilloso.

 

Pues es correcto lo que dice la Fama, que antes de que salga el sol, éste muestra en el cielo una luz clara u oscura.

 

¡Y esta luz ha aparecido!

 

Aurora, la diosa del amanecer.

Aurora, la luz matinal.

 

Aurora, la promesa de la luz que alborea.

 

¿Conoce usted a esta Aurora como vivencia mágica?

 

¿Han tocado los labios de esta diosa su frente con un beso santo? ¿Se ha encontrado en la Cámara del Rey?

 

¿Ha cantado quizás la canción de Hiawatha a esta diosa, una canción que resuena como el cantar de los cantares:  “¡Mira, que bella eres, amiga mía!”

 

Mirad, ahí se rompen las nieblas descoloridas y se colorean en un vestido maravilloso, el vestido de la Aurora.

 

¿Conoce usted este éxtasis, que por primera vez les toque la luz de una nueva aurora, haciendo vibrar su ser con una indecible emoción?

 

Entonces usted, como Hiawatha, extienden sus manos hacia esta diosa, esta mensajera de Helios, del dios del sol, y ustedes balbucean: “¡Oh, Dios de Dios, de quien, por quien y hacia quien son todas las cosas, nosotros alabamos y ensalzamos Tu nombre!”

 

¿Conoce usted esta vivencia, cuando llega la alborada de los pensamientos abstractos para iluminar su oscuridad?

 

Entonces sabe, que la oscuridad tiene que huir detrás de usted.

 

Entonces sabe, que el viento se levanta. Y a veces es sólo un único movimiento del árbol y de la hoja. Es el beso de Aurora, la diosa del amanecer, la mensajera de Helios, del dios del Sol.

 

“Sabemos que se realizará una reforma general de las cosas divinas y humanas y sabemos que antes de que salga este sol aparecerá Aurora, la diosa del amanecer.”

 

¡ Y Aurora ha aparecido!

 

Usted la puede ver si decide levantar su cabeza.

 

Usted percibe el temblor de la oscuridad al contemplar su hermosa figura.

 

Usted percibe la última garra de la horda negra que huye, que le quiere arrastrar con ella en las insondables profundidades.

 

Usted percibe el terror de aquellos que odian la luz.

 

Y este es el gran drama de nuestro tiempo. ¿Quien puede resistirse a la luz? ¿Quien puede impedir la salida del sol?

 

¡Mirad, ahí está la diosa de la aurora, mirad su luminoso vestido!

 

¿No es absurdo, suponer que se puede rechazar este amanecer?

 

Y cuantas más nubes apilemos en este horizonte de la liberación de la humanidad, más profunda y llameante es la aurora, con más intensidad alcanza la luz que se acerca a la oscuridad. Y esta luz está unida y enlaxzada con todos los que en la tierra, en el lento camino de los tiempos, ofrecieron el sacrificio del nacimiento de la luz, derramando su sangre del alma en los lugares más oscuros.

 

Y de esta forma, la oscuridad está unida a nosotros. Por el hecho de tomarla, por el sacrificio del alma, la atamos a la luz, que se acerca como juicio de Dios; pues donde aparece la luz, la oscuridad es devorada.

 

Le colocamos ante este amanecer, que anuncia la aproximación de la luz.

 

Y ahora sólo puede hacer dos cosas, o bien odiar a la diosa o amarla. Indiferencia o ignorancia, un caminar con la cabeza agachada, les empuja sin remedio al campo negro.

 

Si ama a Aurora, al amanecer de la victoriosa luz de Cristo, entonces le llamamos a un acto, que exige toda su energía, toda su inteligencia, todo el sacrificio de sí mismo.

 

 

Impulsados por el beso de Aurora, según dice la Fama “se reunirán algunos pocos, que se darán a conocer, para ampliar nuestra Fraternidad y realizar de esta manera un feliz comienzo, con la cantidad y el prestigio de los cánones (directrices) filosóficos deseados y prescritos por el Padre C. Ellos disfrutarán con nosotros con amor y humildad de nuestros tesoros (que jamás nos faltarán), aliviarán la carga de este mundo y con absoluta seguridad no caminarán como ciegos en las maravillosas obras de Dios.”

 

 

Consideramos, que es algo de gran importancia y un privilegio divino, que podamos unirle con esta Fraternidad y que le podamos capacitar para subir las escaleras del Templo Blanco; que podamos ofrecerle algo de los cánones filosóficos, algo de los tesoros del neo-gnosticismo, algo de estos tesoros, que no tienen nada que ver con sabiduría transmitida, sino que brillan y centellean como diamantes en una belleza cada vez más intensa.

 

No piensen, que estos valores le serán ofrecidos con gran laboriosidad y mucha pompa, con estrepitosa importancia y en fórmulas matemáticas.

La característica de este trabajo es sencillez y humildad.

 

El verdadero alumno Rosacruz puede ser reconocido por ello. El sigue su camino en sencillez  y humildad. El no quiere imponerse. El da con gran amor sus tesoros, que se abrieron para él por el beso de Aurora y él busca caminos de gran sencillez para regalar estos dones a quien los quiera.

 

Así construímos el grupo de pioneros, que ha despertado “en el amanecer, cuando comenzó a clarear”; y así existen muchos que ven desvanecerse todas estas dificultades habituales, que les habían aterrorizado mortalmente.

 

Y así existen muchos entre nosotros que están maravillosamente iluminados.

 

Y así hay muchos que, afligidos mortalmente por sus complejos, han renacido en Cristo y elevan su cabeza con la alegre sonrisa que presiente la victoria.

 

Si, entre nosotros hay muchos que se han convertido en hombres nuevos y ya no andan a ciegas en su camino. Ellos han comprendido el lenguaje de Aurora, que murmura como el viento matinal a través de árboles y arbustos: “¡Despertad, mirad, ved, vuestra salvación viene!”

 

Y existen muchos entre nosotros que caminan como embriagados de éxtasis en el conocimiento de las maravillosas obras de Dios y que investigan el plan de Dios para el mundo y la humanidad.

 

 

De esta manera colocamos ante ustedes al grupo de pioneros de la aurora, y les preguntamos: ¿Quieren caminar con nosotros hacia la luz que se eleva? ¿Quieren preparar con nosotros su llegada y su victoria? ¿Quieren despertar con nosotros a todos aquellos que quieren levantar la cabeza, para entrar en la alegría del conocimiento?

 

A nosotros nos colma una gran alegría, el conocimiento, de que se realizará una reforma general, tanto de las cosas divinas como humanas, en completa armonía con nuestros anhelos más sagrados y las comunicaciones de Cristo Jesús, nuestro Señor.

 

Nosotros hemos sentido el ardiente beso de Aurora en nuestras frentes; nos ha sido dado en la Cámara del Rey, en la fiesta de Pentecostés interior. Y nosotros balbuceamos: “¡Mira que bella eres, amiga mía!”

 

¡Oh, Dios de Dios, de quien, por quien y hacia quien son todas las cosas, nosotros alabamos y ensalzamos Tu nombre!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No obstante, para que cada cristiano sepa, qué fe y qué religión profesamos, confesamos conocer a Cristo, tal como es difundido con claridad en estos últimos tiempos, especialmente en Europa, y todavía hoy en día es recibido, adquirido y anunciado (a excepción de todos los exaltados, herejes y falsos profetas) en determinados países, conocidos por su nombre.

 

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

XXVIII

 

La religión de los rosacruces

 

 

 

En la primera Epístola a los Corintios leemos en el primer capítulo:

 

 

“Yo os ruego, hermanos, en el nombre de Jesucristo nuestro Señor, que seáis todos unánimes en vuestra confesión y que no exista división alguna entre vosotros; formad por contrario una unidad fuertemente vinculada, siendo de un mismo sentir y de una misma opinión.

 

¿Acaso Cristo está dividido en fragmentos? Cristo no me ha enviado para perseguir una meta aislada, sino para anunciar el Evangelio; y ésto no con sabiduría de palabras, para que la cruz de Cristo no sea frustrada y no sea privada de su fuerza.

 

Pues, aunque la palabra de la cruz es locura para aquellos que siguen su camino perdidos y sin comprensión, para nosotros, que sabemos y nos seguimos manteniendo, es una fuerza de Dios. Pues a Dios le agradó dar la bienaventuranza por medio de una predicación insensata a quienes crean en ella. Pues, mientras los judíos exigen señales y los griegos preguntan por la sabiduría, nosotros predicamos a Cristo crucificado”.

 

 

 

Y a continuación leemos en la Fama Fraternitatis, después de que en este testamento de la Fraternidad Rosacruz se dirigió la atención hacia Aurora, la radiante diosa del amanecer de la nueva manifestación espiritual, para que cada cual contemple a esta mensajera de Helios, el dios del sol, y se acerque al templo blanco para recibir también los ricos tesoros de la Fraternidad:

 

 

“No obstante, para que cada cristiano sepa, qué fe y qué religión profesamos, confesamos conocer a Cristo, tal como es difundido con claridad en estos últimos tiempos, especialmente en Europa, y todavía hoy en día es recibido, adquirido y anunciado (a excepción de todos los exaltados, herejes y falsos profetas) en determinados países, conocidos por su nombre.”

 

 

Al escuchar esta confesión tan breve, solemos estar demasiado inclinados a tomar este mensaje como una noticia y a proseguir en nuestra investigación de las profundidades mágicas, en las enseñanzas de los antiguos Rosacruces; si, nosotros ya conocemos el cristianismo.

 

Si preguntasemos a un noventa por ciento de nuestra población mundial de raza blanca: ¿Conocen el cristianismo?, la contestación sería la siguiente: “Pero señor mío, como puede preguntar semejante cosa? ¡Cuéntenos algo nuevo! ¿No se le ocurre otra cosa?”

 

Y los muchos millones que están ubicados en las diferentes iglesias A, B y C estarían muy indignados ante nuestra pregunta. ¡Qué ridículo, ustedes y no conocer el cristianismo! ¡Qué poca vergüenza!

 

Y los señores teólogos, aquellos, que afirman haber recibido el doctorado en la manifestación de la salvación cristiana, nos mirarán con asombro y dirán: “Hermano, seguro que viene de muy lejos, de un país pagano. Pues todas las personas que están y caminan y viven aquí tienen sus conocimientos cristianos gracias a nosotros.”

 

Imagínese que pudiésemos preguntar a todos nuestros lectores: ¿Conoce ustedes el cristianismo? No para obtener datos para una estadística, sino como una pregunta con toda su acaparadora fuerza dinámica.

 

Suponemos que todos contestarían: “Si, nosotros conocemos el cristianismo.”

 

Pues bien, nosotros tenemos la brutalidad de afirmar, que usted no sabe nada de ello, al menos respecto a su manifestación sumamente magnífica y sus muy grandiosas claridades. Nosotros declaramos, que usted sólo parlotea sobre el cristianismo y que la esencia de esta manifestación de sabiduría es uno de los más profundos misterios de su ser.

 

Sin lugar a dudas, muchos se sentirán ofendidos. ¿No existen quizás muchos, que piensan haberse untado más que abundantemente con la pomada cristiana y de estar inmunizados contra la suciedad ajena?

 

Realmente la pomada es suficientemente grasienta, pero ella cubre mucha falta de veracidad.

 

Su pomada es externa, los blancos lienzos de las tumbas; pero se trata del estado interior de sus almas. Cristianismo es cultura interior, reforma interior, revolución interior, la posesión de una luz interior.

 

Por eso debe lavar su barniz, su pomada, y acercarse al Santo en un no-saber, en un no-poseer. Tal como dice Cristián Rosacruz en la Bodas Alquímicas, incluso en el Templo de la Realización: “La suma de todo saber, es que no sabemos nada”.

 

 

Si se puede situar en este estado de espíritu, entonces, a pesar de las distancias, nuestros seres se unen en una comunidad espiritual. Todo el supuesto conocimiento y esta cultura del yo desaparecen.

 

 

Ahora existe la posibilidad de que escuchemos el silencioso murmullo de Aurora, la diosa del amanecer. Ella nos promete el tesoro dorado de la luz que viene después de ella. Una luz, que no se regala, sino que tiene que ser conquistada. Una luz que sólo puede descender en corazones preparados, en hombres que están completamente vacíos en su no-saber y su no-poseer, que han tirado todo lastre por la borda.

 

Este estado de espíritu no es una euforia, sino un cortante estar dejado de la mano de Dios. Este estado es miedo.

 

¿Conoce la magia del miedo?

 

Nosotros conocemos la magia del miedo y rogamos a Dios para que también usted quieran conocerla.

 

Este es el estado que intentamos describirles, el estado del no-saber y no-poseer.

 

¿Se trata del torbellino del miedo de las ilusiones que sucumben y de los ideales derrumbados?

 

¿Es el miedo ante miserias y tensiones venideras?

 

No, esta magia del miedo es el temor, el torturante miedo del Hombre-Jesús, que encuentra, en la absoluta soledad del Jardín de Getsemaní, a sus compañeros de armas dormidos como animales agotados. Es el estado del Alma Viva, que, estando en su Patmos del aislamiento, con un suspiro que desgarra los cielos, llama en máxima urgencia a su Dios, al espíritu, que ella está esperando. Es el fuego de la regeneración, es el valle de las sombras de la muerte, en el que tiene que sumergirse completamente solo, mientras que sus mejores amigos están tumbados y duermen, donde sus palabras son desgarradas como en pedazos incoherentes, donde el abandono de Dios le agarra y el cielo es broncíneo.

 

Esta magia del miedo, que todos ustedes llegarán a conocer, es la locura de la cruz.

 

Y cuando haya vivido esta locura, cuando se haya arrastrado así por el Jardín de Getsemaní, completamente consciente, después de una decisión madura, sólo entonces puede hablar de cristianismo, sólo entonces comprenderá algo del cristianismo de los Rosacruces.

 

Mientras todavía no haya aprehendido esta locura, su cristianismo es un “pasatiempos”, un probar, un escarbar humanista, paganismo cristiano. Y ahora ya no puede pasar de largo sin interés ante las palabras de la Fama: “No obstante, para que cada cristiano sepa, qué fe y qué religión profesamos, confesamos conocer a Cristo, tal como es difundido con claridad en estos últimos tiempos”.

 

En el Templo de la Luz reina al respecto unanimidad de confesión, nacida de la magia del miedo y dispensada después por la locura de la cruz.

 

Allí existe un todo fuertemente unido, una unidad del sentir y de la opinión. Pues Cristo no está dividido en fragmentos.

 

Los valores cristianos no pueden desarrollarse aquí y allá como unidades independientes; la enseñanza de la sabiduría de occidente extrae su fuerza de su firme unión, de su concentración en los sentidos y en las opiniones, de su dinámica inquebrantabilidad, de su fuerza destructiva.

 

Cuando no existe esta unidad sumamente maravillosa, fundada en bondad, verdad y justicia y dispensada de la locura de la cruz conscientemente deseada, entonces se desarrolla una desunión en la multitud tocada por el cristianismo; entonces los hombres se pierden “en la diversidad de ideas” como dice el ritual de los Rosacruces; entonces la verdad se rompe en pedazos y sólo valoramos fragmentos, que, cultivados por manos humanas, salen a la superficie aquí o allá.

 

Y no piense, que reconocemos los fragmentos de esta copa del Grial rota; ¡nosotros queremos confesar a Jesucristo en su totalidad!

 

Por eso les pedimos en nombre de Jesucristo, nuestro Señor, que sean unánimes en su confesión y que no existan divisiones entre ustedes; formen, por el contrario, una totalidad firmemente unida, siendo de un mismo sentir y de una misma opinión.

 

El cristianismo no puede ser dividido en pedazos. Cristo no les ha enviado a ustedes ni a nosotros, para perseguir una meta aislada en cualquier intento humano por equipar con algunas comodidades el infierno en el que vivimos. Cristo les ha enviado a usted y a nosotros para anunciar el Evangelio, no con palabras suntuosas, sino como una vivencia, para que la cruz de Cristo no sea frustrada ni privada de su fuerza.

 

La cruz es la perfección del verdadero sacrificio, la completa negación del ser y la autonegación, el no-saber y no-querer. Para aquellos que siguen su camino sin comprender, esta palabra es una locura, económicamente inasumible, demasiado fanática, no lo suficientemente flexible; pero para todos los que saben, esta palabra es una fuerza, un mantram.

 

Y ahora vamos a investigar el sentido científico de nuestro discurso, el sentido esotérico-científico (pues el término científico normal de la opinión pública considera nuestra predicación como locura):

 

 

“Ha agradado a Dios dar la bienaventuranza por medio de una predicación insensata a quienes crean en ella.”

 

 

Existen quienes exigen señales, pruebas, conocimiento de primera mano, antes de que se pueda hablar de una regeneración individual.

 

Existen quienes, impulsados por un deseo inferior, exigen señales, porque quieren mantener su yo en el Más Allá.

 

Existen quienes exigen señales en un experimento espiritista, porque son empujados por temor a la vida.

 

Existen quienes buscan sabiduría, ciencia, explicaciones científico-ocultas, sobre todo nada místico, sino muy intelectual.

 

Existen quienes que dicen: Yo sigo el camino de la razón, la línea de la razón es la mía, después quizás elegiré la del corazón.

 

“Pero nosotros, nosotros predicamos a un Cristo que está crucificado” dice Pablo con gran énfasis.

 

“Y nosotros”, dicen los Hermanos de la Rosacruz, “nosotros confesamos conocer a Cristo, tal como es difundido con claridad en estos últimos tiempos, especialmente en Europa, y todavía hoy en día es recibido, adquirido y anunciado (a excepción de todos los exaltados, herejes y falsos profetas) en determinados países, conocidos por su nombre.”

 

Por lo tanto también nosotros, nosotros predicamos un Cristo que está crucificado, a través de la gruta del miedo de Getsemaní y del “Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado”.

 

¿Donde está aquí el sentido mágico? ¿Qué gran significado gnóstico-científico tiene este comportamiento de vida, que no mueve el acento?

 

¿Donde encontramos aquí a la Escuela de los Misterios de la Rosacruz con sus elevadas enseñanzas mágicas y su dinámica aspiración?

 

Este sentido gnóstico-científico sólo puede ser entendido por aquellos, que conocen la magia del miedo, los que la han conocido o desean conocerla alguna vez.

 

Estos saben, que, si empleamos toda nuestra fuerza en una predicación, en una predicación vivida, es decir, en el auténtico irradiar de un Cristo crucificado en nosotros, romperemos y destruiremos el mundo tridimensional según su forma inferior y que, de esta forma, impulsamos al mundo material hacia la regeneración, hacia la espiritualización.

 

Allí se encuentra entonces el grupo de pioneros, que según la palabra de Pablo, ejerce la santa magia.

 

Ella irradia la luz en esta oscura noche.

 

 

Y aquí y allá se captan fragmentos de esta luz y los hombres juegan con ellos; ellos juegan con ello a las iglesias y a la universidad. Los salmos resuenan por el aire y las oraciones son enviadas hacia lo alto.

 

Pero cuando se juega con fragmentos, con harapos de luz, entonces surge la desunión, la no-veracidad, la carencia de coraje y valentía.

 

Y el rebaño es dispersado, empujado por los que no tienen escrúpulos, los que han otorgado la divinidad al oro de la tierra, y por las fuerzas negras, que temen a la cruz liberadora como a la peste.

 

Y atravesando los salmos y la música gregoriana, atravesando las oraciones y las sollozantes predicaciones, resuenan todavía desde hace una infinidad de tiempo los gritos de los moribundos y heridos, que son afligidos por las bombas de las hordas negras. Es el resultado de la desunión, que se transforma en bestialidad, pero que, sin embargo, es causada en primer grado por el pánico ante la locura de la cruz y el odio ante ella.

 

En cuanto la luz irradia en la oscuridad, se unen la falta de veracidad y el misticismo fragmentado. Ellos tropiezan sobre la verdad y cometen suicidio. Así la falsedad perece por sí misma, y ésto debido a la firmeza férrea con la que se impone dinámicamente la luz de la cruz.

 

Vea usted, nosotros le anunciamos, en el nombre de la Escuela de los Misterios de la Rosacruz, a Jesucristo, y a éste crucificado. Por este santo de Dios, usted debe ser destruido, para que algún día llegue a conocer el miedo del abandono de Dios, porque usted quiere salvar en radiante amor a la humanidad, que esta ocupada en suicidarse.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

También utilizamos dos sacramentos, tal como los establece la primera iglesia reformada con todos los ritos y ceremonias.

 

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

XXIX

 

Los dos sacramentos de los rosacruces

 

 

 

En la Fama se comunica, que los Hermanos de la Rosacruz utilizan dos sacramentos, tal como estos – con todos los ritos y ceremonias – fueron empleados por la primera iglesia reformada. Si queremos analizar, de qué sacramentos se trata, descubrimos, que son el Bautismo y la Santa Cena, que son tenidos en alta estima por la Escuela de los Misterios de Occidente.

 

Queremos ahora verificar, sobre qué valores gnóstico-científicos, sobre qué fuerzas y sobre qué magia se basan estos dos sacramentos, pues se comprenderá, que también aquí la ciencia gnóstica ve y abarca más que las opiniones teológicas, que son el origen de los hábitos de la Iglesia frecuentemente incomprendidos y vacíos de fuerza.

 

Si nos preguntamos: que son sacramentos, entonces la respuesta debe ser la siguiente: un sacramento es un medio de la gracia, un medio, con cuya ayuda una fuerza santa es introducida en nuestro ser.

 

En el Catecismo de Heidelberg, una obra esotérica, se dice: “Los sacramentos son santos y visibles signos y sellos, empleados por Dios, para que, si los utilizamos, El pueda hacernos comprender y sellar en nosotros mucho mejor la promesa del Evangelio.”

 

Con otras palabras: aquí se trata de un método, con cuya ayuda se comunica al hombre una determinada fuerza, creando en él duraderas y selladas consecuencias.

 

Para el alumno, estas cosas no le suenan extrañas en absoluto, pues sabe por sus estudios, que la enseñanza de los mantrams, la enseñanza de las fórmulas de fuerza, se apoya sobre la misma base.

 

Pero no debemos caer jamás en el error y pensar, que un mantram simple, o bien, complicado tiene el mismo valor que un sacramento.

 

Ya solo el hecho de que estos dos sacramentos, a saber, el Bautizo y la Santa Cena, fueron instituidos por Cristo, dice aquí para nosotros más que suficiente.

 

La enseñanza de los mantrams está, en su práctica, completamente entrelazada con nuestra vida cotidiana. Determinados sonidos, determinadas palabras, nos tocan y producen resultados, si vienen a nosotros en determinadas circunstancias. Sobre esta base se ha fundado la enseñanza de los mantrams, y es posible, que, si han descifrado la clave vibratoria y de polaridad de un hombre, puedan construir alrededor de él un sistema completo de mantrams. De esto también se ha servido la magia en todos los tiempos.

 

Los auxiliadores invisibles hacen uso de ello en el proceso de curación y también las fuerzas negras y destructoras hacen lo mismo para alcanzar sus oscuras intenciones.

El alumno debe comprender que existen dos corrientes cósmicas: una que conduce hacia abajo, la corriente de la involución, el Bautizo; y una segunda corriente que conduce hacia arriba, la corriente de la evolución, la Santa Cena.

 

El Bautizo es por lo tanto el sacramento, el medio de gracia, la magia, que nos conduce hacia dentro; la Santa Cena es el sacramento, el medio de gracia, la magia, que nos conduce hacia fuera, después de que el proceso de introducción ha alcanzado su objetivo.

 

El Bautizo del niño debe aceptarse por ello como algo muy comprensible, muy lógico y muy necesario, cuando es dispensado con la completa colaboración de los padres.

 

Cuando la doble unidad cósmica hombre-mujer despierta al niño, cuando el acto de amor ha adquirido aquí una forma, entonces los padres saben que su niño, al principio completamente inconsciente de la vida verdadera, tendrá que irrumpir algún día a través de la vida real, tendrá que aceptar su misión y cumplir su trabajo.

 

Los padres, que entienden el sentido de la vida, que comprenden la misión del hombre, es decir, construir un nuevo mundo en bondad, verdad y justicia por medio de la fuerza de cabezas, corazones y manos, pueden hacer que por medio de la fuerza mantrámica del Bautizo, se establezca una unión con la esencia descendente de Cristo, para que su hijo, sellado con esta fuerza, pueda crecer como un héroe o una heroína hacia su misión.

 

Y así descubrirá, hasta qué punto en los círculos eclesiásticos, el sentido del bautizo es interpretado erróneamente y cómo se abusa en los círculos ortodoxos de este sacramento santo.

 

Cuando el niño había sido bautizado, el primitivo corazón de los padres y el del sacerdote se calma. Ellos dan por hecho, que su niño está a salvo por este milagro sacramental. Pero su niño se ha vuelto muy inseguro; una gran disonancia, un intenso desgarramiento interior conduce al niño hacia el caos de las imperfecciones.

 

¿Por qué? Bien, por la magia del bautismo el niño es tomado por la esencia involucionaria de Cristo, con el fin de hacerle comprender – tal como nos enseña el Catecismo de Heidelberg – la promesa y la exigencia del Evangelio y sellarla en él.

 

El Bautismo, por lo tanto, nos une con una misión que está fijada en el Evangelio. Pero mirad, los hijos son educados para un comportamiento de vida, para una actitud de vida, que está en oposición con las exigencias del Evangelio.

 

Y también aquí las cosas se convierten en su opuesto: la magia del bautismo, que pretende ser un permanente manantial de fuerzas para el verdadero acto de cabezas, corazones y manos, se convierte de esta forma en un gran poder destructivo.

 

La corriente descendente provoca aquí un cortocircuito; el fuego estalla en todas las direcciones, a pesar y precisamente debido a los salmos y cantos resonantes y al abuso sacramental.

 

Este es el suicidio paulatino de la iglesia.

Además también hay que señalar aquí, que el sacramento del Bautismo se dispensa con agua.

 

El agua tiene una gran fuerza cristalizadora. Así como los continentes arios se elevaron del caudal del agua, así también el simbólico agua viva de Cristo tiene una influencia cristalizadora. Con esta agua viva tenemos que construir, a saber, un mundo verdadero, un orden en nuestro caos, la cuidad con las puertas de cristal. La realidad destruida, el orden de la naturaleza destruido, debe ser restablecido aquí por la fuerza de Cristo, según la intención de la corriente descendiente de la involución.

 

Si negamos ahora esta misión, entonces aparece otro proceso de cristalización, a saber, la petrificación de todos los valores culturales; el arte, la ciencia y la religión entran en un callejón sin salida.

 

Así pues nos elevamos en las sabias palabras que fueron pronunciadas por el Iniciado Pablo: ” Primero viene lo natural, después lo espiritual.”

 

Primero viene lo natural, la reconstrucción de la realidad destrozada en el hombre y en la sociedad por medio de la fuerza de Cristo, por la magia del Bautismo, tomados por la esencia de vida divina que desciende en nuestra muerte, y después … después lo espiritual, la formación del Cristo-en-mí, por la magia de la Santa Cena, por medio de la cual me vuelvo partícipe de su ser y de su sangre y soy admitido en la corriente en desarrollo de las fuerzas cósmicas, que espiritualizan la manifestación universal a través de la transmutación.

 

 

Imagínese al hombre, que tomado por el verdadero Bautismo, continua trabajando en la fuerza de Cristo arriesgando su vida, es decir, un verdadero constructor del mundo, un francmasón, que va aportando penosamente piedra sobre piedra, colocándolas en el muro de la nueva fortaleza de la verdad.

 

Por la magia del Bautismo, él transforma, por lo tanto, el caos en la razón de Teo (del plan de Dios), y, cuando ha acabado una de sus obras, puede entonces, poco a poco, espiritualizar su obra por medio de la Santa Cena.

 

Podrá imaginarse fácilmente las consecuencias, cuando uno se conecta de forma indigna con la magia de la Santa Cena. El caos de la petrificación, el resultado del bautismo falso, es además otra vez atravesado por la magia de la Santa Cena, que debe espiritualizar aquí valores no existentes.

 

Aquí encontramos, según el concepto gnóstico, el origen de todas las enfermedades cancerigenas, que tan frecuentemente atacan, sobre todo, los órganos genitales, porque el hombre utiliza su fuerza creativa de forma errónea.

 

Usted debe tener en cuenta, que el vino de la Santa Cena, como aspecto de la sangre, representa la espiritualización, la purificación de la sangre y la transformación de esta sangre en sangre del alma o eter-fuego-alma, mientras que el pan como aspecto del cuerpo de Cristo simboliza la transformación y espiritualización de la estructura atómica de nuestra personalidad.

Por ello es científicamente cierto, que alguien que come indignamente de este cuerpo y bebe de esta sangre, quien por lo tanto, llama indignamente la magia de este sacramento, bien consciente o inconscientemente, provoca una fermentación de la sangre, un envenenamiento de la sangre así como una enfermedad metabólica.

 

Por ello advierte Pablo a los corintios, al hablar sobre estos peligros “que no se reúnan para un juicio.”

 

Pues bien, la Escuela de los Misterios de Occidente, la Fraternidad de la Rosacruz, utiliza estos dos sacramentos según indica la Fama Fraternitatis, pero es necesario que usted comprenda el sentido de esta indicación.

 

Toda la magia, que es utilizada por la Fraternidad de la Luz, se une a los dos sacramentos. Existe una magia que tiene el propósito de impulsar al hombre y al mundo a un acto, y existe una magia, la cual pretende permitir al mundo y a la humanidad, después de este acto, cosechar los frutos del mismo por medio de la esencia de la espiritualización.

 

La magia negra es la imagen deformada de este orden de las cosas.

 

Las fuerzas negras emplean el primer sacramento de forma negativa para cristalizar a la humanidad de forma más duradera, estabilizando así su reino; y también conocen su magia de la Santa Cena, para asimismo ampliar su radio de acción también en los lugares invisibles, y ésto a través de la degeneración de las causas de muerte como consecuencia de la espiritualización sin valores espirituales.

 

No se puede hablar, por lo tanto, de una forma de distribución sacerdotal, aunque por determinados motivos, grupos de alumnos de la Rosacruz se reúnen aquí o allá para determinados ritos sacramentales.

 

Según los preceptos de Jesucristo nuestro Señor, cada hombre tiene que ser su propio sacerdote y también la doble unidad cósmica hombre-mujer tiene que asumir aquí la responsabilidad sobre su propia unión.

 

El Bautismo de la Rosacruz es un bautizo impersonal en la realidad de las cosas, para que de este modo, inflamados por el espíritu de Dios, lleguen a sumergirse en Cristo.

 

La Santa Cena de la Rosacruz es una distribución impersonal, es una llamada a la transmutación por medio de la unión alquímica con el Señor de Toda Vida, para que del descender-en-Cristo pueda celebrarse el renacimiento por el Espíritu Santo.

 

Cada auténtico impulso sacramental tiene que impulsarnos, en primer lugar, hacia la realidad de este infierno terrenal, para realizar allí el ardiente acto en bondad, verdad y justicia, para que, desenterrado de esta noche, pueda desplegarse un día la flor de la pasión) del amor verdadero en un nuevo y feliz mundo.

 

Y por ello, el Agua Viva de Cristo gotea en nuestro mundo, que está en la muerte, para que, bautizandonos en ella, podamos construir la puerta de cristal; y por ello existe también la carne y la sangre de El, quien está más cerca que las manos y los pies, para que, saciandonos con ello, atravesemos la puerta de cristal hacia la liberación.

 

Y sólo entonces se elevará el canto de los Iniciados:

 

” Esta es la puerta, la puerta del Señor, que atravesará el pueblo liberado.”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Respecto a la política, reconocemos al reino romano, pero a la Quarta Monarchia (el cuarto reino) como cabeza nuestra y de los cristianos.

 

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

XXX

 

La confesión política de los rosacruces

 

 

En la Fama leemos también la confesión política de los Rosacruces, una confesión, de la que, ni antes ni después, se ha apartado nunca un alumno serio de la Rosacruz y si Dios quiere tampoco lo hará jamás.

 

No es algo carente de sentido, que en nuestros tratados de la Fama, según el ejemplo de la Orden, concretemos nuestras directrices políticas, según el ejemplo de la Orden, pues en nuestros tiempos violentamente agitados, en medio de las actuales tensiones reinantes, es bueno tener determinado su punto de vista y pronunciar su confesión.

 

Lo hacemos aun con más gusto, porque en los diversos sectores, donde la actividad de la Rosacruz podría causar alguna inquietud, se pronuncian muchas opiniones erróneas en relación con esta confesión.

 

Pues bien, en la Fama leemos:

 

 

” Respecto a la política, reconocemos al reino romano, pero a la Quarta Monarchia (el cuarto reino) como cabeza nuestra y de los cristianos.”

 

 

Aquí tiene la confesión política de la Rosacruz, la dirección política de la Escuela de los Misterios de oCoccidente.

 

La brevedad de este artículo de los Rosacruces causará sin lugar a dudas una impresión benéfica y seguramente despertará la sospecha, de que detrás de esta expresión, similar a una esfinge, se esconde un profundo sentido, que aquí se trata de una fórmula, cuya revelación podría resultar importante.

 

En este capítulo vamos a ocuparnos de esta revelación.

 

 

” Respecto a la política, reconocemos al reino romano, pero a la  Quarta Monarchia (el cuarto reino) como cabeza nuestra y de los cristianos.”

 

 

Para tener una base de apoyo, vamos a colocar, al lado de esta oscura expresión, el artículo político de Jesucristo, la expresión que todos conocen: “Dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.”

 

En algunos círculos esta expresión de Cristo se interpreta como una evasión magistral ante el intento de involucrarle en acontecimientos políticos de su tiempo. Pero nosotros les decimos, que aquí no se trata en absoluto de evasión, sino de una indicación directa sobre la única actitud política posible que puede adoptar un cristiano.

 

“¡Dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios!”

 

El alumno en los misterios crísticos reconoce con ello un estado real, que se ha convertido en ley natural y que concuerda lógicamente con el grado de desarrollo espiritual y material de un pueblo o de una raza determinada.

 

Negar este estado real, no reconocerlo en sí como útil y necesario, sería una falta de comprensión esotérico-científica. Además como alumnos de la Rosacruz sabemos por nuestro análisis esotérico, que en el devenir de las cosas se advierte una lógica, y que cada pueblo en el pasado más remoto implantó las causas para la elevación o la caída en el presente, que tanto el camino de sufrimiento del individuo como el del colectivo tienen un antecedente, por el que se puede explicar la manifestación del estado de enfermedad.

 

Cuando estamos enfermos podemos odiar nuestra enfermedad o maldecirla, pero a pesar de todo esta ahí y debemos contar con el hecho.

 

El alumno debe resignarse también aquí, no como un fatalista, sino como Job, que junto a lo bueno acepta también la tribulación, porque reconoce esta tribulación como científicamente correcta.

 

“¡Dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios!”

 

Pues bien, basandonos sobre esta realidad, no podemos dejar de manifestar un sentimiento de agradecimiento, agradecimiento por el hecho de pertenecer a un pueblo libre.

 

Comprendalo bien, no nos referimos aquí a una autoglorificación nacionalista, sino que constatamos claramente un hecho, el hecho, de que hemos nacido en un pueblo tal.

 

Si usted coloca su pie fuera de los límites de su zona lingüística, comprenderá lo que queremos decir.

 

Si estudia la mente inglesa y se pierden por las ciudades francesas, si observan el talento organizativo alemán, la terrible pobreza del pueblo polaco, que les contempla con risa irónica en todos los rincones y usted percibe en “su carne” el grado de civilización de la masa rusa, entonces, aparte de lo mucho que merece una profunda admiración y valoración, estará contento de vivir en Holanda. (** ¿nota a pie de página)?)

 

Si luego sigue descubriendo, que muchos pueblos de Europa son desgarrados por divergencias, y cómo en otro lugar se desencadena con furia el terror y la libertad es ahogada en sangre, entonces valorá su propio país como una isla en la rompiente de la vida.

 

Y dando al Cesar lo que es del Cesar, sin embriaguez nacionalista, expresamos nuestra alegría, porque al margen de nuestro estado verdadero, como comunidad lingüística del pueblo holandés, tenemos una dinastía gubernamental que ama la libertad:

“¡Dad al Cesar lo que es del Cesar!”

 

 

Pero ahora viene la inquietud que nos penetra hasta en la médula, pues no queremos engañarnos mutuamente. No queremos entonar un canto nacionalista estrecho de
miras.

 

Aunque reconozcamos la realidad de las cosas, aunque aceptemos el discurrir de las cosas en sus procesos naturales de crecimiento y nos guiemos por las leyes inequívocas (tal como la Biblia enseña la santidad del matrimonio como ley cósmica y sin  embargo da leyes de divorcio; oralmente por Moisés en el Antiguo Testamento y por Pablo en el Nuevo Testamento), ninguna criatura humana, sin embargo, tendrá calma; el mundo y la humanidad sufrirán una catástrofe tras otra, si no se consigue armonizar el estado que se ha vuelto ley natural, con la exigencia divina, y ésto por medio de cabezas, manos y corazones de hombres.

 

Por eso en la declaración política de Jesucristo, la frase “Dad al Cesar lo que es del Cesar” es atravesada con las llameantes palabras ” y a Dios lo que es de Dios.”

 

Ninguna división de nuestra atención en ” algo para uno y algo para el otro”, no un servir a dos señores, a Dios y a Mamón, no vivir seis días según nuestros instintos naturales y el domingo una misa o una visita a la iglesia, ningún pasar o jugar entre la exigencia divina y nuestras concupiscencias, sino un verdadero traspasar de nuestro auténtico estado real con la espada del espíritu.

 

Es un ataque de la exigencia divina a la caricatura de la convivencia humana, un claro y abierto expresar de aquello que esta mal, falso e incorrectamente desarrollado, una clara y abierta expresión de bondad, verdad y justicia en el sentido de la manifestación divina, en el sentido del plan divino con el mundo y la humanidad, que nos es explicado por el Hijo, el Cristo.

 

Y así se desarrolla entonces una lucha entre nuestro orden natural y el orden espiritual de Cristo Jesús, para que a través de este juego y contrajuego de fuerzas, pueda despertarse la nueva vida en el tiempo.

 

Por eso hay inquietud en los hombres y profunda aversión y gran miedo. La horda salta sobre los tiovivos con sus sonoros cascabeles, las salas de baile se llenan con las parejas que bailan hot y twist, y los columpios levantan su carga hacia el cielo para bajar luego de nuevo hasta el polvo. Las orgías sexuales llamean y rugen como el monstruo del abismo del plexo sacro.

 

La humanidad gime como un animal herido e intenta ocultar el dolor ante el impulso de la chispa divina que yace en ellos.

 

 

Su dolor se oculta tras de la máscara de las alegrías de oropeles y la penosa realidad de las cosas las reprime detrás de una brutalidad sin límites. “Máscaras nos sonríen irónicamente” dijo alguien, y máscaras cantan aquí sus canciones nacionalistas, para hundirse también aquí, consciente o inconscientemente; la espada de Jesucristo es clavada en el vientre de las naciones, inflamado de injusticia y sacudido por la fiebre, a pesar de la denominada asistencia social, en la que se hunde una gran parte de la humanidad.

 

El Logos no nos deja en paz ni un segundo. Nuestros nervios son destrozados, el cáncer se va aproximando furtivamente y la nostalgia pone su garra estranguladora sobre nuestra garganta.

 

Si, todavía hay suficientes personas que se sacian de las ollas de carne de las cosas inferiores, y también sus máscaras nos sonríen irónicamente con una obesa sonrisa, hasta que su risa se convierte en un grito.

 

¿Sabe usted algo de los dolores de esta tierra en todas sus grises formas?

 

¿Saben ustedes algo del indecible dolor de los espíritus unidos a la tierra, que exclaman su sufrimiento con un grito que desgarra los cielos, que por una furia impotente atacan todo lo que entra en su ámbito?

 

Si conoce algo de esta insondable aflicción, si percibe algo del verdadero estado de las cosas, entonces puede comprender la llamada: ¡Dad a Dios lo que es de Dios!

 

Y entonces verán claramente ante sus ojos la confesión política de los Rosacruces:

 

 

“Respecto a la política, reconocemos al reino romano, pero a la Quarta Monarchia (el cuarto reino) como cabeza nuestra y de los cristianos.”

 

 

Pues esta confesión se ha tomado de la expresión de Cristo: ” Dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.”

 

Los Rosacruces reconocen aquí el estado real de que prácticamente todo el mundo esta tomado por un orden cultural romano, que se ha desarrollado a través de los siglos; un orden cultural, que, aunque fue atacado por la reforma, en la que los Rosacruces participaron al principio, sigue siendo todavía extraordinariamente poderoso.

 

Este reino romano, esta jerarquía romana, que hace sentir su triunfante poder, incluso en los países más puritanos, con diversas expresiones culturales y que ha desarrollado una civilización, que, o bien se aparta del camino que debe ser recorrido por la humanidad según el orden cósmico, o se encuentra parcialmente en oposición con él, es ahora atravesado por los Rosacruces con la Quarta Monarchia, con la cuarta monarquía o el cuarto reino.

 

¿Qué es la Quarta Monarchia?

 

Es la insinuación cabalística del Reino de Jesucristo.

 

Quarta Monarchia es el símbolo de la integridad y la manifestación de la luz, que según el prólogo del Evangelio de Juan, irradia en este mundo, mientras que la oscuridad no sabe reconocerla como tal.

 

Quarta Monarchia significa la completa separación entre el ser de la luz y el de la oscuridad. Ella es simbolizada en la magia por medio de una corona, por medio de un emperador que sostiene en su mano izquierda la bola terráquea, en la que está representada una cruz, y en su mano derecha el tridente como cetro, mientras que en su pecho se encuentran los signos del sol y de la luna.

 

Usted comprenderá este simbolismo. Es el segundo aspecto del Logos, del espíritu de Cristo, que por la fuerza de la generación, la fuerza del Espíritu Santo, representa al tridente de Neptuno de la perfecta manifestación espiritual en este mundo y que gobierna como rey.

 

Y usted, estudiantes astrológicos, sabe, que la fuerza cuádruple, el cuadrado, reprensenta la presión de la materia y el desgarramiento interior de nuestro orden natural. Es la espada, Quarta Monarchia de Jesucristo, la que comienza la lucha contra el mundo y la humanidad.

 

De forma que nosotros – y presten atención a ésto – según la exigencia del orden cósmico, no hablamos en un éxtasis místico y blando sobre nuestro querido Señor, que es tan dulce y suave, sino sobre la fuerza de Cristo, que nos ataca de día y de noche y divide nuestra falsedad como una espada, que, como una fuerza cuádruple, nos conduce hacia tensiones, que sólo pueden ser disueltas de dos formas: o bien por un hundimiento o por una regeneración.

 

Pues bien, esta es nuestra política, nuestra confesión política, que, reconociendo la realidad, tocamos esta realidad, la atacamos con la misión evangélica y que medimos toda aparición en la santa ley de Jesucristo:

 

 

“Respecto a la política, reconocemos al reino romano, pero a la Quarta Monarchia (el cuarto reino) como cabeza nuestra y de los cristianos.”

 

 

Con toda la fuerza que hay en nosotros decimos, que sólo existe un camino, un método para conducir nuestra realidad hacia una vuelta más elevada de la espiral, a saber, Quarta Monarchia, el Hombre-Dios, que dijo:

 

“No he venido para traer la paz, sino la espada.”

 

Esta palabra se la decimos a todos aquellos que, llenos de anhelo por la salvación de la humanidad, siguen un camino experimental, bien con tendencias humanitarias o revolucionarias.

 

Sólo existe una única solución: ¡Quarta Monarchia!

 

De esta forma los Rosacruces atraviesan al mundo y a la humanidad, para que algún día se despliegen las rosas de la bondad, verdad y justicia por medio del verdadero acto de cabezas, corazones y manos, inflamados en el fuego de Pentecostés de la generación.

O como dice Salutarios en nuestra obra “Perseo”:

 

“El mundo navega en un óceano de sangre derramada con desenfreno, que seguirá fluyendo hasta que los últimos comprendan el crimen de sus manos.”

 

 

La paz no la aportan los políticos matemáticos , si éstos no son impulsados por el poderoso aliento de la Trinidad Divina:

 

la bondad del Padre,

la obediencia del Hijo lleno de amor

y del saludo de la pureza del Espíritu Santo,

por medio de Quarta Monarchia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A pesar de que ahora conocemos suficientemente los cambios que nos esperan y queremos comunicarselos de todo corazón a otros instruidos por Dios, tenemos esta seguridad en nuestras manos: que sin el único Dios, ningún hombre, sea quien sea, puede condenarnos y entregarnos a los indignos. Sin embargo nosotros prestaremos ayuda a escondidas por la buena causa, tal como Dios nos lo permita o prohíba, pues nuestro Dios no es ciego como Fortuna de los paganos, sino el ornamento de Su iglesia y la gloria de Su templo.

 

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

XXXI

 

La ayuda secreta de los rosacruces

 

 

“A pesar de que ahora conocemos suficientemente los cambios que nos esperan y queremos comunicarselos de todo corazón a otros instruidos por Dios, tenemos esta seguridad en nuestras manos: que sin el único Dios, ningún hombre, sea quien sea, puede condenarnos y entregarnos a los indignos. Sin embargo nosotros prestaremos ayuda a escondidas por la buena causa, tal como Dios nos lo permita o prohiba, pues nuestro Dios no es ciego como Fortuna de los paganos, sino el ornamento de Su iglesia y la gloria de Su templo.”

 

 

En la confesión política de los Rosacruces hemos reseñado, que en este mundo reconocemos invariablemente el verdadero estado, tal como éste se ha convertido según la ley de la naturaleza. Aunque este estado real se encuentre diametralmente opuesto a la voluntad y a la ley de Dios, el Rosacruz también lo aceptará, porque él reconoce este estado como el producto según la ley natural del pueblo del cual ha surgido, del país en el que vive.

 

El acepta con valor los resultados de los pecados colectivos, que se expresan en el pueblo, él se adapta por completo a las leyes de su país y muestra un respeto adecuado al gobierno legítimo, sin caer por ello en una exagerada veneración del espíritu racial.

 

El alumno Rosacruz, por lo tanto, nunca es bajo ninguna circunstancia un revolucionario en el sentido social, político o científico de la palabra.

 

Pero no piense, que nosotros, reconociendo el estado real como algo que se ha vuelto ley natural, nos estancamos ahora en la rutina y en la negatividad, que nos sumergimos en la vida de nuestro pueblo, compartiendo sus dolores, sus pecados y sus carencias, sin manifestar un anhelo y un acto para cambiar el orden natural, al que todos pertenecemos.

 

También le hemos dicho, que reconocemos Quarta Monarchia como cabeza nuestra y de los cristianos.

 

Le hemos dicho, que la significación cabalistica guarda relación con la esencia de Cristo y que nosotros atravesamos el orden natural de las cosas con el orden espiritual de Jesucristo como una espada, no como charlatanes, sino como hacedores de la palabra.

 

Así toda la magia de la Rosacruz, la magia de occidente, está sintonizada para realizar este orden espiritual de Cristo.

 

Con ello atacamos el estado real, de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo. Y la gran obra se puede realizar completamente en concordancia con las leyes vigentes del país y con las leyes que vendrán.

 

Este trabajo es tan directo e inmediato, tan dinámico y tan liberador, abrazando al mundo entero en un amor que todo lo destruye, que, si usted sabe algo de ello, como buscador serio de la bondad, verdad y justicia, ya no se ocupará más, con diligencia, de sus tendencias políticas u otras ambiciones políticas, que usted posiblemente todavía posea.

 

Existe una ayuda secreta, que la Rosacruz regala a todo lo que es favorable para la gran meta, una ayuda para todos los que pueden ser considerados como los verdaderos trabajadores en la Viña del Señor.

 

Nuestra intención es la de informarle en este capítulo sobre esta ayuda secreta.

 

Como alumnos de la Rosacruz sabemos, que las exigencias de Cristo sólo pueden ser aplicadas y realizadas por el mundo, si puede encontrarse una suficiente cantidad de hombres que realicen estas exigencias en sí mismos y las transmuten con el alma, con el corazón y con la mente. Si pudiesen ser hallados una suficiente cantidad de hombres dispuestos a analizar de una forma totalmente altruista las intenciones del macrocosmos con el microcosmos, el plan de Dios con el mundo y la humanidad, y que además estén dispuestos a abrirse paso en este camino hacia lo esencial de la enseñanza universal, que abarca las eternidades, entonces se desarrollará en ellos una nueva fuerza, una fuerza, que está capacitada para una nueva creación, simplemente por su poder irradiante y destructivo.

 

Bien, pues esta fuerza es denominada en los antiguos anales de los Rosacruces “la ayuda secreta.”

 

 

Existe una fuerza divina, que penetra en nosotros de hora en hora y de segundo en segundo en nosotros, que quiere establecerse entre nosotros, con el fin de dejar participar armoniosamente a la tierra y a sus habitantes en la armonía de las esferas y de elevarlos e impulsarlos por completo hacia su vocación como criaturas del Padre.

 

Esta fuerza divina no puede llevar las cosas a su realización sin nuestra intervención.

 

Ella debe abrirse paso a través de nosotros y debe despertarnos a ser miembros participantes conscientes de la creación del universo. Por eso dijo alguien antaño: “La creación de Dios se encuentra sumergida en el hombre. Nosotros somos partes de Su creación, ruedecillas en la gran realización del universo; por eso Su devenir, la coronación de Su creación depende de la colaboración consciente, de la entrega consciente de cabezas humanas, corazones humanos y manos humanas.

 

Este Ser divino, que tiene el poder de destruirnos a todos en una fracción de segundo y de expulsarnos de la manifestación de las cosas, nos impulsa a través de un insondable amor a ser desde el principio colaboradores en la ejecución de su plan.

 

Pero un colaborador sólo tiene entonces valor, sólo puede entonces construir una pieza correcta, si construye en libre amor recíproco y como trabajador inteligente que reconoce el plan.

 

Por ello Dios se esfuerza desde la alborada de los tiempos en dar entrada en nosotros a Su voluntad y a Su sabiduría, y ésto sobre la base de una decisión libre y personal.

 

Por ello dice el Libro Santo, que el Padre nos ha mostrado un Amor tan grande, que nos ha enviado a Su hijo, para que ninguno se pierda, sino que cada uno tenga la vida eterna.

 

Pues bien, lo mejor, lo más santo y lo más sublime que Dios puede darnos viene a nosotros en Cristo, para despertarnos a nuestra vocación real: “¡Realizad vuestra bienaventuranza con temor y temblor!”

 

 

Esta misión debemos verlo en sentido universal más estrecho y más amplio.

 

Todos dependemos unos de otros. La jerarquía de la ola de vida humana es un único cuerpo. “Sin mí nada podéis”, dice Cristo como uno de los nuestros; y en sentido figurado, nosotros les decimos a usted, y usted nos dicen a nosotros: ” Sin mí nada podéis.”

 

Si usted, como parte consciente de este gran cuerpo, se niega a aceptar su vocación real, entonces Cristo tiene que apartarse por un tiempo de nuestro centro, pues, como consecuencia de nuestra negación – de nuevo según el Libro Sagrado – El ya no puede emplear su fuerza en estos lugares.

 

 

Imagínese ahora al hombre, que recorriendo el camino – el camino de la iniciación en la Escuela de los Misterios de Occidente – se pone en contacto conscientemente y de forma inteligente con la ya antes mencionada fuerza divina, que sólo puede obrar su fuerza en estos lugares a través del foco de Dios, el hombre, y que por medio del hombre inflama al mundo y a la humanidad en un llameante fuego.

 

La fuerza divina, que es triple en su aspecto, irrumpe en él hacia abajo como una espada de fuego, desde la cabeza hasta el plexo sacro a través del canal del fuego de la serpiente, la espina dorsal.

 

Desde ese instante es despertado en este hombre un órgano de percepción interior, lo que es representado en las “Bodas Alquímicas” simbólicamente como la virgen que toca a C.R.C. en la espalda cuando él esta tomado por la tormenta del espíritu. Por medio de este órgano de percepción interior al alumno se le muestra la intención, desde donde se manifestaba en él la fuerza divina; a él se le muestra, igual que a Juan en Patmos, aquello que pronto tiene que suceder, y de qué manera el alumno puede colaborar en la coronación de la vocación real de la humanidad, un trabajo, por el que Cristo sufre hasta el día de hoy con inexpresables suspiros.

 

Por lo tanto, aquí no se trata de una conmoción por un místico e ilimitado éxtasis, cuyo resultado se encuentra encerrado en oscuridad, sino que es un encuentro con El en la casa sobre la montaña, donde el vasto país se extiende como un panorama ante los pies del alumno, y él investiga, con una clara visión, las amplitudes, las amplitudes de aquello, que pronto tiene que suceder.

Cuando, de este modo, el triple fuego de Dios, como un rayo,  ha tocado al plexo sacro, emana de esta fuente hacia arriba la reacción humana como respuesta a la llamada del Padre y él dice, como lo hacían antiguamente los profetas: “Si, Señor, tu siervo escucha.”

 

Entonces brama con violencia el Agua Viva, el fuego del Espíritu Santo, hacia arriba y parte desde el alumno hacia el mundo, para dar la triple respuesta.

 

El timo sangra como una herida abierta, de la que fluye la síntesis del alma en los corazones de todos ustedes; desde la elevada torre de la cámara del rey se propaga como la luz celestial el fuego de Saturno de la justicia fustigadora en la oscuridad de este mundo, y, creado por la laringe espiritualizada, se manifiesta el sonido mágico y el fíat creador resuena como un toque de trompeta.

 

Esta triple fuerza, inflamada por la triple luz divina, es la ayuda secreta que los Rosacruces regalan a todos aquellos que han sido encontrados dignos de ello.

 

Con esta ayuda secreta los Rosacruces luchan su combate en medio del ajetreo de los pueblos, de hora en hora y de segundo en segundo.

 

Con esta fuerza atacan todo lo que no se adapte a la exigencia de las cosas.

 

Así dice la Fama Fraternitatis: “Nosotros sabemos qué cambios se van a producir.” Y nosotros les repetimos a usted: “Nosotros sabemos qué cambios se van a producir.” Y anhelamos de todo corazón, hacer llegar nuestro mensaje a otros, a otros instruidos por Dios, para que todos nosotros podamos colaborar lo más conscientemente posible en el devenir de aquello, que pronto debe suceder.

 

El lenguaje que nosotros hablamos, sólo lo entienden aquellos, que en virtud de su ser, están ennoblecidos para ello; nadie podrá hacer de ello una propiedad comunitaria y ni un indigno está capacitado para robarnoslo.

 

Con esto hacemos referencia a las prácticas de las fuerzas negras, que, aunque siguiendo el mismo proceso, pero inflamado a través del plexo solar, deben prescindir del órgano para la mirada interior del alumno “despertado en Dios”, pero que quisieran poseer este sublime mirar, para llevar a cabo sus pérfidas intenciones.

 

De este modo, con la fuerza secreta de los Rosacruces, que no se puede transferir a terceros y no puede ser robada, los hijos de la luz influirán sobre todo trabajo positivo en este mundo, destruirán lo impuro e impulsarán lo indigno hacia la regeneración.

 

No en un proceso revolucionario humano tridimensional, sino “tal como los impulsos divinos, que iluminan sin cesar al alumno en el camino, permitan que suceda o lo impidan. Pues nuestro Dios no es ciego como Fortuna de los paganos, sino que El es la gloria de Su Iglesia y el honor de Su Templo.”

 

La Fortuna pagana es el elemento especulativo, con el que el hombre, que está atado a su instinto natural, quisiera aventurarse. Fortuna es la diosa ciega que se encuentra sobre un globo terráqueo, sosteniendo en su brazo el cuerno de la abundancia de la tierra, de la que saben tomar aquellos, que en un astuto egocentrismo extienden sus toscas y acaparadoras manos, rechazando los intereses de todos los demás.

 

Pero nuestro Dios “que pensó los cielos y fueron”, El es la gloria de su Iglesia y el honor de Su Templo. El es el principio rector central de la Comunidad de los Santos y el principio gubernamental del propio templo interior de la personalidad consagrada a Dios.

 

Y esta fuerza de fuerza, este Dios de Dios, este Todopoderoso Creador, que amó tanto al mundo y a la humanidad, que nos envió a Su Hijo primogénito para que avanzáramos hasta la gloria imperecedera de lo sobrehumano, no tiene ningún interés en conducirnos como ciegos por el camino del negativo perfeccionamiento automático, sino que El nos inflama como conscientes portadores de antorcha de Su sabiduría, Su voluntad y Su efectividad, para ofrecer Su amor, que está transformado en sus criaturas, como una fuerza de vida para todos aquellos, que están instruidos por Dios, para todos los que anhelan el espíritu.

 

 

¡ Lo que fue desde el principio,

lo que hemos escuchado y hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y hemos sentido con nuestras manos de la Palabra de la Vida, –

si, la Vida se ha manifestado!

Y nosotros hemos visto y les atestiguamos y anunciamos la verdadera Vida, que está en el Padre y se ha manifestado a nosotros; lo que hemos visto y oído, eso también se lo anunciamos a ustedes, para que puedan estar en comunión con nosotros.

Y nuestra comunidad está con el Padre,

y con Jesucristo, Su Hijo,

en la comunidad con la llama ígnea del Espíritu Santo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nuestra filosofía no es nueva, sino la misma que recibió Adán después de su caída y la que aplicaron Moisés y Salomón. Por ello no hay que ponerla en duda o refutar otras opiniones, pues como la verdad es única, precisa y siempre igual a sí misma (sobre todo en completa concordancia con Jesús y sus miembros, así como El es a imagen y semejanza del Padre), no debe decir:

 

 

                “Esto es verdadero para la filosofía, pero falso para la teología”; porque todo lo que Platón, Aristóteles, Pitágoras y otros han reconocido como verdadero y han constatado Enoc, Abrahán, Moisés y Salomón, conducen a lo mismo, coincidiendo además con el gran libro milagroso, la Biblia: crea una esfera o una globo donde todo se encuentra a la misma distancia del punto central. Sobre ésto se hablará más y con más detalle en los tratados cristianos.

 

 

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

XXXII

 

Jesus ex omni parte

 

 

“Nuestra filosofía no es nueva, sino la misma que recibió Adán después de su caída y la que aplicaron Moisés y Salomón. Por ello no hay que ponerla en duda o refutar otras opiniones, pues como la verdad es única, precisa y siempre igual a sí misma (sobre todo en completa concordancia con Jesús y sus miembros, así como El es a imagen y semejanza del Padre), no debe decir:

 

 

“Esto es verdadero para la filosofía, pero falso para la teología”; porque todo lo que Platón, Aristóteles, Pitágoras y otros han reconocido como verdadero y han constatado Enoc, Abrahán, Moisés y Salomón, conducen a lo mismo, además coinciden con el gran libro milagroso, la Biblia: crea una esfera o una globo donde todo se encuentra a la misma distancia del punto central. Sobre esto se hablará más y con más detalle en los tratados cristianos.”

 

 

Cuando el alumno de la Rosacruz ha penetrado tras una laboriosa aspiración, en cierto modo, en la esencia de la filosofía Rosacruz, entonces se vuelve profundamente consciente de las palabras del predicador sabio, en apariencia tan fatalistas y pesimistas: “Lo que ha sido, volverá a ser y lo que está hecho, volverá a hacerse, de manera que no existe nada nuevo bajo el sol. ¿Existe quizás alguna cosa de la que se pudiera decir: ¿mira esto, es nuevo? Ya ha existido en los tiempos que nos han precedido.”

 

Y si entonces el predicador se arrastra con sus espectadores invisibles a través de la realidad, de la realidad gris, entonces llega al descubrimiento de que sólo existe una cosa, una realidad, un principio y un fin, que es el Logos, Dios; que todo circula y se mueve en espiral dentro de aquella exigencia: devenir en Dios en el cielo y en la tierra.

 

Y el alumno de la Escuela de los Misterios de Occidente, que empieza a percibir algo de la luz de la magia en los horizontes de los campos del renacimiento espiritual, verifica, que la verdad es una e indivisible, siempre igual a si misma y que con sus brazos amorosos abraza al engaño de los tiempos hasta en la eternidad.

 

Cuando entonces la Rosacruz se da a conocer, cuando hace resonar su sonido, cuando eleva su trompeta en una amplia y clara llamada, para despertarle a la luz y sacarle de su vida desgarrada, entonces ésto no sucede sobre la base de algo nuevo: “¡ Mira esto, ven, es nuevo!”, sino que entonces se trata de lo grandioso de unirle con la verdad que cubre las eternidades.

 

Entonces se trata de la verdad, de la que han dado testimonio los pioneros desde la fundación del mundo, por la que derramaron su sangre, de la que han hablado, iluminado y cantado los profetas de todas las religiones según su vocación.

 

Entonces se trata de una exigencia, la exigencia divina, que en su férrea firmeza ha permanecido siempre igual a si misma: la realización del plan de Dios a través de cabezas, corazones y manos humanas.

 

Esta exigencia divina se encuentra como una muralla alrededor de nosotros y hay una inconmensurable tristeza ante esta muralla, la tristeza causada por la ignorancia y el rechazo. Y esta muralla de la voluntad, la sabiduría y la efectividad de Dios se ha convertido en un muro de las lamentaciones, el muro de las lamentaciones de Jerusalén, donde los cantores judíos exclaman sus pasionales lamentos en rítmicos sonidos, para ablandar a Dios a que levantara su exigencia.

 

¿Comprende usted, que el predicador sabio no ataca a la verdad universal, sino a nosotros? El no dice: “Ay, abandonad ya la búsqueda y el tantear,” sino que él se enfurece contra nuestro “jugueteo” con pretendidas cosas nuevas y sistemas nuevos, que saben agarrarnos en el momento, porque nosotros tenemos que tener nuestro tiempo ocupado; que él ataca nuestra obra fragmentaria; que él comprueba, que sólo existe una posibilidad para desprendernos de esta tristeza, una única posibilidad de liberarnos de este inconmensurable dolor, este indecible sufrimiento de Dios y la humanidad, a saber: ¡percibir la verdad y cumplirla, la verdad universal, que se libera de los velos del pasado y se pierde en los lejanos horizontes de lo futuro!

 

Aquí todo se enfurece y se revuelve, hay una turbia y gris fatiga, y a nuestro alrededor de nosotros se elevan los muros de la exigencia divina.

 

Y ahora, ahora que la humanidad ha realizado miles de experimentos, que la sangre de incontables personas es derramada y seguirá siendo derramada, ahora viene a ustedes la Rosacruz y le dice:

 

” Nuestra filosofía no es ningún invento nuevo, no ha surgido de la cabeza de éste o aquél artesano filosófico.”

 

Cuando hablamos de “nuestra” filosofía, no ponemos un énfasis especial en la palabra nuestra, pues no hay nada nuestro. No existe nada que usted pueda definir como una posesión personal, aunque usted piense así, usted con sus muebles y sus monedas.

 

A usted se les presenta una enseñanza, un sistema del devenir en Dios, completamente en concordancia con las enseñanzas “que ha recibido Adán después de su caída.”

 

Esto naturalmente no le dirá nada. Adán es para usted un sonido, del que Vondel habla en rimas, o usted lo ve como se lo imaginaron los antiguos pintores.

 

Una vez tiempo vimos un cuadro de Adán en Londres. El estaba representado como un hombre primitivo, como un rudo hombre vulgar ante el que King Kong saldría corriendo. Y Eva era inexpresablemente horrible.

 

Parece ser, que el pintor los había visto aun en su estado de divinidad-hombre, pues los dos todavía estaban desnudos; el vestido de hojas de parra todavía no les era necesario.

 

El autor de la Fama Fraternitatis no tuvo este cuadro ante sus ojos, cuando habló sobre las enseñanzas que recibió Adán después de su caída. El ve a Adán, según la intención de la Biblia, como la humanidad, que es unida por medio del inexpresable amor del segundo aspecto del Logos – el amor eternamente mediador y esclarecedor de Cristo – con la exigencia divina; unida de tal forma, que está capacitada a unirse con esta exigencia en virtud de su ser, de penetrarla, de iluminarla con su mente exploradora, para que ella – la humanidad – comprendiendo esta exigencia, la realice por la fuerza del Espíritu Santo.

 

Por lo tanto, no es necesario que busque en una librería las enseñanzas de Adán, pues Adán es usted mismo; las enseñanzas están con usted y alrededor de usted. Y usted la puede aplicar, igual que las aplicaron Moisés y Salomón: Moisés, el hacedor, la fuerza de la realización, Salomón, el sabio, el refinado vidente de las cosas por saber.

 

Esta sabiduría, que no es humana sino divina, no puede ser cuestionada ni tampoco discutida.

 

Si, por supuesto se intenta, las enseñanzas se cuestionan y se discuten porque son contrarias al instinto natural, a la autoafirmación. Esta sabiduría es como una espada con la que uno es atravesado. Y contra ésto se lucha.

 

Cuando el alumno de la Rosacruz se coloca con esta exigencia de Dios ante el hombre, éste muestra un montón de reparos.

 

La exigencia no es lo suficientemente intelectual o mística, no es satisfactoria o demasiado radical; nosotros no contamos  suficientemente con la convicción personal, nosotros violamos casitas sagradas, y entonces uno comienza a defender su piel.

 

Al principio sus reparos son expuestos de forma educada y correcta.

 

Pero la Sabiduría Universal, que la Rosacruz debe aportar en virtud de su vocación, no puede ser transferida según estos deseos. Ella debe ser permutada según la exigencia de esta sabiduría.

 

Y entonces uno se vuelve descarado. Se intenta matar al Salvador de nuestras almas y si es necesario, se le vende por 30 monedas de plata.

 

Pero la sabiduría no puede ser matada. Después de cada atraco, brilla con más belleza que la faz de una visión irreal.

 

 

La Rosacruz es indestructible.

 

Bien, pues esta verdad, que permanece siempre igual a sí misma, se encuentra en completa armonía con “Jesus ex omniparte”. Quisiéramos traducir estas palabras, o mejor dicho, transcribirlas con “Jesucristo según su completa manifestación”.

 

Una antigua traducción holandesa de la Fama del siglo diecisiete dice: ¡Jezus, gans en claer! (¡Jesús, íntegro y claro!).

 

La filosofía de la Rosacruz está en completa concordancia con “¡Jezus, gans en claer!” (¡Jesús, íntegro y claro!)

 

Y siendo este Dios en la carne la fiel imagen de su Padre, no es posible decir que ésto es cierto, según la filosofía, según la ciencia, es cierto, pero que no está en concordancia con la religión, con la teología.

 

No vea este término de teología tal como hoy en día es interpretado, sino como la verdadera comprensión de Dios, la explicación de Dios, que se encuentra aquí unida armoniosamente con la verdadera ciencia.

 

¿Pero como puede hallarse la demostración de esta enseñanza de la Fama?

 

¿Como se puede reflexionar sobre ella, como puede ser investigada? ¿Como se puede tener un apoyo en esta explicación?

 

¿Como podría demostrarse, en el marco de la dependencia tridimensional, la unidad de la religión y la ciencia, la absoluta interdependencia de estos pilares de todo devenir humano?

 

¿Existe esta posibilidad?

 

¡Existe!

 

Lo que los filósofos verdaderamente iluminados como Platón, Aristóteles, Pitágoras y otros habían comprendido como correcto y donde destacados personajes de la historia de la religión de la humanidad como Enoc, Abraham, Moisés y Salomón se distinguieron, allí hay concordancia, una imponente concordancia con este libro maravilloso, la Biblia.

 

La Biblia nos ha sido dada por los Señores del Destino, que están por encima de todo error. Todo lo que necesitamos para nuestro desarrollo espiritual podemos encontrarlo allí. Y en este sorprendente libro encontramos también la unidad entre religión y ciencia.

 

En conformidad con ello, la Rosacruz hace también todo lo posible por hacer comprender este libro según su verdadera esencia, liberarlo de toda deformación y disparate exotérico y ofrecerlo a las almas anhelantes.

 

Bien, pues todo esto actúa conjuntamente y forma una esfera o un globo, en la que todas las partes se encuentran a la misma distancia del centro.

 

 

En las Bodas Alquímicas de C.R.C. los candidatos, los caballeros del Toisón de Oro (todos previstos de un poder interior, llamado paje), son enviados a la fortaleza de la iniciación para la libre investigación.

 

En su vía de investigación C.R.C. alcanza también una esfera, un gran globo terráqueo. Con gran asombro descubre, que en este globo se encuentran inscritos todos los lugares de residencia de los caballeros del Toisón de Oro, y que este globo, esta esfera dorada, también se puede abrir y se puede penetrar hasta su núcleo.

 

Y C.R.C. entra dentro, él penetra hasta el corazón de la esfera y él se ve como trasladado a un sublime planetario.

 

El ve cómo los cuerpos celestes trazan sus trayectorias por el espacio; para él se esclarece la sublime composición del plan de Dios; él ve en un arrobamiento la unidad del universo.

 

Todas las cosas que nosotros y otros trataremos o hayamos tratado en consideraciones cristianas en el pasado, en el presente y en el futuro, todas las cosas que usted mismo posiblemente pueda leer algún día en el Gran Libro de la Vida, forman una esfera, una forma universal.

 

 

Y ahora le invitamos a seguir con nosotros los pasos de C.R.C. y a penetrar en el corazón de esta esfera.

 

Ahí vemos la Luz del Mundo que abriga y purifica, Jesus ex omniparte, “Jezus gans en claer” (¡Jesús integro y claro!), Jesucristo, el Señor de Toda Vida.

 

Y nosotros, en nuestros lugares de trabajo en este mundo, construyendo como verdaderos francmasones una fortaleza, en la que la verdad vivirá entre nosotros, sabemos: nosotros y todos nuestros hermanos y hermanas de la ola de vida humana estamos todos a la misma distancia de este núcleo brillante, luminoso y lleno de amor, el cual envía hacia nosotros un conocimiento universal y un mensaje lleno de gracia, que toma forma en el Evangelio.

 

Y mientras nos arrimamos cariñosamente a este dorado corazón solar del Padre, vemos como las estrellas trazan su rumbo y los planetas marcan sus órbitas a través de la independencia original cósmica. El universo anuncia la obra de Sus manos.

 

Por supuesto, nuestra filosofía no es ningún invento nuevo.

 

Es la voz de Dios, que nos impulsa a recorrer el camino que El nos quiere mostrar.

 

Por lo tanto, dejemos de colocarnos ante los muros de las lamentaciones, construidos por nosotros mismos, para gritar hacia afuera nuestro sufrimiento y nuestro anhelo.

 

Pongámonos a trabajar en el santo saber, de que nosotros, sin importar cómo ni dónde estemos, nos encontramos a la misma distancia del irradiante centro divino.

 

Cuando entonces la Rosacruz se dirige también a usted, haciendo resonar su voz y elevando su trompeta para una clara y amplia llamada, para despertarle a la luz y sacarle de su vida desgarrada, entonces no sucede haciendo referencia a algo nuevo: “Mira esto, ven aquí, esto es nuevo”, sino que entonces se trata de lo grandioso de unirle con la verdad, que cubre eternidades.

 

“¡Pues avanza sin temor, aunque el corazón se lamente!

A pesar de tus tormentos e incontables sufrimientos,

Cristo atraviesa las nubes más oscuras,

en Su amor nos saluda la libertad.”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En relación con la impía y maldita producción de oro, ésta ha aumentado, especialmente en nuestros tiempos, de tal manera, que sobre todo muchos poseídos degenerados, maduros para la horca, han cometido con ello grandes canalladas, aprovechándose así de la curiosidad y credulidad de muchos. Incluso personas humildes piensan que la transformación de los metales es la cumbre y la coronación de la filosofía, y que aquél, que sea capaz de producir grandes cantidades de oro y de pepitas de oro sería especialmente agradable ante Dios. Mientras que además esperan también convencer al omnisciente Dios con imprudentes súplicas y mostrando un conmovedor rostro enfadado y serio.

 

                Así atestiguamos aquí oficialmente, que ésto no es correcto, siendo la producción de oro para los verdaderos filósofos algo insignificante y de poca importancia. ¡En comparación con ésto tienen algunas miles de cosas más importantes!

 

                Nosotros decimos con nuestro querido Padre C.R.C.:

 

                “¡Fuera con el oro, si no es el oro ilimitado! Pues aquél, a quien se le revela toda la naturaleza, no se alegra por saber “hacer sol”, o como dice Cristo “que le obedezcan los demonios”, sino que se alegra porque ve abrirse los cielos y a los ángeles de Dios subir y bajar y porque su nombre está escrito en el Libro de la Vida.

 

 

                                                                                                                                Fama Fraternitatis

 

 

 

 

XXXIII

 

La fabricación de oro a lo largo de los siglos

 

 

Los alumnos de la Rosacruz, posiblemente, habrán encontrado en sus estudios sobre la filosofía de occidente algunas publicaciones sobre la alquimia de los Rosacruces, sobre la extremadamente misteriosa obra artesanal del esoterismo de la edad media: sobre la fabricación de oro a partir de metales innobles. Seguramente conoce usted las imágenes de los libros antiguos, donde hombres honorables, envueltos con un hábito, se encuentran inclinados sobre sus retortas y crisoles, mientras que extraños vapores intentan abrirse paso hacia las bocas de las chimeneas, que parecen estar emitiendo un oscuro bostezo. Según estas historias, los alquimistas suelen ejercer su oficio sobre todo de noche, cuando el peligro de ser descubiertos es el mínimo posible, porque los hombres duermen.

 

De hecho, los laboratorios de los alquimistas de la edad media han atraído la atención de miles de personas y una incontable multitud ha investigado diligentemente sus libros para descubrir los métodos.

 

Por iniciativa de la Fama Fraternitatis vamos a dirigir ahora su atención a la fabricación de oro, este arte mágico tan anhelado, y esperamos y rezamos a fin de que nos sea concedido encontrar el método para exponer el camino hacia inconmensurables riquezas. Pues bien, esto queremos decirles de antemano: los antiguos alquimistas no se escondían de noche detrás de puertas de hierro y fuertes cerrojos, sino que trabajaban y padecían para el provecho de usted; ellos querían hacerle rico a usted, tan rico, que este mundo no podría abarcar sus tesoros.

 

 

Existen tres formas de fabricación de oro:

1. la fabricación de oro de la conciencia del yo;

2. la fabricación de oro de la conciencia del alma; y

3. la fabricación de oro de la conciencia del espíritu.

 

 

El oro del yo se caracteriza por las rojas ascuas de la fuerza de las codicias; el oro del alma es la fuerza de la misericordia; y el oro del espíritu aparece en el brillo deslumbrante de una nueva creación.

 

¿Quien de nosotros no conoce las rojas llamas de la codicia?  ¿Quien de nosotros no se encuentra casi en cada hora en este fuego devorador? ¿Quien de nosotros no conoce el horrible dolor de la codicia? Nosotros somos arrastrados en una codicia mundial.

 

Nuestros ojos otean hacia la lejanía y medimos las distancias entre lo momentáneo y lo realizable. Nuestros músculos se tensan y nuestro nerviosismo nos hace temblar ante el frío del mundo. Nosotros anhelamos calor y no lo hay. Nosotros anhelamos amor y no lo hay. Nosotros anhelamos calma, calma al fin, y por Dios, no la hay.

 

Nosotros vemos sus pensamientos de asombro y de protesta, pues algunos de ustedes opinan haber encontrado su país mágico al lado de una persona a la que aman, o en cualquier otro lugar, o quizás en alguna posesión material, que mordisquean como un perro.

 

Allí han encontrado calma y una tranquila paz se ha posado sobre su agitación. Sus ojos miran en los de su prójimo o abrazan con una amplia sonrisa su pedazo de lo bueno de esta tierra, tal como ustedes lo suelen llamar.

 

Pero ustedes son como niños grandes. Enseguida las llamas rojas arden con más fuerza y las jerarquías de Marte les tocan con más vehemencia que jamás antes.

 

Ustedes son expulsados a palos de su país mágico. La vida misma les agarra. Aquellos a los que estaba unida su felicidad mueren, ellos desaparecen detrás de los velos del más allá, no con la armonía de la magnificencia de las estrellas a través de la rueda del tiempo que gira, sino que nos son arrebatados con un grito de muerte.

 

En su corazón queda un sofocante dolor y un nuevo anhelo, un anhelo hacia la reunificación se apodera de usted con gran fuerza.

 

Nuestros hijos contrarían nuestro deseo por su verdadera felicidad. Hacen añicos nuestra locura. La esperanza decepcionada ofende nuestro corazón.

 

Como una tormenta se levanta el deseo, hasta que al final, cansados de luchar, nosotros mismos nos hundamos en este mar rojo de las codicias insatisfechas y destruidas.

 

 

¿Pero, qué es esta codicia, este insaciable deseo de todos los tiempos? ¿Qué es este violento impulso en nuestra sangre, que en un momento nos hace jadear de fatiga y después nos corta el aliento, como si quisiéramos comprender su explicación?

 

¿De donde vienen estos torbellinos rojos, que nunca llegan a calmarse?

 

La contestación que dan los antiguos alquimistas es sorprendente:

 

El deseo es una fuerza, que les es enviada por los hierofantes de Cristo; es el Señor de nuestra vida, que se dirige aquí hacia usted en el camino de la humanidad.

 

Y un gran espanto invade a las multitudes.

 

¿Pero como puede ser ésto? ¿No fueron los místicos, los que nos advirtieron sobre las abrasadoras llamas de los deseos? ¿No son los gnósticos, los que nos señalan la ausencia de deseo, los que intentan despertarla en nosotros?

 

¿No hemos hablado también nosotros anteriormente sobre el estar libre del torbellino del deseo?

 

¿Y ahora qué? ¿Nos van a hablar ahora los hermanos de la Rosacruz de una dádiva de Cristo, que a través de las jerarquías de Marte nos sumerge en el mar rojo, que separa continentes?

 

Si, pero el nuevo conocimiento esotérico ha descubierto aquí la verdad en medio de estos aparentes opuestos, la verdad liberadora, que puede despertar la bondad y la justicia en este mundo.

 

Con el oro rojo del deseo podemos comprar la entrada a este camino. Es científicamente seguro, que la fuerza del deseo está inextingiblemente anclada en el hombre. Todos nosotros estamos inflamados desde el principio de los tiempos en un deseo desenfrenado, no para perecer en este ardiente deseo, sino para poder triunfar finalmente con este oro.

 

En tiempos inmemorables, los hierofantes de Cristo nos sumergieron en el nadir por medio del deseo. Y cuanto más profundo en el nadir, más violenta es su garra y su fuerza absorbente.

 

El deseo es la fermentación férrea y dura como el acero en nuestra sangre, la energía dinámica, la dádiva divina, con cuya ayuda, sin parar, somos azotados, inquietados, impulsados a avanzar hacia una nueva aurora.

 

Es la fuerza con la que nosotros intentamos afirmarnos, para dejar triunfar a nuestro yo. Pero nosotros descubrimos, que esta fuerza se extiende más allá de nuestra conciencia del yo y que rompe nuestra autoafirmación. Los muros que erigimos a nuestro alrededor se derrumban y nuestros seres queridos mueren y nuestra posesión material es atacada constantemente.

 

El deseo despierta en nosotros un hambre, que no puede ser saciada, aunque nadásemos en millones.

 

Por el deseo nos buscamos dificultades y trabas, lo buscamos en las cosas materiales. Y en nuestra locura, caemos en el fango del pecado. Pero tampoco allí se puede saciar el hambre del deseo inferior, hasta que descubrimos la intención de este impulso divino. Tiene el objetivo de conducirnos con toda nuestra fuerza, llevados por la dinámica de nuestro deseo de salvación, a la decisión de buscar la patria prometida.

 

Entonces, en cuanto huimos de las cosas en las que buscábamos ahogar nuestro deseo, las llamas rojas se apartan para dejarnos pasar. Entramos en el desierto de un nuevo continente, donde nos espera una nueva lucha, marcada a fuego en nosotros de nuevo por los hierofantes de Cristo como un proceso natural.

 

Aparte del oro de la conciencia del yo, el deseo, hay que desenterrar ahora el oro del alma de la arena del desierto de este mundo.

 

Y en el nuevo país escuchamos, en la sinfonía eterna entre luz y oscuridad, “de nuevo el mismo cantar de cosas pasadas hace siglos”: el oro del yo nos empuja ahora a una autonegación consciente, para que se despierte el oro del alma.

 

La nueva fuerza de Cristo, que nos inquieta, nos empuja constantemente contra la roca de nuestra autoafirmación y en gran dolor caminamos por el desierto los simbólicos 40 años.

 

En las retortas y crisoles del propio laboratorio interior empieza a desprenderse ahora el oro del alma, el oro del verdadero amor humano, del amor al prójimo, de la misericordia.

 

Pero al igual que la lucha contra los deseos inferiores hace despertar otro deseo a través de fuerzas atormentadoras, así también el oro de la misericordia aumentará nuestro dolor.

 

En la medida en que se encuentre en nosotros el deseo de salvación y se desarrolle el amor al prójimo, la autoafirmación abrirá abismos en el propio ser, en el hombre y en la sociedad, ante los que retorcemos nuestras manos llenos de desesperación.

 

Y nosotros intentamos tender puentes y cerrar compromisos e intentamos embriagarnos con el arte, la ciencia y la

religión; buscamos una refinada belleza del alma.

 

Creamos bellas canciones y las esparcimos en el desierto.

 

Cantamos y pronunciamos cánticos llenos de ritmo arrollador.

 

Sabemos conmovernos mutuamente con nuestras predicaciones y nuestro romanticismo.

 

Pero nosotros somos los más grandes simuladores.

 

Nosotros queremos neutralizar el impulso divino por medio de la falsedad.

 

Y envolvemos nuestras fuerzas del alma alrededor del cadáver de nuestra cultura en el desierto de este mundo. En los muros de nuestra noche pegamos textos de la Biblia y soluciones humanitarias.

 

Pero con ésto, usted no pueden hacer desaparecer su dolor.

 

Y quedan las llamas profundamente rojas de su deseo y la asfixiante aprehensión de sus almas.

 

 

Por ello aquí hay que dar un tercer paso en el camino, para que se abra paso el oro del espíritu.

 

El paso del cumplimiento.

 

Pero los hombres, que quieren dar este paso, deben hacerlo en una profunda seriedad y con gran fuerza.

 

Por eso alguien, con quien nos sentimos muy unidos, dijo: aquí se requieren héroes y heroínas.

 

Solamente aquí uno se vuelve verdaderamente un cristiano, esto significa, que se vivencian verdaderamente las exigencias del cristianismo. Aquí uno vierte su deseo y su fuerza de alma en la fuerza del Espíritu Santo. Aquí se permite al destino humano desembocar en veracidad. Aquí uno se vuelve un constructor, un constructor libre.

 

Aquí ya no hay más búsqueda y ningún obstinado experimentar, sino una refinada sintonización hacia la exigencia de aquello, que es el alma de todo.

 

Aquí se encuentra el alquimista, el mago, que, estando inclinado sobre sus retortas mágicas, extrae de ello en absoluta autonegación el oro puro del espíritu, para una creación completamente nueva.

 

 

Aquí ven ustedes el misterio de la triple fabricación de oro a lo largo de los siglos, invariablemente igual a si misma.

 

El oro triple se indica de esta manera, porque esta trinidad se exime del eterno corazón solar de Jesús, del factor intermediario entre el plan de Dios y la creación según el Espíritu Santo.

 

Esta fuerza de Dios para la bienaventuranza se nos acerca, primero a través de las jerarquías de Marte, para que por la aprehensión del deseo se despierte el deseo de salvación, y para desarrollar este deseo de salvación y dejar que se refleje en él la exigencia de Dios, se coloca en el Antiguo Testamento junto a esta dádiva divina, la ley, que dice con respecto a lo inferior: ¡No codiciarás!

 

Después de ésto, los Señores de Venus nos entregan el impulso de Cristo: el factor mediador mismo desciende a nuestro núcleo como uno de los nuestros, para que, caminando en su luz, desarrollemos nosotros mismos el segundo oro, el oro del alma.

 

Pero ahora que existe la actividad motora del deseo y el oro inmaterial del alma nos ha sido dado, en forma de una nueva dádiva, como posibilidad de triunfar en Cristo sobre la muerte y la vida, ahora vienen las jerarquías de Urano como tercer impulso de Cristo, para incitarnos hacia la decisión personal de utilizar las dádivas, que hemos recibido en las llenas retortas de nuestro ser más profundo, para una nueva creación, para un nuevo nacimiento, que cubre todos los lugares de la materia y del espíritu.

 

 

Coloque ahora junto a ésto el lamento de la Fama Fraternitatis, qué el intento de los hermanos de la Rosacruz por enseñar a todos el método de Cristo, de forma mágica, es interpretado y utilizado por el vulgo (pueblo), para obtener una ganancia inferior y que, bajo la máscara de la Rosacruz, “muchos poseídos, depravados, maduros para la horca, cometen grandes canalladas con ésto y abusan de la curiosidad y de la credulidad de muchos.”

 

Coloque ahora, junto a la magia triple de la Fraternidad de la Rosacruz, el intento de una incontable multitud de abusar de la magia santa para una infinidad de cosas, para satisfacer la curiosidad, para enriquecerse a si mismos o para que les sirva como sustento, dado que nadie quiere aceptar el reto de las llameantes palabras: “Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura.”

 

Si, debe resonar un “¡a las armas!”, pues los gusanos roen sin cesar en la semilla de oro; a las armas para guardar la pureza de nuestros motivos, al servicio de los Hermanos Antiguos de la Rosacruz.

 

Por todo esto nosotros decimos, siguiendo las palabras de la Fama, con nuestro querido Padre C.R.C.: “Fuera con todo oro, si no es el oro ilimitado”; pero él siente alegría por ver los cielos abiertos y subir y bajar a los ángeles de Dios y porque su nombre está inscrito e el Libro de la Vida.

 

Y presten atención a las palabras de la Epístola de los Corintios:

 

“Se siembra en corruptibilidad,

se resucita en incorruptibilidad;

se siembra en deshonor,

se resucita en magnificencia;

se siembra en flaqueza,

se resucita en fuerza;

se siembra un cuerpo del alma, en la manifestación

personal de Cristo,

se resucita un cuerpo espiritual.”

“Lo mismo que existe un cuerpo del alma,

así existe también un cuerpo del espíritu.”

 

 

Y en este sentido también está escrito:

 

“El primer hombre Adán devino en un ser del alma viviente, y así el último Adán será un ser del espíritu creador de vida” … por medio de la triple fabricación de oro.

 

Quien tenga oídos para oír, oiga.

 

Nosotros esperamos y rogamos para que usted llegue a comprender este lenguaje.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“También declaramos que bajo el nombre de “alquimia” aparecen libros y dibujos que son un insulto para la gloria de Dios. Nosotros los nombraremos en su momento y les daremos un resumen a los puros de corazón. Rogamos a todos los ilustrados que estén cuidadosamente atentos ante libros de esta índole, pues el enemigo nunca deja de sembrar su maleza, hasta que alguien que sea más fuerte que él lo impida.”

 

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

XXXIV

 

El index prohibido

 

 

En este mundo se lleva a cabo una inmensa lucha, una contienda entre los poderes del bien y los del mal, una contienda entre dos desarrollos de conciencia: la conciencia de Saturno en concordancia con el plan de Dios, un estado de conciencia que nace en el deseo de salvación, en Cristo, y la conciencia de Saturno, que nació del rechazo del plan divino, del satanismo que comienza y se va imponiendo.

 

El hombre actual es una mezcla de estos dos estados de conciencia; el intenso conflicto fuera de nosotros también se desencadena con furia en nuestro propio ser.

 

La energía dinámica, la base de toda actividad autocreadora del espíritu humano, la fuerza majestuosa, que nos fue entregada en nuestro sistema de desarrollo por los hierofantes de Cristo, desarrolla la conciencia humana por su interacción con la forma, que nosotros habitamos, verificando así las palabras de Cristo: “Yo he venido para una caída o para una resurrección de muchos.”

 

Para comprender el devenir de las cosas debemos tener en cuenta, que todas las manifestaciones en este mundo provienen de una sola fuerza. Tanto la conciencia de Dios en sus inicios como el satanismo proceden de la misma fuente. El Agua Viva, nacida del manantial de todas las cosas, puede usarla el hombre de dos formas en virtud del libre plan de desarrollo, que sirve como base para la ola de vida humana, o bien para una caída o para una resurrección.

 

Este es el orden natural, que se demuestra en todos los lugares de la materia y del espíritu. Con la lengua se puede alabar y ensalzar a Dios, y con el mismo órgano se le puede maldecir. Yo puedo emitir mediante la laringe sonidos articulados, palabras de compasión y de amor, pero también palabras llenas de fogoso y destelleante odio.

 

Yo puedo ayudar con la mano y ejecutar las exigencias de Dios; y con la misma mano puedo actuar desastrosamente y determinar la dirección de una bomba.

 

Si usted lo quiere percibir, observará, que con cada órgano puede realizar o apoyar obras honestas y deshonestas, empujado por el impulso del dinámico deseo.

 

El resultado de ambos actos, que emanan de esta misma fuente, es sin embargo completamente diferente.

 

Las dos acciones tienen como consecuencia una ampliación de la conciencia, aportan abundante experiencia; pero el hombre que elige la parte buena, crece en dirección hacia la luz; aquellos que eligen la parte mala, crecen en dirección hacia la oscuridad.

 

Tanto en el pasado como en el presente hemos elegido incontables veces la parte mala y por eso nuestra manifestación actual es un juego dramático entre la luz y la oscuridad, con mucha oscuridad y muy poca luz.

 

 

Alumnos, que sean lo suficientemente hábiles en filosofía, encontrarán sin lugar a dudas una laguna en esta argumentación.

 

Pues tiene que haber una causa, por la que yo en lugar del bien elijo el mal o lo elegí antaño y ahora mi conciencia está perturbada como consecuencia de ello.

 

¿Es posible averiguar esta primera causa?

 

Por supuesto que si, esta primera causa puede ser reconocida en la esencia y en las cualidades del mundo material, en el que se realiza actualmente nuestro peregrinaje.

 

Este orden mundial del nadir sólo puede mantenerse por medio del ser de la muerte, lo que se demuestra, entre otras cosas, por el hecho, de que un reino natural sólo puede mantenerse a sí mismo matando y devorando al otro.

 

El día en que penetramos en el nadir de la materialidad por la caída, tuvimos que padecer la muerte para poder desarrollar la conciencia del yo.

 

Y al respecto, la Fama Fraternitatis comenta, que a Adán – es decir la humanidad – le fueron dadas en su caída enseñanzas universales, para que al tratar con ellas, llegara a saber cómo y de qué forma tenía que realizar su peregrinaje en el país de la muerte y cómo poder vencer lo antes posible al ser de la muerte.

 

Pero el hombre sólo puede aplicar estas enseñanzas, esta sabiduría universal, cuando ha reunido suficiente experiencia, cuando ha alcanzado suficiente madurez de vida. Y así descubrimos  aquí un gran peligro.

 

En la fase experimental, el hombre construye una conciencia que se aparta de Dios siguiendo el camino de la menor resistencia y bajo la presión de su naturaleza autoafirmativa; el satanismo ya se desarrolla en él muy fuertemente, antes de que él mismo lo descubra.

 

¿Existe también una laguna en esta argumentación?

 

Por supuesto.

 

El hombre peca muchas, muchísimas veces, antes de comprender que peca. El elige la oscuridad a veces con las mejores intenciones. ¿Es lógico, es decir, está en armonía con la perfección del Logos, que un hombre sea sacrificado antes de ser consciente de ser una víctima?

 

¿Es ésto amor divino? ¿Orden de Dios? ¿No descubren aquí un estado que el plan divino no ha previsto, un punto negro en la perfección divina?

 

¡No juzguen tan deprisa!

 

Pues en el momento en el que las consecuencias de estos peligros amenazaron tan seriamente el libre desarrollo del mundo y de la humanidad, de tal forma que se podía hablar de un final, Dios mismo vino a la humanidad.

 

El camino a través del nadir, tan horriblemente temido, se convirtió por la caída en una necesidad, pero en la mayor aflicción, Dios mismo vino a la humanidad. Y nosotros hablamos en el lenguaje del Libro Sagrado: “Tanto amó Dios al mundo, que  entregó a Su Hijo Unigénito, para que quien crea en El, el que siga caminando en Su fuerza, no se pierda, sino que obtenga la vida eterna.

 

Y este Santo de Dios, esta fuerza de fuerza, expresa sobre ustedes que pecan en ignorancia, el mantram liberador: “Padre, perdónales, pues no saben lo que hacen.”

 

 

De esta forma les hemos querido mostrar con una argumentación filosófica, que usted han alcanzado una situación de vida, una crisis estructural y espiritual, en la que, si quiere entrar en el camino de la conservación, no puede caminar ni un paso, ni un sólo milímetro sin Cristo, quien inflama nuestro orden natural con su orden espiritual para salvarnos; y que las palabras que El dijo: “Sin mí nada podéis” son esotérico-científicamente absolutamente correctas.

 

Les hemos querido indicar de nuevo, por qué los Rosacruces eligen la cruz de Cristo como la única solución posible para el dolor más profundo de la humanidad, para que las rosas del cumplimiento definitivo puedan algún día finalmente florecer.

 

Este Cristo se coloca en el camino de cada criatura humana y llama: “Venid todos hacia mí, vosotros que estáis afligidos y cargados, yo os daré la calma”; afligidos por nuestra lucha en contra del satanismo y cargados con el satanismo, crecido en nosotros a lo largo de los tiempos, nuestra naturaleza inferior de los deseos.

 

Si fuésemos teólogos, seguiriamos tratando este texto por unos momentos con expresiones desfasadas, pero a la luz de la Rosacruz no nos dejaremos mutuamente marchar, antes de haberles unido con su misión. Cristo quiere ser para nosotros un salvador del callejón sin salida de las tensiones creadas en nuestro orden de emergencia; pero a pesar de todo tendremos que cumplir la misión de Dios en este mundo, por medio de la fuerza de cabezas, corazones y manos, en bondad, verdad y justicia.

 

Cristo no nos salva de nuestra misión sin cumplir, de la realidad destrozada. El nos salva para el cumplimiento de esta misión, para la reconstrucción de la realidad destrozada y ésto a través de la liberación de las fuerzas divinas latentes en nosotros.

 

Esta interpretación es posiblemente la diferencia más significativa entre la Gnosis de los Rosacruces y la teología ortodoxa.

 

Por eso queremos unirle ahora con estas palabras de la Gnosis:

 

“También declaramos que bajo el nombre de “alquimia” aparecen libros y dibujos que son un insulto para la gloria de Dios. Nosotros los nombraremos en su momento y les daremos un resumen a los puros de corazón. Rogamos a todos los ilustrados que estén cuidadosamente atentos ante libros de esta índole, pues el enemigo nunca deja de sembrar su maleza, hasta que alguien que sea más fuerte que él lo impida.”

 

 

 

En este mundo se está llevando a cabo una inmensa lucha, una contienda entre los poderes del bien y los del mal.

 

Cuando el hombre vuelve a encontrarse en este mundo como entidad creadora consciente, se sabe en posesión de la ya mencionada energía dinámica y de la enseñanza universal, que se le manifestó en completa concordancia con su nivel de desarrollo en una multitud de formas.

 

El hombre siguió el camino de la experiencia en medio de la muerte y en relación con lo todavía no experimentado se desarrolló por la actividad de lo terrenal, la conciencia apartada de Dios, el satanismo.

 

Este hombre está ahora capacitado, en cuanto se vuelva consciente de la miseria de esta forma inferior, de renacer en Cristo hacia su verdadera misión humana.

 

Pero usted también puede rechazar esta mano salvadora de Dios, porque no quiere aceptar la exigencia del cristianismo, la exigencia de la autonegación; porque ve la reforma de vida, que será la consecuencia de la realización en Cristo, como una antítesis en relación con su camino por el nadir, negándose así a realizar el sacrificio, por medio del cual pueden escalar la montaña de la purificación.

 

Si usted pertenece a este tipo de hombre, entonces le podemos predecir su futuro:

 

 

Cristo, que quiere su resurrección, se convierte entonces en una fuerza, que se manifiesta en la naturaleza para su caída.

 

La energía dinámica, la voz del devenir, en interacción con la composición de sus portadores, que ustedes habitan, fortifica de día en día su conciencia apartada de Dios.

 

Deben tener en cuenta, que tal conciencia crece con mucha más rapidez que la conciencia del hombre que busca la liberación en Dios.

 

Y así podrán comprobar, que su conciencia satánica se vuelve mucho más fuerte que la conciencia de otras personas.

 

Con gran rapidez obtendrán gran poder sobre muchos por sus gestos, por su mirada, sus palabras, por su gran capacidad intelectual.

 

Su amplia conciencia les pone en contacto, por ley natural, con fuerzas ocultas en la naturaleza y usted entra en contacto con hombres, que le han precedido en este camino. Cuando han alcanzado este punto, se les coloca por última vez ante la elección: regresar o seguir por el camino emprendido.

 

Si usted quiere proseguir, entonces es acogido en las filas de los hermanos negros y el regreso ya no es posible.

 

Su conciencia apartada de Dios es arrancada desde ese instante del plan de Dios. Y esta horrible caída sólo puede tener una única solución: destrucción definitiva, ser arrojado a la más extrema oscuridad.

 

 

Y este es el conflicto.

 

Es la lucha de estas fuerzas que atentan contra el plan de Dios, pues, al conocer su hundimiento, se encuentran en una desesperada lucha contra las fuerzas que poseen la conciencia de Dios.

 

No es una lucha directa, pues en un enfrentamiento directo, el combate se decidiría inmediatamente a favor de los Hermanos de la Luz.

 

No, este combate es una lucha muy complicada y vertiginosa por conseguir un grande y pesado botín, a saber, por la masa, el hombre como animal de rebaño.

 

Las fuerzas oscuras luchan a vida o muerte, invirtiendo todos sus poderes para la autoconservación; y esta autoconservación depende del poder sobre la masa, de la necedad de la masa, del desarrollo cohibido de la masa, de la autodestrucción del libre individuo en desarrollo.

 

El mal en usted sólo puede afirmarse, si le dan cobijo, si le dejan entrar. Si lo destierra o lo expulsa en Cristo, el reino oscuro en usted ha acabado.

 

Así pueden comprender, que el mal en este mundo, que el reino negro puede mantenerse si encuentra cobijo en este mundo, en esta sociedad, y si este cobijo no se le ofrece de forma voluntaria, lo tomará a través de manifestaciones de fuerza autoritarias y totalitarias:

 

¡a través de la represión! ¡a través de la esclavitud!

 

Pero estas expresiones son sólo expresiones burdas, nacidas del miedo, nacidas de la autoconservación de lo negro maldito.

 

La lucha que se lleva a cabo es extremadamente refinada, por el empleo de un intelecto muy altamente desarrollado. El espíritu humano en manifestación es conducido al laberinto de las cosas, atado a la diversidad de ideas, por medio de la esclavizada ciencia materialista, por el arte degenerado, con la ayuda de la religiosidad de nuestros días que maldice el devenir en Dios.

 

Nosotros declaramos, que bajo una infinidad de nombres químicos, es decir, de pretendidas calificaciones regeneradoras, se encuentran infinidad de engaños en los sectores del arte, la ciencia y la religión, que se colocan en primer plano, porfiando la magnificencia de Dios, en beneficio del grupo del orden sombrío que se retuerce en un miedo infernal.

 

Y la Joven Fraternidad Gnóstica, que se ha colocado al servicio de Jesucristo, no puede seguir los mismos métodos. No tiene ningún sentido obligarle a usted a tomar su lugar en los ejércitos de la luz. Las fuerzas de la luz no pueden actuar de forma autoritaria, ni siquiera si se lo pidiésemos en nuestra nostalgia. Los rayos de luz no pueden iluminar el cielo, si el sol mismo no ha aparecido sobre el horizonte.

 

 

Por ello nos dirigimos ahora con una urgente llamada a lo elevado en usted, a lo realizado en usted por Cristo, para reunirle en nuestras filas al servicio de la bondad, verdad y justicia.

 

Nosotros sólo podemos vencer por medio de la luz, con el método de la luz. Y el hombre que se decida por este camino, será muy bien instruído como alumno, para poder demostrar en su momento su acto de la forma correcta.

 

Al alumno de corazón puro le es revelado por completo “el índice prohibido”, el muy inmoral y negro método del maldito negro, para que después, como un apóstol llamado pueda atacar con nosotros al enemigo y exterminar la maleza.

 

Rogamos a todos los instruídos por el amor de Dios, que estén cuidadosamente atentos ante esta clase de libros, ante esta clase de maleza, pues el enemigo nunca descansa.

 

Nosotros les llamamos al trabajo de cabezas, corazones y manos, unidos con el Señor del Amor, hacia una llameante señal en este oscuro mundo.

 

La faz de aquello, que algún día vencerá, nosotros la hemos visto en éxtasis: Es su faz en una manifestación divinizada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ahora solicitamos -según la intención de nuestro Padre C.R.C.- nosotros, sus hermanos, por segunda vez a todos los ilustrados en Europa, que cuando lean ésta nuestra Fama (que hemos publicado en cinco idiomas) y también la Confessio en latín, reflexionen con espíritu precavido sobre nuestra oferta, examinen sus artes de la forma más cuidadosa y exacta posible, observen el tiempo presente con mucho afán y nos comuniquen sus pensamientos por escrito o impreso, bien después de una común resolución o cada uno por sí mismo. Pues, aunque ni nosotros ni nuestra comunidad fijamos el tiempo para ello, recibiremos con toda seguridad el juicio de cada uno (en cualquier idioma).

 

                Además, quien nos dé a conocer su nombre, puede estar completamente seguro que tomará contacto con alguno de nosotros, bien sea verbalmente, o si tiene algo que objetar, por escrito.

 

 

 

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

XXXV

 

El encuentro con los Hermanos Mayores de la Rosacruz

 

 

 

Los hierofantes de los misterios de la Rosacruz hablan a los alumnos de una forma muy impersonal en cinco idiomas. Toda su sabiduría, toda su dinámica voluntad, toda su actividad está determinada en estos idiomas. El alumno es estimulado a ejercer esta ciencia de las lenguas, y con el fin de indicarles las condiciones elementales para ello, la Fama Fraternitatis de la Rosacruz ha instalado su morada entre nosotros.

 

El primer lenguaje que hablan los hierofantes de los misterios de occidente es el lenguaje de Jesucristo, nuestro Señor.

 

Las características de este lenguaje no se nos muestran en los desgastados caminos de la teología actual y tampoco existe ninguna editorial esotérica (Traktakgesellschaft), pues las bellas imágenes de este lenguaje sólo pueden ser leídas y comprendidas por los instruidos en Dios, los instruidos-por-Dios.

 

Este primer lenguaje es muy vivo y de importancia primordial.

 

Aquí no se reúnen términos incongruentes y locas ideas para componer frases, sino que aquí se trata de una gran magia, que brilla en una resplandeciente belleza. Leer este lenguaje, poder leerlo, significa vivirlo, percibir su magia.

 

Usted no puede pasar de largo ante este lenguaje; usted tiene que aprenderlo.

 

Existen muchos, muchísimos, a los que les parece demasiado difícil, tan difícil de comprender. La gramática es tan complicada, tan refinadamente difícil. Las exigencias lingüísticas son tan forzadas y tan antinaturales.

 

¿No es una de estas exigencias: “¡Quien ama a su padre y a su madre más que a mí, no es digno de mí!” ? ¿No dice otra regla: “¡Id, vended todo lo que poseáis y seguidme!” o : “¡Realizad vuestra propia bienaventuranza en temor y temblor!”?

 

¿Quien puede aprender ahora este lenguaje? ¿Quien sería tan insensato de introducirles en la creativa utilización del lenguaje?

 

¿Pero ésto no puede ser así según el desarrollo de las cosas, con las que estamos tan familiarizados?

 

Y por ello se ha creado para nosotros, para usted y para mí, un idioma auxiliar con muchas facilidades y muchas simplificaciones. Se han cerrado muchos compromisos y la esencia del lenguaje se ha falseado por ello irremediablemente, la belleza del lenguaje se ha vuelto una caricatura.

Pero nadie puede pasar de largo ante este primer lenguaje, el lenguaje de Jesucristo.

 

Muchos buscadores lo han intentado e incontables son los que pretenden hacerlo. Pero en vano, todos ellos hurgarán en el caos de los valores inferiores, inquietados por la sinfonía infernal del satanismo.

 

Hasta que el alumno, el pionero, esté dispuesto a estudiar las letras del maravilloso lenguaje de Cristo con todas las consecuencias resultantes de ello.

 

Entonces él es conducido al segundo lenguaje de los hierofantes de Cristo. El entra aquí en una fase más elevada del camino.

 

Mientras que, en primera instancia, se había colocado ante la inmensa exigencia del Evangelio, con la completa disposición a aceptar esta exigencia, sin importar a donde le condujera el camino, ahora es conducido a las salas de la capacidad creadora. Cuando los últimos días de nuestra autoafirmación primaria tocan a su fin y nosotros corremos hacia Cristo con un suspiro, se vierte sobre nosotros el Espíritu de Dios, y nosotros, según las palabras de los Hechos de los Apóstoles, como hombres jóvenes, renovados según el espíritu, tendremos visiones, visiones de nuevas posibilidades, de nuevas manifestaciones, de auténtica vida humana, libres de la fuerza de los sentidos inferiores, desprendidos hacia un nuevo orden mundial. Nosotros somos inflamados por un nuevo idealismo, del que hablamos y atestiguamos, en ocasiones rompiendo y atacando, como un rayo de fuego, lo impuro y decaído en nuestros prójimos para regenerarlos en portadores de antorcha.

 

Pero pronto esta juvenil efervescencia y este chispear se transforma en el alumno en una madurez y serenidad de la edad, en una madurez de la reflexión, y él es conducido al tercer lenguaje de la Rosacruz.

 

El soñará sueños, como es propio en las personas mayores. Las filas coloridas del idealismo, contempladas en arrobamiento de los sentidos, son ahora examinadas y pesadas en concordancia con las exigencias primarias del Evangelio. Aquí se trata de un proceso alquímico. Aquí se desarrolla el sueño del cumplimiento, creado, reflexionado y sentido hasta en el más mínimo detalle.

 

Nosotros percibimos en los ojos de los hermanos y hermanas, que han alcanzado este desarrollo, una profunda luz, una maravillosa claridad, una nostalgia muy fuerte. Pues sus ojos han contemplado el misterio, que ellos mismos han reconstruido según las indicaciones de los hierofantes.

 

Ellos no le pueden decir lo que han visto en sus sueños de vigilia.

 

No pueden cantarle sobre ello, ni pueden componerle versos. Usted no lo comprendería.

 

 

Ustedes debe construir, deben volverse constructores libres,  ustedes tienen que presentar su lenguaje de los sueños como construcción, por la dinámica de sus cabezas, corazones y manos.

 

Y este es ahora el cuarto lenguaje del alumno Rosacruz.

 

La dinámica de la construcción, el esculpir los flamígeros y llameantes caracteres del Evangelio por medio de actos, capacitados para ello por El, que es por toda la eternidad.

 

Pues mirad, así se eleva entonces el quinto escalón en el camino del pentagrama. El Templo Blanco irradia y brilla como un atrio de todo lo que fue, lo que es y lo que será un día,

 

ya no más como una exigencia evangélica, que viene para inquietarnos,

 

ya no más como un ideal, encendido como un reclamo luminoso,

 

ya no más como una visión consumada de un alumno sumergido en la contemplación,

 

ya no más como una construcción en devenir, de un constructor que maneja su herramienta con énfasis en el puesto de trabajo de este mundo, sino la maravillosa prueba del objeto acabado.

 

 

¡El Templo Blanco! ¿Qué es ésto?

 

Ay, resulta difícil escribir sobre ello. ¿Es el alcanzar el Templo Blanco o su construcción una satisfacción personal para el buscador que ha encontrado, o se trata de un ser relevado de la realidad infernal de la muerte?

 

No, el Templo Blanco es una fuerza, construida, desarrollada por los hierofantes de los misterios de Cristo, capacitados para ello por el amor de Dios.

 

Y cada alumno, que se abre paso de la forma que les hemos descrito hacia esta fuerza, la fortalece, la vuelve más dinámica y mágica. Y cuanto más alumnos fortifiquen esta fuerza, tanto más se sumerge en los lugares de la muerte, cada vez más profundamente, más luminosa, hasta en los reinos del infierno, para destruir lo impuro.

 

El Templo Blanco está construido con la argamasa del amor; y sus piedras son de material vivo, creadas en sacrificio de sí mismo y autonegación por manos humanas, cabezas humanas y corazones humanos, que han descubierto, que pueden todas las cosas en Cristo, que les da fuerza.

 

De esta fuerza del templo se testifica, que según la medida de su volumen y de su posibilidad “deberá acortar el sufrimiento de este tiempo actual”, pues donde aparece la luz, la oscuridad tiene que huir.

 

Esta es la intención esencial de la magia de la Rosacruz, a la que les invitamos muy cordialmente a través de estas palabras.

 

Pues bien, si desea meditar cuidadosamente esta oferta, esta invitación, y quiere indagar e investigar con mucha precisión todo arte mágico, que esta unido a ello, percibirá la profundidad y el éxtasis de este gran trabajo.

 

Y percibir algo de este trabajo significa desear ser un colaborador, un co-realizador de la gran obra.

 

Por eso parte de la Fama Fraternitatis una llamada hacia todos los instruidos-por-Dios, para entusiasmarles por este trabajo, y para que por medio de una prueba visible de la capacidad de trabajo, den a conocer su opinión, bien por un trabajo comunitario, o bien de forma impresa.

 

Pues sólo por el esfuerzo práctico al servicio de la gran obra es posible penetrar hacia una experiencia personal, hacia un encuentro personal con los hierofantes de la Rosacruz.

 

Ellos nos dicen en la Fama:

 

 

” Pues aunque ni nosotros ni nuestra comunidad fijamos el tiempo para ello, recibiremos con toda seguridad el juicio de cada uno (en cualquier idioma).

 

Además, quien nos dé a conocer su nombre, puede estar completamente seguro que tomará contacto con alguno de nosotros, bien sea verbalmente, o si tiene algo que objetar, por escrito.”

 

 

De este comunicado extraemos los siguientes aspectos:

 

 

1. El valor esencial de cada uno será reconocido completamente

por los hermanos de la Rosacruz;

 

2. este valor esencial, a saber, nuestro principio racional-

moral, de cuya fuerza vivimos, es condición para entrar en

contacto con ellos;

 

3. esta unión puede ser verbal, cara a cara,

 

4. o por escrito.

 

 

Ahora vamos a dedicarnos a desglosar estos cuatro aspectos.

 

El discípulo de la Rosacruz sabe que los hierofantes de los misterios se envuelven en un anonimato absoluto. Todo engaño del yo está excluido desde el principio. Los principios del cristianismo, es decir, el sacrificio de sí mismo y la autonegación exigen un completo abandono del yo, la entrega absoluta de una afirmación de la personalidad: “Quien quiera perder su vida por Mi”, dice Cristo, “la conservará.”

 

Una conciencia de sí mismo completamente nueva aparece entonces en el lugar de la antigua; una conciencia de sí mismo que no tiene que prevalecer en medio de la muerte, que no necesita luchar por un lugar bajo el sol, sino que es una conciencia de sí mismo que ha vencido, que ha renacido en el Espíritu Santo y que es claramente consciente de su misión creativa, y ésto en todos los lugares de la materia y del espíritu; una conciencia que no viene para tomar, sino para levantar a todos los que han caído y para conservar lo que está perdido.

 

Pero comprendanlo bien: este anonimato no es coquetería, nunca es una autoelevación espiritual, sino que es algo evidente.

 

Las personas dan a conocer su nombre, para conocerse mutuamente, para poder trabajar juntos en un orden normal de la sociedad.

 

Pero aquellos que poseen la conciencia de sí mismos renovada en Cristo dan a conocer su fuerza, su amor, su entendimiento. Y ellos saben demasiado bien, que esta fuerza sería dañada y que no sería admitida, si pudiese ser relacionada con un hombre determinado del mundo de las apariencias.

 

Además el satanismo mancharía muy rápidamente a tal hombre conocido con las más negras calumnias.

 

El anonimato no es, por consiguiente, una extremada humildad, sino un método, para poder trabajar de la forma correcta.

 

Cuando en alguna etapa del trabajo hay que prescindir del anonimato, el trabajador de la Rosacruz se encuentra con resistencias duplicadas.

 

Por este motivo él debe seguir los caminos de la resistencia mínima.

 

Nosotros una vez publicamos algunas pequeñas obras bajo un seudónimo. Y ahora sabemos, que muchos de los que nos odian (un alumno de la Rosacruz es odiado mucho por desgracia), al no conocer al autor, leen y vuelven a leer nuestras obras literarias con mucho gusto y las pasan a otros. Así superamos su odio por nuestro amor impersonal.

 

Si entienden algo de magia, saben lo que ésto significa.

 

 

Por eso los hierofantes no dan a conocer su nombre, aunque sí visitan las reuniones de los hombres.

 

No se inquieten: por el cumplimiento de este método, se reconoce, sin embargo, la unidad en la pluralidad.

 

Cada alumno se da a conocer por su valor esencial, por su principio racional-moral del alma. Lo semejante siempre atrae a lo semejante, y entonces se crea una unión inmediata y entrañable con los hierofantes, cuando este valor esencial se ha desarrollado hasta una intensidad suficiente.

 

¿Como es reconocido este valor esencial espiritual, esta unidad en la pluralidad?

 

¡Por la luz! Igual que reconocemos a Dios y Su magnificencia en todos los campos de la materia y del espíritu por la luz, así también el hombre será reconocido por la luz que ha desarrollado en su universo microcósmico. Su calidad de alma que ha tomado cuerpo emite un color, un sonido, que al ser de multidimensional, contiene en sí todos los factores para ser reconocido.

 

En este contexto deben tener en cuenta, que el alumno, que se ha abierto paso hacia este estado de vida, encuentra su mayor felicidad en su trabajo. El ser reconocido por el hierofante no es para él un deseo primario, y menos aún, porque como entidad autocreadora, como perfecto principio de Dios, él no puede ser detenido en su trabajo. Al igual que Dios, que es la luz misma, ordena y está hecho, así el alumno que está inflamado en esta luz de Dios, puede realizar su trabajo independientemente de cualquier hierofante. El valor del encuentro con los Hermanos Mayores tiene otras causas completamente diferentes, como podremos ver.

 

El alumno adquiere entonces también una gran calma. El ya no tiene ningún deseo que le inquieta y le empuja al discernimiento, pues él sostiene la magia del discernimiento en sus propias manos. El sabe que todo depende del devenir del principio del alma racional-moral en él. Pero ésto no lo regala nadie, sino que debe ser desarrollado en el propio ser. Todos los hombres que persiguen de esta forma el reconocimiento de su grandeza, deberían reflexionar sobre ello.

 

El óbolo (¿¿Scherflein??) de la viuda tuvo como acto un significado infinitamente grande, pero no exigía ningún reconocimiento. Ella se avergonzaba entre todos los pretendidos grandes; pero el Cristo la descubrió en su tan honesta candidez.

 

 

Y así, en el momento psicológico correcto, acontece el contacto con los hierofantes de los misterios.

 

¿Esto que es? ¿Un experimento oculto y horrendo, con guardianes en el umbral y ejercicios respiratorios?

 

Es lo que el Catecismo de Heidelberg, los místicos y los gnósticos denominaban la “Comunidad de los Santos”; el contacto diario ininterrumpido con los santificados en la Vida y por la Vida, la unión diaria con la fuerza del Templo Blanco.

 

Y todos los que viven en esta Comunidad de los Santos nos hablan del gran éxtasis de ser elevados a la “Comunidad de los Santos.”

 

Es como la eternidad en el tiempo, saberse conscientemente en unidad con todas estas rosas blancas, que son nutridas en la sangre del corazón de Jesucristo.

Es la gran alianza fraternal de los servidores de Dios, que sólo piden, como única condición para la afiliación, el mencionado valor esencial, que se ha desplegado en el trabajo de la bondad, verdad y justicia.

 

¿Puede usted imaginarse la inexpresable alegría de aquellos, que pueden pasar por primera vez por la puerta de cristal de esta comunidad de Dios?

 

Esta unión con los hierofantes se realiza verbalmente, o por escrito si existiera algún impedimento.

 

Existen dos expresiones y desarrollos del conocimiento de primera mano, que aquí en la Fama son denominados la verbal o la escrita, en caso de que existiera algún impedimento.

 

La unión verbal guarda relación con el conocimiento personal, la capacidad esotérica de percepción espiritual-orgánica; la unión por escrito se refiere al encuentro con el hierofante a través del fuego espiritual espinal.

 

El último método se sigue, cuando el alumno está tan unido a su trabajo como constructor libre en este mundo, que no puede emplear los métodos para poner su cuerpo en el estado necesario, que posibilite un contacto verbal, sin desatender su trabajo.

 

Seguramente ustedes comprenderán, que él aquí no tiene elección. El trabajo está en primer lugar, a través de este trabajo se desarrolla la santificación en concordancia con las posibilidades que hemos construido en vidas anteriores.

 

Así ahora, nos es permitido llamarles a esta Comunidad de los Santos, en conformidad con el Catecismo de Heidelberg:

 

 

“Creo en Dios el Padre, el creador todopoderoso del cielo y de la tierra, de Quien, por Quien y hacia Quien son todas las cosas.

 

Creo en Jesucristo, su hijo primogénito, que ha abierto paso hacia la humanidad para inflamar la luz de Dios en el hombre;

 

que fue concebido por el Espíritu Santo, la fuerza de la realización;

 

nacido de la virgen María, el principio humano en concordancia con ello;

 

que padeció bajo Poncio Pilato, la ley terrenal del dividido orden natural tridimensional;

 

muerto y sepultado, que descendió hasta el infierno, llenando la esfera etérica del mundo material, consumando así su sacrificio de amor y reconstruyendo el orden natural destrozado;

 

resucitado de los muertos al tercer día, ascendido al cielo, sentado a la diestra de Dios, del Padre todopoderoso,

 

glorificado en todos los lugares del espíritu y de la materia;

 

de donde vendrá para juzgar a los vivos y a los muertos;

 

desde donde prenderá fuego al mal a través de la fuerza de todos sus hijos para la regeneración.

 

Por ello creo en el Espíritu Santo de la generación de la idea de Dios.

 

Por eso creo en una Santa Iglesia Cristiana Universal, que será el resultado de la verdad, bondad y justicia, y que me conducirá a la Comunidad de los Santos, a la comunidad con los hierofantes de los misterios;

 

en el perdón de los pecados, la conversión de los valores inferiores en un valor esencial del espíritu;

 

en la resurrección de la carne, en la superación de la ley de la muerte y por ello en una auténtica vida eterna.”

 

“Corro hacia ello para alcanzarlo, para ello he sido tomado por Cristo.”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Pero con insistencia decimos, que aquél que camine con nosotros con seriedad y de todo corazón, disfrutará de los frutos de ello según sus bienes, su cuerpo y su alma. Pero aquél que venga con el corazón falso o que sólo busque dinero, no nos podrá dañar de ninguna manera, sino que se precipitará en la mayor y mas profunda de las desgracias.

 

                Por ello, aunque cientos de miles de personas lo han visto de cerca, nuestro edificio permanecerá eternamente indestructible, invisible y completamente oculto para el mundo impío.

 

¡BAJO LA SOMBRA DE TUS ALAS,

OH JEHOVA!

 

 

 

                                                                                                                                                                      Fama Fraternitatis

 

 

 

XXXVI

 

El edificio invisible

 

 

 

“Inflamados por el espíritu de Dios;

morimos en Cristo el Señor;

renacemos por el fuego del Espíritu Santo.”

 

 

Usted conoce ahora esta llamada mágica de la Rosacruz; son las palabras finales del Libro T., que fue encontrado en el templo funerario de C.R.C.:

 

Ex Deo nascimur, in Christo morimur, per Spiritum Sanctum reviviscimus.

 

Usted ha escuchado estas palabras en varias ocasiones o las ha pronunciado probablemente repetidas veces, pero no las comprende.

 

Usted posiblemente las ha tocado o las ha reverenciado en silencio, pero su fuerza mágica todavía no la ha comprendido.

 

En el caso contrario ya lo hubiésemos percibido sin lugar a dudas, pues detrás de estas palabras se oculta un poderoso misterio.

 

De ello resulta que usted oye, pero no comprende; que usted ve pero no profundiza; que usted siente, pero no experimenta.

 

Existen bienes espirituales, que nos importunan a diario: nos son ofrecidos gratuitamente y podrían hacernos muy ricos.

 

Existen fuerzas que caminan junto a nosotros por el sendero, con las manos extendidas, por así decir; ellas podrían dinamizarnos considerablemente.

 

Pero todo ésto pasa por delante de nosotros sin que lo percibamos:

 

“Inflamados por el espíritu de Dios; morimos en Cristo el Señor; renacemos por el fuego del Espíritu Santo.”

 

 

Detrás de esta magia brilla el edificio invisible.

 

Los hierofantes de Cristo irradian en este mundo una triple manifestación, y en el neo-gnosticismo expresamos este triple rayo de Cristo como deseo, sacrificio y creación, o como  conciencia de sí mismo, renovación de la sangre y conciencia espiritual.

 

El deseo despierta en nosotros el impulso de vivir, el impulso hacia la manifestación. Es la fuerza primaria que impulsa a todos los reinos de la naturaleza hacia la realización, al apareamiento, a la preservación y al devenir.

 

El fogoso y ardiente deseo ilumina la oscuridad en esta tierra, y conducidos por este fuego de rojas llamas, nos descubrimos a nosotros mismos y a nuestro prójimo.

 

Nos despertamos en el desierto de este mundo. Nosotros, el Adán, el aliento de Dios, inflamados en Su espíritu en un fuego que no puede ser apagado, damos nombres a nuestro entorno, nos orientamos en el paraíso de nuestros primeros días. Y existe un inmenso anhelo, un anhelo desenfrenado, una indecible necesidad de realización, despertada por este ardiente torbellino del deseo en un retumbante volcán. Y existe una nostalgia por la meta, una persecución para alcanzarla.

 

Pero: ¿dónde está la meta y cómo es?

 

 

Nosotros somos empujados a través de un desierto, sin que el deseo nos deje en paz ni un sólo momento, el cual implora por la realización.

 

De este fuego rojo se eleva la conciencia. Nosotros percibimos mejor y vemos cómo de los ojos de nuestros prójimos emanan los mismos instintos, cómo también a ellos les ha prendido el fuego con una llameante incandescencia.

 

Toda la humanidad se encuentra en este crisol y de hora en hora debe crecer la conciencia en este vehemente proceso de purificación.

 

Pero así se desarrolla al mismo tiempo el odio, que nace de los miedos de la autoafirmación.

 

Y nuestra conciencia de nosotros mismos se convierte de esta manera en un armamento, con el cual nos enfrentamos a nuestros enemigos de la naturaleza con una penetrante mirada de alerta.

 

Y el ardiente deseo nos impulsa a la lucha, a la lucha de la autoafirmación.

 

Y colocamos nuestro pie sobre la nuca de nuestros prójimos.

 

Los pies más fuertes son los que vencen, pues pisan con más fuerza.

 

Por eso decimos con respeto en nuestras voces: ¡El ha logrado mucho!

 

Si, pero todos los que han logrado mucho, no están tranquilos, no están satisfechos.

 

¡El deseo les empuja hacia adelante, siempre adelante! La lucha aumenta y el intelecto adquiere formas inmensas. Si ya no podemos pisar o golpear con la ruda pezuña o la garra de Daah, el hombre primitivo, entonces lo hacemos con instrumentos de guerra modernos, que fueron ideados por los cerebros más agudos.

 

Después vienen astucia y traición y cánticos de salmos y el devocionario.

 

Pero no existe nadie que esté saciado. ¡El deseo sigue cazando sobre cadáveres y ciudades, adelante, siempre adelante!

 

Sólo los ancianos, que están cansados de asesinar, que casi ya no pueden arrastrar su inerte y pesado botín, se quedan parados sobre su estercolero, consumidos por el deseo, hasta que viene la muerte y los libera.

 

Hay otros que preguntan ahora: ¿De dónde viene pues este deseo, esta pasión roja que me contagia?

 

Y la respuesta que se dan a sí mismos es la siguiente: el deseo es el impulso sexual. Ustedes buscan al otro, que les contempla como un reflejo cósmico con polarización de sexo inversa, para mortificar su deseo.

 

¡Pero el deseo no puede ser mortificado! Después de la embriaguez de la locura, sus llamas se elevan con mucha más violencia que nunca antes, como el dragón de mil cabezas de la mitología.

 

El deseo es una fuerza que no es de este mundo, y esta fuerza sólo puede ser realizada en un reino que no es de este mundo.

 

Por ello, usted es un alma esclava si sigue jugando el antiguo juego, que debe conducir una y otra vez al mismo resultado.

 

Como una banda de enfurecidos lucha la humanidad en este nadir.

 

Los puños martillean sobre el edificio invisible, y todos los que penetran por medio del método negativo son expulsados con un sorbo de olvido y se vuelven a encontrar en la cloaca del fuego del deseo:

                “¡Inflamados por el espíritu de Dios!”

 

 

Si, ésto no es un texto informativo, sino un fuego, una fuerza que colma nuestra sangre, que nos inquieta de día y de noche, para que nos matemos corriendo, para que, realmente, dentro de nosotros mismos, total y absolutamente, nos matemos corriendo.

 

Y entonces, entonces buscamos el misterio de la salvación.

 

Entonces buscamos una solución. Usted la ha buscado y lo seguirá haciendo.

 

Su deseo le ha conducido al país de nadie, y entonces usted pregunta por el estimulante correcto para el deseo humano, ya que en todos los experimentos anteriores la muerte sonreía irónicamente y la pena se volvía más grande.

 

 

Nos volvemos muy humanos y les decimos a los sanguinarios: “Por favor, sangre no, eso no es bueno;” y al estrangulador: “No aprietes tan fuerte, que hace mucho daño;” y a los vándalos: “No hagan tanto ruido, eso no son buenos modales.” Y creamos asociaciones y órdenes y sociedades. Y escribimos libros, muy bellos y muy edificantes.

 

Pero el llameante fuego de las cuevas del deseo, toma los libros y asociaciones y órdenes y sociedades, y todos bailan en este ardor infernal. De la trinidad de llamas salen salamandras ígneas, nos arrastran a esta danza de muerte, hasta que con risas o con suspiros, con arrebatos de desesperación o de ira, resuena el grito de la muerte.

 

Hasta que el buscador descubre finalmente las palabras:

 

                in Christo morimur, en Cristo el Señor morimos.

 

Pues sólo existe una única posibilidad para comprender la finalidad del deseo y no quemarse en el ardor incandescente. Esta única posibilidad es Jesucristo, Jesucristo, la esencia del autosacrificio y de la autonegación manifestada en El.

 

Ahí, donde según el fluir de las cosas, el fuego del deseo despierta a la muerte, ahí habla el Cristo: “Quien quiera perder su vida por mí, la conservará.” – “Venid todos a mí, vosotros que estáis afligidos y cargados y Yo os daré la calma.”

 

Estas cosas no son como pretenden hacernos creer los teólogos:

 

Cuando esté cansado de las orgías del deseo y haya quedado como un montoncito de harapos, entonces transfiere el resto a nuestro Querido Señor, y El le dará la paz.

 

O sea, una especie de pensión para la vejez.

 

Usted debe comprenderlo de la siguiente manera:

 

Por Cristo le es indicado el camino y se le da la fuerza, para emplear la dinámica del deseo de la forma correcta, para que este deseo ya no les conduzca hacia su caída sino para que les conduzca hacia un renacimiento sobrenatural.

 

Y si penetrase en esta razón divina, cuando ya hayan estropeado tanto en su vida, que de hecho se pueda hablar de un montoncito de harapos, entonces usted volverá a encontrar en el amor de Cristo la posibilidad de un posterior proseguir en el camino, que usted tiene que seguir ineludiblemente.

 

Aquí, por lo tanto, no se trata en absoluto de una pensión de vejez espiritual, sino de una nueva misión, de un misterio divino, que le es encomendado y que transforma su deseo en el deseo de salvación.

 

Usted debe seguir entonces el camino de la cruz, el camino de Gólgota, el sendero del servicio de amor en sacrificio de sí mismo, para que en el punto donde se encuentran la línea horizontal y la vertical, pueda desplegarse el corazón espiritual en una rosa blanca.

 

Sólo cuando ha recibido esta rosa blanca, escucha la música mágica del bosque de la realización, los coros del edificio invisible:

                per Spiritum Sanctum reviviscimus – por el Espíritu Santo renacidos.

 

Existe un plan de Dios con el mundo y la humanidad. Este plan debe ser realizado por manos humanas, cabezas humanas y corazones humanos.

 

Si el alumno de la Rosacruz está capacitado y dispuesto a mortificar el deseo primario, pereciendo en Cristo, se realiza un milagro mágico en cuanto este proceso esté lo suficientemente avanzado.

 

El renace entonces por el Espíritu Santo, en el Espíritu Santo, esto significa: el plan de Dios se ha realizado en él y dentro de él y él se ha vuelto en este mundo el edificio invisible, mientras que el compedio de lo realizado por todos los que han sido glorificados en el Espíritu Santo, irradia de una forma maravillosa como el Templo Blanco.

 

Así debe considerar, que el Templo Blanco no es ninguna imagen ilusoria, ninguna promesa mística para luchadores agotados. Este Templo Blanco, esta magnífica catedral invisible, puede medirse con todas las medidas: pues su fuerza, su belleza, su dinámica inquebrantabilidad vive en entidades humanas y se demuestra por ellas.

 

El Templo Blanco es una de las manifestaciones de la Comunidad de los Santos.

 

El es una fuerza, invisible, pero no obstante una fuerza;

 

un edificio, invisible, pero no obstante indestructible;

 

una fuerza, que es introducida en nuestro mundo infernal, irresistible;

 

la fuerza de la Rosacruz, con la que los hierofantes de los misterios atacan al mundo.

 

Cuanto más alumnos quieran seguir el camino descrito, más inmenso y magnífico es el Templo Blanco, para que en este fuego huya la oscuridad.

 

                Este es el método de los hierofantes de Cristo.

 

Este método no es espectacular, pero forma una fortaleza inexpugnable.

Por ello la Fama Fraternitatis finaliza así:

 

“Por ello, aunque cientos de miles de personas lo han visto de cerca, nuestro edificio permanecerá eternamente indestructible, invisible y completamente oculto para el mundo impío.

 

¡BAJO LA SOMBRA DE TUS ALAS,

OH JEHOVA!

 

 

Esta es nuestra alegría:

 

“La gloria de Dios es intangible

Mirad, El nos envía sus ángeles:

Inflamados por el Espíritu de Dios,

perecidos en Cristo el Señor,

renacidos por el fuego del Espíritu Santo.”

Amén.

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GNOSIS EGIPCIA TOMO 4

 

 

 

DECIMOTERCER LIBRO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hermes Trismegisto a Taht:

 

El Nous Universal o el Espíritu Santificante

 

 

Hermes:    El Nous oh Taht procede del ser mismo de Dios en tanto que se pueda hablar del ser de Dios;              sea como sea el Nous se conoce así mismo íntegramente.

 

Por ello el Nous no es distinto del ser de Dios; emana de esta fuente como la luz emana del sol.

 

El Nous de los hombres es bueno. Por ello algunos hombres son dioses; su estado humano está muy próximo al estado divino. El buen Demonio ha nombrado a los dioses hombres inmortales y a los hombres dioses mortales.

 

En los seres desprovistos de razón el Nous es la naturaleza. Allí donde hay un alma hay un Nous al igual que por todas partes donde hay vida hay un alma. Pero las almas de los seres desprovistos de razón son solamente vida sin Nous. Sin embargo el Nous es el bienhechor de las almas humanas las trabaja y las forma en pro del bien.

 

En los seres desprovistos de razón el Nous actúa de acuerdo con el carácter natural; en las almas de los hombres sin embargo actúa en oposición.

 

Sufrimiento y deseo atormentan al alma desde su entrada en el cuerpo;   efectivamente sufrimiento y  deseo se expanden en el cuerpo densificado como un fuego o ensombrece al alma, la sumerge.

 

Si el Nous puede tomar la dirección del alma proyecta su luz sobre ella y se opone así a sus  tendencias naturales. Al igual que un buen médico cauteriza o corta del cuerpo lo que está enfermo así el Nous hace sufrir al alma extirpando la codicia causa de su estado mórbido.

 

La gran enfermedad del alma proviene de que reniega de Dios de hay su pensamiento erróneo que hace nacer el mal sin suscitar nada bueno.

 

Por ello combatiendo esta enfermedad el Nous devuelve el bien al alma como el médico devuelve la salud al cuerpo.

 

Las almas humanas que no son guiadas por el Nous están en la misma situación que los animales desprovistos de razón. En efecto el Nous actúa de acuerdo con ellas y deja en libertad a sus deseos cuya violencia les arrastra y les mantiene desprovistas de razón.

 

Así como los seres desprovistos de razón no cesan en abandonarse a sus pasiones y a sus deseos desaforados, no están jamás saciadas de sus pecados; sin embargo los efectos sin razón de las pasiones y los deseos son un mal inconmensurable.

 

Dios ha colocado ha estas almas bajo el implacable rigor de la ley con el fin de que se vuelvan conscientes de su maldad.

 

Taht:    Todo esto padre no esta en contradicción con lo que tú me has dicho ya del destino. Si un hombre está predestinado a cometer adulterio sacrilegio u otro crimen ¿será pues castigado teniendo en cuenta que actúa bajo la imperiosa coacción de la fatalidad?.

 

Hermes:   todo hijo mío es la obra del destino y nada de lo que concierne a las cosas materiales ni bien ni mal ocurre fuera de él. Es igualmente por el destino que quien quiera que realice lo bello y el bien sufra las consecuencias; por eso cada uno actúa y adquiere la experiencia según la naturaleza de sus actos.

 

Pero dejemos el pecado y el destino, de los cuales ya hemos hablado. Hablemos ahora del Nous de la forma en que opera diferentemente en los hombres y en los seres desprovistos de razón en quienes sus efectos benefactores no pueden manifestarse en tanto que él apaga las pasiones y los deseos de los hombres. Entre estos últimos  hay que distinguir a los que poseen el Nous y a los que no están unidos a él.

 

 

 

Todos los hombres están sometidos al destino al nacimiento y al cambio.

Todos los hombres soportan pues los imperativos de su destino pero los que siguen a la razón les guía el Nous y no lo soportan de la misma manera; como se han desligado de lo que es malo no lo perciben como un mal.

 

Taht:     ¿qué quiere decir padre? : ¿aquel que comete el adulterio no es malo, el asesino no es malo y todos los demás no son malos?.

 

Hermes:  Hijo mío aquel que tiene la razón como guía conocerá el sufrimiento unido al adulterio y a la muerte como el adultero y el asesino aunque no cometan ni adulterio ni asesinato. Es imposible escapar al cambio como no se puede hacer al nacimiento pero quien posee el Nous  puede liberarse del mal.

 

Por eso hijo mío he escuchado en todo momento la palabra del buen demonio. Si la hubiese escrito hubiese rendido un gran servicio al genero humano. Ya que solo él hijo mío  penetrando todas las cosas como hijo único de Dios ha pronunciado palabras verdaderamente divinas.

 

Así le oí decir una vez que todo lo creado es uno, en particular los seres descarnados dotados de inteligencia y que vivimos de una fuerza potencial de una fuerza activa y de un principio de eternidad. Por esto el Nous es bueno al igual que el alma que emana de él.

 

En consecuencia las cosas del Espíritu no están divididas y el Nous que es el alma de Dios  reina sobre todas las cosas puede realizar lo que él quiere.

 

Reflexiona sobre esto y lleva lo que acabo de decir a la pregunta que me has dicho anteriormente  sobre el destino y el Nous. Si renuncias a la vana polémica comprenderás hijo mío que el Nous el alma de Dios reina en verdad sobre todo: sobre el destino sobre la ley, sobre el resto y que nada le es imposible; él puede sustraer al alma humana del destino como someterla sí ella falta a su deber. Tales son las excelentes palabras que ha pronunciado el buen demonio.

 

Taht:    Son palabras divinas verdaderas y luminosas Padre. Pero aclárame aún de lo que sigue: has dicho que el Nous de seres desprovistos de razón actúan según su naturaleza y en concordancia con sus instintos. Pienso que el instinto de los seres desprovistos de razón es pasión (Pathos). Si el Nous opera en concordancia con los instintos y que  aquí son pasiones el Nous  ¿no se vuelve también pasión porque está afectado por Taht Pathos? .

 

Hermes:   Muy bien hijo mío tu pregunta es sutil y es justo que te responda.

 

Todo lo que en el cuerpo es inmaterial esta sometido al Pathos (sufrimiento) y es en sentido estricto él mismo pasión (Pathos). Todo lo que engendra el movimiento es inmaterial. Todo lo que se mueve es cuerpo. Lo inmaterial es el mismo movido por el Nous. Y ese movimiento es pasión (Pathos).

 

Los dos están pues sometidos al sufrimiento (Pathos) tanto lo que engendra el movimiento como lo que está moviéndose, el primero porque impone el movimiento el segundo porque está sometido al impulso del movimiento.

 

Cuando el  Nous se desata del cuerpo se desata también del sufrimiento (Pathos, pasión). Tal vez es mejor decir hijo mío que nada está sin Pathos (sufrimiento) que todo está sometido a ello. El termino “Pathos” (sufrimiento) no corresponde en nada a “sufrimiento soportado”. El primer concepto es activo el segundo pasivo.

 

Los cuerpos tienen también una actividad propia. O están sin movimiento,  o están moviéndose. En los dos casos hay “Pathos” (sufrimiento).

 

Lo inmaterial empujado siempre a la acción está en consecuencia, sometido al sufrimiento. Pero no te dejes equivocar por esas palabras: La fuerza activa y “Pathos” (sufrimiento) son una sola y misma cosa, pero nada impide de emplear el término más exacto y el mas apropiado.

 

Taht:    Padre tu explicación es muy clara.

 

 

 

 

Hermes:    Piensa a continuación hijo mío que es tan solo al hombre entre los seres mortales que Dios ha dado un doble don: El Nous y la palabra las cuales equivalen a la inmortalidad. Si el hombre emplea esos dos dones de la manera justa no se diferenciará en nada de los inmortales. Mejor dicho se liberará del cuerpo y será por sus dones admitido en el rango de los dioses y de los bienaventurados.-

 

Taht:    No hay otros seres vivientes que utilicen la palabra Padre.

 

Hermes:   disponen solamente del sonido, de la voz. La palabra, el lenguaje difiere mucho de la voz ya que todos los hombres tienen en común la palabra pero cada ser viviente tiene su propia voz, su sonido.

 

Taht:     Pero la lengua de los hombres no difiere según los pueblos.

 

Hermes:    Las lenguas difieren en efecto hijo mío pero la humanidad es una. La palabra también es una. Cuando está traducida de una lengua a otra permanece la misma tanto en Egipto, en Asia o en Grecia.

 

Me parece hijo mío que no comprendes aún la poderosa y maravillosa significación de la palabra. El Dios bienaventurado el buen demonio ha dicho que el alma está en el cuerpo, que el Nous está en el alma que la palabra está en el Nous y que Dios es el padre de todo. La palabra es pues la imagen y el Nous de Dios. El cuerpo es la imagen de la idea y la idea es la imagen del alma.

 

Así como la materia lo que tiene de más sutil es el aire (el éter) lo que el aire tiene de más sutil es el alma lo que el alma tiene de más sutil es el Nous y lo que el Nous tiene de más sutil es Dios.

 

Dios envuelve y penetra todo el Nous envuelve al alma, el alma envuelve al aire (éter) el aire envuelve la materia.

 

El destino la providencia y la naturaleza son instrumentos del orden cósmico y del ordenamiento de la materia. Todo lo que está dotado de espíritu es principio y el principio de toda cosa es idéntico. Sin embargo cada uno de los cuerpos que compone el universo es múltiple por naturaleza: la característica de los cuerpos compuestos es conservar invariablemente su esencia en tanto que pasan de una forma a otra.

 

Además los cuerpos compuestos tienen un número que les es propio. Sin ese número nada podría estar constituido ni unido ni desasociado; las unidades engendran el número que vuelve a esos cuerpos en múltiples y cuando los números se descomponen absorben las partes constituyentes en tanto que las materias permanecen simples y una.

 

Pues bien todo este mundo esta gran divinidad a imagen de aquel que es aún más grande que no hace mas que uno con él y que guarda el orden y la voluntad del Padre es la plenitud de la vida. No hay nada en él bien sea en su totalidad o en una sola de sus partículas que no tenga la vida y eso a todo lo largo de la marcha de la vuelta secular que el Padre ha ordenado. En el mundo no hubo jamás no hay y no podrá haber una cosa como la muerte.

 

¿Cómo sería posible hijo mío que exista en Dios, en él que es la imagen del universo, en él que es la plenitud de la vida, una cosa como la muerte? Ya que la muerte es descomposición y la descomposición aniquilamiento. ¿Cómo pensar que una parte de lo que es incorruptible pueda descomponerse, o que cualquier cosa de Dios pueda aniquilarse?.

 

Taht:    Padre ¿los seres vivos que están en Él y una parte de Él no mueren?.

 

Hermes:    No te expreses así hijo mío ya que sería entender mal los hechos. Los seres vivos no mueren pero sus cuerpos que están compuestos se disocian. Esta disociación no es la muerte sino el fin de una cohesión. En realidad esta descomposición no significa destrucción sino posibilidad de un devenir nuevo de una renovación.

 

¿Ya que cual es la fuerza activa de la vida no es el movimiento y que hay que no tenga movimiento sobre la tierra?. Nada hijo mío.

 

Taht:    pero entonces ¿no consideras la tierra sin movimiento Padre?.

 

Hermes:    no, hijo mío; ella sola es a la vez múltiple en su movimiento y no obstante duradera. ¿No sería jocoso suponer que la madre que nutre al universo que hace nacer toda cosa este sin movimiento? Ya que sin movimiento nada puede nacer. Es insensato preguntar como lo haces tú si la cuarta parte del mundo está inactiva ya que un cuerpo sin movimiento no significa otra cosa que un cuerpo inactivo.

 

Sabe pues hijo mío que todo lo que está en este mundo, absolutamente todo, se mueve bien para crecer o para decrecer. Lo que está en movimiento vive y la santa ley quiere que todo lo que vive permanezca semejante a él mismo, así pues permanezca incambiable. Ya que visto en su totalidad el mundo está sin movimiento pero todas sus creaciones cambian sin perecer o sin ser aniquiladas; son las palabras los nombres que lanzan al hombre en la confusión y la inquietud.

 

Ya que la vida no es nacimiento sino conciencia y el cambio no es muerte sino olvido.

 

Considerado así todo es inmortal: La materia, la vida, el soplo, el alma, el Espíritu, la inteligencia, el instinto, todo lo que constituye el ser viviente.

 

En ese sentido cada ser viviente es inmortal pero más que otros aquel que está en estado de recibir a Dios y de unirse a Él.

 

Ya que es el único de entre los seres vivos con el cual la Divinidad comercia. La predice el porvenir en diferentes formas por la noche mediante los sueños y por el día por los signos: Por los pájaros, el aire, el roble de forma que le es dado al hombre conocer el pasado el presente y el futuro.

 

Permanece atento también hijo mío a los hechos que cada ser vivo permanece tan solo en una parte del mundo: Los habitantes del agua en el agua, los habitantes de la tierra sobre la tierra firme, las bestias haladas en el aire. El hombre sin embargo tiene comercio con todos los elementos: La tierra, el aire, el agua, el fuego e incluso el cielo. Entra en contacto con él y lo percibe con un conocimiento y una comprensión crecientes.

 

Dios envuelve y penetra todo, ya que Él mismo es también tanto la fuerza activa como la pasiva del universo. Por eso no es nada difícil comprenderle.

 

Si deseas aproximarte a Dios en pensamiento entonces contempla el orden del mundo y su belleza. Contempla la necesidad de todo lo que percibes y la Providencia que reina sobre el pasado y el presente. Ve como la materia esta llena de vida y como el movimiento de esta divinidad inefable obra en todo lo que es bueno y bello: Dios es demonios, hombres.

 

Taht:    ¡Pero esos son los efectos de una fuerza Padre!.

 

Hermes:    Si son solamente los efectos de una fuerza querido hijo entonces quien la pone en movimiento.

 

¿Una divinidad cualquiera?.

 

No ves que al igual que el cielo, la tierra, el agua y el aire son partes del mundo la vida y la inmortalidad, la sangre, el destino, la providencia, la naturaleza, el alma y el espíritu son aspectos de Dios y que la perennidad de todo esto esta nombrado bien. No hay pues nada ni en el presente ni en el pasado en donde Dios no esté presente.

 

Taht:    ¿Dios está en la materia Padre?.

 

Hermes:    Si la materia existiera fuera de Dios ¿Qué lugar quisieras t darle? Ya que en tanto no esté puesta en actividad ¿qué sería de ella sino una masa confusa? Y si debe de ser puesta en actividad ¿por quien lo sería?.

 

Ya que hemos dichos que las fuerzas activas son las creaciones de Dios. ¿De quien reciben la vida todos los seres vivos, a quien los inmortales deben su inmortalidad, quien provoca el cambio de todo lo que es cambiante?.

 

Que hables de la materia, o del cuerpo, o del principio de las cosas sabe que son efectos de la fuerza de Dios; el efecto de la fuerza en la materia forma la materialidad; el efecto de la forma en los cuerpos forma lo corporal; el efecto de la fuerza en el principio determina la esencia. Todo esto es Dios el Universo.

 

No hay nada en el Universo que no sea Dios.

 

 

Por ellos los conceptos de grandeza, de lugar, de propiedad, de forma o de tiempo no permiten describir a Dios; ya que Dios es el Universo y por consiguiente él es todo y lo encierra todo.

 

Adora esta palabra hijo mío y venérala: Solo hay una religión una sola forma de servir y honrar a Dios es no hacer el mal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 2

 

 

 

 

 

 

 

EL CORAZÓN Y LA EMOTIVIDAD

 

El tercer libro de Hermes Trismegisto está consagrado a los misterios del Nous. Nosotros hemos hablado a menudo tan bien de este misterio pero debemos ahora examinarlo con mas precisión. Cuando pensamos en la emotividad, en las emociones humanas es siempre el estado del corazón del hombre en el que pensamos.

 

El corazón del hombre es un órgano maravilloso de naturaleza séptuple tanto como la cabeza y el plexo solar. Se puede comparar las siete cavidades cerebrales aun candelero de siete brazos al igual que el corazón y el plexo solar.

 

El candelabro de siete brazos del corazón ejerce pues una función central en el sistema vital y hace invariablemente una llamada a la plena conciencia del alumno a todo lo largo de su vida. Por el bulbo raquídeo de una parte todas las influencias de su conciencia se dirigen del santuario de la cabeza al santuario del corazón que las recibe; por otra parte el candelabro del plexo solar situado bajo el estómago entre el hígado y el bazo hace igualmente subir numerosas fuerzas hasta el corazón. Así por el hígado y el bazo el estado etérico y astral del hombre se transmite al Santuario del Corazón.

 

Vean pues claramente la situación: los tres candelabros, el de la cabeza, del corazón y del plexo solar colaboran y el candelabro del corazón ocupa el lugar central. Está nutrido a la vez por los santuarios de la cabeza y del bazo.

 

Es, en efecto, el santuario de la cabeza quien transmite los fluidos de consciencia del presente en tanto que el santuario del bazo transmite todas las influencias astrales y etéricas del Microcosmos habiendo tenido un papel importante en el pasado. Además el corazón recibe también por lo menos en numerosos casos rayos que emanan directamente del corazón central del Microcosmos, el dominio de la Rosa.

 

El corazón ocupa pues una posición central en el sistema del hombre, influencias impulsos y radiaciones numerosas se reencuentran se mezclan y son transmutadas constituyendo el estado emocional fundamental el cual posee a su vez un poder radiante.

 

Esa corriente emotiva se mezcla en la sangre al fluido nervioso y al fuego de la serpiente, se eleva acto seguido hacia el santuario de la cabeza para ocupar todos los órganos. Se puede pues concluir que la caridad, la naturaleza y las particularidades del estado emocional provienen de este reactor nuclear humano que es el corazón y determinan el estado de vida, el curso de la vida.

 

El hombre no puede hacer otra cosa que seguir el estado de su corazón. Y cuando en un momento dado su estado emocional, así pues la radiación del santuario del corazón, está determinada de cierta forma, él soporta obligatoriamente las influencias y sigue las orientaciones. Todas sus posibilidades, todas sus certezas intelectuales u otras, son pues sin excepción, tributarias de su emotividad, de su calidad y de su esfera de influencia y le son subordinadas. Supongamos como es el caso generalmente, que ustedes hayan recibido una excelente educación, que hayan frecuentado las mejores escuelas; tienen que estar reconocidos porque esto les debería ser útil en la vida social por ejemplo. Pero si su emotividad ha permanecido retirada de su educación es decir, si su corazón no ha recibido desde la juventud una verdadera formación liberadora síquicamente esta excelente educación se volverá pronto un peligro mortal para sus contemporáneos, lo que es claramente demostrable. Solo se puede hablar de un cambio vital verdaderamente liberador si ese cambio empieza por el corazón, en el corazón y con el corazón.

 

Por ello el Santuario del Corazón deber estar sometido el primero a la transfiguración.

 

La importancia del estado del corazón es mencionada innumerables veces en los textos sagrados de todos los tiempos. La emotividad del hombre puede hacer de él un asesino, un poseído o un simulador, suscitar en él un sufrimiento inconmensurable o precipitarlo en el abismo. Pero las palabras del Sermón de la Montaña resuenan: “Bienaventurados los puros de corazón ya que ellos verán a Dios” y en el prólogo del decimotercer libro Hermes habla así de los que tienen el corazón puro:

 

“El Nous oh Taht procede del ser mismo de Dios en tanto que se pueda hablar de ser de Dios; sea como sea tan solo el Nous se conoce a así mismo íntegramente. Por ello el Nous no es distinto del ser de Dios; emana de esa fuente como la luz emana del sol.

 

En el hombre ese Nous es bueno: por ello algunos hombres son dioses; su estado humano es muy próximo al estado divino. El buen demonio ha nombrado pues a los dioses los hombres inmortales y a los hombres dioses mortales.

 

En los seres desprovistos de razón el Nous es la naturaleza. Pero ahí donde hay un alma, está también el Nous al igual que en todas partes donde hay vida hay un alma. Sin embargo el alma de los seres desprovistos de razón es tan solo vida sin Nous. Sin embargo el Nous es el bienhechor de las almas humanas, él las trabaja y las forma en vista del bien”.

 

Vista superficialmente esta conclusión hermética es un poco desconcertante pero si la comprobamos a la luz de los hechos la veremos invariablemente confirmada.

 

Cuando consideramos los tres Candelabros que están en nosotros: el candelabro de siete brazos del Santuario de la Cabeza, el del Plexo Solar y el del Corazón y de que nos damos cuenta que las tres veces siete luces se confunden precisamente en el Santuario del Corazón en un mismo estado emotivo, no hay que creer que el estado que resulta de ello deba automáticamente imponerse a nosotros como si se tratase de un proceso totalmente ineludible. No hay nada de todo eso. No tan solo el inconsciente, la voz del pasado lejano, juega un papel en el corazón, sino también la conciencia de vigilia del presente esta séptuple luz del Santuario de la Cabeza el fluido de conciencia que llena las siete cavidades cerebrales.

 

Pueden ustedes comparar esas siete cavidades cerebrales con espejos mediante los cuales todas las fuerzas que colaboran con la conciencia de vigilia se reflejan directamente en el corazón. Así pues cuando hablamos del estado emocional que se forma en el Santuario del Corazón debe decirse igualmente que la conciencia del momento presente juega un papel extremadamente importante. Dicho de otra forma están ustedes mismos concernidos. Reciben pues en su Santuario del Corazón todas las influencias, todas las radiaciones, todos los impulsos que operan en ustedes en uno u otro aspecto de su ser. Son todas las voces que hablan en ustedes. Además se manifiesta igualmente por lo menos si son alumnos serios de la Joven Gnosis, el toque fundamental, la voz del Corazón Central, la voz de la Rosa.

 

Así de segundo en segundo afluyen en su conciencia de vigilia ordinaria las influencia que por todos los lados convergen hacia el corazón. La voz de la Rosa les habla igualmente ella puede ser determinante y reveladora de ciertos valores. Es posible también examinar todo lo que viene a ustedes tomando interiormente la Rosa como criterio. Es lo que llamamos la Voz de la Conciencia.

 

Así consideren pues su corazón como una obra en la que pueden ejercer conscientemente una influencia y realizar un trabajo extremadamente importante. Efectúen pues ese trabajo antes que las influencias fuerzas y luces activas no constituyan en ustedes un estado emocional irreparable; ya que este una vez formado tendrán que conformarse con él.

 

¿Han oído hablar del combate del corazón, de sus luchas, de la tristeza y de la alegría del corazón, de su dureza saben ustedes que el combate más importante el que da acceso al verdadero aprendizaje, debe ser llevado en el corazón y que la sustancia alquímica realmente salvadora necesaria a la realización de las Bodas Alquímicas de Christian Rosacruz debe ser preparada en el corazón?. ¿Y que la sustancia alquímica realmente salvadora necesaria a la realización de las Bodas Alquímicas de Christian Rosacruz, deben ser preparadas en el corazón?.

 

No hubo jamás en la historia del mundo ninguna escuela gnóstica que se dejara prender en la civilización burguesa.

 

La verdadera nobleza es la nobleza del corazón, por eso se dice que Dios, el Espíritu sondea el corazón. Así pues no sirve de nada hablar del bien o de componer su actitud para hacer creer que se es el Señor mismo ya que el Espíritu sondea el corazón. Lo que es decisivo es el estado emocional que emana  de ese corazón y envuelve todo el ser.

 

Insistimos porque la mayor parte de los alumnos no conocen aún de hecho el combate del corazón. Conocen el corazón mas o menos como el órgano del sentimiento.

 

Ustedes dicen: yo siento esto o lo otro. Pero es demasiado tarde es ya el estado emocional el que comprueban. El corazón es aún para ustedes un órgano totalmente automático y soportan las emociones que están en él. No pueden hacer otra cosa. Y cuando comprueban las consecuencias de ese estado emocional y se oponen como lo hacen a menudo, luchan contra una corriente emotiva que ha suscitado en ustedes muchos males, lágrimas y resistencias.

 

Sin embargo esta lucha es una lucha desesperada. No serán ustedes jamás vencedores. Y se preguntan “el santuario de la cabeza, no el corazón”: ¿qué debo hacer o no hacer, que debo hacer para vencer?. Estas son preguntas que combaten en su cabeza hasta el agotamiento. Y es sin embargo demasiado tarde. Hay que desplazar la lucha hasta el santuario del corazón, en el lugar donde el estado emocional se elabora de segundo en segundo. Si lo hacen triunfan se adelantas a los hechos y a los eventos. Y determinan ustedes mismos el curso de su destino. Ya que todo lo que llega en su vida está dirigido y sostenido por su estado emocional; así pues si logran modificarlo toman en sus manos su destino y determinan ustedes mismos el curso de su vida. Pueden verdaderamente invertir el curso de su destino.

 

Esto es el nacimiento del alma. La verdadera regeneración del alma no son vagas consideraciones sentimentales: yo siento esto como esto o como aquello; esos vagos sentimientos que conocemos todos por momentos no son otra cosa que un estado emotivo que hemos formado nosotros mismos.

 

Por ello repetimos: acepten el combate en el Santuario del Corazón expulsen todas las fuerzas y tensiones que obstruyen el camino y dejen afluir en ustedes las fuerzas de socorro y constructivas. Forman así ustedes mismos su estado emocional y realizan el nacimiento del alma.

 

Ese estado que de segundo en segundo les anima es el de su Alma. Pero no es un valor estático  que hay que aceptar sin más. No,  puede modificarlo fundamentalmente. Cuando oímos decir: si, yo soy así es mi tipo, mi carácter sabemos ya de lo que se trata. Ya que si son ustedes verdaderamente alumnos de la Gnosis y todo va bien cambian de día en día. Cambian de tipo y de carácter.

 

Desde su nacimiento su alma sigue en ustedes un cierto proceso esta dotada de una cierta naturaleza es de una cierta calidad. Ustedes lo descubren en el transcurso de los años pero no se resignan. Pueden cambiarla profundamente por la rendición de sí mismos.

 

Eso significa que deben ustedes descender, con su conciencia, desde las fuerzas del Candelabro del Santuario de la Cabeza hacia el Santuario del Corazón.

 

Su estado emocional, el estado de su alma esta sujeto a toda clase de variaciones. Pueden ustedes volverlo cada vez peor y más funesto. Pueden aceptarlo como automático. Pero pueden también prepararlo conscientemente y volverlo apto para recibir el Espíritu mismo.

 

La mayor parte de los hombres aceptan sin mas el estado de su alma. Y pronto se forma en el transcurso de los años la naturaleza el carácter el tipo: y todos los procesos metabólicos concurren a ello. Se alcanza así una cristalización que vuelve absolutamente refractario todo cambio.

 

Si se quiere aceptar la Gnosis además como una suerte de consolación. Algunos de entre ustedes adoptan ese punto de vista. La Gnosis les ayuda a vivir. ¡Pero no es el objetivo de la Gnosis!. Ella desea liberarles de su miserable estado. Y para ello hay que descender en el Santuario de su Corazón y aceptar la lucha contra su emotividad.

 

Existen también hombres que no aceptan las condiciones de la vida de la masa. Esos seres buscan poder, honor, celebridad, gloria. Sin embargo en la naturaleza de la muerte sólo se pueden alcanzar esas cosas por una afirmación de sí mismo llevada al extremo, eventualmente andando sobre el cadáver de los demás o mediante de toda clase de subterfugios. De ello resulta siempre un estado emocional por debajo de la media.

 

 

 

 

 

Se oye decir por ejemplo: Sí, antes yo tenía en cuenta las consideraciones éticas pero siempre me volvía la primera víctima. Por eso he endurecido el corazón. Conoce sin duda a tales personas.

 

Vean ahora claramente a los que no son simplemente el juego de su emotividad que no quieren ni cerrar ni endurecer su corazón, si no que aceptan la lucha interior pueden modificar su estado emocional, así pues, cambiar el curso de su vida. El Nous les renueva. Adquieren otra emotividad, otra alma, en donde la Rosa puede desplegarse plenamente, de forma que el Espíritu, Dios mismo, tiene la posibilidad de morar en el Santuario de su corazón. Y se puede decir con Hermes: “El Nous, oh Tat, procede del Ser mismo de Dios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO  TRES

 

 

 

 

 

 

EL CAMBIO DE LA EMOTIVIDAD

 

El hombre que desea conscientemente elevar su estado emocional a un estado superior y que penetra en el Santuario del Corazón aceptando el combate, debe saber que un cambio así del alma, o renacimiento, es estructural y fundamentalmente posible. Debe también comprender la orientación y la fuerza en las cuales ese desarrollo debe realizarse.

 

El objetivo es regenerar la naturaleza microcósmica entera, de volverla a su esencia, a su destino original: la unión con Dios, con el Espíritu. Examinemos primero de que fuerzas dispone el candidato desde el inicio de su trabajo. Dispone en primer lugar de la razón, de su saber razonable, de la enseñanza racional de la salvación. Pero para poder hablarnos, la razón debe encontrar acceso en nosotros; si no es aún el caso, es para nosotros a quien se dirige la palabra: “Tienen oídos pero no pueden oír”. Sin embargo solo es posible entender, oír, una doctrina razonable, la enseñanza de la  Gnosis si hay la experiencia suficiente de lo que está desprovisto de razón, experiencia que el hombre adquiere en la miseria y en la muerte, sobre el camino de lágrimas bebiendo el cáliz de amargura. Tan solo entonces la razón habla al candidato en la medida que observa si tiene en el interior un deseo de liberación suficiente para aceptarla y seguirla.

 

Permanezcan atentos sobre el hecho de que la razón positiva exige siempre una  cierta gestión, un acto, conlleva un comportamiento. Numerosos son los que no lo comprenden y reciben el mensaje de la razón puramente intelectual, creyendo que la asimilación intelectual basta para estar en posesión de la razón.

 

¡Que error! La asimilación de la razón implica un comportamiento correspondiente, un comportamiento que eventualmente va radicalmente al encuentro del estado emocional existente. El alumno que acepta con razón lo que recibe debe al instante aceptar, también, luchar contra su estado emotivo, en contradicción probable con la razón. El resultado probará que la razón se manifiesta claramente y de forma liberadora. Cuando no es el caso, o la razón tan solo es un sofismo, o el candidato no ha descendido aún en el Santuario del Corazón.

 

Por eso hablamos de una aceptación razonable y moral de la salvación de la Gnosis; lo razonable hace una llamada a la inteligencia y la aceptación moral concierne al comportamiento correspondiente.

 

Así debemos descender en el Candelabro del Corazón y poner la razón en práctica. Y repitámoslo, quienes no ponen en práctica la Enseñanza Gnóstica solo conocen la razón en teoría. Deberán de sufrir mucho antes que un esfuerzo realmente serio sea realizado; recibir el mensaje de la razón es, en efecto, otra cosa diferente a una comprensión intelectual, es una puesta en práctica. Para aprender esta lección hace falta, a veces, haber bebido mucho de la copa de la amargura.

 

Ustedes saben, se protesta a menudo contra el sufrimiento, y el mundo hace lo imposible para neutralizarlo y suprimirlo.

 

Sin embargo en la mayor parte de los casos es el único método para llevar la conciencia nacida de la naturaleza que domina y colorea una emotividad caótica o pueril, a la comprensión de sus fallos. En efecto, como lo decíamos, el estado emotivo domina a la personalidad, a todo el ser.

 

El ser humano que hace el camino de la experiencia (es el caso del conjunto de los hombres en la naturaleza de la muerte) llega tarde o temprano a convertirse en un buscador. En cuanto empieza su búsqueda debe acertar el combate contra la emoción, el estado emocional de su corazón. Haciéndolo innumerables voces se elevan en él, son las reacciones a todas las radiaciones e influencias que, hasta entonces, jugaban un papel en el Santuario de su Corazón y son del mismo nivel que su estado emocional.

 

 

Todas esas voces, al principio, conducen al candidato a hacer innumerables experiencias de carácter social, político, privado, ético o religioso que ofrece el mundo, experiencias destinadas a enseñarle finalmente el sin sentido de todas las tentativas dialécticas.

 

Así ocurre que un hombre después de diez años, mil años, o un año estelar completo adquiere suficiente madurez para una orientación nueva. Llega el momento en que la razón Gnóstica llega ha hablarle. Le muestra, en principio, la única orientación capaz de conducir a la solución de toda problemática, es decir, a la que concierne al estado emocional, el estado psíquico del corazón. Es ahí cuando la conciencia nacida de la naturaleza debe ahora descender. Debe evitar que el estado emotivo y sus consecuencias se vuelvan un proceso totalmente automático, ya que la conciencia yo, debe atacar ese estado.

Seres nacidos de la naturaleza, poseemos, un “yo” muy poderoso. Somos muy egocéntricos y sabemos perfectamente lo que queremos. Somos muy conscientes de nosotros mismos y tenemos, sobre todo en la Escuela Espiritual Gnóstica, fuertes personalidades. ¡Realizan tantas cosas con su yo!. Pues bien, empléenlo ahora en atacar su estado emocional. Empiecen desde hoy ese combate singular; al instante mismo comprobarán los resultados y toda su vida cambia. Decimos que se vuelve, no más calmada y equilibrada, sino absolutamente otra. ¿Bajo que punto de vista?. Pues bien, la naturaleza de sus lágrimas, de su sufrimiento y de sus dificultades cambia. Otra copa diferente de amargura le es presentada. No se trata de un sufrimiento inútil y estúpido del curso monótono de las cosas, sino del que proviene del ataque del corazón por el yo mismo.

 

No se trata de atacar a los demás –en lo que somos expertos- sino de atacar nuestro propio yo. Este comportamiento hace sufrir mucho pero es finalmente extremadamente instructivo y purificador. Este sufrimiento es, sin duda, muy violento y más dolorosa que antaño, pero es absolutamente purificador; la purificación conduce al alumno sobre el camino de la liberación, lo hace entrar en el proceso de la entrega.

 

El dolor del fuego purificador es a veces tan violento que, a menudo, el alumno principiante retrocede para caer en su antiguo estado de ser, a fin de escapar a las resistencias crecientes, ya que el fuego del candelabro de la conciencia toca el núcleo del corazón, pues se producen numerosas confluencias. Sabemos que ese reencuentro en el corazón de toda clase de fuerzas, radiaciones y de influencias que formal el conjunto del estado emocional. Por ello quien ataca a su propio estado emocional causa de tantos males, está confrontado en el Santuario del Corazón a las fuerzas e influencias que entran diariamente en el campo de respiración y que él mismo ha desencadenado. Ustedes mismos han acumulado toda esa impureza el transcurso de los años. Numerosas imágenes mentales y deseos quiméricos se cruzan en perfecta salud. Si atacan a su propio corazón, a su estado emotivo, encontrarán todas las fuerzas e influencias del karma, del subconsciente y naturalmente la de los eones. Quien penetra así en su corazón desencadena literalmente una tempestad. Piense en los diferentes escritos evangélicos que hablan de ello; por ejemplo en Mateos 8,24-27, y Marcos 6,48-51. La tempestad se eleva violentamente y dura hasta que Jesús despierta de su sueño y apacigua el viento. Lo que significa: hasta que, perseverando en el combate la “Simiente Jesús” el corazón del microcosmos se abre y la fuerza de la Rosa, la Luz de la Rosa, irradia y calma, un poco, el estado emocional. Entonces el estado emocional, el estado del alma, empieza a modificarse y ese cambio gana todo el ser, todo el antiguo yo que vivía desde tan largo tiempo según el viejo orden de las cosas.

 

En resumen, repetimos: ataquen a su estado emocional con su yo nacido de la naturaleza. Al principio esto provocará toda una serie de dificultades, de contrariedades tal vez incluso de tensiones indeseables. Pero la Rosa se abrirá, su luz actuará, su perfume se expandirá y en esa fuerza de radiación cambiarán radicalmente.

Cuando ese proceso empieza, el renacimiento del alma o cambio del estado emocional se realiza, la naturaleza de la luz del “candelabro que está en el medio”, el candelabro de siete brazos del corazón se transforma totalmente. Un nuevo estado emotivo nace y con este hecho, la luz del Candelabro de la Conciencia que se mantiene en el Santuario de la Cabeza, cambia de naturaleza y de esencia.

Cuando la emotividad cambia la orientación del todo el ser cambia. Si logran modificar el estado del corazón con su yo, por la rendición del yo, entonces, el Santuario de la Cabeza, la conciencia ordinaria, da testimonio por un comportamiento diferente. Piensen en lo que hemos dicho tan a menudo: cuando la sangre del Santuario del Corazón cambia, la pequeña circulación (la circulación encefálica) propulsa esta sangre transformada a través del Santuario de la Cabeza, y eso modifica el estado de todos los órganos de ese Santuario. El cambio del estado emocional conlleva un cambio total del estado de vida.

Concluimos con toda certeza que si este nuevo estado no se manifiesta, es que todavía no ha llevado la lucha que conduce a la rendición de sí mismo. Han aceptado la razón que les ha sido dada como enseñanza e indicación práctica para su aprendizaje de forma intelectual solamente, sin más. El deseo de una vida liberadora no esta aún en ustedes y la vida tosca deberá vapulearles largo tiempo aún hasta que aprendan y tomen finalmente la dirección requerida la de su rendición al proceso interior que lleva al cambio total de su ser.

¿Porqué hay en la Escuela alumnos que son siempre los mismos después de su entrada a pesar de los años?. No han llevado el combate, no han aceptado la lucha. ¡Sin embargo cuantas molestias han tenido durante este periodo!. ¡Hubieran hecho mejor en emplear todo ese tiempo!. Suficientemente purificados por el sufrimiento estarían ya en el Nuevo Estado de Vida.

Sabemos que muchos recorren ese camino a pesar de las dificultades y que el cambio se realiza en ellos a su ritmo y según su estado individual. Adquieren, desarrollan, como lo hemos dicho, nuevas cualidades de alma que se revelan mediante actos de muchas maneras. Ese nuevo comportamiento les abre en particular perceptivas insospechadas y les da mas calma, confianza y bondad. Pero de ahí nace también, presten atención, un cierto sentimiento de superioridad. Es uno de los fenómenos inherentes a la bondad. El hombre bueno siente y conoce una especie de sentimiento de superioridad incluso si ello va a la par con cierta humildad. Tiene más o menos la impresión de haber llegado. Este fenómeno es para los que han llegado al límite un nuevo peligro, un gran peligro. Ya que ¿para qué adquirir un nuevo estado emocional, un alma de una nueva calidad, cual es el objetivo del proceso de renacimiento del alma, no sea la de llevar todo nuestro ser a un estado tal que pueda volver a encontrar y recibir a Dios, el Espíritu mismo, esto a fin de volverse un Hombre Verdadero?.

Vean bien esta situación. Juan el precursor lucha para la transformación del estado emocional y debe terminar por desaparecer totalmente en esta Endura.

La victoria a la cual lleva esta primera transformación es la manifestación de Jesús en el Alma nueva. La luz del candelabro que está en el medio cambia. En fin el Espíritu desciende sobre él como una paloma. El Hijo de Dios el Hombre Verdadero ha nacido: “este es mi hijo bien amado en el que he puesto todo mi afecto”.

Por eso el trabajo solo se termina cuando el Espíritu entra en el Santuario del Corazón y celebra su reencuentro con el alma unificando así el Espíritu, el alma y la personalidad. Entonces se comprende la  palabra de Hermes al inicio del libro decimotercero:

“El Nous oh Taht procede del ser mismo de Dios. Tan solo el Nous se conoce a sí mismo íntegramente”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO   4

 

 

 

 

 

LA CONCIENCIA NACIDA DE LA NATURALEZA

 

 

“El Nous procede del ser mismo de Dios”.

Este axioma del que hemos hablado abundantemente concierne al retorno del hombre al estado humano del origen, el restablecimiento de la unión del Espíritu, del alma y del cuerpo afín de que el hombre, criatura de Dios, hijo de Dios, se manifieste y realice el plan Divino único concebido para el mundo y la humanidad.

Y Hermes continua así: “solo el Nous se conoce así mismo íntegramente”.

¡Que significa esta exclamación!. Conocerse a sí mismo es primero un estado de conciencia. Si se quiere conocer algo debe haber conciencia. Poseemos todos una conciencia, somos seres conscientes. Sin embargo se trata en el mejor de los casos de una conciencia natural, de una conciencia nacida de la naturaleza.

Pero ¿sabían que se trata aquí de una de las formas de conciencia, las más inferiores que un ser vivo podía poseer?. Es la conciencia de todos los animales. Ella nos hace actuar a ciertas percepciones sensoriales en tanto que nuestro estado emotivo, nuestro corazón nos dirige. Por ello la Enseñanza Universal dice que el centro de nuestra naturaleza, el foco de nuestra conciencia se sitúa en el corazón. ¿Por qué entonces somos tan conscientes por el Santuario de la Cabeza, porqué decimos que la conciencia reside en el Santuario de la Cabeza?. Porque todos nuestros sentidos moran en nuestra cabeza, lugar en el que se encuentra todo nuestro sistema cerebral. Ciertas especies animales están aún desprovistos de sistema cerebral en tanto que este se desarrolla en otros. El sistema cerebral del hombre de esta naturaleza esta el también en devenir; le permite una cierta actividad mental.

El hombre de esta naturaleza es una especie animal sin mas como lo señala Hermes en muchos sitios. La conciencia natural no es otra cosa que el resultado de un proceso atómico elemental. Se puede decir incluyendo en lo que concierne al hombre de la naturaleza que todos los animales se crean y se mantienen en vida recíprocamente. Esto significa que toda vida animal está automáticamente dotada de un instinto de conservación que se manifiesta por diferentes formas o expresiones de vida animal. La lucha por la existencia, por ejemplo, no es más que la elaboración y la aplicación de medios que permiten procurarse un lugar mas seguro en la naturaleza de muerte y protegerse de peligros mortales. Los procesos vitales que conocemos muy bien desarrollan ciertas radiaciones de los órganos vitales de naturaleza etérica y astral.

 

Esas radiaciones formadoras de nuevos elementos hacen nacer otras especies como los diversos microorganismos, bacilos y virus variados así como la armada de los insectos quienes a su vez suscitan otras especies animales.

Por eso decimos que los animales se crean y se mantienen en vida mutuamente fuera del proceso ordinario de conservación de las especies. Es para atraer su atención una vez mas aún sobre el tipo de conciencia del que hacemos uso habitualmente y al cual nos referimos, que abordamos este tema. Tal conciencia deriva de lo que en un momento dado hemos entrado corporalmente en este mundo. Solo la naturaleza ordinaria y algunos factores hereditarios se expresan en nuestra conciencia, nada mas como es el caso para cada especie animal.

Y que sea por la cultura o por la selección natural a lo largo de los siglos a través del desarrollo de formas animales inferiores que nos hemos convertido en lo que ahora somos – animales dotados de una conciencia natural y de un cierto poder mental en el cual nos paramos – o bien que se trate de una degeneración o de una caída importa poco saber como esto se ha producido. Lo esencial es lo que somos en el presente.

Lo que llamamos la Teología no encontrará jamás respuesta a estas eternas preguntas ya que se parará en su búsqueda en la conciencia natural y en sus hipótesis de base.

Es también el hombre de conciencia natural quien en la ilusión de su superioridad ha desarrollado en el transcurso de los siglos las ciencias ocultas a las cuales mucha gente se adhiere.  ¿Cuáles son los resultados?. En el mejor de los casos una extensión de la conciencia natural y de sus poderes sensoriales lo que no añade ni corta absolutamente nada del carácter animal de la conciencia.

Y si el concepto de “Conciencia animal” empleado a veces por Hermes les molesta, utilicemos entonces la expresión de la filosofía india: la conciencia “Kama Manásica” por ejemplo.

Escuchen  lo que Madame Blabasky dice: “La conciencia Kama Manásica designa los grados inferiores de la conciencia instintiva de los animales y de ciertas personas. Esta conciencia pertenece al mundo de la perfección en el cual permanece encerrada. Esta zona de conciencia se ha vuelto en el hombre mas o menos razonable”.

Madame Blabasky da algunos ejemplos. Dice entre otros: “Un perro encerrado en una habitación buscará instintivamente salir de ella, pero no podrá porque su instinto no está suficientemente dotado de razón para permitirle emplear los medios necesarios. En cuanto al hombre comprende la situación y sale de la habitación conscientemente”.

Ella termina con estas palabras: “La masa de la humanidad ocupa la marcha superior, la séptima marcha de la conciencia Kama Manásica”. Dicho de otra forma el hombre dotado de una conciencia natural es y permanece un animal.

Podríamos añadir que todos conocemos perros capaces de abrir una puerta para salir de una habitación. Hasta cierto punto la conciencia animal evalúa grados.

He aquí otro ejemplo: pueden ustedes ejercitar su ojo en captar vibraciones superiores o inferiores y ver así mas que los demás. Pero esto no añade nada a la calidad de su conciencia. Ocurre lo mismo con todos los sentidos. Muchas especies animales conocen estas extensiones animales.

El ocultista entrenado se envanece de ser clarividente o clariaudiente, de conocer el método de división de la personalidad, de poder moverse con plena conciencia en la esfera reflectora… pero es el lote de bastantes especies animales, como las arañas por ejemplo. Esos insectos evolucionan tan bien en la esfera material como en la esfera etérica. No hay diferencia para ellos. Respondamos al ocultista que se enorgullece de la misma practica: “¡Pero hace usted como las arañas!”.

Los pájaros perciben igualmente las fuerzas etéricas que los dirige. Cuando ustedes ven el vuelo de un pájaro en el espacio se preguntan a veces como pueden permanecer así en grupo. Un espíritu grupo les une, una fuerza etérica, una cierta vibración, una fuerza luminosa que ellos pueden percibir perfectamente y que les conduce hacia los dominios en que la vida les es posible. El invierno aquí, el verano allí… La mayor parte de los gatos tienen una vida astral; y los perros como la mayoría de los animales salvajes un olfato muy desarrollado.

Podemos concluir que una extensión de los sentidos cualquiera que sea su naturaleza no eleva al hombre por encima de la vida animal natural. Si ustedes llevan una vida muy sobria o que observen cualquier otra forma de abstinencia, o si pasados los años sufren el proceso natural de la muerte puede ser que se vuelvan más sensibles, que puedan percibir mas cómodamente las vibraciones etéricas y astrales, y esto deberán tenerlo en cuenta. Pero esto no significa absolutamente un cambio liberador de su estado de conciencia. Todo lo que se dice a ese propósito  no es mas que engaño, error, ilusión respecto de sí mismo y nada tiene que ver con el nacimiento de otro estado de conciencia, de un estado de conciencia diferente.

Cuando la Gnosis habla de un cambio sensorial (y el desarrollo gnóstico opera efectivamente modificaciones sensoriales muy curiosas) ella considera otra cosa diferente y conduce a otro resultado que un simple embelesamiento de la conciencia natural.

¡Al contrario!. Si, el desarrollo Gnóstico persiste ¡la conciencia natural disminuye de muchas maneras y se sitúa detrás del plan!.

Nos preguntaremos ahora si el hombre natural posee además de su conciencia natural otra forma de conciencia que lo elevaría por encima de la conciencia animal. Pensemos, por ejemplo, en el subconsciente que influye el fuego del plexo solar y nos une a la totalidad del pasado de todas las existencias que nos han precedido en los microcosmos.

El pasado grabado en el ser Aural, ejerce una poderosa influencia sobre el hombre nacido de la naturaleza. Si podemos gracias a la apertura total del subconsciente remontar ese pasado hasta la causa primera (lo que es en principio posible) esto no cambiaría en nada el estado de la conciencia natural. Piense en ese sentido en la primera Epístola de Pablo a los Corintios cap. 13: “Si lo tuviese todo, conociese todo, poseyese todo a excepción de lo único, de lo esencial, yo no sería nada ni tendría nada”.

Ven ustedes amigos no es profundizando exhaustivamente en la naturaleza ni experimentando sus diferentes fuerzas que se la transforma como no sea en el sentido de una degradación. Ya que si se perturban las leyes toda la vida se degenera. Que nuestra conciencia nacida de la naturaleza no ha podido aún elevarse por encima del nivel normal de la conciencia animal natural prueba que jamás hemos podido en el pasado irradiar nada que pudiera elevarnos. En la naturaleza siempre es el subconsciente  el que domina al consciente.

Queda por examinar el estado del corazón. ¿Cómo está el Santuario de su corazón, está presente la conciencia?. No simplemente una vida emotiva ciertamente no una conciencia en el pleno sentido del término.

Volvamos ahora a nuestro punto de partida. En conclusión no poseemos mas que una conciencia yo natural correspondiente al santuario de la cabeza y que es
imposible decir de esta conciencia “que se conoce a sí misma íntegramente” en el sentido que lo entiende Hermes en el decimotercer libro. Pretender esto sería una completa ilusión. Nuestro Santuario del Corazón, en cuanto a él, está totalmente dirigido totalmente por nuestra emotividad. En este reactor central de nuestro ser, todos los rayos, todas las influencias y todas las fuerzas que juegan un papel en nosotros se reencuentran.

Este examen incita a decir que el ser nacido de la naturaleza se encuentra siempre con las manos vacías. La Conciencia Divina tal como la considera Hermes cuando habla del Nous debe ser asociada al Nous, al estado emocional transformado, al corazón purificado. Una vez más constatemos que en el Santuario del Corazón que corresponde al alma, un estado de conciencia totalmente nuevo debe nacer, una conciencia con la visión tan clara y totalmente positiva que tendrá el conocimiento íntegro de su pasado primordial del alma, de ella misma y de Dios.

¿Pero como se forma semejante conciencia?.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO  5

 

 

 

 

VE Y NO PEQUES MÁS

 

Esperamos haber demostrado claramente que la conciencia que eleva al hombre por encima del animal y hace de él un verdadero hijo de Dios nada tiene que ver con cualquier prolongación de la conciencia nacida de la naturaleza la cuál no es otra cosa que una conciencia sensorial, una conciencia de la percepción, el conjunto sensorial completo constituyendo el órgano complejo de la percepción. Cada ser viviente cada animal incluso el más elaborado posee tal órgano bajo una forma u otra. Y el hecho de que en el hombre con tal órgano de percepción se acompaña de un intelecto no lo eleva forzosamente por encima del animal.

Los que están versados aunque sea poco en el esoterismo saben en general que el centro de la percepción se encuentra en la epífisis o glándula pineal. Es como sabemos un maravilloso y muy curioso órgano. Se encuentra bajo la bóveda craneal y posee un campo de radiación llamado a veces, el áurea de la pineal. Este sobrepasa la cabeza alrededor de unos veinte centímetros. Este poderoso campo de radiación se sitúa alrededor de la cabeza y más especialmente por encima.

Hablamos de un campo de radiación porque es luminoso, pero es en realidad extrañamente, magnético y atrayente. Es de naturaleza séptuple. Se puede distinguir siete colores, siete matices luminosos. En cuanto es tocado, y lo es continuamente de segundo en segundo, se puede percibir un juego de colores y de radiaciones cambiantes; efectivamente, esta parte del cerebro que constituye la pineal es el instrumento de la percepción, una especie de antena del animal humano. Todo el Santuario de la Cabeza con el conjunto de sus órganos reacciona entonces.

En el momento que la pineal es tocada la fuerza de toque, la luz, se precipita hacia el corazón. En una fracción de segundo, lo que alcanza al campo de radiación de la pineal, alcanza al Santuario del Corazón. El corazón posee, igualmente, un campo de radiación. Pensemos por un momento en el esternón. Además el corazón tiene siete aspectos, siete cavidades. Cuando el campo de la pineal es tocado las siete cavidades cerebrales reaccionan, a menudo, inmediatamente. Se puede comparar al cerebro con un espejo, recibe las impresiones y las refleja inmediatamente en las siete cavidades del corazón. El Candelabro del Corazón irradia instantáneamente en concordancia con lo que impresiona a la pineal. Además: todo lo que es irradiado en la conciencia sensorial afecta igualmente al Fuego de la Serpiente y a todo el sistema nervioso.

Lo repetimos a fin de que ustedes lo vean claramente y no lo olviden mas: los siete espejos del Santuario de la Cabeza reciben y proyectan en el corazón lo que impresiona el campo de radiación de la pineal. Simultáneamente el Santuario de la Cabeza irradia sus fuerzas en el Santuario del Fuego de la Serpiente y a través de él en todo el sistema nervioso. Lo que en un momento dado penetra en el Santuario de la Cabeza es transmitido inmediatamente hasta la punta de los dedos. Nuestro sistema físico está equipado de tal manera que en el mismo segundo que una impresión toca la pineal en el cerebro, esta misma radiación se propaga hasta el extremo de nuestro sistema nervioso. Comprendemos que si el hombre dispone de una conciencia de percepción positiva y que solo opera en el Santuario de la Cabeza, la conciencia nacida de la naturaleza que solo determina la actividad automática de la conciencia astral del corazón el estado emocional y su esfera de influencia no podrán ser tocados; que provocará lo que llamamos un debilitamiento, la enfermedad y la muerte.

Comprendan bien esto: no controlan lo que tal vez al instante penetra en el Santuario de su Cabeza. No controla lo que traspasa en un momento todo su sistema nervioso. Eso provoca en ustedes a menudo grandes tensiones. ¿Cómo reaccionar a estas tensiones, que ocurre?. Si no se produce ninguna reacción positiva, si no conocen ningún medio para eliminar lo que les perturba y provoca en ustedes tensiones pueden imaginar que muy rápidamente su corazón se debilitará y serán presa de toda clase de perturbaciones fisiológicas.

Continuamente de segundo en segundo innumerables impresiones alcanzan el corazón y el sistema nervioso por mediación del campo de la pineal. Si ninguna reacción positiva, ni ningún acto autónomo del sistema nervioso central y de la conciencia central tiene lugar, todo el sistema sometido a tantas tensiones se gasta rápidamente. No puede ser de otra forma. Por eso envejecemos porque en un momento dado nos debilitamos y ustedes saben lo que es el fin en la naturaleza de la muerte.

Existe una antigua terapia aplicada ya en China en la época de Lao Tse que se basa en el método conocido de la curación por el magnetismo, método rechazado por la Escuela Espiritual actual. Para los alumnos este método en aún peor que los medios de curación occidentales porque actúa mas directamente sobre el sistema y sobre todo porque va a menudo a la par con la hipnosis.

El antiguo método chino ha llegado a Europa y no hace demasiado tiempo a Austria, Alemania y Holanda y numerosos médicos la aplican hoy buscando desesperadamente la cadena que falta en la terapia occidental conocida. La medicina clásica la homeopatía, así como la naturoterapia aparecen a menudo poco eficaces para quitar el flujo de la miseria física humana. Los herboristas en diferentes revistas nos enseñan que muchos buscan desesperadamente aliviar la humanidad enferma. Es evidente, comprensible y humano intentar ayudar a los demás. La Escuela debe vigilar para que las posibilidades de una vivencia práctica del alumnado, no sean consumadas con pesquisas e intrigas. (1)

Desde cierto punto de vista puede ser considerada peligrosa para los hombres de las demás razas. ¿Por qué? En verdad para comprenderlo hay que darse cuenta que los hijos de Dios y los hijos de la naturaleza tienen intereses muy divergentes. Los hijos de Dios, puesto que se encuentran aprisionados, buscan huir de este mundo. Los hijos de la naturaleza buscan este mundo y quieren afianzarse. Sus aspiraciones son diametralmente opuestas. Utilizamos aquí la palabra mundo en el sentido estrecho de campo de vida engendrado por esta naturaleza que tenemos por costumbre llamar mundo.

Si se les diera a los Hijos de Dios la dirección de la Tierra resultaría de ello un cambio total de las condiciones astrales del campo de vida. El campo astral de la naturaleza de la muerte se volvería perfectamente semejante al campo astral gnóstico, un campo lleno de serenidad y de la más alta pureza. La esfera reflectora sería vaciada. Todas las actividades de la esfera reflectora con motivo de conservarse a sí misma se volverían para siempre imposibles. Todas las condiciones vitales de nuestro campo de vida se transformarían. El campo de devenir terrestre no procuraría ya ninguna posibilidad de existencia a las entidades dotadas de la única Chispa de Vida. Los millones de entidades con Chispa de Vida que pueblan la tierra no podrían simplemente existir y morirían. El fratricidio clásico, el drama secular de Caín y Abel se repetiría.

Otra posibilidad sería que las entidades de Chispa de Vida por una regeneración de sus microcosmos se transformaran en Hijos de Dios. Si alguien de entre nosotros no tuviese el clásico átomo original del espíritu en el microcosmos sería posible por una regeneración del campo microcósmico que lleva el espíritu introducir lo que no estaba.

Toda criatura proviene de la naturaleza fundamental. Y el núcleo original de toda criatura proviene de la idea creadora que esta en la base de esta criatura. Si esta idea y este núcleo no provienen del espíritu la formación de un hijo de Dios es imposible. Pero si esta idea proviene de Dios, se desarrolla un hijo de Dios.

El Hijo de Dios es una criatura obligada a conducirse en armonía perfecta con la idea fundamental que es la base de su ser. Apartarse de ella, de esta idea, debe volver a esta idea original a través de numerosas dificultades y procesos de combustión. La idea si ha salido de otra cosmocracia, entonces aparece una criatura diferente teniendo un principio diferente, una idea diferente y un objetivo diferente.

Repetimos que la idea del Espíritu Universal puede regenerar entidades unidas a los eones de la naturaleza en el momento de partida.

La primera condición es expandir en todo el mundo la Enseñanza Universal del Espíritu. La segunda es la creación y la realización de una verdadera Ekklesia del Espíritu.

La tercera es la adaptación absoluta del campo de vida, del campo de evolución de la humanidad a las exigencias del Espíritu, a continuación de lo cual todo lo creado se conformaría con el Espíritu.

De esta forma las entidades que no eran originalmente hijos de Dios desde el comienzo se volverían por la regeneración del microcosmos. Usted sabe que es la triple alianza de la Luz: Grial, Cátaros y Rosacruz, que hace lo necesario en el poderoso esfuerzo de regenerar las entidades unidas a los eones. La Enseñanza Universal se hace nuevamente oír mediante la voz de la Rosacruz. La nueva iglesia del Espíritu, la Fraternidad de los Cátaros esta establecida. La gran transformación del campo de vida una vez mas está comprometida ha empezar por el campo astral según las exigencias del Espíritu; y la Fraternidad del Santo Grial se ha manifestado de nuevo.

Todo esto forma parte de las poderosas actividades de los hijos del fuego. Por esto han venido ya y vuelven los Hijos del Fuego Liberados. Por el mismo modo que también vuelven los discípulos y servidores para desplegar una intensa actividad.

¿Porqué?. Con el fin de transformar los hijos de Abel en hijos del fuego. Con el fin de levantar a todos los hijos de Caín caídos y aprisionados y restablecerlos en la comunidad de Dios. Todos los verdaderos Textos Sagrados, toda la Enseñanza Universal testimonia de esta inmensa y sublime tentativa que no cesa de repetirse en la historia del mundo. Debemos decir nuevamente que no existe Enseñanza Universal asociada a los Eones. Les explicaremos más adelante porque.

En el transcurso de numerosos períodos de la historia de la humanidad son siempre creadas las condiciones necesarias para realizar este inmenso y sublime trabajo del Espíritu. La Iglesia verdadera la única Iglesia del Espíritu ha aparecido mas de una vez sobre la tierra. Citemos por ejemplo la Iglesia de los Cátaros mencionada tan a menudo; piense en Apolonio de Tiana, en las Iglesias Gnósticas que han existido sobre los antiguos países ribereños del Mediterráneo, en Egipto, en Asia Menor, en Grecia, en el conjunto de los Balcanes y en el resto del África del Norte. Podemos afirmar con una gran alegría que durante esos períodos un gran número de entidades han entrado en la vida liberadora. Hay en verdad una multitud que nadie puede contar venida de todos los pueblos y de todas las razas de la tierra.

Y ahora volvamos a la leyenda de Caín y Abel.

Realizada en parecida circunstancia la ofrenda de Caín será siempre rechazada ya que las condiciones astrales del campo de vida de la naturaleza de la muerte no sirven para su trabajo; por ello primero hay que transformarlas. Caín el hombre Espíritu del origen lo ve bien. Pero en su vana espontaneidad el se fija primero en el error fundamental de Abel. Entonces intenta forzar las condiciones astrales de Abel. El supuesto fratricidio repetido desde entonces tantas veces no es otra que una tentativa para violentar astralmente al hombre del tipo Abel.

Imagine que se encuentra entre nosotros alguien que no comprende nada de lo que hablamos, esto no tendría ningún sentido forzarlo. Habría que dejar la Escuela volver a su vida ordinaria, llevar su existencia de cada día hasta el día en que la hora sonará para él. No es posible forzar a nadie astralmente y no debe hacerse. Si lo hace perturba las funciones nerviosas. El equilibrio de las funciones cerebrales es violentado y usted hace ensombrecer a la persona y la conduce a la demencia. Por esta razón los que han entrado en la Escuela bajo la influencia de otros terminan siempre volviéndose violentamente contra ella. Ese método de coacción astral acompañado con un poco de cultura es un método oculto conocido para hacer de alguien un simple esclavo de los eones de la naturaleza. De esta manera decimos que hay que rechazar el clásico fratricidio astral. No es bueno forzar a un hombre a la unión con el Espíritu, a la vida del Espíritu. Es preciso que sea un nacimiento.

¿Cómo?. Gracias a su ejemplo personal.

Imagine que hay en su casa un gran descontento; que hay una gran tensión en su familia por su inclinación hacia la escuela. ¿Cómo se puede llevar esto?. Modificando completamente su comportamiento. Irradiando el amor de la aurora en el crepúsculo y de ahí al alba. De forma que las personas de su entorno se pregunten llenas de extrañeza: ¿qué ocurre, como es posible, como se puede perseverar de esta forma?. Abrirá de este modo algo en ellos. Y si continúa usted en esta dirección vencerá. La Iglesia del Espíritu, la Triple Alianza de la Luz no cometerá jamás el error de coaccionar a quien proceda astralmente. La Iglesia del Espíritu no emprenderá jamás la lucha con entidades diferentes.

Ella se sumerge a menudo en la lucha. Pero siempre es una lucha llevada contra ella. Se trata siempre de una persecución; persecución que continua hasta nuestros días. El Espíritu no precisa de coacción. Ya que en principio la Iglesia del Espíritu se apoya en la certeza de que vencerá algún día. Y segundo ella sabe que es indestructible. Ella no puede sin embargo encontrar un sitio ni una morada hacia abajo en el campo de existencia dialéctico. He aquí lo que llamamos visto desde aquí abajo la maldición de Caín. Según el relato si se persigue a Caín, si se busca matarlo el Espíritu Séptuple interviene para protegerlo. Es por ello que la Iglesia del Espíritu es indestructible.

Pero como no puede estar permanentemente sobre la tierra para dar a todas las criaturas de los eones la ocasión de girarse sobre sí mismas y porque el fratricidio de Caín no debe tener lugar la Iglesia del Espíritu viene sobre la tierra periódicamente para retirarse acto seguido durante un tiempo.

Hay momentos en los que la Iglesia del Espíritu renace. Y entonces es un hecho establecido que siguiendo las leyes del Espíritu ella hace entrar invariablemente su cosecha.

Abordemos ahora nuestro asunto de búsqueda por el lado opuesto desde el punto de vista de los seres nacidos de la naturaleza y de los que no son hijos del fuego pero que podrían volver ha serlo.

Existe en este mundo centenares de millones de entidades que no han salido del Espíritu sino de los eones, así pues, concebidos por las fuerzas de l naturaleza. Y como un creador está unido siempre a su criatura y en razón de la ley natural no pueden dejar perecer la obra de sus manos las fuerzas de la naturaleza actúan poderosamente en el deseo de llegar a conservar totalmente su creación, sus criaturas y el campo en el que se desarrollan.

Encontrará esto escrito en detalle en el Evangelio Gnóstico de la Pistis Sophía.

Los eones no cesan en conservar el estado de su criatura. No pueden hacer otra cosa. Están de esta manera a su propio servicio. Ya que si su creación desapareciera lo sería también su existencia.

Por ello mantienen en este mundo un clero organizado por jerarquías como se revela en el Evangelio Gnóstico. Un clero que solo tiene un objetivo, una sola tarea: mantener en un estado dialéctico el campo de formación, el campo de vida de las entidades nacidas de los Eones. Este mundo debe permanecer como está, ese es su objetivo. Las entidades que pueblan este mundo deben conformarse. La gran tropa de los esclavos de los Eones realiza su fin, su giro de la rueda a través de la esfera material y la esfera reflectora.

Así es como un pretendido cielo es mantenido temporalmente en la esfera reflectora; usted sabe lo que hay que pensar de todo ello. Los Eones se esfuerzan en protegerse y en proteger sus criaturas. Por ello han creado y vivifican continuamente un pretendido culto sagrado.  Además deben aplicar un método oculto perfecto hasta en los más mínimos detalles. Así pues la iglesia de la naturaleza se opone a la iglesia del Espíritu.

Sin embargo, “cuidado”, la naturaleza obliga a traicionar y a asesinar el Espíritu así como a perseguir al Hombre Espíritu por toda la tierra. La iglesia de los eones no posee doctrina universal; si ella revelara y protegiera la única verdad que es la base de su existencia debería de reconocer que hay por encima de ella es Espíritu y el Hombre Espíritu. Debería entonces simplemente subordinar su enseñanza a la enseñanza del Espíritu lo que significaría su declive su muerte y su disgregación. Por su esencia misma no puede aceptar la muerte espontánea de Abel es decir una muerte provocada por la creación de nuevas condiciones astrales vivificadas por la iglesia del Espíritu.

Por esta voluntad de existir el Espíritu es traicionado y la Iglesia del Espíritu destruida por todas partes en donde aparece; el Hombre Espíritu del origen es perseguido y asesinado por toda la tierra.

¿Cómo se traiciona al Espíritu?. Mutilando, por ejemplo, la enseñanza del Espíritu por mediación de la Teología; presentando el orden de Dios con un objetivo y una necesidad puramente naturales. En conclusión persiguiendo objetivos puramente terrestres bajo el amparo de una enseñanza espiritual, robada y mutilada. Ya que una vez que el Espíritu está deteriorado y mutilado, es más fácil atacar y perseguir a la Iglesia del Espíritu y al Hombre Espíritu. Piense en la famosa traición al respecto de la Iglesia de los Cátaros así como a la persecución de la Rosa Cruz a través de los siglos bajo el pretexto de una intervención con motivo de proteger al Espíritu y a la Gloria de Dios.

Si las fuerzas dictatoriales de derechas o de izquierdas se hicieran cargo de la dirección de la Europa occidental, inmediatamente la Iglesia de la Gnosis, la Iglesia del Espíritu sería una vez mas perseguida.

 

 

A través de búsquedas y experiencias la posibilidad de practicar el aprendizaje permanezca, ya que es por esto, que ustedes se han vuelto alumnos de la joven Gnosis. También cuando se presentan sobre su camino factores susceptibles de trabar su desarrollo la dirección de la Escuela tiene el deber de decirles:

 

“Hermano, hermana esto no es bueno, no debe hacerlo”.

Y si ustedes dicen: “deseo conservar plenamente mi libertad; lo hago ha pesar de todo”. Es asunto suyo. Pero toman totalmente la responsabilidad y debemos romper el contacto con ustedes como alumnos de la Escuela. Es lógico, la Escuela tiene un plan, un método, un camino; les aclara con precisión el camino, la vía nueva y el método que conduce a ello. Si no desean ese método son ustedes libres pero entonces su aprendizaje no tiene ningún sentido.

 

 

 

 

 

 

A lo largo de los años desde 1.924 inicio de la Joven Escuela Espiritual Gnóstica hemos conservado este punto de vista y hemos apartado a innumerables candidatos que tenían muchas posibilidades. Pero si hubiésemos tolerado que los alumnos se dejen manipular por magnetizadores, quiromantes, charlatanes, etc.. Toda clase de fuerzas negativas hubieran tenido acceso a la Escuela alcanzando nuestro trabajo y volviéndolo totalmente imposible.

Es bello y magnífico intentar servir a la humanidad pero los métodos y los medios deben ser aceptables. Desde hace poco tiempo se ha encontrado en Suecia un nuevo método que se ha experimentado sobre millares de animales. Ni tan solo uno ha sobrevivido. Han muerto porque se quería curar a los hombres con la ayuda de rayos protónicos derivados de la fisión del átomo. Esos rayos proyectados violentamente a través del cuerpo humano harían desaparecer, pensamos, algunos males o perturbaciones. No se dice con que serían remplazados estos últimos. Generalmente es demasiado tarde cuando se descubre.

Vamos a vigilar en la Escuela Espiritual a que en medio de las experimentaciones permanezca la posibilidad de vivir prácticamente el aprendizaje. El núcleo de la Escuela con todos los que se adhieren se esfuerza por conducir el aprendizaje a buen fin. Por eso debemos estar al servicio los unos de los otros y colaborar plenamente.

Consideramos la acupuntura como un peligro grave y amenazante. Este método consiste en pinchar diversos centros nerviosos con una aguja de oro en el lugar donde se sienten los dolores. Hemos dicho que los dolores neurálgicos están en unión estrecha con el campo de la pineal ya que todas las impresiones recibidas en esta glándula son transmitidas por el sistema nervioso hasta en la parte más ínfima del cuerpo. Supongan que uno de sus órganos se vuelva doloroso, sensible o enfermo porque no puede eliminar de forma positiva las tensiones que despiertan ciertas radiaciones.

Se quejan de mal de cabeza o de tener mal en el brazo, o en la pierna, a continuación se toma una larga aguja de oro; se tiene firmemente cogida esta aguja con los dedos y se pincha la parte dolorida del cuerpo. El fluido magnético del médico que hace esto es transmitido directa y positivamente al cuerpo. Se reacciona, a menudo, como si se hubiera recibido un sock eléctrico. El fluido magnético conducido por esta aguja penetra mucho más poderosa y directamente en el cuerpo que con el procedimiento occidental de los pases magnéticos. Por esta aguja magnética el médico introduce en su cuerpo, así pues en su vida, su fluido, su magnetismo personal que irradia continuamente en la punta de los dedos. El proceso vital que es el de ustedes no les pertenece entonces, ya que el médico lo bloquea con su propio estado de ser.

Además su dolor físico les hubiese sido tal vez extremadamente útil en el gran proceso del devenir consciente superior. Por ello en una Escuela Espiritual verdadera el elemento personal esta siempre excluido, por lo menos en la medida que sea posible. El fluido magnético de uno directamente transmitido al sistema nervioso de otro puede bajo ciertos aspectos ser extremadamente peligroso para los interesados, tanto para el que emite como para el que recibe.

Este aspecto estaba igualmente tomado en consideración en las prácticas terapéuticas de la antigua China después de muchas y dolorosas experiencias. Por ello en general el médico no actuaba personalmente. Tenía cerca de él una lámina representando el cuerpo humano sobre la cual estaban indicados todos los puntos nerviosos. Se hacía ayudar por una joven virgen que podríamos considerar como su enfermera. Le mostraba el lugar donde ella debía pinchar y acto seguido ejecutaba la tarea. Efectivamente ella transmitía al sujeto las directivas mentales del médico. De ahí nacía a menudo, esto es comprensible, una especie de contacto hipnótico. Todo esto para decir que la acupuntura por la cual se ha hecho tanta propaganda no es compatible con el aprendizaje de nuestra Escuela Espiritual, de la misma manera que las manipulaciones de los magnetizadores.

Nos oponemos, repitamos de nuevo, a todo método que se revele perjudicial a nuestros alumnos en el proceso del despertar de la nueva conciencia.

Esta corta exposición puede ser útil para mostrar claramente lo actualizadas y dignas de interés son nuestras Enseñanzas.

 

Admitamos que desde hace tiempo se hayan dedicado a la tarea de la total transmutación en el sentido liberador de su estado emocional por su conciencia nacida de la naturaleza. Por su sistema sensorial y especialmente por la pineal han establecido un contacto magnético entre la pineal y el Santuario del Corazón. Admitamos que por ese combate intimo y personal hayan efectivamente logrado elevar el estado de su alma de forma que la vida liberadora del alma comience a manifestarse en el santuario de su corazón. Se desarrolla entonces una calidad de alma totalmente nueva; otro estado emocional empieza a revelarse en ustedes. Cuando esto se manifiesta la pineal, el amante de su sistema sensorial, atrae inmediatamente una fuerza de radiación correspondiente a su nuevo estado de ser: Otro tipo de llamas en entonces perceptible por encima del Santuario de la Cabeza. Y una nueva fuerza se une al Santuario del Corazón. Esta fuerza de radiación correspondiente al nuevo estado de ser tendrá siempre una esencia y una calidad espiritual: es la fuerza real del Espíritu Séptuple. ¿Es imaginable?.

La conciencia del yo empieza el combate en el Santuario del Corazón, hemos dicho. Perseverarán a través y en contra de todo. El Santuario del Corazón cambia su estado emocional se modifica y simultáneamente una parte del cerebro la pineal se abre al Espíritu Séptuple.

Si han asistido hace unos años a las conferencias del foco Christian Rosacruz a Calw, en donde hemos hablado de las Bodas Alquímicas de Christian Rosacruz se acordaran sin duda que los candidatos a la vida superior suben por la escalera en espiral hacia el Santuario de la Cabeza y allí contemplan al Rey y la Reina acompañados de sesenta vírgenes; en efecto, la parte del cerebro que constituye la pineal tiene sesenta aspectos; es un loto con sesenta pétalos. Después de esta celebración el cortejo desciende hacia el Santuario del Corazón.

Este pequeño resumen sacado del cuarto día de las Bodas Alquímicas describe exactamente lo que intentamos exponerles ahora.

Si han aceptado el combate contra su estado emocional y alcanzado algún éxito, la esfera de actividad de la pineal cambia inmediatamente y el Espíritu, los siete rayos del Espíritu descienden. En cuanto la fuerza del Espíritu Séptuple se une al Candelabro del Corazón purificado un nuevo estado de conciencia se desarrolla en el Santuario del Corazón. Inmediatamente este órgano antiguo órgano sensorial se convierte en un órgano de conciencia. Por eso se dice en el Sermón de la Montaña: “Bienaventurados los que tienen el corazón puro, porque ellos verán a Dios”. Ellos reencuentran al Espíritu, se volverán conscientes del Espíritu. Desde entonces se puede decir: “El Nous oh Taht procede del ser mismo de Dios”.

¿Y cual es su naturaleza¿?

“Se conoce así mismo íntegramente”.

Desde ese momento el Nous ya no está separado del ser de Dios; por el contrario está unido a él como la luz al Sol. Si, el Nous hace del hombre un Dios.

“Por ello ciertos hombres son dioses, su estado humano está muy próximo al estado Divino”.

Así habla Hermes en los primeros versículos del decimotercer libro.

 

Es a partir de este hecho esencial que trabaja el servicio de curación del Rozenhof cuya ayuda saludable, ustedes lo saben, es accesible a cada alumno confesional verdadero, es decir, a los alumnos que atacan verdaderamente su propio estado emocional en el sentido descrito.

Cuando hay efusión del Espíritu hay un nacimiento de la Nueva Conciencia. Es un estado imposible de describir y del cual no se puede hablar. Cualquier estado de la supuestamente conciencia propia de la naturaleza de la muerte pierde toda su luz ante él. , como la luz del candelabro en la poderosa luz del Sol.

El Espíritu ha entrado en el Cuerpo Vivo de la Escuela. El cuerpo viviente, la antigua Barca Celeste, es partícipe de la Cadena Gnóstica Universal y todo lo que representa la Cadena Universal, todo lo que ella posee es ofrecido a disposición de la joven Gnosis.

La Cadena Universal es el inmenso y poderoso grupo de entidades humanas divinizadas que por mediación de la Joven Gnosis toca a la tierra y a la humanidad viva en la naturaleza de la muerte. El Gran Misterio de salvación toca a la humanidad en la naturaleza de la muerte por mediación de la Joven Gnosis. Por ello que se aproximan a la Escuela Espiritual se encuentran literal y corporalmente muy cerca de la divinidad.

Ya que hermanos y hermanas una plenitud de radiaciones, un poderoso campo de radiación que mana del Nous de la Gnosis Universal nos toca y se coloca a nuestra disposición. ¿Y que otra fuerza le es comparable, que otro socorro?. Cuando el grupo es consciente y acepta el proceso, toda enfermedad que no signifique el fin del viaje terrestre puede ser total y directamente curada. El Rosenhof tiene ya concretamente numerosas pruebas.

Pero aún sería infinitamente mejor si el grupo colaborara con nosotros de la única y justa manera. ¿No encuentran trágico que se pueda buscar a veces la ayuda en toda clase de formas negativas e incluso indeseables cuando se rechaza la única ayuda?.

No piensen que deseamos minimizar la acción de nuestros hermanos médicos que se sienten perfectamente en su lugar en la escuela. Al contrario además de sus obligaciones médicas habituales tienen la posibilidad y el deber de tener un lugar extremadamente importante en el magnifico y grandioso trabajo en devenir. Sin embargo declaramos en el presente que una curación real por el Espíritu se vuelve posible para una humanidad abatida y enferma.

Desde la Segunda Guerra Mundial se relata casi a diario las experiencias de curación supuestamente por el Espíritu Santo y ustedes conocen el papel de la esfera reflectora en semejante caso. Ahora que la agitación suscitada se ha apaciguado un poco y que la humanidad esta próxima a la desesperación, que en América, por ejemplo, se hace cola ante las farmacias para comprar productos neurológicos a fin de escapar a las tensiones, al miedo, a la angustia y a la influencia de un campo radiactivo muy cargado que se encuentra por encima de los Estados Unidos, declaramos en medio de ese caos, de esa miseria que la verdadera curación por el Espíritu se vuelve posible para la humanidad abatida y enferma.

Pero es con una sola condición la que expresa las palabras bien conocidas: “Ve y no peques más”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO  6

 

 

 

 

 

EL ESPÍRITU SANTIFICANTE

En el tercer versículo de ese texto poderoso de decimotercer libro de Hermes Trismegisto se dice:

“El buen Demonio ha nombrado los dioses hombres inmortales y a los hombres dioses mortales”.

Les hemos mostrado anteriormente con detalle que la conciencia central del hombre se sitúa en el Santuario del Corazón y que está continuamente en estrecho contacto con el Santuario del Bazo, dicho de otra manera, con el subconsciente y con la conciencia nacida de la naturaleza, es decir la conciencia yo cuya sede se encuentra en el Santuario de la Cabeza.

Estas tres conciencias colaboran en unidad generalmente no son estáticas. Mas bien al contrario, en la mayor parte de los hombres la conciencia está siempre agitada fenómeno que prevalece sobre todo en el corazón sede de la conciencia central. Todos conocemos la agitación del corazón; la inquietud, la angustia, el temor y el miedo que aparecen entonces ocupan constantemente nuestro pensamiento y mantienen  fuertes tensiones en nuestro sistema nervioso.

Si esta incesante lucha fuese el hecho de un estado emocional paralizado e imposible de modificar el interesado estaría afligido con lo que la Sagrada Escritura llama dureza del corazón. Sien embargo ese estado la mayor parte de las veces irremediable significa la perdición total.

Debemos deducir por ello que las fluctuaciones de la conciencia que provocan a veces tan violentas y tan dolorosas reacciones así como las continuas variaciones de nuestro estado emocional demuestran que el objetivo no a sido aún alcanzado. En tanto que no se haya alcanzado el estado emocional del hombre permanecerá perturbado. Por eso Hermes dice en el tercer versículo:

“El Nous es el benefactor de las almas humanas; las trabaja y las forma con vistas al bien”.

El hombre tiene una vocación incluso en el estado mas cristalizado del cuerpo racial actual y tanto tiempo como esta no ha sido realizada es mantenido en una continua agitación.

¿De que vocación se trata?.

“El hombre de nuestra especie de nuestra naturaleza es un dios mortal”. Esto significa que es llamado y destinado para la realeza del Espíritu para el cual ha sido concebido. Tanto tiempo como esta realeza no ha sido alcanzada el estado emocional del foco del corazón no conoce ningún equilibrio. El reposo del pueblo de Dios tiene al hijo de Dios, cuando ha Dios mismo el Espíritu se manifiesta en él. Dios designa el Espíritu infinito, perfecto. Mientras este Espíritu no pueda manifestarse y permanecer en el hombre este no es aún verdaderamente un hombre. Esta perseguido sobre los caminos de la vida en donde todo le puede acontecer: perderse, cristalización, petrificación total acompañado de los fenómenos de la enfermedad y de la muerte que estos comportamientos arrastran. La enfermedad y la muerte a sí como los incidentes que le sobrevienen en la vida son, insistimos, debidos exclusivamente al hecho de que el objeto de la vida no ha sido alcanzado.

Hemos demostrado ya que es el fluido nervioso lo que se llama el éter nervioso y los demás fluidos del alma correspondientes que inflaman el estado emocional y empujan a los actos.

El éter nervioso no es otra cosa que la radiación del fuego astral que irradia en el cuerpo físico, radiación recibida e inhalada por el poderoso órgano de la pineal. A través de este órgano, y siguiendo su calidad, el fuego inhalado es irradiado en toda la personalidad. La glándula pineal y lo que depende de ella es el elemento más importante de todo el organismo humano. En el nacimiento ella ya está en el estado correspondiente a la raza, a la familia y al pasado microcósmico.

La pineal tiene también un campo de radiación que llamamos el aura de la pineal. Esta aura tiene alrededor de cincuenta centímetros de diámetro. Este campo de radiación siguiendo su calidad (determinada por el foco del aura) lleva nuestro éter nervioso a un cierto estado de ser.

Lo que no esta en armonía con la naturaleza y la calidad del aura de la pineal simplemente no entra en el sistema y no puede ser asimilado por esa glándula. La calidad del éter nervioso del momento llamado Arsaeus por Paracelso determina en particular  su estado de salud, su fuerza o debilidad eventuales, su estado o tendencias mórbidas así como la naturaleza y calidad de su emotividad y calidad de sus agitaciones.

En lo que concierne a la liberación del hombre ¿No es plenamente benéfico, y es por ello que Hermes dice que Nous es el benefactor del alma, que en tanto que la calidad de su Arsaeus permanezca por debajo de cierta norma todas sus dificultades de la naturaleza que sea subsistan?. En tanto que no hayan resuelto el gran enigma de su vida sus dificultades persisten y su estado emocional es pues perturbado hasta que comprenden las razones o las causas de sus sufrimientos y las ataquen de raíz.

El centro de la pineal, es con este fin con el que es concebido, debe ser el punto de toque del Espíritu, el lugar en donde el Espíritu desciende, en donde el Espíritu permanece. Tal es la epopeya de las Bodas Alquímicas de Cristián Rosacruz, y ahora acosados por sus emociones y puestos así en condición deben hacer la ofrenda total de su ser, una rendición absoluta e incondicional. Esto hará nacer un nuevo estado emocional, en consecuencia de lo cual el Espíritu de Dios mismo les tocará y expandirá en el Arsaeus.

Cuando ese Espíritu encuentra su ser en un primer toque es en ese momento el Espíritu Santo: El Espíritu curador, el médico divino mismo. Efectivamente al grito del alma nueva el Espíritu nos toca y encuentra la pineal, el aura de la pineal, así como el Arsaeus en un estado determinado. Esto provoca inmediatamente un violento dolor un gran sufrimiento, una tensión extrema. Tal es el fuego que consume el Espíritu santificante, que abraza nuestros miembros con sus llamas purificadoras. Quien acepta este fuego y sabe aprovecharse de los efectos, encuentra después al Espíritu Santificante, el Consolador, el toque del Espíritu en su aspecto superior. Pero antes que el Consolador pueda penetrar en ustedes su sistema debe ser purificado. Por esto el Espíritu Santificante precede a la maravillosa gracia del Consolador.

Comprendemos ahora que no son los medicamentos, ni las diversas sicoterapias quienes resolverán nuestros problemas físicos; creer esto sería una estupidez por parte del alumno gnóstico. Efectivamente es posible con ayuda de tranquilizantes apaciguar el sistema nervioso, de esta manera aligerar la naturaleza del Archaeus. Pero haciendo esto desplazan sus dificultades, desplazan la naturaleza de sus tensiones hacia otra parte de su vestido de luz, como por ejemplo la sangre, las secreciones internas, e incluso el fuego de la serpiente; y también lo que es mas grave hacia los siete espejos del Santuario de la Cabeza, hacia los siete pesos en la región de las siete cavidades cerebrales, o en el interior. Cuando el sistema nervioso se ha apaciguado de esta manera puede ocurrir que en ese momento el corazón también se calme.

¡Y toman nuevamente aliento!

¿Sin embargo quienes le reprocharían que tomen aliento?. No obstante amigos, es un falso reposo, una paz equivocada que significa a veces que los siete espejos, los siete candelabros están por un momento apartados de su lugar según la expresión del Apocalipsis. Todas las fuerzas que entran en la pineal son proyectadas en su sistema por los siete espejos, por las siete cavidades cerebrales. Si ocurriera que estos dejan de funcionar en un corto espacio de tiempo se empañan y no reflejan ya nada. En esos momentos es posible que sientan un falso reposo, los candelabros están momentáneamente desplazados de su lugar.

Admitamos que este no es el caso. Que el Espíritu Santificante permanece en su sistema y continúe operando. Entonces este Espíritu Santificante curador prosigue su obra purificadora sus dificultades persisten o lo que es frecuente empeoran. Pero aquel que sobre la base del nuevo estado del alma en la alegría y con plena compresión acepta el Fuego Purificador y su propio sufrimiento tan necesario, los sobrellevará en el menor tiempo posible y de la forma mas positiva.

Un médico que pase el mismo por ese proceso podrá dar muy buenos consejos que conciernen por cierto al alimento u otras costumbres corporales y nos alegramos de que hay médicos capaces de sostener los órganos deficientes, lo que representa un gran interés. Es por todo esto que, estamos contentos de que

 

 

algunos médicos se dirijan hacia la Escuela en diferentes países porque el proceso vivido en la Escuela les atrae a ellos también.

Pero tenemos ahora el deber de indicarles el camino a seguir para suscitar la ayuda del Espíritu Santo en tanto que alumnos. De tal ayuda todos los hombres tienen necesidad; sin esta ayuda nada somos nada podemos y el sufrimiento subsiste. ¿No sería verdaderamente lastimoso que el Espíritu Santificante obre en ustedes, que la espada del Espíritu esté plantada también en ustedes ostensiblemente (lo que a Dios gracias ocurrirá para muchos de ustedes muy pronto) se resistan a este proceso por la angustia, el temor y el miedo?.

Cuando el Espíritu les ha santificado o está realizando esta obra bendita la paz se instala en el Archaeus, así pues el estado emocional encuentra su equilibrio. Por ello por muy difícil que esto sea comprendan que su estado emocional es el gran benefactor del alma humana. Ya que el buen demonio, es decir la naturaleza creadora original tal como se manifiesta en el alma humana verdadera tiene por designio hacer de todos los hombres unos transfigurados, unos inmortales, hombres dioses.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO  7

 

 

 

 

 

 

LA CURACIÓN POR EL ESPÍRITU SÉPTUPLE SANTIFICANTE

 

He aquí la introducción como continuación de nuestra charla sobre el decimotercer libro del Corpus Herméticum los versículos 4 a 8:

“En los seres desprovistos de razón el Nous actúa en concordancia con los caracteres naturales; en las almas de los hombres, sin embargo, él actúa en oposición.

Sufrimiento y deseo atormentan al alma desde su entrada al cuerpo; en efecto, sufrimiento y deseo se expanden en el cuerpo densificado como un fuego en donde el alma se ensombrece, se sumerge.

Si el Nous no puede tomar la dirección del alma, proyecta sobre ella y se opone así a sus inclinaciones naturales. Al igual que un buen médico cauteriza o corta del cuerpo lo que está enfermo el Nous hace sufrir al alma extirpando el deseo causa de su estado mórbido.

Sin embargo la gran enfermedad del alma proviene de que reniega de Dios de donde resulta su pensamiento erróneo del cual hace nacer el mal sin suscitar nada del bien.

Por ello combatiendo esta enfermedad el Nous devuelve el bien al alma como el médico devuelve la salud al cuerpo.

Las almas humanas que no son guiadas por el Nous están en la misma situación que los animales, desprovistos de razón”.

El tercer versículo afirma con fuerza: “En los seres desprovistos de razón el Nous es la naturaleza”.

El estado emocional de los seres desprovistos de razón se explica totalmente por la naturaleza. De este modo la criatura animal tan solo puede ser perfectamente una con la naturaleza en total armonía y totalmente en paz con ella; ese es su destino. La naturaleza y la naturaleza animal están totalmente en equilibrio.

¿Pero cuantos hombres están así, subordinados a la naturaleza en total acuerdo con ella?. La toman constantemente como referencia y se elige este comportamiento como una especie de religión. Piensen en los múltiples adoradores de la naturaleza, en los naturalistas y otras personas de las cuales la Escuela ha hablado a menudo. Piensen también en todos esos individuos más groseros que se inclinan únicamente orientados sobre la materia y la satisfacción de los sentidos.

Para la enseñanza universal la naturaleza cambia sin cesar. No es una realidad, ya que cuando intentamos mantenerla sobreviene el juego de los contrarios. La naturaleza tal como la conocemos es irreal, dialéctica.

 

Y todo lo que le está unido y se une a ella es también irreal.

La naturaleza es, o por lo menos debería ser, el espejo puro de la imaginación. Ella ofrece representaciones variadas de la bondad, de la belleza y del amor. Pero pronto la imagen se borra y se transforma en su opuesto conforme a esas leyes. La Escuela ha atraído innumerables veces su atención sobre este hecho; no para variar la orientación del hombre que está unido con la naturaleza, sería una tentativa sin esperanza, “ya que en los seres desprovistos de razón el Nous está en total armonía con la naturaleza”. Si no, porque en la naturaleza real original y fundamental de los humanos, o por lo menos de muchos, existe un elemento poderoso absolutamente distinto de la naturaleza. Y par despertar y fortificar este elemento la filosofía universal insiste sobre el carácter cambiante de la naturaleza dialéctica y muestra lo insensato que es unirse a ella.

 

 

Cuando los hombres persiguen la ilusión y descubren inalcanzable la Escuela les habla de dialéctica.

Es absolutamente imposible ignorar la naturaleza y su ilusión; en efecto, el hombre material, nuestra personalidad nacida de la naturaleza participa de los contrarios. Proviene de ella se nutre y en su tiempo morirá en ella. Pero los seres humanos, por lo menos una parte de la humanidad, poseen un alma que no puede ser explicada por esta naturaleza. En el centro del microcosmos de tales entidades hay un núcleo: Hablamos aquí del corazón central del microcosmos. Y este núcleo, el corazón de la rosa, está en cierta medida unido al corazón nacido de la naturaleza y le habla. Cuando el corazón del microcosmos habla en nosotros por nuestro estado emocional nos elevamos contra el carácter cambiante del universo. Es un estado del corazón que se opone desesperadamente a la ilusión e incita al hombre a toda clase de conductas desacostumbradas.

En el transcurso de los tiempos muchos se han sorprendido de que un hombre pueda tener por una parte un alma que se escapa de la naturaleza, el alma que nosotros conocemos como la rosa del corazón, o átomo original, y por otra parte el mismo hombre permanezca unido tan fuertemente a la naturaleza.

Hermes nos explica la causa:

“Sufrimiento y deseo atormentan al alma desde su entrada en el cuerpo, desde que es hecha prisionera por la personalidad nacida de la naturaleza. Ya que el sufrimiento y el deseo se expanden en el cuerpo densificado como un fuego en donde se ensombrece al alma, la sumerge”.

Con este propósito una antigua traducción del Corpus Herméticum del holandés antiguo que data de algunos centenares de años menciona de forma sorprendente: “El alma se ahoga totalmente en los humores vitales”.

Todo esto está unido a ciertos misterios.

El ideal para el cuerpo físico del hombre debería ser el vehículo perfecto del alma viviente que lo habita. Pero el cuerpo en la forma cristalizada que conocemos no es apto. Desde el punto de vista del alma hemos recibido esta forma natural de nuestro padre y madre. Por ello la forma corporal tiene propiedades poderosas que destruyen al alma, o por lo menos, la mantiene prisionera.

Las propiedades que destruyen al alma se encuentran en particular en las corrientes vitales unidas a la naturaleza corporal, el éter nervioso, el Archaeus, o según la expresión de Jacob Bohem “El Saliniter corrompido”. En esta esencia vital, en esas corrientes vitales el alma se ahoga. Y ningún tratamiento médico podría neutralizar las consecuencias del Archaeus. ¡Ah si fuese posible!. No se puede tampoco eliminar esos fluidos vitales por la cirugía u otra cualesquiera forma. El Archaeus o “saliniter corrompido” debe ser neutralizado desde el interior hay pues que aceptar esta lucha en nuestra vida.

Para realizar ese proceso es naturalmente necesario primero poseer un alma, un alma que se revela contra esas miserias y esas pruebas. No se trata de una rebeldía negativa contra el mundo, la humanidad, la sociedad o el prójimo. Deben oponerse a la maldad en su propio sistema, es decir, al sufrimiento y al deseo que son de la misma esencia que el “saliniter corrompido” en ustedes.

El sufrimiento lo conocen. Cada hombre lo soporta en sus múltiples aspectos. En lo que concierne al deseo deben tener en cuenta que esta palabra no ha sido hasta el presente empleada en un sentido verdaderamente prerrogativa. En el sentido hermético he aquí la mejor definición que podríamos darles: un estado en el cual la actividad de todos los sentidos está orientada sobre la naturaleza con todo lo que resulta de ello.

Cuando el alma se rebela contra todo esto, porque la medida de sus experiencias está llena, aparece el Átomo Original, el Corazón Celeste Central del microcosmos comienza ha ejercer una fuerte influencia sobre la conciencia central cuya sede se encuentra en el Santuario del Corazón.

Tal es, sobretodo, el caso de traspasar una dura prueba. La reacción emotiva es violenta en semejante situación. Y de tal fuego del alma nace, dice Hermes, un relámpago, una luz, una radiación.

 

 

Esta radiación del alma no es natural; es imposible explicarla por la naturaleza ordinaria. Efectivamente emana del Corazón Central del microcosmos. Pues bien, dice Hermes, es ese rayo, esa radiación, ese influjo que viene a oponerse en nosotros a la maldad. Decimos: el alma entra así, por lo menos esto es posible, en un nuevo estado de vida en un estado susceptible de hacer cambiar totalmente de llevarla a un renacimiento completo. Este rayo del alma ataca directamente y sin dudar el “saliniter corrompido” el éter nervioso y opera como un gran cirujano que corta y expulsa del cuerpo lo que está enfermo. ¿Conque objeto?. Con vistas a la salud del alma y también del cuerpo. No se trata de la salud dialéctica, sino de la verdadera salud en el sentido de la Gnosis Universal, la salud santificante, una progresión sobre el camino de la realización del objetivo de la vida.

¿Porqué tiene un cuerpo?. ¿Para arrastrarlo durante años a través de toda clase de miserias, para ejercer tal o cual profesión, para intentar nadar y mantenerse y acto seguido morir y durante estos años estar completamente dominado por el éter nervioso, por la maldad, siempre discutiendo y luchando, es ese el objetivo de su vida?.

¿Porqué tiene un cuerpo?. El cuerpo dice Hermes es un instrumento, un atributo del alma: debe ponerse al servicio del alma, actuar al servicio del alma.

Hay pues un estado emocional totalmente tributario de la naturaleza y que funciona en perfecta unión con el éter nervioso; pero hay también un estado emocional que empuja al alma original del hombre, al alma pura, a rebelarse contra la dictadura y la dominación que el cuerpo ejerce sobre ella.

Imagínense ustedes que un niño naciera dotado de un alma original. Cuando este alma se une al cuerpo encuentra la maldad inherente a la naturaleza dialéctica. Lo que importa ahora es saber si cuando este niño vaya creciendo y desarrollándose, luchará interiormente contra ella o bien la aceptará sin mas abandonándose a la vía de la mínima resistencia.

En tanto que entidades almas soportamos todos la dictadura del hombre físico, lo que amenaza en matar al alma, de ahogarla ya que, dice la Biblia: “El alma que peca debe morir”. Hermes designa por Nous al alma que por una disposición muy particular osa emprender el combate contra la naturaleza. Hablamos de un nuevo estado de alma cuya luz, radiación, actúa como un remedio sobre el fluido nervioso y provoca un dolor muy vivo por su fuego purificador. El hombre recibe al Nous, ese estado emocional particular, como una ayuda. Y si ustedes conocen ese estado entonces están continuamente señalados por el dolor de este tratamiento. Cada día añade algo al gran combate del alma. No tienen un segundo de reposo. Cada instante ofrece la ocasión de ser quemado y transformado por el fuego purificador hasta que el alma descubre que su gran enfermedad es su ignorancia y su negación de Dios.

A menudo nos mantenemos en un nivel muy inferior en ese combate y luchamos contra el dolor que sentimos en el cuerpo físico. Hasta el momento en que, como hemos dicho, el alma descubre que el gran pecado, su gran enfermedad es la renuncia de Dios así como el pensamiento equivocado que resulta de ello.

Si el alma en su cotidiano combate con su sanitel corrompido se deja exclusivamente fascinar por él, saldrá de ello pronto agotada. Por el contrario es preciso que aspire al Espíritu con un gran deseo de salvación, como se dice en diferentes ocasiones en la Lengua Sagrada. Piense, por ejemplo, en las palabras del autor de los Salmos:

“¡Cómo un cordero suspira cerca de las corrientes de agua, así también mi alma suspira cerca de Ti, oh Dios!”.

En tanto no haya efusión del Espíritu el cuerpo físico destinado a ser el instrumento, el vehículo, el atributo del Alma Espíritu, como dice Hermes, permanece prisionera de su estado natural a despecho de las llamadas vehementes del alma.

En lo que le antecede les hemos preparado sobre el sujeto de la más alta importancia dándoles continuamente explicaciones sobre el centro de la pineal. El hombre físico, el hombre unido a la naturaleza permanece prisionero de esta en tanto que el Espíritu no desciende en la pineal.

Podrían entonces preguntar en la ausencia del Espíritu ¿de qué sirve el rayo del alma, la fuerza del alma, la luz del alma así como las llamadas vehementes de esta porque está prisionera?.

El rayo del alma, amigos míos, tiene una doble función. En principio actúa sobre el salitiner corrompido aunque el alma que no está unida al Espíritu debe morir con el cuerpo; e impide que todo el sistema degenere aún mas y caiga en la oscuridad de un descender progresivo. Ya que nunca hay parada solo elevación o caída cada vez mas profunda. Sin embargo el rayo del alma permite frenar algo a veces durante un tiempo la caída del hombre material. En ese sentido es como una boya a la cual el hombre permanece algún tiempo cogido en el mar de la vida. El renacimiento del alma previene una caída posterior más profunda.

Esto es un punto muy importante del que debemos tener seriamente en cuenta en el cuerpo séptuple de la Escuela Espiritual. Ya que en el campo de vida  que llamamos la Cabeza de Oro es posible a menudo mantener después de su muerte a los que fueron “retenidos” por el rayo de su alma y de allí intentar conducirlos hasta la vida liberadora. Pero la interrupción de la caída por la fuerza del alma es algo muy diferente de la liberación la elevación verdadera hasta el verdadero destino humano.

El renacimiento del alma no es aún la Transfiguración. Sin embargo la Transfiguración es el objetivo de la Escuela Espiritual actual. La Escuela Espiritual de la Triple Alianza de la Luz se orienta hacia la Transfiguración y al devenir de un tipo de hombre absolutamente nuevo. ¡Puedan ver claramente que ustedes alumnos de esta escuela no deben permanecer en esa primera etapa en el nuevo estado del alma, en esta boya que les permite mantenerse aún algún tiempo, ya que el alma nueva posee otro poder!.

El alma en la fase del renacimiento del nuevo estado emocional es capaz de provocar y de obtener el descenso del Espíritu en la pineal:

“Como un cordero suspira ante las corrientes de agua, así mi alma suspira cerca de Ti o Dios y tiene sed del Dios vivo”.

Cuando el alma se eleva el Espíritu desciende en el centro preparado de la pineal.

Entonces el Espíritu Séptuple mismo, perfecto liberador, ataca el estado nervioso con su fuerza santificante.

En nuestra Escuela aspiramos a este Espíritu; y es ese Espíritu quien nos acoge totalmente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO  8

 

 

 

 

 

LA DOBLE PANACEA

 

Vemos de esta manera como el Logos da a cada uno de los que han obtenido el Nous, dos remedios con la ayuda de los cuales curar todos los males del cuerpo. Estos dos remedios son el Rayo del Alma y el Espíritu Santificante.

Esta doble panacea, sin embargo, actúa plena y perfectamente cuando el hombre la libera en sí mismo, por él mismo. Dicho de otro modo, se trata aquí de un proceso de autocuración. Todos los demás métodos de curación que el mundo conoce y practica son siempre parciales incluso las curaciones y santificaciones operadas por Jesús el Señor o por otras grandes del Espíritu. Este hecho resalta inmediatamente de las palabras de Jesús después de cada curación: “Ve y no peques más”. En el momento que el interesado cae nuevamente en el antiguo comportamiento, en el antiguo estado de vida las dificultades reaparecen. La santificación tan solo es perfecta sí los tres: Espíritu, Alma y cuerpo, están unidos en sentido absoluto. Es ha esta realización a la que el candidato a los misterios gnósticos debe aspirar a conseguir. Teniendo en cuenta la naturaleza y el estado actual del hombre físico reina la más grande confusión sobre este punto y los antagonismos se multiplican. El hombre físico está muy cristalizado. Cólera y avidez irracionales le dominan y está totalmente orientado hacia la naturaleza. Las radiaciones de los eones de la naturaleza dialéctica determinan totalmente su estado. Desde esta óptica examinemos los siete grandes chakras del hombre independientemente de los otros más pequeños que también posee.

No se puede decir que estos siete chakras sean específicamente materiales ya que juegan un papel tan importante en toda la personalidad. Sobre el plan material está en un estado gaseoso; pero tienen también una naturaleza etérica; en fin, intervienen igualmente en el cuerpo astral. Pero la pineal es una excepción. Es un órgano extraordinario. Se trata de una glándula de secreción interna que puede ser puesta en evidencia sobre el plan físico ya que es un órgano del Santuario de la Cabeza, pero corresponde también al chakra del cráneo y de ahí su poderosa radiación.

Estos chakras que a veces se describen como ruedas y que tienen cada uno su función, están continuamente en movimiento. Visto desde el interior giran en sentido de las agujas de un reloj, es decir, de izquierda a derecha y atraen según el estado interior de la persona diferentes fuerzas astrales que el movimiento de rotación transforma en éteres, que el cuerpo etérico transmite en ese estado al cuerpo físico.

Además de esos siete grandes chakras hay aún cuarenta y dos más pequeños que forman juntos una red de siete veces siete centros de fuerza.

Comprendan pues que el cuerpo astral etérico y físico están muy estrechamente unidos, de esta manera el estado astral se vuelve en una fracción de segundo, en estado etérico, y el estado etérico en físico en la misma fracción de tiempo.

¿De que manera se realiza esto?. Principalmente mediante el intermediario del mundo y del campo de vida exterior al hombre. Les hemos explicado ya que la pineal, el chakra del cráneo hace también la función del centro de respiración. Diferentes fuerzas poderosas penetran primero en el centro de la pineal bajo un aspecto positivo y negativo y de ahí se reparten por todos los chakras, grandes y pequeños. Dicho de otro modo: todas esas fuerzas se están introduciendo continuamente y repartiendo a través de todo el sistema. Radiaciones, fuerzas, prana de la naturaleza dialéctica determinan totalmente el estado de vida del hombre físico.

Esas corrientes de fuerzas provocan ciertos estados en el cuerpo astral; esas fuerzas astrales son transformadas en éteres por todas esas ruedas que giran a velocidades diferentes siguiendo su función y son, acto seguido, introducidas en el cuerpo físico.

De esta forma la naturaleza dialéctica es mantenida en el hombre físico. Así pues, si es él el que domina el sistema y, es el caso en el noventa y nueve por ciento de las veces, arrastra al microcosmos en una caída sin fin en la rotación de subir brillar y descender, en una muerte continua. Y el alma introducida en el nacimiento en este extraño sistema y introducida de nuevo regularmente se ahoga en los fluidos vitales del hombre físico.

La mejor prueba de ello es que el hombre físico tiene dos aspectos: posee una conciencia de vigilia y una conciencia de sueño. En la conciencia de sueño el cuerpo físico esta en reposo mientras el cuerpo etérico y el doble astral, aunque siempre unidos al cuerpo físico, se apartan y vagabundean en la esfera reflectora. Cuando en ese estado de sueño la parte sutil de la personalidad se aleja lo hace casi siempre por el chackra que corresponde, mas o menos, al bazo. El estado de sueño solo es total cuando el doble etérico está totalmente expulsado del bazo. Cuándo se ve el doble etérico del hombre ordinario, ¡Da miedo! Ya que es posible arreglar y mejorar el cuerpo físico y darle un barniz de civilización y de cultura ¿Pero han oído hablar de la cultura del doble etérico?

¡El hombre no es aún capaz! Existen muchos sistemas que buscan cultivarlo de una cierta forma pero el hombre ordinario no conoce esos métodos afortunadamente. El doble etérico da en general la verdadera imagen del hombre físico.

¡Da miedo, hemos dicho! ¿Por qué?. Porque en la imagen del hombre etérico aparece claramente de degradación, la división, el caos del hombre nacido de la naturaleza. Pero después de esta visión de horror se es encogido por una inmensa piedad porque este hombre podría ser totalmente diferente.

Sin embargo es preciso primero que el hombre alma nazca en el cuerpo físico; que el alma nueva se despierte. Ya que de este hombre alma del estado emocional nuevo, emana un rayo, una luz, una radiación. Este rayo del alma influencia todos los chackras los siete grandes y los cuarenta y dos pequeños.

El rayo del alma nueva ataca de este modo al hombre físico, entabla la lucha contra su cólera, su avidez y todas sus tendencias. Combate igualmente (consideren esto como un proceso científico) los humores y los fluidos vitales que circulan en él y lo determinan. Así el primer remedio empieza a actuar.

Vean claramente una vez más, como todos esos chackras, grandes y pequeños, giran en el hombre físico siguiendo un proceso determinado; como todas esas clases de fuerzas y de corrientes son introducidas y liberadas en la personalidad; como el hombre es empujado hacia delante sobre el camino de la vida.

Y ahora se manifiesta el alma en su rayo. Esta radiación, esta luz del alma ataca todos los procesos que tienen al hombre prisionero y lo vuelven enfermo. El remedio empieza verdaderamente a actuar.

He ahí porqué Hermes nos dice con voz que proviene del fondo de las edades: cuando el rayo del alma empieza a irradiar en el hombre material provoca un intenso dolor.

¿Podría ser de otra forma? Desde que apuestan por el alma hacen nacer en ustedes un gran sufrimiento. Sin embargo hemos visto como ese remedio detenía la caída del hombre físico de forma fundamental. La actividad de todos sus chackras y la presión de todas sus fuerzas, esas fuerzas naturales en todo su sistema, le conducen a la muerte. Pero en el momento en el que irradia el rayo del alma todos esos procesos se detienen.

Vean como el hombre se precipita regularmente con la rapidez de una flecha en el fango, en la nada. Y como gracias al toque del alma ese proceso es ralentizado sino también, lo que parece imposible, parado en su curso negativo hacia la muerte. Esto unido con el extraño cambio del movimiento de los chackras.

Giran, hemos dicho, en el sentido de las agujas de un reloj, de izquierda a derecha.

 

Pues bien el rayo del alma tiene la posibilidad de ralentizar esta rotación hasta pararlo totalmente y colocarlo acto seguido en movimiento en el sentido contrario.

 

Comprenderán que cuando esto se produce toda la imagen del mundo y la del ser interior se modifica. Como continuación del cambio del movimiento de los chackras entran en un nuevo mundo se convierten en otros hombres.

Inmediatamente que los diferentes procesos de los chackras comienzan a ralentizar y que el rayo del alma actúa de forma un poco positiva el hombre alma coge al hombre físico y le muestra que el mayor pecado, así pues la gran carencia, es de vivir en la negación de Dios;  que los dos, el alma y el cuerpo, deben orientarse hacia la entrada en ellos del Espíritu; y que con este fin deben hacerle un sitio de forma que los dos se vuelvan tres.

¿Porqué es preciso que los dos se vuelvan tres? ¿Porqué el hombre físico tiene una función tan importante en el proceso, porqué razón?

A causa de la pineal. Esta, hemos dicho, es un órgano, no solamente etérico y astral, sino también físico. La pineal es físicamente observable y anatómicamente definida.

Pues bien cuando el proceso del alma progresa, cuando el perfume del alma, el rayo del alma se vuelve perceptible en el sistema, que este es pues atacado por el primer remedio, la pineal debe empezar por abrirse de una forma nueva. Ya que es preciso que el candidato inhale un prana diferente. Sin esto no puede avanzar.

Es preciso que una nueva respiración se desarrolle, que la pineal se abra a la radiación del Espíritu Séptuple, que los siete rayos la penetren y sostengan el proceso.

Entonces cuando los tres se vuelven fundamentalmente uno el Espíritu comienza por curar y santificar todo el sistema. Thae es la segunda panacea de la que hablábamos, condición de toda transfiguración.

La transfiguración es la gran curación. Es en esto que la Gnosis transciende todo. Este es el objetivo de una Escuela Espiritual Gnóstica. Son las Bodas Alquímicas de Cristián Rosacruz. Es la Gnosis Original de Hermes Trismegistros.

El rayo del alma toca en principio al hombre físico, la pineal se abre a una nueva respiración al descenso de nuevas fuerzas vitales, de nuevos fluidos vitales comienzan inmediatamente su función curativa.

La Escuela Espiritual actual no cesa de atraer la atención del grupo sobre este poderoso proceso de diferentes formas y cada vez con mas insistencia, lo que provoca una cierta agitación y muchos alumnos son afectados.

¿Pero porque ataques tan intensos?

Para orientar sobre la necesidad absoluta de que la triple unidad de su sistema y porque en la mayor parte del grupo el rayo del alma actúa ya en mayor o menor medida. Los dos, alma y cuerpo, son unidos. Pero no es posible permanecer ahí. La Escuela debe ahora ir mas lejos. Puede ahora empezar su propia tarea. Ya que no somos una escuela del alma, fíjese bien, somos llamados a formar una Escuela del Espíritu.

Existen ya suficientes escuelas del alma y métodos dirigiéndose al alma en nuestro mundo. Una multitud de gentes están protegidas de una caída amenazante mediante el rayo del alma. Estos hombres tienen así, muy seriamente en cuenta, las exigencias éticas. Quieren elevarse por encima de lo animal y desean unir a la humanidad en una grande y magnífica comunidad de almas. Nuestro grupo cuenta ya con esas almas excepcionales y llenas de talento, sin embargo, amigos míos, vean que deben de ir ahora mucho mas lejos; que están llamados para el Reino de Dios al Reino del Espíritu.

Sin embargo este reino no es de este mundo: la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios. El hecho de que en el tiempo actual la criminalidad alcanzan tal grado en el mundo nos indica claramente la necesidad de una Escuela del Espíritu sobre la tierra. ¡Que el estado de su alma no sea penoso, amigos míos!

El alma que se ha vuelto un Nous, lo decimos con insistencia, constituye la base sobre la cual proseguir la construcción. ¿Se encuentran ya sobre el cuadrado de la construcción? ¿Tienen en cuenta en su vida las exigencias del alma, los valores, las exigencias y valores del alma? ¡Entonces continúen construyendo! Conságrense a la edificación de la Escuela Espiritual, la edificación del Espíritu en ustedes.

 

Por esto la presencia del Rayo del Alma, del Nous, es una exigencia absoluta para el aprendizaje del Lectorium Rosicrucianum. En efecto, este rayo da al hombre poder de discernimiento.

No es formidable y maravilloso, cuando el rayo del alma obra en ustedes, saben a cada instante lo que se debe de hacer. Reciben el poder de discernir el bien del mal. Algunos no tienen ese poder pero tampoco tienen alma.

En cuanto poseen un alma tienen el poder de discernir el bien y el mal, deben escucharlo, tener continuamente y sacar las consecuencias. En armonía con el estado del alma deben ustedes desarrollar su propia moral su propia ética.

El rayo del alma da al hombre el poder de discernir el verdadero carácter de la naturaleza de la muerte. Sin ese poder el hombre es semejante totalmente al animal desprovisto de razón y la misma suerte le es reservada, dice Hermes en el versículo ocho. En los versículos ocho y nueve sobre los cuales atraemos particularmente su atención, Hermes dice:

“Ya que los hechos irracionales de las pasiones y de los deseos son un mal inconmensurable. Dios ha colocado esas almas bajo el rigor de la ley con el fin de que tomen consciencia de su mandato”.

El rayo del alma no es solamente una panacea se manifiesta igualmente como instrumento de la Santa Ley simultáneamente como acusador y como verdugo. Eso quiere decir en particular que el hombre cuya alma ha renacido no conoce reposo interior. En el momento que el rayo del alma se manifiesta en él todo lo obscuro que debe desaparecer es empujado hacia lo exterior.

A partir de ese momento no tiene un segundo de reposo. Ya que el rayo del alma no solo provoca el sufrimiento purificador, sino, al mismo tiempo, una clase de tortura ya que el interesado sufre casi cada día un conflicto de conciencia.

La conciencia es la acusadora y el conflicto el verdugo. Cuantas veces no hemos sufrido todos, casi diariamente, los efectos y los soportamos aún cada día. Estamos agitados sin cesar. ¿Por qué? Porque el alma es absolutamente diferente del hombre físico. Los dos se combaten mutuamente. Agitación, culpabilidad, aspiración, abatimiento y esperanza alternan continuamente. Y esas tensiones sucesivas provocan, a su vez, toda clase de dificultades físicas. La verdadera alegría, la verdadera realización de la vida y el reposo interior que resultan de ello están aún lejos.

El hombre alma no podría encontrar el equilibrio. Esto está excluido porque su unión con el hombre físico conlleva contradicciones muy fuertes. Por ello los sistemas místicos de naturaleza científico oculta fueron fundados en el transcurso de los siglos con el fin de apartar al hombre alma de toda clase de meditaciones penitencias y accesos forzados del cuerpo físico.

Como pequeños regalos se ofrecen al alma gruesos libros de oración: oraciones de la mañana, del mediodía, de por la noche; por la noche, al mediodía, la mañana; leer, leer y aún leer oraciones; sublimares en meditaciones, el hombre físico apartado en un rincón como un viejo trapo atormentado, torturado con toda clase de penitencias y el cuerpo sin fuerzas.

Aunque tales tentativas se comprendan es no obstante un error total. Si el hombre físico es efectivamente un gran obstáculo para el alma en razón de la degeneración de la naturaleza de la muerte está sin embargo llamado a una tarea transcendente: escapar a la lucha por la Transfiguración y volverse el instrumento, el sublime servidor del Alma Espíritu.

En el decimotercer libro versículos diez a quince incluidos Hermes cita, habla del destino y de la fatalidad. Esta parte de la obra es importante ya que lanza una viva luz de la esencia de la filosofía Gnóstica.

Sabemos que la manifestación universal se realiza gracias a las leyes naturales que regulan la marcha y la rotación de los sistemas estelares, de los soles y de los planetas que conciernen, de esta manera, plenamente a nuestro planeta tierra y a las corrientes de vida que se desarrollan en él.

Estas leyes operan mediante radiaciones. En el ser humano toda la red de los chackas no es otra cosa que un sistema capaz de captar y asimilar esos rayos. Bajo esta

óptica, se puede comparar la personalidad humana a un reactor nuclear. Además existen tres grupos, tres órdenes de radiaciones de corrientes de energía. Uno de esos ordenes concierne al hombre físico, otro al hombre alma y el tercero al hombre Espiritual.

El hombre físico se encuentra de esta manera en un estado de vida determinado mediante el cual se realiza su destino físico. Por eso estamos bajo la influencia de ciertas radiaciones y seguimos así, sin poder hacerlo de otro modo, nuestro destino. No se trata del destino que empieza en nuestro nacimiento sino de aquel que está inscrito desde hace tiempo en nuestro microcosmos. Ya que la pineal tiene una fuerte influencia sobre el cuerpo físico y mantiene una unión particular con el cuerpo etérico y el cuerpo astral, así como también con el ser aural. Todo lo que ha sido inhalado en una existencia anterior, todo lo que ha sido puesto a punto en la personalidad que vivía entonces en nuestro microcosmos ha sido entonces restituido en el ser Aural al término de la existencia.

Es ha partir de este pasado, es decir, siguiendo una línea preestablecida, que se ha desarrollado en nuestro nacimiento la respiración de la pineal. El destino del hombre nacido de la naturaleza esta así predeterminada. Si transgrede las leyes naturales elementales que prevalecen para él, en tanto que hombre físico, entonces esas leyes le corrigen y el destino se vuelve para él fatal. Una potencia ineludible actúa sobre él y lo coloca en una situación, o un estado de ser, indeseable.

Cuando ustedes alumnos entran en el reino del alma que se unen pues su ser a otro orden de radiaciones y que  las radiaciones del mundo del alma empiezan ha influenciarles, esto perturba y debilitan las radiaciones conforme a las leyes del mundo físico.

Si se mantienen, si perseveran hasta el fin entonces dicen adiós al destino del momento y la fatalidad es aniquilada.

Continuación capítulo 8

 

Que regulan la marcha y rotación de los sistemas estelares de los soles y de los planetas y que conciernen pues plenamente a nuestro planeta tierra  y a las corrientes de vida que se desarrollan en él.

Estas leyes operan mediante radiaciones. En el ser humano toda la red de los chackras no es otra cosa que un sistema capaz de captar y asimilar esos rayos. Bajo esta óptica se puede comparar la personalidad humana a un reactor nuclear.

Además existen tres grupos tres ordenes de radiaciones de corrientes de energía. Uno de esos ordenes concierne al hombre físico, otro al hombre alma y el tercero al hombre espiritual.

El hombre físico se encuentra en un estado de vida determinado mediante el cual se realiza su destino físico. Por eso estamos bajo la influencia de ciertas radiaciones, y seguimos así irrevocablemente, nuestro destino. No se trata del destino que empieza en nuestro nacimiento sino de aquel que está inscrito desde hace tiempo en nuestro microcosmos. Ya que la pineal tiene una fuerte influencia sobre el cuerpo físico y mantiene una unión particular con el cuerpo etérico y el cuerpo astral así como con el ser aural. Todo lo que asido inhalado en una existencia anterior, todo lo que a sido puesto a punto en la personalidad, que vivía entonces en nuestro microcosmos, a sido restituido al ser aural al final de la vida.

Es a partir de este pasado, es decir, siguiendo una línea preestablecida que se ha desarrollado en nuestro nacimiento la respiración de la pineal. El destino del hombre nacido de la naturaleza está así predeterminado. Si transgrede las leyes naturales elementales  que prevalecen en él, en tanto que hombre físico, de esta manera estas leyes le corrigen y el destino se vuelve par el fatal. Una potencia ineludible actúa sobre él y lo coloca en una situación, o un estado de ser, indeseable.

Cuando ustedes, alumnos, entran en el reino del alma se une su ser a otro orden de radiaciones. Y en la medida que las radiaciones del mundo del alma empiezan a influenciarles, perturban y debilitan a las radiaciones conforme a las leyes del mundo físico.

Si se mantienen, si perseveran hasta el fin, entonces dicen adiós al destino del momento y la fatalidad es aniquilada. Pero si continúan por una parte viviendo totalmente la vida del hombre físico y por otra parte dejan las radiaciones del alma perturbar su sistema físico suscitan la agitación intensa de la que les hemos hablado y cargan aún más su destino. Entonces se desarrolla tal o cual tensión que ustedes mismos han hecho nacer.

Por ello gracias al comportamiento, a actos positivos y consecuentes, a una moral elevada el alma y el cuerpo deben pasar íntegramente en la esfera de la radiación del alma. Desde que se entregan totalmente al alma la influencia de la fatalidad disminuye y termina por cesar.

Acto seguido hay que confiar la totalidad del sistema al tercer orden de radiaciones, el del Espíritu Séptuple mismo.

En el gran proceso de desarrollo ninguna entidad escapa al sufrimiento provocado por la acción purificadora y desgarradora de la doble panacea. Por ello Hermes Trismegistros dice para terminar en el versículo quince:

“Es tan imposible de escapar al cambio como al nacimiento; pero quien posee al Nous puede liberarse del mal”.

Este es el camino que todos debemos tomar.

Y si firmemente resueltos perseveran en el combate entraran realmente en una casa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO  9

 

 

 

 

 

 

 

EL HIJO ÚNICO DE DIOS

 

Examinemos ahora los versículos dieciséis y diecisiete del decimotercer libro de Hermes:

“Por ello hijo mío he escuchado en todo tiempo la palabra del buen demonio. Si la hubiese escrito habría rendido un gran servicio al género humano. Ya que solo él, hijo mío, penetrando todas las cosas como hijo único de Dios ha pronunciado palabras verdaderamente divinas.

Así le oí una vez decir que todo lo creado es uno en particular los seres desencarnados dotados de inteligencia y que vivimos de una fuerza potencial, de una fuerza activa y de un principio de eternidad. Esta es la razón  por la cual el Nous es bueno al igual que el alma que emana de él.

Consecuentemente las cosas del espíritu no están divididas y el Nous que es el alma de Dios y reina sobre todas las cosas puede realizar todo lo que él quiere”.

Intentemos explicarles lo que Hermes entiende por esas palabras. Si lo logramos verán esclarecerse lo esencial de la filosofía gnóstica.

La voz del buen demonio no es otra cosa que la voz del alma original. La palabra demonio tiene en occidente un sentido mas o menos peyorativo porque asociamos los conceptos demonio y demoníaco a toda clase de fuerzas y de influencias naturales malas. Pero en la antigüedad la palabra demonio indicaba simplemente una fuerza natural, un ser de la naturaleza. En nuestro contesto la voz del buen demonio es la voz del alma original, la voz ígnea de cada microcosmos que Hermes dice haber escuchado siempre.

¿Porqué?.

Lo hemos explicado ya. Quien está dotado del Nous, el cual actúa con toda pureza tiene la posibilidad de escapar del mal, puede aniquilar toda resistencia del maligno. Si liberamos la voz del bien en nuestro corazón poseemos para siempre el alma por la cual podemos adquirir la libertad. Este conocimiento interior sería de una gran ayuda para el género humano, pero el corazón totalmente bajo la influencia del hombre físico se cierra, se petrifica o según la expresión bíblica se endurece. No es que el hombre físico sea tan abyecto que haya que ignorarlo totalmente como lo pregonan ciertos sistemas de yoga, sino porque debe ser guiado y dirigido por el Nous y su alma. Ya que el buen demonio, el alma original, es el primer nacido, el niño, el hijo único de Dios.

Esta expresión nos parece tal vez rebuscada sobre todo si hemos recibido una educación cristiana. Hemos aprendido “Jesucristo es el hijo único de Dios” ¿verdad? Nos lo han repetido y presentado como un dogma: “Jesucristo es el hijo único y perfecto del Padre”.

Nosotros que confesamos la Gnosis Original aceptamos plenamente esta afirmación. Creemos totalmente en este hombre único y perfecto: Jesucristo que ha sido crucificado. Sin embargo desatamos esta verdad indecible, esta verdad Divina de todas sus cadenas ideológicas y dogmáticas. La liberamos de todas las funestas trabas religiosas. Ya que compréndanlo bien el buen demonio, el alma original pura es desde el origen el hijo único de Dios.

En el alba de la manifestación universal cuando la corriente de vida humana se dividió en miríadas de microcosmos había en cada microcosmos una luz irradiante, una luz capaz de asegurar su propia realización: El hijo único de Dios manifestándose en la naturaleza universal, el buen demonio o alma universal.

 

Tan solo por él, por ese hijo único podemos adquirir la beatitud la perfección. No hay otra posibilidad. Si buscamos a este único fuera de nosotros en alguna parte, en un mundo celeste alejado, entonces nuestra visión está deformada. Nos giramos del interior al exterior. Y cuando con las manos juntas rezamos para recibir la ayuda de ese hijo único que según nuestra visión deformada deambularía en alguna parte del cielo, esta ayuda no podrá sernos otorgada. Y la revelación Crística de la salvación se vuelve entonces absolutamente negativa.

 

Por eso los Rosacruces que saben esto confiesan de todo corazón respeto a los libros sagrados: “Bendito es aquel que los posee, mas aún quien los lee y mucho más aquel que aprende a conocer su profundidad, en tanto que el más semejante a Dios es aquel que los comprende, los obedece y pone sus enseñanzas en practica”.

 

He aquí la razón por la cual quienes reconocen la Triple Alianza de la Luz están expresamente centrados sobre Cristo. Si lo estaban ya desde decenas de millares de años antes de nuestra era, antes incluso de que se tratara de Jesús de Nazaret. Cuando el Espíritu Santo bajo la forma de una paloma desciende sobre la cabeza de Jesús, el Señor y de que la voz dice: “Este es mi hijo bien amado en quien he puesto todo mi afecto” no es sobre Jesús el hombre nacido de esta naturaleza sobre quien se atrae nuestra atención, como lo cree toda la cristiandad que los teólogos mantienen en esta ilusión, sino sobre el alma original que en tanto que hijo divino, hijo único de Dios se une de nuevo al Espíritu Santo Séptuple. En este hijo único de Dios, en esta alma liberada la realidad del origen se vuelve viviente y real. Así el candidato es conducido de nuevo hacia su alto y verdadero objetivo.

 

Se podría preguntar porque el alma original es llamada hijo único de Dios. Lo repetimos. Porque tan solo el microcosmos original posee de nacimiento este principio vivo irradiante, ese corazón central, esa fuente de vida creación única y superior concebida por Dios: El Hijo Único.

 

Es en el microcosmos original en donde vive esta llama que  llamamos a menudo el capullo de la rosa o el átomo original. El Hijo Único está potencialmente en ustedes y este principio divino anclado por el logos en cada microcosmos “penetra todo y se manifiesta por una fuerza potencial, una forma activa y un principio de eternidad según las palabras de Hermes. Todo lo que  emprende el alma original, el hombre alma, puede y debe lograrse totalmente. Pablo el hombre alma dice: “Todo lo puedo en Cristo y por Cristo que me da la fuerza” la fuerza del Espíritu. El hijo hace uno con el Padre:

 

Es la fuerza que colabora con el principio formando así una unidad viviente; es la actividad que resulta de ello y conduce siempre al objetivo sin dudas en realización perfecta.

 

Y es el resultado de la actividad la eternidad el principio de eternidad que por la liberación total de todos los fenómenos dialécticos lleva a la verdadera destinación en lo intemporal.

 

Así Jesucristo puede decir y cada hombre alma verdadero después de él: “El Padre y Yo somos uno- el Padre me ha dado todas las cosas” es de este manera comprensible que Jesús el Señor, el hombre alma diga: “Sin mí el alma original nada podéis” aunque lo intenten con la inteligencia de su cuerpo físico eso solo les lleva a la muerte. Si creemos que la liberación anunciada concierne al hombre físico (falta mayor del supuesto cristianismo) y que es el hombre dialéctico bajo su forma actual, si partimos siempre de la hipótesis inexacta que es al hombre físico a quien se dirige la revelación de la salvación, es una ilusión. Si en tanto que alumnos de una Escuela como la nuestra persisten en todas las tentativas de conservación del hombre físico incluso bajo una forma modificada o camuflada están en un error total y su aprendizaje es una ficción.

 

Les decimos con todo nuestro amor fraternal “cesen en sus habladurías” lo que tienen que hacer no es hablar sino actuar según el nuevo comportamiento a partir del principio central del alma. La revelación cristiana de la salvación no ha sido jamas destinada al hombre físico sino solamente al hombre alma. Es él, el hijo único caído que debe revivir. Y ustedes, hombres físicos, tan solo pueden tender una mano de socorro.

 

Cuando comentemos el libro decimocuarto de Hermes estaremos conducidos sobre una montaña para oír un sermón sobre la montaña. Uno de los primeros consejos que da Hermes a sus alumnos es de observar el silencio. La asignatura del alma es el silencio y la actividad por la fuerza: fuerza, actividad y eternidad.

 

 

Si no vigilamos, si no lo tenemos en cuenta el concepto cristiano de rosacruz se vuelve una caricatura como fue el caso tan a menudo en la historia del mundo. ¿Debemos entonces, a instancias de ciertos sistemas de yoga, rechazar al hombre físico? Naturalmente no: ¡el hombre físico debe de transfigurar!.

 

 

 

 

 

En el libro catorce del cual mencionaremos mas adelante Hermes va contra la intelectualidad. El hombre físico cree saberlo todo. Pero Hermes afirma: “El hombre físico no sabe nada; el hombre físico nada puede saber de esencial”.

Por ello debe cesar sus habladurías y debe entrar en el silencio. ¿Podemos recomendarles una vez mas con insistencia?. Ya que las habladurías son un inmenso peligro para el alumno: hay que transfigurar al hombre físico pero comprendan esto correctamente, no es el hombre físico quien opera su propia transfiguración solo el alma, el hijo único de la divinidad es capaz de tal milagro.

Ya que el hijo es uno con el Padre. Ningún hombre físico es bueno ni tan solo uno, dice Jesús el Señor. Solo el hijo de Dios es perfecto; solo el Nous y la radiación del alma que emana son buenos. Sin embargo existe una multiplicidad de formas y de manifestaciones en la naturaleza física. Y cuando esta multiplicidad se ha vuelto perfecta o se somete completamente a la única ley del Espíritu y de la vida, el Nous que emana de Dios puede realizar todo lo que quiere; así pues cuando ustedes se conforman íntegramente al hijo único en ustedes.

Cuando liberan la fuerza escondida en el átomo original entrando en el silencio interior total, volviéndose silenciosos interiormente, cuando el perfume de la rosa se exhala completamente, la fuerza de la rosa el Nous que es de Dios realiza y manifiesta su voluntad.

Si el hombre físico en cualquier situación que sea se sitúa completamente bajo las alas del hombre Espíritu la única y verdadera manifestación de la forma humana puede y debe tener lugar por la fuerza, la actividad y la eternidad.

Por ello hay que hacer conocer esas cosas a los humanos, por ello también les hablamos a ustedes. Ya que se dice en la Biblia: mi pueblo, mis hermanos y hermanas, según el alma, se pierden por falta de conocimiento. Y por esto la fraternidad de la rosacruz revela la ciencia de la liberación, el conocimiento de la salvación. Pero si el hombre físico coge y retiene este conocimiento de forma puramente intelectual se equivoca y jamás alcanzará su objetivo. Hay pues que dar el conocimiento al hombre físico de forma que colabore al proceso conscientemente y de la justa manera. Ahora podrían decir: “Ya sé todo esto; es así y asi; hay que hacer esto y aquello…” ¡Pero justamente no hay que hacer nada! En el silencio entréguese solamente al Dios en ustedes. Compréndanlo bien: en su microcosmos brilla el corazón central, la luz. ¡Giren entonces hacia ella!.

El corazón central debe crecer, pero ustedes deben desaparecer. Y porque deben desaparecer deben comprender el proceso. ¡Es por esta razón que les es dado el conocimiento! No para llenar la cabeza y puedan decir: “¡ahora sé todo esto!”. Si no, para conducirles en la medida de recorrer el comino de la liberación. Las iglesias cristianas nada saben de esta verdad liberadora y por ello las distintas autoridades les conducen sobre una falsa vía.

En el versículo dieciséis se dice a Taht: “si renuncias a la polémica vana a la protesta, a la incredulidad comprenderás hijo mío que el Nous, el alma de Dios, reina en verdad sobre todo: sobre el destino, sobre la ley y sobre el resto y que nada le es imposible; pueden sustraer el alma humana al destino o someterla si faltase a su deber”.

Hermes no podría expresarse mas positivamente. Este pasaje indica y afirma que si el hombre físico (por muy gravemente que ha pecado y que ha transgredido las leyes vitales más elementales) se da y se confía al hijo único en él, al alma inmortal, esta tiene el poder de conjurar la suerte más funesta que se haya atraído el mismo hacia sí; tal, es la única remisión de los pecados.

Por eso leemos en el Nuevo Testamento respecto a la pecadora arrepentida que ha vuelto hacia el alma verdadera, esa frase tan conocida: “aquel que este sin pecado que tire la primera piedra”. No tenemos pues, ninguna objeción contra la admisión de ningún alumno haya cometido lo que haya cometido en el pasado a condición de que se confíe verdadera y positivamente al alma y de que dé la prueba por su comportamiento. Ya que en la Escuela Espiritual actual decimos también: “Quien este sin pecado tire la primera piedra”.

El aprendizaje debe demostrarse concretamente. La enseñanza de la falta, de la remisión de los pecados y de la gracia, es una enseñanza hermética clásica. Es para nosotros una gran alegría de comunicarles y de demostrarles la luz de este Evangelio de la Gnosis Original Egipcia que data de miles de años. La seguridad que el alma verdadera es más sublime y más poderosa que toda fatalidad, es la gran y maravillosa consolación que nos da ese preciado libro; de la misma manera que las palabras conocidas de la Biblia: “Si vuestros pecados son rojos carmesí se volverán blancos como la nieve; si son rojos como la púrpura se volverán como la lana blanca”.

Es el alma viva, el hombre alma que permanece en ustedes el que pronuncia esas palabras.

Allí donde hay falta debe haber arrepentimiento. Allí donde hay arrepentimiento el alma está presente para salvaguardar y salvar.

Y el hombre alma se dispone a abrazar con amor y alegría a sus hermanos y hermanas caídas a partir de ahora salvados. Por ello se dice: “Haya alegría para un solo pecador que se arrepiente”.

Puedan todos ustedes en la luz hermética recibir de manera nueva esta muy antigua palabra y alcanzar la fuerza que esconde.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO  10

 

 

 

 

 

PASIÓN

“En consecuencia las cosas del Espíritu no son divididas y el Nous que es el alma de Dios y reina sobre todas las cosas puede realizar lo que quiere.

Reflexiona a esto y trae lo que acabo de decir a la pregunta que me has hecho antes sobre el destino y el Nous. Si renuncias a la polémica vana comprenderás, hijo mío, que el Nous, el Alma de Dios, reina en verdad sobre todo: sobre el destino, sobre la ley y sobre el resto y que nada le es imposible. Puede sustraer al alma humano del destino al igual que someterla sí falta a su deber.

Tales son las excelentes palabras que ha pronunciado el buen demonio”.

Taht : “Son palabras Divinos luminosas y verdaderas Padre. Pero aclárame todavía lo que sigue. Has dicho que el Nous de los seres desprovistos de razón obra en ellos según su naturaleza y en concordancia de sus instintos. Pienso que el instinto de los seres desprovistos de razón es pasión “Pathos”. Si el Nous actúa en concordancia con los instintos y que son pasiones, el Nous ¿no se vuelve el también pasión, puesto que esta afectado por el Pathos?.

Hermes: “Muy bien hijo mío tu pregunta es sutil y es justo que yo responda. Todo lo que en el cuerpo es inmaterial está sometido al Pathos (pasión, sufrimiento) y en sentido estricto es él mismo pasión (Pathos).

Todo lo que engendra el movimiento es inmaterial. Todo lo que es movido es cuerpo. Lo inmaterial es él mismo movido por el Nous. Y este movimiento es pasión (Pathos) los dos están pues sometidos al sufrimiento (Pathos) tanto lo que engendra el movimiento como lo que es movido; el primero porque impone el movimiento el segundo porque esta sometido al impulso del movimiento, cuando el Nous, sin embargo, se desata del cuerpo se desata también del sufrimiento (Pathos, pasión). Tal vez es preferible decir hijo mío que nada esta sin Pathos (sufrimiento) que todo le esta sometido.

El termino “Pathos” (sufrimiento) no corresponde a sufrimiento soportado.

El primer concepto es activo el segundo pasivo.

Los cuerpos tienen también una actividad propia. O están sin movimiento o están en movimiento. En los dos casos hay Pathos (sufrimiento). Lo inmaterial esta siempre empujado a la acción (por el Nous) y en consecuencia sometido al sufrimiento.

 

Pero no te dejes engañar por esas palabras:

Fuerza activa y Pathos (sufrimiento) son una misma cosa.

Pero nada impide utilizar el término correcto y el más apropiado.

Pueden comprobar que en este texto la atención es atraída hacia la pasión. La palabra empleada en el texto griego Pathos significa tanto sufrimiento en general como sufrimiento del alma en particular provocada por la actividad el instinto y la pasión.

Taht pregunta a su maestro algunas aclaraciones después que Hermes hubo dicho como aclaración que el Nous opera en los seres desprovistos de razón según su naturaleza y acorde con sus instintos. Y Taht añade: “Pienso que el instinto de los seres desprovistos de razón es pasión. ¿El Nous es entonces también una pasión?”.

En respuesta Hermes muestra que todos los afectos de la misma manera que el estado emotivo son pasiones sufrimientos. Es preciso que se den ustedes cuenta de ello una vez más.

Todos los cuerpos humanos son movidos por el Nous. Todos los cuerpos humanos están en el centro de un microcosmos. En algunos casos ese microcosmos esta ya desarrollado y con una alta calidad. En otros casos como el de las chispas de vidas no hay microcosmos sino solamente un principio de vida astral elemental.

En cada microcosmos, en cada principio astral, bien sea el de las chispas de vida o el de los animales, se encuentra un núcleo. De este núcleo emana una radiación que se dirige hacia el corazón de la criatura concernida y provoca una agitación, un cierto estado.

Hay pues primero el núcleo y su radiación, lo que aquí llamamos el Nous. En un momento dado la radiación de ese núcleo la radiación anima el corazón de la criatura y esta reacciona.

Hay pues un movimiento inmaterial, una radiación que emana del núcleo del microcosmos y algo que es movido, a saber,  la personalidad.

En el animal el corazón no se opone a la radiación del núcleo y la radiación que emana del corazón no encuentra ningún obstáculo en el cuerpo. Por ello cada animal se comporta según su especie.

No ocurre así en el hombre. La radiación en el núcleo a su entrada en el corazón encuentra siempre una oposición, a menudo, muy grande. En numerosos casos incluso no puede penetrar en el corazón el cual está como petrificado, árido, vacío. Y si algo de la radiación del núcleo logra penetrar después de largo tiempo y de allí toca a la personalidad esto engendra a menudo un gran conflicto, un gran sufrimiento: el conflicto y el sufrimiento del aprendizaje.

La comprensión de esos fenómenos necesitaría una información más detallada.

El cuerpo la personalidad, lo hemos demostrado a menudo, tiene una vida que le es propia. La conciencia que habita cada personalidad es simplemente la de un conjunto de átomos que en el hombre dialéctico está siempre en conflicto absoluto con la radiación del núcleo microcósmico. La personalidad dialéctica ya no es ideal; está cristalizada y por ello degenerada. Muchos de sus órganos ya no desarrollan verdaderamente su papel y otros le son afines para permitirle la manifestación en el estado material.

Esta densificación ha hecho degenerar de la misma manera el corazón del hombre. Estos siete centros se han cerrado he incluso en la mayor parte, podemos decir, que no se han abierto jamás. Estos hombres no están, pues, movidos por la radiación del núcleo sino exclusivamente por la conciencia dialéctica, la conciencia de la naturaleza alimentada por la pineal.

Cuando Hermes califica de “animales” a los hombres que están en ese estado es muy optimista: Los millones de hombres con el corazón endurecido están de echo por debajo del animal; por lo menos ya no son seres humanos, son criaturas de Autades.

Es con esta terrible realidad con la que la Gnosis entra en contacto. Ya que cada personalidad situada en un microcosmos por el nacimiento en la naturaleza representa una nueva posibilidad de restablecer el estado original. Teóricamente esta posibilidad es factible absolutamente. Al respecto de lo que ocurrirá concretamente hay que esperar.

Debemos ahora colocarles ante una realidad que algunos encontraran sin duda cruel.

En nuestra época grandes fuerzas enviadas por la cadena universal suscitan una intensa actividad de la radiación del núcleo de cada microcosmos humano; Vean de este modo que la mayoría de los humanos sufren las consecuencias en el corazón físico.

La radiación del núcleo penetra, por decirlo de alguna manera, por refracción. En todas partes en las que aun es posible el acceso del corazón está algo forzado. Esto provoca muchas enfermedades.

¿Por qué esta acción, porqué este esfuerzo?.

Porque después de esta tentativa no habrá mas posibilidades de salvación y la vida proseguirá hasta la muerte fuera de toda impulsión regeneradora sin ningún sentido ni razón. Se puede preguntar: “¿Estas grandes fuerzas de la Cadena Universal de la cual nos hablan piensan que forzar el corazón ha abrirse a la radiación del núcleo microcósmico tendrá un efecto liberador?”.

Respondemos: “¡Observen los resultados los efectos y fenómenos sociales correspondientes!”.

Hermes dice en el versículo diecinueve: “Todo lo que engendra el movimiento es inmaterial, todo lo que es movido es cuerpo y lo inmaterial es él mismo movido por el Nous.

Y este movimiento es pasión (Pathos). Los dos están de esta manera sometidos al sufrimiento”.

He aquí lo que esto significa: cuando la radiación del núcleo microcósmico, la rosa del corazón, fuerza un corazón humano, de modo que la luz se hace conocer por un estado emotivo, por un resplandor del alma en la personalidad surge un conflicto entre el Nous, esta personalidad y las fuentes de donde se nutre. Y este conflicto los somete a los dos a un gran sufrimiento:

El sufrimiento del alma que incapaz de establecer la armonía en la personalidad causa y produce únicamente la desarmonía; y el sufrimiento de la personalidad que esta influencia tan contaría a su naturaleza desequilibra arrastrando toda clase de males físicos –lo que es aún un mal menor- pero también debilidades morales, instintos violentos, anomalías sexuales sin contar las formas variadas de criminalidad.

Pueden imaginarse fácilmente las causas de esta situación conflictiva: es el choque entre la personalidad totalmente sometida a la naturaleza terrestre y la radiación de la rosa.

Puede resultar difícil comprender como esto lleva a crímenes y desviaciones morales. Vamos a intentar explicarles esto.

Supongan, por ejemplo, que una personalidad tenga por naturaleza una tendencia hacia el humanitarismo y paralelamente una poderosa conciencia del yo (los astrólogos hablarían aquí de la influencia de Júpiter) animada por una fuerte ilusión de bondad. Supongan ahora que esta persona reciba en el corazón la radiación del núcleo microcósmico sin ninguna preparación; su ilusión será reforzada empujándola eventualmente a grandes excesos.

Si se trata de hombres muy intelectuales la radiación del núcleo por reacción negativa puede empujarles a una gran deshonestidad.

Y si es la emotividad quien bajo la influencia negativa de Marte domina el cuerpo la radiación del núcleo provocará, a menudo, desviaciones morales. Toda clase de pasiones se desarrollan así. Los esfuerzos de ciertos alumnos para unir a la Escuela a la naturaleza se explican a menudo de esta forma.

Tal vez pregunten de nuevo: ¿Entonces cual es la necesidad de esta tentativa? ¡No tiene sentido suscitar tales conflictos en personas incapaces de reaccionar positivamente!

Cuando observan la criminalidad y corrupción que se desarrolla en el mundo, cuando ven el comportamiento anormal de una humanidad a la deriva sacarán como conclusión por lo menos, que el hombre y la humanidad acumulan actualmente un grande y pesado karma.

Sin embargo en cierto sentido y por muy paradójico que esto parezca es también una gran bendición, la única bendición a la cual parece la mayor parte de la humanidad es aún sensible. Ya que sufrimiento, pena y miseria inconmensurables son generalmente la única consecuencia. Sin embargo estas experiencias llenas de amargura se graban tan profundamente en el ser aural que los microcosmos implicados son al instante “marcados”. Es posible que en su revivificación posterior el pesado karma de la esfera aural prepare a la personalidad de forma totalmente nueva. El sufrimiento pasado ejerce un poderosa influencia sobre el Archaeus sobre la secreción interna y sobre la sangre. Abre más o menos el corazón.

En este caso hay de esta manera mucho menos riesgo de conflicto y si se produce con menos complicaciones. Y a menudo el sufrimiento del pasado es suficiente para empujar al interesado a emprender un esfuerzo serio para reaccionar a las radiaciones del alma original. Hay entonces grandes posibilidades de llevar a buen fin un eventual aprendizaje.

La Fraternidad Universal actúa a menudo a largo plazo. “Para Dios mil años son como un día”.

No se trata aquí la criminalidad y la inmoralidad sino de hacerles comprender claramente que hay una pasión que lleva a la vida y una pasión que lleva a la muerte. En el primer caso es una victoria de la luz; en el segundo es también una victoria de la luz pero después de un largo camino marcado por innumerables sufrimientos.

Y la pasión que debe movernos a nosotros que queremos estar al servicio de Dios y de la humanidad será una profunda compasión respecto a todos los que serán conducidos al fondo del abismo con el fin de que vean un día la aurora.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO  ONCE

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL NOUS Y LA PALABRA

 

Después de haber explicado la esencia de la pasión, del sufrimiento y mostrado como actúa el Nous detrás de la radiación del corazón arrastrando a cada uno hacia una resurrección o hacia una caída y como la caída se cambia finalmente en bendición, Hermes en el versículo ventidos va más lejos afirmando que el hombre de entre todos los seres mortales ha recibido dos dones: el Nous y ola palabra. Dos propiedades que equivalen absolutamente a la inmortalidad. Si el hombre hiciese un justo empleo no se diferenciaría de los inmortales. Más aún: quitaría su cuerpo mortal para ser admitido gracias a los dones del Nous y de la palabra en las filas de los bienaventurados y de los dioses.

Existen entonces dos propiedades que son inmortales: el Nous y la palabra. A propósito de esos dos poderes superiores Hermes afirma:

“Dios ha dicho que el alma está en el cuerpo, que el Nous, el Espíritu, está en el alma, que la palabra (o lenguaje) está en el Nous y que Dios es el padre de todo”.

Examinemos ahora lo que Hermes entiende por esto. Empecemos por determinar la verdadera naturaleza del Nous.

El Nous se encuentra en el núcleo del microcosmos. Ese núcleo es el gran principio de vida; inflamado por el Logos, este Dios en Dios y como consecuencia inmortal. Este principio inmortal está depositado en cada microcosmos lo que debería de ser para todos ustedes una invitación de más para emplearlo.

Cuando hablamos del principio inmortal del hombre hay que comprender el concepto hombre en su justa medida. La personalidad que tenemos costumbre de llamar hombre solo representa un aspecto ínfimo del hombre total. La radiación del núcleo microcósmico llamada Nous por Hermes y conocido en nuestra filosofía como el Corazón de la Rosa, o Corazón Central, no solo se dirige hacia el corazón físico y lo penetra sino que invade todo el campo de respiración del microcosmos. La radiación del No reside tan solo en nuestro corazón, sino que, nos envuelve como envuelve a todo el microcosmos.

Estas radiaciones que emanan del corazón central son de naturaleza astral y comparables a la pura fuerza sideral de la sustancia original de la que Paracelso habla en sus escritos. En el instante que la radiación del núcleo penetra nuestro corazón físico se abre un camino, la personalidad está animada por el Nous. “El Alma está entonces en el cuerpo, el Nous en el Alma y el Nous en Dios” y Hermes añade: la palabra o lenguaje está igualmente en el Nous. Intenta hacer comprender que desde que la personalidad es susceptible de ser animada por la radiación del núcleo este tiene también acceso a uno de los centros de los demás centros de la personalidad, a saber, al sistema de los chakras. Para empezar es el chakra de la laringe el que es mas influido particularmente.

Ese chakra está situado más o menos a la altura del bulbo raquídeo si ponen su mano sobre la nuca tocan ese chakra que dirige toda la región del cuello y de la nuca, así como todas las estructuras orgánicas que se encuentran allí. En particular influencian muy fuertemente la faringe. En la faringe se encuentra un centro sensorial muy poderoso en unión de los órganos de la cabeza: la nariz, la cavidad frontal –sede de la Rosa de Oro- la garganta y la laringe. La faringe rige de esta manera esos maravillosos órganos.

Se darán cuenta hoy en día nadie escapa a las afecciones crónicas de la faringe: resfriados anginas etc. Son enfermedades que están a la orden del día, son afecciones habituales. Y lo que puede ser aún más contradictorio es que son cada vez más epidémicas. Y el hecho de que casi todo el mundo sufra afecciones de faringe, uno de los puntos del sistema de la personalidad, prueba cuanto hemos transgredido las grandes leyes sagradas de la vida.

Cuando la radiación del núcleo penetra en el corazón físico y anima la personalidad de forma que las fuerzas de esa radiación actúan en nuestro cuerpo, resulta de ello, generalmente, una situación conflictiva ya que esta radiación astral se propaga simultáneamente en el sistema de loa chakras y en particular, como ya hemos dicho, en el chakra de la laringe.

La penetración de esta radiación en el corazón y su transgresión a todo el cuerpo hacen nacer ciertos pensamientos. Surge de este modo toda clase de sentimientos, el éter nervioso en su conjunto vibra y todos los meridianos de los chakras se vuelven extremadamente sensibles.

Simultáneamente aparece una poderosa concentración de fluido astral y de éter en la faringe. Este es de este modo un centro vibratorio en donde la situación del momento se refleja y se desarrolla en cada segundo. Esta concentración de fluido astral, repetimos, refleja perfectamente el estado del hombre concernido. A partir de ahí una vibración determinada se dirige hacia lo alto, hacia todos los órganos tan particulares situados sobre la bóveda craneana y por otra parte hacia lo bajo por mediación de la sangre, del éter nervioso y todos los órganos influidos y pasa de la faringe a la laringe, el órgano de la palabra. Todo esto se vuelve en un momento dado en campo vibratorio del Santuario de la Cabeza. Esto es, pensamiento. Y esto mismo termina por ser dicho, expresado en el noventa y nueve por ciento de los casos, es decir, lo que es se vuelve por la palabra un hecho ineludible. Así pues por mediación del lenguaje, lo que es se concretiza en el interior de nuestro sistema como al exterior y se vuelve plenamente activo en diferentes planos. A menudo hemos demostrado que los pensamientos son muy activos. Despiertan y forman imágenes astrales. Imágenes astrales que cuando están continuamente vivificadas permanecen presentes en el campo de respiración y encierran diferentes posibilidades. De hecho el lenguaje vuelve esos pensamientos vivos y activos en el cuerpo y fuera del cuerpo. Ya que la palabra es un órgano creador. La palabra es mágica. La palabra es también muy magnética. Ella atrae rechaza y provoca una serie de eventos y de procesos. Piensen seriamente: la palabra es un instrumento mágico.

Descubrimos así el inmenso poder de la palabra humana. Puede ser extremadamente saludable o verdaderamente nociva y perfectamente venenosa. Es una bendición o una maldición. Eleva o degrada. ¿Han reflexionado ya sobre el hecho de que ustedes se dañan fuertemente a sí mismos por una palabrería inútil o nociva?.

Con respecto al pensamiento la Enseñanza Universal afirma: “cinco minutos de pensamientos incontrolados pueden destruir la obra de cinco años. Conocen, sin duda, estas famosas palabras.

En cuanto a nosotros añadimos: ¡un minuto de palabras incontroladas pueden destruir la obra de cincuenta años!

En el mismo momento en que la radiación del Nous entra en el corazón penetra también la faringe por el chakra de la laringe. La palabra la fuerza que está en el corazón vivo del microcosmos entra en nosotros y toma forma. Es desde entonces la fase de apertura, la palabra es pronunciada en nosotros: en el comienzo es siempre la palabra y esta palabra es siempre de Dios.

¿Comprenden ahora el prologo del Evangelio de Juan?

Pero esta palabra que es de Dios y que por el habla se vuelve presente y actúa en nosotros ¿la empleamos de forma positiva o bien destructiva en función de las tinieblas o de la contranaturalaza que vive en nosotros? Es el problema ante el cual les situamos. La palabra es una fuerza creadora y que cuando el Alma vive y el Espíritu afluye en nosotros por el centro de la pineal estamos obligados de vivir según esta palabra o de morir.

Cuando el Nous interviene en ustedes, cuando en un campo de fuerza la palabra es dicha en ustedes, deben vivir y ser en esta palabra. Si no, tiemblen ante las consecuencias. Cuando la palabra que es de Dios es así emitida en ustedes pueden utilizar esta fuerza creadora para una liberación superior pronunciando ustedes mismos esta palabra viviendo y siendo ustedes mismos esta palabra, esta fuerza.

¿Comprenden porque Hermes dice que la palabra es un poder de inmortalidad? Y comprenden también ahora porque se les repite sin cesar: ¡vigilen su lengua! Vean como desde hace años se estorban a ustedes mismos y ponen trabas a su liberación. Ya que si se hace mal uso de un poder de inmortalidad uno se hace mucho daño.

Se puede decir, en general, que nadie controla sus palabras. El caos interior impide pronunciar la palabra viva. Piensen en todas esas palabras que hacen mal. A menudo han dañado sin pensar, sus palabras son mordaces. Piensen también en las palabras ofensivas o humillantes hacia otros; en esas expresiones de cólera, en esos propósitos perfectamente egoístas, en las calumnias tan nocivas, en hipocresía, en la crítica, en la constatación. ¡Cuánto mal no habrán hecho hoy desde su despertar hasta ahora!

Todas esas costumbres se comprenden cuando se piensan. Entonces no se extrañen que las afecciones de la garganta y las secuelas sean moneda corriente hoy en día, incluso ni pensamos en ello. ¿No ven que envenenan total y continuamente el campo vibratorio de su faringe? No se puede hablar más de enfermedad; es un estado del cual ningún ser humano escapa. Corren hacia el médico se precipitan sobre tubos y frascos, avalan litros de pociones, quilos de medicamentos… pero esto no tiene ningún sentido sino viven de la palabra. Ya que por ella ustedes concretizan, actualizan todas las fuerzas activas en ustedes. El hombre de la masa lo hace; los alumnos lo hacen. Sabemos ahora de que manera y medimos mejor las consecuencias. El ocultista evoca también fuerzas por su poder mágico: La palabra. Pero en tanto que hombre egocéntrico conoce las aplicaciones y las emplea largamente. Y ustedes lo saben, existen variedades innumerables de ocultismo, innumerables formas de mala utilización del poder inmortal entregado al hombre.

Hemos descubierto que todas esas formen unen mas fuertemente que nunca a la rueda del nacimiento y de la muerte a los que lo practican.

No encuentran pues incomprensible e insensato que alumnos de la Joven Gnosis hagan lo mismo.

Por una parte aspiran a la vida liberadora; por otra parte se entregan a un desenfreno de palabras. No puede imaginarse nada más insensato.

Piensen también en el hombre metido en la carcasa de la civilización la cual concierne a menudo la palabra. Se cultiva la palabra. Se le da un timbre afectado, se la hace dulce o apasionado según el objetivo buscado. ¡Es sobre todo actualmente todo un arte, pero que ilusión!

¡Que inmensa locura, que error y que estupidez! ¡Ya que todo esto se gira contra nosotros! Piensen igualmente en esas personas, esos sacerdotes que se crecen en pronunciar y en cantar mantram con fines dialécticos.

Ninguno de esos hombres emplea la palabra, el lenguaje del que habla Hermes sino solamente la voz, la voz ejercitada hacia un objetivo determinado. Con derecho –dice Hermes- que todos los otros seres vivos, los animales, tan solo tienen una voz. El ruiseñor canta, la rana croa. La voz humana puede jugar al ángel o al liberado: pero la cuestión es saber si esa voz es la de un ángel o de un ser sublime. Por eso Hermes concluye diciendo: “Hijo mío la palabra, el lenguaje difiere mucho de la voz”. Añadimos: ¡Ya que si salen de su papel, el pretendido ángel o el supuesto liberado harán oír otro lenguaje!

Ustedes están dotados de dos poderes mágicos, de dos atributos mágicos el alma y el lenguaje, el alma y la palabra.

Vivan del alma entren así en la inmortalidad y por la palabra ejerzan la verdadera Magia Gnóstica.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO  DOCE

 

 

 

 

 

 

 

 

LA LIBERACIÓN DEL CORAZÓN

 

 

Así cada entidad humana posee dos poderes inmortales: el alma nacida del Nous y la palabra que emana igualmente del Nous. Por eso pueden imaginar fácilmente la gran tensión del alumno que se orienta sobre la Gnosis con un interés profundo y abre con ello su corazón a la radiación del núcleo microcósmico tan opuesto en todo a la naturaleza de la personalidad. La fuerza evocada así por el yo mismo, es totalmente destructora para él y todo aquello que quiere. Esta pues claro que la gran lucha debe empezar en el corazón. Todos los deseos del yo que buscan mantenerse y se sitúan siempre al centro son irradiados por el corazón y el corazón atrae todo lo que él desea. Estas funciones del Santuario del Corazón activas en cada uno incluso durante el sueño, no cesan de agitar al corazón humano. Este está muy cristalizado, completamente cargado y en ningún momento está silencioso o no puede volverse silencioso.

El combate más grande del alumno se libera siempre en el corazón, por el corazón y con el corazón. Es un vasto campo de batalla como lo describe el Bagabat Guita.

El corazón está siempre de caza empujado por los deseos del yo. Pero teniendo en cuenta la ley de los contrarios que prevalece en nuestro mundo es evidente que en el momento que el deseo yace en el corazón toda clase de factores y de fuerzas contrarias son evocadas también. Esto se concreta en particular en las personas que parecen estar en contra nuestra. Sin que ellas lo sepan o tengan conocimiento de ello son captadas por el yo egocéntrico como adversarias. Las radiaciones del corazón intentan entonces neutralizar a esos enemigos, supuestos, que se erigen entre nosotros y nuestros objetivos. En este caso se hace llamada a todas las capacidades de la personalidad. Por el lenguaje, por la palabra nos destruimos los unos a los otros, nos desgarramos nos producimos mutuamente la muerte.

También el corazón del hombre es muy impuro. Este hecho aparece claramente cuando se entra en el Cuerpo Vivo de la Joven Gnosis ninguno tiene el corazón puro y sin marca a la luz de la Gnosis. Ya que el corazón es desde hace mucho tiempo un campo de batalla. Si alguien quiere recorrer el camino es preciso que su corazón sea purificado y se vuelva silencioso. Se trata de volverse silencioso ante Dios, según la expresión de la Lengua Sagrada. La caza, la lucha y la agitación incesante del yo deben tener fin. Ya que si el hombre no pone termino a las luchas habituales y a las tendencias del corazón este no podrá jamas recibir la radiación del núcleo microcósmico en la armonía. Entonces, como hemos dicho anteriormente, esta radiación penetrará en nosotros a la fuerza y nos destruirá.

Solamente cuando el corazón se ha vuelto verdaderamente silencioso y se ha purificado puede consagrarse a la verdadera tarea a la cual cada hombre es llamado y elegido según sus dos poderes Divinos: la victoria sobre la muerte y la entrada en un estado de vida verdaderamente nuevo.

¿Pero como empezar, como hacer de forma que el corazón se vuelva silencioso, como realizar una purificación del corazón?

Sustrayéndolo totalmente al proceso de la vida dialéctica ordinaria y consagrándolo plenamente al luminoso proceso del alma nueva a la radiación del núcleo que emana del centro del microcosmos.

¿Podemos, es posible? Sí, es perfectamente realizable. Si nos comprometemos a ello descubriremos que un comportamiento totalmente nuevo puede ser vivido y mantenido sin forzarnos lo más mínimo; veremos que nuestra vida sigue entonces otra corriente sobre la cual nuestra nave es empujada hacia delante. Supongamos que decidimos seguir tal comportamiento; el yo de la naturaleza está siempre ahí pero ha decidido muy conscientemente de no entregar más el corazón al juego habitual: el yo decide volver rectos los caminos para su Dios.

Puede parecer extraño que el yo no va ha comprometer más el corazón a los procesos de la vida dialéctica ya que el continua, naturalmente, a realizar sus funciones biológicas ordinarias. No obstante se sustrae a todo lo que es de este mundo, a la agitación y a la lucha dialéctica. El corazón entra en la paz profunda –La Paz de Belén- ya no desea nada de la dialéctica. No lucha más contra los hombres, las cosas y las circunstancias.

Pero no está por ello indiferente hacia los hombres y las cosas. Ya que, ustedes saben, con respecto al mundo dialéctico hay tres formas posibles de orientar su corazón: pueden atraer las cosas o rechazarlas, pero también pueden estar perfectamente indiferentes. Y esta indiferencia respecto a los hombres, las cosas y el mundo, son sin duda lo peor. Cuando, en tanto que alumnos, decidimos sustraer nuestro corazón de las cosas dialécticas no nos comprometemos ciertamente en caer en loa indiferencia. El corazón no desea ya combatir sobre el teatro de la vida. No lucha más contra los hombres y las cosas dialécticas y mantiene esa actitud hasta en sus más ínfimas consecuencias. Todas las funciones que deben ser aseguradas para vivir y realizar los deberes sociales están realizadas exclusivamente con la ayuda de los órganos de la inteligencia, así pues, sin mezclar el corazón. Si logran esto descubrirán que ejercen sus actividades sociales mucho mejor que antes. Piensen, por ejemplo, en la aversión tan frecuente en el trabajo. La aversión es una actividad del corazón. Nuestro corazón puede cargar muchísimo el trabajo cotidiano.

Descubrimos a continuación que si el corazón y sus  funciones no están más al servicio del yo el instinto de conservación natural está completamente ahogado. Si sustraen el corazón de la agitación dialéctica y lo orientan totalmente sobre la radiación del núcleo microcósmico pierde todo aspecto de instinto de conservación. Y adoptando ese nuevo comportamiento del corazón sienten que una gran paz invade el éter nervioso. Están en la vida hacen sus deberes pero ya no se atan a nada de todo esto.

No creemos, sin embargo, que con este hecho el corazón se vuelve inerte. Cuando no lo comprometemos más en las cosas dialécticas se vuelve hacia su verdadera tarea, la tarea sublime deseada por Dios. Y cuando se abandona totalmente a la radiación del núcleo microcósmico la Rosa se abre inmediatamente y se deja atar sin ninguna resistencia a la cruz de la naturaleza. Nos volvemos verdaderos Rosacruces. Naturalmente una vez que esta cruz es levantada opera la purificación y la transformación de toda la personalidad. Todo el comportamiento cambia. El hombre da pruebas de que se ha vuelto un Rosacruz que ya ha entrado en la Fraternidad de la Rosacruz Roja. Aquel cuyo corazón se ha vuelto así silencioso, solo puede ser Rosacruz. Por ello es preciso que primero su corazón se vuelva verdaderamente silencioso y se vuelva hacia su verdadera vocación: recibir y asimilar la radiación del núcleo del microcosmos. Cuando un corazón se ha vuelto así, silencioso y puro la Gnosis se abre a la radiación universal y por la palabra se vuelve viva en ustedes. Una gran alegría que no desaparecerá jamas les invade. Una inmensa y maravillosa felicidad llena entonces todo el corazón y uno se siente intensamente unido a todo y a todos. Así entran ustedes en posesión del primer gran poder de la inmortalidad que es un poder liberador. El Nous que es de Dios les anima y no encuentra ya ninguna resistencia en el corazón lugar de la animación. Le es desde entonces posible purificarlo totalmente. El se adapta totalmente a la personalidad en una gran armonía, vibra a través del todo el sistema, da la salud y rechaza toda enfermedad.

Tal es el secreto de la buena salud según los criterios dialécticos. Tal es el secreto que permite a un cuerpo débil de nacimiento proseguir el trabajo de manera duradera hasta una edad avanzada. Cuando entran así en la rosaleda viven el primer día de la semana, el primer día en el jardín de José de Arimatea.

Este jardín está situado sobre una montaña. La palabra Arimatea significa en este caso “lugar elevado”. Sobre este lugar elevado, sobre esta montaña, el segundo poder de inmortalidad del Hombre Nuevo nace en ustedes: la palabra viva. La palabra viva y la voz se unen para volverse una viviente y vibrante realidad. Celebran interiormente la gran fiesta de la resurrección. En el silencio del corazón renacido el lugar alto que estaba en el comienzo es nuevamente consagrado a la vida. El poderoso poder del Santo Grial, la Magia Gnóstica, opera inevitablemente. La voz movida por la palabra resuena –y esto es; ella ordena- y aquello es. Ya que el nacimiento, la resurrección de la palabra celebra en ustedes la entrada del Espíritu.

En ese momento el Espíritu se une al alma y las bodas químicas –Las Bodas Alquímicas de Cristian Rosacruz- es decir la Transfiguración comienza. Entonces ustedes saben, franquean la puerta de oro. Sueños maravillosos le hablan del signo interior.

Y Hermes añade:

“El alma está en el cuerpo; el Nous, el Espíritu está en el alma; la palabra está en el Nous y el Nous está en Dios. La palabra es la imagen y el Nous de Dios, el cuerpo es la imagen de la idea y la idea es la imagen del alma”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO   TRECE

 

 

 

 

 

 

 

 

LOS DOS PODERES INMORTALES

“La palabra es la  imagen y el Nous de Dios; el cuerpo es la imagen de la idea; y la idea es la imagen del alma”

Esta cita de Hermes y la continuación completa del libro decimotercero tienen la clave de la Transfiguración, Transfiguración que el candidato a loa misterios Gnósticos debe realizar él mismo con la ayuda de sus dos poderes inmortales; el Nous y la palabra.

Hemos estudiado más o menos con ustedes, esos dos poderes Divinos, y hemos indicado también el camino a lo largo del cual podemos despertarlos y liberarlos. Ya que sin ellos ninguna entidad podrá realizar el verdadero camino de la liberación. Con el fin de comprender lo que son esos dos poderes hay que empezar la búsqueda en el microcosmos.

La poderosa fuerza de ideación del logos, del omnipresente, de aquel que llena el universo, se proyecta ella misma en lo que llamamos el espacio. Este espacio, como lo afirman los Rosacruces, no está vacío: “no hay espacio vacío” el espacio está lleno de sustancia original. En el momento que la idea Divina relativa al plan que concierne a su criatura irradia en el espacio el microcosmos nace.

Piensen en una concentración de átomos de sustancia original. Al principio el microcosmos es la mónada no encarnada, es una concentración de sustancia original formada por un principio magnético. Los Rosacruces han denominado antiguamente a ese principio luminoso la chispa Divina. La chispa propiamente dicha es el núcleo de la monada de donde emana una radiación. Esta radiación del núcleo provoca una rotación séptuple un campo magnético séptuple. Alrededor de esta radiación central del núcleo se forma un campo magnético, un campo microcósmico, un campo de manifestación. Es en ese campo donde la gran autorrealización de be tener lugar.

En el campo de creación del microcosmos se desarrolla en un momento dado una manifestación, una forma, un cuerpo. Esta manifestación es, utilizando el lenguaje hermético, la “imagen” la forma esculpida, la expresión de la radiación del núcleo microcósmico, la radiación animada. Esta es conforme a la idea del Logos de ahí las palabras del versículo dieciséis: “el cuerpo es la imagen de la idea”

La idea se manifiesta por el alma, el alma por el Nous o principio del núcleo, en tanto de que el núcleo es una imagen de la divinidad. Y Hermes dice en el versículo veintisiete:

“Así lo que la materia tiene de más sutil es el aire o sustancia original, lo que la sustancia original tiene de más sutil es el alma, lo que el alma tiene de más sutil es el Nous y lo que el Nous tiene de más sutil es Dios” En un pasado lejano el hombre era en un sentido absoluto una entidad manifestándose así misma. Por la radiación del núcleo de la monada una personalidad sublime se expresaba en el campo de creación de la mónada como una imagen pura como la idea auténtica de Dios. Esta personalidad estaba dotada de poderosos poderes que le permitían jugar su papel y realizar su tarea en todo el universo.

Pero sabemos que una parte de estas entidades fue arrastrada hacia lo que llamamos la caída, proceso sobre el cual volveremos a comentar más tarde. Una de las consecuencias entre otras fue la cristalización de los cuerpos, esas imágenes de la idea divina. Estos se densificaron y en un momento dado se produjo un incidente entre la radiación del núcleo de la mónada y los cuerpos cristalizados. La radiación del núcleo terminó por no poder suministrar suficiente energía a esos cuerpos. Entonces se manifestó por primera vez  otro proceso que conocemos como la muerte. Las cristalizaciones rechazadas fueron reemplazadas por nuevas manifestaciones ya que la radiación del núcleo continuaba realizando su tarea. Constantemente se manifestaba en el microcosmos una nueva forma. Por eso se dice en los mitos que al principio el hombre era un ser doble, un ser masculino femenino, un hermafrodita.

Comprenderán que este estado no podía durar. La oposición continuada entre la proyección humana y su naturaleza fundamental terminó por provocar un intenso conflicto, un conflicto insuperable para la radiación del núcleo de la Mónada puesto así en la imposibilidad de expresarse a través de la personalidad. Esta vivía entonces mucho más tiempo que en el presente; era de naturaleza, casi exclusivamente, astral y etérica. Cuando este incidente explotó entre la radiación del núcleo de la Mónada y la personalidad que se densificaba, tuvo lugar lo que llamamos la separación de los sexos, la conservación de la personalidad por la unión de los sexos. A partir de ese momento se produjo el proceso del nacimiento y las relaciones fueron invertidas. Los microcosmos desencarnados, vaciados fueron puestos en estado de recibir nuevas personalidades por el nacimiento natural a fin de restablecer en lo posible el antiguo proceso y de neutralizar la muerte.

El nacimiento de una personalidad significa igualmente la puesta en contacto con un microcosmos. El objetivo de esta unión entre personalidad y microcosmos es el restablecimiento de la situación original, una nueva manifestación del hombre original inmortal según la idea de la radiación del núcleo microcósmico o Monádico.

Es para cooperar en este trabajo, para ayudar a restablecer esta Gnosis original en el microcosmos que el aprendizaje de la Escuela Espiritual de la Rosacruz de Oro ha sido creado. La Escuela Espiritual actual está al servicio de este único trabajo. Ella no busca el elevar su personalidad nacida de la naturaleza, a mejorarla o a divinizarla. Ustedes saben que existen a este efecto numerosos métodos primarios insensatos y perfectamente vanos. Son ustedes alumnos de esta Escuela solamente para someter su personalidad actual que es igualmente su conciencia a la gran recreación al poderoso proceso de transfiguración en cooperación con su Mónada.

Si no es lo que desean su aprendizaje no tiene ningún sentido y solo representaría un gran cansancio. Pero si de todo su ser y con todo su corazón aspira a ese proceso de recreación entonces dos grandes poderes están a su disposición: el Nous y la palabra. Y les es posible, llegado el caso, liberarlos y emplearlos a los dos.

Nos preguntamos a menudo porque algunos seres vista su orientación, su mentalidad y su comportamiento general se han unido a la Escuela Espiritual.

En épocas en que la Fraternidad de la Rosacruz debía trabajar en secreto la admisión de un neófito tenía siempre lugar sobre la base de un deseo verdadero y sobre la firme decisión de entrar en el maravilloso proceso de la transfiguración. El neófito se abandonaba totalmente y comprometía todo su ser.

¿Qué se puede pensar hay en día de los alumnos que dicen, prometen y deciden empezar el proceso pero no lo hacen, no es por lo menos estúpido e ilógico y grandemente mal intencionado respecto al Cuerpo Viviente en el cual han penetrado? ¿No es esto la prueba de la profunda degradación y cristalización del cuerpo racial actual, la actitud de esas personas no es acaso anormal, esto no pone en evidencia el hecho lamentable de que nada podemos hacer ya por ellas?

La Escuela Espiritual actual tiene según la misión de la Cadena Universal largamente abiertas sus puertas. Quien lo desee puede entrar bajo ciertas condiciones. Se espera a que hombres correctos, normales, honestos que han aceptado estas condiciones con toda libertad se muestren fieles a su decisión y a su promesa. Si no es el caso la conclusión es su profunda, se les dice: hay dos grandes poderes que pueden hacer de su aprendizaje un éxito y llevarles a la victoria. No es necesario entregárselos o transmitírselos ya que pertenecen al sistema de su Mónada. Pero deben liberarlos ustedes mismos. Les conducirán irremediablemente al objetivo final.

Esos dos poderes inmortales se encuentran en el núcleo de la Mónada, en el núcleo del microcosmos. Es en primer lugar lo que el prólogo del Evangelio de Juan llama la palabra. Es la idea Divina irradiada por el logos en la eternidad. Y en segundo lugar la radiación del núcleo que le corresponde.

Gracias al silencio del corazón que cesa toda lucha y entra en la paz profunda el Santuario del Corazón se abre al Nous a la radiación armoniosa del núcleo de luz de la Mónada. Cuando esta radiación nos anima innumerables y maravillosas consecuencias le siguen. En cuanto estas se manifiestan el aprendizaje es real. Se establece entonces verdadera y físicamente una fuerte unión entre el Nous y la personalidad. La base del restablecimiento, la base de la Transfiguración es colocada en ese momento.

El segundo poder es: la palabra, el lenguaje. El chakra de la laringe opera de una forma nueva y con una fuerza siempre creciente en su sistema y el centro sensorial de ola faringe concentra la nueva fuerza luz que la voz debe utilizar.

Comprendan ese prodigio: quien libera verdadera y totalmente el poder fundamental, el nuevo estado del Alma, quien abandona así todo su corazón a la Gnosis y en quien ese estado se convierte en la vida, se ve con un nuevo poder creador: el lenguaje, la palabra con cuya ayuda va a utilizar todas las fuerzas que dominan el sistema o neutralizar y rechazar las que son eventualmente nocivas.

 

Cada uno de nosotros recibe esos dos poderes.

 

Si reconocen la lucha, si desean únicamente la paz profunda de Belén y ponen fin a la anarquía de sus propósitos; si desean servirse de su voz de la justa manera y sobrepasar el estado del grito animal, su verdadero aprendizaje vivido les abrirá las puertas del nuevo cielo tierra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO   CATORCE

 

 

 

 

 

 

 

LA LEY INTERIOR

 

Es necesario ahora para seguir adelante en el estudio del decimotercer libro del Corpus Herméticum hablarles de la muerte, hecho que nos concierne muy estrechamente y angustia a muchos hombres.

El principio de la muerte es el fantasma de una realidad superior que suscita en muchos la eterna pregunta: ¿cómo un hombre original dotado de tal magnificencia ha podido morir, esto no nos hace dudar de la perfección Divina? Pero la muerte es precisamente la prueba de la perfección ya que fundamentalmente una cosa como la muerte no existe.

Si someten esta respuesta a la prueba de la realidad y la verdad la verán totalmente confirmada. Sabemos que el Espíritu o Dios se manifiesta por sus fuerzas de radiación en la materia. En el océano de la sustancia original primordial para hacer nacer un principio chispeante, un microcosmos, una Mónada.

¿Qué es la sustancia original? Es el omnipresente e inconmensurable océano de los átomos. En efecto tal como testimoniábamos ya los Rosacruces Clásicos: no hay espacio vacío.

¿Qué son los átomos? Partículas infinitamente pequeñas vivientes siempre en movimiento, universos y sistemas estelares reducidos. Hay un solo espacio infinito, una sola vida poderosa y palpitante. Cualquiera que sea el lugar en que se fijen nada hay que esté desprovisto de vida. La esencia de todo el universo es vida fundamental e indestructible. Es la razón por la cual cantamos en nuestros templos desde hace tiempo: “la cosa más ínfima sobre la tierra merece admiración y vibra de vida divina”.

No hay muerte. Piensen de nuevo en la Mónada. La Mónada es un conjunto de átomos vivientes ordenado por el Espíritu, por Dios mismo. El átomo es vida; la Mónada una concentración de vida inflamada por el Espíritu de Dios.

Esta vida inflamada cuyos elementos ensamblados cooperan tiene un objetivo, emana de una idea, de un plan, plan que se realiza por una radiación, por una multiplicidad de fuerzas luz. La radiación que emana de la Mónada, la radiación que hemos designado por el Nous crea en el campo magnético de éste en el momento crítico apropiado una imagen de la idea. Esta imagen a su vez no es otra cosa que una unión, una combinación de átomos vivos cuya reunión debe expresar esta imagen, la intención de la idea. Formas así la encarnación de la idea.

La ideación anima esta encarnación. Todo ocurre como si entre la ideación y la encarnación la luz entretuviera la animación. Ocurre que la encarnación, la idea viviente debe ser el instrumento destinado de expresar la idea y a confirmarla. El cuerpo nacido de la naturaleza e siempre, sea como sea, Dios manifestado en la carne. Ya que detrás de esta prodigiosa actividad del microcosmos se mantiene siempre el Espíritu, Dios.

Este desarrollo se realiza según diversas leyes naturales designadas en la antigüedad como los “Cosmócratas” lo que significa: gobernadores del mundo. Existe también una ley de cohesión mediante la cual la radiación de la Mónada une átomos vivos para formar una imagen de la idea, un cuerpo. La ley de cohesión de los átomos rige el proceso. Si bien esta ley es limitada ya que la unión de los átomos vivientes para formar un cierto cuerpo no estaba limitada, este cuerpo se cristalizaría, se petrificaría totalmente, se inmovilizaría completamente, así pues, no respondería ya a su objetivo. Por ello cada cuerpo formado bajo la ley de cohesión es controlado y mantenido en armonía con el Universo Divino por la actividad de una segunda ley, la ley de disolución.

 

Vemos esas dos leyes naturales de cohesión y disolución controlar cada cuerpo. El metabolismo se establece y por todas partes se verifica la ley universal de dilatación y contracción.

Sabemos que la evolución de la humanidad prosigue en el transcurso de millares y millares de años a través de siete periodos. Autores como Madamme Blabasky, Rudolf Steiner, Max Eindel y otros, han hablado de ello en sus obras. Max Eindel, por ejemplo, habla de siete runas sobre siete esferas en el transcurso de siete eras. Siete veces siete ciclos astronómicos. Con ello deseamos simplemente hacerles comprender que el universo, este inconmensurable océano de átomos, forma el mismo un gran sistema en donde progresivamente, y según las leyes naturales, tiene lugar diferentes desarrollos.

El universo no es estático. Se producen cambios sin cesar.

Sin profundizar mayormente en ese aspecto deseamos solamente decir que la ley de cohesión de la que acabamos de hablar se manifiesta siempre de forma diferente en el transcurso de los diferentes ciclos astronómicos. Esto significa que en el transcurso de ciertos periodos macrocósmicos permite una combinación más basta de átomos, es decir, una cristalización más importante que en los periodos precedentes o siguientes. Nuestra humanidad se encuentra actualmente en un periodo que toca a su fin de densificación máxima de los cuerpos. En una época semejante la ley de disolución entra naturalmente en juego con una fuerza extraordinaria. En la medida en que la ley de cohesión actúa activamente la ley de disolución de los átomos, es decir, la ley de disolución de los cuerpos obra en consecuencia.

Tenemos la costumbre de dar el nombre de muerte a ese proceso de disolución, pero cuidado, en realidad esta muerte no es otra cosa que la estimulación del metabolismo de la vida.

Un cuerpo se disgrega. ¿En que? En átomos vivos. El átomo, el átomo mismo, la unidad del universo, no se pierde jamás: los átomos se reúnen para formar un cuerpo y después se separan. La vida permanece inviolable, la muerte es una quimera.

Tal vez piensen sobre todo si han recibido una educación religiosa: “pensamos que la muerte según Pablo era el salario del pecado”. Bajo esa óptica ¿cómo comprender la esencia misma del bien y del mal?.

En el transcurso de los ciclos astronómicos de las cuales ya hemos hablado hay una época en la que la humanidad alcanza el nadir de la cohesión atómica. La imagen de la idea, el cuerpo se densifica sin cesar de forma creciente y en un momento dado escapa al control de la radiación del núcleo de la mónada que colabora con ese cuerpo en el sentido de la idea.

Vean esto claramente, hagan trabajar su imaginación. Vean la esfera microcósmica. En el centro se encuentra un núcleo de donde emana una radiación. Bajo el efecto animador de este se produce una unión de átomos, que constituye el cuerpo, continuamente mantenido por la radiación del núcleo. Esta radiación, esta unión de átomos, el Nous por una parte y por otra el cuerpo, permanece unida, atada por el principio animador. Esta es la unidad del Espíritu, del alma y del cuerpo. Pero en un momento dado todo este sistema en el transcurso del ciclo astronómico empieza a densificarse. La materia del cuerpo se concentra cada vez más; de esta manera llega el instante en que la radiación del núcleo no rige totalmente el sistema. Como resultado entra en un estado de reposo forzado a menos, naturalmente, que la entidad encarnada, el portador de imagen no quiera colaborar con él. La radiación del núcleo se debilita. El Nous se retira en sí mismo y la imagen de la idea, el cuerpo, no estando ya alimentado por el centro microcósmico, debe, a partir de ahora, reproducirse por el proceso conocido de la conservación de las especies: el nacimiento incesante en la naturaleza.

De esta manera inmediatamente que la radiación del núcleo no controla más la encarnación esta se disgrega y es nuevamente reconducida en el microcosmos por el proceso sexual de la conservación de las especies: crece en virtud de la ley de cohesión después se disgrega nuevamente en virtud de la ley de disolución. Hablamos aquí del cuerpo, del orden de socorro.

Por este medio la mónada tiene asegurada el disponer continuamente de una encarnación. ¿Por qué, para que objetivo? Hemos intentado exponerles en lo que antecede: con el objeto de volver la encarnación, el portador de imagen que ustedes son, conscientes de su estado de ser, de su vocación. Su vocación, la nuestra, es colaborar de nuevo con la radiación del núcleo de la mónada con la idea original del logos para restablecer el proceso original.

Sí la encarnación prosigue esta marcha hasta el nadir, si el portador de imagen olvida completamente hasta la existencia del alma original, o radiación del núcleo microcósmico si está totalmente orientada sobre el plan horizontal de la existencia y cree que este mundo es su única esperanza surge un problema: el de colocar a cada portador de imagen en la medida de coger el camino de retorno mediante el cuerpo del orden de socorro.

A esto se le añade otra dificultad. Todo cuerpo decimos es vida. Así pues no existe materia muerta en el universo. Hermes dice en los versículos 31, 32 y 33:

“En el Mundo no hubo jamás ni hay ni podrá haber una cosa como la muerte. El Padre quiere que el mundo, este mundo, este vivo todo el tiempo que él conserva su cohesión: por ello es necesariamente Dios. ¿Cómo podría ser posible hijo mío que exista en Dios, en él que es la imagen del universo y la plenitud de la vida, algo como la muerte? Ya que la muerte es descomposición y la descomposición aniquilamiento. ¿Cómo podemos pensar que una parte de lo que es incorruptible pueda descomponerse o que algo de Dios pueda ser aniquilado?.

“No seas tan estúpido creyendo que una cosa como la muerte pueda existir” dice Hermes a That con insistencia. Todo es vida, es decir, océano viviente de átomos. Cada cuerpo es vida. Y cada vida posee también una conciencia, cada conciencia posee, por su naturaleza una fuerza divina inconmensurable, ya que el átomo es vida. Y la vida solo se explica por la fuente original. Su personalidad así como su cuerpo es un conjunto de átomos y el fundamento de su ser es Dios, Dios manifestado en la carne.

Sin embargo sí en esta marcha hacia el nadir la personalidad no tiene ninguna relación con la mónada, no está ya directamente unida a ella, no está engendrada por ella como antaño el cuerpo no posee ley interior la que lo animaba al origen el Nous. Es tan solo cuando ustedes renacen, en el sentido evangélico, que encontrarán la ley interior y que esta hable de nuevo a su corazón. Si esta ley se calla aún, si la unión entre ustedes y la mónada está siempre interrumpida solo una ley exterior puede hablarles. Por ello su vida es tan a menudo difícil. Ya que ustedes olvidan fácilmente lo que entienden del exterior. Y lo olvidan porque se encuentran demasiado interesados en la línea horizontal.

En la marcha hacia el nadir el cuerpo no posee más la ley interior, debe ser dirigido pues por una ley exterior. Por ello la Antigua Enseñanza Esotérica relata que en cierto momento del desarrollo humano el ojo interior del hombre, el ojo de la forma corporal, entró en el estado latente se retractó y se volvió la pineal. La pineal el tercer ojo original se estropeó y fue reducido a la inactividad.

En realidad no existe nada latente: la pineal permanece totalmente en el estado original. Pero no pueden utilizar este ojo, no pueden aprovecharse de él, utilizarlo mientras su corazón permanezca cerrado. En general su corazón desborda toda clase de cosas salvo de lo esencial. Tanto tiempo como el corazón permanezca cerrado a la radiación del núcleo microcósmico el hombre físico está como ciego, insensible al toque de su intervención directa. El Nuevo Testamento habla a menudo de los ciegos de nacimiento. ¿No llegamos en este mundo en general en tal estado de ceguera, no somos ciegos de nacimiento, pero como aniquilar el estado fundamental del ser nacido de la naturaleza?

Debemos rogar por la salvación del Cristo lo que quiere decir por la radiación animadora del rayo del núcleo microcósmico.

¿Lo comprenden ustedes?

Dice la Lengua Sagrada que alguien fundamentalmente ciego es alguien que teniendo ojos no ve; teniendo oídos no oye. En tal estado no se sabe como actuar y se hacen las cosas más estúpidas. Quien yerra en la oscuridad, tropieza, se hiere, provoca incidentes, actúa injustamente y crea dificultades.

Cuando todo esto se manifestó por primera vez, en el transcurso del camino hacia el nadir el mal nació en el mundo, el mal entró en el campo del nadir. Esto provocó la pérdida del poder de percepción interior. Y en esta situación el mortal se volvió víctima de la vida exterior que es muy mágica.

El mal, lo malo, no es lo mínimo del mundo fundamental en el ser. Es la oscuridad en la cual el ciego ignorante busca su camino tanteando y tropezando regularmente. La ignorancia es también el más grande de los pecados. Ya el profeta lo deplora en la Biblia: “Mi pueblo se pierde por falta de conocimiento”

 

 

¿Piensan que se trata de conocimiento de libros, de un conocimiento aprendido, o incluso del conocimiento transmitido en el pódium por un trabajador de la Escuela espiritual? ¡No, se trata aquí del conocimiento interior! La mónada encierra todo lo que es, todo lo que Dios ha manifestado. Abran su ser a la radiación del núcleo de la mónada y todos sus males desaparecerán y estarán como la mónada del comienzo. Si continúan errando, tanteando, tropezando regularmente en la oscuridad la ley de disolución les corregirá cada vez con más fuerza. En el momento que el hombre físico se vuelve totalmente ciego la ley de disolución no actúa más sin dolor. Las consecuencias de nuestras faltas conllevan casi siempre grandes penas. Así la muerte es un sufrimiento en tanto que salario del pecado.

Este proceso metabólico tan problemático se acompaña de los más grandes sufrimientos. La ley exterior que interviene en la marcha hacia el nadir nos es descrita en el Antiguo Testamento. Cuando la masa es empujada hacia delante la muchedumbre ignorante de los ciegos que ven y los sordos que oyen, debe ser protegida lo más posible por la ley exterior. En este caso una voz amenaza sin cesar: “Hay que hacer esto y si tu no lo haces cosecharás aquello. Si tu haces esto… ocurrirá aquello…” así habla la ley exterior, la ley de los
Diez Mandamientos.

Un sacerdote nos pregunto un día: “¿En su Escuela respetan los Diez Mandamientos?” Le hemos contestado: “¡Sí, es preciso ya que sin ello nada puede hacerse!”.

¿Lo comprende usted? Si la ley interior no actúa en usted, si no ha renacido en la luz del Nuevo Testamento es el Antiguo Testamento quien actúa: “Hay guerras y sonidos de guerras” y toda clase de miserias en todos los lugares. Es así.

La ley exterior no es la ley del odio sino la que protege y dirige a los ciegos; ley hecha para retener el máximo posible al portador de imagen que está unido a la mónada pero no lo sabe, de este modo no se comporta convenientemente y para darle el máximo de tiempo posible una posibilidad de restablecerse. El portador de imagen está guiado por la ley exterior y corregido en caso de necesidad. Por ello citaremos aquí el último versículo del decimotercer libro:

“Adora esta palabra hijo mío y venérala: solo hay una religión, una sola manera de servir a Dios es la de no hacer el mal”.

Lo que significa: cuando, en la medida de lo posible, nos apartamos del mal, lo evitamos nos damos la posibilidad de reencontrar de nuevo la verdadera luz. Y seguramente se preguntarán: ¿porqué este pasaje hacia el nadir en el transcurso de los siglos astronómicos, porqué la pérdida de tal magnificencia, acaso es la fatalidad, pudo ser de otra forma?

Examinemos todo ello de más cerca.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO QUINCE

 

 

 

 

 

LA ESPADA DEL ESPÍRITU

 

 

La palabra nadir significa como ya sabe el punto más bajo. Pero no se debe concebir el paso por el nadir en el transcurso de los ciclos astronómicos como una especie de caída en el sentido de oscurecimiento. Efectivamente es en el punto más bajo de los períodos astronómicos en donde debe ser adquiridas ciertas cualidades y que hay que alcanzar el gran objetivo que se ha fijado en el Logos al igual que realizar el plan de Dios para el mundo y la humanidad.

¿Qué tiene de esencial el paso por el nadir, en que punto soportar las pruebas de las tinieblas? Es con el fin de encontrar la luz después de haberse apartado mediante falsas pistas.

De vencer el mal gracias a la luz encontrada y conquistada por sí mismo; de restablecer el estado original. Tal es la esencia de los misterios. Cuando el hombre ha percibido esto la curva de su desarrollo se gira hacia lo alto en dirección de su origen. ¡Y que inmensa diferencia!.

Fuera ya de la ignorancia el hombre entra con el saber; fuera de ser un hijo perdido es ahora el hijo pródigo que vuelve a su patria.

Por ello en el transcurso de todos esos periodos astronómicos se desarrolla una manifestación en todo el universo para la salvación de la mónada con el fin de permitir a la conciencia humana hacer una profusión de experiencias y de purificarse sobre el camino descendente pasando por un nadir; dicho de otro modo, a través de un periodo “Antiguo Testamento” y lleno de peligros, de calamidades y de sufrimientos para llegar al giro en Cristo y elevarse en el Nuevo Testamento.

Si comprende esto comprenderá igualmente el objetivo de los Antiguos Rosacruces expresado por la formula:

“Inflamados por es Espíritu de Dios, aniquilados en Jesús el Señor; renacidos por el fuego del Espíritu Santo”.

Comprenda así el curso de este desarrollo:

La mónada es engendrada por Dios; el  Nous o radiación del núcleo microcósmico es llevado a su desarrollo y la personalidad cuádruple, imagen de la idea, es creada y animada por la mónada.

Vea aquí al hombre total séptuple inflamado por el Espíritu de Dios. Aquí empieza la poderosa manifestación de Dios en su criatura y por ella. Esta, una vez alcanzada totalmente, debe adquirir relieve, valores, experiencia y volverse el instrumento de su propia realización gracias a las numerosas pruebas vividas en la gran escuela de Dios. Lo que explica la marcha evolutiva de los ciclos astronómicos durante siete giros, revoluciones, siete esferas a través de siete períodos. Los Rosacruces designaban la totalidad de este proceso: “El aniquilamiento en Jesús el Señor”.

Es el camino de cruz de las rosas del principio al fin que numerosos mitos y leyendas nos presentan bajo forma de una historia que se desarrolla en algunos años.

Después llega la resurrección el gran restablecimiento que restituye el tesoro de todos los poderes; el renacimiento eterno del Espíritu Santo por el Espíritu Santo en el Espíritu Santo.

A lo largo de ese desarrollo la muerte es una ficción, el mal un incidente. Solo permanece la vida única absoluta.

Lo que en la marcha hasta el nadir llamamos nacimiento natural, el nacimiento del cuerpo del orden de socorro representa la posibilidad renovada sin cesar de adquirir una plenitud de experiencias y de restablecerse.

El único peligro que amenaza ese proceso es el mal, la maldad, la ilusión; ilusión en que cada entidad deberá, tarde o temprano descubrir que el mal es una ficción entretenida por los juegos de los contrarios por la naturaleza dialéctica.

Comprendemos ahora a Hermes cuando demuestra que no existe muerte. Algo como la muerte no ha existido jamás ya que cada átomo es un principio viviente. Tal principio viviente permanece. La fuerza de un átomo puede debilitarse y nuevamente vivificado, recargado, por la energía fundamental de la Divinidad. La muerte es deterioración; la deterioración es aniquilamiento. Pero tal proceso está totalmente excluido de la manifestación universal, dice Hermes con fuerza.

Este proceso que interviene continuamente y nos ilusiona tantas veces, ese proceso que llamamos la muerte es la desintegración de los cuerpos compuestos. Se disocian con el fin de revivir, de renovarse. Ya que hay un movimiento continuo en todo el universo avance eterno de toda cosa. El movimiento es al mismo tiempo el trabajo fundamental del universo. “Todo es movido” exclama Hermes.

Del movimiento incesante del perpetuo cambio de todo y de las situaciones contrarias que se desarrollan proviene el mal que cada entidad deberá neutralizar. Es preciso pues comprender bien la esencia del mal.

Hemos hablado ya de la naturaleza y de la composición de la mónada del estado inicial y original del hombre y del largo desarrollo mediante el cual ese estado le será restituido gracias al nacimiento de la naturaleza y a su paso por el nadir. ¿Qué es ese paso por el nadir?

Es el viaje hacia el punto mas bajo, es el viaje hacia el fundamento. Es el estado de certeza interior absoluto. Si dotado de grandes posibilidades debe usted de realizar una gran obra le es preciso haberse ejercitado y haber adquirido una gran experiencia con el fin de saber lo que conviene hacer o no.

El paso por el nadir no tiene por objeto catapultar al hombre en las tinieblas los abismos y toda clase de miserias para jugar su papel y adquirir la experiencia. No, el paso por el nadir debe confirmarle en la certeza inquebrantable de la manifestación de la salvación. La marcha a través de los ciclos astronómicos constituye la manifestación divina prevista para la salvación de la criatura. Todo el sistema de la mónada debe llegar a abrirse hasta en cada fibra a esta única inquebrantable certeza con el fin de que surja de ella el verdadero Dios en Dios y no una especie de autómata trabajando con la precisión de un reloj y llenando el universo por millares. Vea bien que el logos se revela por su criatura esto para manifestarse así mismo. Por ello cada mónada es conducida hacia su nadir con el fin que al igual que un árbol ella encuentra una profundidad suficiente para sus raíces.

Si comprende claramente esta finalidad todo se vuelve diferente.

¿Qué es lo que da la certeza interior absoluta? No es solamente la experiencia sino también el conflicto. ¿De donde vienen los conflictos en nuestra vida? Del hecho de que se ha ensombrecido usted en la naturaleza dialéctica porque esta usted confrontado con los contrarios, luz y tinieblas, bien y mal. Todo se transforma en su opuesto. En virtud del principio de los contrarios las situaciones altamente conflictivas de la dialéctica le ofrecen una vida de descubrimientos personales mediante las experiencias y los conflictos precisamente.

Usted intenta retener algo pero se le escapa de entre los dedos, intenta realizar algo alcanza una cima y todo se le escapa. Construye algo y todo se derrumba.

Piense en la célebre historia de Parsifal a la búsqueda del Santo Grial. En la lejanía percibe la ciudad de oro. Corre hacia ella pero cuando alcanza los lugares la ciudad desaparece. El ve a un personaje maravillosamente bello. Se precipita hacia él; ese cae convirtiéndose en polvo. Esto es la naturaleza dialéctica. Todo, absolutamente todo se rompe en sus manos.

Cuando es usted joven espera mucho de la vida. Envejeciendo parece que nada, por decirlo de alguna manera, de lo que usted había esperado intensamente ha llegado. ¿Qué es lo que le queda? La esencia del conflicto. Muchos de entre ustedes están totalmente envueltos en los conflictos. El mal es esto.

Por ello Hermes dice a su hijo Taht: amigo mío desátate del conflicto. Así pues apártate de la naturaleza dialéctica. Libérate de ella de un solo golpe.

Puede usted siempre ir en dos direcciones, lo ha experimentado ya un número incalculable de veces. Y esta usted todavía haciéndolo. Con su yo nacido de la naturaleza. Es su yo quien debe aprender la lección y la radiación del núcleo, el Nous, el alma original espera y esperará hasta que tome conciencia de su estado, lo penetre y reconociendo su vocación abra la puerta de su corazón de par en par.

Su yo debe llegar hasta la comprensión y el conocimiento. Su yo debe romper los espesos muros que el instinto de conservación ha edificado a su alrededor.

De tiempo en tiempo los alumnos vienen al Templo literalmente acorazados como diciendo: “¡No crean que pueden alcanzarme!” ¿Porqué? Para protegerse. Han estado tan humillados, torturados por la vida que están continuamente a la defensiva. Ven enemigos por todas partes.

Pero es preciso que esos muros caigan. Es preciso que esta coraza desaparezca. Es preciso que alcancen la comprensión y el conocimiento.

Dicho de otro modo es en el punto más bajo de la naturaleza donde se esconde el único bien y es ahí en lo profundo de la naturaleza en donde se descubre las profundidades de la tierra. ¿Pero es preciso que todos los que siguen el camino que lleva al nadir beban de esta copa amarga hasta la último gota? No, no esta obligado. Esto solo depende de usted. Pero tendrá que soportar amarguras, miseria y sufrimiento hasta el momento que alcance la comprensión y la certeza interior gracias a la certeza adquirida a través de la desgracia y la muerte en el juego de los contrarios.

El vaivén de los cambios jamás cesa. Este juego no tiene ni comienzo ni final y la naturaleza dialéctica conforme a las leyes marca el límite de las profundidades. Y su estancia está en el país del límite. Pero no debe usted franquear el límite debe elevarse por encima de él. Este es tal vez su error: desea franquear por la fuerza el límite de las profundidades. Sin embargo es preciso elevarse por encima.

A cada instante el hombre puede sobrepasar este límite elevándose. A cada instante muchos se elevan por fuera de las profundidades, pero para volver a caer. Hasta el momento en que finalmente por la experiencia y el conflicto nace suficiente comprensión. Sin embargo la comprensión, la verdadera comprensión, viene acompañada siempre con una fuerza de elevación suficiente.

Es la razón por la cual es necesario en principio una profunda toma de conciencia; razón por la cual se dice: “Mi pueblo se pierde por falta de conocimiento” No se trata aquí de un conocimiento intelectual, sino del conocimiento engendrado por la experiencia y purificado por el conflicto. Cuando el hombre alcanza este punto, después de muchas amarguras, comprende la palabra de Hermes: “Hijo mío adora la palabra y venérala, solo hay una religión, solo hay una forma de adorar a Dios, es la de no hacer el mal”

Esto significa que debe usted decir adiós a la naturaleza dialéctica, que debe usted en sí mismo cruzar una raya sobre este mundo y quitar el país del límite. Que debe usted elevarse por sí mismo y liberarse del conflicto del mal en el sentido absoluto.

Tal es el sentido de la tentación en el desierto.

 

Las fuerzas del país del límite le ofrecen todo al candidato. Si el no puede resistir al seductor se lanzan en la tela de araña. Quien está verdaderamente despierto en la compresión pone sus distancias. Usted lo puede en el momento que haya adquirido una comprensión suficiente desde el momento en que sabe en que lado va y se libera del movimiento de los contrarios. Cuando usted sabe todo esto no debe pararse ni un segundo. Actúe inmediatamente y desátese enérgicamente mediante la ciencia Gnóstica directa y absoluta:

“Hoy si usted oye la voz, la voz del conocimiento interior no endurezca su corazón, sino que déjese conducir interiormente hacia el nuevo país”

No se trata ya de suplicar: “Señor perdona nuestras faltas” en un grito de sufrimiento, sino de “perdonar a nuestros deudores”.

 

 

 

 

 

Falta de pág. 134 final a 137.

 

 

 

El hombre físico en su forma nacida de la naturaleza, es en principio solamente un portador de la imagen divina, la imagen de la idea Divina. Pues el paso en la naturaleza dialéctica, las consecuencias de los múltiples conflictos y la larga búsqueda del Santo Grial le dejaran muy maltrecho. Pero la entrada del Nous en su alma le da, en sentido absoluto, la fuerza de volverse hijo de Dios, de ser de nuevo plenamente la imagen de la idea. Ahora bien desde ese instante el proceso de la mónada esta fundamentalmente restablecido. En consecuencia se inicia la grandiosa Transfiguración. Es a partir de la forma física del orden de socorro que todo debe ser hecho para llamar a la vida bajo la égida del alma del Espíritu, la forma original del rey y de la reina de las Bodas Alquímicas de Cristian Rosacruz.

Pero comprenderá bien que este proceso poderoso no puede ser automático. La persona concernida debe colaborar con el mayor interés de forma muy inteligente y muy personal. Debe explorar ella misma su camino paso a paso. Si en un momento dado las condiciones elementales están presentes se desarrolla gracias al descenso del Nous en el alma un segundo poder igualmente de naturaleza inmortal llamado por Hermes, como usted sabe, la palabra, el lenguaje. Con la ayuda de este segundo poder va ha empezar ahora lo que en la Lengua Sagrada llama “El comercio secreto con Dios”.

La radiación del núcleo que acompaña al Espíritu se manifiesta de forma muy distinta en el cuerpo físico del candidato de forma que en un momento dado no le es difícil comprender a Dios.

Tal vez creíamos antaño que El Comercio Secreto con Dios era una expresión mística para designar una vida de devoción. Esta idea es un error.

Todo conocimiento superior, toda comprensión profunda, toda orientación que llega a fuera de la casa de la servidumbre, de la ilusión dialéctica se obtiene gracias a este segundo poder.

Todo lo que en el pasado se ha denominado, de buena fe, iniciación en el sentido positivo se concretiza gracias a este segundo poder de inmortalidad, designado como la palabra viva creadora. El camino realmente liberador comienza con “La palabra que estaba en el comienzo”. El prólogo del Evangelio de Juan estableciendo este hecho demuestra que es el Evangelio más importante. Fue también el Evangelio de predilección de las Fraternidades Gnósticas de todos los tiempos; su prólogo hace de él el Evangelio Hermético por excelencia.

Cuando la radiación del núcleo penetra hasta en el Santuario del Corazón e irradia todo el ser, que el ser físico se entrega en cierta medida a esta poderosa radiación y que su corazón es aunque sea poco receptivo a las corrientes de la Gnosis, la radiación del núcleo penetra también el Santuario de la Cabeza. Todo el sistema de los chakras y en particular los tres chakras de la cabeza juegan entonces un papel de intermediario. El chakra de la pineal es el chakra de entrada de la kundalini monádica mediante la cual se realiza el descenso del Espíritu Séptuple.

El chakra de la frente tiene su centro en el espacio abierto detrás del hueso frontal en donde el yo nacido de la naturaleza debe ser expulsado en tanto que el alma nueva será colocada nuevamente sobre su trono como soberana.

Cuando su yo es muy fuerte esto se ve a la luz de su frente. Una luz muy especial, un fuego muy particular emana y se transmite a los ojos. Ahora bien en el proceso considerado aquí este yo debe apartarse y desaparecer. De hecho en el proceso de formación de la nueva conciencia gnóstica el yo se disipa descendiendo simplemente a lo largo del sistema de los chakras y termina por desaparecer en el plexo sacro.

En el momento que el yo de la naturaleza ha desaparecido el alma nuevamente nacida toma el sitio que le pertenece desde el comienzo. A partir de ese momento la conciencia dirigente no será y a la del yo nacido de la naturaleza, sino, la del alma.

Hemos dicho que los tres chakras de la cabeza juegan el papel de intermediario para el segundo poder de inmortalidad: la pineal es el chakra de entrada de la kundalini de la mónada mediante el cual se realiza el descenso del Espíritu séptuple; el famoso chakra de la frente es el lugar donde desaparece el yo nacido de la naturaleza y donde el alma nueva reina de nuevo como soberana.

El tercer chakra es el de la laringe que libera el poder superior liberador y creador poder que permite al candidato de hacer de este segundo elemento de inmortalidad un factor realmente activo en la vida.

Podemos llamar al primer poder de inmortalidad el del corazón el escudo del caballero del Grial; el segundo poder, el de la palabra la espada del Santo Grial.

Digamos que la entrada del Espíritu (del esposo o del rey, según la expresión de las bodas alquímicas) en el centro de la pineal representa una corriente de fuerza positiva y la entrada del alma (la esposa o la reina) en el centro de la frente el polo negativo de esta fuerza. Esas dos corrientes la del centro de la pineal y la del centro de la frente hacen nacer en la parte superior detrás de la garganta un fuego, una chispa, una luz, así pues un poder activo y creador, poder perfectamente capaz de hacer salir al candidato del nadir y de elevarlo fuera del país dialéctico del límite.

Todos han descubierto o lo están haciendo que la naturaleza dialéctica es el país del límite absoluto. Imposible sobrepasar la materia, franquear este límite. Ya que en la naturaleza dialéctica cada cosa se cambia en su contrario. Hacen una cosa y otra se opone a ustedes. Cambian de método pero en un momento dado el adversario, la contranaturaleza, se erige nuevamente, una vez más, ante ustedes. Por ello no pueden sobrepasar la naturaleza dialéctica. No lo alcanzarán jamás es el país del límite.

Ahora bien el segundo poder puede liberarles y llevarles hacia la vida liberadora. Es la maravillosa espada del Santo Grial. Despojan los velos de la leyenda, despójense de sus límites y ella se vuelve un factor activo en la vida.

Todos los que restablecen la unión entre la mónada y el cuerpo físico reciben esta espada con el fin de realizar la transfiguración. Para describir un poco su acción y su poder Hermes dice:

“La Divinidad es una con el ser viviente que posee este arma y comercia con ella: la noche por los sueños, el día por las señales; ella le predice el porvenir de muchas formas: por los pájaros, las entrañas, el aire, el roble de modo que le es dado el conocer el pasado el presente y el futuro”.

Profundicemos estas informaciones ya que sin aclararlas corren el riesgo de extraviarse. No se ha comprendido en absoluto las palabras de Hermes en el pasado. Es verdad que tienen algo de mediúmnico y oculto en el sentido negativo; estas palabras incomprendidas han hecho correr mucha tinta y conducido a muchos hombres a considerar el hermetismo como un paganismo maldito aprobándose sobre numerosas advertencias bien conocidas en la Biblia como, por ejemplo, de no prestar atención a los gritos de los pájaros, de no entregarse a la brujería y otras cosas semejantes.

Naturalmente Hermes no quiere atraer la atención sobre semejantes cosas. Se trata aquí de indicaciones veladas destinadas a los alumnos serios, así pues no concierne a los profanos. Expliquemos sucesivamente lo que Hermes entiende por sueños, señales, predicciones, pájaros, entrañas y robles.

A menudo se les ha explicado que todos los procesos relativos a las transmutaciones que tienen lugar en los santuarios de la cabeza y el corazón están íntimamente unidos a las nuevas corrientes, radiaciones y desarrollos de la esfera astral. Si andan el camino y buscan la unión con la mónada, la esfera astral pura entra en contacto con ustedes. Todo su cuerpo astral está penetrado. La pura sustancia de la naturaleza astral y los éteres puros llamados también alimentos santos, les son comunicados a ustedes.

Si piensan ahora en el triple proceso que hemos descrito con precisión y que tiene lugar en la pineal, en el centro de la frente y en la laringe, en donde los aspectos positivos y negativos del nuevo toque se reencuentran y provocan una chispa suscitando un nuevo poder, imaginarán entonces que la nueva sustancia atmosférica que les toca por el nuevo principio chispeante del santuario de la cabeza entra también en unión con el éter nervioso.

El éter nervioso, el fluido nervioso, sufre todos los efectos por las influencias de este nuevo desarrollo. Y en un momento dado, los nuevos impulsos que les son transmitidos comienzan a tocar ciertos órganos vitales. Ya que el mental y todos los órganos de los sentidos trabajan, viven, arden, funcionan gracias al éter nervioso. La calidad de su éter nervioso determina también su estado mental, sus distintos comportamientos sensoriales etc.

Por ello se puede suponer que sí después de todos los preparativos descritos la nueva fuerza se vierte y penetra en nosotros, con todas las consecuencias y estímulos correspondientes, ella manifiesta su presencia en el éter nervioso. Cuando esos nuevos impulsos obran y se expresan en el éter nervioso, el candidato los comprende gracias al nuevo poder creador.

Hermes quiere decir que en ese momento que el candidato establece un verdadero comercio positivo y vivo con el logos. La luz astral nueva, la pura sustancia astral con todos sus efectos se refleja en el éter nervioso (piensen por ejemplo en la cabeza de oro la cima del cuerpo viviente en donde numerosos valores astrales se concentran todos). El candidato ennoblecido a ese estado de ser y llegado a este punto de su desarrollo, establece un verdadero comercio interior vivo con la cabeza de oro. Tales impulsos son percibidos y asimilados por el segundo nuevo poder que controla todos los órganos del santuario de la cabeza.

Estos son los sueños de los que habla Hermes. No son otra cosa que impulsos, impresiones visionarias que corresponden totalmente, por ejemplo, a lo que Pedro indica cuando citando las palabras del profeta declara en el Pentecostés: “En los últimos días dice Dios lo viejos tendrán sueños y los jóvenes visiones”.

Se trata aquí de una nueva intuición visionaria de un nuevo estado sensorial. Los sueños de los que habla Hermes son otra cosa que lo que se entiende en general por esas palabras y que el “yo” lo percibe de forma egocéntrica. Se trata de comprender ahora que las sugestiones e impulsos de naturaleza Gnóstica y filosófica que se desarrolla en la Cadena Universal, son transmitidas por las Siete Escuelas a todos los candidatos que se han vuelto dignos.

Es así como tiene lugar un comercio vivo entre todos los hijos de Dios. En este caso ningún desprecio, ningún obstáculo puede provenir del tiempo o del espacio. El nuevo poder les pone en unión con todos. Las indicaciones relativas a recorrer el camino fueron transmitidas a la conciencia del candidato únicamente por medio de esas proyecciones en el éter nervioso.

Se trata pues de un comercio íntimo con el invisible. Es así como empieza. Y comprenderán que no es en absoluto espectacular. Tal es el inicio del comercio secreto con Dios de las almas entradas en la paz de Belén. Los que tienen así relación estrecha con el logos no hablan de ello. Continúan silenciosamente su camino y realizan su tarea. Comprenderán que se trata aquí de un gran milagro de Pentecostés: la efusión del Espíritu Santo. La nueva lengua hablada por los Apóstoles significa el empleo de ese nuevo poder creador, de este segundo poder de inmortalidad en el fuego chispeante de la renovación astral.

En verdad he aquí de lo que habla Hermes y el profeta Jöel: “y llegará en los últimos días, dice Dios, que expandiré mi Espíritu sobre toda carne. Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos tendrán sueños y vuestros jóvenes visiones”.

Si son verdaderos hijos e hijas de la Joven Fraternidad Gnóstica en el sentido completo de la palabra, todo ello les pertenecerá con la condición de querer recorrer el verdadero camino. Y lean aún una vez en los hechos de los Apóstoles como el Espíritu Santificante, el segundo poder, la segunda actividad del poder creador se expandió sobre millares de personas en cierto momento.

Consideramos un privilegio poder hablarles de todas esas cosas y esperamos firmemente que no medirán estas indicaciones.

Guárdelas en su corazón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO DIECISIETE

 

 

 

 

SEÑALES, PROFECÍAS, PÁJAROS, ENTRAÑAS, ROBLES

No hemos terminado aún con nuestras explicaciones de lo que Hermes entiende por signos profecías, sueños, pájaros, entrañas y robles.

Hemos hablado ya de los sueños e iremos un poco más lejos en la enumeración enunciada, ya que una explicación detallada nos conduciría ciertamente demasiado lejos ahora. Por diferentes razones quisiéramos referirnos a la Biblia porqué el lenguaje nos es más familiar que el de Hermes. Así constataran hasta que punto los libros Bíblicos se refieren a los antiguos escritos de Hermes.

Sabrán, tal vez, que en la alta antigüedad los sacerdotes y los reyes eran invariablemente iniciados dotados de los dos poderes, por lo menos, de inmortalidad.

En ese lejano pasado el sacerdocio era dispensado en grandes escuelas regionales. Después de una preparación completa y una gran madurez adquirida en esas escuelas los trabajadores al servicio del mundo y de la humanidad, eran puestos en contacto con el público.

Haced revivir ese estado sacerdotal en nuestra época fue, en particular, el objeto superior, el noble objetivo de la fraternidad de los Cátaros, esfuerzo destruido por Roma en la sangre y sobre las hogueras. Desde entonces este, mal llamado sacerdocio, no encuentra más obstáculos. Pero sean cuales sean las calidades de esos representantes no poseen ciertamente los dos poderes de inmortalidad. Ya que si esos poderes se hubieran despertado en ellos, se habían retirado inmediatamente del cuerpo eclesiástico. Un hermano o una hermana de la luz no se unirá jamás a esas comunidades manchadas con la sangre de los Cátaros y de los Santos.

La antigua realeza de que hablan los misterios ha desaparecido hace tiempo antes de nuestra era; extenderse sobre este asunto no tendría ningún sentido. Pero señalemos a este propósito que en la lengua de los misterios todo verdadero sacerdote e iniciado del pasado era designado por un árbol y comparado a él. Sabiendo esto volvamos a nuestro punto de partida y comprendamos la enseñanza de Hermes: que Dios es esencialmente uno con el candidato que se despierta en él y que le habla en particular por los robles, invitación velada designando a los iniciados de la Cadena Universal.

Nos movemos así en pleno terreno Bíblico. Piensen, por ejemplo, en los cedros del Líbano, los cedros que según los mitos sería construido el Templo de Salomón. Ese templo, amigos, jamás ha sido destruido. No se ha encontrado jamás en la Jerusalén geográfica. El Templo de Salomón es uno de los verdaderos templos vivos del camino de vida divino construido y mantenido por árboles vivos, los hombres almas que permanecen en Dios.

En la lengua de los Misterios el árbol es el hombre mismo. Por ello Jesús es llamado el árbol de vida. Y para volvernos esto más próximo, señalemos que en la Biblia los verdaderos hijos de Dios son literalmente llamados los robles del Señor, a causa de la fuerza extraordinaria del poder y de la longevidad de este árbol.

Se trata también de robles de la justicia, así como de madera de robles de Mamre y More, en donde tiene lugar unas manifestaciones maravillosas. More designa al maestro iniciado y Mamre, una profusión de riqueza.

Le hemos dicho ya claramente que cuando el candidato dispone ya del nuevo poder creador elemental, este puede establecer y mantener un comercio vivo con toda la Cadena Universal; esto si ella está en unión con la Cabeza de Oro del Cuerpo Vivo de Joven Gnosis.

El comercio con los iniciados de la Fraternidad Universal, el comercio con los “robles del Señor” no tiene lugar bajo forma de encuentros con honorables señores o damas. No, el contacto vivo consiste en una vida interior, un reencuentro interior gracias a los dos poderes de inmortalidad de los que tan abundantemente hemos hablado.

Ello, recuérdenlo, está totalmente excluido. Es imposible por medio de poderes ocultos tales como, vista etérica, clarividencia, clariaudiencia y otros, de percibir los “los robles del Señor”, los iniciados de la Fraternidad Gnóstica. Estos poderes de los cuales algunos están tan orgullosos, solo permiten el comercio con la esfera reflectora.

Y ahora nos queda aún una pregunta: ¿porqué emplear el símbolo del árbol y en particular el del roble? La respuesta es evidente. Todos sabemos que el sistema del fuego de la serpiente es llamado árbol de vida. Todos poseemos el árbol de vida que debe crecer hasta volverse un “roble del Señor”. Por ello es de la más alta importancia hablar de estas cosas con ustedes. El árbol de vida con sus tres canales, el séptuple sistema de chakras que tiene una relación tan estrecha y representa los frutos del árbol, el vasto sistema nervioso dodécuple, que son las ramas y las hojas, y el éter nervioso o archeüs, que es la savia vital de este árbol sagrado: no se puede encontrar una analogía más clara.

El nuevo poder del que hemos hablado con tanto detalle, está largamente desarrollado en los grandes iniciados; en ellos alcanza una gran calidad; de este modo todo el sistema del fuego de la serpiente desde tanto tiempo totalmente transfigurado, está al servicio de su conciencia despertada en Dios y verdaderamente transformada. La antigua serpiente Manas, el pensador, correspondiendo al poder intelectual se ha vuelto en ellos el poder superior del pensamiento. Esta serpiente no les extraviará jamás y permanecerá en el país del límite de la naturaleza dialéctica.

Quien ha enderezado el árbol de vida según la primera imagen de la idea posee al mismo tiempo las alas y el poder para liberarse de la naturaleza de la muerte y entrar en el nuevo estado de vida.

Y ahora vamos al símbolo de los pájaros: el Espíritu Santo descendió sobre la cabeza de Jesús el Señor bajo la forma de una paloma. La inmortalidad y su esencia, las fuerzas monádicas del Espíritu, del Nous y las fuerzas de animación fueron siempre comparadas a los pájaros. Piensen en el símbolo Bíblico del águila, Hamsa el pájaro de la inmortalidad. Así el Espíritu del Señor habla y hablará al hombre despertados y la multitud de pájaros del toque divino descenderá día y noche sobre el hombre alma que finalmente liberado desplegará sus propias alas mercurianas para elevarse como el Fénix, el famoso pájaro de fuego, en la luz de la nueva mañana.

Añadamos, que los antiguos hablaban como ya saben de entrañas de la tierra y de un disturbio interior que llegaba “hasta las entrañas” como se dice en la Biblia (no se trata aquí de sistema intestinal).

“El Espíritu del Señor coge al hombre hasta en los riñones y el corazón” y “mi alma estaba trastornada hasta las entrañas”.

Que estas explicaciones les toquen en lo más profundo de su ser, hasta las entrañas y que la decisión de seguir el único camino se reafirme, mas que nunca en todos ustedes, tal es nuestra esperanza y nuestro ruego.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO DIECIOCHO

 

 

 

 

LIBRO CATORCE

 

CONVERSACIÓN SECRETA SOBRE LA MONTAÑA TRATANDO DEL RENACIMIENTO Y DE LA PROMESA DEL SILENCIO

 

Tat:    en tu discurso general, Padre, te has expresado como por enigmas y de forma velada hablando de la naturaleza divina. Nada me has revelado diciendo que nadie puede ser salvado si no ha renacido.

 

Pero después de las palabras que has pronunciado descendiendo de la montaña, cuando te he suplicado te interrogaba sobre la enseñanza del conocimiento con el fin de aprenderla (ya que es el único punto de la enseñanza que ignoro) me has prometido trasmitírmelo en cuanto me hubiera desatado del mundo.

 

Ahora lo he hecho y me he fortificado interiormente contra la ilusión del mundo. Entonces dígnate completar lo que me falta, como me lo has prometido e instruirme sobre el renacimiento, bien en palabras, bien como misterio. Ya que no sé oh Trismegistros ni de que matriz, ni de que simiente nace el hombre verdadero.

 

Hermes:    de la sabiduría que piensa en el silencio y de la simiente que es el único bien, hijo mío.

 

Tat:    ¿quién las siembra, Padre? Ya que esto me es totalmente incomprensible.

 

Hermes:    la voluntad de Dios hijo mío.

 

Tat:    ¿y cual es la naturaleza del que viene ha nacer? Ya que no tendrá parte ni a mi ser terrestre ni a mi pensamiento cerebral.

 

Hermes:    renacerá otro. Será un Dios, un hijo de Dios, todo en todos y dotado del conjunto de los poderes.

 

Tat:    me hablas por enigmas padre y no como un padre a su hijo.

 

Hermes.    Tales cosas no se enseñan hijo mío. Pero si dios lo quiere el te hará, Él mismo recordar.

 

Tat:    lo que me has dicho, Padre, sobrepasa mi comprensión y me hace violencia. Por ello no tengo sobre el asunto mas que esta justa respuesta: “¡Soy un hijo extranjero a la raza de su padre!” Cesa de rechazarme

 

Padre ya que soy tu hijo legítimo; explícame con detalle de que manera opera el renacimiento.

 

Hermes:    ¿qué puedo decirte hijo mío? Solamente esto: cuando percibí en mí mismo una visión indefinida suscitada por la misericordia de Dios; salí de mí mismo para fundirme en un cuerpo inmortal. Así ya no soy el que fui un día, he sido trabajado por el alma Espíritu, ahora bien, esto no se enseña ni se percibe con el elemento material que permite ver al hombre de aquí abajo, he ahí porque no me preocupo más ahora de la forma compuesta que un día fue la mía. Ya no tengo ni color, ni sentidos, ni medida: todo esto me es extraño.

 

Ahora me ves con tus ojos, hijo mío, pero lo que yo soy no sabrías comprenderlo mirando con los ojos del cuerpo. De hecho con estos ojos tú no me ves, hijo mío.

 

Tat:    me has puesto en una gran confusión y vuelto perplejo, Padre, ya que ahora ya no me veo ni a mí mismo.

 

Hermes:    Dios te concede, hijo mío, salir también de ti mismo como los que sueñan durmiendo, pero en tú caso sin dormir.

 

Tat:    dime aún; ¿quién es el que opera en el renacimiento?.

 

Hermes:    el hijo de Dios, el Hombre Único, según la voluntad de Dios.

 

Tat:    ahora, Padre, me dejas totalmente mudo, no entiendo nada; efectivamente, te veo siempre con la misma forma corporal, con la misma apariencia exterior.

 

Hermes:    te equivocas ahí también, ya que la forma mortal cambia día a día. Ella es irreal, cambia en el transcurso del tiempo aumentando o disminuyendo.

 

Tat:    ¿pero que es lo que es verdadero y real, Trismegistros?.

 

Hermes:    lo que está sin mancha, lo que es ilimitado, sin color, inmutable, desnudo, sin forma, radiante quien se sondea a sí mismo, el Bien inalterable, el Incorporal.

 

Tat:    esto sobrepasa mi comprensión, Padre, pensaba que me habías vuelto sabio, pero todas esas nociones bloquean mi comprensión.

 

Hermes:    esto es así, hijo mío, respecto a los que se dirigen hacia lo alto como el fuego, o hacia abajo como la tierra, o se escurre como el agua, o sopla a través de todo el Universo como el aire. Pero ¿cómo podrías percibir por los sentidos lo que no está ni cerrado, ni fluido que no puede ser ni reunido ni cogido y se concibe solamente por su poder y por su fuerza activa, cosa que solo es posible a quien tiene una vista profunda de nacimiento en Dios?.

 

Tat:    ¿no soy capaz?.

 

Hermes:    no quiero decir esto, hijo mío, pero peligran en ti mismo y ello llegará. Deséalo y ello vendrá. Lleva al silencio las actividades sensoriales del cuerpo y el nacimiento del divino se realizará. Purifícate de los castigos irracionales de la materia.

 

Tat:    ¿tengo en mí torturadores, Padre?.

 

Hermes:    ¡están en un gran número, hijo mío, en un número alucinante!.

 

Tat:    yo no los conozco, Padre.

 

Hermes:           Esta ignorancia misma es el primer castigo, hijo mío.     ( Aries )

El segundo es el llanto y el sufrimiento.                         ( Tauro )

El tercero  la falta de medida.                                        ( Geminis)

El cuarto la codicia.                                                      ( Cancer )

El quinto la injusticia.                                                   ( Leo )

El sexto la avaricia.                                                      ( Virgo )

El séptimo la falsedad.                                                 ( Libra )

El octavo la envidia.                                                      ( Escorpio )

El noveno la astucia.                                                    ( Sagitario )

El décimo la cólera.                                                      ( Capricornio )

El undécimo, la irreflexión.                                            ( Aquario )

El duodécimo, la maldad.                                              ( Piscis )

 

Estos castigos son en número de doce, a continuación de los cuales se encuentran muchos otros quienes en la prisión del cuerpo exigen al hombre en razón de su naturaleza, a sufrir de la actividad de los sentidos. Cuando Dios tiene que dar de alguien, esos castigos disminuyen, aunque no sea completamente. ¡Y esto es lo que explica la naturaleza y el sentido del renacimiento!.

 

 

Ahora mantén el silencio, hijo mío, escucha con respeto y reconocimiento. En la misericordia divina uno tardará en derramarse sobre nosotros. Alégrate hijo mío ahora, las fuerzas de Dios te purifican plenamente por la unión con los elementos de la palabra. El conocimiento de Dios nos llega, y por él la ignorancia es rechazada. La Gnosis de la alegría nos llega y por ella el sufrimiento desaparece. La fuerza que evoco después de la alegría es la humildad. ¡Oh fuerza maravillosa, recibámosla en la alegría, hijo mío: mira como viniendo ella rechaza la falta de medida!. En cuarto lugar nombro el dominio de sí, la fuerza que se opone a la codicia. Y esta etapa es el sostén de la honestidad: ya que, mira como sin tardar ella rechaza la injusticia. Así nos volvemos justos ahora que la injusticia ha desaparecido. La sexta fuerza que llamo sobre nosotros es la que lucha contra la avaricia, es decir, la bondad que se transmite a los otros. Y cuando la falsedad ha desaparecido evoco aún la verdad: cuando lo que no es verdadero huye, la verdad viene a nosotros. Ve hijo mío, como el bien se vuelve perfecto cuando viene la verdad: ya que la envidia se aparta entonces de nosotros y el bien acompañado de la vida y de la luz, sigue la verdad; y ningún castigo de la oscuridad nos afecta ya más; rechazados, en efecto, huyen rápidamente.

 

Ahora, hijo mío, conoces la forma como opera el renacimiento: la llegada de los diez aspectos realiza el nacimiento espiritual y disipa los doce aspectos; así somos divinizados por el proceso de este nacimiento.

 

Tat:    ahora que según las disposiciones divinas he llegado a la contemplación, estas cosas no se me vuelven visibles por la visión ordinaria sino gracias al poder de las fuerzas recibidas.

 

Estoy en el cielo, sobre la tierra, en el agua, en el aire. Estoy en los animales y en las plantas. Antes, durante y después en estado prenatal, sí, en todas partes. Sí, pero dime aún: ¿cómo las doce fuerzas rechazan los castigos de la oscuridad que son también doce, de que forma ocurre Trismegistros?

 

Hermes:    esta tienda que hemos quitado está constituida por el círculo del Zodíaco, quien a su vez contiene doce elementos: es una sola naturaleza pero multiforme según la representación que se hace el pensamiento engañoso del hombre.

 

Entre estos castigos los hay, hijo mío, que se manifiestan juntos. Así la precipitación y la irreflexión son inseparables de la cólera. No se puede incluso distinguirlos. Es comprensible y lógico que desaparezcan juntos cuando son rechazados por las diez fuerzas. Ya que son esas diez fuerzas, hijo mío, las que dan nacimiento al alma. La vida y la luz están unidas. Así del Espíritu nace el número de la unidad. Además según la razón la unidad contiene la década, y la década la unidad.

 

Tat:    ¡Padre, veo en el Alma Espíritu todo el Universo y a mí mismo!.

 

Hermes:    esto es el renacimiento; no se puede uno hacer una representación tridimensional. Conoces y sientes esto ahora gracias a la conversación sobre el renacimiento que he escrito para solo tú provecho de forma de hacer partícipe no a la muchedumbre sino a los que dios ha escogido.

 

Tat:    dime Padre, ¿este nuevo cuerpo compuesto de las diez fuerzas se disgregará?.

 

Hermes:    Cállate, no digas cosas imposibles, ya que así pecarías y enturbiarías el ojo del Alma Espíritu. El cuerpo físico dotado de sentidos está muy lejos del nacimiento divino fundamental. El primero se disgrega, el segundo es incorruptible; el primero es mortal, el segundo inmortal. ¿No sabes que te has vuelto un Dios, un hijo del Único como yo?.

 

Tat:    Padre, me gustaría oír el canto de alabanza que, que según tú me has dicho, oíste a las potestades cantar cuando alcanzaste el Ogdoade (octavo; es la fase de la entrada en Dios, el Ser espíritu absoluto).

 

Hermes:    conforme a lo que desveló Poimandrés en el Ogdoade, añado tu prisa en abatir esta tienda ya que en el presente tú eres puro. Poimandrés, el Espíritu no me ha revelado más de lo que yo he descrito sabiendo que estoy en estado de comprenderlo todo; de ver y de oír todo lo que deseo, él me ha ordenado hacer todo lo que está bien. Es por esto, que las fuerzas que están en mí cantan en todo.

 

Tat:    Padre, yo también quisiera oír y conocer todo esto.

 

Hermes:    entonces permanece silencioso, hijo mío, y oye este canto de alabanza tan apropiado el himno del renacimiento. No era mi intención de hacerlo conocer sin más excepto a ti que has llegado al término de esta iniciación. Este canto de alabanza no se enseña, permanece escondido en el silencio. Sitúate en un lugar a cielo abierto gira tu mirada hacia el viento del sur después de la puesta del sol y ahí adora; haz lo mismo a la salida del sol pero girado hacia oriente. Y ahora silencio, hijo mío:

 

 

EL CANTO DE ALABANZA SECRETO: LA FÓRMULA SAGRADA

 

¡Que toda la naturaleza del Cosmos escuche ese Canto de Alabanza!

¡Ábrete oh tierra!

¡Que las aguas del cielo abran su fuente al escuchar mi voz!

¡Permanecer inmóviles vosotros árboles!

¡Ya que quiero cantar y alabar al Señor de la Creación, el Todo, el Único!

¡Abríos cielos!

¡Vientos calmaos!

Con el fin de que el inmortal Ciclo de Dios pueda recibir mi palabra.

Ya que voy a cantar la Alabanza de aquel que ha creado todo el Universo; que ha indicado su lugar a la tierra y ha suspendido el firmamento; que ha ordenado al agua dulce salir del océano y expandirse sobre la tierra habitada e inhabitada, al servicio de la existencia y para la supervivencia de los hombres, que ha ordenado al fuego brillar para todo uso que quieran hacer los Dioses y los hombres.

 

Unámonos para cantar las alabanzas de aquel que está elevado por encima de todos los  cielos el creador de toda la naturaleza. Él es el ojo del Espíritu: que a él le sean dadaslas alabanzas de todas las cosas.

 

Oh vosotras fuerzas que estáis en mí: cantar la alabanza del Único y del Todo; cantar  según mi voluntad, oh vosotras fuerzas que estáis en mí. Gnosis, oh Santo conocimiento de  Dios por ti iluminado, me es dado cantar la luz del saber y de regocijarme en la alegría del Alma Espíritu.

 

Oh vosotras, todas las Fuerzas, cantar conmigo ese Canto de Alabanza. Y tú, oh humildad, y tu justicia en mí, cantad por mí lo que es justo.

 

Oh amor del Todo en mí, canta en mí el Todo.

Oh verdad, alaba la verdad.

Oh bondad, alaba al bien.

De ti, oh vida y luz viene el campo de alabanza y hacia ti retorna.

 

Te agradezco, Padre, que manifiestas los poderes. Yo te agradezco, Padre, Tú que empujas a la acción todo lo que es potencial. Tu palabra canta por mí tu alabanza. Recibe por mí el todo, en tanto que palabra, en tanto que ofrenda de la palabra.

 

Oye lo que proclaman las fuerzas que están en mí: ellas celebran el Todo, ellas realizan Tú Voluntad.

Tu Voluntad emana de Ti y todo vuelve a Ti. ¡Recibe de todos la ofrenda de la palabra!.

 

¡Salva el Todo que está en nosotros. Ilumínanos oh Vida, Luz, Soplo, Dios! Ya que él Alma Espíritu es el guardián de Tú palabra.

 

¡Oh portador del Espíritu, oh Demiúrgos, Tú eres Dios! El hombre que te pertenece lo proclama por el fuego, por el aire, por la tierra, por el agua, por el Espíritu, por Tus criaturas.

 

He recibido de Ti ese Canto de Alabanza de la Eternidad, como he encontrado por Tu Voluntad, el reposo que buscaba.

 

Tat:    he visto como por Tú Voluntad este campo de alabanza debe expresarse, Padre. Y ahora expreso igualmente en el mundo que es el mío.

 

Hermes:    di, hijo mío, en el mundo esencial, es decir, el mundo divino.

 

Tat:    sí, en el mundo esencial, Padre, tengo este poder. Por tu Canto de Alabanza y la expresión de tu gratitud, la iluminación de mi Alma Espíritu se ha vuelto perfecta.

Ahora quiero yo también dar gracias a Dios desde lo más profundo de mi ser.

 

Hermes:    ¡en eso no seas imprudente, hijo mío!

 

Tat:    oíd, Padre, lo que digo en el Alma Espíritu: “A ti, oh primer artesano del renacimiento, a Ti mi Dios, hago yo, Tat, la ofrenda de la palabra.

Oh Dios, Tú Padre, Tú Señor, Tú Espíritu: acepta de mí la ofrenda que deseas de mí. Ya que todo (el proceso del renacimiento) se realiza conforme a Tú voluntad”.

 

Hermes:    Hijo mío, ofreces así a Dios, el Padre de todas las cosas, una ofrenda que le  es agradable. Pero aún esto: ¡por la palabra!

 

Tat:    Te agradezco, Padre, los consejos que me has dado.

 

Hermes:    Me alegro, hijo mío, que hayas ganado los frutos buenos de la verdad, una cosecha inmortal. Prométeme ahora que ya has aprendido esto de Mí, de observar el silencio, respecto a este maravilloso poder y de no trasmitir a nadie la forma en que se realiza el renacimiento, con el fin de que no seamos contados entre los que profanan La Enseñanza.

Que nos sea suficiente que la hallamos echo los dos nuestra: ya hablando, tú Escuchando. En la Luz del Espíritu te conoces ahora a ti mismo; tu mismo y nuestro Padre de los dos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO DIECINUEVE

 

 

 

 

 

LA MATRIZ DEL RENACIMIENTO

Presten ahora toda su atención al libro catorce de Hermes. Este libro contiene “la conversación secreta sobre la montaña” y trata sobre el renacimiento, problema central de toda Gnosis. El contenido de este libro es para nosotros de un extremado interés, también tenemos la intención de someterlo a un estudio preciso ya que tenemos por tarea el penetrar este asunto lo más profundamente posible.

 

Permanezcamos atentos a todo lo que, en el transcurso de los años fue dicho, escrito y publicado por la Escuela Espiritual actual sobre la Gnosis y sus designios. Preparados así, no nos ofendemos del primer versículo del libro catorce de Hermes que afirma que nadie puede ser salvado sin renacimiento; nadie, ningún cuerpo físico entra en la vida liberadora sin este poderoso proceso que conocemos en teoría como el renacimiento.

El renacimiento base de todo crecimiento transfigurístico es la condición del nuevo estado de vida. Tat pide entonces a Hermes, aclararle sobre el camino y el método del renacimiento. Y añade:

“En tu discurso, Padre, te has expresado como en enigmas y de forma velada hablando de la naturaleza divina. No me has revelado nada, diciendo que nadie puede ser salvado si no ha renacido. Pero después las palabras que has pronunciado al descender de la montaña cuando suplicante te interrogaba sobre la enseñanza del renacimiento, a fin de aprenderla (ya que es el único punto de la Enseñanza que ignoro) me has prometido transmitírmelo cuando me haya desatado del mundo.

Esta proposición nos parece muy clara. Quien quiere penetrar las razones del renacimiento debe haberse cuidado de la naturaleza dialéctica. Ya que provecho sacaría un simple mortal de la comprensión intelectual del por que y del como del renacimiento, si un profundo deseo del corazón en encontrar una solución a su existencia desprovista de perspectiva sin aversión para el mundo y el estado de vida que es el suyo.

Reflexionen. La Escuela Espiritual actual supone correctamente que esta aspiración a la liberación vive en el corazón  de aquel que se une a ella. Si no fuese el caso el aprendizaje no es otra cosa que una fuente continua de miseria, tanto para él, como para la Escuela. Ya que la razón, el sentido, la luz, la esencia del renacimiento son opuestos a este mundo.

Es por todo esto que el candidato a los Misterios Gnósticos debe resolver esta oposición dando la espalda al mundo. Quien no lo quiere o no lo puede aún, es por el momento sociológicamente no apto para el aprendizaje de una escuela espiritual Gnóstica. Esto explica inmediatamente porqué, en lo que concierne al libro catorce, se trata de “Conversación secreta sobre la montaña del conocimiento”.

Si uno se entrega a la filosofía Gnóstica con el yo nacido de la naturaleza y el deseo de vivir ordinario, explicable dialécticamente, el secreto del renacimiento no se desvelará por muchos esfuerzos que se hagan. Nadie en ese estado de ser puede comprenderlo y menos aún reaccionar en consecuencia. Y sabemos que imitando el proceso cada uno tropieza, cae rápidamente y se desenmascara.

Así la enseñanza del renacimiento permanece un misterio absoluto para el profano, hay que aprenderse todo lo que ha sido publicado exteriormente a ese respecto, en el transcurso de los siglos.

Pensamos aquí en el Evangelio de Mateo capítulo 2 versículo 25: “Te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la Tierra por lo que has escondido estas cosas a los sabios y a los inteligentes y que las hayas revelado a los hijos de Dios”.

Los sabios de este mundo orientados religiosamente se califican ya, de hijos de Dios. Creen que sus discursos, sus convencimientos son un don de Dios. Hablan también de grandes poderes espirituales y toda la muchedumbre se inclina ante esas autoridades.

Así el camino de los Misterios permanece cerrado ya que quien persiste siempre en la ilusión del yo, de una manera o de otra, se mantiene en su sitio la serpiente del nacimiento natural y no cambia totalmente, no conoce, ni posee la aspiración fundamental; a tal hombre la Escuela Espiritual nada tiene que decir. La conversación secreta permanece para él un misterio.

Tat afirma en el tercer versículo de ese texto: “me he vuelto del mundo e interiormente fortificado contra su ilusión. A partir de ahora dígnate completar lo que me falta, tal como lo prometiste e instruirme sobre el renacimiento, bien en palabras, bien como Misterio”.

Así es, como el grito del corazón da testimonio finalmente del verdadero aprendizaje. La aspiración al renacimiento se vuelve realidad por una perfecta preparación interior, y en el desapego de la naturaleza dialéctica. Pensamos aquí, en ese otro Sermón de la Montaña, que nos es familiar, el de los Evangelios. Al principio se dice: “Bienaventurados los que aspiran al Espíritu, ya que el Reino de los Cielos les pertenece”. De esta aspiración se eleva la oración: “Me he preparado, he liberado mi Espíritu de la ilusión del mundo, hazme comprender ahora el renacimiento”. A quien desde lo más profundo de su ser, abre así la puerta de los misterios de Dios, la enseñanza del renacimiento le alcanza; le alcanza a partir de lo que está escondido, y lo que está escondido no es otro que el del Reino de los Cielos. Ni su oído interior se abre con el fin de comprender las palabras secretas.

 

Está claro que si uno se orienta de esta manera, una cantidad de problemas aparentes se resuelven, problemas que vamos a examinar ahora aquí, sucesivamente.

En primer lugar: ¿de que matriz renace el hombre y de que simiente?. He ahí la respuesta de Hermes:

¡Hijo mío, de la sabiduría que piensa en el silencio y de la semilla que es el único bien!.

Tat:    ¿quién las siembra entonces, Padre?. Ya que esto me es totalmente incomprensible.

Hermes:    la voluntad de Dios, hijo mío.

Tat:    ¿Y cual es la naturaleza de aquel que viene a nacer, Padre? Ya que no tendrá parte ni en mi ser terrestre, ni en mi pensamiento cerebral.

Hermes:    renacerá otro. Será un Dios, un hijo de Dios, Todo en Todo y dotado del conjunto de los poderes.

Tat:    Me hablas por enigmas, Padre, y no como un padre a su hijo.

Hermes:    tales cosas no se enseñan, hijo mío, pero si Dios lo quiere te hará recordarlo Él mismo.

Examinemos más de cerca esas cuatro preguntas. Con el conocimiento del aprendizaje elemental podemos, más o menos fácilmente, resolverlas.

¿De que semilla, de que matriz renace el hombre? De la Sofía, es decir, de la sabiduría.

Pensamos, tal vez, como muchos, que la sabiduría es una especie de conocimiento superior más vasto. Se habla, por ejemplo, del conocimiento de la sabiduría. Así se podría suponer que la sabiduría debe ser percibida intelectualmente, puede ser conocida intelectualmente, así pues, asimilada por el intelecto. No cometan este error tan común. En el mundo dialéctico el sabio, aquel que supuestamente, posee “la Sofía”, es el que hace búsquedas intelectuales en todas las direcciones. Después cuando ha agotado completamente hacia las cuales se ha volcado, edifica su propio concepto, su propia teoría a partir de los conocimientos acumulados. Puede ser una idea muy bien formulada, una teoría susceptible de ser calificada de justa y buena bajo muchos aspectos, pero en tanto que construcción intelectual permanece siempre siendo una especulación apreciada durante un tiempo, imitada, escogida en la vida como hilo conductor. Pero algunos años después, un segundo sabio viene ha contradecir este primer concepto, este primer fruto de la sabiduría dialéctica de la imaginación y de la especulación. Entonces se desarrolla un nuevo método filosófico.

 

Esos conceptos intelectuales tan conocidos y a menudo, tan perfectamente estériles y engañosos, nada tienen que ver con lo que entiende Hermes cuando habla de la matriz de la Sofía. Él considera aquí la esfera de actividad de los cuatro cuerpos, de los cuatro aspectos de nuestra personalidad que tienen por nombre: el cuerpo material, el doble etérico, el cuerpo astral y el poder mental. Sabemos que son los éteres del cuerpo etérico los  que mantienen el estado del cuerpo físico. Si esos éteres circulan débil o lentamente, esto provoca siempre una perturbación o un debilitamiento del cuerpo físico. Los éteres garantizan la integridad del cuerpo físico.

El cuerpo etérico es movido por las radiaciones astrales del cuerpo astral. El cuerpo astral debería vivir totalmente del verdadero poder mental.

Y el poder mental debería respirar totalmente en la Sofía. Es una materia más sutil y más noble que la sustancia mental.

Pero bajo ningún punto de vista el poder del pensamiento del hombre físico no ha alcanzado la madurez; no, no se puede incluso decir que el hombre nacido de la naturaleza posea un cuerpo mental. Este solo es aún, rudimentario. En el actual estado del hombre físico el cuerpo mental no puede encontrar reposo para su desarrollo y el poder del pensamiento del hombre de hoy, está en la imposibilidad de alcanzar la madurez.

Los órganos del intelecto y sus funciones, solo constituyen la base del cuerpo mental real, noble y verdadero. En nuestro actual estado el pensamiento inferior está totalmente movido por los tres vehículos inferiores de nuestra personalidad. Por ello el hombre físico no puede elevarse jamás por encima del estado adquirido a su nacimiento en la naturaleza; su pensamiento es y permanece de la tierra, terrestre; en él ninguna manifestación de la Sofía, por poco que sea. Ya que el hombre físico se nutre de la materia astral de la naturaleza de la muerte.

Represéntense bien esto. Están ustedes en su personalidad dialéctica: cuerpo material, doble etérico y vehículo astral. En el mejor de los casos, su poder de pensar se distingue por un foco más o menos luminoso, a la altura del Santuario de la Cabeza. Con semejante cuerpo mental es imposible beber en la fuente de la Sofía. No obstante es preciso que su personalidad se mantenga. Así pues, se nutre, necesariamente, de la materia astral de la naturaleza de la muerte. He ahí la realidad.

Por ello como decimos, el hombre físico no se eleva por encima del estado asignado por su nacimiento natural. Es y permanece de la tierra, terrestre. Para él no se trata de Sofía. Se nutre de la materia astral de la muerte. No vive es vivido. Está prisionero del contramovimiento, del que hemos hablado tan a menudo. La pregunta es muy concreta: “¿De que materia debe el hombre renacer?”.

Hermes responde: “De la Sofía que piensa en el silencio”.

Esta matriz, esta materia de la Sofía la materia original, existe lejos de la agitación y la degradación de la naturaleza de la muerte. La Sofía está en el silencio, es decir en el espacio libre original. Además todas las partículas de esta materia son cargadas de grandes fuerzas divinas, las ideas del Logos. Es la simiente del único bien. En cuanto esta maravillosa simiente, la materia de la Sofía, logra penetrar el vehículo mental, ya presente pero aún vacío y que el poder del pensamiento puede funcionar de nuevo como un verdadero cuerpo, la vida cuádruple concebida en el origen se vuelve una realidad: la forma sublime respira ahora de nuevo por el Santuario de la Cabeza, en la Sofía. Y de este pensar va ha vivir el cuerpo astral, de ese cuerpo astral, el cuerpo etérico, y de ese cuerpo etérico, el cuerpo físico.

Así comienza la transfiguración.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO VEINTE

 

 

 

 

 

LA SEMILLA DEL SILENCIO

 

De conformidad con lo que precede, está ahora claro, esperamos que la Sofía unida al cuerpo del pensamiento realice el renacimiento.

El hombre físico de la naturaleza ordinaria existe y vive de la sustancia astral de la naturaleza de la muerte.

 

El no puede liberarse porque su vehículo superior no tiene absceso a la Sofía del Silencio. Por esto la vía de la salvación, el camino liberador, se encuentra en una preparación de abajo hacia arriba. Una preparación que debe empezar por el rechazo del orden engañoso de la naturaleza dialéctica y por la purificación de corazón séptuple de todos los deseos terrestres. La radiación del núcleo de la Mónada toca y anima al hombre que se compromete en esta vía. Además es esta actividad quien debe preparar el poder del pensamiento al descenso del Espíritu, al descenso de la Sofía, al descenso del Silencio, al Espíritu Santificante.

¿Pero quien siembra en el candidato la Semilla del Silencio, se podría preguntar?.

No crean que un supuesto maestro adepto o iniciado pueda jamás ofrecérselo. De hecho, es usted mismo quien las siembra gracias a su preparación, a su disposición por la rendición de sí mismo. Abre así, su pensar aún primario a la sabiduría divina, al descenso del Espíritu. Y de inmediato se realiza la ley Divina correspondiente. La sabiduría Divina desciende en todos los que se abren.

“¿Y cual es la naturaleza de aquel que viene ha nacer, Padre? Ya que no tendrá parte ni a mi ser terrestre, ni a mi pensamiento cerebral.

Hermes: ese renacerá totalmente otro, será un Dios, un hijo de Dios, Todo en todos y dotado del conjunto de los poderes”

Vivirá de la totalidad de las fuerzas que se manifiestan en el plan de Dios y por Él.

Tat piensa que nuevamente se dirige a él en lenguaje velado. Pero el Arte Real no puede ser ni enseñado, ni aprendido, ni estudiado, ni comprendido por el adelantado. Cuando el candidato se compromete en el proceso de santificación de la única manera posible, entonces la verdad se ilumina para él, y en cuanto se abre la Sofía desciende en el Santuario y se comunica al centro de la memoria. Inmediatamente el Arte Real es comprendido interiormente. El candidato empieza por recibir el conocimiento de la sabiduría. Por ello el décimo versículo dice: “Tales cosas no se enseñan, hijo mío, pero si Dios lo quiere Él mismo te lo hará recordar”.

Pero Tat presiona a Hermes para que le aclare más. Y se le oye responder:

¿Que puedo decirte hijo mío?, solamente esto: cuando percibí en mí una visión indefinida suscitada por la misericordia de Dios, salí de mí para fundirme en un cuerpo inmortal; así ya no soy aquel que fui un día, he sido unido por el Alma Espíritu. Además esto no se enseña ni se percibe con el elemento material que permite al hombre ver aquí abajo. He ahí por que no me preocupo ahora de la forma compuesta que fue un día la mía. Yo no tengo ni color, ni sentidos, ni medida, todo esto me es extraño. Ahora me ves con tus ojos, hijo mío; pero lo que soy no sabrías comprenderlo mirándome y viéndome con los ojos del cuerpo. De este modo con esos ojos no me puedes ver, hijo mío.

 

 

Hermes en respuesta al lamento de Tat se esfuerza por aclarar lo que es en realidad imposible de explicar con palabras. Su conciencia iluminada por el Alma y renovada por la Sofía, ve en él y alrededor de él, desarrollarse un nuevo estado de su vehículo, indeterminado, vagamente aunque la imagen esté ya presente. El nuevo vehículo no existe aún, pero la imagen ya está ahí. Es un vestido provisional que hemos llamado el Vestido de Oro de las Bodas. Este vestido provisional es indestructible; eso quiere decir que la imagen, el Vestido de las Bodas, se volverá un nuevo estado vehicular. Además este Vestido de las Bodas procede de la Misericordia de Dios. “La simiente del único bien, la Sabiduría, que piensa en Silencio” a realizado la imagen del sin forma en el resplandor de oro del alma.

Esto es el Misterio:

Después del reencuentro del alma nuevamente nacida con el Espíritu que desciende, surge en un relámpago un estado de ser que designamos como el Vestido de Oro de las Bodas, el cuerpo del Alma, el “Soma Psychicon”. Inmediatamente que el rayo del núcleo de la Mónada penetra en el Santuario del Corazón y se comunica a todo el sistema, la nueva esencia animadora, esta nueva fuerza, debe ocupar
su lugar detrás del hueso frontal entre las dos cejas. Es preciso que `primero el candidato sostenga esta primera lucha, este nacimiento del alma. El alma debe irradiar detrás de la ventana de la frente y en cuanto esta alma encuentra al Espíritu en el Santuario de la Cabeza se despliega el Manto Real, el Vestido de Oro de las Bodas. “Entonces, dice Hermes, salí de mí mismo, para fundirme en un cuerpo inmaterial. Así ya no soy aquel que fui un día, he sido fusionado por el Alma Espíritu”.

Esto es así, ya que el yo nacido de la naturaleza es él también central en el hombre dialéctico, reside igualmente en la cámara del Rey, en el espacio vacío situado detrás del hueso frontal. Es el estado habitual del hombre natural. Sin embargo la nueva alma en crecimiento debe apartar al ser del yo de esta cámara Real y hacerlo desaparecer por el sistema de los chakras. Y cuando el alma ha tomado el lugar que le ha sido designado por Dios, es decir, cuando el yo de la naturaleza ha desaparecido “al instante, dice Hermes al respecto, salí de mí mismo para fundirme en un cuerpo inmaterial y así ya no soy el que fui un día, he sido fusionado por el Alma Espíritu, lo que significa, renacido de la idea original de la Mónada”. Evidentemente todo esto no se enseña sino que debe ser vivido desde el principio al fin y adquirido con grandes luchas.

Insistamos ahora sobre el hecho, que no se puede alcanzar loa contemplación con un cuerpo nacido de la naturaleza, con un cuerpo compuesto de elementos. Así en lo que concierne los Misterios Gnósticos la posibilidad para el hombre natural de una forma cualquiera de experiencia, o de percepción sensorial más elevadas, o más o menos profundas, esta totalmente excluido. El hombre dialéctico quiere en su estado vehicular, horadar hasta el saber absoluto, hasta la comprensión, la contemplación y la experiencia de una realidad superior. Ese está totalmente excluido. Todo lo que intenten en ese sentido es tan solo una pérdida de energía. Pero lo que se manifiesta en este orden, de los que estamos a veces tan orgullosos, es absolutamente de la tierra, terrestre, unido a la naturaleza, no liberador desde el punto de vista Gnóstico totalmente irreal. Por ello nuestra postura es tan firme respecto al ocultismo, tanto positivo como negativo. Es necesario, como siempre lo ha dicho la Escuela en el transcurso de los años, de cortar desde las ramas a las raíces, todo lo que se presente como tal. No se puede con un cuerpo compuesto de elementos llegar a la contemplación, ni tampoco a la formación de la conciencia Gnóstica.

¿Qué es un cuerpo compuesto de elementos?. Es el cuerpo nacido de la naturaleza. ¿Hay entonces otros cuerpos?. ¡Sí!. Hermes testimonia: el cuerpo nacido del Nous del Alma Espíritu; de la Sofía, de la unión del alma y el Espíritu.

¿Debe repetirse?. En cuanto el Alma nace en el Santuario del Corazón, desde que el Alma es el nuevo principio animador, orada un camino hasta el Santuario de la Cabeza y ocupa su sitio detrás del hueso frontal, – lo que significa que el yo ha sido rechazado y que el candidato deja al Alma guiar su vida – cuando se alcanza el estado en que el Alma se encuentra como una Rosa de Oro entre las dos cejas, el Espíritu se une al Alma. Entonces arde un fuego poderoso, y dentro ese resplandor, en ese fuego, el candidato está revestido del Manto de Oro Real, el Vestido de Oro de las Bodas, base de la nueva personalidad, del nuevo estado corporal.

A la pregunta: ¿Hay entonces otro cuerpo?. Hermes responde: Sí, el cuerpo nacido del Nous y de la Sofía, del alma y del Espíritu engendrado con la materia original por la radiación del núcleo de la Mónada; un estado corporal que empieza por el Vestido de Oro de las bodas. Intentemos, ahora, hacerle percibir la inmensa diferencia que existe entre un cuerpo compuesto y el cuerpo de la Sofía.

Usted sabe que un elemento es un material de base, un cuerpo simple no divisible que aparece en la naturaleza como una grandeza invariable. Se puede constituir un cuerpo a partir de tales elementos. Y cada átomo del elemento posee una fuerza vital. Nuestra conciencia, nuestra conciencia yo, nacida de la naturaleza no es otra cosa que la conjunción de fuerzas vitales presentes en cada átomo que compone un elemento. El conjunto de las fuerzas vitales de los átomos determina nuestra conciencia. Tal conciencia proviene del cuerpo compuesto de elementos y no debe jamás sobrepasar la naturaleza que lo constituye. Es, sin duda, comprensible. Un cuerpo elemental compuesto de elementos terrestre no se libera jamás de la tierra, aunque se puede intentar.

Es naturalmente posible, en el marco de este aprisionamiento, realizar diversas experiencias. Se puede modificar el estado del cuerpo elemental, tal como se esfuerza y se ejerce febrilmente las numerosas aplicaciones de la ciencia oculta, por ejemplo: debilitando un elemento y reforzando a otro, o bien, realizando una composición elemental de la personalidad con la ayuda de sustancias astrales y de éter reflector.

La ciencia oculta que ha practicado esto en todos los tiempos ha obtenido, a menudo, resultados impresionantes; pero estos permanecen siempre dentro de los límites de la naturaleza. Repitámoslo: no se puede con una personalidad compuesta de elementos, llegar a la liberación, llegar a la contemplación de la Sofía. Ya que tal cuerpo permanece encerrado en el interior de la naturaleza de la muerte y permanece en él.

Hay elementos de naturaleza material etérica y astral. Y tal como hemos dicho el hombre no dispone del puro elemento mental, la materia del silencio, la materia de la Sofía. No poseemos el elemento de la liberación. ¿Por qué?. Porque nuestro cuerpo del pensamiento, nuestro órgano mental es imperfecto. No está aún terminado. Lo que llamamos el pensamiento no es más que un minúsculo fragmento del verdadero poder del pensamiento. El pensamiento cerebral no puede producir nada liberador; tan solo el poder del pensamiento verdadero abre la puerta y da acceso a la esencia del silencio.

Pensemos aquí en el pozo de Cristian Rosacruz. En ese pozo, en ese espacio todos se lamentan y se debaten y cada uno intenta liberarse. ¡En vano!. La única posibilidad es la cuerda que desciende en el pozo. Con la ayuda de las siete cuerdas, tal como lo leemos en Las Bodas Alquímicas de Cristian Rosacruz, podemos elevarnos. En el marco de nuestra prisión, en el interior de este pozo, encontramos elementos de naturaleza material, etérica y astral, pero falta la materia del Silencio. En otros términos, el hombre y su microcosmos permanecen prisioneros, bien sea en la materia o en el plano etérico o astral. En la materia el cuerpo denso se consume. En el templo el doble etérico se disuelve: en la materia astral de nuestro mundo, la cascara astral de nuestra personalidad se disgrega. Permanece el microcosmos en el pozo del debilitamiento, debe buscar, una vez más buscar la revivificación. Objetaremos tal vez, que la ciencia debe poder romper los muros de esta prisión ya que sabe dividir los elementos, es decir, modificarlos. Pero no cometa el error de caer en la ilusión de la ciencia; la física nuclear no cambiará, nada tampoco de nuestra prisión, la ciencia oculta conoce desde siempre el arte de la fisión nuclear. Esto simplemente a un ritmo más lento. Las transformaciones del estado vehicular provocadas por métodos ocultos se realizan también gracias a los cambios de la composición elemental de nuestra personalidad. Sabemos que la ciencia atómica efectúa la fisión nuclear de una manera forzada. Esta ciencia en sus aplicaciones no solo hace intervenir un cambio de decoración como ya hemos dicho.

Llevándolas a altas temperaturas se logra dividir diferentes elementos. ¿Qué se produce entonces?. Se transmutan elementos materiales en elementos de naturaleza etérica y astral. Las radiaciones de calor y los rayos electromagnéticos liberados así, perturban el orden natural elemental de la materia. Esta perturbación modifica nuestra economía vital interna públicamente: la personalidad y todo lo que nace de la naturaleza en los reinos, humano, mineral y vegetal. La manifestación material de la vida, es llevada así de una forma forzada a una manifestación únicamente etérica y astral, por lo tanto es una regresión forzada, un retorno a las eras prehistóricas, o a la vida etérica y más lejos aún, la vida astral que predominaba sobre la vida material. Eso es todo. El iniciado oculto en su vestido astral ha regresado hasta la era Hiperbórea. De este modo a partir del nadir de la materialidad se puede hacer la experiencia, no de una resurrección liberadora, sino simplemente de una desmaterialización perfectamente inútil, en una pérdida de tiempo considerable, lo que significa el aniquilamiento del mundo por el fuego.

He aquí lo que hacen en el presente los maestros de la fisión nuclear, por la instigación de los gobiernos respectivos. Hace algunos años, en Génova, hubo deliberaciones para saber si se debía continuar a no. Todos los problemas tratados en Génova se resumen finalmente a esto: violencia, o no, violencia. Sabemos que la decisión tomada fue de continuar, si no con fines “militares”, por lo menos “pacíficos”, pero sea como sea, es el desenlace, ya que esto significa la desmaterialización.

Comprenderán una vez más, que la ciencia Gnóstica en devenir nada tiene que ver con todo esto, ni con los elementos de naturaleza material, etérica y astral. No puede desarrollarse a partir de un cuerpo constituido de elementos. Ella esta netamente separada en su esencia y en su sustancia de todos los dominios correspondientes.

El estado de conciencia Gnóstico no se encuentra sobre la tierra. Ni sobre Marte, ni sobre Venus. ¡No se trata de volverse venusianos! Pero escapamos totalmente al sistema zodiacal si nos elevamos desarrollando la nueva conciencia Gnóstica.

Ese devenir consciente proviene de la actividad animadora de la radiación del núcleo microcósmico que toca al conjunto de los vehículos y los penetra lo que vuelve posible el descenso de la Sofía, la materia del silencio. La materia del silencio en su descenso despliega, como hemos dicho, el Manto de Oro indispensable para las Bodas Alquímicas de Cristian Rosacruz. La materia del Silencio unida a la radiación del Alma, envuelve al candidato con un nuevo manto, un nuevo manto vehicular llamado vehículo del alma. El alma forma ese vestido como en un relámpago, a partir de la Materia del Silencio en cuanto la Sofía penetra el sistema. Ese cuerpo del alma es muy sutil. Es el fundamento inmortal del cuerpo glorioso de la resurrección. Hay aquí también desmaterialización pero desmaterialización liberadora.

¿Ven ustedes en que ilusión vivimos en nuestra época, ven la ilusión y el gran desastre de la actividad nuclear actual?. La desmaterialización liberadora es otra cosa. Y ahora comprendan ustedes las palabras de Hermes:

“Es por lo que no me preocupo ahora de la forma compuesta que fue un día la mía” Inmediatamente que el alma nueva vive detrás de la ventana de la frente ella domina todo el ser y se vuelve su consciencia. Ella es el núcleo, ella es la conciencia esencial en el centro, no de la prisión natural de nuestro nacimiento, sino, del nuevo vestido del alma, del otro, que está a nuestro lado, cerca de nosotros y parcialmente en nosotros. El hombre que posee el nuevo cuerpo del alma, no vive ya, esencialmente, en el cuerpo nacido de la naturaleza aunque no está separado. Se puede sentir y medir el cuerpo compuesto, dice Hermes; sin embargo, la nueva alma le es unida sobre un plano más elevado.

El Bhagavad Gita dice al respecto que el ser nacido de la naturaleza debe saludar y abordar como un amigo al original, el alma en su esencia puesto que ha tomado forma en él. Hermes dice a este respecto: este amigo, el alma nueva, se vuelve predominante en el sistema cuando el “soma psychicon” el Vestido de Oro de las Bodas aparece. El alma envuelta con el manto de Oro de las Bodas, y manteniéndose en el centro, gobierna entonces la personalidad nacida de la naturaleza, con el fin de que se vuelva y permanezca el mayor tiempo posible el instrumento de Dios en la naturaleza de la muerte, el enviado de Dios en los dominios de la noche para salvar lo que aún puede ser salvado.

En el momento que pronuncia estas palabras Hermes, el hombre rey, está siempre en posesión del ser nacido de la naturaleza, de la forma nacida de la naturaleza; él no está aún separado, se puede siempre aproximarle y percibirle en ese cuerpo. Pero fundamentalmente ya no está en ese cuerpo, está en la forma del alma. No es ya de la tierra, terrestre. Está a lo sumo unido al terrestre como un amigo. Se manifiesta también bajo dos formas a la vez, en la que una decrece en tanto que la otra vivirá hasta en la eternidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO VEINTIUNO

 

 

 

 

 

 

 

EL DEVENIR CONSCIENTE GNÓSTICO

Cuando un hombre por primera vez en su vida, se aproxima a los misterios Gnósticos y descubre que el desarrollo de la consciencia Gnóstica no concierne bajo ningún aspecto a los elementos de la naturaleza etérica o astral; que no se llega jamás a la contemplación con un cuerpo nacido de la naturaleza y compuesto de elementos, que es preciso para ello disponer de un estado vehicular, otro, o distinto que el de la materia de la muerte, a saber, un vehículo formado de la materia de la Sofía. Él entra en una gran perplejidad.

Tat da la prueba que este es su caso; pero a menudo, después como la experiencia nos ha enseñado uno se pone a negar y se fía de la Gnosis. Y Tat exclama:

“Me has puesto en una gran confusión, padre, y me has vuelto perplejo. Ya que ahora ya no me veo más a mí mismo”.

Un poco más adelante dice: “Ahora, Padre, me has vuelto mudo, ahora ya no entiendo nada: efectivamente te veo siempre con la misma forma corporal, con la misma apariencia exterior”.

Para el hombre nacido de la naturaleza que aborda así la cuestión, todo el ser yo es destronado. No obstante en ese estado de ser él puede verdaderamente descubrir que la personalidad compuesta de elementos, es la base sobre la cual realizar la resurrección. Pero quien habla de resurrección habla también de tumba, la tumba en la que es preciso haber sido depuesto anteriormente.

Comprendemos ahora las palabras de Cristian Rosacruz acerca de su tumba en la Fama Fraternitatis: “De todo esto me he hecho viviendo una tumba” no es preciso aquí rechazar la personalidad dialéctica nacida de la naturaleza como algo vergonzoso, un vehículo inútil, nocivo y sin valor. Al contrario, el alma viviente hace uso de él, lo utiliza como un utensilio, pero es preciso que esta herramienta haya sido preparada de la justa manera, que el candidato no espere nada y no vea más allá que lo que es en realidad. Eso explica las palabras de Hermes en el versículo doce:

“Es por lo que ya no me preocupo ahora de la forma compuesta que fue un día la mía. No tengo ni color ni sentidos ni medida, todo esto me es extraño”.

Se ha dicho que cuando Jesús el Señor hubo resucitado de su tumba se encontró esta tumba vacía lo que corrobora las palabras de Hermes. La personalidad nacida de la naturaleza y el cuerpo de la Sofía permanecen unidos hasta el fin. Por esto el Evangelio Gnóstico de la Sofía presenta a Jesús el Señor apareciéndose a sus discípulos como el maestro siempre vivo, el maestro que no ha muerto, pero vestido del Triple y poderoso vestido de luz. Además si piensan en la cita del decimotercer libro de Hermes, recordarán que en el transcurso de su viaje hasta el nadir de la materialidad, la Mónada o microcosmos pierde en un momento dado el vestido de luz de la personalidad original y que en su lugar aparece la personalidad de la naturaleza en todo punto conforme a las leyes naturales del nadir.

La personalidad del orden de socorro, con la vida de la cual está dotada, debe probar ese nadir como un límite infranqueable en razón de las leyes de la naturaleza terrestre; de ahí se desarrolla por necesidad natural y después de un tiempo, más o menos largo, la aspiración al despertar, el deseo de liberación. Ya que el impulso de la Mónada nos empuja siempre más lejos, siempre más alto, hasta en la eternidad.

Pero la ley del nadir impone aquí una meta y en la tensión creciente una nueva idea se manifiesta, la idea de escaparse elevándose, la idea de resucitar del nadir. Se dice: “Si no es posible franquear el límite debe haber una posibilidad de escaparse elevándose en el espacio” y se emprende esto con ello. Entonces el profesor X declara en la prensa: “Alcanzaremos la Luna en los años venideros, tal vez al fin de este siglo. Sin duda poseeremos pronto vehículos espaciales que viajarán alrededor de la Luna, y desde la Luna lanzaremos vehículos al espacio etc.”. Lo que se agita aquí, en el hombre yo, es el deseo del yo de escapar a la naturaleza de la muerte, de desplegar en todo el espacio el ser de la muerte.

Pero aparece que la elevación por encima del nadir con el yo ya no es posible, el cuerpo del orden de socorro ya no es apto. En efecto, es un cuerpo compuesto de elementos, formado en el nadir de la materialidad; y es preciso que la personalidad nacida de la naturaleza compruebe también esta imposibilidad, que haga la experiencia.

Cuando un hombre hace ese descubrimiento de forma suficientemente profunda y que recorriendo el camino se vuelve por la endura un muerto viviente, la práctica del justo comportamiento hace descender sobre él y en él, el Vestido de Luz Original de la Mónada, el Vestido de Luz de la Sofía. Así se realiza la resurrección en el presente.

¿Qué es lo verdadero y real? Nos preguntamos con la filosofía hermética. He ahí la respuesta.

“Lo que no está manchado, hijo mío, lo que es ilimitado sin color, inmutable, desnudo, sin forma, radiante que solamente se sondea a sí mismo, el bien inalterable, el incorporal”.

En una palabra, he ahí la novena asignatura del chispeante vestido de luz original de la Mónada, con la que son nuevamente revestidos quienes resucitan con Jesús el Señor. El ser humano que tomando aliento para elevarse se conforma al único y justo comportamiento, a fin de llegar realmente a esta elevación, debe saber que la condición es la neutralización de la antigua percepción y de al antigua actividad sensorial y la purificación de todos los vicios del ser nacido de la naturaleza de forma que el vehículo abandonado termine por volverse una herramienta adecuada.

Imaginen que, por la fuerza del alma intentan escapar interiormente a su propia naturaleza de la muerta. Imaginen que el centelleante vestido de luz se despliegue alrededor de su cuerpo –muchos hermanos y hermanas de la Joven Gnosis manifiestan ya las primicias- si están intentando en adquirirlo y que crezca en forma y en vitalidad, purifiquen gracias al alma viviente la personalidad nacida de la naturaleza, vuélvanla acta para volverse un instrumento al servicio del mundo y de la humanidad.

Tat extrañado pregunta entonces a Hermes:

¿Tengo en mí torturadores, Padre, tengo vicios?” al igual que como numerosos alumnos estarían dolorosamente sorprendidos si les habláramos de sus vicios.

Hermes responde que toda entidad nacida de la naturaleza además del comportamiento falso del ser animal dialéctico posee doce vicios fundamentales: ignorancia, dolor y lágrimas, falta de medida, codicia, injusticia, avaricia, falsedad, envidia, astucia y cólera, irreflexión y maldad.

Esos doce vicios fundamentales se encuentran en cada uno de nosotros nadie está exento. El trabajador en la viña de Dios enviado para trabajar en la naturaleza de la muerte está cada día confrontado: piense en esto en sus contactos con los habitantes de la naturaleza de la muerte, tengan en cuenta los doce vicios fundamentales, ya que cuando uno de ellos desaparece detrás del plan, por una razón cualquiera los otros se manifiestan en general con una fuerza acrecentada.

 

Y si el hermano o la hermana cuya alma se eleva no neutraliza sus propios vicios por la fuerza de su alma, el hombre interior permanece prisionero y no puede continuar elevándose. Luchamos a menudo contra nuestros vicios como todos saben. Llenos de buenas intenciones intentamos, a veces, neutralizar con nuestro yo lo que descubrimos en nosotros mismos, o sobre los que otros han atraído nuestra atención. Sin embargo esto no es liberador.

Es con la fuerza del alma viviente que hay que extirpar los vicios fundamentales. Se fijarán que el nacimiento del alma del hombre interior a partir de la materia de la Sofía se efectúa después de la vivificación del alma; es por esto por lo que muchos alumnos que poseen algo del nuevo hombre interior, bloqueados en su progreso por los doce vicios fundamentales. Es preciso que tengan esto seriamente en cuenta.

Pero si comprenden ahora este verdadero renacimiento el despliegue del vestido de luz de la Sofía, (y esta comprensión tan solo es posible por una aceptación total), así si han descubierto y reconocido la Gnosis la Sofía, rechazarán por ello la ignorancia, el primer vicio. Hermes dice que el hombre que se eleva verdaderamente en el reconocimiento y la comprensión interior est purificado. Imaginen que no aceptan la verdad de la Gnosis sobre la fe de nadie; sino que la prueban de una forma interior absoluta, entonces la ignorancia desaparece.

La purificación rechaza la ignorancia y si encuentran por ustedes mismos independientemente el saber interior vibrarán y gozarán de una gran alegría. Además esta alegría rechaza toda tristeza, el segundo vicio. No debe compararse la alegría de la que se habla aquí con el placer que se puede sentir por una razón cualquiera en la naturaleza de la muerte, en el juego de los cambios. No, se trata aquí de la fuerza vibratoria del estado de alma viviente; esta alegría interior no se nos quita nunca.

Imaginen que pierden un poco de su ignorancia fundamental y que en tanto que ser nacido de la naturaleza comprueban que ciertos velos se apartan. La ignorancia empieza a ceder. Inmediatamente del vestido de luz de la Sofía –si lo poseen- les llega entonces una maravillosa radiación acompañada de una alegría interior que les colma y sobrepasa toda comprensión. Por este mismo hecho la falta de medida es rechazada. Ya que la corriente de alegría interior que desciende así circula progresivamente en el candidato en un flujo continuo, haciendo desaparecer el desequilibrio y la desmedida de la que habla Hermes. Aquel a quien tal corriente de plenitud hace vivir se guarda totalmente de toda unión con la naturaleza de la muerte. Se aparta de la naturaleza dialéctica y la codicia cesa al mismo tiempo. Por codicia Hermes designa la persecución de designios terrestres, la búsqueda incesante sobre la línea horizontal de lo que es puramente de la tierra. Este vicio es expulsado en cuanto se mantienen en la corriente de la fuerza que emana de la esencia de la luz que se vierte sobre ustedes sin interrupción.

Además el hecho de permanecer objetivo frente a la vida y a la agitación de la naturaleza de la muerte gracias a la presencia comprobada en nosotros del hombre interior contribuye dice Hermes el fundamento mismo de la justicia. Se rechaza entonces toda injusticia sin ninguna pena. Vean ahora como el hombre alma iluminado irradia su luz alrededor de él sobre los malos, como sobre los buenos, sobre todo y todos. Hermes nombra esta virtud: generosidad la cual expulsa la avaricia. Ya que la avaricia, de la que se trata en el libro catorce, no es la del dinero de los bienes de este mundo o de cosas semejantes sino de la que tiene relación con la expresión de nuestras simpatías y a la radiación de nuestro amor.

Muchos hombres, muchos alumnos igualmente, se ignoran, se ignoran completamente. Algunos tal vez no se han visto nunca, ni siquiera una vez, no se han mirado aun en los ojos y no son nada los unos para los otros. Que esto se produzca conscientemente de forma deliberada como ello ocurre a menudo en la naturaleza de la muerte es aun más grave.

Imaginen que, con el alma renacida y en posesión del Vestido de Luz, toleran con su cuerpo nacido de la naturaleza convertido en una herramienta al servicio del alma viviente, conserven simpatías y antipatías. Comprenderán que esta herramienta sería inadecuada, que sería totalmente por adelantado inutilizable.

El alma es de todos, en todos. El alma no hace distinción, al igual que el sol el alma irradia sobre los buenos y sobre los malos. Hermes considera preferencia y aversión, simpatías y antipatías y la pobre y estúpida voluntad arbitraria que es su expresión, como la más grave y la más infame de las codicias. Aquel que una radiación del alma perfectamente impersonal eleva por encima de ese vicio se mantiene en la fuerza de la verdad. Entonces la verdad se revela, la verdad hace ceder toda falsedad, toda mentira. Falsedad y mentira, tales son el amor y la simpatía que el hombre nacido de la naturaleza simula por educación o diplomacia.

Piensen en los acuerdos de Ginebra, el punto culminante del gran día en los periódicos. Léanlos, estúdienlos una vez más hasta quedar descorazonados; entonces habrán aprendido la lección. ¡Tal vez deberán aprenderlo cientos de veces pero empiecen hay mismo. Los diplomáticos reunidos en Ginebra se atacaban en las asambleas públicas, se mostraban en desacuerdos entre ellos y oficialmente para la opinión pública no querían oír hablar de ningún contacto. El Este acusaba al Oeste y viceversa. Después leíamos, que cinco minutos más tarde en sus apartamentos privados hablando amablemente de la forma que arreglarían tal o cual punto. Falsedad y mentira en las cuales nadie cree ya, que dejan indiferentes, verdadera puesta en escena.

Y no obstante esta impostura mantiene la división y tiene consecuencias funestas. Mantiene los hombres y los grupos alejados los unos de los otros. Se erigen cara a cara como polos de combate y se consumen de angustia y de odio. La causa Ginebra. ¡Y detrás los diplomáticos que ustedes saben bien tiran de los hilos!.

El mundo suplicante aspira a la verdad. Solamente cuando la verdad, en el sentido absoluto, haya penetrado al candidato el único bien se volverá en él perfecto y absoluto. Con la verdad aparece el bien la vida y la luz. La envidia y su cortejo deben entonces apartarse y en un momento dado del cuerpo obscuro del cuerpo nacido de la naturaleza tenebrosa no surgirá ya ningún vicio. Todos serán expulsados, vencidos por la tempestad del “soma psychicon”. Cuando las diez virtudes aparecen los doce vicios son vencidos.

Tan solo así el renacimiento de la Sofía es perfecto. Muchos poseen maravillosas y espléndidas cualidades de alma. Gracias a ellas deben ahora extirpar los vicios de su personalidad con determinación, como en una gran tempestad. De suerte que hacen de su ser material, de su personalidad, un instrumento justo, apto para servir a Dios y a la humanidad.

Ya no hay más obstáculos. La elevación fuera del nadir de la materialidad, la verdadera resurrección se vuelve realidad.

Nuestra esperanza es que ustedes realicen rápidamente ese trabajo de purificación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO VENTIDOS

 

 

 

 

 

 

 

ESTAR EN EL MUNDO PERO NO SER DEL MUNDO

 

Después de examinar en que consiste el renacimiento hermético en su esencia, hemos descubierto que aquel que llega por la mansedumbre divina, al nacimiento en Dios, como lo dice Hermes Trismegistros, renuncia a volverse hacia la materia y vive en una felicidad interior que Dios ha vuelto duradera.

De este modo, después de haber realizado la palabra: “Estar en el mundo pero no ser del mundo” Tat pregunta a Hermes: “¿Pero dime aún esto: como las doce fuerzas rechazan los doce castigos de la humanidad, de que manera ocurre Trismegistos?”.

Y recibe esta respuesta:

“Esta tienda (cubierta o protector) que hemos quitado está constituida por el círculo zodiacal que a su vez comprende doce elementos: es una sola naturaleza pero multiforme según la representación que se hace de ella, el pensamiento engañoso del hombre.

Entre estos castigos los hay, hijo mío, que se manifiestan juntos. De este modo la precipitación y la irreflexión son inseparables de la cólera. No se puede incluso distinguirlos.

Es compresible y lógico que desaparezcan juntos, cuando son rechazados por las diez fuerzas. Ya que son esas diez fuerzas, hijo mío, las que dan nacimiento al alma. La vida y la luz están unidas. Así del Espíritu nace el número de la unidad. Además según la razón la unidad contiene la década y la década contiene la unidad”.

Tat añade: “¡Padre veo en el Alma Espíritu todo el Universo y a mí mismo!”.

Y Hermes concluye: “Esto es el renacimiento, hijo mío, es imposible hacerse ninguna representación tridimensional. Tu conoces y sientes esto ahora gracias al diálogo sobre el renacimiento que Yo he escrito solo para tu provecho, de forma en hacer participe no a la muchedumbre sino únicamente a los que Dios ha escogido”.

Situemos nuestros comentarios de nuestro Diálogo secreto sobre un plano más elevado extendiéndolos al macrocosmos como lo necesita la pregunta de Tat y la respuesta de Hermes. “¿Cómo los castigos de la oscuridad que son en número de doce son rechazados por las diez fuerzas?”. Y la respuesta precisa “que la personalidad que somos nosotros mismos no procede solamente de la tierra sino también del Zodíaco”. Si ustedes saben, por poco que sea, de astrología sabrán que en nuestro sistema solar con todos sus planetas y lunas se mueven, evolucionan en el interior de los doce signos del Zodíaco que forman un solo sistema. Este rige totalmente nuestra vida; nuestra personalidad depende de ello completamente. La tienda que representa la personalidad en que habitamos existe gracias a las doce actividades del Zodíaco. Si reflexionan, si lo han verificado por la astrología y sus aplicaciones verán claramente que un sistema zodiacal entero forma un sistema astral en la que viven los habitantes no importa que planeta.

 

 

Ese sistema y todo lo que hay constituye en consecuencia la naturaleza de la muerte, el no estático donde se manifiestan y se neutralizan constantemente las fuerzas contrarias. Pueden fácilmente constatar y observar el continuo subir brillar y descender del Universo de la muerte simplemente a partir de la astronomía sin haber incluso recurrido a la astrología. Todos constatamos claramente la existencia del Zodíaco, el espacio cerrado, como dice Jacob Boehme, “Dios ha encerrado a la humanidad a fin de que el mal que toma forma no pueda penetrar todo el

Universo”.

Hermes dice literalmente que los doce vicios emanan directamente de las actividades zodiacales: “El zodíaco se compone de doce elementos: es una sola naturaleza pero multiforme según la representación que se hace de ella el pensamiento ilusorio del hombre”.

Eso quiere decir que nacemos bajo un signo del Zodíaco, una actividad del Zodíaco. Hay un aspecto que domina fundamentalmente nuestra vida, en el cual se mezclan los once restantes corrientes. Estas obran conjuntamente para seducir a los hombres. Forman una unidad absoluta y son casi ilimitadas.

Los doce vicios están, fundamentalmente anclados en todos nosotros, ustedes no los han, ni aprendido, ni cultivado. No son ni el resultado de la maldad ni el conjunto de los pecados. No, son doce imperfecciones que en nuestras vidas aparecen como vicios.

Piensen en la imagen que evocan los conceptos de vicio y de imperfección. Se trata de algo inacabado, que no se ha vuelto todavía virtud, perfección. Se trata de una actividad, mas o menos, caótica. En otros términos, nuestra naturaleza es una naturaleza en devenir, es un aspecto de lo que debe venir. Por ello se habla también de nacimiento natural, de nacimiento del alma y de nacimiento del Espíritu, así como de un segundo renacimiento.

Los doce vicios están presentes en nosotros bajo los aspectos positivos y negativos, bajo el aspecto del bien y del mal; pueden constituir un tan pesado karma que uno se dobla bajo el peso de las faltas de su propia naturaleza. Lo imperfecto encubre lo que puede volverse perfecto.

En todos los tiempos la Humanidad ha conocido esas actividades y sus resultados. Tanto como retrocedan en la historia del mundo, siempre se ha conocido los efectos y la naturaleza del Zodíaco. Piensen en los poderosos signos de Egipto, en la Gran Pirámide, totalmente edificada según los datos del sistema zodiacal y del sistema solar. Las actividades del sistema zodiacal han colocado siempre a los que buscan a Dios en la más grande perplejidad, hasta el momento en el que descubren sobre el camino que las diez fuerzas únicas, susceptibles de resolver el problema tienen la posibilidad de atacar esa unidad indisoluble de los doce; dicho de otra forma, que a la aparición de los diez los doce se retiran automáticamente.

Repitámoslo: el nacimiento que nos da la existencia, la forma natural en la cual entramos en contacto mutuo, no es perfecta, no está aún terminada. Un segundo nacimiento tiene que tener lugar.

La necesidad absoluta de este renacimiento, de este segundo nacimiento, aparece claramente.

Si permanecemos en el estado del primer nacimiento, somos y permanecemos imperfectos. Nacidos almas debemos unirnos al Espíritu. El Alma debe purificar la personalidad de los doce vicios y cuando estos han sido expulsados, esta personalidad forma el verdadero instrumento terrestre al servicio de la Gnosis; esta claro que la personalidad que se pone a vibrar así bajo la influencia exclusiva de las diez fuerzas va a cambiar rápidamente, a transfigurar.

Solamente entonces la naturaleza se abre. En el vasto Universo divino nada de imperfecto puede existir. La maldad no se manifiesta solamente alrededor de ustedes, ella es suscitada por aquel que está en un estado de imperfección. Pero el Universo Divino obedece a un plan. Y démonos cuenta de que en nuestra forma actual estamos aún en el primer nacimiento y que nos es posible con ayuda de las diez fuerzas expulsar todas nuestras imperfecciones. Esas diez fuerzas, la década, engendran el alma, dice Hermes. Vida y luz esta unidas. Así la unidad nace del Espíritu. Por lo cual, si comprendemos bien, la unidad contiene la década y la década la unidad. ¿Hemos efectivamente comprendido bien?. La década hermética no es otra cosa que el Espíritu de vida original que vivifica, que anima cuando uno se abre a él en el estado del primer nacimiento.

El número uno es el símbolo del Espíritu; el cero o circulo, el del alma o la pura sustancia original, la materia de la Sofía, el círculo de nuestro tapiz. El diez puede ser el Vestido de Oro de las Bodas que nos envuelve, el Cuerpo del Alma que nos rodea unido al Espíritu: la década. Y el estado de ser, la corriente de fuerza que lo precede y expulsa los vicios fundamentales. Habiendo aprendido todo esto Tat exclama jubiloso:

“¡Padre, veo en el Alma Espíritu todo el Universo y a mí mismo!”.

En ese estado de ser la forma natural no es rechazada como cualquier cosa indigna, sino que se vuelve un verdadero instrumento al servicio de Dio, al servicio de la humanidad. El cuerpo de la naturaleza en armonía con el cuerpo del alma se vuelve entonces el Hijo del Padre, el Hijo de Dios.

Esto es el renacimiento. Si ustedes lo comprenden ya no pueden hacerse ninguna representación tridimensional.

Así es como Dios llega al renacimiento, la naturaleza de la muerte en nosotros, y la eternidad engulle el espacio y el tiempo. Si el cuerpo de la naturaleza procede del tiempo, esta sometido al tiempo, el cuerpo del alma esta unido a las fuerzas celeste y vive en la eternidad. Es así como el tiempo es aniquilado por la eternidad, lo mismo que la muerte es vencida por la manifestación del cuerpo del alma. Y es al alma renacida a quien van dirigidas las palabras:

“¿No sabes que te has vuelto un Dios, un hijo del Único?”. Es calificado justamente como hombre verdadero.

El cuerpo exterior de la naturaleza, el cuerpo visible, nada tiene que ver con el nacimiento real, el nacimiento divino. Ya que el nacimiento real es el nacimiento del Inmortal. ¿Qué quiere aun decirnos esto, nosotros que tenemos el gran privilegio de acercarnos a todo esto, de poder hablar de todo ello, no es sorprendente que situemos tan a menudo las cosas de la naturaleza más altas que las cosas del Espíritu?. ¡Cómo es posible que nos dejemos aun retener aquí!. ¿Qué nos ofrece la muerte siendo que la vida nos espera?. Y sin duda lo habrán comprendido: el Universo de la naturaleza de la muerte no es otra cosa que el límite del viaje de la Mónada hacia el nadir, el fin del descenso conforme a la ley. En ese nadir debemos aprender la gran lección, la lección de la resurrección, la lección de la elevación en la eternidad absoluta: la realización.

En resumen la naturaleza de la muerte es la matriz de la eternidad como lo expresaba el profesor de Hartog. Si consideramos así la naturaleza zodiacal, entonces ya no existe ningún universo satánico en el cual seríamos las víctimas; somos nosotros mismos quienes fabricamos nuestros propios demonios cuando no comprendemos el camino.

Los doce vicios son los problemas, las complicaciones que aparecen cuando insistimos en aferrarnos a la naturaleza inferior y en ello vemos el objetivo de nuestra vida. Quien permanece aferrado al primer nacimiento no captará jamás, por poco que sea, nada del segundo nacimiento.

Así es como en este Diálogo Secreto Hermes precisa muy netamente las circunstancias de este segundo nacimiento. y Tat las comprende y las siente en su ser. Por esto el libro catorce se termina con un canto de alabanza, el canto secreto la “formula Sagrada” del cual citamos para terminar un breve extracto. Hermes canta:

“¡Que toda la naturaleza del Cosmos escuche este canto de alabanza!. Ábrete oh tierra.

¡Que las aguas del cielo abran sus fuentes al escuchar mi voz!.

¡Permanecer inmóviles vosotros árboles!.

¡Ya que quiero cantar y alabar al Señor de la Creación, al Todo y al Único!

¡Abríos cielos!.

¡Vientos apaciguaros!

 

Con el fin que el inmortal Circulo de dios reciba mi palabra. Ya que voy cantar la alabanza de aquel que ha creado todo el Universo; que ha indicado su lugar a la tierra y ha suspendido el firmamento; que ha ordenado al agua dulce salir del océano y expandirse sobre la tierra habitada e inhabitada, al servicio de la existencia y para la supervivencia de los hombres. Que ha ordenado al fuego brillar para todo uso que quieran hacer los hombres y los dioses. Unámonos para cantar las alabanzas de aquel que está elevado por encima de todos los cielos, el Creador de toda la naturaleza. Él es el ojo del Espíritu: para Él sea la alabanza de todas las fuerzas.

Oh vosotras fuerzas que estáis en mí: cantad la alabanza del Único y del Todo; cantad según mi voluntad oh vosotras fuerzas que estáis en mí.

Gnosis, oh santo conocimiento de Dios, por Ti iluminado, me es dado cantar a la luz del saber y de regocijarme en la alegría del Alma Espíritu”.

Comprenderán que no se trata de un canto de alabanza superficial dirigiéndose a la naturaleza, como canta el hombre que ve en la naturaleza de la muerte el objetivo supremo de la vida; este canto se eleva del corazón de Hermes el cual está liberado, desatado de las fuerzas de la naturaleza y capaz, ahora, por el poder del cielo de entrever las verdaderas intenciones divinas. Todas las vidas, todas las manifestaciones que no proceden del renacimiento, tienen un fin absoluto. Toda vida salida del renacimiento es inmortal e inatacable.

Por ello, si la Escuela Espiritual y su Cuerpo Séptuple sabe elevar su Cabeza de Oro hasta el estado inviolable de alma viviente ningún mal podrá tocarnos. Los esfuerzos de los que forman la comunidad de la Cabeza de Oro y la comunidad de la Eklesia deben, ser considerados como decisivos en nuestro trabajo. Si el Cuerpo Vivo no pudiese elevarse enteramente los doce vicios, estos la atacarían y se volverían las características de nuestra escuela.

Lo tenemos por dicho y nos esforzamos hasta el extremo de elevarnos del nacimiento natural al nacimiento del alma, con el fin, de en lo que nos concierne, podamos ser llamados los nacidos dos veces.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO VEINTITRÉS

 

 

 

 

 

 

DECIMOQUINTO LIBROHERMES TRISMEGISTROS  A  ASCLEPIOS:DEL JUSTO PENSAR

Hermes:    Como mi hijo Tat durante tu ausencia, deseaba recibir aclaraciones sobre la naturaleza del Universo, y no queriendo permitir diferir su instrucción (en efecto, es mi hijo y un joven elevado recientemente hacia el conocimiento de las cosas) he estado obligado en darle muchos detalles, afín de volver la enseñanza más accesible.

 

Pero para que he escogido los principales capítulos de lo que ha sido dicho y los he compuesto en un método más místico debido a tu edad y al conocimiento de la naturaleza de las cosas que tú as adquirido.

Si todas las cosas que se manifiestan vienen a la existencia, o han venido, no por ellas mismas sino por otro; y si todas las cosas venidas a la existencia son diferentes y deben su nacimiento a otro, existe alguien que será su creador. Pero este último no ha nacido; se dice que estaba antes que todo lo creado. Ya que todo lo que es creado nace de otro, como ya he dicho, así pues nada puede ser antes de que todo llegue a la existencia excepto aquello que jamás ha nacido: el Creador.

 

Este último es también el más poderoso y es también el único, tan solo Él es verdaderamente sabio en todo, ya que nada existía antes que Él. Ya que es el primero tanto en el orden numérico como por la grandeza, por la diferencia que existe entre Él y todas las criaturas y por la continuidad de su creación. Además todas las criaturas son visibles; solo Él es invisible. Precisamente por esto Él crea; ¡Para volverse el mismo visible! Así es como Él crea sin cesar, y de esta manera se vuelve visible.

 

Hay que pensar así y de este pensamiento llegar a maravillarse, y sentirse bienaventurado por haber aprendido a conocer al Padre. ¿Qué hay más maravilloso que un verdadero Padre?.

 

¿Quién es y como aprender a conocerlo?.

¿Es justo darle solamente el nombre de Dios?.

¿No le falta también el de creador, de Padre o tal vez los tres?.

¿Dios por su poder?

¿Creador por su actividad?

¿Padre por su bondad?

Ya que Él es poderoso vista la diversidad de las cosas manifestadas; es activo porque efectivamente todo llega a la existencia por Él.

 

Sin ambigüedades de palabras interminables debemos distinguir lo creado y el creador; ya que entre ellos no existe intermediario ni terceros.

 

Distínguelos siempre en todo lo que comprendes y aprendes y estate convencido de que contienen y encierran todo, no permitas que ninguna duda se insinúe en ti a este propósito, ni en lo que concierne a las cosas que están por debajo o las que están por encima, ni respecto a las cosas divinas, ni en cuanto a lo que es cambiante o pertenece a las cosas escondidas. Todo lo que existe se resume en estos dos: lo creado y el Creador y nada puede separarles ya que el Creador no existe sin creación. Cada uno es lo que la palabra indica y nada más. Por ello no puede separarse el uno del otro.

 

Si el Creador es únicamente la función simple, pura, no compuesta, Él debe ser necesariamente idéntico a Sí mismo, ya que la creación del Creador, es el nacimiento de un estado de ser, y lo que es engendrado no puede existir como si fuera engendrado por sí mismo. Una creación debe ser engendrada por otro: sin Creador nada es manifestado y nada existe.

Si el Creador y la criatura son separados cada uno de ellos pierde su propia identidad privado de su complemento. Si se reconoce que la realidad se resume a esos dos, el Creador y la creación se reconocen que forman una unidad por el hecho que no pueden pasar el uno sin el otro: primero hay la Divinidad creadora; después viene lo creado, sea lo que sea.

 

No temas que la distinción que hago disminuya el respeto debido a Dios o a su gloria. Ya que solo hay para Él una gloria: llevar todos los seres a la vida. Crear dar forma y vida tales, a decir verdad, el cuerpo de Dios. No creas jamás que el Creador haya ordenado alguna cosa mala o fea. Ya que lo malo o feo son aspectos indisolublemente unidos a la generación, como el óxido lo es al hierro y la impureza al cuerpo.

No es el guerrero quien ha hecho el óxido, no son los padres los que han causado la impureza del cuerpo, no es tampoco Dios quien ha creado el mal. Es el uso, el desgaste de las cosas creadas quien produce el efecto anexo del mal. Y es precisamente para purificar lo creado que Dios ha establecido el cambio.

Si no importa que pintor puede representar el cielo y los dioses, la tierra y el mar, el hombre y los animales, así como las cosas inanimadas, ¡Dios no sería capaz de crear todo esto!.

 

Que sin razón que ignorancia pensar esto de Dios. Quienes tienen tales ideas sienten las cosas más extrañas. Ya que pretenden alabar a Dios, testimoniarle su respeto y rechazan el encontarlo como el Creador de todas las cosas y dan así la prueba, no solamente de no conocerlo, sino de cometer la más horrible blasfemia imputándole orgullo e impotencia.

 

Ya que si Dios no fuese el Creador de todo y una palabra justa y bella:

 

Piensa en el labrador que siembra la semilla en su campo: aquí maíz, allá cebada, aparte de cualquier otro grano.

 

Mira como planta aquí una viña, allá un manzano, más allá aún otras especies de árboles.

 

Al igual siembra la inmortalidad en el Cielo, el cambio sobre la tierra, la vida y el movimiento en el Universo. Esos aspectos de su actividad están restringidos. Son en pequeño número y fáciles de contar: cuatro en todo, además Dios mismo y lo creado. Y esos seis constituyen el conjunto de la Universalidad de lo que existe.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO VEINTICUATRO

 

 

 

 

 

 

LA TERCERA NATURALEZA

 

El libro decimoquinto es una carta de Hermes a Asclépios respecto a Tat. Tat es el alumno, en el camino, el alumno que lucha, que se encuentra aún en el estado del nacimiento natural, es decir, en la naturaleza de la muerte.

Por eso corre siempre el peligro de ser nuevamente engañado y víctima del singular movimiento de los contrarios lleno de malicia y de caprichos. Muchos problemas y preguntas se unen aún en él, que piden casi en cada instante una solución y una respuesta.

Ese Tat que conocen también, es el hombre que en medio de los grandes peligros, al igual como Tat, es protegido por la luz de la Gnosis. Ya que la Gnosis cubrirá con su sombra al verdadero buscador, cuyo comportamiento dé testimonio de que está orientado verdaderamente sobre el camino. Es en algún aspecto una consecuencia natural de la actividad astral.

Pues bien ese Tat está acompañado de Asclépios. Ustedes conocen esta palabra, es decir: aquel que ayuda, aquel que cura, representado por el Caduceo, el poderoso y maravilloso símbolo de Mercurio.

Este alumno serio que persevera en el nuevo comportamiento y no abandona el camino está cada vez en unión más estrecha, evidente, positiva y duradera con el Alma Viva que lo acompaña y manifiesta su poderosa influencia en la columna del Fuego de la Serpiente.

Sabemos que el Alma Viviente, es decir, el Alma Espíritu es la única ayuda verdadera, el único verdadero médico, la gran liberadora manifestándose integralmente en el todo del hombre. Quien posee el Caduceo de Mercurio es un fuerte, un victorioso; quien no lo posee aún, un débil, un mortal tropezando a cada paso y errando en las tinieblas.

El primer versículo del libro decimoquinto empieza con estas palabras.

 

“Como mi hijo Tat durante tu ausencia deseó recibir esclarecimientos sobre la naturaleza del Universo y no quiso permitirme diferir su instrucción (en efecto, es mi hijo y un joven alumno recientemente entregado al conocimiento de las cosas), he estado movido en explicarle a la fuerza detalles con el fin de volver la enseñanza más accesible.”

Este alumno cuya Alma Viviente no se manifiesta aún, que está presente aquí, semejante a la Pistis Sofía, por ejemplo, quien aún habiendo repetido sus arrepentimientos no recibe de momento respuesta de su liberador. No obstante en esta pretendida soledad el verdadero alumno no es abandonado jamás, pues Hermes el tres veces grande lo vigila.

Hermes, como saben, es el prototipo, el sublime representante de los hombres totalmente liberados, viviendo en el otro reino. Es uno con la Gnosis y la Gnosis una con Dios. En el libro decimoquinto Hermes intenta decirnos que el Alma no puede aún hablar, o no está lo suficientemente despierta y que el alumno realmente serio y perseverante, es siempre ayudado por la Gnosis Universal, tanto sobre el plano de la personalidad como en el del Alma, es decir Tat como Asclépios.

El decimoquinto libro de Hermes, que nos muestra la verdadera naturaleza de las cosas, es de un inmenso interés. No olvidemos que el alma y la personalidad son de naturaleza muy diferentes. No olvidemos que el alma debe volverse hacia la personalidad, que pertenece a la naturaleza de la muerte y la personalidad debe girarse hacia el Alma, que pertenece a la naturaleza de la vida. He ahí, el gran conflicto de la alquimia Gnóstica, el gran problema de los grados interiores: debe de haber un giro del Alma y de la personalidad, la una hacia la otra, reencuentro; después fusión; en fin, transfiguración y liberación.

Este quíntuple proceso implica, sobre todo al principio, que se establezca y encuentra una nueva base de trabajo en esas dos naturalezas que no están unidas, que no pueden y no deben absolutamente asociarse, teniendo en cuenta que la personalidad tiene el deber de elevarse para fundirse totalmente en la naturaleza del Alma.

Esta nueva base de trabajo constituye, al principio una tercera naturaleza. Es la naturaleza con al cual y por la cual se puede y se debe alcanzar la vida liberadora y alcanzar la gran misión. Es preciso que todo alumno sea aclarado sobre lo que llamamos la tercera naturaleza, por un parte existe la naturaleza de la vida, por otra la naturaleza de la muerte. El candidato comienza el camino en la fuerza de loa naturaleza de la vida y se despide de la naturaleza de la muerte. Entre los dos se encuentra una tercera naturaleza provisional, que no es ni la una ni la otra. El decimoquinto de Hermes nos transmite la sabiduría de esta tercera naturaleza, que es otra disposición psíquica, que llamamos, concretamente, “el Camino”.

Supongan que toman o han tomado en un momento dado, de ir hacia el camino, que los dos extremos: la naturaleza de la muerte y la naturaleza de la Vida, se unen, entonces constituyen, en ese mismo instante, una tercera naturaleza. El Camino no existe, deben crearlo ustedes mismos. Oficialmente la tercera naturaleza no esta reconocida, cada uno debe hacerla nacer él mismo, marcarse el mismo el camino. Si alguien les dice: “Mira muéstrame el Camino y podré, eventualmente, decidir seguirlo” les será imposible responder, imposible, por lo menos transmitir sea lo que sea del camino el cual es su propio camino. En la tercera naturaleza, que es la suya, no pueden introducir a nadie. En efecto, aparece cuando ustedes empiezan y solo se manifiesta si se revelan como verdaderos alumnos.

Lo que es posible, deseable e incluso necesario, es que el grupo por la colaboración de todos, en rendición total, en el Amor al prójimo y la no lucha, se constituya una tercera naturaleza colectiva, que tendrá por nombre Arca,  Barca Celeste o Cuerpo Vivo. Su camino será tan rápido como esta Barca o Arca, sea sólidamente fabricada, que satisfaga a la exigencia requerida y que esta tercera naturaleza responda a la naturaleza de la vida. Teóricamente cada alumno debe, en total autonomía, crearse y seguir su camino, su tercera naturaleza, pero practicando la colaboración de todos siguiendo las indicaciones de la ley Divina de la más alta importancia.

La tercera naturaleza es, en muchos aspectos, un camino “solitario” un camino “peligroso”. Si el “yo”, se expresase aún demasiado fuerte se manifiestan desarreglos. Ustedes saben que la ley proclama: “amarás a Dios sobre todas las cosas”. Por ello la orientación sobre el objetivo Divino les abre el camino. Pero la ley añade: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

Si usted es un verdadero alumno y su tercera naturaleza se rebela, no tendrá solamente el amor para Dios, sino también el amor para su criatura. Si avanza y progresa, el amor que esta en usted y con usted le empujara a seguir a su prójimo en el amor más perfecto y la unidad de grupo se desarrollará necesariamente.

Ustedes saben que el amor Universal es la clave del aprendizaje Gnóstico, ahora bien este amor empieza por la no lucha. Si desean tener parte, la tercera naturaleza se abre a ustedes y ustedes entran verdaderamente en el grupo, es decir, en la Nueva celeste, que es: la tercera naturaleza del grupo.

Esta pérfida naturaleza es un hecho concreto, reconocido por el alumno y el grupo. Les decimos que está en todas partes presente desde el momento en que vuelven hacia Dios, es decir, hacia la Gnosis o hacia Dios. Si lo comprenden pueden tender un paso sobre el camino de la Sabiduría; entonces preguntarán: ¿Qué se entiende por la naturaleza?. Comprendemos bajo ese término, un campo de manifestación, de valores, de fuerzas y de cosas que podemos ver, conocer y experimentar. Hermes dice:

“Ya que todo lo que es creado nace de otro; así pues, no se puede ser anterior a la existencia, excepto a aquello mismo que jamas ha nacido: El Creador.

 

¿Es justo darle solamente el nombre de Dios?

 

¿No se le debería